martes, 25 de febrero de 2014

INSIDIOUS 2

Ay, ay, ay. Como me duele decir esto, compañeros, pero ¡¡que mala es "Insidious 2"!!. Pero mala, mala. Dejadme que me explique.
La peli arranca más o menos donde terminaba la uno. La familia agobiada por fantasmagorias varias se pira a vivir al caserón de la madre del prota, el bueno de Patrick Wilson. Paso este no muy inteligente si tenemos en cuenta que, tal y como nos narra un flashback pre-créditos situado en 1986, allí es donde comenzó todo. Pero recordemos, en teoría Wilson había sido poseído por el fantasma de la vieja al final de la epopeya precedente, así que nos queda la duda pendiente, ¿¿es malo o no?? (algo que parece importar poco a la policía, que investiga pero no lo retiene bajo llave suponiendo como se supone que es sospechoso). A este misterio tan tonto, que se prolonga a lo largo de todo el fucking film, hay que añadir uno más, el origen de la mentada vieja... que guarda sorpresillas. Todo ello condimentado como buenamente puede por un James Wan lejos de la inspiración del film precedente y a quilómetros de distancia de su mejor peli hasta la fecha (y que dudo mucho iguale o supere nevermore), "Expediente Warren".
El problema aquí es que Wan intenta, uno, continuar la historia tal cual con la dificultad de que, como decía, ahora su protagonista es el malo, ¿y cómo justifico eso para no prescindir de él en su rol principal?, dos, añadir nuevos atractivos, como lo de narrar el origen de la vieja fantasma... claro que, ¿a quien le interesa o, mejor, hacía falta?, ¿y era necesario que la coña se extendiera y complicara tanto?. Pues no, porque uno de los muchos atractivos de "Insidious" eran sus inquietantes misterios, sin mayor explicación que la justa y necesaria. Insistiendo en ellos y desarrollándolos tanto, Wan se carga su capacidad de resultar aterradores y, de paso, y de un manotazo, arrasa también con los logros del film original, ya que en cierto momento "Insidious 2" conecta con "Insidious 1" casi del mismo modo que "Regreso al futuro 2" conectaba directamente con su primera parte, y lo que en principio debería ser un juego ingenioso, a la larga molesta por lo que decía, porque incorpora "raciocinio" (al menos dentro de su "sobrenaturalidad") a algunos de los momentos más inexplicables y acojonantes de la primera peli. A todo este cristo, añadamos que el director también se ve obligado a colar nuevos y vistosos juguetes (como el medium que se comunica con los muertos a través de dados, el taca-taca que aporta algunos pocos sustos, las latas unidas por un hilo con las que parlotean los pequeños de la casa... y alguna otra presencia más) y a recurrir a los que funcionaron en la entrega anterior (el paseo por el más allá, los espíritus pálidos y de mueca desencajada, los chistecillos de los parapsicólogos fricazos). Son tantos los elementos con los que se ve forzado a operar, que al final se hace la picha un lío y la ensalada resulta indigesta, confusa (demasiadas casas encantadas, llega un punto en el que no sabes de quién es cual) y extenuante. El verbenismo, que siempre ha sido un defecto en el cine de James Wan, estalla aquí a lo bestia, colorida y descontroladamente -justo cuando parecía que comenzaba a dominarlo- y lo hace con un climax final que se alarga innecesariamente y se retuerce agónicamente sin ir a ningún lado, echándonos a patadas de la peli y, directamente, aburriéndonos como ostras.
Y lo triste es que "Insidious 2" arranca bien, dignamente, pero pronto se olvida de atmósferas, sutilidades y, en cierto sentido, fantasmas y se centra en un especie de thriller a la "El resplandor" con un Patrick Wilson encolerizado intentando acabar con su familia y con cualquiera que se ponga a tiro. Hay diálogos algo chorras (las frases que suelta el actor cuando muestra toda su maldad son propias del peor Freddy), momentos incluso un poco risibles (y no me vengan con que esta entrega tiene más humor voluntario, porque no trago) y un abuso de muñecas siniestras, ya toda una especialidad de la casa (aunque hay una que funciona, la del hospital). En la parte salvable, tenemos ciertas buenas ideas, narrativamente (la habitación secreta llena de cadáveres resecos) y estéticamente hablando (esa iluminación roja tan mariobavaesca en el caserón familiar, gracias a lámparas y cristaleras), pero no son suficientes ni compensan.
Añadir como curiosidad lo mucho que James Wan recurre a ciertos códigos del "found footage" (no en balde el productor es Oren Peli). Además de las inevitables imágenes vistas a través de la video-cámara de los parapsicólogos, tenemos también todas las secuencias de casas oscuras y abandonadas mal iluminadas por linternas donde el vídeo (es decir, el digital, o el HD, o el Red One o lo que coño sea) con el que se ha rodado la peli pega un cante extraordinario, otorgándole momentos que recuerdan a esos programas sobre cazafantasmas lerdos.
En fin, para resumirlo de alguna manera diré que "Insidious 2" comete LA GRAN CAGADA de mucho del terror yankee actual, explicar demasiado, y eso, después de un par de muestras de cine fantasmagórico tan potente como ya sabéis cuales en las que Wan, justamente, parecía alejarse de tales errores comunes, duele. Y mucho. Para mi ha sido una enorme decepción, llegando incluso a casi pasar de la peli, sentarme frente al ordenador y tomar notas para esta reseña. Algo normal de hacer cuando hablo de caspeces y chunguismos, pero no me lo esperaba de todo un "Insidious 2". Claro que, ponerte a verla sabiendo todo esto, avisado, igual ayuda, porque no niego que sus escenas escalofriantes tiene, y funcionan, aunque son demasiado poca cosa.
Por todo lo expuesto, en un principio la idea de un "Insidious 3" no me hacía puta gracia (ya anunciada pal año que viene), pero bien pensado, y teniendo en cuenta que no será James Wan su responsable, igual puede que salga algo majo, porque es evidente que el cineasta ya está cansado del tema (la prueba la tenemos en el cambio de género tan radical para su siguiente film), así pues, que se implique otro individuo cargado de ganas y nuevas ideas podría saldarse con algo mejor... lo que no sería muy difícil.