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martes, 25 de enero de 2011

OPERACIÓN MANTIS (EL EXTERMINIO DEL MACHO)

La etapa más decadente de Paul Naschy tiene como cenit esta película. El actor y director se apuntó al “spoof”, creyéndose percusor del género en España, cuando ya lo habían hecho, sin mucho éxito artístico, Mariano Ozores y Manuel Summers, por lo que el hostión fue considerable. En co-producción con Japón (ya saben, Masurao Takeda) como venía siendo habitual en esa época, para esta comedia se le concedió a Naschy el mayor presupuesto que había manejado nunca. No se recuperó nada. Y claro, la culpa nunca fue suya, fue del co-guionista Joaquin Oristell y de que la película era demasiado sofisticada y adelantada a su tiempo, no como las de Mariano Ozores que demandaba el público. Que poquita vergüenza tenías Jacinto.
La única verdad, es que la película da absoluta vergüenza ajena, por todo en general, y por Paul Naschy en particular. Si no eres cómico no te metas a hacer monerías, porque harás el ridículo. Y él lo hace de todas las formas posibles, sirviéndose para ello de los mas variopintos disfraces. Verle de punk cantando y "subnormaleando" es de antología, pero en plan negativo… da mucha penita.
Tras el asesinato de una influyente mujer, una organización feminista llamada “Matriarka” planea el exterminio del macho, dejando solo 200 tipos para la perpetuación de la especie. Tres súper espías son enviados para solucionar el tema.
La saga que intenta parodiar Paul Naschy es la de James Bond. No se puede ser menos acertado. Desde los años 60, se han hecho parodias de Bond. A mediados de los 80 ¿quién quería ver otra? Y menos en manos de Paul Naschy, que si, que con el terror se ganaría a posteriori cierto prestigio, pero en comedia… 
hay que ser un tipo con mucha confianza en sí mismo para sostener el peso cómico de un largometraje entero… y también en la película, puesto que al finalizar prometían una secuela. Como si no hubiéramos tenido suficiente.
Si el descalabro funciona en algún sentido, es en su patetismo. Es tan triste ver gags pretendidamente graciosos, y buenos actores cómicos sin atinar, que al final te tienes que reír. Siendo la peli mas difícil de conseguir de Paul Naschy (con permiso de "Las noches del hombre lobo", que no se sabe ni si existe) la convierte en una joyita, rareza y curiosidad.
Dirigida y co-escrita por el propio Naschy, además de intentar hacerse el gracioso interpretando a un Rasputín que te vende caramelos a ritmo de chascarrillo (“¡Que cosas tiene mi Zarina!” como guiño al “¡Que cosas tiene mi novio¡”, una popular coletilla ochentera), tenemos en el reparto a la inevitable Julia Sali, José Sazatornil “Saza”, que protagoniza una escenita junto a una araña de plástico totalmente inmóvil, de lo peorcito que he visto en mi vida, José Luis López Vázquez, Antonio Gamero, Freda Lorente, José Riesgo, Fernando Bilbao…
La verdad es que el despropósito es tal, que siendo la peli mas cara que realizó Paul Naschy, parece la más barata, y es que me da a mi que el presupuesto se fue en pagar a todos estos actores, a quienes, dicho sea de paso, se ve en un estado de gracia menor y muy poquito entusiasmados.

