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miércoles, 30 de enero de 2013

EL VIAJE DEL SUPERHÉROE, LA HISTORIA SECRETA DE MARVEL EN EL CINE

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que el cine ya no me emociona como antes. No me hace vibrar, ni viajar. Naturalmente hablo del moderno. Es lógico, cuando uno es adolescente absorve las cosas de otro modo, más inocente y apasionadamente. Un terrible hecho que podría extender al 90% de la producción actual que consumo. Sin embargo, también es cierto que hay una saga que aún consigue despertar en mi reacciones casi adolescentes. Vale, no tan intensas... pero al menos es bien capaz de emocionarme de muy distintas maneras. Me estoy refiriendo, claro está, a lo que desde hace unos años viene produciendo la división cinematográfica de "Marvel" y, muy especialmente, a lo que fue su sagrado colofón: "Los Vengadores". 
Esta última la habré visto ya unas cuantas veces, pero la que más disfruté fue la última, hace menos de una semana. Lo pasé pipa y, sobre todo, me di cuenta de lo mucho que me retrotraía a aquellos tiempos de cinefagia más feliz e incondicional. "Los Vengadores" tiene de todo, destacando unos personajes maravillosos con los que es muy fácil empatizar (incluso los villanos), diálogos y frases ocurrentes, situaciones espectaculares que aceleran el corazón y momentos mágicos. Sí, momentos mágicos de esos que incluso te ponen la piel de gallina cuando eres consciente de que  estás viendo algo único y especial: El final de la peli, todo el, es sensacional, pero me quedo con "Hulk, aplasta!", con este destruyendo de un puñetazo a uno de los monstruos gigantes o el infinitamente irrepetible plano secuencia en el que vamos viendo uno por uno a los superhéroes en acción. Brutal. Único. Genial. Está claro que "Los Vengadores" es mi peli "Marvel" favorita -de momento-, aunque todas, en mayor o menor medida, me gustan (tal vez la que menos sea "Iron Man 2"), destacando a "Thor" y, sobre todo, "Capitán América: El primer vengador", que encuentro deliciosa y ha hecho que me enamore de "Steve Rogers" y su traje. 
¿Y por qué me flipan tanto las pelis de "Marvel"? (y remarco aquí que me refiero a las PRODUCIDAS por ellos, la llamada "Fase 1"), pues no lo sé, tal vez porque me parecen frescas, originales y coloridas. Me encanta eso de que vayan todas conectadas las unas con las otras. Me parece brillante y, para los tiempos que corren en Hollywood, una idea alucinante (que sé perfectamente que venía de los comics, pero nunca se había trasladado al cine del modo que "Marvel" lo hizo). También encuentro estupendo que celebren sin complejos su origen viñetil, cuando lo "normal" es separarse prudentemente de la fuente dibujada. Y sobre todo, y puede que por encima de todo, adoro que, poco a poco, y muy sabiamente, "Marvel" nos ha devuelto al superhéroe alegre y colorista. No se vosotros, pero yo ya andaba algo cansado de superhéroes oscuros, deprimidos, atormentados, con trajes de cuero negro, etc, etc. Parecía imposible, en los tiempos cínicos que vivimos, poder ver una peli de tios super-poderosos vesidos con telas de colorines y no sentir vergüenza ajena, pero "Marvel" lo ha conseguido. Lo ha hecho lentamente, paso a paso, provocando el estallido final en el mejor escenario: "Los Vengadores". Rojo, amarillo, azul, verde.... y todo ello empaquetado con un sano sentido del humor, de la diversión, sin sermonear ni dar la brasa, de modo alegre, con ganas de divertir y, sobre todo, maravillar, ofreciendo espectáculo, épica... todo aquello que eran los tebeos de superhéroes cuando yo los leía de ñajo. Por eso siempre digo que "Los Vengadores" es la verdadera PRIMERA peli de superhéroes. Nos habíamos acostumbrado ya tanto al tono siniestro e hiper-sobrio, que habíamos olvidado que nadie aún había hecho un film del género como dios manda... hasta la llegada de Joss Whedon y "Marvel Studios". 
Por todo eso, me percato de que la productora de origen comiquero es, actualmente, mi único bote salvavidas en lo que se refiere a mi amor por el cine. Logra que vuelva a ser un chaval saltando en la butaca... y yo eso lo adoro, lo valoro y lo agradezco infinitamente.
Desde el momento en que comenzó a rumorearse la posibilidad de una peli en la que ver a "Iron Man", "Thor", "Hulk" y "Capitán América" juntos, luchando codo con codo, no solo comencé a temblar... también tuve muy claro que semejante cocktail únicamente podía saldarse con un éxito colosal. Y así es como fue. Éxito que celebro y encuentro de sobras merecido. Era un concepto del todo fresco y original, estaba cantado que iba a funcionar. Y por todo eso, también recuerdo que les comenté a mis amigos que aquel era el momento ideal para publicar un libro sobre la relación de "Marvel" con el cine. Lo digo en serio, tengo testigos. No hacía falta ser un genio para darse cuenta. La historia de "Marvel" y el séptimo arte tenía que ser apasionante por tan variados ingredientes. Teníamos seriales en blanco y negro, telefilms horteras en los 70 y 80, productos video-cluberos en los 90, pelis de cierta categoría apadrinadas por grandes estudios y un final feliz con "Marvel" agarrando el toro por los cuernos y pariendo ellos mismos las pelis, con un fin de fiesta de la categoría de "Los Vengadores". Alucinante!. Un material de primera dispuesto para toda clase de paladares: Desde la del devoto del cine "trash" al amante de los "blockbusters" (y yo soy una combinación de ambos). Y un día, con la Navidad 2012 bien próxima, paso por el "Fnac" y descubro que a alguien más se le ocurrió la idea y la ha llevado adelante con toda clase de lujos (salvo por la fea portada), "El viaje del superhéroe, la historia secreta de Marvel en el cine", escrito a cuatro manos entre Iñigo de Prada y Sara G. Rodríguez y editado por "Dolmen". No tardé un segundo en pillarlo de los estantes, comprarlo y auto-regalármelo el 24 de Diciembre por la noche (y devorarlo gustosamente).
Pero antes de dedicarnos al tochito, hagamos un pequeño inciso. O dos. Mejor que sean tres: Ya os he hablado de mi modo de enfocar a los superhéroes, estén paridos en el formato que sea, como algo divertido, entretenido, épico, fantástico y con un punto inverosímil. Dicho de otro modo, que soy incapaz de tomármelos excesivamente en serio. No creo que un abuso de realismo sea positivo para ellos y, mucho menos, con una historia oscura y deprimente detrás. Digamos que no me conformo con los productos televisivos de los 60 o 70, ni mucho menos, pero tampoco con demasiada sesudez y melodrama. Para mi una cosa tipo "Los 4 Fantásticos" (la de Tim Story) estaría en el punto justo. Por eso me gustan tanto las pelis de "Marvel", porque se ajustan a mis demandas. Y por eso no me "enfado" si en ellas se apuesta por narrativas sencillas, sin profundizar demasiado en la psique de sus personajes. Soy totalmente consciente de que no es ese un punto de vista demasiado popular entre los más devotos de las viñetas. Pero es el mío. Y también cabe resaltar que no soy muy de cómics, soy mucho más de cine. Estos temas, dibujados, me llaman menos. Los prefiero en imagen real. He leído cosas, sí, especialmente de "Juez Dredd", "El castigador" e incluso el "Indiana Jones" comiquero (¡del que me hice la cole completa!), pero son casos aislados. Y ya puestos, también pienso que, por lo general, los fans de los comics de superhéroes son los más quisquillosos a la hora de juzgar las películas basadas en sus queridos personajes, tendiendo siempre a la negatividad, condicionados por la impaciencia. Vamos, que suelen rajar basándose en fotos promocionales o teasers. Luego ven la peli, lo flipan, y cambian totalmente de parecer. Resumiendo, no les hago mucho caso.
Tal vez por eso opino que en "El viaje del superhéroe" hay un exceso de sosudez y quisquillosismo cuando se analizan las películas recientes. El autor se queja mucho de la falta de profundidad de sus personajes (especialmente los secundarios), de la escasez de dramatismo y, en fin, que incluso en las críticas buenas siempre hay algún "pero". No es que no comparta sus opiniones, porque en realidad compartimos algunas muy favorables (especialmente de "Vengador", "Punisher 2: zona de guerra", "Thor", la peli del "Capi" y, evidentemente, "Los Vengadores"), pero no conecto con su modo de analizarlas y los motivos en los que basan estos mismos análisis. Aunque en general, se leen bien... salvo la de "X-Men: Primera generación", que es un auténtico peñazo. 
Claro que muchas de esas críticas están enfocadas -lógicamente- desde los comics originales, comparando, buscando parecidos, conexiones y eso está muy bien, especialmente para un ignorante de las viñetas como soy yo. Sin embargo, si en lo comiquero el responsable demuestra dominar mogollón, ser una auténtica enciclopedia viviente, en lo cinematográfico (y aledaños) flojea un poco más, cometiendo algunos errores notables que no he podido evitar reproducir aquí: Afirma que el director de "Die Hard 2" era Oliver Wood en lugar de Renny Harlin (Wood era el dire de foto). Cuando se mete en el terreno del "Hulk" de Ang Lee, dice que este nunca ha tenido ninguna relación con el comic, cuando en su film "La tormenta de hielo" el chaval protagonista hace una analogía sobre su familia y la de "Los 4 Fantásticos" de la viñeta ya que, según recuerdo, de joven Lee era seguidor de sus tebeos. Aunque el error más heavy, a mi parecer, es referente al "Castigador". Como ya explicamos una vez en este mismo blog, el personaje se inspiraba notablemente en "El Ejecutor", un héroe de novela de bolsillo creado por Don Pendleton y que respondía al nombre de "Mack Bolan". En "El viaje de los superhéroes" se dice que "El Ejecutor" era un comic, no una serie de novelas, y que el autor no era Pendleton, sino "Marc Bolan".... confundiendo al personaje con su creador salvo por un detalle, que mientras el justiciero de los libros se llamaba, como decía, "Mack Bolan", "Marc Bolan" es el nombre de un famoso rockero "glam" que destacó especialmente en los 70.
Sin embargo, la mayor y más incomprensible carencia del libro entero es la ausencia de la película de "Nick Fury" protagonizada por David Hasselhoff (conocida en España como "Objetivo Manhattan" y comentada en nuestro libro "Malas pero divertidas" por el colega Aratz). Resulta curioso que, después de dedicar párrafos enteros a las versiones televisivas de "Spider-man", "Hulk" o "Capitán América", pase por alto un título tan importante para "Marvel". Y digo importante porque su guionista era David S. Goyer, quien posteriormente se encargaría de los libretos de la saga "Blade" (y dirigiría de la tercera), que fueron el renacer oficial de "Marvel" en el cine. En su "Nick Fury", Goyer ya ensayaba muchos de los aspectos estéticos y visuales (como esos trajes de cuero negro) que luego serían una constante en las siguientes adaptaciones, incluida la seminal "X-Men". Ignorando el telefilm, el autor otorga el mérito pionero a "Blade", lo que no deja de ser injusto... entre otras cosas porque aquel "Nick Fury" no estaba tan mal y, caray, porque resulta del todo incomprensible que en un libro de esta temática se pase por alto dicho título cuando incluso la versión "pirata" de "Los 4 Fantásticos" recibe un análisis en profundidad... a pesar de lo poco que aporta.
Y es que, aunque en un principio me supiera mal que todas las adaptaciones "Marvel" previas a "Blade", fueran tocadas un poco así de refilón (excepto, como decía, "Los 4 F" chungos, "Howard, el pato", el "Capitán América" de Albert Pyun y "Vengador"), también resulta lógico que el grueso se centre en su época dorada (cinematográficamente hablando), por ser la de más prestigio y porque el fan de los comics y superhéroes siempre tiende más a apreciar el cine de gran presupuesto y formato, sin saber verle el encanto al lado más oscuro y ruin del celuloide. Por todo ello, tampoco puedo quejarme... caray, si incluso hablan de la infame "3 Dev Adam" (lo que incrementa más la extrañeza de que el "Nick Fury" blanco a penas reciba el trato de pasada que comentaba).
Salvo detallitos y, sobre todo, la sesudez de algunas de sus críticas, "El viaje del superhéroe" termina resultando un libro muy interesante, bastante completo, apasionante en algunos pasajes, que aporta muchos datos de interés y se lee con bastante rapidez y adicción.

