jueves, 5 de diciembre de 2013

I LOVE HITLER

Extraña película perteneciente al catalogo del enigmático Francisco Herrera, que cuenta en su poder con los derechos de los films rodados por los cineastas del tercer Reich, además de aparentar cierta simpatía por lo nazi en general, así mismo poseedor de los derechos de las películas de Germán Monzó y tantas otras joyas inencontrables que, de vez en cuando,  edita en DVD y la mal distribuye por según que establecimientos. Y de vez en cuando también,  te topas con uno, y si es de interés (por lo general el catálogo de este señor siempre lo es) puedes comprarlo. Como me ha sucedido a mí con este “I Love Hitler” en una tienda de segunda mano, a un precio más que justo, 1 Euro.
El DVD entero es un poema; desde las ilustraciones de dentro del digipack, que nada tienen que ver con la película (un dibujo de lo más corrientucho en el que reza la inscripción “Hail Hitler”) hasta lo de tratar de edición especial para coleccionistas un disco que viene pelado de extras, aunque, eso si, plagado de trailers de las películas nazis de Leni Riefenstahl (“El triunfo de la voluntad”, “Olimpiada”) u otras del mismo palo como “Adolph Hitler, Mi lucha” convenientemente remasterizadas y dobladas al castellano para la ocasión. Vamos, todo de lo más cantoso.
Y en una edición como esta, donde reza que “El número de expediente está en trámite”, la obsesión  de la distribuidora es la piratería, y si un DVD estándar lleva un anuncio anti-piratería, este lleva cuatro seguidos, además de otro sobre dolby surround, para un producto que está en mono. ¡Que país!.
Vayamos a la película; “I Love Hitler” es una especie de obra de ficción, medio documental, medio experimental y medio surrealista, y en definitiva una cosa rara cuyo interés radica, precisamente, en la rareza, que sin un hilo argumental va combinando mogollón de escenas de archivo del “führer” y de la guerra mundial, con filosofadas baratas pretendidamente profundas y cómicas que pegan sin parar los protagonistas, Emilio Linder (según los créditos del DVD, Emil Von Linvder), Lázaro Escarceller, prota absoluto, y  Fabián Conde con una marioneta de Hitler, haciendo de mago ventrílocuo o algo así. Todo ello para explicar que el dictador del mostachillo no murió, si no que escapó a España y desde entonces vive como comediante en algún pueblo perdido. Y se nos da a medio a entender que Hitler es  en realidad Lázaro Escarceller, todo ello en distintas localizaciones que van desde un cementerio, pasando por el campo, terminando en el museo de cera.
Una paranoia que encima pretende más de lo que ofrece, con un carácter cinematográficamente español por aquello de que hasta las filosofadas profundas hay que tomárselas a cachondeo, y de ideología un tanto ambigua, al igual que la de su distribuidor.
No dejan de ser curiosos los momentos en que, a sabiendas de que la película posteriormente será doblada, se filma a los actores de espaldas mientras oímos largas parrafadas, o comprobamos que Lázaro Escarceller suelta sus diálogos pausadamente y mirando detrás de cámara entre frase y frase. Obviamente, el director le está dictando lo que tiene que decir y el hombre se limita a escucharlo y repetirlo. O esas bocas que nunca coinciden con lo que oímos, simplemente, porque al no saberse el guión, decían cualquier cosa y en doblaje se ponía el texto.
No obstante, absolutamente toda la película despide ese rollo experimental involuntario y surrealista que la convierte en una cosa curiosa y a tener en cuenta, solo en los casos más extremos de cinefilia, porque es mala como ella sola. Se podría decir que el material filmado sirve de mera excusa para mostrar lo que el director quiere mostrar realmente, que son ese mogollón de material de archivo perteneciente al "No-Do" o documentales sobre Hitler.
Ahora vayamos a lo que interesa: Junto al trío protagonista, destacar la presencia de Paco Porras, el vidente de las hortalizas… Sí, al que arrastran por el mar en “F.B.I. Frikis buscan incordiar”, en una de sus primeras incursiones en el cine, como travestí que aparece un momentín  en un teatro y, tras las cámaras, fabricante de la marioneta de Hitler.
La película viene producida por Juan Piquer Simón, que firma su participación con el avergonzado seudónimo de Alfredo Casado. Váyanse ustedes a saber, con la de mierda que filmó como director, por qué oculta su función como productor ejecutivo en este caso.
Y por último, de la dirección se responsabiliza un tal Félix Varón. Bien, pues este director no existe. En realidad es el seudónimo que utilizó Ismael González, otro misterioso cineasta que dentro de las muchas facetas que desarrolló a un nivel de cine, digamos, siempre marginal, destaca por haber dirigido unos cuantos documentales, películas infantiles a mayor gloria del gordito que salía en los vehículos de “Parchís”, Rodrigo Valdecantos, así como productos porno que firmó o bien con su nombre o con el de Félix Varón,  tales que “Escuela de grandes putas” o “Los Pornoaficionados”.
Muy interesante todo. Y por 1 Euro, la cosa está que te cagas. En un lugar de honor dentro de mi dvdteca. Pero por los 19,95 Euros que pide Herrera desde su página web, como que no.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

A MI LAS MUJERES, NI FU NI FA

Película para lucimiento del conocido como “Rey de la Rumba”, o lo que es lo mismo, Peret, gitano y catalán qué ha estado en lo más alto de la música de nuestro país, hasta hace bien poquito.
Eran los años en los que hacer una película-vehículo para algún cantate era mucho mas rentable que cualquier otra, así que casi todos tenían la suya en las salas, pero las de Peret (ocho películas en su filmografía), aún siendo un actor espantoso (no en balde se le doblaba la voz por un profesional, cosa que con Manolo Escobar, por ejemplo, no pasaba) eran de las más exitosas.
Y siempre se contrataba a algún artesano que supiera hacer una película para estos individuos, rindiendo al máximo. Cuando llamaban a Mariano Ozores para dirigirla sería, cuanto menos, divertidísima. Como la que nos ocupa.
Un psiquiatra especializado en  temas sexuales, trata a un manager del mundo de la música, que dice que le gustan las mujeres de forma exagerada y que por otro lado recomienda el psiquiatra a su representado, el cantante de Rumba Pedro.
Pedro queda extasiado con la prometida del psiquiatra a la que mira el escote durante una actuación, con el fin de estar cerca de ella y ligársela, concreta cita con el psiquiatra para explicarle, siendo mentira, que a él las mujeres no le dicen nada, y que tiene miedo de volverse maricón.
Mariano Ozores hacía las películas para estos cantantes, cómo las podía hacer para cualquier actor de renombre, solo que adaptaba las tramas para que se pudieran colar sus canciones entre escena y escena, pero realmente este argumento no dista mucho de uno protagonizado por, pongamos como ejemplo, Arturo Fernández. De hecho, el elenco de actores que acompañan a Peret es de primera categoría, y la factura de la película es tremendamente buena, al estilo de aquellas tan comerciales que hacía Ozores a finales de los 60.
Así pues, se trata de una película con una trama de enredo del todo disfrutable, entretenida, súper bien rodada, y no negaré que Peret, aún estando doblado y siendo horroroso, tiene hasta algo de carisma.
Junto a él, grandes de la talla de  José Luis López Vazquez, Gracita Morales, Antonio Ozores, José Sazatorníl (Saza) y la bella Patty Shepard, vista en muchos títulos de género horrorífico como puedan ser “Al filo del hacha”, “Slugs, Muerte Viscosa”, “Descanse en piezas”, “La noche de Walpurgis” o “Los monstruos del terror”.
Funcional entretenimiento.