martes, 19 de enero de 2010

EL AULLIDO DEL DIABLO

Una absoluta marcianada con la que se pretendía sacar a Paul Naschy del olvido en el que estuvo sumergido a finales de los 80. Un producto que le devolvería el prestigio ganado con los años y le pondría de nuevo en primera línea. Ahora, yo me pregunto: ¿Desde cuando una jodida "serie Z" de lo más chabacana sirve para eso? Es lógico que la película fracasara. Estamos en 1988, con títulos como "Noche de miedo", "Robocop" y tantas otras petándolo. La platea ha perdido la ingenuidad y la manera de consumir producto "fantástico" hace ya tiempo que ha cambiado. Lo que ofrecía Naschy con "El aullido del diablo" era de todo menos atractivo. No en vano, es la película menos taquillera del cine español, que recaudó la friolera de 2.324 pesetas (el equivalente a 13 euros), datos estos no contrastados pero creíbles (más considerando que una de las muchas películas que he visto completamente solo en una sala de cine fue "Rojo Sangre", también con Paul Naschy, esta vez en los tiempos en los que su figura se reivindicaba, con lo cual llego a la conclusión de que sus fans de boquilla son legión... pero una minoría a la hora de llenar salas de cine comerciales) y que motivan que veamos la peli con más morbo si cabe.
A ver, a mí me ha gustado muchísimo, pero eso no quita el reconocer que estamos ante una cosa mala de pelotas. A todo aquel que diga que “esto” es un producto de calidad, es para no tomarle en serio jamás de los jamases… pero como buen degustador de cine malo, "El aullido del diablo" resulta una delicatessen.
Un actor con mucha pasta, y muy mala hostia (Naschy), vive en la montaña con su sobrino (Sergio Molina) y su criado (Howard Vernon), al que de vez en cuando envía a que le busque alguna chavalita (que una no prostituta acepte dinero a cambio de sexo con total normalidad es, en este film, una cosa del día a día) con la que practicar mete-saca violento vestido de algún torturador célebre, como Rasputín o Barba Azul. Por otro lado, tenemos al cura y al tonto del pueblo hablando mal de todos ellos y, además, descubrimos que el primero anduvo liado con la asistenta del actor (Caroline Munro, más guapa de lo que ya de por sí era), quien planea matarla si no accede a volver a su lado. Pero ella está enamorada del personaje de Paul Naschy, con la que ocasionalmente, no sin resistencia, se pega algún que otro restregón (en el que Paul pone cara muy lasciva…) Y, por fin, tenemos al sobrino del actor con mala hostia, quien fue hijo del ya fallecido hermano de aquel, otro actor, solo que este era buena persona y dedicó toda su vida al cine de terror, pero fracasó… ¿les suena? El sobrino se tira toda la peli charlando con sus amigos imaginarios que son los monstruos clásicos, interpretados todos, como no podía ser de otra manera, 
por Naschy quien, igualmente, sabiendo que el slasher es el género del momento, lo incorpora también en la trama.
Bien, "El aullido del diablo" es entretenida, pero más allá de que la disfrutamos por su condición de “película de cuarta categoría”, porque eso nos gusta mucho, no vale absolutamente nada.
En cuanto eso que dicen los estudiosos, fans a muerte de Paul, de que es “la peli más personal de Naschy” simplemente porque en ella se habla de lo grande que fue y se le echa la culpa a otros de su fracaso, decirles entonces que t
odo el cine de Naschy es personal, porque no ha sabido hacer otra cosa que despotricar, prácticamente hasta que ha muerto.
Se dice por ahí que el guión en realidad no es de Naschy, si no que lo escribió Salvador Sainz, y el otro se lo robó. Bien, a mi me cuadra que sea un guión de Jacinto Molina por la temática y la auto-complacencia, pero me gusta creer a Salvador Sainz, así que otorguémosle el beneficio de la duda. No obstante ¿qué mas da? El dichoso guión no ha proporcionado nada a nadie y es una absoluta mierda.
Y después de cebarme un poquito, decir lo mucho que me he divertido viendo esta peli, por marciana, delirante, chabacana y mala. Todo eso es sinónimo de diversión y pocas la ganan.
A destacar (y agradecer) los diálogos más misóginos, machistas y sexistas que se han escuchado en una película (- "A las putas se las usa y después se las tira. Que se vaya de aquí, esto no es un hotel para putas"- sale de la boca de Naschy y, dicho esto, deja en mitad del campo a una jovencita con la que acaba de hacer el amor y con la que dice haberse sentido como en sus mejores tiempos, ¡¡!!)
En definitiva, una de las películas de Paul Naschy con las que mejor me lo he pasado, pero, eso sí, por su condición de absoluto despropósito, absoluto mojón cinematográfico, y no por todo lo contrario, que a muchos escribientes se les va la pinza y acaban diciéndote que esto es una obra maestra. Mis cojones 33.

jueves, 6 de diciembre de 2012

O APOSTOLO

Dos puntualizaciones: Si yo  en la adolescencia me volví fan de Paul Naschy, nunca fue por la calidad de sus películas ni lo interesante de sus propuestas, para nada. De hecho, la generación que vivió en primera persona el apogeo de Naschy –mi padre- siempre comenta que ya en la época se trataban de películas muy malas. Por eso me fascinó, por lo chungo que resultaba todo lo que tocaba este hombre. De lo contrario nunca me habría llamado la atención. Pero le admiro. Si, desde que lo descubrí a finales de los ochenta, sigo con ferviente ansiedad todo lo que tenga que ver con el. Es un personaje que me fascina. De hecho tengo casi todas las películas suyas que han sido editadas en dvd.  Con esto lo que quiero decir, es que por mucho que raje yo aquí de el, es el único actor que me motiva lo suficiente como para que decida desplazarme al cine, enemigo como soy  del cine de animación, a ver una cosa de “Stop Motion” con muñecos de plastilina, cosa que odio. Solo fui a ver “O Apostolo”, porque poco antes de morir, dobló a uno de los personajes secundarios de esta película, por volver a ver –o escuchar- a Paul Naschy en el cine. Y encima salgo de este con la certeza de que lo único que me ha gustado de la película, son las intervenciones de Naschy, ya sea por lo mal que dobla, por el personaje que le ha tocado interpretar, o sencillamente porque es él.
La película cuenta la historia de un ladrón que se fuga de la cárcel y pretende ir a no se donde, haciéndose pasar por un peregrino del camino de Santiago, cuando es interceptado en medio del bosque por un señor en cuya aldea ofrecen cobijo a los peregrinos. Este descubrirá que se trata de una aldea que ofrece sacrificios humanos a la Santa Compaña, y bueno… pasan cosas.
Paul Naschy interpreta a un secundario metido con calzador que es el Arcipreste de Compostela.
Bien, partiendo de la base de que no me gusta el cine de animación, he de decir, que esta está muy bien, pero que se centran tanto en la animación, que el resto de la película flojea por todas partes. Por otro lado, diré que el contar una cosa crucial en la película por medio de un numerito musical con un tío cantando al que no se le entiende nada, no ayuda en absoluto ni a la comprensión del argumento,  ni al ritmo de la película, porque aunque ya de por si, es muy poco interesante lo que nos cuenta (y rancio, como toda esa mitología Gallega de la Santa Compaña,  el furacrollos, “El Bosque animado” o los caballeros Templarios  y demás coñazos, que son al cine fantástico lo que las películas de la guerra civil al cine español) y ese cura que está claramente inspirado en Nosferatu, da bastante grimilla.
Además la película tiene un final muy apresurado, tanto, que me da a mí que esta se ha estrenado sin estar completa.
Así pues, sobran las palabras. Si quieren verla por completísimo para con Naschy, perfecto, pero por lo demás…. Para los amantes de la animación, menos todavía, porque aunque está todo muy bien hecho, seguro que para los entendidos, esto es poco más que basura si lo comparan con las cosas de “Wallace & Gromit”, de cuyo estilo de animación, sin duda, esta peli ha mamado.
Dirige Fernando Cortizo, y en las voces, además de Naschy tenemos variopintos nombres como Jorgito Sanz, Luis Tosar, Celso Bugallo, Manuel Manquiña o Geraldine Chaplin.

