jueves, 16 de enero de 2014

TRANSFORMATOR

Solemne bodrio cuya carátula videográfica española, llegamos a ver más de mil veces en el vídeo-club. Y que de gráfica, jamás alquilé. Me aterrorizaba el bicho que aparece en la misma. Nada más verlo, podemos pensar que la película podría ser un “Explotation” de “Alien” o de “La Cosa” a juzgar por el bichejo, que parece un alien o por la tipografía del título, del todo espacial. Pero nada más lejos de la realidad.
Huelga decir, que era la época en la que, en consecuencia de “Re-Animator”, a casi todo le ponían el “ator” al final del título. Al menos en España (“Aniquilator”, “Despedazator”, y este “Transformator”).
En realidad la película se titula “Mind Killer, y lejos de tratarse de un “Exploitation” de cualquiera de esas películas antes mencionadas, tiene una trama un tanto original que tiene que ver con el poder mental y no con alienígenas, con lo que el bicho de la carátula (al que, por cierto, nunca vemos entero en la película, si no a partes: un plano de la boca, otro de los ojos…) no es un extraterrestre, sino un cerebro.
Un par de retraídos con escasas dotes sociales, y muchas menos para las relaciones sexuales, se lamentan de no saber lo que es yacer en lecho con hembra. Como trabajan en un archivo de biblioteca o algo así, se topan con el manuscrito de un gran científico. En este contará grandes secretos para controlar el poder mental y conseguir así hacer lo que uno deseé. Así que lo usan en su beneficio para poder ligar con chicas. En concreto, uno de ellos, lo usa para seducir a su compañera en el archivo, pero esta se le resiste, con ella el poder mental sirve a duras penas, así que se excede en el uso, la codicia le puede, y su cerebro acaba apoderándose de él hasta convertirlo en un horroroso y virulento monstruo, que mutará hasta que su cerebro saldrá, con vida propia, de dentro de su cabeza.
Todo esto que les cuento está genial, pero han de tener presente que pasa una hora hasta que lo bueno viene. Una hora eterna de bla, bla, bla, y de coñazo, todo con un aire muy a lo “Soap Opera”, que solo se solventa con un par de momentos en los que, en un alarde de originalidad, el protagonista, para hacer uso de sus poderes, se pone los dedos índice y corazón en las sienes. Tan trillado, que te tienes que reir… pero realmente, hay que hacer esfuerzos para pasar esa hora sin darle al fast fordward, algo muy normal en todo cine “Trash” que se precie, el de verdad. Vamos, sin concesiones, un puto coñazo. El bostezo está a la orden del día.
Ahora cuando llega la transformación del prota en monstruo, la cosa cambia, más que nada, gracias a unos efectivos y artesanales efectos especiales, obra y gracia de Vicent J. Guastini (suyos son, también, los F/X de  “El Vengador tóxico 3”, “Muñeco diabólico 3
” entre otros muchos), que tirando de látex y gomaespuma, consigue un monstruo y un “submonstruo” verdaderamente purulentos, sangrientos y repugnantes. En ese aspecto, la película recuerda a otra serie Z de similares características y con el “ator” en el título, “Despedazator”.
Por lo demás, una película de lo más olvidable y zetosa. Para nada mítica, y por ello, justamente olvidada.
Dirige el inútil de Michael Krueguer, que escribió el estúpido guión de  “Amityville 5: La maldición de Amityville” y dirigió, además de esta caquita, otra peliculita titulada Night Vision.
Como dato frikoso, decir que a esta película en otros países de habla inglesa, se la conoce, también, como “The brain creatures”.