jueves, 29 de septiembre de 2016

EN TRIBUTO A HERSCHELL GORDON LEWIS

Si los Lunes ya son un asco por lo que representan, esta semana lo fueron aún más cuando me enteré del fallecimiento de toda una leyenda del cine exploitation, Herschell Gordon Lewis o, por si alguien aún no sabe de quién estoy hablando, el caballero que empujado por el vil metal (y una ayudita de David Friedman) inventó el gore como género el año 1963 con "Blood Feast". De él y algunas de sus muchas películas hemos hablado largo y tendido en este blog. Pero hoy es diferente, hoy se trata de un adiós y uno, además, muy personalizado.
La verdad, no puedo decir que tuviese a Lewis entre mis favoritos, pero supongo que sentía una estima especial por él a causa de lo fascinante que supuso para mi descubrirle cuando era un jovenzuelo a mediados de los años 80 y me adentraba tímidamente en el lado más trash y oscuro del cine de horror gracias a las páginas de la revista "Fangoria". Pronto el tipo se convirtió en una obsesión, tanto como para inspirar el título y el (mínimo) argumento de mi primer corto allí por 1988, "Blood Feast 2", ni más ni menos. Continué imitando el cine de H.G. en los cortos que siguieron, como "Dr.Gore" o "Blood Massacre"... pero siempre basándome en las fotos o en lo que lograba traducir de las páginas de "Fangore" o del número cuatro de "Nostalgia" (me quedé helado el día que descubrí este fanzine franchute, con dossier exclusivo y completo dedicado al cineasta), porque ver, lo que se dice ver una peli suya, parecía imposible.
Cuando me enteré -cortesía de los anuncios de novedades videográficas en las páginas de "Fotogramas"- que existía una editada en España por "Polygram", hablo de "2000 Maníacos", casi me da un soponcio. Pero más me lo dio el día que la localicé en las estanterías del tristemente desaparecido "Video Club Vergara" (¡cómo echo de menos esa etapa de mi vida, concho!). Rogué a mi padre que se hiciera socio para alquilarla y reuní a unos amigos para visionarla una tarde de Viernes. Creo que no les gustó, lo que me provocó cierto mosqueo. Aunque creo que a mi tampoco me gustó, fue algo decepcionante, solo que no estaba dispuesto a reconocerlo y aceptarlo.
Más tarde, logré comprarme "Wizard of gore" y "The gore gore girls" en dvd, versión original. Flipé especialmente con la segunda. Ingenuamente decidí programarlas en la Maratón de Cotxeres, el primer año que me encargaba de la sala B. Creía que el problema idiomático sería compensado por la cantidad de gore. Pero no coló, al poco de darle al "play" la sala se había vaciado.
Y finalmente, el año 2009, tuve la oportunidad de conocer en persona al Sr. Herschell Gordon Lewis en el Festival de Sitges, cortesía de Diego López, que me invitó a presenciar y grabar con la mini-DV la entrevista que le hizo para su fanzine "El Buque Maldito". Aproveché la buenanueva para parir uno de mis docu-cortos más hardcore, "Sitges From Beyond 2", dedicado al cineasta, y del que he extraído unos fragmentos para que puedan gozarlo al final de este texto, junto a la foto que me tomé con él nada más terminar. Debo decir que H.G. fue en  todo momento un tipo extremadamente encantador y educado. Todo un gentleman.
Pasados dos años, mis compañeros y yo publicamos "Malas pero divertidas", que incluía reseña de la mentada "The gore gore girls". Y seguimos degustando más películas del amigo Lewis, algunas entrañables, otras directamente horribles. De un modo u otro el conocido como "El padrino del gore" ha seguido bien presente en nuestras vidas, incluidas las creativas (sigue inspirándome y, sobre todo, sigo utilizando las hipnóticas, toscas, minimalistas y hasta tristes -en el buen sentido- bandas sonoras de "Blood Feast" y "2000 Maníacos" para ilustrar sonoramente mi diarrea visual). Y supongo que, aunque haya partido al encuentro de su estimado socio David Friedman, lo seguirá estando, porque es parte fundamental de nuestro ADN, de nuestra cinefagia y, guste o no, de la misma historia del cine.
Descanse en paz, Herschell Gordon Lewis.



 Una servidora con el Padrino del Gore

2 comentarios:

Gabriel Gonzalez dijo...

Una pena. Como se dice en estos casos ya no se hace ponzoña como la de antes.
En serio se vació la sala? Pensé que cotxeres se trataba de eso, de disfrutar del cine casposo pero divertido. Joder y más de un clásico! Atónito me deja maestro

Naxo Fiol dijo...

Efectivamente se trata de eso... pero con una condición inalterable: Que sea doblada al castellano!.