martes, 1 de febrero de 2011

MUERTE DE UN QUINQUI

Siempre he dicho que la mejor filmografía de Paul Naschy, no es la adscrita al fantaterror, sino los títulos mas estándar; comedias, melodramas, thrillers. Al igual que siempre he dicho que sus títulos de menor calidad son los más disfrutables. Pero si, definitivamente, me tengo que quedar con algunos, sin que sean objeto de mofa, y cuya calidad no pueda ser puesta en entredicho, elijo "El huerto del francés" y, tras descubrirla por primera vez, la que nos ocupa.
Después de participar en el atraco colectivo a una joyería, un quinqui decide escaparse con el botín. Sus compañeros preparan todo para darle caza y recuperar lo que les pertenece, pero saben que será difícil. Con todo medido, el quinqui pide trabajo de guardés en una finca en la que viven un potentado impedido en silla de ruedas junto a su mujer e hija. La atracción que sienten ambas por los músculos del quinqui serán la trama central de la película.
Adelantados a la moda del cine de delincuentes callejeros, el “equipo Naschy”, con Jacinto Molina escribiendo y Leon Klimovsky dirigiendo, se marcan lo que podíamos llamar la primera película del sub-género, aunque no sería una al uso, mostrando una imagen del "quinqui" mucho más sofisticada que la que nos ofreció José Antonio de la Loma, sin descuidar la jerga, que en esta película utilizan, a pesar de ir vestidos más o menos correctamente. Es más, el único efecto al que se recurre para darle a Naschy aspecto de "quinquillero" es untarle bien de cremita bronceadora, para que no quepa duda de su procedencia gitana. Obviamente, ninguno de los "quinquis" de la película son delincuentes reales.
"Muerte de un quinqui" es un 15% acción y un 85% melodrama, pero, contra pronóstico, nos interesa más lo segundo, puesto que resulta muy entretenido el especular sobre si Naschy se follará a algunas de las dos féminas. Véanla si les atormenta la duda.
Bien filmada y con buen ritmo, también es posible que nos encontremos con una de las mejores películas que protagonizó, y la mejor interpretación de, Paul Naschy, menos contenido de lo que suele estar y con muchos más registros faciales. A su lado, la indispensable Julia Sali en el papel de la hija del paralítico, y Carmen Sevilla como la madre, que se pegará tórridos filetes con el bueno de Molina.
A destacar la interpretación de esta ultima, que lo hace bastante bien y me ha sorprendido, siendo desconocedor de su carrera mas allá del “Telecupón”, por lo rancio de su filmografía.
De Klimovsky destacar sus películas "Marihuana", "La casa de las chivas" con guion del crítico Carlos Pumares, y "La saga de los Drácula", por citar algunas que no le vinculen con Paul Naschy.
Por cierto, el título es una mierda, porque desde el principio sabemos como va a acabar el "quinqui" ¿No?

miércoles, 22 de mayo de 2013

UM LOBISOMEM NA AMAZONIA

En los últimos años de vida, Paul Naschy logró salir de España para rodar películas en USA ( “The tomb of the werewolf” de Fred OlenRay  y “Contess Dracula´s orgy of blood” de Don F. Glut) o en Brasil, caso este de “Um lobisomen na amazonia”, mientras además curraba en este país que tanto le ha ninguneado, cosas tan potables como “Rojo sangre” o “La herencia Valdemar”. Lo curioso es que cualquiera de las películas que rodó aquí en los últimos años, ya sea porque efectivamente tienen más calidad o más gracia, son infinitamente mejores que aquellas que rodó en los países dónde tanto se le admiraba. Allí el Lon Chaney patrio fue pasto de los productos video cluberos más infames y cutres.
Pero el caso de su incursión en la tierra de las fabelas, es poco menos que deleznable.
Un remedo de conceptos lleno de guiños a todo tipo de películas de terror rodado en vídeo donde, efectivamente, Naschy es el protagonista, aunque da la sensación de que Iván Cardoso, uno de los directores punteros del fantástico brasileño, se toma a Naschy y al cine de terror en general a cachondeo. La película tiene poco presupuesto, de acuerdo, pero no por eso hay que exagerar lo “cool” de la propuesta y enfatizar en el humor voluntario, haciéndolo pasar por involuntario, que es lo que le pasa.
El Doctor Moreau, tras empollarse los cuadernos del Doctor Menguele, acude junto con su ayudante contrahecho Zoltar a algún lugar perdido de la Amazonia. Allí, crea una raza de Amazonas para no se qué cojones, mientras busca la cura de su enfermedad. Mientras, un grupo de jovencitos sin cerebro, son devorados por un hombre lobo. Y mira tu por donde, la licantropía resulta ser la enfermedad incurable del Doctor Moreau.
Una patochada mayúscula, con un Paul Naschy ya muy mayor, revolcándose con señoritas de dudoso buen ver, que para nada hace justicia a sus anteriores películas del hombre lobo, por mediocres que muchas de ellas pudieran ser. No en vano, al menos han evitado que esta fuera una más de la saga de Waldemar Daninsky, en pro al poupurri de referencias de la que se hace eco la historia.
Mala, antipática y aburrida, al menos nos echamos unas risas (en los momentos en los que se supone que no debemos) con las conversaciones, hablando todos los personajes en su idioma materno, el portugués, a excepción de Paul Naschy, que habla en perfecto castellano. Aún así, ni Naschy tiene problemas para comprender el portugués, ni el resto de los actores lo tienen para entender el castellano.
La cosa está en que a mí, que el Doctor Moreau se haya convertido en un hombre lobo, me parece una gilipollez total, y esta película me provoca vergüenza ajena. Ni lo exótico de su procedencia la salva de la quema.