martes, 3 de diciembre de 2013

SPACE TRUCKERS

Cuando se estrenó esta película en plenos años noventa, se referían a ella como “Una de ciencia ficción independiente”. Esto lo que es en realidad, es una serie B contemporánea, pero en toda regla, que por otro lado, es dónde Stuar Gordon –dire- se siente a gusto y  dónde se desenvuelve como un absoluto maestro.
Por otro lado, es una comedia consumada, que no parodia, ambientada en el espacio, cuya historia muy bien se podía desarrollar en carretera sin perder un ápice de gracia, pero lógicamente, el hacer una cosa de camioneros espaciales del futuro, tiene mucha coña. No en balde, el guión es obra del editor de la archi-conocida revista cómica “National Lampoon”, Ted Mann.
Cuenta, básicamente, la historia de un camionero que lleva en su vehículo espacial una carga de cerdos y, como su camión es viejo y destartalado, llega a su destino dos días tarde, lo que hace que el receptor de la carga se niegue a pagar lo acordado, lo que desencadenará los problemas. Por otro lado, llegarán unos piratas espaciales que pondrán en tesituras cómicas a nuestros protagonistas. Pero el verdadero quiz de la cuestión está en unos robots indestructibles creados por un doctor (ahora pirata), que llegado el momento conquistarán el mundo, y que se las tendrán que ver con nuestros protagonistas, a los que se les da un mando a distancia que los desconecta.
Guardando ciertas similitudes con “Starship Troopers” de Verhoeven, la película cuenta con un humor  tan cafre como sutil que sería imperceptible por el espectador medio, con lo cual la ignorancia hizo que la película se tomara muy en serio, y en consecuencia se convirtiera en un fracaso. Sin embargo, es una de las mejores películas de género de aquellos años. O al menos, de las más divertidas de la fatidica década de los 90.
Protagonizada por Dennis Hopper, que veinte años atrás era un referente de la contracultura de los  setenta pero que entrados los noventa deambuló con eficacia en la serie B,  Stephen Dorff que aspiraba a galán Hollywodiense y se ha quedado a medio camino, granjeándose así una carrera más o menos de culto en el que directores video-cluberos y los autores de prestigio se lo rifan, mientras el individuo no llega a forrarse a base de bien como le habría gustado, y  Debi Mazar, tres cuartos de lo mismo que Dorff. Quien verdaderamente se lleva la palma es Charles Dance (“El chico de oro”, “Alien 3”), que interpreta al creador/pirata de los robots, mitad humano, mitad máquina y que posee un pene que con las debidas descargas eléctricas volverá locas de placer a las mujeres, que está desternillante y memorable, y se prodiga como lo mejor de la peli.
¡Ah! Y los asientos del camión de Hopper, son ¡asientos de montaña rusa!.
En cuanto a Stuart Gordon, siguió haciendo ciencia ficción barata (ya la había hecho con “Robot Jox”) con “Fortaleza Infernal” y sacándole absoluto provecho a sus ajustados presupuestos, convirtiéndose en uno de los mejores directores de todos los tiempos, sin llegar jamás a hacer una sola película de estudio, siempre independiente y de pocos millones. El guión de “Cariño he encogido a los niños”, sería casi anecdótico en su interesantísima carrera.
Y “Space Truckers”, la verdad que está muy maja.

lunes, 2 de diciembre de 2013

PSICOSIS III

Bajo el título, en el póster español, reza la frase “La más asombrosa de todas” –luego en el dvd, lo cambiarían por “La más terrorífica de todas”-  y yo estoy convencido de que esa frase promocional está ahí, precisamente, por todo lo contrario, pero claro, si pusiesen “La más mierdosa de todas”, no sería una buena publicidad… aunque eso tampoco sería de recibo, pues estaba por venir la cuarta parte.
Lo que si que tiene esta tercera parte, es el póster más molón de todos. Es cómo si intentaran hacer de Norman un nuevo Freddy Kruegger, pero Norman es demasiado antipático para convertirse en eso.
El caso es que, efectivamente, la película es mierdosa, comparándola con esa segunda parte de “Psicosis” que tan satisfecho me dejó en el reciente visionado. No obstante, no es una mala película de “psycho-killers”, es bastante disfrutable, y resulta encomiable el intento de darle una pequeña vuelta de tuerca a la saga, sin salirse del motel, poniendo un par de personajes que le dan colorido a lo sórdido del asunto.
Una monja que ha perdido la fe y que en un ataque de histeria propicia la muerte de una compañera, abandona los hábitos y el claustro quedando perdida por los caminos. Entre unas cosas y otras, acaba en el motel de Norman. Esta le recuerda a su primer víctima, Marion, ya que físicamente es igual, y termina enamorándose de ella. La cosa es reciproca, pero se ve truncada por la doble personalidad de Norman, es decir, por su madre, que le llama cochino y le insta a matar a esa zorra que solo intenta separarles. Por otro lado tenemos la presencia de un aspirante a estrella de rock que es contratado por Norman como recepcionista, y a una periodista que quiere hacer un artículo sobre el muchacho y que complicarán las cosas. Aunque no mucho.
Obviamente, como secuela de “Psicosis”, es flojilla, pero no está peor que otras muchas películas del género. Es entretenida y con las dosis de suspense y mal rollo justas como para tenerla en cuenta.
La gracia está en que se trata del debut como director de Anthony Perkins, que ayudado por Ken Russell (hay quien incluso afirma que la dirigió este segundo) apuesta por un ambiente aún más enrarecido que el de su predecesora (Richard Franklin sí que mamó bastante de la teta de Hitchcock) y por una dirección de lo más estándar y de estudio, es decir, impersonal, no notándose la mano del nuevo director por ninguna parte.
Su experiencia en ese campo se prolongaría con una película más dos años después, “Lucky Stiff” una especie de “spoof” videoclubero, cuya frase promocional rezaba “Esto es como si “Psicosis” se encontrara con “Agárralo como puedas"", y que pasó totalmente inadvertida, cosa que no me extraña en absoluto. Y es que, tristemente, a pesar de lo dotado que estaba Perkins para la actuación, el personaje que interpretó transcendió mucho más que el, y tuvo que vivir de los restos de Norman hasta el día de sus muerte.
“Psicosis III”, concebida en un principio pare revitalizar la franquicia, fue un sonoro fracaso a nivel mundial, lo que no fue óbice para que la figura de Norman siguiera siendo explotada en la pantalla, aunque fuera la catódica. Prueba de ello son el telefilme "Psicosis IV", del que ya no hablaremos,  "Bates Motel" o la serie de mismo título que actualmente se emite por televisión, además del remake plano a plano de la primera, dirigido por Gust Van Sant, controvertido fracaso, que no obstante, a mí, me parece más que digno, aunque a Vince Vaugh no le va el papel de Norman en absoluto. De hecho, después hizo carrera en la comedia, y se le da muy bien.
En el reparto, junto al señor director, tenemos a un jovencito Jeff Fahey, que ya sobreactuaba de lo lindo, incluso en una escena tan idiota como en la de su personaje está iluminando, con dos lamparitas de noche, a una zorra que bailotea en la cama mientras lame recortes de revistas porno.
Se deja ver perfectamente.

domingo, 1 de diciembre de 2013

STRIKER

No se muy bien por qué, pero en la época de su lanzamiento tenía la sensación de que "Striker" era un plagio tardío -italiano, of corze- de "Rambo", que llegó a los video-clubs cuando la moda de los tíos mazas contra ejércitos estaba ya algo gastada y Bruno Mattei había dado buena cuenta de ello con sus subproductos, tales como "Strike Commando" o "Doble Objetivo". Curiosamente, esta última aterrizó en nuestras estanterías gracias a "Films Cuatro", la misma distribuidora de "Striker", la diferencia es que mientras en aquella la caratula era lo más sosa imaginable, pal caso que nos ocupa fueron un poco más listos, despertando al enfermo que había/hay en mí.
Así de lejos, "Striker" (no confundir con el "Stryker" de Cirio H. Santiago, únicamente unidas por un punto en común, su condición de exploit) parece una película de lo más peculiar incluso pa las de su poco lustrosa ralea. ¿Qué hace el héroe en la portada con un tirachinas?, ¿es guasa?. ¿Y eso de "Melany Rodgers como top "Ramba""? (algo a lo que en ningún momento se hace alusión en la peli, y además, si se fijan, en la parte inferior de la caratula aparece como Melonee Rodgers). Estos detalles le conferían un aura peculiar que la hacía sumamente y equivocadamente atractiva.
Solo dos años separan al film comentado de "Rambo", entonces, ¿por qué esa sensación de producto atrasado (¿retrasado?) a su tiempo?. No me hagan mucho caso, porque cuando me la puse a ver el otro día, lo hice convencido de que era terreno virgen para mi... hasta que reconocí un plano concreto que me reveló la dolorosa verdad, ¡¡ya la había visto!!. ¿Extraño?, sí, pero no. En esos tiempos me comía estas mierdas con la misma facilidad que me encerraba en el lavabo a masturbarme. Y es que, para un fan del "trash" como ya era yo, "Striker" iba cargadita de muchos alicientes: El director oculto tras ese cantoso "Stephen M. Andrews" era nada menos que Enzo G. Castellari. Como co-guionista teníamos a otro anti-clásico, el infame Umberto Lenzi. Y en tareas de interpretación un puñado de supervivientes de la escuela italiana (John Philip Law, John Steiner y Werner Pochath) además de todo un "action hero" de tercera que terminaría convertido en icono del cine de acción videoclubero, Frank Zagarino. Hablemos de él. Su curriculum resulta envidiable. A finales de los 80, además de su papel en "Striker", trabajó para otro italiano ilustre, Giannetto De Rossi -que dejaba un rato de lado el látex pa ponerse a dirigir- en "Cy-Warrior, especial combat unit" (cuya caratula trae cola). Por cierto, es horrible. De ahí pasó al mercado yankee, donde protagonizó una ralea de productos videocluberos casi delirante, con "Terminator" siempre como fuente de expolio, por citar algunos: "Operación Cyborg" (y secuelas), "Cyborg Cop 3" o "Perdidos en el tiempo", que en inglés suena mejor, "Alien Chaser". Pero Frank Zagarino guarda un as en la manga, cuando nadie conocía aún su faz (es decir, unos pocos menos de los que la conocen ahora) compartió plató con Charles Bronson en "El guardaespaldas de la primera dama". ¡Chúpate esa!.
En el film que nos ocupa, el rubiales interpreta a un héroe con pinta de... héroe, actitud de héroe y nombre de héroe, "John Slade". Es sacado de un posible encierro por la inteligencia de los USA para que vaya a Nicaragua y libere a un periodista compatriota y amigo que ha sido secuestrado. Allí se junta con una muchacha de buen ver y rescatan al reportero Tribulete. Pero luego hay una traición por medio y vuelven a caer en manos de los malos. Entonces "Slade" se difraza de "John Matrix" y se lo pasa pipa enseñando las tetas, sudando, poniendo cara de cabreo y sacando armas de debajo de las piedras con las que exterminar al reparto de extras. Todo muy italiano ello, muy torpón, cutre, mediocremente fotografiado y extremadamente aburrido. Ya saben cómo era la acción del cine "trash" italiano, como ver una telenovela a la hora de la siesta.
En fin, decía al principio de esta reseña que la caratula de "Striker" hacía suponer que aquello era más de lo mismo, pero no exactamente igual. Sin embargo, ahora puedo afirmar que mi joven e ingenua percepción fue un espejismo. Esta peli es pura fórmula, de cabo a rabo, sin sorpresas ni estridencias. Previsible hasta lo denunciable. Un desvergonzado rip-off de la de Stallone. Vamos, que Lenzi no se lo curró ni pizca cuando se puso al teclado, porque, encima, los diálogos son realmente propios de un retarded. De tebeo malo. Y vienen cargados de ese ultra-patriotismo yankee totalmente absurdo, especialmente idiota siendo como son fetuccinis sus perpetradores. Es la interpretación gran guiñolesca de lo que un italiano cree que es un estadounidense amante de la bandera (o el desesperado deseo de complacer a esa parte de la audiencia). Obviamente, los malos son un puñado de Sandinistas comandados por un Ruso cabronísimo que odia la barras y estrellas y es puro histrionismo barriobajero.
Junto a los actores citados, encontramos toda una bizarrada, Pierre Agostino (oculto tras el alias de Peter Gold). Este señor tiene un curriculum de lo más peculiar ya que, además de repetir con Castellari en "Hammerhead", actuó para don N.G.Mount en "Operación: Las Vegas", para dos monstruos del "trash" como Ted V. Mikels y Ray Dennis Steckler en "War Cat" (conocida en España como "Ángel de la venganza", básicamente una "Rambo" con tetas) y para este último en un par de sus películas improvisadas, "Las Vegas Serial Killer" y "The Hollywood Strangler Meets the Skid Row Slasher". Más mareante resulta descubrir que Agostino también se marcó roles en films de Charles Nizet quien, a su vez, tenía papelillo en la misma "Operación: Las Vegas" de N.G.Mount... el mundillo del "trash" es un pañuelo chorreante de mucosidades.
Y como guinda, el bueno de Daniel Greene marcándose un cameo al final de la peli. Joder, si lo sé, no vengo.
Dato enfermizo: En 1991, y dentro del mercado norteamericano, Zagarino protagoniza junto a David Carradine una cosa titulada "Project Eliminator" donde interpreta a un soldado de las fuerzas especiales que responde al nombre de "John Striker Slade" (o "John Salde" a secas, según donde leas el dato) y no hay indicios de que ambos films vayan conectados más allá de la presencia del mazas... ¿¿es una segunda parte de la peli de Castellari??.... ¡¡¡RARO, RARO!!!.
"Striker" es entrañable a su manera... sin dejar de ser pura caca maloliente.