martes, 24 de febrero de 2009

PUNISHER WAR ZONE

Nueva adaptación de la historia de "Frank Castle", más conocido como "Punisher (El Castigador)", dirigida por Lexi Alexander y que, por su escasa taquilla en USA, en nuestro país se estrenó directamente en DVD.
"Castle" lleva seis años operando como el "Punisher". Ha terminado con casi todas las "familias" mafiosas de la ciudad, y esta noche le toca el turno a los Cesare. Aprovechando una reunión del hampa al completo, "Castle" asalta el lugar y acaba con todos de una forma metódica y precisa, un disparo, un muerto. Billy "el guapo" y sus compinches consiguen escapar, pero desconocen que "Castle" les está siguiendo. Cuando llegan a una planta de reciclaje de vidrio, "Punisher" vuelve a provocar estragos, siendo el peor parado "el guapo", al que le queda la cara completamente desfigurada, convirtiéndose así en "Puzzle" ("Jigsaw"). Además, en el tiroteo "Castle" mata a un policía infiltrado que deja mujer y una hija pequeña. Es tan grande su sentimiento de culpa que decide abandonar las armas. Solo cuando "Micro", uno de sus colaboradores, le explique que la mujer y la hija del policía que mató corren peligro, se volverá a enfundar el chaleco con la calavera en el pecho para terminar el trabajo.
A nivel de acción no nos podemos quejar, los momentos de lucha y tiroteos son varios, y este "Punisher" es más metódico en su trabajo, ni siquiera se regodea en las muertes de sus enemigos, aquí no veremos calaveras de fuego mientras el mafioso de turno es arrastrado a una muerte segura, aquí tenemos un tiro en plena frente, un puñetazo que destroza una cara, una cabeza separada de su cuerpo por una cuchillada.... máxima eficiencia con mínimo esfuerzo, ya que "Frank Castle" no es ningún superhéroe, no tiene poderes, solo es un hombre, muy bien entrenado, que está cumpliendo una misión, castigar a los culpables.
Ray Stevenson clava un papel que no pide más que poner cara de palo y, de vez en cuando, enternecerse un poquito, y lo hace bien. Como comentaba al inicio, este no es el mismo "Punisher" que el de Tomas Jane, ya que incluso en los flashback podemos ver que aquí se ha respetado en su totalidad el origen de los comics, pero como en estos, cuando cambia el dibujante cambia el aspecto del personaje, así que esta "Punisher War Zone" colaría como continuación de la de Tomas Jane (salvando el tema del origen) porque esos seis años luchando en las calles bien podrían haberle convertido en el vigilante metódico, preciso y taciturno en el que se ha convertido.
A mi me ha gustado, pero yo no soy objetivo, "El Castigador" me encanta, así que ustedes sabrán si se la descargarán, alquilarán o comprarán. Yo me decanto por esto último, fijo.

