jueves, 27 de febrero de 2014

King of Thorn: El Rey del Espino

Hace poco comentaba el comic Epic Kill y como su acto final desmerecía todo el trabajo hecho hasta ese momento, pues con El rey del espino pasa otro tanto. En este caso, es un anime adaptado de un manga, así que podría ser que la presión de las fechas de entrega al autor contribuyeran (suposiciones mías) o que por querer sorprender, el final sea lioso, mal explicado y con excesivos giros de guion que acaban aburriendo hasta a las moscas.

El autor del manga es Yuki Iwahara, la producción del anime es del estudio Sunrise Inc. (Cowboy Bebop) y el director Kazuyoshi Katayama (Appleseed) Editada el año 2009 y que en nuestro país llego como King of Thorn: El rey del espino, o como El Rey Espino, o solo El Rey del Espino. Y es curioso porque no hay Rey que valga, en todo caso sería una Reina. Vamos a meternos en el fregado del argumento, a ver si puedo hacerlo sin cagarme/cargarme en/el argumento.

En un futuro cercano (para la fecha en la que se hizo la película, porque se desarrolla en el 2013) un virus parasitario llamado Medusa está haciendo estragos en la población mundial. Es ya una pandemia que puede acabar con la raza humana.  El virus recibe el nombre del ser mitológico porque los músculos y la carne del infectado se convierten en piedra. No hay cura posible, asi que el caos se desata por todo el globo. La misteriosa empresa Vega Gate Corp. decide mostrar al mundo uno de sus proyectos secretos, el de la criogenización. En un castillo tienen la máquina capaz de mantener a 160 sujetos que se elegirán al azar, en sueño suspendido, de esta forma no avanzara la enfermedad, y en un futuro cuando ya tengan la cura de Medusa se les despertara. Como la pandemia es inminente, todas las instalaciones están controladas por una IA llamada Alice que será la que se encargue de cuidar de los sujetos y administrarles la cura cuando sea posible. Estas instalaciones pueden aguantar 100 años funcionando solas si es necesario.

Cuando los protagonistas despiertan se encuentran el castillo lleno de espinos gigantescos y monstruos salidos de un videojuego (aunque al principio no crean al chaval que así lo apunta) De los 160 sujetos, nada mas despertar y tras el ataque de unas extrañas aves, quedan siete. A los dos minutos ya son seis, y luego ya más paulatinamente el grupo irá perdiendo miembros. Entre los destacados se encuentra Kasume, una joven con un pasado traumático y una hermana gemela que quedo fuera del experimento, un chavalín adicto a los videojuegos, un policía, un preso, y una mujer que va narrando el cuento de La Bella Durmiente, el cual es un reflejo de lo que les está ocurriendo.

Estos son los elementos que tenemos, una empresa misteriosa, un oscuro experimento basado en los sueños, y una inteligencia artificial. Si los mezclamos y los pasamos por el tamiz del terror y la ciencia ficción, nos da algo que más o menos iremos adivinando y que no está alejado de una serie B cualquiera de Mad Doctors o inteligencias artificiales que se vuelven locas (solo que si y no) Quizá por ser demasiado previsible, el autor da unos enormes giros de guion, algunos que se ven venir, otros simplemente son rizar el rizo para intentar sacarnos un “¿Pero que cojones?”

La película no estaría mal si no fuera porque se exceden con los flashbacks, los giros de guion y al final lo explican todo bastante mal.  Una lástima, porque la cosa empieza bastante bien pero se malogra por intentar sorprender al espectador.