viernes, 7 de febrero de 2014

BAD MILO!

Son estas comedietas estúpidas las que se están terminando de cargar el cine fantástico, y los fans que las ensalzan, los culpables de que, cada vez más, este tipo de filmes se extiendan como la peste, al menos a nivel festivalero. Y  ellos encantados, como no, porque la media del espectador  de cine de terror, responde al perfil de un retrasado mental. Se contenta con poco.  Aquél tipo de espectador que no ve películas de terror si no se va a partir el culo con ellas. El tipo de espectador que más odio. Y para esos está concebida esta peliculilla.
Pero a parte de esta observación,  “Bad Milo¡” si la apartamos de los parámetros del fantástico, si tan solo fuese una comedia, tampoco funcionaría. Y miren que a mí me gusta el humor barato y de “caca, culo, pedo pis”. Y es que, prejuicios a parte, “Bad Milo¡” es un coñazo.
Cuenta la historia de un individuo vulgar y corriente al que, aquejado desde hace tiempo de problemas estomacales, se le diagnostica un pólipo intestinal, pero resulta que no, que lo que tiene dentro es un monstruito que se alimenta de carne humana y que sale del culo de nuestro protagonista cuando este está estresado, por lo que cuando sale, se carga a dos o tres personas. El caso es que el tipo acaba cogiendo cariño a su monstruito e intenta domesticarlo sin éxito. Y el desenlace viene a contarnos, que es un monstruito de herencia ya que el padre del protagonista también tiene uno. ¡Que chorrada!
El principal problema de la película es el querer pasarse de simpática.  Y después, el poco carisma del bicho, lo trillado de todo el asunto –cosas así, hemos visto mil veces, y mil veces mejor- y lo tontainas que resulta la película a rasgos generales. Da la sensación de que, a destiempo, eso si, su director quiera ser  Frank Hennenlotter, sin conseguirlo en absoluto. Le falta un toque de mala leche, de sordidez y de talento.
Amén de los chistes, que detectas que son chistes por los pelos, no resultando gracioso ninguno de ellos ni por asomo.
Y luego, ya lo repugnante, es el comprobar como se cree el director estar metiéndose a su público en el bolsillo, haciendo que su monstruito se coma la polla de un tío que se está masturbando de cara a una pared, y darle  un toque lacrimógeno al final de la cinta, con idénticas intenciones.
Y el festival del guiño con calzador… aquí lo tenemos a “Ghoulies”, a “E.T. El Extraterrestre”, a la serie “Dinosaurios”, a “Estoy Vivo”, a “¿Donde te escondes hermano?”… pero nada. Absolutamente espantosa.
Por otro lado la película adolece de lo mismo que la mayoría de las películas festivaleras de procedencia “Indie”; que son demasiado festivaleras, demasiado “indies” y esto quiere decir que son todas iguales y están cortadas por el mismo padrón, independientemente de lo repugnante que puesda ser una por encima de otra. Y  encima, contienen ingentes (e indecentes) cantidades de gore de aquel que no viene demasiado a cuento, solo con el fin de contentar a su público potencial, obeso, lleno de granos, virgen y cuasi retrasado. En ese sentido, la película ha triunfado. Pero a mí me parece una puta mierda, amigocomo soy de este tipo de propuestas no obstante, así que imagínense…
El director de esta simpática comedia de horror (o al menos eso cree él) es Jacob Vaughan, que se dedica a montar las películas de los demás siguiendo sus instrucciones y cuando tiene el día libre rueda sus tonterías. En este caso, este “Bad Milo!” sería su segundo largo.
Malísima.