jueves, 19 de abril de 2018

THE DEMOLISHER

Existen como mínimo tres caminos a seguir para todos aquellos realizadores que deseen homenajear en su cine algún género en concreto: por un lado tendríamos a los que asumen con todas las consecuencias las reglas codificadas de un género determinado, representando por desgracia una minoría aquellos que optan por no recurrir ni a posmodernismos ni a demás zarandajas tarantinianas y/o grindhouseras; éste sería, por ejemplo, el caso de S. Craig Zahler, director de las magníficas “Bone Tomahawk” y “Brawl in Cell Block 99”. Por otra parte, estaría la muy extendida alternativa de abordar los géneros, sobre todo aquellos característicos de la década de los 80, desde una perspectiva nostálgico-paródica (“Turbo Kid”, “Hobo with a Shotgun” y derivados), y, ya como última opción, tendríamos aquella que toma como modelo una variante cinematográfica (acción, terror, western, etc…), para, a continuación, ofrecer algo diferente y pretendidamente más elevado a nivel intelectual y/o visual: ésta sería precisamente la filosofía por la que se rige el cine de, entre otros, Nicolas Winding Refn (“Drive”) o Peter Strickland, el responsable de “Berberian Sound Studio”.
Más por intenciones que por talento, en este último grupo podríamos incluir asimismo al responsable (¿o sería mejor decir culpable?) de “The Demolisher”, el canadiense Gabriel Carrer. Carrer ya demostró con su ópera prima, “If a Tree Falls”, ser por encima de todo un pedantuelo que filma con la aspiración de quedar constantemente por encima del género que, según la película, se le ocurra abordar en cada momento. Además, y lo que es aún peor, el director ha evidenciado desde sus inicios ser un exploiter puro y duro, un oportunista que saquea sin el menor reparo hallazgos e ideas ajenas: de este modo, y si ya en su primer film abordaba el género survivalincorporando a su vez toques de ese torture porn que tan en boga estaba hace una década, Carrer dirigiría en lo sucesivo un par de sucedáneos de la saga “Saw” (“Kill” e “In the House of Flies”) para rodar tras “The Demolisher” la demoníaca “Death on Scenic Drive”, una película que, de acuerdo con el alarde de originalidad del que hace gala el director en cada uno de sus trabajos, parece que se mira más en “La casa del diablo”, de su coétaneo Ti West, antes que en ejemplos más representativos del cine satánico de anteriores décadas.
De esta manera, resulta más que evidente que los referentes manejados por el canadiense están muy lejos de ser el exploitation o el grindhouse setenteros: si conoce estas películas, y dudo mucho que lo haga, es única y exclusivamente a través del trabajo de terceros como pudieran ser Ti West o el antes mencionado Winding Refn, al que, por cierto, se llega a citar en los agradecimientos de esta “The Demolisher”. Desafortunadamente, y al contrario que el director de "Bronson", Carrer carece del talento y de la erudición cinéfila necesarias para reinterpretar u ofrecer una visión personal de los géneros de toda la vida, y eso resulta dolorosamente obvio en “The Demolisher”, su particular aproximación al cine de vigilantes y justicieros urbanos.
En ella se nos cuenta la historia de Bruce (el espantoso Ryan Barrett), un técnico informático que decide convertirse en “El demoledor” (una figura vengadora con ecos de El castigador) cuando su mujer, que fue agente de policía, queda paralítica en acto de servicio al intentar impedir que una secta satánica sacrifique a un bebé recién nacido. Por muy atractivo que pueda resultar este punto de partida, y por más simple que sea su argumento, Carrer lo echa todo por la borda al optar por un estilo de cine contemplativo y arty que no encaja en ningún momento con el género y/o con la historia que pretende contarnos: de hecho, este debe ser el único film de justicieros de la historia donde su protagonista no sólo no dispara un solo tiro en toda la película, sino que, además, se pasa más tiempo sentado en el sofá de su casa que patrullando las calles. De este modo, el director no duda a la hora de recurrir a todos los truquitos propios de las películas de prestigio de última hornada para alargar el metraje hasta la náusea y poder alcanzar los noventa minutos de rigor: aquí no faltan el uso indiscriminado de la cámara lenta para las pocas (y mal rodadas) escenas de acción, así como la vacua experimentación con el montaje, la irritante música de sintetizadores o el añadido de una serie de escenas oníricas, no quedando demasiado claro de si éstas últimas son ensoñaciones del poco carismático protagonista o si se tratan simplemente de flashbacks.
En última instancia, “The Demolisher” es un film que se avergüenza tanto de su condición de simple película de género que, de no ser por su título, nos resultaría muy difícil adivinar que nos encontramos ante un film de vigilantes. De hecho, y con el propósito de demostrar que él juega en otra liga diferente del resto, Carrer llega a exhibir en cierto plano, y de forma nada disimulada, un libro del poeta y músico Nick Cave y otro de Chuck Palahniuk, el autor de “El club de la lucha”, para que le quede claro al espectador que sus modelos a seguir no tienen nada que ver con el fascistoide y descerebrado cine de acción. Quizás esta frialdad de la que hace gala Carrer se pueda achacar al hecho de su origen canadiense, pero no creo que debamos caer en el error de confundir contención con inutilidad: “The Demolisher” es una película sin redención posible, un título inaguantable de principio a fín que representaría la antítesis, a pesar de pertenecer en teoría al mismo género, de la infinitamente más honesta “El justiciero” de Eli Roth, estupenda película que, afortunadamente, se encuentra en las antípodas de esta aproximación al cine popular repugnantemente pomposa y hipster.
Y si "The Demolisher" acaba salvándose por los pelos del más absoluto de los desastres es debido al hecho de que Carrer sabe, o, mejor dicho, cree que intuye el aspecto que debe tener una producción respetable, un film festivalero en definitiva, consagrándose con ahínco a la hora de intentar imitar en lo posible su propio concepto de esta idea de cine de prestigio. El canadiense es un director nefasto, pero tampoco creo que sea tonto: sabedor de su incapacidad, intenta disimularla a toda costa con el propósito de que el asunto no se le salga de madre. Básicamente es este control lo que acaba evitando que “The Demolisher” caiga en el más absoluto de los ridículos y llegue a convertirse en un nuevo “The Room”: y es que, por no servir, ni para echarse unas risas sirve… ni para eso vale la hija de la grandísima puta. ¡Ni os acerquéis a ella!

martes, 3 de julio de 2018

EL REPUBLICANO

Suele ser habitual que los directores principiantes pongan bastante de sí mismos a la hora de realizar sus óperas primas: en el caso concreto de “El republicano” esta refleja a la perfección el recorrido biográfico, tanto vital como profesional, de su máximo responsable, el actor David Arquette, más conocido entre los aficionados por interpretar al pusilánime Dewey Riley de la saga “Scream”. De esta manera, Arquette tuvo por un lado la suerte de nacer y crecer en una comuna junto a sus padres y a sus cuatro hermanos, los también actores Alexis, Richmond, Rosanna y Patricia. Mientras asistía al desmesurado e imparable desarrollo de los atributos de sus hermanas mayores, y seguramente con el objetivo de alejar todo tipo de pensamiento incestuoso de su mente (esto es sólo una suposición mía) el pequeño David optó por compensar la libertad y el buenrollismo post-hippie que reinaba en su familia refugiándose en los cines de reestreno y de programa doble, en los cuales - y al mismo tiempo que se hacía fan de clásicos del terror de la Universal como "Drácula" o "Frankenstein" - también se fue aficionando al cine de supervivencia tan característico de los 70 así como al slasher de principios de la siguiente década, encontrándose de este modo entre sus favoritos títulos como "Deliverance", “Viernes 13” o, muy especialmente, “La última casa a la izquierda” y el “Halloween” carpenteriano.
El hecho de que su adolescencia transcurriera en el nucleo más duro de la era Reagan unido a la relación de amistad que mantuvo años después con Wes Craven, merced a su colaboración en la saga protagonizada por ghostface, hicieron el resto a la hora de decidir el tema de su debut tras las cámaras. Tan dispares elementos confluirían un día en la cabeza de Arquette mientras éste se encontraba asistiendo a un concierto de reggae que se celebraba en plena naturaleza con motivo de la conmemoración de "el día de la marihuana", también conocido como "el día internacional de la fumada de porros" (¿?) que se celebra todos los años el 20 de abril. Según recordaba Arquette: "Debido a la desorganización que imperaba en aquel festival empecé a emparanoiarme. Tenía la sensación de que todo estaba fuera de control. Luego, y para empeorar aún más las cosas, cuando se hizo de noche estaba todo tan oscuro que no era capaz de encontrar a mis amigos, ya que a ninguno de nosotros se nos ocurrió llevar una linterna al evento. Justo en ese momento me dio por pensar, "¿No sería genial que a alguien se le fuera la pinza y comenzara a cargarse a todos estos hippies?" De esta manera, a partir de la idea de realizar un body count protagonizado por un asesino en serie de ideas conservadoras, y teniendo como mayor punto de referencia a la propia saga "Scream" y su desmitificador sentido del humor, Arquette y el guionista Joe Harris ("Darkness Falls") pergeñaron un slasher de manual que incluye absolutamente todas las constantes que caracterizan al subgénero: de esta forma, aquí no faltan el psychokiller enmascarado que oculta un trauma de niñez, el grupito de neohippies que viaja en una furgoneta, y que tendrán el inevitable encontronazo con un grupo de rednecks de camino al concierto, así como el viejo que alerta de la amenaza que se oculta en el bosque o la consabida final girl, interpretada en esta ocasión por la deliciosa Jaime King ("Sin City").
Lo mejor, y a la vez lo peor, de esta película es que a pesar de incluir referencias postmodernas a "El equipo A" o a "El exorcista" sus responsables se atienen de una manera tan estricta a las reglas del slasher que "The Tripper" acaba siendo exactamente igual de coñazo que los títulos más representativos del género, con el agravante de que éste que nos ocupa ni siquiera es tan original (en lo que respecta al slasher con connotaciones políticas, Larry Cohen ya se les adelantó unos años antes con "Muerto el 4 de julio") ni tampoco tan gracioso como se pretende, por mucho que cuente con el plus de presentar a un sosias de Reagan que, hacha en mano, se dedica a desmembrar jipiosos.
De todas formas, y a pesar de sus puntuales aciertos, es una pena que Arquette no muestre aquí el talento suficiente para llevar el género un poco más allá como sí lo hizo en cambio a lo largo de su carrera, y en más de una ocasión, su mentor Wes Craven: así las cosas, la sátira y el metacine se desestiman en favor de los consabidos chistes de fumetas y la oportunidad de crear a un nuevo icono del terror a partir de la figura de este "The Tripper" se desaprovecha al mostrarse Arquette incapaz de otorgarle una personalidad propia que defina y distinga a su protagonista de los Michael Myers, Jason Vorhees y compañía. Al menos sus responsables no escatiman a la hora de desplegar a lo largo del metraje un gore bastante burro y escatológico y de mostrar sin ningún tipo de tapujos culos, felpudos, tetas y pollas hippies: algo es algo.
En su magnífico reparto, y junto al propio director, nos podemos encontrar con un Thomas Jane que por aquella época estaba casado con Patricia Arquette, y que acababa de encarnar a "El castigador", Lukas Haas ("Unico testigo"), Balthazar Getty ("Carretera perdida"), Paul Reubens (¡el mismísimo Pee-Wee Herman!), así como los cameos de Wes Craven y Courteney Cox (esposa por aquella época de Arquette) o a un Jason Mewes ("Clerks") que aquí, y para variar, también interpreta a un fumeta que va durante toda la peli más puesto que Maradona en una rave, seguramente tanto delante como detrás de las cámaras.
Aunque como ya apuntábamos sea un poco aburrida y previsible y falle asimismo a la hora de seguir los pasos de los superiores modelos en los que se mira, gracias a lo atractivo de su premisa y a su falta de pretensiones "El republicano" resulta ser al final, y a pesar de su mediocridad, una serie B inevitablemente simpatica. Así las cosas, si eres un fan curtido del género su visionado ni te cambiará la vida ni tampoco te defraudará en exceso. Una peli del montón, en definitiva.