sábado, 9 de enero de 2010

PAUL NASCHY: LA MÁSCARA DE JACINTO MOLINA

Habiendo leído hace algo más de 10 años "Memorias de un hombre lobo", lo único que me tentó para comprar esta nueva biografía de Paul Naschy fueron dos cosas: las vivencias narradas precisamente desde que se publicó aquella hasta hoy y el hecho de que me informaron un poco mal (o me enteré yo mal) de que en esta ocasión el actor y director iba a contar efemérides inéditas y se iban a sacar muchos trapos sucios. La maruja que llevo dentro me hizo desembolsar la pasta. Aflojar la gallina. Bien, pues no cuenta grandes cotilleos. Es más, en un momento del libro explica algo ruin y rastrero, pero en lugar de desvelar el "quien", se limita a poner la inicial de su apellido. Así que, si es por morbo, no compréis este libro porque no hay nada de eso.
Ahora, si un tocho de 400 páginas te lo lees en un par de días como he hecho yo o es cojonudo o, como pasa con este, tiene demasiadas fotos de relleno. No me quejo, que la publicidad ya lo avisaba: “Más de 400 páginas y más de 600 fotos”. Pero, joder, un poco más de texto no vendría mal.
Bien, aparte de ese mogollón de fotos, un prólogo de Christopher Lee y una edición muy cuidada, ¿qué más nos ofrece "Paul Naschy: La máscara de Jacinto Molina"? Pues si has leído "Memorias de un hombre lobo", poco, lo mismo más resumido y apresurado (que Naschy se nos va…), la correcta pluma de Ángel Agudo aunque incluso en eso es superior el libro de hace 10 años, porque lo cierto es que Jacinto Molina escribe mejor que Agudo. Y la filmografía comentada por Ángel Gómez Rivero, pasable, aunque para él no hay peli mala de Naschy, y no me lo creo. También prefiero los comentarios de Luis Vigil del anterior libro. Rivero es demasiado técnico. La clave del buen escritor es escribir como si el lector fuera tonto.
Ahora, para un fan de Naschy 
como yo (más de jovencillo que ahora), ¿merece la pena? Francamente, sí.