sábado, 30 de noviembre de 2013

CORTINAS

Si ustedes fueran lectores atentos y pacientes, sabrían de sobras que no es la primera vez que "Cortinas", the movie, asoma por este blog. Sin embargo, seguro que padecen la misma enfermedad que el 99,9% de los cibernautas cuando se detienen ante un texto, ven pero no leen, ergo se les olvida a velocidad de pez. Por todo eso, les recordaré que fue en nuestra fantástica sección de caratuleo chungo, capítulo 34, en la que, obvio es, estudiábamos la hermosamente horrible caratula que la película lucía en los estantes de nuestros video-clubs cortesía de "General Video".
Hubiese sido muy fácil para mi copiar lo que escribí entonces y pegarlo aquí, porque básicamente voy a decir lo mismo. Pero no, no seré tan ruin. Finjamos pues que es la primera vez que hablo de "Cortinas" porque, en cierto modo, lo es. Es decir, cuando hice aquel análisis, no la había consumido. Ahora sí, y para rizar el rizo, la edición que vi hace un par de días es exactamente la de "General Video". Pero por aquello de seguir evitando el repetirse (y porque, insisto, aquella caratula era más poco agraciada que la bajoespalda de Paula Davies tras una mala noche), elijo otra imagen distinta para ilustrar la reseña.
Un director de teatro y cine la mar de exigente y cabrón, de esos que gozan humillando a sus actrices, tiene en cartera rodar un melodrama pantagruélico sobre una muchacha ficticia. Su mujer es la que se encargará de dar vida al personaje y, por aquello de conocer de primera mano las más intensas experiencias de la vida, finge estar loca para que la ingresen en un manicomio. Un mal día, su esposo, el dire, deja de visitarla. Lo siguiente de lo que se entera nuestra aguerrida aspirante a demente es que el mamón ha comenzado a preparar la película de marras y está buscando OTRA actriz, más joven y hermosa. Así que, mientras él reúne a cinco o seis aspirantes en su caserón para someterlas a un duro casting, ella escapa del encierro dispuesta a reclamar su trono, justo cuando aparece una misteriosa figura enmascarada que comienza a asesinar a las jóvenes actrices. ¿Es la mujer del director enfadada que busca venganza, es una de las muchachas deseosa de borrar toda competencia o es alguien que pasaba por allí?. Descubrir el misterio y disfrutar de la masacre, es tarea nuestra.
Bien, "Cortinas" la produjo Peter R. Simpson, productor también del clásico "slasher" "Prom Night" (y sus secuelas bastardas). Y lo hizo en pleno auge del subgénero. En concreto 1980. El tio quería salirse un poco de las tendencias imperantes, de la dependencia que esta clase de cine sufría con la platea joven, impaciente, superficial y descerebrada, por lo que enfocó "Cortinas" desde un punto de vista más adulto, más maduro. Más ¿sofisticado?. Sí, habrían adolescentes de buen ver y un asesino enmascarado que las matara one by one (y además, muy cool, luciendo un look bastante aterrador), pero todo se desarrollaría en un caserón medio-gótico y los auténticos impulsores del buque serían los personajes mayores de edad... bastante mayores... cargados de conflictos internos e interpretados por actores de peso como John Vernon y Samantha Eggar. A él lo has visto en un porrón de títulos bien reconocidos y pretigiosos como "Harry el sucio", "Desmadre a la americana" o "Topaz". Ella en los inicios de su carrera hizo cosas de mucho peso (era el objeto del deseo de Terence Stamp en "El coleccionista"), pero yo la asocio a películas como "Cromosoma 3" o "El exterminador". Soy así de inculto.
Desafortunadamente, "Cortinas" sufrió toda clase de problemas y no se dio por terminada hasta 1983. Cuando se estrenó, entre que iba más en serio de lo habitual y el "slasher" ya no tiraba tanto, fue un fracaso. Y es una pena, no porque se trate de un peliculón, ni mucho menos. Ni porque esté por encima del resto de sus iguales. Pero sí por la intención. Esta gente trató de hacer algo un poco diferente, con más clase, más estilizado, incluso un poco más próximo al "giallo" o los trabajos del buen Dario Argento, que a "Viernes 13" o alguna de su misma calaña. "Cortinas" no es demasiado truculenta, ni demasiado intensa, y tampoco chorrea suspense, pero sí momentos inspirados como, sobre todo, el asesinato en el lago helado, con el extraño criminal de la máscara de vieja pasa y su hoz patinando a cámara lenta en dirección a una aterrorizada víctima. O esa feísima muñeca que deja en cada pre-crimen, a modo de señal/aviso. Tampoco puedo pasar por alto que la banda sonora incluye, en algunos momentos específicos, música y/o efectos directamente extraídos de ese mítico archivo de la BBC que tantos cortometrajistas caseros de inicios de los 90 deben (o deberían) conocer (y del que hemos hablado con anterioridad).
Otro aspecto curioso del film lo encontramos en el casting de las actrices aspirantes que, por lógicos designios de la época, habían aparecido -o lo terminarían haciendo- en tantos otros "slashers" de orden más clásico, como Lynne Griffin en "Navidades negras", Sandee Currie en "El tren del terror" o Lesleh Donaldson en "Cumpleaños mortal". Sin salirnos del apartado "reparto", merece la pena mencionar que William Marshall, también conocido como "Drácula negro", se marca un escueto papel y que Maury Chaykin, habitual segundón en un porrón de películas que los habituales de este puto blog pueden reconocer como "The Vindicator", "Turk 182 El rebelde", "Juegos de guerra" o "Los albóndigas 3: Trabajo de verano", también (inquietantemente, otra de las actrices que se reservan roles minúsculos, Kate Lynch, luego participó en "Los incorregibles albóndigas".... muchas albóndigas para tan pocas cortinas).
El guionista, Robert Guza Jr., estuvo también ligado a "Prom Night", pero únicamente como responsable de la "story" y el director, que en realidad se llama Richard Ciupka y abandonó el rodaje cuando aún no había concluido, prefirió, antes que firmar con el habitual "Alan Smithee", hacerlo como "Jonathan Stryker", que es el nombre del personaje que interpreta John Vernon. ¡Que gracioso es todo!.
Visiblepotable.