jueves, 20 de marzo de 2025

HABITÁCULO 1991

Localicé recientemente una grabación videográfica de naturaleza casera fechada el año 1991. Normalmente era yo el que rondaba el hogar con la cámara, pero aquella tarde fue mi madre la que decidió encargarse de inmortalizar el entorno mediante ojo electrónico. Diría que la casualidad quiso que me pillara totalmente volcado en mis pasiones cinéfagas.... pero mentiría. Y digo que mentiría porque yo era -y soy- así las 24 horas del día, de lunes a domingo. Para mí, toda esta morralla es un auténtico modo de vida, una filosofía.
En un momento dado, tras pillarme en el sillón disfrutando de las lecturas adecuadas (ver última imagen), visitamos el que era mi dormitorio en 1991. Y ahí me dio el subidón, y unos pocos escalofríos, al rememorar la bella decoración que inundaba mis paredes, o se apoltronaba sobre los estantes. Decidí pues sacar capturas de todo ello y compartirlas con ustedes en este, mi blog de pajillismo "fanatoso". El lugar más adecuado posible.
Dice así...


A- El póster de "Robocop". Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. Este, además, lo obtuve de forma gratuita el día que acudí al estreno, allá en el cine "Comedia" de Barcelona. Al salir, un tipo disfrazado del madero robótico los regalaba. En el lado positivo, y a causa del gran gozo experimentado durante el visionado del clásico, regresé una semana después con amigos. Esta vez la voz había corrido y la cola era inmensa. En el lado negativo, ese mismo póster terminó hecho añicos por las implacables garras del gato doméstico. Siendo un ser humano le habría asesinado... pero al él se lo perdoné. Y se lo sigo perdonando a día de hoy.

B- Una de mis obsesiones entonces, "Fonda Sangrienta". Supe de ella gracias a mis revistas franchutes, como bien expliqué en su momento. Y anduve como loco buscándola por vídeo-clubs hasta que di con ella en uno inhóspito, situado cerca de donde estudiaba primero de BUP (lo recuerdo repleto de clientes... que tiempos aquellos). Como era costumbre en esos casos, me hice socio, la alquilé y, una vez devuelta, nunca jamás regresé.
Desconozco cómo conseguí el cartel -que era el de los vídeo-clubs-, pero ahí lo tuve un tiempo, colgado en mis paredes.

E- En los estantes, y de izquierda a derecha, los muñecos de "Iron Man" (colección "Secret Wars"). Otro de "El Castigador" (uno de mis héroes de tebeo favoritos). Y la banda sonora de "Agárralo como puedas (1 y 2)" en cinta de casete.
Detrás, algunos libros ilustres. Los dos primeros "Libros Sangrientos" de Clive Barker. Varios de la colección "Super Terror", destacando los de Richard Laymon. Y dos biográficos en inglés, el de Roger Corman ("How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime") y el de George A. Romero ("The zombies that ate Pittsburg").

F- Estos eran los carteles de dos cortometajes que hice en aquella época, "El Principal" (mi versión de "El Rector" + "Curso 1984") y "El demonio del viento" (mi versión de "Posesión Infernal" + "Scalps", y del que ya hablé una vez por acá)



A- He comentado muchas veces en este ciber-antro que, siendo joven, sentía un fanatismo exacerbado por Fred Olen Ray. Puede sonar a chiste. Y tal vez nunca se lo hayan creído del todo. Pero ahí va la prueba irrefutable de ello. En mi dormitorio contaba con una imagen suya rescatada de las páginas de "Psychotronic" a modo de pedestal de adoración, exactamente igual a esta que les dejo a continuación...


B- Algunas de mis cintas de vídeo. Por entonces contaba con pocas de venta original, así que me fabricaba las caratulas o, en su defecto, les pegaba una fea tira de papel blanco con los respectivos títulos escritos en Olivetti (aquí un ejemplo más que gráfico). El estante superior (letra C) anda plagado de estas.

D- Comenzamos con los pósters grandes. No es que "King Kong contra Godzilla" me entusiasmara mucho, pero ese cartel molaba, con el bicho peludo sujetando un tren por los aires. Se lo dejo a continuación para que lo degusten íntegro.
El segundo no tiene truco, primera secuela de la franquicia iniciada con "Viernes 13". Por entonces la consideraba una de las mejores. Hoy ya no lo tengo tan claro.





Estos no necesitan presentación, ni introducción, ni nada.
"Commando" (otra de mis diez favoritas) y "Re-Animator".



A- Aunque no lo he comentado al principio, este recorrido es de derecha a izquierda, siguiendo el barrido que hizo la cámara. Así, pasamos a la siguiente pared donde, de primeras, destaca otro póster de otro clásico, "El día de los muertos", solo que en su versión francesa. Iba de regalo, bien plegadito, en las páginas centrales de una de mis queridas lecturas habituales, "L´Ecran Fantastique".
Se lo dejo a continuación versión JPG para que entiendan la razón de que formara parte de mi excelsa decoración...



B- Seguimos con más "Godzilla". Alguien podría sospechar que era un auténtico devoto de la criatura, cuando no se conocía a estas películas como "Kaiju Eiga" y solo eran "pelis cutres de monstruos nipones". Y lo cierto es que no, simpatía toda la que quieran... pero fanatismo, poco. Lo que me molaba, y supongo que de ahí su presencia constante, eran los carteles, sus diseños, algo muy propio de las "monster movies" clásicas. En este caso se trata de uno yanki (fotocopia a color ampliada, para más señas), el de "Godzilla versus The Thing" que lucía así de bien....



C- Y,  por supuesto, en este periplo "habitacionil" no podía faltar una referencia directa a la number one, a la diosa, a "Evil Dead". Pal caso hablamos de otro desplegable situado en las páginas centrales de otra publicación franchute (donde se la conoce como "La nuit des démons"), aunque ninguna de las habituales. No logro recordar cual. Con el tiempo y una caña acabé perdiendo dicho material, y no saben lo mal que me supo/sabe.

