
Pasan unos años y a alguien se le ocurre editar un pack (en dvd, el vhs ya anda jubilado) en nuestra tierra con las tres "Sleepaway...". Esta ocasión, lo de "Campamento Sangriento" es adjudicado a la primera entrega, seguida de las otras con el consecuente número después de idéntico título. Bien, hasta aquí la cosa ha quedado clara, ¿no?... vale, no... pero al menos ya podemos descartar la saga "Sleepaway Camp" y centrarnos en otra, la de "Bloody Murder", cuya primera de las dos entregas llegó a España como.. ¡¡"Campamento Sangriento"!! (y ojo, no confundir con el slasher-de-coña "Scream Bloody Murder").
Mientras "Sleepaway Camp" surgía como respuesta al boom slasher de los 80, "Bloody Murder" lo hacía como consecuencia de la fiebre de los 90 iniciada por "Scream". Pero lo curioso, y ahí radica su popularidad, es que el asesino protagonista aterrorizaba un campamento portando ¡una máscara de hockey!. No se trataba de parodia ni de homenaje ni de referencia-cool, en todo caso de plagio, y de uno bien serio. Era como pillar cualquiera de las secuelas video-cluberas de "Viernes 13", desprenderle de las pocas tetas y el poco gore que les quedaba e incrementar su look cada vez más telefílmico. En dos palabras, "Bloody Murder 1" ERA HORRIBLE. Pero también era un caso muy extraño y curioso dentro del mercado del slasher.
Tal curiosidad se acrecentó cuando a alguien se le ocurrió producir "Bloody Murder 2" (eso si, hay que reconocer que las carátulas yankis de ambas son genuinamente espect

"Campamento Infernal" cuenta lo de siempre: guapitos de ambos sexos (y ambos aficionados a lucir ropa escueta y ceñida) se pasean por un campamento apunto de cerrar mientras un tipo vestido con un peto y una máscara (al menos en este caso no es de hockey) se dedica a asesinarlos. Se supone que se trata de descubrir quién se oculta tras el disfraz. Y sí, podríamos decir que ese es el único aspecto "diferenciador" en un mar de mediocre mimetismo. Como ocurría con "Bloody Murder 1", la dos sigue a rajatabla las normas d

Pero vamos, dejando florituras narrativas a un lado, de lo que se trata aquí es de valorizar los ingredientes indispensables en todo buen o mal slasher: Sangre, la hay. De hecho, "Campamento Infernal" luce un asesinato notablemente cruento... el primero de todos. Incluso tenemos una sierra mecánica, y el colega "Trevor" hace buen uso de ella (encima, para matar a un chaval de nombre "¡Jason!"). Tetas, las hay también... y bien visibles, aunque solo por parte de una campista, la cachonda de la pandilla, a la que pone rostro y forma la "scream queen" de segunda regional Tiffany Shepis. El director, Rob Spera (culpable también de "Leprechaun in the hood" y la primera de la interminable saga "Witchcraft"), se esfuerza en dotar de algo medianamente estético a su film, usando encuadres torcidos o atípicos. Y lo consigue a ratos, destacando el asesinato de la ducha, aunque en general predomina la sosería.
Vale... "Campamento Infernal" es una mierdecilla... pero una que aún se puede ver si te lo tomas con paciencia y sentido del humor. Un caso de secuela que "mejora" la original (lo que tampoco costaba mucho) e incrementa sus elementos genuinamente "exploitation". Lo raro es que nunca hubiese un "Bloody Murder 3", a pesar de que a la segunda le fue muy bien a la hora de recuperar la inversión, de que la mini-saga tiene fieles seguidores y de que incluso hay quien la pide desesperadamente (este mismo habla de la existencia de un spin-off titulado "The Graveyard", tendré que investigarlo).
Actualización (26-11-2022): Finalmente vi "The Graveyard". E incluso Víctor y yo nos tomamos la molestia de hacer un podcast íntegramente dedicado a hablar de la saga, por si gustan.