lunes, 11 de junio de 2018

LOS RESUCITADOS

Desde luego, cuando  supe que una película como “Los Resucitados” iba a salir a la luz, no pude hacer otra cosa que arder en deseos de verla.
Se trata de una película en la que estuvo involucrado Paul Naschy en 1995, que figura como incompleta en sus filmografías y que por ese motivo, y porque por lo visto desapareció el material  filmado, quedó  catalogada como película maldita. Vamos, que parecía que nunca se iba a poder ver.
Ahora, 22 años después de su rodaje aparece el material, y el director, un extraño individuo proveniente del fandom del cine de terror de los 90 llamado Arturo de Bobadilla, encuentra gran parte de lo grabado, lo monta, lo dobla, y lanza la película en DVD.
Claro, que no se por qué extraño motivo yo pensaba que se trataba de una película baratita pero con un acabado estándar. Muy ingenuo soy yo…
Cuando por fin sale en DVD no tardo nada en agenciarme una copia y al verla… ¿Cómo decirlo? “Los Resucitados” ha superado con creces todas mis expectativas. Yo pensaba que sería malísima. Sin embargo esta película supera con creces los conceptos “bueno” o “malo” en su grado máximo. Resulta de tal incompetencia que una vez terminada no me explico como los implicados no han decidido esconderla para siempre o destruirla que es lo que hubiera hecho una persona cuerda y cabal. Por suerte, orgullosos de ello, su director, su equipo técnico y sus actores (hasta Santiago Segura se ha prestado a doblar sus intervenciones) la estrenan con honores, la sacan en DVD en una cuidada edición y se dan golpes en el pecho sacando al mercado lo que se considera una película maldita.  Hay algo incluso de patético en todo ello.
Ustedes se preguntarán ¿Y esto significa que no te ha gustado? Al contrario, ha sucedido todo lo contrario, me he enamorado de esta jodida película. Me encanta, me fascina. Es digna de estudio y digna de convertirse en una obra de culto.
Pero me gusta, me encanta de hecho, no porque sea una buena película —¿De verdad lo creen los artífices? Supongo que no, que serán conscientes de lo que tenían entre manos— si no porque rebasa con creces los límites de la basura, porque su cutrez e inutilidad me sorprenden como no puede hacerlo una película perfectamente elaborada, como  asimismo me sorprendieron genuinos films chungos tales como “The Room”, “Magic London” o “Condenado en la pequeña Roma” (que dan mil vueltas a esto), porque entre tanto esfuerzo y dedicación que ha puesto el equipo, primero en rodarla en su momento, en montarla y sonorizarla ahora, han demostrado tener una falta total de talento y un ego que, ni por lo más remoto, les ha permitido dejar esta película en el maldito ordenador que la montó. Tuvieron que estrenarla y sacarla a la venta. Y sin ningún tipo de vergüenza. Eso, convierte a “Los Resucitados” en una película única.
Por otro lado, las circunstancias en que se concibe la película, hacen que me guste aún más.
Porque el tal Bobadilla, en 1995 consigue convencer a un grupo de profesionales como son Paul Naschy —la película entera es un homenaje/comida de polla a su cine—, el anteriormente mentado Segura, LucianoBerriatúa, su hijo Zoe o Manuel Tallafé, entre otros, de embarcarse en el rodaje de un video casero ambientado en el medievo, basado en leyendas de Gustavo Adolfo Bequer, y hacerlo con una lata de sardinas como todo presupuesto. Mucha Labia y mucho arrojo debía tener el tal Bobadilla, porque que iba a salir un churro se vería venir antes del rodaje viendo los disfraces que usan los actores y sabiendo que la grabación sería a caballo entre Madrid, Toledo y la casa de la madre del director.  Vamos, yo todavía estoy flipando… Pero se hizo.
Por otro lado,  me encanta el despropósito, el lío de formatos en que está rodada. Unas escenas en Super VHS, otras en ¿Mini-DV?, otras en Super 8… saltando de cine a vídeo sin orden ni concierto ¿por qué? ¿Cuestión estilística? ¿Cine experimental?, no. Me temo que es que el director, sencillamente no se aclara.
Luego, de golpe y porrazo, desaparece el metraje como por arte de magia en 1995. Eso dice en un texto al comienzo de la película. También dice que 20 años después, vuelve a aparecer ese metraje —o parte de él, supongo—, también como por arte de magia, y deciden montarlo y doblarlo, una tarea para la que tardan dos años. Pero claro, la película se rodó sin guion, improvisando sobre la marcha. Bobadilla daba las indicaciones a los actores en el momento y estos hacían lo que este les indicaba, con la mala suerte de que cuando este material aparece, lo hace mudo, sin sonido, y de ahí lo del doblaje. Así que se monta sin sonido, y se le procura dar coherencia en el  posterior doblaje para lo que tuvieron que escribir un guion a partir de ese material insonoro previamente montado, y ahí darle coherencia. ¿Y se consigue la coherencia? Para nada. Las frases, encajadas en el doblaje más mal que bien, parecen escritas por un esquizofrénico, es lo peor de la película sin duda, unos diálogos absolutamente demenciales que  por más que intentan explicar lo que ocurre ahí no lo consigue de ninguna manera. Son frases ahí soltadas, como escupidas por una máquina de gotelé. Y es que el guionista puede que no tenga ninguna pericia como guionista que es lo más probable, pero a parte de eso, es UNA LOCURA ponerse a escribir un guion viendo unas imágenes en las que no sabes que cojones está pasando o están diciendo. Y el espectador ve la película, y lo único que detecta es un video casero en el que unos señores disfrazados van para arriba y para abajo, se baten en duelo con espada y dicen frases molonas sueltas. Porque para hacer justicia a la sinopsis oficial hay que echarle dos huevos gordos. Lo que pone ahí, pasará en la cabeza de bobadilla, porque lo que es en la peli...
Sin embargo, aún con lo incomprensible de la trama, la película está montada a un ritmo endiablado, va a mil por hora, y aunque no sabemos lo que pasa, esto pasa a toda hostia, con lo que es imposible aburrirse. No nos aburriríamos ni aunque fuese lenta, de hecho. Porque, es que da igual todo.
Y da igual, porque esta es una película hecha por el fandom y para el fandom, más concretamente de los fans de Paul Naschy para los fans de Paul Naschy. Y a todos ellos esto les va a parecer una recuperación maravillosa y querrán ver gigantes dónde solo hay molinos. Y ojito con decir que no son gigantes ¡Que se te comerán! Entonces, esta película dentro de ese fandom tiene todo el sentido del mundo, imagínense, una película inédita de Paul Naschy (Woooooaaaaouh!!!) rescatada de las latas (de las cintas de vídeo en este caso). Ya están tardando en salir pomposas y vacías reseñas ensalzando sus virtudes, restándole importancia a los defectos y, en todo caso, achacando estos a la falta de presupuesto y nunca a la de talento, que por otro lado es la que impera.
Entonces, fuera de ese circulo endogámico, la película tan solo parecerá una broma. Ningún espectador estándar aguantará más de dos minutos.
Para el cinéfilo inquieto sin embargo (o sea, para mí) esto es maná del cielo. Y me hacía falta ver una cosa como esta para que tenga un lugar de honor en mi videoteca, junto al resto de película únicas que tanto me fascinan, esas películas subnormales entre las que “Los Resucitados”, no es que  sea una más, es que es la jodida reina.
Me encanta.

