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lunes, 25 de marzo de 2019

LOS PADRINOS

Segunda película que protagonizaron los payasos de la tele en tierras argentinas, y última de una carrera que debería haberse lucido más en cine.
Es muy curioso el hecho de que, los payasos, cuya carrera fue tan fructífera durante décadas, tan solo diera para tres películas americanas. No logro comprender como es que no hicieron ninguna película española, que hubiera sido de recibo, a las órdenes de, por ejemplo, un Javier Aguirre.
En esta ocasión, y volviendo a escribir y dirigir la película Enrique Carreras, artesano argentino de los de toda la vida, se nos ofrece una trama desarrollada en los años 20 en la que Gabi, Fofó, Miliki y Fofito se tienen que ocupar de una bebé que es perseguida por unos mafiosos al estar involucrada la niña en una extraña trama de adopción ilegal (o algo así). Para que no se sepa donde está, se la entregan a los payasos que mientras la cuidan, tienen que intentar buscarse la vida como artistas en Buenos Aires a la par que se representarán sus canciones y se nos narran sus peripecias. Para darle color al asunto, una joven guapa y lozana se une a ellos, haciéndose pasar por chico ya que los payasos precisan de un mozo de equipajes.
La película, obviamente, es lo de menos. Su trama es liosa, está mal desarrollada y, en el peor de los casos, tanto a sus artífices como al espectador nos importa tres pimientos, aquí lo que importa es poder ver a los payasos interpretando sus canciones y sus sketchs, y de eso hay a mansalva durante la hora y media que dura la película. Entonces, sí, nos quedamos satisfechos de payasos, pero, y como también ocurría en “Había una vez un circo” da la sensación de que están desaprovechados, que no acaba de cuajar la subtrama en la que los vemos a ellos como niñeros de la bebita y que, en definitiva, cuando no están cantando, la película es aburrida y no funciona. Tampoco las canciones, muchas de las cuales están concebidas en exclusiva para la película, son lo suficientemente memorables, lo mismo ocurre con los gags; aunque pueda haber alguno gracioso, no llegan nivel de lo que, al menos en España, nos tenían acostumbrados en televisión.
Con todo, y a nivel retrospectivo y nostálgico, solo por ver a los payasos en una película merece la pena echar un visionado a la cinta. Es rancia, cursilona, lenta y aburrida, pero son Gabi, Fofó, Miliki y Fofito. Y eso siempre es una garantía.
El director, Enrique Carreras, poco después comenzaría una fructífera etapa dirigiendo algunos de los títulos más memorables de Olmedo y Porcel.

miércoles, 11 de abril de 2012

EL INMIGRANTE LATINO

Desde que me adentré en los pantanosos terrenos de la comedia latinoamericana, me he dado cuenta de que, independientemente del país del que provengan, A los cineastas y cómicos latinos les gusta mucho dos cosas: Hacer una comedia en la que un inmigrante se va a los estados unidos – pasaba en NUEBA YOL ¡POR FIN LLEGÓ BALBUENA! Y como primos-hermanos de ellos, nosotros tenemos nuestras propias versiones del mismo concepto, prueba de ello LA CIUDAD NO ES PARA MÍ, con el inefable Paco Martínez Soria- y, cuando hay un cómico bien entrado en carnes, explotar su carrera con el sobrenombre de “El gordo”. Así tenemos en Argentina a Jorge “El gordo” Porcel, y en Colombia a El gordo Carlos Benjumea, por otro lado, cómico súper respetado en su país, para el que esta película sirve como vehículo de lucimiento.
No hace falta ver EL INMIGRANTE LATINO para saber exactamente de que va.
Un todoterreno en el campo de la música clásica, aprovechando la crisis que hay en Colombia dentro de su sector (es director de orquesta) decide irse a Nueva York con el fin de prosperar. Como no le dan en visado de emigrante, llega a la gran manzana como turista, y empezará a buscarse la vida de manera ilegal, lo que dará lugar a disparatadas situaciones. Hasta que, por avatares del destino, va a parar como chofer de un famoso compositor Americano, que hará que todo termine felizmente para el gordo.
Lo de siempre, servido como siempre y con la doble moral del siempre. Primero con la crítica al sistema norteamericano, al que se le acusa de “no ser la tierra de las oportunidades” cuando la cosa le va mal al prota, para luego retractarse al acabar el gordo, no ya ganandose la vida dignamente, si no incluso triunfando en N.Y. como director de orquesta….Repugnante, pero no exhento de inocencia y buenas intenciones.
Yo siento debilidad ante este tipo de productos. Me entretienen, me hacen desconectar de mi vida diaria, e incluso tomo buena nota de según que gags, así que si, pasa el aprobado con creces, gracias al ritmo, a chistes no tan patéticos como cabía esperar, y a que es una comedia de esas de “Always look on the rigth side of life”, que se conforman con hacerte esbozar una sonrisita. Lo consiguen.
Además, que está bastante bien rodada, por un artesano colombiano llamado Gustavo Nieto Roas, que sigue activo –en la medida de lo posible- y que se convirtió en uno de los directores habituales en las películas de El gordo Benjumea. Como le pasaba a Enrique Carreras con Olmedo y Porcel, o a Mariano Ozores con Pajares y Esteso.
Muy simpática.

