lunes, 12 de septiembre de 2016

LA VENGANZA DEL SILLA DE RUEDAS

Tenía un ratillo para ver una película y busqué en mi disco duro la de menor duración. Así que se trata de un visionado aleatorio. Con hora y nueve minutos, me como así, como el que no quiere la cosa, un “Video Home” al servicio de Fernando Almada, el mítico héroe de acción Mexicano (y hermano de Mario Almada, lo mismo que él). De los “Video Home” ya he hablado en más ocasiones, y he de decir que, más que el producto, me gusta la idiosincrasia de dicha corriente cinematográfica. Y “La Venganza del silla de ruedas” sería un buen ejemplo para mostrar a alguien ajeno al género. No, a pesar del título, olvídense de cualquier halo de postmodernismo que en un principio pudiera sugerir; esto es lo más rancio y genuino que uno se puede echar a la cara.
La película muestra una amalgama de conceptos difícil de explicar; cuando se está rodando, y teniendo en cuenta que Fernando Almada es el Charles Bronson Mexicano, se tienen en cuenta las películas de este, pero también mucho del culebrón propio del país y, en un afán de buscar sensacionalismo, también hay tiempo de darle unos toquecitos de “Slasher” al asunto, con su “Psycho Killer” con máscara incluido. Algo de suspense, algo de terror, ¡gore! Y en solo una hora y nueve minutos. Pero claro, los “Video Home” son productos sin alma, estandartes del “cuanto más mejor” y aunque “La Venganza del Silla de Ruedas” nos ofrezca todo esto, siempre es de mala manera, puesto en escena, como el que caga en su propia mano y lanza la mierda sobre lo primero que pilla, sin gracia, sin brío, sin talento por parte de nadie. Lo importante es sacar la cinta de VHS al mercado y que la compre el mayor número de mexicanos posibles. Entonces, nada de lo que vemos funciona, se estrella estrepitosamente contra la pared. Como si fuera ese trozo de mierda deliberadamente lanzado al vacío del que antes hablába. Con una dirección tan pobre que asusta, compuesta de planos fijos, cuanto más largos mejor, una fotografía nefasta y horrorosas interpretaciones, cuando los que eran modernos en los años 90 hablaban de “Psicotronía Mexicana” se quedaban cortos; no debían conocer los “Video Homes”, “La venganza del silla de ruedas en particular”. Además, rodada en 1993, parece de rodada a finales de los 70 principio de los setenta. Hasta tal punto está el objetivo lleno de pus.
Perteneciente a una saga de un par más de títulos (con sus correspondientes lios y ensaladas de títulos, como si de traducciones de entregas de “Death Wish” se tratase), más o menos –porque no hay quién desglose su argumento- , nos cuenta la historia de una mujer cuya hija es atropellada por un individuo, que la mata con su coche sin querer. Como esta esperaba un hijo, cuando lo tiene intenta suplirle por la hija perdida vistiendolo de mujer y causandole confusión sexual al pobre crío. Pronto un individuo enmascarado irrumpirá asesinando a miembros de esa extraña familia, quedando el hombre que atropelló a la niña, en consecuencia debido a un enfrentamiento, incapacitado de cintura para abajo, por lo que sentado en su silla de ruedas, iniciará su venganza.
Un revoltijo de imágenes sin ningún sentido, mal hiladas, peor narradas, que de pura incoherencia, le hace pensar a uno que está ante un criminal “Corta-y-pega” de padre y muy señor mío, pero a falta de corroborarlo, tampoco me aventuro a afirmar tal cosa.
Como fuere, el único interés de esta película, radica en su condición de “Video Home”.
Se trataría de la primera película directa a video del director Fernando Durán Rojas, que como casi todos los directores finalmente asentados en el “Video Home”, cuenta con casi un centenar de películas en su haber y, últimamente, muchas sobre el tema favorito de los consumidores de “Video Home”; Los Narcos.

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