viernes, 11 de diciembre de 2015

AGONIZANDO EN EL CRIMEN

Tras una operación quirúrgica, la novia de un cirujano pierde la vida. Este, enloquecido y con sus facultades mentales mermadas, pensando que su novia sigue viva, se dedicará a asesinar a estudiantes de medicina  a los que en un alarde de originalidad, cercenará las manos –no vaya a ser que estos recobren vida y les de por volver a operar a su novia, no te jode…- .
Como es de suponer, “Agonizando en el crimen” es un bodrio e tres pares de cojones, un thriller que coquetea con el fantástico y que aún teniendo un par de momentos visuales conseguidos –algún asesinato- o momentos propicios para la risa involuntaria –hay un bailecito yeyé en el que uno de los jóvenes que lo practica hace unas muecas con la boca que hacen pensar en retraso mental-, nunca nada de lo positivo que pueda ofrecernos esta película  es suficiente, si bien el único interés que posee es el film es el personal implícito en la misma.
A nivel histórico, hay que decir que se trata de la primera película protagonizada por Paul Naschy, y claro, como debut en un rol protagónico anterior a Waldemar Daninsky, este no aparece acreditado como Naschy, sino con el nombre de David Molba, que a su vez era el nombre artístico que usaba en sus inicios Jacinto Molina, por ser este más comercial que el autentico y genuino nombre, ya inherente a su persona.
Por otra parte, no deja de ser un anticipo a lo que más adelante sería la carrera de Naschy, el hecho de que el director de la misma sería Enrique López Eguiluz, quien después haría que Paul Naschy existiera en el mundo rodando “La Marca del hombre Lobo” y que tan pronto se apartaría del cine comercial tras rodar “Santo contra los asesinos de la mafia”.
Sin embargo, mucho más gracioso resulta el caballero que produjo, escribió,  compuso la banda sonora e interpretó al protagonista principal; según los créditos, este señor se hace llamar Juan. Así sin más. Claro que si indagamos un poco más descubriremos que se trata de Juan Logar, enemigo de Paul Naschy desde esta película y responsable de cosas como “Autopsia” o “El perfil de Satanás” que ya hemos comentado por aquí.
Lo gracioso de Logar es la interpretación tan desfasada que nos ofrece, si bien es cierto que por físico, incluso, recuerda terriblemente al Edward D. Wood Jr. De “Glen or Glenda” lo que en su calidad de hombre orquesta del cine más zetosillo,  no deja de ser revelador, ya que efectivamente, podríamos estar hablando de una especie de equivalente patrio del considerado “Peor director de la historia del cine”, siempre que tengamos en cuenta que, Logar, quién además rodó en vídeo hace un par de años una nueva película en calidad de productor/director es, a todas luces, infinitamente peor directos –y escritor, y actor- que Wood.
Más allá del interés que puedan generar estos personajes, el ver esta película es un acto vacuo.
Pero bueno, en peores plazas hemos toreado de todas formas….

viernes, 25 de diciembre de 2015

EL TRANSEXUAL

La transición supuso un soplo para nuestra encorsetada cinematografía y los subgéneros comenzaron a aflorar en unos años gloriosos para nuestro cine.
Consecuencia de esto, Jacinto Molina se alejó una temporadilla de su amado Fantaterror y se puso ha hacer otro tipo de películas. Así que le salió la vena sensacionalista haciendo una serie de películas controvertidas, solo porque ahora ya se podían hacer, y porque salían bien en taquilla. De aquella etapa saldrían cosas interesantes como “El Francotirador” de Carlos Puerto  o “Comando Txikia (Muerte de un presidente)”. No eran demasiado ostentosos los presupuestos, llamaban la atención y llegaban casi al medio millón de espectadores. Ya quieran la mayoría de las películas españolas hoy en día llegar a estas cifras. La que nos ocupa es esta “El Transexual”, tema este, por aquél entonces –y ahora ¡que coño!- un tanto desconocido para el gran público y, sin duda, sórdido.
Entonces, Molina se pone manos a la obra escribiendo al alimón junto con el manazas de Juan José Porto y Antonio Fos, un guión que se basaría en la historia real del travesti Lorena Capelli, que murió tras una operación de cambio de sexo, dado que por aquel entonces esta era una operación un tanto complicada. Jacinto Molina siempre hacía sus guiones pensando en él para protagonizarlos ¿Quiere decir esto que en la película veremos a Paul Naschy haciendo un rol de travestido que se cambia de sexo? Nooooooo –de travestido le veríamos, con menos sentido, en “El último Kamikaze”- no caerá esa breva. Para sí mismo se reserva un papel de periodista que va tras la pista de una transexual que le ha prometido un buen artículo para su revista. Esta transexual la interpreta nada menos que Ágata Lys  (¡que buena que estaba la hija de puta!) y bueno, poco más que contar. Si no son demasiado tontos ya saben cual es el  desenlace de esta historia.
La cosa está en que Paul Naschy no pega en esta película ni con cola, no pinta nada y sin embargo tiene que protagonizar la cinta, amén de la parte documental de la que hace gala la película. El resultado es un batiburrillo de conceptos mal hilados, que ni termina de alimentar el morbo del espectador más inquieto –de aquella época- ni despeja dudas del espectador más curioso, con lo que la película se queda en tierra de nadie, añadiéndole además, que la película en si es un rollazo de tres pares de pelotas. Una película muy intrascendente dentro de la filmografía de Paul Naschy.
Me gustaría saber la opinión del público gay,  tan agradecido con lo suyo,  ya que a fin de cuentas la película es una intrusión en su mundo. Vemos actuar a un icono en un templo, esto es; vemos a Paco España hacer un show musical en el escenario del mítico “Gay Club” de Madrid. Hasta ahí bien, pero el manazas del director no ha sabido sacar partido al colorido del espectáculo homosexual –que es por lo que se caracteriza- y a la alegría que desprende, siendo iluminadas estas actuaciones como si de una película de velatorios se tratase, quedando  todo ello mas pulposo y grasiento que los sucios tugurios de “A la caza”.
Por otro lado, tanto en su guión como en su “interpretación” si que noto algo de condescendencia por parte de Molina a los gays y transexuales. Dios me libre de acusarle de homófobo; de hecho de esta película sacó grandes amigos del mundo gay –Pierrot, sin ir más lejos sería uno de ellos- pero es la sensación que me queda.
Con todo, una película así en la época, le trajo problemas a Naschy, como todas aquellas en las que por unos motivos u otros, se metía en camisa de once baras.
Mala, mala a rabiar. Esa es la única e incuestionable verdad, pero como todas las ponzoñas, curiosa e interesante, cosa esta que no se puede decir de la mayoría de películas buenas. Ahí queda.
Junto a Naschy y Lys, completan el reparto Vicente Parra, Sandra Alberti y Eva Robin.
El manazas del director del que antes hice mención, se llama  José Jara, que solo tiene un par de películas más dirigidas. A saber quién cojones era.