viernes, 29 de noviembre de 2013

PSICOSIS II, EL REGRESO DE NORMAN

Me resulta curioso que  para según que sagas, la primera de sus películas acaba siendo un lastre, simplemente porque estas vienen precedidas de un prestigio fuera de precedentes. Una saga como esta de “Psicosis”, con una segunda y tercera partes magistrales (bueno, quizás la tercera no tanto), son un claro ejemplo de ello. Son películas ninguneadas, simplemente porque la primera de ellas es un clásico intocable de Alfred Hitchcock.
No gustándome el cine clásico en general, y si gustándome ese primer “Psicosis” en particular, he de decir que me gustan infinitamente más las secuelas (a excepción de “Psicosis IV” que es un telefilm de lo más chungo). Ahora pueden cargar sus armas, que recibiré las balas, eso si, cubriéndome con un escudo de adamamtiun.
Yo entiendo la importancia del primer “Psicosis”, entiendo que es un precedente a la hora de tratar el terror tal y como es hoy y todo eso, pero que quieren que les diga, me quedo con “Psicosis II, El regreso de Norman”.
Lo mejor de todo, es que hacía mogollón de años que no me sentaba frente a esta película, y en este reciente visionado me he dado cuenta de lo jodidamente buena que es esta secuela.
22 años después del estreno del primer “Psicosis”, Robert Bloch, autor de la novela en la que se inspira “Psicosis”, decide escribirse la secuela de su libro y ponerlo a la venta en las librerías, para así los gerifaltes de universal tener un material en el que poder basar su secuela.
En la novela, Bates 22 años después de los hechos narrados en la primera parte, se escapa del hospital psiquiátrico huyendo a Hollywood, dónde se estaba rodando un biopic de su persona. A los productores, este argumento les pareció una mierda, así que decidieron crear el argumento de “Psicosis II, el regreso de Norman” desde cero, pasándose la novela por los cojones, y haciendo una cosa un tanto más cinematográfica, pero del todo descabellada.
La película cuenta como tras esos 22 años de encierro psiquiátrico, Norman Bates sale en libertad ya que el juez considera que está curado de su trastorno mental, por lo que las iras de la fiscal Loomis (en referencia a una de las víctimas de Norman en el primer “Psicosis”) se volcarán en la persona de Norman hasta limites insospechados. Una vez en libertad, Norman regresa al motel de su propiedad, y empezará a trabajar en un restaurante adscrito a un programa de inserción de enfermos mentales. Allí conocerá a una jovencita que traerá al  hombre por el camino de la amargura.
En su casa, le asaltarán los recuerdos y una serie de asesinatos hacen pensar que Norman ha vuelto a enloquecer… aunque unos cuantos giros harán que creamos otras cosas durante el desarrollo de la peli.
“Psicosis II, el regreso de Norman”, comienza como una absoluta mamarrachada – nadie se cree que a un enfermo mental, a un asesino en serie, se le deje suelto y se le devuelva al lugar donde años atrás las lió pardas- para  que poco a poco la trama vaya cobrando vida, y se vuelve tan interesante, que es imposible desviar la atención de la película ni un solo instante. Todo lo que sucede es un misterio, que además, los diversos giros argumentales, volverán aún más misterioso.
A eso hay que añadirle una cuidadísima dirección  de Richard Franklin en la que predominan los movimientos de cámara (hay una secuencia en la que estando la cámara dentro de la habitación de Norman, y a modo de transición, esta, sale por la ventana, avanza por el tejado y baja por la pared, para mostrarnos como unos jóvenes se cuelan en el sótano de la casa, que  me parece totalmente magistral), los planos picados hasta el extremo, y unos potentes efectos especiales obra de Greg. C. Jensen (suyos son también los de “La Masa, un hombre increible”, “Los Goonies” o “Golpe en la pequeña China”) que dejan al espectador, cuando menos, sorprendido.
El guión es obra de Tom Holland, a posteriori director del “Noche de miedo” original y de “Muñeco diabólico” y en el reparto, además de a Tony Perkins, tenemos a una guapísima (casi tanto como su hermana Jennifer) Meg Tilly ( “Fama”, “The Two Jackes”), Vera Miles que ya aparecía en el primer “Psicosis” en un papel de importancia y a Robert Logia (“Big”, “Sangre fresca”).
Por su lado, Richard Franklin, es popular por rodar películas como “Patrick” al que le salió una secuela italiana, “Juego Secreto”a rebufo de “Juegos de Guerra” o “FX2: Ilusiones Mortales”, secuela  de “FX: Efectos  Mortales”.
Como curiosidad, decir que un par de años de que se estrenase la película, se estrenó de modo fraudulento un “Psicosis 2” que nada tenia que ver con la franquicia protagonizada por Norman Bates, se trataba en realidad del “Slasher” “Night School”, que cayó en las manos de un distribuidor, que viendo que a José Frade le salía bien lo de las secuelas bastardas, lo intentó con esta, teniendo en cuenta que el tipo con casco de moto que acuchilla aquí a las jovencitas, muy poquito tenía que ver con aquello tan famoso de Hitchcock de los años sesenta. Les dejamos la caratula del VHS al terminar la parrafada.
“Psicosis II”, la oficial,  ha envejecido muy, muy bien, y no recuerdo pasarlo tan bien viendo una película en mucho tiempo.
Probaremos ahora con el resto de secuelas.


jueves, 28 de noviembre de 2013

EXILED

Esta película es una secuela de "The Mission", cuyo director es el mismo (Johnnie To) al igual que sus actores intérpretes. Por lo que he podido saber de la precuela, cinco asesinos de distintas triadas reciben el encargo de proteger a otro mafioso. La convivencia hace que se conviertan todos en amigos. "Exiled" continúa la historia de estos cinco gánsters y por donde les ha llevado los hechos de la anterior película. Como los últimos films asiáticos que he reseñado en esta santa casa, el género al que pertenece es el "Heroic Bloodshed", véase sangre, plomo y compañerismo entre asesinos, mas allá incluso que con sus propios jefes. Y además de la sangre y el plomo, podemos contar con la pólvora, y más que otra cosa el humo que esta despide al ser incendiada. ¿Por qué destaco esto? Pues porque en el tiroteo final se monta tal humareda que parece aquello una reunión de rastafaris. Más de uno de los allí presentes las pasarían putas para respirar.

Johnnie To, el director, es un hombre muy prolífico. Le ha dado a diversos géneros, principalmente el cine de gansters con el "Heoric Bloodshed" por bandera, y películas de espadas y artes marciales. Vean su ficha en imdb si quieren saber más. Las pelis de tiros y sangre chinas suelen tener ritmos cambiantes, en los que si no se dispara un arma la cosa se vuelve lenta o incluso plomiza. Aunque esto cambia en los tiroteos, claro. Y "Exiled" es de estas, de las lentas.

Wo (Nick Cheung) es uno de los asesinos que intentó matar a un importante jefe en la precuela. Dos de los otros han sido mandados por ese capo mafioso, el jefe Fay (Simon Yam), para despacharlo. Los otros dos quieren impedirlo. Uno de cada grupo sube al piso de Wo, este saca de un cajón un revólver. El que quiere matarlo (Anthony Wong), como tiene una semiautomática, saca balas de su cargador hasta dejarlo en seis para estar en igualdad de condiciones. El que quiere salvarlo (Francis Ng) hace lo mismo, y es que claro, todos son amigos de la historia que vivieron en la precuela, y una cosa es el trabajo y otra el honor entre “hermanos”. Se tirotean, y cuando se les han acabado las seis balas a cada uno, paran, se ponen a comer y ayudan en la mudanza de Wo. Este acaba de tener un hijo, así que sus amigos le echarán una mano en un trabajo para conseguir dinero para su familia y luego, se supone que los que están encargados de matarle lo harán, solo que las cosas no salen como ellos suponen.

Los protagonistas son asesinos pero, como siempre en estas pelis, son buena gente. Beben alcohol y el Jefe Fay "Red Bull", y es que la marca de bebida energética ha debido de poner algo de pasta, porque en la escena final podemos ver claramente una nevera de esta bebida y el tiroteo dura lo que tarda en caer una lata lanzada al aire, con cámara lenta.

A mí me ha gustado, aunque reconozco que por momentos parezca que no pasa nada... claro que también me gusta todo lo que tenga que ver con chinos con pistolas.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (37): TATIANA JONES, LA PRIMA MANGUI DE INDIANA



Semejante caratula me ha llevado de cabeza lo últimos meses. Quería analizarla en nuestra querida sección dedicada al caratuleo chungo, pero no sabía por dónde comenzar. No bastaba con comentar el origen real y legítimo de las imágenes que luce, tenía que ir más allá, tenía que... en fin, ver la puta película. Ante la duda de no saber si iba a lograrlo, la dejé aparcada junto a un puñado de tantas otras que tengo en stand by, a la espera de poder arrojar luz sobre ellas.
Pues suerte que lo hice, porque, por avatares del destino, se me presentó la ocasión de poder disponer de una copia de "Tatiana Jones" en su formato VHS, gracias a la generosidad de nuestro viejo amigo Enorm. De hecho, mientras tecleo esto la tengo puesta en el vídeo y lo estoy flipando mucho. Pero antes de desvelar qué se esconde tras tan enigmático producto, estudiemos un poco la fantabulosa caratula, una obra maestra del recorta y pega. Y del morrazo.
¿Y qué tenemos aquí?, pues esto...

