jueves, 22 de marzo de 2012

EL ORDEN DEL AGUILA NEGRA

A finales de los 80, andaba yo como loco por los video-clubs de Barcelona buscando imitaciones delirantes y divertidas de "James Bond". Mi más reciente descubrimiento había sido el genial, carismático y patético "Charles Bind", pero quería más. De esta guisa fue como di con "Duncan Jax" que, por extraño que parezca, contaba en su haber con dos películas (y en ambas con el mismo actor dándole vida, Ian Hunter). La primera era esta "El orden del águila negra" (1987) y la segunda "Unmasking the idol" (1988), o "La maldición del ídolo" en España. Yo comencé a la inversa, por la secuela. La localicé, la alquilé entusiasmado y me decepcionó. Debería revisarla para comprobar cómo me afecta su visionado en la actualidad (y lo haré), pero en su momento no me gustó. La recuerdo aburrida y, sobre todo, con un super-agente de protagonista demasiado standard para mis expectativas. Sin embargo, poco después encontré la primera (que en su época creía era la segunda), con una chanante portada estilo Frazetta (sin serlo) y, a pesar de la mala experiencia previa, esta vez la cosa me funcionó algo mejor. Tenía asumido que de "Duncan Jax" no podía esperar nada especial, solo una imitación más de "James Bond", con algunas gotas de "Indiana Jones", cuyo elemento más rocambolesco era el ir acompañado a todas partes por un absurdo mandril con especial tendencia a efectuar gestos obscenos, así que, preparado para la decepción, "El orden..." me dejó un regusto más positivo, cosa que pude corroborar, y con creces, en el visionado que le dediqué ayer noche a un vhs en perfecto estado (gracias a Mr.Pajarillo).
La historia tiene su coña: Un grupo de neo-nazis bien organizados y armados quieren dominar el mundo. Entre sus armas secretas hay un poderoso láser capaz de destruirlo todo a larga distancia, para cuyo funcionamiento han secuestrado a un científico, ¡y al mismísimo Adolf Hitler congelado en una nevera, dispuesto para volver a la vida!. Da la puta casualidad que uno de los mentados neo-nazis es clavado a nuestro amigo "Duncan Jax", quien suplantará su personalidad para infiltrarse y, con la ayuda de un comando de lo más variopinto y la espía femenina de turno, liberar al científico y acabar con la amenaza.
"El orden del águila negra" queda bien lejos de los festines espectaculares del genuino 007, lógico, pero tampoco podemos decir que se trate de una serie Z rastrera. Aquí hay medios, pocos, pero los hay... los notables decorados, la generosa cantidad de pirotecnia y algunos stunts bien llamativos delatan que, para la ocasión, había algo de dinero que gastar. A todo esto debemos añadir un ritmillo bastante efectivo, dosis de humor algo molestas pero tampoco excesivas (el gag del autobus estancado en el barro es genuinamente estúpido) y unas agradables gotas de truculencia. Otro detalle sorprendente está en que los héroes de esta peli no son totalmente efectivos, y en alguna que otra ocasión incluso la cagan del modo más tonto. Al elemento inevitablemente "bondiano" (que incluye la visita al laboratorio de cachivaches mortales o las trampas que nunca surgen efecto y de las que el espía escapa siempre), debemos añadir algo de acción cafre estilo "Rambo" y un inesperado homenaje al western. Entre lo mejor de la función tenemos el sangriento y espectacular desenlace que le aguarda al Führer y el agradecido hecho de que el mandril no se deja ver demasiado.
Tras los mandos de todo esto se encuentra Worth Keeter, del que ya hemos hablado antes. Antiguo colaborador del productor/actor Earl Owensby (con quien debutó con la horrible "Wolfman" en 1979), responsable también de un vehículo para Sybil Danning, "L.A.Bounty", y auténtico especialista en parir productos destinados al lucimiento de los irritantes "Power Rangers", a Keeter debemos las dos aventuras cinematográficas de "Duncan Jax".
El caso es que ayer noche, y contra todo pronóstico, "El orden del águila negra" me funcionó bastante bien. No me aburrí en exceso, ni me vi obligado a utilizar el "fast forward", por lo que se la recomiendo. Ahora toca intentarlo de nuevo con "La maldición del ídolo" y ver qué pasa. ¡Ah!, por si acaso se lo preguntaban, no hubieron más aventuras para "Duncan Jax", imagino que la segunda no debió de funcionar demasiado bien porque jamás hubo tercera parte.

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