viernes, 17 de enero de 2014

CUIDADO CON EL BAÑADOR

Telefilm cuyo principal atractivo –para degustadores de televisión de finales de los ochenta- es que cuenta con un nutrido reparto de estrellas televisivas de aquellos años, a saber, William Katt, Nia Peeples (“Fama”), Billy Warlock (“Jóvenes policías”, “los vigilantes de la playa” o “Society” de Brian Yuzna) o Paul Johansson (“Santa Barbara”).
En nuestros video-clubs se vendió como una “Teen Movie” al uso (nada más lejos de la realidad, esto sería un melodrama un tanto amable) con el título de “Cuidado con el bañador”, haciendo un alarde de esa mentalidad “Explotaition” que se marcaba en la edición videográfica aquellos días. Pero cuando un par de años después se pasó por televisión, lo hizo con el título de “Fabricante de estrellas”, más adecuado, pero que tampoco hace justicia al original que es “Swimsuit”, o lo que es lo mismo, traducido, traje de baño.
Cuenta la historia de un comercial, que en su afán por hacer un anuncio para una conocida marca de bañadores, convencerá a la jefa del tinglado para reclutar a los chicos y chicas más guapas de la zona para que hagan de modelo. Sus líos de faldas entre ellos, y mostrado todo de una forma muy blanca, forman el grueso de la película.
No tiene absolutamente nada destacable –ni denunciable- más allá de comprobar in situ lo malísimo actor que es William Katt, y la manía que tiene de hacer, cuando termina las frases, como que tiene la boca con restos de comida y que se los quita con la lengua. Eso, y mover las manos descompasadamente todo el tiempo.
Es un producto tan mediocre, que ni tan siquiera se como es que se ha ganado la reseña.
Quizás sea para dejar constancia de algo que estaba en las estanterías de aquellos recintos que tanto frecuentábamos, y que como comprobarán por la carátula, era de lo más habitual en estos. Por lo demás, nada.
El director, Chris Thomson, es otro currela igualmente mediocre cuyo currículo lo inundan “T.V. Movies” insustanciales y capítulos de teleseries sin la más mínima repercusión ni éxito.

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