D- "Nº 1 del Servicio Secreto" y su super agente secreto, "Charles Bind", llegó a ser una seria obsesión en mis juventudes. Andaba loco con sus dos aventuras cinematográficas, la mentada y "Licencia para amar y matar" (la tercera jamás llegué a verla). Tanto como para que, nada más inaugurar este blog en el 2007, les dedicara una sentida entrada.
Visto ahora es algo que no acabo de comprender porque, salvo algunos "gags" puntuales, eran subproductos tremendamente mediocres. En cualquier caso, logré hacerme con su "affiche", así pues era de menester lucirla (además de que me encantaba en sí misma). La perdí, sí también, aunque muchos años después pude resarcirme agenciándome el póster y algunos fotocromos que, experiencia y canas obligan, andan perfectamente guardados junto a otra buena ristra de papelotes peliculeros. ¿Pa qué? Pues ni idea... pero, en fin, hay enfermedades incurables que gozas sufriendo.

Nota: Es curioso lo mucho que tiro de la palabreja "affiche", especialmente considerando su origen eminentemente francés. Supongo que podemos considerarlo influencia directa de mis lecturas cinéfilas habituales esos años. Visto así, encantado que forme parte de mi léxico.


A- Más "affiches" que solía conseguir en tiendas de coleccionismo cinematográfico. Esta es la de "Al filo del hacha", el aburridísimo slasher español de la mano de José Ramón Larraz que vi en el cine "Waldorf" de Barcelona. No, no me gustó nada... pero, tal y como siempre he dicho, me flipa el cartel. Es cojonudísimo. De ahí que lo pegara a mis paredes. 
Mi relación -por así llamarla- con el film se intensificó hace unos años, a raíz de disponer de sus fotocromos y póster y el interés de una compañía británica por incluirlos en la edición especial de la interfecta, tal y como narré poco después, coincidiendo con su salida al mercado. Es un pequeño logro del que estoy muy orgulloso.... no obstante, creo que mi reseña tirando a negativa 
de la película puso punto y final a posibles colaboraciones futuras con el sello. Ya saben,quien canta las verdades....

B- De "Las aventuras de Flesh Gordon" nunca he escrito reseña, aunque sí tuve acceso al libro de memorias de su protagonista, Jason Williams, donde se contaban todas las respectivas trifulcas del rodaje. Inevitablemente, por su peculiar condición, es una película que me cae harto simpática, aunque probablemente más en 1991. Tenía la "affiche" española, con un gracioso dibujo de Jano (y un "Flesh Gordon" poco fiel al del film), y de ahí que optara por incluirla como parte de la decoración. Les dejo a continuación una imagen de la misma.... pero no, no es mía, tuve que buscar en las redes para dar con ella. Yo, desgraciadamente, la perdí. Igual que con la de "Al filo del hacha". En fin, ya saben, cosas de la juventud, de cuando todavía no has aprendido a valorar estas mierdas entrañables.


C- Ahí tienen una ristra de autógrafos. De izquierda a derecha, Bruce Campbell, Ted Raimi (ambos obtenidos durante el XXIV Festival de Sitges del mismo 91, donde acudieron a presentar "Lunáticos") y el tercero.... pues no logro discernir de quien se trata. Por época y momento, posiblemente sea John McNaughton, director de "Henry, retrato de un asesino". Si es así, su presencia en aquella edición venía motivada por la mediocre "Mutación Asesina" (tal vez sea momento de revisarla). Lo cierto es que no sentía ningún interés por el director y su obra, pero ya que lo teníamos ahí, mientras esperábamos que Campbell y Raimi salieran del hotel, pues le pedimos la estampita. Fans completistas es lo que éramos, témome.

Y cerramos con una imagen que, aunque ajena al tema central de esta entrada, pertenece al mismo vídeo, espacio y tiempo, aquel en el que mi devoción se encontraba en plena eclosión. Para el caso, lo que sujeto en mis manos era una de mis lecturas favoritas por aquellos días, con permiso de la prensa franchute habitual, el fanzine "Draculina", según las artes editoriales de Hugh Gallagher, mediocre dibujante / videoasta. Concretamente, ese número es el que me descubrió la existencia de Nick Zedd. Les dejo la portada a calidad para que se hagan una idea de lo irresistible de la publicación, por su contenido (cine de horror, sobre todo aquel de explotación y tipo casero / amateur) y su forma + estética (impresión mierdosa, fotos oscuras, papel barato y un punto de sordidez gracias a la ristra de imágenes chusqueras de tipas desnudas, salpicadas de sangre y mostrando sus poco llamativas tetas caídas). Lastimosamente, y como suele pasar, las ambiciones de Gallagher acabarían destruyendo a su creación, sobre todo cuando decidió profesionalizarse, tirar de papel satinado a color y centrar el contenido en el tema pajero... vale, es comprensible, seguro que así se vendía mejor, pero ello supuso anular por completo su naturaleza, esa que hacía de "Draculina" algo especial.


lunes, 3 de diciembre de 2012

VIGILANTE

Uno de los títulos más emblemáticos del cine de justicieros parido durante su época dorada, 1983, por un director que, en aquellos tiempos, arrastraba un aureola que le hacía ideal, William Lustig. De hecho, "Vigilante" se encuentra situada nada menos que entre su famosa y estupenda "Maniac" y su no menos recomendable "Maniac Cop". Es decir, lo mejor de su filmografía. Incluso Joe Spinell (prota de "Maniac") se reserva un papelillo, la que era su especialidad: tipo repulsivo. 
Cuando la alquilé en el video-club lo hice convencido de que me esperaba un baño de violencia desaforada, tipo "El Exterminador". Una peli de justicieros de esas que rozan el "gore" más cafre y que tanto echo de menos (hoy se hacen otra vez, pero con ese irritante lavado estético/cínico que les quita verdadero valor exploitation), pero luego resultó que no, que la cosa era más comedida de lo esperado... tal vez por eso no me entusiasmó, aunque tampoco me disgustó. Ayer noche recuperé el Beta que reposaba en mi armario y me di una buena dosis de violencia urbana y suciedad en los cabezales ¡que pa qué!. "Vigilante" no dista mucho de "El justiciero de la ciudad" o "El Exterminador", salvo en el hecho de que no se trata de un vengador solitario, sino de una pandilla de ellos. 
Un tipo la mar de normal y corriente (un "regular Joe" que dicen allí) vive feliz con su esposa, su hijo y su curro de mecánico. Un mal día, la mujer planta cara al jefe de una pandilla (de esos que van ataviados con aparatosos uniformes) y este se toma la revancha atacándola en su propio hogar y matando al benjamín. El comando de justicieros amateurs intenta convencer a nuestro prota de que pase de legalidades y actúe por su cuenta, pero él, que es muy racional, les dice que nanai. 
En eso que pillan al pandillero, lo llevan a juicio y por aquellas trifulcas absurdas, sale libre. El padre de familia arranca en cólera y ataca al juez, que lo manda encerrar 30 días. Toma geroma!. Cuando salga lo hará muuuuy cabreado y, con ayuda de sus coleguis justicieros, se  pondrá manos a la obra para ajustar cuentas.
Ambientación urbana de lo más sucia, sórdida y decadente, gélida seriedad (uno de los aspectos que más diferencian el cine de justicieros de antes con el de ahora) y violencia cruda y contundente, aunque dentro de la normalidad (impactos de bala chorreantes rodados estilo Peckinpah). Uno de los aspectos más curiosos de "Vigilante" reside en que, a diferencia de otros títulos del subgenero, cuando los buenos matan (que no ocurre muchas veces), es retratado como un acto genuinamente perturbador, del que incluso ellos mismos parecen dudar, lo que le otorga más "credibilidad" (como las primeras veces que Charlie Bronson actuaba en "El justiciero de la ciudad"). Y cuando digo "buenos" lo digo a conciencia, ya que el prota no es otro que Robert Forster con esa eterna mueca de buencha desubicado en el tiempo y el espacio. Así mismo, el líder del comando urbano no podía ser otro que Fred Williamson. El reparto que sigue es del todo entrañable y muy de su época, repleto de esos rostros tan típicamente secundarios: Richard Bright, Rutanya Alda, Carol Lynley, Woody Strode, Steve James (el héroe de acción negro por excelencia de los 80, aquí en un rol escueto. Recuerden que también estaba en "El Exterminador"), Frank Pesce y algun otro que ahora no recuerdo. Para que no hubieran quejas, la pandilla de delincuentes la forman un hispano, un asiático, un negro, un fetuccini y una mujer. Toma variedad. Y en general "Vigilante" destaca por su sobriedad, su ritmo tranquilo pero no perezoso, su tono gris y deprimente, por la notable banda sonora de Jay Chattaway y por ese agradecido deseo de pillar al pobre Forster y llevarlo a los límites de su paciencia, primero con la pérdida de su hijo, pasando luego por la cárcel donde es agredido y finalmente viendo cómo su mujer le deja porque le culpa a él de todo. Estás deseando que estalle... y estalla, pero no excesivamente. 
Hay tres detalles finales que merecen destacarse: El modo casual en el que el prota y el asesino de su hijo se encuentran. El intento por parte de Lustig de emular la persecución automovilística de "French Connection" (sin conseguirlo) y el último acto de venganza, donde paga alguien que suelen olvidar en estas pelis. Chapeau!.
Fricada: En la misma época que alquilé esta película, consumía mi tiempo leyendo un comic de idéntico título creación de "DC Comics" y distribuido por "Ediciones Zinco" en España. Era la respuesta por parte de la editorial de "Batman" al "Castigador" de la Marvel... y aunque de entrada todo se prometía fabuloso (un fiscal del distrito ve cómo la mafia se carga a su familia por lo que decide ponerse unas mallas y actuar), finalmente no resultó serlo tanto y la cosa -en lo que a mi respecta- nunca pasó del número uno. Entonces era totalmente consciente de que comic y peli no tenían nada que ver salvo por su temática de base y título, pero por un momento me moló la idea de la coincidencia y fantaseé en qué pasaría si todo fuera fruto de una improbable adaptación. Cosas de críos.
Sin ser ninguna maravilla, y sin lograr emocionarte demasiado cuando el protagonista se toma la tan deseada revancha (algo esencial del subgenero... al menos pa mi), "Vigilante" termina siendo un apreciable pedazo de celuloide muy de su época, repleto de las virtudes y defectos de aquellos tiempos, honesto en su condición y, a fin de cuentas, entretenido. 
Bastante recomendable, sí.

