jueves, 24 de octubre de 2013

LA MANSIÓN DE LA NIEBLA

El debut en la dirección de Francisco Lara Polop, director legendario de la comedia española que trajo a nuestras pantallas éxitos tan grandes cómo “Virilidad a la española” con Fernando Esteso o “Le llamaban J.R.” para lucimiento de Pepe Da Rosa, pero también cosas más sórdidas como “Cebo para una adolescente” o “La patria del Rata” de menor calado en el subconsciente popular, se adscribe al género fantástico y a los míticos 70 mm. tan populares a finales de los 60 y primeros 70.
Según TODAS las bases de datos consultables y por consultar, la película está co-dirigida por otro grande de la comedia  como es Pedro Lazaga, sin embargo, en la película no hay ni un solo nombre, o pseudónimo, que así lo acredite.
Cuenta la historia de diferentes personajes, que en medio del campo, y por culpa de la niebla, dan a parar todos a la misma mansión.  Allí, se les cuenta los problemas que hubo tiempo atrás a causa de un vampiro. Trasteando por la mansión, cada personaje irá presenciando extrañas muertes, extraños poltergeist y demás parafernalias “fantaterrorificas”.
“La Mansión de la niebla”, coproducida con Italia, y con título internacional de “Murder Mansion” (entre otros cuantos), digamos que tiene un montón de cosas buenas, pero tantas como malas, y si equilibramos la balanza el resultado se inclina más hacia las malas. Porque adolece de lo de siempre, a saber: Ritmo nulo, desarrollo confuso, guión no del todo sólido e imperante aburrimiento. Así, una atmósfera totalmente envolvente, momentos de horror más que convincentes, escenografía y fotografía perfectas, no logran imponerse al coñazo que, a rasgos generales, supone sentarse frente a “La Mansión de la niebla”.  De poco sirve que diga que, en el lado positivo, sea deudora, y recree con eficacia, los entornos de las películas detectivescas a lo Agatha Christie, tipo “10 Negritos” o, más en su línea, “La Bestia debe morir”, sin ser una de esas en las que hay que averiguar quien es el asesino, ya que anda más bien encaminada a territorios “zombies”, a pesar de que se hable en su argumento, constantemente, de un vampiro.
Y es que con el cine de terror español setentero si, técnicamente, una película es impecable  pero no se apoya con lo narrativo, la cosa sirve para bien poco, porque, al contrario, si un coñazo es técnicamente una chapuza, igual con las dosis precisas de inutilidad se torna buena… no sería este caso, porque, a pesar de la buena prensa que acompaña a esta película por parte de, como no, el fandom especializado, que siempre se deja llevar por la pasión a la hora de evaluar sus géneros favoritos,  “La mansión de la niebla” está demasiado bien hecha y las interpretaciones son demasiado dignas para que la tengamos en cuenta como “peli chunga”, por lo que solo se queda en coñazo, que es lo peor que le puede pasar a una película. Eso si, un coñazo bonito. Demasiado bonito para mandarlo a quemar, ya que lo momentos buenos, son demasiado buenos y, hasta por momentos, da miedo, provoca inquietud. Pero no son tantos como para tenerla en cuenta… y así sucesivamente.
En definitiva, que la película se queda en tierra de nadie, y tajantemente, no ha obtenido repercusión a posteriori porque es la definición misma de sosería.

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