viernes, 15 de abril de 2016

DOS Y DOS, CINCO

Cruel y dramática película para lucimiento del niño Lolo García. Un niño que no tenía ni la más mínima pizca de talento o gracia, pero que como tenia el pelo rubio y ensortijado y los ojos azules, protagonizó algunas películas clave de la cultura popular española como puedan ser “La Guerra de papá” y sobretodo “Tobi” de finales de los setenta ambas. En los ochenta, el crío comenzaba a crecer y con su crecimiento, acelerado, porque en las anteriores era muy pequeño, su declive, Así que protagonizó esta “Dos y dos, cinco”, ya con pelito en los cojones, la horrenda “Las Fantasías de Cuny” y ya, de adolescente, una cosa italiana sobre ordenadores titulada “Computron 22”. Y ya, después se acabó el niño Lolo García, casi, para siempre. Gracias a estas películas se ganó el apodo de “El niño de la transición”.
La diferencia principal entre las películas que protagonizó en los setenta y las que hizo en los ochenta, radica, básicamente en la recaudación; mientras que las primeras llegaban a reunir a más de 4 millones de espectadores a los cines, cintas como esta “Dos y dos, cinco” apenas las vieron 150.000 espectadores, por lo que el fenómeno Lolo García, pasó ante la pantalla como un espejismo, sin embargo, ahí queda en la memoria colectiva.
Y es que si “La Guerra de papá” o “Tobi”, son en cierto modo simpáticas y visibles, “Dos y dos, cinco” es una película absolutamente repugnante. Y es que el director, Lluis- Josep Comerón, director de “Un genio en apuros” o “La Rebelión de los pájaros  se monta un coñazo de órdago, sobre un niño al que sus padres han confinado en una mansión, con todas las comodidades, pero sin que vea a nadie, con el fin de ocultarle que su abuelo, al que idolatra, ha muerto (¡) Sin embargo, ese verano, por un lado conocerá a los niños de las inmediaciones con los que hará el gamberro (el maltrato que sufren gatos, perros, lagartos y demás fauna es absolutamente denunciable. Viendo la peli se me ponía hasta mal cuerpo), y por otro, a un viejo marino que le dará su amistad, en unos planos que son cercanos a la pederastia.
El nefasto director Comerón, debió ver el cielo abierto al pensar el éxito que podía reportarle una película en la que juntaba a Antonio Ferrandis (por entonces muy popular gracias a su personaje de Chanquete en la serie “Verano Azúl”) y al niño Lolo García. Pero se debió pegar una buena hostia.
Mala de pelotas y con intenciones repugnantes, absurda en su planteamiento y en su resolución,  no se me ha ocurrido otra cosa que revisar esta película, aprovechando la coyuntura que ofrecen las descargas en interner, por un simple y llano motivo. Esta película tan antipática, tan rancia, tan aburrida, a mí, de crío, me entusiasmaba. Y recuerdo perfectamente verla una y otra vez en vídeo el fin de semana que mi padre la alquiló. Y viéndola de nuevo, no entiendo que le veía yo de niño a esto. Supongo que el hecho de que la protagonizara otro niño, ya era suficiente para que me gustase, digo yo.
En el reparto, además de Ferrandis y Lolo García, tenemos por ahí a un repelente Jorge Sanz, al que le fue mejor que a García en lo sucesivo.
Una peli estúpida que deja mal cuerpo, eso es todo.

1 comentario:

Jesus Manuel dijo...

La sinopsis parece un calco de una lacrima-movie de Sergio Martino titulada Un verano para recordar ( La bellissima estate). Cambiando al abuelo por el padre, todo lo demás es igualito igualito.