jueves, 28 de noviembre de 2013

Exiled

Esta película es una secuela de "The Mission", cuyo director es el mismo (Johnnie To) al igual que sus actores intérpretes. Por lo que he podido saber de la precuela, cinco asesinos de distintas triadas reciben el encargo de proteger a otro mafioso. La convivencia hace que se conviertan todos en amigos. "Exiled" continúa la historia de estos cinco gánsters y por donde les ha llevado los hechos de la anterior película. Como los últimos films asiáticos que he reseñado en esta santa casa, el género al que pertenece es el "Heroic Bloodshed", véase sangre, plomo y compañerismo entre asesinos, mas allá incluso que con sus propios jefes. Y además de la sangre y el plomo, podemos contar con la pólvora, y más que otra cosa el humo que esta despide al ser incendiada. ¿Por qué destaco esto? Pues porque en el tiroteo final se monta tal humareda que parece aquello una reunión de rastafaris. Más de uno de los allí presentes las pasarían putas para respirar.

Johnnie To, el director, es un hombre muy prolífico. Le ha dado a diversos géneros, principalmente el cine de gansters con el "Heoric Bloodshed" por bandera, y películas de espadas y artes marciales. Vean su ficha en imdb si quieren saber más. Las pelis de tiros y sangre chinas suelen tener ritmos cambiantes, en los que si no se dispara un arma la cosa se vuelve lenta o incluso plomiza. Aunque esto cambia en los tiroteos, claro. Y "Exiled" es de estas, de las lentas.

Wo (Nick Cheung) es uno de los asesinos que intentó matar a un importante jefe en la precuela. Dos de los otros han sido mandados por ese capo mafioso, el jefe Fay (Simon Yam), para despacharlo. Los otros dos quieren impedirlo. Uno de cada grupo sube al piso de Wo, este saca de un cajón un revólver. El que quiere matarlo (Anthony Wong), como tiene una semiautomática, saca balas de su cargador hasta dejarlo en seis para estar en igualdad de condiciones. El que quiere salvarlo (Francis Ng) hace lo mismo, y es que claro, todos son amigos de la historia que vivieron en la precuela, y una cosa es el trabajo y otra el honor entre “hermanos”. Se tirotean, y cuando se les han acabado las seis balas a cada uno, paran, se ponen a comer y ayudan en la mudanza de Wo. Este acaba de tener un hijo, así que sus amigos le echarán una mano en un trabajo para conseguir dinero para su familia y luego, se supone que los que están encargados de matarle lo harán, solo que las cosas no salen como ellos suponen.

Los protagonistas son asesinos pero, como siempre en estas pelis, son buena gente. Beben alcohol y el Jefe Fay "Red Bull", y es que la marca de bebida energética ha debido de poner algo de pasta, porque en la escena final podemos ver claramente una nevera de esta bebida y el tiroteo dura lo que tarda en caer una lata lanzada al aire, con cámara lenta.

A mí me ha gustado, aunque reconozco que por momentos parezca que no pasa nada... claro que también me gusta todo lo que tenga que ver con chinos con pistolas.

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