
En un pequeño pueblo del interior de China, vive Bruce, un joven Stephen Chow, al que su padre manda a Hong Kong para que se haga famoso y propague el Kung Fu por el mundo. Pero su tío, un vividor con deudas y amenazas de muerte constantes, le convence para jugar al snooker y así ganarse unos buenos dineros. Como Bruce es un tio peculiar, por no decir completamente estúpido, con un sentido del honor extraño que le impide apostar, su tío le hace creer que juega torneos y competiciones en las partidas de billar. Cuando el mafioso de turno quiere cobrarse una enorme deuda del tío de Bruce, pide se ponga de aval las tierras del pueblo de Bruce.
Con escenas de humor absurdo rozando el anime, alguna de buen Kung Fu, y las escenas de snooker (estas ultimas escasas y no muy elaboradas) queda una película simpática de ver. No es una imprescindible, pero con los colegas es medianamente disfrutable.