-entonces todavía no tan- viejos maestros como Lucio Fulci y su aenémica "Aenigma", Lamberto Bava y su ristra de mortecinos telefilms o Luigi Cozzi y la sosísima "Paganini Horror". Solo Dario Argento mantenía el listón más o menos dignamente... claro que para eso era el niño mimado de la pandi (y contaba con medios solventes, lo que no es una razón, pero ayuda). A toda esta amalgama de cosas olvidables podemos sumar incursiones outsiders como "Pesadillas" de Alessando Capone (reseña en breve) o la que toca hoy, "Specters", de Marcello Avallone (según donde, y por no perder las viejas costumbres, mutado a Mark Vallone), el típico artesano de no muy extensa pero variada filmografía (con la inevitable presencia de comedias picantes y materia pajera en general) que, un par de años después, reincidiría en eso del terror con una cosa inédita para mis sufridos ojos, "Maya".
"Espectros", como digo, se diferencia escasamente de la normalidad reinante. Por entonces el fetuccini horror (y, una vez más, descarto acá a Soavi y Argento) se regía, sobre todo, por una extraña estética tirando como a artificial, de karaoke rancio, vídeo-clip de saldo, con preferencia por empaquetarlo todo a base de luces, humo, un rollo así como muy moderno
"Espectros", como digo, se diferencia escasamente de la normalidad reinante. Por entonces el fetuccini horror (y, una vez más, descarto acá a Soavi y Argento) se regía, sobre todo, por una extraña estética tirando como a artificial, de karaoke rancio, vídeo-clip de saldo, con preferencia por empaquetarlo todo a base de luces, humo, un rollo así como muy moderno
-para la época- pero frío y desangelado. A ello sumen un guion.... sin guion. Lo trágico acá es que uno de los -demasiados- responsables es el gran Dardano Sacchetti, que, como el terror que él ayudó a moldear unos años antes, se encontraba ahora en horas bajas de inspiración. También ronda un actor tan socorrido en esos entonces/parajes como Donald Pleasence y los efectos especiales en manos de la nueva superstar del gremio, Sergio Stivaletti. Así las cosas, tenemos unos arqueólogos que, sin comerlo ni beberlo, liberan un monstruo en las catacumbas de la ciudad de Roma (estamos ante una de esas raras películas del género que no ocultan su nacionalidad) dispuesto a cepillarse al reparto según convenga. Para dar algo un pelo más de lustre, se sacan la subtrama seudo-romántica entre el ayudante del arqueólogo jefe y una rubia sexy que, entre queja y berrinche (se siente totalmente abandonada por él, hasta el punto de, en pleno follaje, dejarla ahí abierta de piernas, supurante, y salir por patas... un modo como cualquier otro de asegurarte sus atenciones), se dedica a cantar canciones pop y actuar en películas de terror. Así, con la excusa, se marcan un guiño a "La mujer y el monstruo" y aluego otro a "Nosferatu", pero este en formato pesadilla (referenciar a clásicos incunables siempre aporta algo de caché, contribuye a que tu condición de renegado director de una de terror d/huela menos). Llegado el momento, y de modo completamente arbitrario, la churri terminará como "damisela en peligro", lista para ser rescatada. De por medio, pues una criatura de pasable aspecto y sendas muertes más o menos truculentas, pero sin llegar a los excesos de los "golden years".
"Specters" se sitúa en esa nada envidiable lista de películas que ni gustan, ni disgustan. Es completamente prescindible lo que, en el fondo, vendría a ser la peor de las calificaciones posibles. Y por una vez, y en perfecta concordancia con el mondongo, el cartel del siempre magnífico E.Sciotti tampoco brilla especialmente.
"Specters" se sitúa en esa nada envidiable lista de películas que ni gustan, ni disgustan. Es completamente prescindible lo que, en el fondo, vendría a ser la peor de las calificaciones posibles. Y por una vez, y en perfecta concordancia con el mondongo, el cartel del siempre magnífico E.Sciotti tampoco brilla especialmente.