A Alan Rickman amenazando con una pistola a Bonnie Bedelia. Él interpreta al villano y ella a la esposa del héroe. Y resulta que este no es otro que "John McClane", es decir, Bruce Willis. Y la película, obvio, "Jungla de cristal", la buena, la primera.
Siguiente...



Podríamos pensar que la distribuidora "A.V.O." (¿?) intenta hacernos creer que Alan Rickman y Bonnie Bedelia actúan en "Tatiana Jones", pero no, estoy seguro de que el pazguato que diseñó la caratula con la tijeras y el pegamento de barra ni les conocía. Sin embargo, no me creo que no supiera quien es Jackie Chan que, como ven, sale en esta foto en pleno ataque de adrenalina.
Otra...

Alan Rickman, Bonnie Bedelia, Jackie Chan y ahora, la maciza Sybil Danning posando en plan modelo con la pistola de "V". Esta foto la tenía vista de las páginas de un "L´Ecran Fantastique", en un artículo dedicado a, cómo no, las "Scream Queens".
El resto de imágenes no las sitúo. La del coro de mozas me suena a biopic de la "Ronettes" o algo por el estilo.


Y ahora vayamos a por la película en si misma.
El título, de ultra-evidente procedencia e intención, es lo más desvergonzado de todo el pitote, porque, sí queridos, NADA tiene que ver con la obra que contiene tan misteriosa cinta, pero es que NADA DE NADA. Intentan argumentar la trola con una imagen de una mano sujetando un revólver (sin duda, extraído de otra caratula que, al menos hasta hoy, no he podido bautizar) y, cómo no, con esa tipa "vestida" en plan futurista (ojo al arma láser que sujeta), puro reclamo pa salidos pero que, esta sí, no desentona tanto con lo que veremos.
Resumiendo, que nos venden "Tatiana Jones" como una de acción y aventuras, con suspense y tal... y si no, lean atentamente la sinopsis de la parte trasera...

Pues sí, pero no.
Sí hay un periodista haciendo un reportaje, pero no del mundo del espectáculo en general, sino de un local en concreto, el "Crazy Horse" de Paris que aún anda activo a día de hoy. Naturalmente olvídense de aventuras, amor, celos y pasiones... y mucho más de disparos y suspense. "Tatiana Jones" es el título español (se trata del único país donde se desviaron tanto del original, es lo que tiene disponer de una cultura basada en el engaño y la estafa) de "Crazy Horse de Paris", dirigida, escrita y más o menos protagonizada el año 1977 por Alain Bernardin (no sabemo quién demonios es ese P.Navarre, que ni aparece en los créditos iniciales). Y resulta que el tal Bernardin (que se suicidó en 1994) era el dueño y fundador del mentado "Crazy Horse", famoso cabaret de alto standing especializado en números de vedettes bailando y enseñando las tetas. A veces aparece por el escenario algún humorista o ventríluoco, pero sin hacer demasiado ruido. Vamos, que eso de "un director de cine decide investigar...." es otra puñetera falacia.
Y no, "Tatiana Jones"/"Crazy Horse de Paris" no es como "Showgirls", en realidad se trata de algo parecido a un documental... pero tampoco, porque todo lo que vemos en el es pura recreación, así que lo dejaremos en docu-ficción o, más sencillo aún, panfleto propagandístico para el puñetero local, una promo muy larga, como esas grabadas en vídeo que se producían en nuestro país sobre populares espectáculos teatrales. El hilo conductor es un especie de periodista Escocés muy poco agraciado que asiste al show, se empapa de ver tetas (y nosotros con él) y al final termina la mar de contento y feliz por lo presenciado. Justamente, lo opuesto a nosotros.
Que fascinante y, a la par, decepcionante, ¿verdad?.

martes, 26 de noviembre de 2013

EL KARATECA AZTECA

En México, a rebufo de “Cantinflas” y partiendo de la figura de Charlie Chaplin, poseen una larga tradición de cómicos que interpretan a individuos cortos de luces y medio vagabundos. Todos tendrían un éxito arrollador, independientemente de la calidad de su humor. Estos serían “Clavillazo”, “Vitola”, “Tin Tan”,“Pompín”, “La India María”, y sobre todo, el más popular de todos estos “Cantinflas” de serie B, “Capulina”.
Interpretado por Gaspar Henaine, ha estado casi cuarenta años dando vida al personaje en infinidad de películas. Formando dúo cómico en un principio con “Viruta”, incluso, protagonizó un “crossover” con “Santo, el enmascarado de plata” en “Santo contra Capulina”, en el que figuraba en los créditos incluso antes del propio luchador.
Su humor característico se basa en el malentendido y el chiste fácil, tirando a infantilón  y ya trasnochado. Su imposible look consiste en un chalequito de traje y sombrero Méxicano recortado y redoblado. Sería una especie de “Mr. Bean” a la méxicana y parlanchín.
Protagonizó tropecientas películas, pero a mí me llamó especialmente la atención este “Karateka Azteca”.
“Capulina” se dedica a hacer figuras que imitan a incunables de la arqueología, por lo que un individuo se las compra para hacer cambiazo con las originales. Por otro lado, un maestro del Kárate se va a vivir a casa de “Capulina” y así observará de cerca los pasos de este falsificador de  arqueología. Con “Capulina” cerca, lo único que ocurren son desastres, mientras el maestro reparte mamporros como buenamente puede.
La película es todo un clásico en Mexico,  una que se recuerda con cariño, aunque no obstante yo pienso que es una tontería inofensiva, cuyo visionado no trasciende de ninguna manera, ni positiva, ni negativamente. Me quedo igual. La cosa está en ver a “Capulina” haciendo su humor facilón y blanco durante todo el  metraje. Ni uno solo de los gags funciona, ni tampoco hay nada que indigne u ofenda.
Es lo que es, una cosa de consumo, elaborada sin ningún tipo de cuidado.
No aburre, pero tampoco entretiene, y, seamos sinceros, la estrella de la película es una mierda.
Aún así se permitió el lujo de hacer cosas como “El circo de Capulina”, “Capulina contra los vampiros” o “Capulina chisme caliente” que junto con la de Santo, a priori –y no se muy bien por qué- si entran dentro de mis intereses.
Mala, muy mala, espantosa, horripilante… pero sin embargo, mola que exista.
A “Capulina” le han dirigido los mejores directores Mexicanos, aunque para esta ocasión se encarga del asunto Alfredo Zacarías, que rodó con el cómico montones de veces, además de con otros cómicos de similares intenciones, así como series B Americanas tales que “Demonoid”o la archi-conocida “Abejas asesinas” (para las que solía mutar su apellido a Zacharias)... ahí es nada, ni moco de pavo.
Como digo siempre, para satisfacer la curiosidad, ya va bien.

lunes, 25 de noviembre de 2013

EL PAYASO A MEDIA NOCHE

Slasher” de corte sobrenatural –como Freddy- video clubero y telefilmero de baja estofa, que no obstante, y dentro de lo malos que suelen ser este tipo de productos, este, más o menos, se deja ver. Eso sí, si estás ya muy curtido y tienes aguante.
La hija de una cantante opera que fue asesinada en el pasado, se apunta a un grupo de teatro sito en el lugar dónde masacraron a su señora madre. Allí, tendrá ensoñaciones y visiones de asesinatos, mientras el payaso del título hace acto de presencia y va dando cuenta de todos esos repelentes adolescentes.
Una película que se sirve de todos los tópicos y, sobretodo,  de su condición telefilmica para permitirse un tempo mucho más lento del que es habitual en proyectos de esta calaña destinados a salas. Más allá de eso, tampoco hay mucho que contar aquí.
La gracia de esta película está en la galería de actores que circulan por ella. Tenemos a Margot Kidder, en decadencia desde “Superman”, que la gracia no está ya en ver lo avejentada que está, la gracia está en que por la época en que se rodó la película, Kidder sufría un fuerte trastorno mental, y creo que queda patente en la expresión de su rostro. Interpreta a una profesora que pinta bastante poco por allí.
Por otro lado tenemos a Christopher Plummer, que de joven tuvo una carrera decente y ahora es un oscarizado actor de prestigio, pero en los noventa arrastraba cierta decadencia que le obligaba a dar con sus huesos en productos como este. Eso si, su cara es de “¿Qué cojones hago yo haciendo esta mierda?”.
Y por ultimo tenemos a Tatiana Aly, la “Ashley” de “El principe de Bel Air”, que como todos los que aparecieron en esa serie, se vio eclipsada por la fama del todopoderoso Will Smith y ya su carrera se redujo a pasear su palmito por telefilmes del más variado pelaje. Claro que su talento es limitado.
Y bueno, por estas presencias, “El payaso a medianoche” se hace curiosa, pero por lo demás, nada del otro mundo ni nada que no hayamos visto antes en producciones más ambiciosas y hábiles.
Dirige Jean Pellerin, habitual director de vídeo clips de heavys como “Skid Row” y “Mötley Crüe” que luego se prodigó en alguna producción pequeñita para el cine y un par de telefilmes.