miércoles, 20 de abril de 2011

LAS "MINAS" DE SALOMÓN REY

Los argentinos utilizan la palabra “minas” para referirse a las chicas. Vamos, que el equivalente a “minas”, aquí en España, sería “chavalas”. Dicho esto, ahora saben que "Las "minas" de Salomón rey" no es la enésima parodia del "Las minas del rey Salomón", sino un juego de palabras a costa del título.
Y ahora, una reflexión; Hay que ver lo que se parecen las comedias ochentenas argentinas a las españolas. No paro de ver películas y cada vez me siento más sorprendido con esto. Igual que Olmedo y Porcel son los Pajares y Esteso argentinos, el director del film que nos ocupa, Gerardo Sofovich, sería el Mariano Ozores argentino, y por trama de enredo, el equivalente español a 
"Las "minas" de Salomón rey" sería "Cuatro mujeres y un lío" con Fernando Esteso, rodada en 1985, un año antes que esta. Las similitudes entre ambas cinematografías me dejan perplejo en muchos casos. Se retroalimentan ambas, no se sabe quien copia a quien. Pasa como con lo del huevo y la gallina, cosa que me deja más perplejo todavía, porque tras mucha mierda vista ya, llego a la siguiente conclusión: Yo creo que todas estas similitudes, escandalosas en algunos momentos, son fruto de la casualidad. Al fin y al cabo el cine argentino ha tirado por derroteros similares al producido en España. Son cinematografías y mentalidades muy parecidas. Igualmente, en la actualidad ambas cinematografías son una puta mierda.
Dicho esto, pasemos a la película.
Salomón Rey es un hombre de negocios que sale con dos mujeres, una no sabe de la otra y viceversa, pero justo en el momento en el que decide regalarle un visón a una de ellas, surge el enredo, puesto que la otra piensa que el visón es para ella. Ante tal pillada tendrá que buscar otro visón para contentar a la otra jamelga. Tristán, el conserje y auténtico protagonista, estará entre medias para liar más aun las cosas, o ayudar a su jefe a solucionarlas, y entre enredo y enredo, vemos tetas y chochos peludos de todos los tamaños y colores, como si de una peli de destape se tratara.
Típica comedia de enredo en la que todo se complica y con resolución feliz que sirve para entretener y poco más. No es especialmente graciosa, pero ahí está.
El tal Tristán, secundario habitual en las películas de Olmedo y Porcel, protagoniza. A la hora de buscarle un equivalente español, se me ocurre Antonio Ozores, que siempre estaba en las de Pajares y Esteso, pero luego protagonizaba otras. Este igual.
En cuanto a Gerardo Sofovich, dirigió las primeras y mejores películas de Olmedo y Porcel, cediéndole el testigo luego a su hermano Hugo Sofovich, quien más adelante se lo cedería al infantiloide Enrique Carreras. Suma y sigue.

