sábado, 19 de junio de 2010

MASACRE EN EL VALLE DE LOS DINOSAURIOS

Curiosa producción italo-brasileña del 1985, muy en la línea de lo que entonces interesaba a los exploiters del pais de la pasta, quienes poco a poco comenzaban a entrar en el tramo final de la era dorada de su serie B. Aún faltaban por asomar unos pocos títulos interesantes, pero inevitablemente la movida iría en declive hasta que la televisión se los comió a todos, incluido el director de "Masacre en el valle de los dinosaurios", Michele Massimo Tarantini, que solía firmar como Michael E. Lemick y a quien debemos un exploit tan típico de inicios de los 80 como es "La espada salvaje de Krotar" y una action-movie con Miles "Ator" O´Keeffe, "The Hard Way" (la vi alquilada en su momento, pero no recuerdo absolutamente nada de ella!).
La movida va de un grupo de personajes que, por diferentes motivos, pillan un avión para internarse en la selva. El caso es que el aparato se estrella en el lugar más inadecuado y son atacados por una tribu de caníbales adoradores de fósiles de dinosaurio. Cuando el chico y las chicas guapas logran escapar de sus garras, terminan en las de unos contrabandistas de diamantes casi peores que los indígenas.
Y no, que nadie se lleve a engaño, por mucho que los términos italianos y caníbales coincidan en el mismo párrafo, y por mucho que en el mercado británico a esta peli la rebautizaran como "Caníbal Feroz 2", no estamos en terreno Lenzi/Deodato. De hecho, no hay ni una fucking escena de canibalismo. Sí un poco de truculencia (extracción de corazón por la vía bestia), pero para de contar. No van por ahí los tiros... Tarantini está más interesado en el lado aventurero y erótico del tema. En "Masacre en el valle de los dinosaurios" hay tetas para dar y regalar, incluso un escueto pero notable número lésbico. Y tampoco hay dinosaurios -aunque hubiese molado-, su presencia se limita a huesos, huellas y una inexplicable garra que aún conserva la carne y es utilizada por los indígenas para arañar tetitas... una secuencia muy simpática y que le da al rollo un aire como muy pulp.
La verdad es que el film resulta hasta entretenido, cosa en realidad poco habitual teniendo en cuenta su procedencia y sus intenciones. Tiene ritmillo y le perdonas ese final tan chorra e inadecuado.

PD: Puestos a elegir un cartel con el que ilustrar esta reseña, me quedo con el francés, que lleva la firma del gran gran E.Sciotti!.

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