lunes, 8 de abril de 2019

ARCHIE VS. DEPREDADOR

“Archie”, el popular tebeo creado en los albores de los años 40 por John Goldwater y puesto en el papel por Vic Bloom y Bob Montana al guion y los lápices respectivamente y que narra las historietas de un grupo de adolescentes y sus quehaceres diarios, es poco más que una institución, una insignia de la cultura popular americana y uno de los cómics en activo más longevos. Tras montones de colecciones, merchadising y series de dibujos animados, todavía  su empresa, Archie comics, se sustenta principalmente de las aventuras de este grupo de adolescentes y sus problemas de corte romántico humorístico.
A España, “Archie”, llegó a los kioscos gracias a la mexicana editorial Novaro con cuentagotas, pero se hizo popular gracias a la serie animada de Hanna – Barbera, que creada en los años 60 se emitió en nuestro país en los 80 y, más allá de eso, es conocido sobre todo por los amantes del cómic más inquietos y experimentados.
Como fuere, “Archie” en la actualidad se sigue editando, si bien han cambiado la idiosincrasia de los personajes para adaptarlo a las costumbres y modos de vida contemporáneos y se está experimentando con el personaje hasta, prácticamente, hacerle perder la identidad. Ahora muchos de estos cómics nos presentan a Archie y su pandilla en dibujos de corte realista y vestidos como “Millenials” y el otro atractivo con el que cuenta la serie son los bizarros e improbables crossovers a los que se les somete a diario, así como las historias paralelas que van desde el noir hasta el terror y en las que lo único que tiene que ver con el universo de Archie, es la propia pandilla de Archie.
Esta práctica no es nueva y se lleva extendiendo desde los años 90 y tras el éxito que supuso el primer crossover  al que se sometió a Archie con el cómic “Archie Meets The Punisher”, en el que se enfrenta a nuestro protagonista nada menos que con El Castigador.
Dentro de esa dinámica, Norma editorial edita la colección de cuatro números de los que se compone este “Archie Vs, Depredador” y que surgen de la necesidad de ganar cuartos por parte de Archie comics, Dark Horse y Fox.
La principal gracia del asunto, además de la obvia, radica en que si en este tipo de recreaciones últimamente se le estaba otorgando un tono realista al  cómic de Archie, en esta ocasión, y de la mano de Alex de Campi, Fernando Ruiz, Rich Koslowski y Jason Millet, lo que se hace es devolverle a Archie y su pandilla el tono humorístico, el aspecto de cartoon y hacer lo propio con el depredador, es decir, que lo vuelven Cartoon y a partir de ahí, comienza la marcianada.
Pero más allá de eso, y una vez satisfecha la curiosidad que nos produce una propuesta como esta, poco más ofrece este tebeo. Es bastante aburrido y poco resultón, y el único aliciente quizás hubiera sido rompedor en los 80 —y si me apuran, en los 90— es el poder ver como el depredador desmiembra, trocea y descabeza a la gran mayoría de la pandilla de Archie de manera salvaje, con todo lujo de detalles y sin contarse. Sin embargo, como todo esto ocurre en el universo catooniano, el lector se queda igual, o se echa unas risas. Quizás, al contrario, si como se estaba haciendo hace poco con Archie, hubieran introducido al depredador dentro de la línea más realista, ese gore, ese salvajismo, nos hubiera impactado.
La cosa va de un premio que ganan Archie y su panda, que consiste en unas vacaciones pagadas en un resort sito en algún lugar paradisíaco, con tan mala suerte que, llevándose estos un extraño puñal que se encuentran en plana selva y que, posiblemente, pertenezca al depredador, este les persigue hasta su hábitat natural dando cuenta de cada uno de ellos. Para defenderse, los chicos tendrán sus propios recursos, como convertir a Archie en un robot a lo Mazinguer Z.
La verdad es que, en todos los sentidos, es poca cosa.  Por saciar la curiosidad, siempre y cuando, se encuentren este volumen en una biblioteca.

sábado, 3 de mayo de 2025

DARK ANGEL : ÁNGEL DE LA MUERTE

Aunque los muchachos de "Imdb" aseguren que "Dark Angel : ángel de la muerte" se estrenó escasos meses después de "Vengador", en mi cerebelo las fechas son totalmente inversas. Como fan de "El Castigador" que era, me pirraba por deglutir la respectiva película con su Dolph Lundgren teñido de negro azabache. Pero pasaban las jornadas y no llegaba. Así, el día que "Dark Angel" se adelantó, aterrizando en nuestros cines, corrí a verla simplemente para quitarme un poco el mono. Presenciar las heroicidades de un Lundgren conservando parte del teñido. Como asistir a una aventura paralela del mismo "Frank Castle" mientras esperaba la llegada de la genuina. Llámenlo metadona cinematográfica. ¿¿Mamarrachadas inducidas por el fanatismo juvenil?? ¿¿delirios de un anormal?? ¿¿es posible que las fechas de los estrenos sean correctas y me haya montado mi propia película "mitificante"?? es posible. En tal caso, la movida quedaría del siguiente modo: Tras gozar del Lundgren moreno con "Vengador", quería más de lo mismo y "Dark Angel: ángel de la muerte" parecía una opción válida. Ahora elijan su preferida.
Sea como fuere, en esta el amigo Dolph interpreta al típico poli semi-rebelde asociado por la fuerza con alguien opuesto para, primero, detener a unos yuppies narcotraficantes y, aluego, un extraterrestre también narcotraficante. Que profesiones y condiciones más atípicas y curiosas las de estos señores de la dronga. Supongo que limitar "Dark Angel" a convertirse en un "Depredador" urbano (es decir, un "Depredador 2") habría sido demasiado obvio, de ahí la incursión de subtramas, o subtramitas... entre ellas, los escarceos amorosos de Lundgren. Extrañamente, ninguna llega a resolverse del todo, quedando especialmente coja la de los yuppies. Al pitote añadan un segundo extraterrestre con buenas intenciones, enviado para detener al primero. Este se agencia la heroína de aquellos, le mete un chute a sus víctimas provocando chorros de endorfina que extrae de sus cerebros y con la que traficará allí en su mundo. Sí, bastante delirante y un pelo absurdo, por mucho que intenten apaciguar nuestras incredulidades con los típicos chascarrillos de los personajes secundarios, "¿Un extraterrestre traficante? sí, claro" etc, etc. Extraño pues que, ante lo desmadrado de la propuesta, saliera del cine algo insatisfecho y moderadamente aburrido, con la sensación de haber consumido "más de lo mismo", rutina. Y así es como me sentí ayer noche. La peli está bien facturada en lo técnico, las explosiones abundan, los delirios "cifi" despiertan nuestra simpatía... pero, en general, el regusto residual es de cierta "muermez". Pa verla un domingo mientras revisas tus aplicaciones con el ojo tonto.
Del medianamente simpático desaguisado se responsabiliza alguien que ya ha asomado por acá, Craig R. Baxley, especializado en películas de disparos y yoyas hasta que un fracaso taquillero le condenó a la tele. Pero es en el apartado del guion donde damos con los datos realmente llamativos. Tenemos a dos tipos, Jonathan Tydor, quien debutaba en lo suyo y, a partir de ahí, se especializaría en subproductos de acción, y el segundo, Leonard Maas Jr. En realidad un seudónimo destinado a parapetar a David Koepp, de longeva, reputada y más que llamativa trayectoria (también como director). Recibió el encargo de rehacer el curro de Tydor, y a ello se dedicó, sin pretender verse más involucrado de lo necesario.
En cuestión de efectos especiales, localizamos dos nombres con solera, Tony Gardner y Gabriel -Gabe- Bartalos.
Aunque, como siempre, la verdadera diversión consiste en pestañear lo menos posible para no perderse ni uno de los varios rostros medianamente populares y/o entrañables que cruzan por la pantalla. Brian Benben da vida al estirado compañero de Lundgren. En los noventa lograría algo de popularidad extra protagonizando la serie de culto "Sigue Soñando". Matthias Hues, el narcotraficante galáctico, acabó convertido a estrella del subproducto de acción videoclubero. Su comparsa humana, o el yuppie narcotraficante, es un caso muy llamativo, ya que Sherman Howard, actor que le otorga presencia, es especialmente conocido por haber insuflado vida a un fiambre muy querido y popular, el "Bubs" de "El día de los muertos". Entre sus matones de confianza localizamos los ojos azules de Kevin Page, el infeliz acribillado por Ed-209 en "Robocop" (también hombre de confianza para Baxley, pues volverían a colaborar en "Frío como el acero"). Completan la galería Michael J. Pollard y, siendo un producto de acción de su momento, el inevitable Al Leong, inevitablemente ejerciendo de villano e, inevitablemente, palmando.
Ahí va la caratula patria completa, con incordiante pegata incluida, que siempre mola. Remarcar el tirón que por entonces todavía tenía Dolph Lundgren, ejerciendo de única imagen-gancho -"el atractivo protagonista de "Red Scorpion" ¡¡juas!!-, raro si consideramos la presencia en el film de algo tan llamativo -y potencialmente comercial- como un camello alienígena.