miércoles, 26 de mayo de 2010

EL PROFESOR PUNK

Tras la muerte de Alberto Olmedo, se rompió la pareja “Olmedo y Porcel”, así que Jorge Porcel protagonizó un par de películas más y, después, se fue a vivir a Miami donde se retiró montando un restaurante de comida argentina para regresar a la interpretación mucho después haciendo un papelito en "Blow" de Ted Demme.
Una de esas ultimas películas en solitario es esta engañosa "El profesor punk", también de Enrique Carreras, y por lo tanto flojilla. Engañosa porque por el título, y esa imagen de Porcel disfrazado de punk desfasado, podemos llegar a pensar que es eso, una peli de un punk obeso y viejo… nada más lejos.
Lo que sí es cierto es que cambia el tono en lo que respecta a sus anteriores películas. Estamos a finales de los ochenta y, siendo sabido que los adolescentes argentinos son fans de Olmedo y Porcel, se prepara una comedia "teen" en la que Porcel interpreta a un profesor que se va de camping con sus alumnos, haciendo una especie de explotación de "Los Albóndigas", de manera no muy descarada. Allí, en el camping, se suceden todo tipo de bromas, surgen los amoríos entre profesores y alumnos y vemos actuaciones en directo (algo muy de Carreras) de un grupo de ska argentino, intuyo que de mucho éxito en la época.
Pero a Porcel disfrazado de punk no lo vemos hasta el minuto dos antes de acabar la película, en la que se sube a sustituir al batería de un ficticio y ridículo grupo de punk, que pone punto y final a una película simplona y que deja muchos cabos por atar (¿qué pasa con la chica que sí que está enamorada del profesor de verdad?).
Por otro lado, se atreve a juntar a Porcel con "Los Super Agentes", que andan por ahí investigando estúpidos casos en los que, accidentalmente, nuestro protagonista se ve envuelto.
Flojilla, pero soportable.

martes, 6 de abril de 2010

EL GORDO CATÁSTROFE

Gracias a un lector, y a un poco de información, y a juzgar por lo buena que es "A los cirujanos se les va la mano", descubrimos que las pelis de Olmedo y Porcel dirigidas por Enrique Carreras son precisamente las malas de las muchas que hicieron, y que las buenas son las que datan de la época de mediados de los setenta y primeros ochenta, firmadas por otros directores. Esta "El gordo catástrofe", la dirige Hugo Moser.
Al igual que en las de Pajares y Esteso por separado se incluía un cameo de su pareja (es decir, que si la protagonizaba Pajares, salía un momento Esteso, y viceversa) en este "El gordo catástrofe", protagonizada por Porcel, hay un cameíto de Olmedo… Más similitudes con el universo Ozores… Mejor no pensar. De hecho, el equivalente (de lejos, eso sí) al cine de Ozores de esta película sería "Qué tía la CÍA". No argumentalmente, si no estructuralmente… vamos, que se parecen.
Un gordo con tendencia a crear desastres a su alrededor, y reprimido sexualmente, traba amistad con un científico que tiene una formula que en malas manos podría ser fatal. Y por accidente la comparte con el gordo, y este se ve acosado por todo tipo de señoritas que le seducen con el fin de obtenerla… claro que la formula del gordo en realidad es la de un cubata.
Cierto, se puede ver mejor que las dirigidas por Carreras, la trama de enredo es efectiva (e incluso complicadilla) y voy a empezar a tener en cuenta la etapa setentera de los Pajares y Esteso Argentinos.
Eso sí, se echa de menos un poco a Alberto Olmedo.

