domingo, 7 de agosto de 2011

DEADTIME STORIES VOL.1

Ante todo, no debemos confundir este título con ESTE otro, aunque sean idénticos y ambos traten de lo mismo, una antología de historias de terror. La gran diferencia es que aquella era una ñorda casi-anónima y esta es... hummm... una casi-ñorda apadrinada por George A. Romero.
Que el agüelo Romero no anda muy pallá es algo bastante obvio, no hay más que ver sus últimas pelis para darse cuenta. Por ello no debe extrañarnos que accediera a liarse con esta costrosa serie de títulos destinados directamente al video-club en los que el director de la maravillosa "Creepshow" (y que no guarda ni la más mínima relación estético-formal con la que ahora comentamos) hace como de "Tío Creepy", sentado de modo desganado en su sofá, con un libro en las manos, y soltando chascarrillos para introducir/despedir las distintas historias.
En el caso de este absurdo volúmen uno, tenemos tres. La primera resulta que es la mejor, o por lo menos, la más entretenida del pack. En ella, una chica se las pira a la selva a buscar a su maromo desaparecido, y de paso localizar una planta que otorga la inmortalidad. Lo que no sabe es que hay una tribu, con notoria mala leche, dispuesta a impedírselo. La segunda es la peor, por aburrida y monótona, aunque tenga un buen arranque. Un tio desentierra en la playa los trozos de una sirena muerta. Cuando los une, esta cobra vida (o algo así) y, claro, resulta ser más fea y mortal que la de Disney. Finalmente, llega la que hace tres, y se supone que debería ser la mejor porque el dire es el mismísimo Tom Savini (los dires de las otras no los conozco). Y sí, está muy bien acabada técnicamente, los actores son menos horribles, hay un susto que funciona, Savini intenta crear atmósfera, pero termina abusando del bla bla y se hace algo eterna... encima, trata de vampiros, y a mi los chupasangre cada vez que gustan menos. Un chaval, atado a su cama, asegura ser un vampiro para consternación de su madre y el médico que ha venido a tratarle.
Lo único que finalmente tienen en común todas las historias de "Deadtime Stories Vol.1", es que hacen gala de un tufo a cutre que echa patrás. No es que estén fatalmente paridas, pero quizás su problema sea justamente el contrario, intentar disimularlo... a veces es mejor asumir lo que uno es, y explotarlo. Aunque la mona se vista de seda....
En fin, que si la tienes a mano y no hay nada mejor que hacer, pues vale. Pero no le des prioridad alguna, no lo merece.

Antes de despedirme de ustedes, déjenme comentar una cosa más. El otro día, navegando inocentemente por la red, descubrí una página, o un blog, que publicaba enterito y sin cortes un artículo mío sobre la Troma, más bien de tirón crítico. Naturalmente, y como es de ley en estas cosas, no sale mi nombre por ningún lado. Ello empuja al lector ignorante a creer que semejante curre se lo ha metido el autor del blog/página, que va de cinéfilo serio y apasionado. Digo yo que lo mínimo que podría hacer es poner el nombre de quien lo ha escrito o, cuanto menos, reconocer que no es suyo. En fin, injusticias de esas ante las que no puedes hacer otra cosa que echar espuma y resignarte. AQUÍ tienen la prueba incriminatoria (el que sigue titulado "Troma no es sólo un negocio" -JA!!- no es mío, ese, de tirón más típicamente pelota, se lo ha robado a otro pringado). ¡Así ya se puede hacer un blog, cojona!.