lunes, 3 de marzo de 2014

LOS CANTABROS

Paul Naschy, desde luego, tenía una afición enorme al género, al que fuera. Y como en salas de cine estaba siendo un taquillaza “Conan, el Bárbaro” se rodó el solito una película extraña a más no poder. Digamos que se trata de un “Exploitation” de “Conan”, customizado e hispanizado  Y si no lo es porque esto se basa en hechos históricos, digamos que es una apreciación subjetiva.
Cuenta la historia de  Corocotta, un guerrero Cántabro que luchó contra los ejércitos Romanos de  Marco Vespasiano Agripa cuando estos intentaban conquistar Hispania. Mientras Marco Vespasiano cae ante los encantos de las Cántabras que le seducen y traicionan, Corocotta ofrece su cabeza a cambio de la paz, la cual será negada, invitándole a perderla en combate.
Usando en la narración hechos históricos supuestamente reales, con otros ficticios - Corocotta es una suerte de Conan que trata con brujos a lo Gandalf y hechiceras- Naschy nos propone una mezcla entre “Peplum” y “Espada y brujería” rodada con cuatro duros y de lo más mediocre, en el sentido más estricto de la palabra. Con ello quiero decir que  es una locura rodar una epopeya tan grande como la que rodó el amigo Molina, supongo que con dos duros. Porque las tenía todas para que esto fuera un film altamente ridículo y risible, que visto a día de hoy, causara la solaz del espectador más desinhibido. Sin embargo, en ese sentido es más que digna; buen vestuario, buena ambientación, algún escenario penoso, si… pero no es lo suficientemente mala para causar la risa, ni tan buena como para tenerla en cuenta. Es bastante mala, porque se hace eterna, porque no tiene ritmo, porque los actores están todos espantosos, porque toda ella se compone de largos diálogos y porque, para no mostrarnos la batalla final, una voz en of nos la cuenta…  termina la película y te quedas igual que estabas. O sea, una película mediocre.
Incluso, resultan totalmente inofensivos, los insertos de comedia en la primera mitad de la película… Cántabros y romanos sueltan todo tipo de gags pretendidamente graciosos – no lo consiguen- sin saber a santo de qué, para luego dejar la comedia a un lado en pro del drama más descarnado y las coreografías de batalla menos curradas.
Mediocre, tanto, que en su momento fueron a verla a salas, tan solo 120.000 espectadores. No es la película de Naschy que menos ha recaudado, pero si bastante poco. Aunque insisto, la mayoría del cine español actual, no alcanza esa cifra de espectadores.
Es tan sosa la puta peli, que siquiera nos aburrimos; se aguanta con dignidad.
Con mogollón de actores en la película, esta cuenta con media plana mayor de interpretes habituales del cine más zetoso “Made in Spain”, esto es, tenemos ahí, haciendo, o bien de Cántabros o bien de Romanos, a célebres y entrañables actores de la talla de  Ricardo Palacios (“El pecador impecable”, “Leviatán”), Alfredo Mayo (“Poppers”, “El Cid Cabreador”), Verónica Míriel ( “Perros Callejeros II”, “¿Yahora qué, señor fiscal?”), Andrés Resino (“Regreso del más allá”, “La mansiónde la niebla”) Frank Braña, Jenny Llada, Blanca Estrada, David Rocha  incluso otros ilustres a los que ni vemos en  la pantalla, cumpliendo sus papeles de extra, como puedan ser Paloma Hurtado, o Antonio Mayans, que creo (solo creo) que es uno de los gladiadores cuyo casco impide que le veamos el rostro. Ahora, acreditado está. Todo esto capitaneado por un Paul Naschy, que luce peluca rizada bastante cantosa, luce piernacas bajo la toga y se reserva las escenas íntimas con las féminas.
Como director Paul Naschy no era tan paquete como actuando, y quizás por eso, esta película resulta tan insípida.