miércoles, 27 de junio de 2012

PUNISHER: LAZOS DE SANGRE

Una de las historias clásicas del Castigador, concretamente de 1991. En el timeline de la vida de Frank los hechos ocurren 6 meses después del incidente en Central Park donde resulto muerta la esposa e hijos de Castle. Así entonces, nos encontramos con un Punisher calculador, pero algo más blando de lo que nos tiene acostumbrados en la actualidad. 

Castle está siguiendo una pista que le conduce hasta Santo Domingo. Acude al país sudamericano con la intención de acabar con el Cartel de Ramone, pero el mismo día que está apuntando su rifle de francotirador al General De Ortega, uno de los muchos militares corruptos que regentan el país, Frank ve algo que le hace dejar el rifle a un lado. Un viejo compañero de Vietnam está reunido con el General. Quince que es como se llama, es un agente de la DEA enviado a Santo Domingo para acabar con el tráfico de drogas. Frank decide hacerle un visita a su amigo y allí se encontrara también con la que fue el primer amor de su vida, Angela, una oficial encargada de las desencriptación en Vietnam, y que junto a Frank y Quince eran el trió de amigos mas unidos de Vietnam. Quince y Angela han tenido una hija, Laura, lo que le hace recordar los sucesos de hace seis meses en New York. Además Quince y su mujer también cobijan en su casa a Esteban, el hijo de Ramone, el mafioso local. Esa misma noche son atacados por los hombres del General De Ortega, y aunque no salen muy bien parados, matan a los amigos de Frank y secuestran Laura. Es entonces cuando Castle y Esteban van hasta lo más recóndito de la selva para rescatar a Laura.

En la historia se critica a los gobiernos latinoamericanos que daban manga ancha a los traficantes de drogas, pero poco o nada se dice de los intereses que los USA tenían en esas drogas o en cualquier otro trato con los traficantes. También nos presenta un Punisher preocupado por la seguridad de unos niños que le recuerdan vagamente a sus propios hijos, así como conocer un poco más la vida de Castle antes de convertirse en el Castigador.

Al principio decía que Punisher era algo más blando que ahora, ya que para sacarle información a un tipo se tira seis horas, cuando en algunos comics con estar cinco minutos en manos de Castle ya es más que suficiente para cantar hasta aquella vez que le cogiste cinco duros del bolso a tu madre. 

Buen comic, no es la panacea pero tampoco es aquel horror en el que Castle volvía de entre los muertos con poderes angelicales, o alguna mierda así.

sábado, 2 de junio de 2007

BRONSON´S LOOSE!

Ya lo he dicho alguna que otra vez, pero lo repito aquí. Me gustan mucho las películas de justicieros, es un subgénero que adoro desde muy chaval y, aún a día de hoy, me siguen resultando atractivas y, hasta en el mejor de los casos, me molan (como la más reciente adaptación de "El Castigador", aunque la anterior también me gustó lo suyo). Sin embargo, el cine de justicieros está muy mal visto, seguramente por lo que algunos dicen es su "discutible ideología", lo que es una chorrada porque, ante todo, estamos ante cine, entretenimiento, fantasía pura y dura, y los que se lo toman demasiado en serio, directamente son tontos del culo. Por ello mismo, el día que casualmente -ojeando un "Videowatchdog"- descubrí que habían editado un libro que repasaba de pe a pa la saga "Death Wish" protagonizada por Charles Bronson (algo así como la madre del cine de justicieros urbanos, si no tenemos en cuenta la obra maestea "Harry, el sucio" que, a fin de cuentas, hablaba de tipos con placa, no de "gente corriente") no dudé un puto segundo en comprarlo gracias a los servicios de Amazon.
Recuerdo haber leído previamente una reseña en la que se "criticaba" que el libro no se centrara en el inmenso fenómeno popular que resultó el primer "Death Wish" ("El justiciero de la ciudad") y dedicara "innecesarios" textos a sus más oscuras y mediocres continuaciones. Pues precisamente era esta parte, la dedicada a indagar en unos films de segunda que, por norma, jamás serían estudiados en ninguna publicación, lo que me resultaba más interesante.Otro elemento que lo hacía apetitoso era la procedencia del autor, Paul Talbot. Que un crítico especializado me escriba sobre cine de género, puede estar bien, pero que lo haga un tio que, además de escribir sobre cine fantástico para sendas publicaciones, haya dirigido tres películas de terror de serie Z (una de ellas distribuida por la infame Troma, la otra motivo de un extenso artículo en el mítico fanzine "Draculina", todas con Gunnar "Leatherface" Hansen en el reparto) es garantía de que estoy ante algo bueno.Y así es. "Bronson´s Loose!" resulta una lectura de lo más amena. Se trata de un libro bastante delgado y de aspecto fanzinero, pero no por ello iba a resultar peor, of course. Se lee rapidísimo, Talbot no pierde el tiempo y nos ofrece quilos de información en muy pocas líneas, inmortalizando anécdotas curiosas como cuando Bronson se quejó de que estaba demasiado viejo para su papel en "Death Wish 3" y Michael Winner, el dire, le dijo: "Charlie, se supone que tienes que acabar con una banda callejera entera, ¿cómo lo vas hacer pues?, ¿montando un puesto de perritos calientes envenenados?".
Cuánto más oscura es la película, más interesante el texto... mola especialmente cuando uno de los guionistas (el de la cuarta parte) cuenta íntegramente el argumento pensado inicialmente para el film y que finalmente fue desechado por los productores, y es una pena, porque hubiese sido un "Death Wish" de lo más original y divertido.
Lectura ideal para pasar un buen rato y culturizarse con lo que realmente importa.

sábado, 13 de marzo de 2021

INDESTRUCTIBLE (RUEGA POR TU MUERTE)

