jueves, 11 de abril de 2013

Fringe (Serie TV)

ATENCION en esta reseña hay pequeños spoilers sobre la trama de la serie, no son cosas excesivamente importantes, pero si de verdad quieres no saber absolutamente nada, no leas mas allá del segundo párrafo.

 Nuestro amigo JJS me hablaba maravillas de esta serie, que cuenta entre sus creadores con J. J. Abrahams. En el blog de su alter-ego Félix Pumares, también hace un par de alusiones a la serie. Así que poco a poco me iba picando la curiosidad. Charlando con unos amigos les comento que me han recomendado esta serie y los colegas se ponen como locos, me dicen que la serie esta de puta madre y que hago que no la he visto ya, cuando justo ese mismo fin de semana daban el último episodio de la última temporada.  Así que cuando Fringe termino para el público que la había seguido semana a semana, es cuando empezó para mí. Y la verdad es que lo prefiero así, porque había días que con un solo episodio no te basta, necesitas mas, y eso solo indica una cosa, que la serie te ha enganchado y te está gustando. Como me pasaron las temporadas completas podía verme dos o incluso tres episodios en un mismo día. ¿Posible sobredosis? Cuando “la mierda” es tan buena, te da igual morir de gusto. 

La primera temporada es probablemente la más flojita, no solo por tener que presentar personajes, sino porque en los 10 primeros episodios no deja de ser un Expediente X sin alienígenas. Es decir, casos extraños que una división del FBI se encarga de investigar. A partir de entonces se nos abre un mundo nuevo, con  respuestas, pero también con muchas mas incógnitas. Pero vayamos por el principio. Olivia Dunham es una agente del FBI que necesita la ayuda de un extraordinario científico, que en los años 70 trabajaba para el gobierno de los EEUU en el campo de la ciencia límite. Esto es, telepatía, control mental, mutaciones genéticas, aumento de tamaño, cibernética…. Todo lo que escapa a la ciencia normal y va un paso mas allá, pero sin llegar a la parapsicología, todo con una base científica real. El problema es que este científico, Walter Bishop, lleva 15 años recluido en un hospital para enfermos mentales. Tuvo un accidente en su laboratorio donde falleció una ayudante suya, y eso junto a todo lo que había hecho anteriormente (principalmente drogarse con todo lo que pillaba) le llevo a la locura y a tener grandes lagunas en su memoria. Para poder sacar a Walter del hospital necesitan que el hijo de este, Peter Bishop, firme la autorización y se haga responsable de su padre. Peter es un “vivalavida”,  algo pícaro, por no decir un estafador, que no quiere saber nada de su padre, y al que llama siempre por su nombre de pila. Peter acaba aceptando y padre e hijo, junto con Olivia Duham y la agente Astrid Fansworth, componen el núcleo duro de la división Fringe.  

Como decía antes, los primeros episodios son casos raros, que tienen que ver con los experimentos que Walter Bishop realizo en el pasado. Luego se descubre el verdadero pastel de la serie. Existe otro mundo paralelo igual que el nuestro, salvo pequeñas diferencias. Desde ese mundo es desde donde nos están llegando las amenazas tan extrañas relacionadas con el trabajo de Walter. Incluso el descubrimiento de este mundo paralelo y como llegar allí, es uno de los resultados de los antiguos experimentos de Walter. La trama se complica cuando conocemos a los personajes del mundo paralelo y las motivaciones que tienen para librar la guerra entre mundos. Curioso es el cambio de cabecera de la serie, dependiendo del mundo en el que se desarrolla el episodio. Si la cabecera tiene tonos azules transcurre en el mundo normal, si los tonos son rojos es el mundo paralelo. Una pequeña ayuda al espectador para poner sobre aviso por dónde van a ir los tiros en ese episodio. Además poco a poco Walter ira recuperando partes de su memoria perdida, y conoceremos sus experimentos, algunos de ellos con niños y casi todos ellos regados con drogas alucinógenas por todas partes.

Si en las dos primeras temporadas hay una pequeña tensión sexual no resuelta entre Olivia y Peter, se agradece que no sea excesivamente obvia, e incluso yo personalmente hubiera preferido que la cosa no cambiara, dejando por una vez que protagonista masculino y femenino se traten como dos compañeros mas y no como personas de distinto genero que quieren copular. Esto está muy bien llevado por ejemplo con uno de los compañeros del FBI de Olivia, que se tratan como iguales dando igual su sexo. En la tercera temporada es cuando esta tensión se medio resuelve, confiándose sus sentimientos el uno al otro. Pero lo que en uno o dos episodios parece que va a ser la historia típica de enamorados, la cosa cambia rápidamente y casi que volvemos al status quo original, salvo que ahora ya saben lo que piensan el uno del otro, o al menos mas o menos. Vamos que incluso ese enamoramiento está bastante bien llevado y no acaba de agobiar o llevar la serie por otros derroteros de dramón, que sinceramente, no le van nada bien al argumento principal.

Aun me falta por terminar de ver la cuarta y última temporada  la quinta temporada* de 13 capitulos (y de terminar la 3ª por unos pocos episodios) pero como últimamente estoy muy perro y no actualizo nada el AVT, pues os voy reseñando y aconsejando muy fuertemente esta serie. Además, como ya está acabada podéis hacer sesiones maratonianas, que quieras que no, cuando la serie está bien, mola mucho verse varios episodios en casa una tarde lluviosa.

*Gracias a Julián por el chivatazo ;)