jueves, 10 de octubre de 2013

Y EN NOCHEBUENA SE ARMÓ EL BELÉN

1994: Nueve años después de su ultima película juntos, “Dos Súper policías en Miami”, treinta y cinco años después de coincidir por primera vez en “Aníbal” y  veintisiete desde que compartieran pantalla por primera vez en un  “Italo-Western” y dieran vida a Cat Stevens y Hutch Bessy en “Tu perdonas… ¡yo no!”, Terence Hill decide ponerse detrás de las cámaras ( ya lo hizo antes en  “Don Camilo” y “Lucky Luke”) para dirigir lo que hasta la fecha es la última película que harían juntos él y Bud Spencer, esta “Y en nochebuena se armó el Belén”.
Se rumorea que por aquél entonces, no es que la pareja de cómicos se llevara mal, es que directamente no se podían ni ver -aunque los motivos  nunca han salido a la luz- y aunque no tenían pensado volver a hacer una película juntos, el público reclamaba su vuelta (sobretodo el Alemán) y decidieron hacerlo con una formula, que según la forma de pensar de  los productores Alemanes,  sería un éxito: Bud y Terence, en un nuevo  “Euro-Western” (esta vez si, porque la película es Alemana, país donde son más queridos que en el suyo propio) y con temática navideña de por medio para estrenar en cines durante las fechas correspondientes.
Yo recuerdo quedarme flipado al pasar delante de la marquesina de un cine de Madrid, y ver que, en plenos años 90, se estrenaba una nueva película de Bud Spencer y Terence Hill. Me pareció curioso, pero durante esos años estaba en otra honda, con la edad del pavo, y no fui a verla. Ni yo, ni nadie… porque fue un fracaso. Normal, ellos ya estaban bastante viejos, la peli era muy ñoña y estaba desfasada para la época. Pero alquilarla en vídeo, si que la alquilé… Y me pareció espantosa, carente de ritmo, mal dirigida, mal montada y aburrida a horrores.
Sin embargo, y he aquí la prueba de que me hago mayor, vista recientemente, me ha encantado… porque es una película familiar y muy bonita, sin más pretensión que la de entretener a los FANS  de la pareja,  y que ni es tan aburrida, ni está tan mal hecha como pensaba de jovencito, si no que está rodada decentemente, y que donde Terence Hill falla un poco dirigiendo es en el pulso narrativo, pero es igual, porque se trata de una fábula para Navidad, atípica, divertida y un bonito broche final, no solo para una pareja que hizo películas juntos durante  cuatro décadas, sino, también, para un sub- género como es la comedia del Oeste.
En esta ocasión, Terence y Bud son hermanos, uno de ellos, caza recompensas, es interrumpido por su hermano durante la caza de un forajido que viene a llevarle a ver a su madre ya que hace años que no se hablan. Tienen que vérselas con el forajido y llegar a tiempo a la cena de Navidad….
Me ha encantado, fíjense. Por eso digo que hay que darles segundas oportunidades, incluso a las películas que más odien.
De hecho, no se porque no se pasa muy a menudo esta película en televisión por Navidad…que además es la única que retrata el tema olvidándose por completo de lo religioso; ni se nombra a Jesús, ni, obvio, hay un Papá Noel, ni nada de eso… solo una cena, con una familia que se reúne y que como es de prever, acaba aquello como el rosario de la aurora, a hostia limpia.
Entrañable.

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