Una de mis -demasiadas!- obsesiones juveniles fueron los ninjas, encabezados por el gran Sho Kosugi (el modo correcto de escribirlo es Shô, pero nosotros vamos a ignorarlo.... shômos así de vagos... tanto como los que diseñaron el cartel, aquí presente) . Y de entre todas sus películas, la que más loco me volvía era "Indestructible: Ruega por tu muerte" (en algunas partes figura sin el "indestructible" delante, pero yo siempre la he conocido con este incorporado y así me la quedo, ea!), seguramente porque, A, era una versión en ninja de las aventuras justicieras de Charles Bronson y, B, se la solía calificar en prensa especializada -la buena, es decir, la extranjera- como "ultra-violenta", y eso sonaba cual poesía para mi. Una vez más, nos encontramos ante lo que a priori era un gran concepto pero, ¿estaba la película a la altura?. Durante muchos años consideraba que no, que le faltaba truculencia y le fallaba el ritmo. Pensamientos estos que quise corroborar o corregir viendo recientemente mi apestoso ripeo del VHS.
Akira es un ninja retirado que quiere dejar atrás su pasado guerrero para volcarse en la vida familiar. Con la idea de satisfacer a su señora, parten para los USA a montar un negocio y prosperar. Desafortunadamente, el lugar es utilizado por el hampa para intercambiar materia ilegal. Un día, un collar muy valioso es mangado por el policía corrupto que en teoría tenía que entregárselo a los mafiosos locales. Estos se ponen paranoicos y se convencen de que el clan familiar nipón se lo ha quedado, así que deciden ir a por ellos... ignorando la condición ninja de un Akira que, llegado el momento, retomará las armas.
Tal y como si fuese un "Death Wish" cualquiera, la mujer y uno de los hijos de Akira (en este caso podríamos decir de Sho, ya que lo eran también en la vida real) son atropellados a lo bestia y terminan en el hospital. El villano, Limehouse, que es más malo que la tiña -luego nos centramos en él- se corta con un cuchillo para que le ingresen y, una vez allí, ataca a la señora Kosugi. La suelta un par de hostias, la viola y acuchilla cruelmente con un bisturí. La escena en cuestión no es excesivamente gráfica, pero sí resulta bastante perturbadora por su mala leche. Y es que en aquellos tiempos, aquellos añorados tiempos, la violencia del cine podía no ser muy espectacular, con chorretones de sangre y gore cafre en CGI (como, por ejemplo, ocurría en el "Ninja Assassin" que, justamente, recuperaba a un Kosugi ya arrugado), pero sí resultaba.... ¿cómo llamarlo? ¿sórdida? ¿moralmente reprobable? Ese material era "el normal" y no había necesidad de sobrestilizarlo para darle una pátina de irrealidad y desproveerlo así de su cabronismo.
Hacia el final, tal y como si fuese un "Castigador" de ojos rasgados, Akira the ninja acude hasta la guarida de los mafiosos, se los carga a todos y se enfrenta a Limehouse, que se rebotará con ayuda de toda una sierra mecánica (¡sierra mecánica contra ninjas! ¡subidón!) pero terminará hecho trizas... aunque no contaré cómo.
Lo que sí contaré, es que dicho despreciable personaje -no tiene problema alguno en matar, ya sea hostiando a un anciano con una vara de acero o ametrallando a los inocentes clientes de un restaurante- lo interpreta todo un rostro carismático del exploitation de los 70/80 y la televisión, James Booth, al que también has podido ver en "Del espacio profundo", "Retaliator, programada para matar", "Estos zorros locos, locos, locos" entre un porrón más. Lo curioso es que, pal caso, él mismo se encarga de escribir el guion de "Indestructible: Ruega por tu muerte". ¡Toma ya!. Al hombre ya la iba eso de teclear, como demuestran sus libretos de "La fuerza de la venganza" o "El guerrero americano II y IV -bajo seudónimo-", donde también asomaba como actor. En cualquier caso, no deja de ser bizarro considerar la mala idea que gasta la peli con toda su descarnada violencia y que él mismo se reservara al más malvado de todos los personajes.
Como dato marciano, cabe mentar el inicio del film, donde asistimos a una especie de escena de época -o eso parece- con Sho vestido de ninja negro (traje que no llevará cuando luego se ponga a machacar mafiosos) y que está siendo consumida por sus retoños en una pantalla de televisión. Estos comentan que ese ninja se parece mucho a su padre. ¿Es Akira un ninja-actor? ¿se trata de un absurdo guiño a sus pelis previas? ¿material aprovechado / reciclado? ¿una muestra de metacine en una época en la que no era tendencia? ... ¡¿qué coño pasa aquí?!. Mi no comprende.
Habría que preguntárselo a su director, Gordon Hessler, un señor que se apuntaba a un bombardeo y repetiría con Sho Kosugi en la un poco más cutre "Venganza por Honor" producida, como es el caso de la reseñada, por Trans World Entertainment (volverían a verse en "Shogun Mayeda", última peli de Hessler). Justamente, en la época llegó a mis manos un press-book de la compañía, supongo que confeccionado para algún mercado del cine, donde se anunciaban futuros proyectos con sus respectivos pre-carteles. Uno podía encontrar la secuela de "Venganza por Honor" y, por supuesto, la de "Indestructible: Ruega por tu muerte". Ninguna de las dos se hizo realidad. Una pena en el caso de la segunda, hubiese molado convertir las aventuras justicieras de Akira en una franquicia. Porque esta, la primera, sin deslumbrar -y abordándola con expectativas moderadas- se deja ver, "ta bien" como decimos en mi pueblo.
Pone el punto entrañable una canción tan hortera como resultona, muy de su época, y que se repite dos veces. ¿O son tres?. "Back to the Shadows" canturreada por Peggy Abernathy.
Aquellos curiosones completistas gozarán sabiendo que esta película ya ha pasado por el blog en sendas ocasiones, una de ellas para protagonizar nuestra maravillosa, envidiada y COPIADA sección de caratuleo chungo (AQUÍ). Y ya les anuncio que, en breve, podrán disfrutar de algunos de sus fotocromos.

jueves, 11 de octubre de 2012

EL CASTIGADOR (THE PUNISHER)

Esta era la segunda vez que se intentaba llevar al
vigilante de la Marvel al cine (la primera con la calavera en el pecho), sin mucho éxito en taquilla y tampoco en crítica que no quedó contenta. 
Yo,. por mi parte, me lo pasé pipa, tanto con esta como con la secuela aunque ya no la protagonizara Thomas Jane. Reconozco que Ray Stevenson fue un muy buen "Punisher", más cercano aun al cómic que Jane, pero aun así no le hago ascos a la versión que dio vida el actor de "Deep Blue Sea". Recuerdo ir a verla al cine con mi amigo Jorge y pasárnoslo genial durante el visionado, no sé si incluso llegamos a aplaudir en algún momento, así que al menos a nosotros nos funciono. Cierto que es escasa en sangre, el momento donde más canta es en la matanza de la familia de Frank Castle, donde no hay ni una sola gota salvo la que derrama el protagonista, pero imagino que sería para no llevarse una calificación por edad que impidiera a mucho chavalito acudir a verla.
Se modificó el origen del personaje, ya no era un veterano de guerra, sino un agente especial de la DEA, y el número de hijos, que aquí se quedó en un niño y no niña + niño como en los cómics. Tampoco la matanza ocurría en "Central Park", sino en una villa en Panamá, pero para compensarlo no solo los villanos matan a la mujer e hijo de Frank, sino que acaban con TODA su extensa familia. Esto es así porque, aunque el malo es muy malo, su mujer es mucho peor, y no estoy diciendo que las mujeres sean unas pécoras de mucho cuidado, pero la película así lo da a entender, al menos con esta señora.
A partir de ahí, la película nos muestra los inicios del "Punisher", como se prepara para llevar a puerto su castigo a los Saint -los villanos-, cuyo cabeza de familia fue interpretado por John Travolta, en un papel por el que no será recordado. Más interesantes que los Saint son los asesinos profesionales que mandan para acabar con el prota, El Tarántula, una especie de mariachi que no llega a dar mucho juego, y el que para mí es uno de los grandes malos del "Punisher" y su universo, El Ruso. Aunque en la película se supone que Castle mata al gigante soviético, perfectamente podría sobrevivir y volver aparecer en alguna secuela, lástima que en War Zone no aparecía.
Poco más nos cuenta la historia, es un simple aperitivo para lo que vendría después, con un Castle ya entregado al 100% en su guerra contra el crimen. A muchos fans les defraudó, como véis en mi caso no fue así, pero es que yo tengo un listón muy bajo cuando se trata de Marvel, joder si hasta la película de "Nick Furia" con David Hasselhoff me gusta.