viernes, 9 de enero de 2015

LA MUERTE DEL ESCORPIÓN

Uno de los primeros títulos que tuvo a bien llevar a los cines “Filmax”, y ópera prima de un director de escueta filmografía llamado Gonzalo Herralde, que no destacó precisamente por ser un cineasta a tener en cuenta. Más bien pasó sin pena ni gloria alguna.
“La muerte del escorpión” sería un thriller que transcurre en torno a un triangulo sexual que ocurre, a su vez, dentro del equipo de producción de una productora cinematográfica. 
Una actriz que está casada con el productor, se tira a un abogado y al guionista de las películas que produce su marido, mientras que alguien le hace chantaje; le pide quinientas mil pelas o se chiva a su marido de que es un poco golfilla ¿Qué pasará? Pues no queda muy claro, porque la película, a pesar de estar técnicamente cuidada, está contada y montada con el puto culo.
Parece como si estuviéramos viendo un collage de imágenes que tienen conexión entre si, pero en ningún momento sabemos exactamente que es lo que está ocurriendo. Si somos conscientes de que la prota anda de cama en cama, y que por ahí se desarrolla el asunto turbio. Y, por supuesto, el malo es quien en un principio parece ser, porque solo falta que le pongan una mano señalando, cada vez que abre la boca.
Verdaderamente, un bodrio, pero uno que visualmente está interesante.
Protagonizan el pifostio Teresa Gimpera, a la cual no le sientan nada bien los primeros planos que en esta peli le dedica el director, Eusebio Poncela antes de volverse un pedante, José María Blanco (“El enigma delYate”, “Hola… señor Dios” o “99 mujeres”), Antonio Casas (“Disco Rojo”, “Hijosde papá”) y Jorge Bofill (“Los Bingueros”, “Perros Callejeros II” o “Los últimos golpes del Torete”).
Muy mala.

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