sábado, 23 de noviembre de 2013

ARMADOS Y CABREADOS

Del director y actor Bobcat Goldthwait habitualmente suelen decirse cosas muy buenas, incluido este blog, donde el compañero Victor casi siempre comenta sus películas de modo bastante favorable. Sin embargo, mucho me temo que yo no entro en ese grupo. No es que mi opinión sobre el trabajo del cineasta sea mala, únicamente digamos que no es tan entusiasta. Vamos, que me parece bastante sobrevalorado. Vi no hace mucho "El mejor padre del mundo" y me pareció correcta y llevadera, pero tampoco tan cabrona o amarga como se decía por ahí. De hecho, la encontré bastante moralista, especialmente gracias a su forzado final feliz.
Bien, hace unas noches me enfrenté al que, probablemente, sea el film más conocido y representativo de Goldthwait, "God bless America", recientemente editado en dvd en España con el discutible titulo de "Armados y cabreados". Había oído decir maravillas de esta comedia negra, de su mala hostia, de su provocación, de su espíritu crítico y bla, bla. Por experiencia sabía que no tenía que hacer demasiado caso a tanta pamplina porque ello únicamente acaba conduciéndote a la decepción. Ni aún así puedo decir que me haya gustado demasiado. En realidad, habría evitado reseñarla de no ser por un aspecto altamente curioso.
La historia va de un cincuentón amargado y perdedor que está harto de la sociedad que le rodea. Intenta ser amable con los demás, pero los demás no lo son con él. Encima, en un mismo día le echan del curro por una chorrada y le anuncian que sufre de un tumor cerebral incurable. Así, lógicamente cansado y harto de ver tele-basura (primera duda: Si tanto la odia, ¿por qué la mira a todas horas?), pilla una pistola y sale a cargarse a una detestable pija mediática (segunda duda: ¿por qué es
esa siempre la salida a elegir en las películas?, ¿por qué no una actividad creativa o productiva, en lugar de la destructiva?, fácil, porque esta última atrae culos a las butacas y los sillones, da dinero, las otras, no). En el trayecto conoce a una especie de "adolescente rebelde" que se une a él y le convence para repetir la hazaña con otros personajes odiosos, como los que llaman por móvil en el cine (tercera duda: ¿jóvenes guapitos, rudiosos y palomiteros viendo un documental?, ¿y por qué un documental y no una peli de entretenimiento puro?, ¿cayendo en tópicos intelectualmente elitistas?) y, sobre todo, políticos y gente de la extrema derecha, racistas, homófobos y etc. Este último dato ha sido una de las mayores decepciones de "Armados y cabreados" porque, mientras puedo compartir mi desprecio por gente de ese calibre, el que sean las víctimas mayoritarias en el film hace que este pierda su sentido provocador, es decir, resulta más políticamente correcto y aceptable matar nazis que a gente inocente que únicamente te molesta por ruidosa o desconsiderada. Centrarse en estos habría resultado más valiente, más transgresor y, sí, menos trillado. Del modo que lo deja Bobcat Goldthwait, se queda en la pataleta de un liberal que, a la larga, no deja de presentarnos a otros "liberales" que actúan igual de chungamente que la gente "mala" a la que quieren castigar.
Pero a pesar de la parrafada expuesta, no es por ahí donde la cosa realmente me chirría. Eso son los típicos rollos ideológicos que puedes compartir o no, la senda fácil por la que tira su director y espera otorgue a su film la etiqueta de polémico para luego defenderlo alegando que invita al debate y bla, bla. No, lo que me molesta de "God bless America" es otra cosa.
Bien, la película viene a decirnos que la sociedad norteamericana (y, ya puestos, la mundial) se ha vuelto lela, simplista, chabacana y superficial. La gente hoy día disfruta viendo programas de mierda en los que todos gritan y se pelean sin descanso, en los que se humilla a los concursantes, sean o no medio retrasados, debates en los que se dicen barbaridades, anuncios horribles que engañan y presentan un mundo que no existe, vídeos en youtube absurdos y subnormaloides de individuos hostiándose o matándose, animales follando y otras gilipolleces. Tiene toda la razón. Me parece bien que decida darles un palo, pero en lo que falla es en que dicho palo está fabricado a base de las mismas esencias de aquello que tanto desprecia. Es decir, solo en una sociedad como la que Goldthwait critica tanto podría considerarse transgresora, valiente y polémica una película como la suya.
"Armados y cabreados" es hipócrita en casi todos sus aspectos y cualquiera que no tenga el cerebro reblandecido por la basura mediática que nos meten por la boca diariamente se percatrá de ello. No es todo lo nihilista que exigía su trama, y acaba padeciendo los mismos males que la gran mayoría del cine moderno, su dependencia de la taquilla, por pequeña que sea. Su miedo a asustar de verdad. Así, en el fondo, no deja de ser complaciente con un enorme sector de la posible audiencia a base de discursos moralistas, violencia tamizada, humor negro inofensivo y una tendencia general a lo políticamente correcto. A su director se le ve el plumero cuando la primera escena de todas muestra la sangrienta muerte de un bebé -eso sí, off camera-  con el fin de impactarnos y llamarnos la atención, haciéndonos creer que a partir de ahí, todo en adelante es posible para que luego, evidentemente, no vuelva a atraverse con tanto. Bobcat Goldthwait nos miente desde buen principio, algo que va en contra de la mentalidad del protagonista de su propia película/discurso, que en un momento dado se siente traicionado por su acompañante adolescente a la que acusa de "mentirosa, como todos los demás".... mentirosa como la misma "Armados y cabreados". Así pues, ¿qué función y sentido tiene una película mentirosa que arremete contra una sociedad mentirosa?. Si vas a hacerlo, hazlo hasta sus últimas consecuencias, pero no te quedes a medias.
Dicho todo esto, lo que nos queda es una comedieta videoclubera de ver y olvidar al instante o, en todo caso, una oportunidad perdida como tantas hay en el cine que se fabrica hoy día.

viernes, 22 de noviembre de 2013

BIOGRAFÍA DE UN ESCLAVO

“5 Locos” son un colectivo de cineastas amateur provenientes de la provincia de Saladillo, en Argentina, que, adictos a la comedia,  deciden hace unos años juntarse para rodar con los pocos medios de los que disponen (prácticamente ninguno) sus propias películas. Nada nuevo, directores así los hay a lo largo y ancho de este mundo, muchos de ellos, incluso, infinitamente más interesantes que este colectivo. Sin embargo, siendo Argentina prima-hermana de España, suele ocurrir, como aquí, que la mayoría de cineastas de lo precario, que hacen sus películas con cuatro pesetas, se adscriben al gore cafre y mal entendido (“Farsa producciones” o  la gente que grabó aquello de “2 locos en mar de plata”) o a la comedia más chusca y  facilona. Además de contar con unos medios más que decentes.
“5 Locos”, sin embargo, no disponen de nada más allá de la video cámara, la pobreza, su entusiasmo y una concepción pura a la hora de hacer cine. Y valentía. Mucha. Por eso les dedico esta reseña.
Valentía porque en estos tiempos que corren, en los que cualquiera puede agarrar una video cámara y hacer una película, unos amantes de la comedia como ellos, han decidido que su último largometraje huya de todos los tópicos inherentes al cine “underground” y en vez de buscar las agradecidas risas del posible público, han preferido ponerse a prueba ellos mismos y grabar un desgarrador drama, muy consciente de su condición y jugárselo todo a una sola carta. Si esto no es valentía, que venga dios y lo vea.
La película, con fuertes tintes de neorrealismo – los actores son los propios vecinos de ese pueblo de Saladillo donde está rodada-, cuenta, basándose en un relato de la tal Marina Maison, en la que un hombre de pueblo se tira la vida siendo maltatrado por su hermana, medio bruja y timadora, y el hijo de esta hasta limites infrahumanos. Llegados a este punto, las cosas desembocarán como han de hacerlo.
Medios con los que han contado aparte, e independientemente del ritmo, que es lento, y que quizás no sea un tipo de película que a mí me llegue a entusiasmar (drama rural al estilo de “Los Santos Inocentes"), los cojones de esta gente son cuadrados, y si bien técnicamente posee muchas, muchas carencias, al final resuelven la papeleta con solvencia, saber hacer y si la película estuviera firmada por un Arturo Ripstein (por poner un ejemplo) en lugar de por Javier Nadares, voluntarioso director de de “Biografía de un esclavo”, dirían que se trata de una película vanguardista.
La absoluta seriedad con la que se enfrentan al material que abordan y el que se salen de la norma de los establecido (por estupidez general) dentro del """cine underground""", hacen de esta película algo distinto y a tener en cuenta.
Yo no puedo decir que me haya gustado, por momentos incluso me he aburrido, pero porque no es mi tipo de película. Sin embargo, nada tiene que envidiar a esos dramas rurales producidos con millones que de vez en cuando llegan a nuestros cines dirigidos por directores de renombre. Esto no ha costado casi dinero… y el resultado es casi el mismo.

jueves, 21 de noviembre de 2013

WALL-E

Pixar tiene mucho crédito ganado, puede que demasiado. Por ejemplo cuando vi Up por primera vez quede maravillado con ella. Pasado el tiempo solo puedo salvar los 10 primeros minutos, el resto de la película aunque está bien, no llega a superar lo visto en el prologo, aunque no creo que lo intente siquiera. Pero no es una película que gane con el tiempo. No siendo este caso el de WALL-E. La vi en cine, me encanto, han pasado ya unos cuantos años, y el otro día la dieron en televisión a las tantas de la mañana. Me dije, me veo el principio y en cuanto llegue a la nave donde están los humanos me voy a la cama, pensando que me pasaría lo mismo que con Up, pero que va, no pude levantarme del sofá hasta que terminaron los créditos finales y empezó lo siguiente que daban, que ni me fije que era, simplemente me fui a la cama con una sonrisa de oreja a oreja.

