
A falta de una buena adaptación cinematográfica sobre el personaje, se nos cuela a los europeos esta película, cambiándole el nombre por el de MANSON, MY NAME IS EVIL, se nos mete por los ojos un póster fardón, y como tontos, nosotros picamos.
Sabiendo el engaño, vamos a pasar a la película.

Aquí la gracia, y desconozco si basado en hechos reales o no, está en que un joven del jurado, devoto de Dios, buen militar , amante de las buenas costumbres, en definitiva, un Americano de pro, queda cautivado con la sonrisa de Leslie, una de las asesinas, e intenta hacer ver al resto del jurado que en realidad ella es una marioneta ciega al servicio de Charles Manson, y que por lo tanto es inocente.
Como detalle, comentar, que al igual que en LOS VIOLADORES, cuando sus protagonistas, que lucían un brazalete con una esvástica en el brazo, salían al exterior, esta desaparecía, en MANSON, MY NAME IS EVIL, cambian la esvástica por una cruz vulgar y corriente, cuando la familia de asesinos se la marca en la frente. No así en el póster
Dirige una joven “telefilmasta” llamado Reginal Harkema.
Discretita, igual que su visionado.