miércoles, 2 de febrero de 2011

RELIGULOUS

El extraño titulo es una simbiosis de las palabras Religión y Ridículo. Aclarado esto, se puede sospechar por donde van los tiros. Esto es un documental sobre la religión, no una película de ficción, aunque en algunos dogmas veamos que los profetas tenían mas imaginación que el guionista medio de Hollywood. Aviso a lectores y navegantes, si eres un fanático religioso (de la religión que sea) deja de leer esta reseña y no veas el documental, probablemente te sientas ofendido. Si eres lo suficientemente inteligente, escuchar opiniones contrarias a las tuyas no debería de resultarte un problema.
Larry Charles ("Borat", "Bruno") dirige, contando con la cara y voz de Bill Maher, humorista estadounidense conocido por su monólogos haciendo mofa de, justamente, la religión, de la que es jurado enemigo. En un intento de "comprender" a santo -juas!- de qué tanta locura, Maher viajará por el mundo para entrevistarse con todo tipo de religiosos, desde una capilla para camioneros, hasta el muro de las lamentaciones en Jerusalén, pasando por el Vaticano y con parada en los telepredicadores americanos. También a un par de científicos (uno de verdad, el otro de pega) a los que sacará los colores con excesiva facilidad. Mención especial merece un senador de los EEUU que se deja en evidencia él solito, así como un debate televisivo de varios políticos americanos que pone los pelos de punta. El presentador pregunta "¿Quien de aquí no cree en la evolución?" Al menos cuatro levantan la mano. En ese momento sentí lástima y auténtico pavor.
Judíos ortodoxos, musulmanes, cristianos, mormones, cienciólogos, todos reciben de buen agrado al cómico... aunque muchos de ellos luego se arrepienten. Bueno, los cienciólogos y los mormones ni le reciben, Maher es conocido y su fama le precede. Con unos judíos que fabrican aparatos para hacer trampa en el Sabbat (el día de descanso judío no pueden trabajar, lo que incluye atar o desatar cordones, pulsar botones, utilizar electricidad o hacer fuego) uno llama gilipollas al cómico por la espalda, pero la cámara lo graba y así queda retratado. Los islamistas tampoco acaban muy a buenas con Maher, pero al menos no le insultan, y, sorprendentemente, con el único que tiene una charla amistosa y muy agradable es con un sacerdote católico que está a las puertas del Vaticano (del que acababan de expulsar al equipo de rodaje) Allí el sacerdote pone a parir a su propia iglesia, al propio Vaticano y muchas de las doctrinas absurdas que se sacaron de la manga, como lo de que la homosexualidad es un pecado.
El documental, además, muestra las muchas similitudes que hay entre todas las religiones, dejando claro que beben de la misma historia o mito. Empieza de una forma amena y simpática, pero el final puede que sea demasiado aleccionador, aun así se disfruta mucho y a aquellos que la religión no os diga nada en vuestra vida o aquellos que tengáis vuestra fe tambaleándose por las dudas, os recomiendo mucho su visionado, lo más seguro es que dejéis de creer. Avisados estáis.