La Troma, que durante los 90 alimentó tantas fantasías cinéfagas del tres al cuarto en nuestro país cuando cualquiera, por moda, se veía capaz de hacer un producto a imagen y semejanza de la productora de New Jersey, está en horas bajas. Es por ello que cualquier intento por volver a captar la simpatía de sus adeptos, así como inducir al “Tromeo” (dícese del acto de “tromear”, osea, ver y reivindicar las películas de la factoría) a las nuevas generaciones, les vendrá como agua de Mayo.
No quiero decir que este documental sea la manera de hacerlo en nuestro país, ni que esté concebido con esa mentalidad, ni mucho menos. Pero sí es una buena manera de recordarle a los fans de Troma, si es que aun queda alguno, que esta todavía existe, y que en España fue una gran influencia en los 90 para el aficionado más garrulo, ese que, además, prácticamente ya está extinto -por suerte-.
Para ello, gente influyente del fandom como Mike Hostench, Hernán Migoya, Ladrón, Nacho Cerdá, Manolito Motosierra, Manolo Valencia, Dani Moreno o el jefe de esta santa casa, Naxo Fiol, nos van comentando sus impresiones, que pasan desde el entusiasmo absoluto, hasta el moderado desprecio.
Normalmente los documentales de entrevistas, donde siempre alguien tiene algo interesante que decir, funcionan, y este no es menos. Cumple su función y, lo más importante, entretiene al espectador.
El problema es que, más allá de aquellos primeros filmes “tromáticos”, como por ejemplo "El Vengador Tóxico", el ¿fenómeno? Troma, personalmente, me interesa muy poquito, pero, eso sí, miro "Troma is Spanish for Troma" con sumo interés y compruebo como Migoya no desaprovecha ninguna ocasión para dejar en evidencia el sistema de producción cinematográfica de nuestro puñetero país.
Dirige Marc Gras.