Doy por hecho que todo el mundo sabe lo que es el valle inquietante, pero como sé que hay mucho garrulo lo voy a medio explicar de una forma sencilla. ¿Recordáis aquella película titulada Final Fantasy La Fuerza Interior? O aun más cerca, cualquier personaje humano creado en CGI? ¿A que no parecen reales? ¿A que nos provocan cierto rechazo? Ese es el valle inquietante. Son “cosas” tan parecidas a los humanos pero con un algo extraño que nos hace saber que no es real, que es algo falso. Pues bien, en todas las películas de Pixar ese valle inquietante se lo saltan haciendo de los humanos unas caricaturas. Bien, esto no lo veremos en WALL-E hasta la parte final de la película, pero en todos y cada uno de sus filmes se lo saltan así. Ahora bien, en WALL-E el protagonista no es un humano, sino un robot, por lo que el valle inquietante ni existe ni aparece. Y la verdadera maestría de Pixar es dotar a los objetos de características y sentimientos humanos. Y es que WALL-E, el robotito, no deja de ser una caja con dos objetivos de cámara a modo de ojos, y unas orugas a modo de pies. Y aun así actúa mucho mejor que algunos actores cara de piedra como Steven Seagal, Chuck Norris, o similares.

El planeta Tierra es un vertedero, hace 700 años que la humanidad tuvo que coger una nave espacial y largarse echando chispas de aquí. Solo el batallón de limpieza WALL-E quedo en el planeta para ir comprimiendo y amontonando la basura. De los miles de robots solo queda uno de ellos. La soledad, salvo por su mascota cucaracha, han hecho que se convierta en un robotito curioso con un extraño síndrome de Diógenes. Que se le estropea alguna pieza, no pasa nada, almacena partes de otros de sus compañeros (ahora pensado, es como si tuviera miembros y órganos de sus semejantes en las estanterías, algo tipo Matanza de Texas) que puede cambiarse el perfectamente. Asi que sigue años y años trabajando. Su vida es monótona, aparte de trabajar y recargar sus baterías con energía solar, lo único que hace es ver una y otra vez un trozo de Hello Dolly, con Barbra Streisand. Pero un día su rutina cambiara por completo, cuando un robot enviado por los humanos para comprobar la fertilidad de la Tierra, que responde al nombre de EVA, se topa con el pequeño compresor de basuras.

WALL-E quedara prendido de EVA, algo normal después de tanta soledad. Ella, EVA, tiene una misión, y en cuanto la cumple su programación la desconecta a la espera de la recogida por parte de la nave que la trajo a la Tierra. Durante el tiempo que pasa hasta ese momento, WALL-E cuidara de ella, la paseara y le enseñara su mundo. Así que no es de extrañar que cuando la nave vuelve a por EVA, WALL-E la siga hasta los límites del espacio. ¿Es o no es una tierna y preciosa historia de amor?
Al llegar a la nave vemos a los humanos, como se han dejado llevar por su dependencia a la tecnología y a los síntomas de la ingravidez en el cuerpo humano (aunque en la nave si hay una gravedad artificial, así que más me temo que están así por putos vagos) lo que hace un poco de critica a la sociedad  de consumo, y bla, bla, bla….Y aun así esa parte también es muy interesante, porque no se olvida de lo importante de la película, la historia de WALL-E y EVA.

Decía al principio que llegue al final de los créditos, y es que en ellos se nos muestra a modo de distintos tipos de artes (egipcio, griego, romano, renacentista, expresionista….incluso 8Bits) lo que ocurre después de que los humanos vuelvan al planeta. Donde vemos que conviven en armonía con los robots y la naturaleza.

Muy bonita la película y muy bonita la historia de WALL-E, y lo mejor de todo, con el paso del tiempo sigue siendo una película cojonudisima.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

PESADILLA PARA UN RICO

Parece mentira que en 1996 un director entonces veterano, prestigioso y hasta con un público adepto como era Fernando Fernán-Gómez, rodara semejante despropósito. Un truño de tal calibre que, sin duda, por derecho propio, entra en la categoría de “Tan malas que son buenas”. Porque se trata de una película -con un presupuesto, se me antoja, paupérrimo- mala a rabiar, estúpida y desfasada, pero concebida para el gran público y con afán de cine negro. Quizás Fernán-Gómez ya estaba gagá y no atinaba,  o es que nunca tuvo talento y lo camuflaba el respaldo de un equipo de profesionales, porque esto parece la obra de un desquiciado, de un loco.
Fernán-Gómez se quejaba de que nunca había tenido la completa libertad para hacer una película como a él le hubiera gustado, donde lucirse como director, que jamás le habían dado ofertas ni presupuestos acordes, pero que, cuando alguien le requería, siempre se le llamaba para parir algo de autor, lo que le cabreaba sobremanera. El hombre se moría por poder facturar algo de género puro y consumo masivo listo para ser degustado por una platea satisfecha. Hasta que por fin ocurrió con, justamente, "Pesadilla para un rico". La idea consistía en fabricar un “hit” del cine español.
Así, creyendo ingenuamente que lo que funciona en televisión ha de funcionar también en taquilla, Fernán-Gómez contrató los servicios actorales de Carlos Larrañaga, entonces muy popular gracias a su papel en la serie “Farmacia de Guardia” y a Beatriz Rico, también muy famosa por el programa juvenil “Hugo” de "Tele 5".
Además, como para darle el sello de calidad al producto, este parte de un argumento que nunca llegó a convertir en libreto el guionista habitual de Luis Buñuel , Luis Alcoriza, que falleció años atrás. Partiendo de esa idea, Fernando Fernán-Gómez elaboró el mongoloide manuscrito de esta película.
Cuenta la historia de un individuo que va a ascender a presidente en una gran corporación empresarial, con el poder que eso conlleva. El día de una fiesta que organiza en su casa para políticos y demás entes, una muchacha proveniente de un ambiente marginal se le sube al coche ya que está siendo perseguida por su pareja y sus amigos delincuentes. Ella y el protagonista terminan follando en un apartamento. Todo va de perlas hasta que la muchacha aparece sin vida en el lecho. Ante tal tesitura, el hombre tendrá que ingeniárselas para hacer desaparecer el cuerpo y que su vida, y sobretodo, su estatus, no corran peligro.
Rodada con una torpeza de principiante, iluminada con linternas y montada por un tipo que, o bien se estaba vengando por algo que le habían hecho en el pasado o como le pagaban poco primaba la desgana, esto es una autentica joya del cine “trash” -del involuntario, el de verdad-, puesto que, aunque inevitablemente con el tiempo sus autores debieron percatarse de que aquello que habían creado era un pedazo de mierda cuyo interés brillaba por sus ausencia, se rodó con idea de hacer un producto, no ya comercial, si no super comercial.
Es el típico guión escrito por un señor ya muy mayor, que al introducir en la trama personajes jóvenes y de ambientes marginales, escribe los diálogos de estos como él cree que se expresan, alejándose tal jerga millones de kilómetros de la realidad y provocando la vergüenza ajena del espectador. Así, si encima vemos como escupe esas mamarrachadas una actriz, follable, eso sí, pero tan limitadita como es Beatriz Rico, las risas están aseguradas. A saber: “Para el carro, que yo de prosti nada”, “¿No tienes un refu al que podamos ir?”, “Me gustas hasta mojarme, pero ahora tengo el Niagara entre las piernas” o, sobretodo, “¿En que estás pringado?” para preguntar que a qué se dedica, son las perlitas que asoman por la boca de la actriz, dando vida a su personaje. Personaje que, por otro lado, proviene del macarrerío y los barrios bajos, dónde los raterillos de unos quince años llevan coleta, suelen violar a sus novias saliendo indemnes y amenazan con una navaja a una Beatriz Rico que rondará los 30 tacos, pero que rula con ellos aquí y allá e incluso es pareja de uno. Las conversaciones que tienen en la discoteca a base de jerga de esta inventada por Fernán-Gómez, que se creería muy probo pero demostró ser un ignorante por lo menos a lo que marginalidad se refiere. Por otro lado, la voz en off de Larrañaga que, de vez en cuando, aparece para contarnos lo que va a hacer o la escenificación de sus pensamientos son pura vergüenza ajena.
Además, diré que la iluminación es nefasta, y si en las escenas nocturnas no se ve absolutamente nada, las de día tampoco mucho más… eso sí, lo suficiente para percatarnos de que, cuando Larrañaga conduce, está en lo alto de un trailer, eso o los neumáticos de su "Jaguar" descapotable han de medir dos metros.
Y ya para rematar, la banda sonora de un tal Alexander Lubomirov Kandov. Se compone de metálicas melodías de sintetizador, cercanas a las canciones de Luixy Toledo pero con intención de Walter Carlos, que no solo no pegan con las imágenes que estamos viendo, sino que, además, son una porquería. Unos chirridos que no dejan de sonar, prácticamente, durante todo el metraje, llegando a poner de los nervios al espectador.
Y es que todo en “Pesadilla para un rico” es ridículo, estúpido, lamentable y risible, situaciones, diálogos, interpretaciones… ¡Todo! Lo que, por otro lado, significa que para los amantes del cine malo esto es una delicatessen. Fíjense que en España se han hecho toneladas, incluyendo las de Michael Skaife (o Miguel Madrid) o las de Germán Monzó. Bien, pues “Pesadilla para un rico” es peor que todo eso y, encima, los responsables en ningún momento son conscientes de ello.
No me despeino afirmando que, probablemente, sea la peor película del cine español. Les invito a comprobarlo. Y no la dirigió ningún “outsider” un poco “borderline” ni ningún paleto, la dirigió Fernando Fernán-Gómez, al que los plumillas tienen mucho respeto y consideran películas suyas como “El Extraño Viaje” o “El viaje a ninguna parte” obras maestras. Pero pasan por alto esta, y cuando no, se refieran a ella como “La película más maldita de Fernán-Gómez” cubriéndola así con una pátina de misterio. Hipócritas
Fue un fracaso absoluto que consiguió congregar en salas únicamente unos 80.000 espectadores en tiempos en los que el cine español estaba de moda y en alza.
En el reparto, haciéndolo igual de mal que todos, Álvaro de Luna, Carmen Elías, Manuel Alexandre (este lo hace bien, como siempre), y como macarrilla violador, el “triunfito” Naim Thomas.
A descubrir.