viernes, 2 de abril de 2010

GALERÍA DEL TERROR

Hacía ya tiempo que no me veía nada de Olmedo y Porcel, y decidí hacerme con nuevo material de estos dos astros Argentinos. Y pensando sobre ello, me extrañó mucho el hecho de que, como pareja cómica, al igual que el resto de parejas cómicas que se precie de serlo, no hubieran protagonizado una película paródica de terror, como las de "Abbott y Costello". Y pronto salí de dudas, porque, efectivamente, y de la mano de Enrique Carreras, el director que más partido le ha sacado a estos dos, sí la hicieron. Además fue de las ultimas.
Claro que en la teoría está muy bien la idea, pero en la práctica, el resultado es uno de los films más flojos que he visto del dúo.
Dos tipos con muy mala suerte en los negocios piden trabajo en una galería (no se especifica de qué), la cual regenta un científico chiflado con la virtud de dominar las mentes de aquellos a quienes hipnotiza. Tiene en ese estado a dos imponentes señoritas con las que saciar sus bajos instintos, y por ende, hace lo propio con Olmedo y Porcel y los utiliza para cambiar en el banco billetes falsos de gran cantidad por otros más pequeños. Por accidente, estos dos salen de la hipnosis y deciden desenmascarar al criminal, pero en la galería hay montones de monstruos que les harán pasar mucho miedito.
Unos gags son mejores, otros peores, te ríes en algunos momentos, otros provocan vergüenza ajena, pero al final prevalece la sensación de estafa. "Galería del terror" es una mera excusa para llevar a Olmedo y Porcel a un ambiente exótico, aunque en realidad dicha galería no hace acto de presencia hasta el ultimo cuarto de hora, con lo cual frustramos nuestras ganas de ver a los cómicos en un ambiente terrorífico. La primera hora es un confuso ir y venir de los protagonistas, en la que tenemos que hacer un gran esfuerzo para saber lo que pasa, no por complejidad de la trama, la cual es muy simple, si no por el mal hacer de Enrique Carreras, que rodaba las películas como auténticos churros, y ya parecía que se la sudaba. No falta el numerito musical colocado con calzador a mitad de trama, ni la actuación en idénticas condiciones de los cómicos de turno que acompañan a los protas en el reparto. Muy mala.

sábado, 4 de abril de 2009

LOS REYES DEL SABLAZO

Está claro que la unión Porcel-Olmedo-Carreras, aún siendo la mar de prolífica, es menos efectiva que cuando los dos actores siguen las ordenes de otro director. El señor Carreras está obsesionado con el mundo del espectáculo de variedades y en esta "Los reyes del sablazo", como en las anteriores, da cancha a numeritos musicales en un escenario, rompiendo así el ritmo de sus películas.
La mujer de un abogado descubre que este le es infiel registrando su portafolio, donde localiza una carta de la amante. Para quedar impune, el abogado le hace comprar a un amigo un portafolios igual al suyo para que se presente en su casa diciendo que en el último encuentro de ambos se confundieron y se llevaron el portafolios del otro. Pronto la mujer del abogado, fascinada por las cosas que decía la amante a su marido, queda prendada del amigo pensando que es un conquistador. Y a partir de ahí, el enredo.
Más vodevilesca de lo normal, más aburrida, menos efectiva en los gags… y quizás porque llevo ya vistas unas cuantas de esta gente, "Los reyes del sablazo", me parece la peor película de Olmedo y Porcel. Y me alegro de haber visto otras antes, porque si llega a ser esta la primera, lo mas probable es que hubiera perdido el interés por consumir el resto, cosa que lamentaría, porque "A los cirujanos de les va la mano" me pareció una comedia redonda.
Y empiezo a ver el problema…. Olmedo Y Porcel son excelentes actores y cómicos natos, efectivos, carismáticos y graciosos, lo malo son sus colaboraciones con Enrique Carreras, porque, por lo visto, funcionaban cuando otro les dirigía. La mala suerte es que casi todo lo que hicieron, lo hicieron con este señor, director de "Erase una vez un circo".
En fin, poco más me queda por decir. Espero que lo próximo que vea de estos argentinos, sea mejor.

martes, 24 de marzo de 2009

A LOS CIRUJANOS SE LES VA LA MANO

La mejor película que he visto hasta ahora de la pareja Olmedo y Porcel es sin duda esta (aun me quedan algunas) que, para mi sorpresa, no viene dirigida por Enrique Carreras, si no por un tal Hugo Sofovich.
Y se nota la mejoría con respecto a las otras, pues no solo cuenta con unos gags potentísimos, de carcajada, sino que es generosa en tetas y agradablemente políticamente incorrecta… Aquí los protas están salidísimos, son poco más que violadores… Incluso sedan a dos damiselas para practicar el coito con ellas dormidas. ¡Eso hoy en día es imposible de ver en una película!
Olmedo y Porcel esta vez encarnan a dos camilleros de una clínica privada, que con la intención de seducir a dos bellísimas doctoras (¡no hay actualmente tías tan buenorras en el cine!) les dicen que son cirujanos. Entre coña y coña, nuestros farsantes son secuestrados por unos gangsters que tienen como intención que estos operen a su jefe herido de bala y luego matarlos.
Lo sospechoso es que la película sigue incluyendo gags que ya hemos visto en obras de Mariano Ozores, y teniendo en cuenta que uno que aparece en esta película de 1980 volvemos a verlo en "El rollo de septiembre" de Ozores, y del año 85, me da que pensar cosas muy malas acerca de mi director favorito. Aunque supongo que realmente, y yo lo celebro, una vez más se trata de una casualidad. El gag es divertido, pero no hace falta ser un genio para inventarlo. Aunque es curioso también que exista otra comedia sobre dos farsantes desarrollada toda en una clínica privada, como "Agítese antes de usar" de Ozores, posterior y de similares características.
Esta es muy divertida, con unos cuantos gags antológicos y un tour de force cómico inconmensurable que, aderezado con las altas cotas de machismo, misoginia y mala leche, lo convierten en, probablemente, lo mejor que hicieron estos dos actores argentinos.