lunes, 18 de noviembre de 2013

AUTOBIGRAFÍA DE UN MENTIROSO

Por norma general, detesto la animación. La respeto como arte, pero el concepto “Dibujos animados”- a rasgos generales, porque, hay ciertas cosas que, sin embargo, me apasionan- me parece una mierda. El concepto “Disney” me horripila, odio que el grueso de este producto esté destinado a la infancia, y odio esos adultos que disfrutan con películas que son para niños, porque eso quiere decir que tienen una mentalidad idiota.
No obstante, por un lado, me gustan ciertos aspectos del cine experimental, y adoro a los “Monty Python”.
Entonces, “Autobiografía de un mentiroso”, es una película de animación, que sin ser exactamente cine experimental, sí que se está experimentando con esa mezcla de distintas animaciones de las que consta la película. En este caso, y estando destinado al público adulto, excuso el hecho de que sea un producto animado, y en ese contexto, hasta puede llegar a fascinarme, como es el caso.
Graham Chapman, uno de los más divertidos e ingeniosos componentes de “Monty Python” debido a sus problemas de salud, intuía que no le quedaba demasiado tiempo en este mundo cuando decidió grabar en cinta magnetofónica su vida; la voz en off narrándola, y los diálogos de su personaje.
Años después, muchos años después, con ese material los directores Bill Jones, Jeff Simpson y Ben Timlett, deciden darle salida rodeándose del resto de los “Monty” (con la excepción de Eric Idle, que dicen por ahí que tiene delirios de grandeza) para poner voz a los distintos personajes de la historia, y de un buen grupo de animadores, que dan  vida a una de las películas minoritarias más frescas e interesantes que he podido ver últimamente. Se trata de una vuelta de los “Monty Python” –nadie diría que cuando se reuniesen de nuevo, estaría Graham Chapman, y no Eric Idle. Por otro lado, desde “El sentido de la vida”, si se han reunido a tal efecto, siempre ha faltado alguno de ellos, bien sea por fallecimiento o por discrepancias con el resto-, un biopic y una película del todo vanguardista, además de una simpática comedia. Y sí, de animación. Pero no pasa nada ¡al contrario!, si la película no lo fuera, quizás resultaría demasiado British y sosa, así que es un acierto. Porque lo bueno es que no se limita a hacer unos personajes en dibujos animado y ya está, no. La historia es lineal, pero cada escena está animada por un tipo de animación distinta, así tenemos escenas que van desde la animación artesanal, pasando por la animación 3-D, rotoscopia y hasta homenajean a las propias animaciones (tremendas animaciones) de Terry Gilliam. Nadie diría que estamos viendo una película con su principio, nudo y desenlace, parece un festival de cortos y, sin embargo, estamos viendo lo primero.
En cuanto a la autobiografía de Chapman, está de lo más interesante, porque vemos desde sus inicios universitarios dónde conocería a John Cleese, sus problemas con el alcohol, hasta sus devaneos sexuales, sus salidas del armario y la ambigua sexualidad que ofrece la fama, el dinero y la desorientación.
Divertida, interesante, moderna, innovadora… “Autobiografía de un mentiroso” es lo mejor que podemos ver ahora mismo. Y eso si, no hay nada del humor característico de los “Python”. Cosa esta que tampoco hace falta esta vez.
Muy, muy, muy recomendable.
En cuanto a los directores, son habituales de la televisión Inglesa, responsables, entre otras cosas de la serie autobiográfica “Monty Python Almost the truth”, con muy poquito cine en sus espaldas, pero mucho conocimiento-y obsesión- por lo que el propio Graham Chapman definió como “Una cosa negra y homosexual”.

sábado, 16 de noviembre de 2013

DUELO DE DRAGONES

Otra película de Donnie Yuen (Ip Man, Ip Man 2) que paso a reseñar en este blog. Y es que no sé por qué la tenía en el fondo del cajón y no me había llamado mucho hasta el otro día, que estando enfermo en casa me dio por ver que “pelis de chinos” podía comerme. Probablemente no la vería antes porque el título me indicaba que sería una de artes marciales tradicional, pero realmente es una película de policías chinos en la actualidad. En la década de los 80, en Hong Kong, apareció un subgénero llamado Heroic Bloodshed, uno de sus máximos exponentes fue "Hard Boiled" de John Woo con Chow Yun-Fat de protagonista, aunque hay muchas más, "Full Contact", "The Killer", "A Better Tomorrow", "City on Fire"….. Casualmente todas las mencionadas con Chow Yun-Fat en el reparto, cuando no era el protagonista principal. Lo que primaba eran los tiroteos espectaculares, los baños de sangre y los sentimientos de lealtad, compañerismo y sacrificio. El plomo, la sangre y la capacidad para aguantar varios disparos en el cuerpo son otras de las señas que este subgénero nos ofrecía. Las cámaras lentas y los saltos acrobáticos con pistolas en las manos, las palomas de John Woo, las triadas chinas, los litros y litros de hemoglobina…. en fin, que ya os hacéis una idea de lo que es el Heroic Bloodshed. "Duelo de Dragones" mama un poco de este género, pero sin tiroteos excesivos, dejando la acción más a las artes marciales, para eso Donnie Yuen es el co-protagonista y Sammo Hung el malo de la función.

El inspector Chan (Simon Yam) se la tiene jurada a Po (Sammo Hung), uno de los más importantes jefes de la triada de Hong Kong. Trasladando a un testigo y su familia, a declarar contra Po, son interceptados por los mafiosos, que matan al testigo y a la mujer de este, salvándose la niña y el policía. El inspector Chan se hará cargo de la hija del testigo y buscará venganza al precio que sea. Como no todas las desgracias vienen solas, le detectan un tumor cerebral maligno, así que no dispondrá de mucho tiempo para vengarse de Po. Pasan unos años, y aunque le extirpan el tumor, sigue teniendo el tiempo muy limitado. Así le buscan un relevo, el inspector Ma (Donnie Yuen) quien no se incorporara al trabajo hasta dentro de unos días, pero que ayuda a Chan y a su equipo para ver qué trabajos pendientes tendrá que hacer frente.

Un joven discapacitado graba cómo la mafia de Po mata a un policía infiltrado, y aunque en el vídeo no se ve a Po asesinando al agente, modifican las pruebas para que así se de a entender y poder acusar de homicidio al mafioso. Toda la acción de la película es cómo quieren sustituir y manipular las pruebas para llevar a Po ante el juez. Pero, a modo de tragedia shakespiriana, acaba mal para todo el mundo.

Es una buena película de acción, con hostias como panes y luchas muy bien coreografiadas. Con esos momentos de sacrificio y lealtad de los que hablaba al inicio de la reseña, y con un mensaje claro, si la haces la pagas, seas quien seas y da igual del lado que estés de la justicia, y como buen Heroic Bloodshed, con un final desolador.