martes, 17 de marzo de 2009

LOS COLIMBAS SE DIVIERTEN

Cada vez siento mas curiosidad por el argentino Enrique Carreras, al que en la anterior reseña de una de sus películas, "Los Extraterrestres", comparaba con mi admirado Mariano Ozores (insisto, salvando mucho las distancias). Las similitudes profesionales siguen siendo obvias: Ozores realizó durante su carrera 96 películas, la misma cantidad que Carreras.
Y en la ultima que acabo de ver de él, "Los colimbas se divierten", conocida también como "Los soldados se divierten", observo otra vez ciertos parecidos en cuanto al uso de zooms, movimientos de cámara y número de gags (unos tres cada cinco minutos), amén de la pareja protagonista, que se asemeja peligrosamente a nuestros Pajares y Esteso, incluso en algunos chistes y expresiones son calcados.
Luego, tenía entendido que el famoso chiste de “me río de Janeiro”, era una invención de otro de nuestros cómicos, Tip... pero en esta película lo hacen. Teniendo en cuenta que formaba ya parte del repertorio de Tip en los 60, y que esta peli data de los 80, ¿le habrán copiado los argentinos? Aunque, bien pensado, el chiste es tan obvio que no me extrañaría que a estos cómicos, muy queridos también en su país, se les hubiera ocurrido igualmente de modo honesto.
Pero dejémonos de estas comeduras de tarro mías, que lógicamente no interesan a nadie mas que a mí, y pasemos a la película.
Dos cabareteros que trabajan en París enamoran a dos turistas argentinas a las que hacen creer que son músicos de cámara, cuando en realidad estamos ante dos mastuerzos que no sirven para nada. Dejándoles a deber a las chavalas un dinero, los cabareteros regresan a su país, cuando en el mismo aeropuerto son detenidos, puesto que al partir hacia Europa hace 20 años atrás dejaron pendiente el servicio militar, así que les obligan a hacer la mili, lo que dará lugar a un montón de divertidas situaciones, especialmente  porque estos reclutas son unos cincuentones muy hechos polvo.
Es muy rara esta película. En un principio nada tiene que ver con militares, de hecho, parece que la cosa tira más por una historia de mujeriegos picarones estafadores. Durante la primera media hora, eso es lo que vemos, que las chicas a las que se les debe el dinero descubren que estos tipos no tienen un chavo, y además no aparecen el día de su cita para devolvérselo. Entonces, súbitamente, entra en juego la trama militar y resuelven la otra con una escena en la que los protagonistas pagan el dinero que deben a las chicas. Incluso parece que la película no está conclusa, a juzgar por su final.
Una de dos: O es que Carreras incluyó metraje de un film previo sin terminar o, sencillamente, es que se trata de un inútil incapaz de hacer una con argumento como ya demostró con "Los Extraterrestres". Además, al igual que en aquella, aquí también aprovecha el mínimo momento para meternos una actuación musical o cómica (en este caso un imitador) de variedades, demostrando una especial obsesión por el dúo "Pimpinela", ya que, aunque en esta no salen, vemos a Olmedo y Porcel haciendo un "playback" de una de sus canciones.
"Los colimbas se divierten" es muy mala, pero Olmedo y Porcel lo hacen muy bien y tienen su gracia, y yo me quedo ante la pantalla completamente atontado viendo entera semejante cosa.