miércoles, 1 de julio de 2009

ROJO SANGRE

Siempre he pensado que "Rojo Sangre" es una de las películas más soportables de Paul Naschy, así que he decidido revisarla. Y si ya me gustó cuando la vi en el cine, con este nuevo intento todavía me ha gustado más.
Pablo Thevenet (¡que nombre tan Naschy!) es un actor que en su momento fue muy grande, pero en la actualidad no le dan trabajo ni siquiera de extra. Su agente le consigue un currillo como animador de puerta en un puti-club regentado por un tipo de lo más extraño. Como Thevenet considera que ya no hace películas por culpa de los actorcillos provenientes de las series de televisión y programas de cotilleo, aprovecha que en su trabajo actual tiene que disfrazarse de asesinos célebres para matarlos a todos, incluidos aquellos que le putearon en algún momento de su vida. De por medio, una compañía que se dedica a filmar películas "snuff", le contrata.
A ver, "Rojo Sangre" está muy entretenida, pero el argumento es bastante confuso. Mi cerebro llega a alcanzar que el prota, firmando el contrato de animador de puerta, ha pactado con Satanás, pero no comprendo qué pinta en todo esto lo del "snuff".
Lo que verdaderamente me gusta, son las cantidades industriales de odio que desprende el guión (firmado por el propio Naschy), quien toma un nombre ficticio para interpretar (es un decir) a un actor que ha protagonizado las mismas películas que Paul Naschy protagonizó. No se corta ni un pelo en decir con todo el morro los títulos de algunas de estas. Ni de lanzar feroces puyas a sus enemigos. Jacinto se desquita a gusto, se caga en todo y en todos en la industria y lo hace con un guión ridículo, como solo él sabe, pero efectivo y divertido.
En el apartado carnaza, la película, que podríamos meter fácilmente en el saco del slasher, cumple, mostrando algunos destripamientos la mar de jugositos.
Fascinante en su patetismo, "Rojo Sangre" viene dirigida -y bastante bien- por Christian Molina (no, no es hijo de Paul) quien debutaba con esta producción que vio muy poquita gente, para luego seguir con "Diario de una ninfómana" y su respectiva polémica.

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL HOMBRE QUE VIO LLORAR A FRANKENSTEIN

“El hombre que vio llorar a Frankenstein”, más que un documental sobre la figura de Paul Naschy, es, al igual que el libro que se editó por las fechas en las que se rodó el documental, un sentido homenaje a un hombre que, efectivamente, había hecho mucho por el cine fantástico en nuestro país, y que, además,  acababa de morir. Lo que se traduce, hablando “barriobajeramente”, en una monumental “comida de polla”. Me parece bien, sobretodo porque en ningún momento se hace alusión a la posible calidad de sus películas y, aunque tampoco se dice lo contrario, se trata de un documental tremendamente honesto.
Y funciona a la perfección, porque si, de cualquier forma, como fan de Naschy que me considero, el hecho de que fuera un documental de cabezotes parlantes en el que dinosaurios de nuestro cine fantástico aparecen parloteando sobre las bondades de Jacinto Molina, ya me hubiera bastado, imagínense la impresión que me llevo de este que, además, cuenta con la presencia de fans yankies, y celebres, de los que yo también puedo, o no, ser fan.
Así,  presentado –muy bien, además- por Mick Garris, el documental cuenta con la presencia de gente como Don Glut, que dirigió la primera película americana de Naschy, la horrorosa, pero curiosa “Countness´s Drácula Orgy of Blood” que afirma que cuando se enteró de que a Naschy se le homenajeaba en los USA, corrió a contratarle para pegarse el gustazo de dirigirle en una película, o dos de los directores cuyas películas sobre hombres lobo, son las mejores que se han rodado en la historia,  Jonh Landis (“Unhombre lobo americano en Londres”) y Joe Dante (“Aullidos"). Mientras que el primero comenta que era un gran fan del hombre lobo español, y cuenta curiosidades sobre los estrenos yankies de sus películas – “La marca del hombre lobo” se estrenó en USA con el engañoso título de “Frankenstein bloody horror”- el segundo nos indica que uno de los hombres lobo de “Aullidos”, que lleva por nombre Jack Molina,  se llama así en homenaje a Jacinto Molina, uno de los hombres lobo mas queridos por él.
Así mismo, Caroline Munro, discreta como ella sola, cuenta, como siempre, la gran profesionalidad de su partenaire en “El Aullido del diablo” y Del Howison nos cuenta el encontronazo de Naschy con  Forrest Ackerman.
Por lo demás, declaraciones de Javier Aguirre, Miguel Iglesias Bonns, Ángel Sala, Jack Taylor, María José Cantudo, Antonio Mayans, así como de distintos familiares de Naschy, que entre lo que cuentan, las imágenes de archivo y el repaso, no ya a la filmografía del actor/guionista/director, si no a su propia vida, convierten el documental en una cosa harto entretenida, y en una obra imprescindible para completistas de la obra de Naschy.
Produce el asunto  “Sci Fi World” (si, la revista), y  dirige Ángel Agudo, el mismo que se encargó de escribir la ultima biografía de Naschy en salir al mercado.
Atentos a los títulos de crédito iniciales, calcados en cuanto a estilo, a los de la serie “Masters of horror”. Claro que eso, quizás sea porque está Mick Garris de por medio.
Recomendable.

lunes, 15 de febrero de 2010

LA BATALLA DEL PORRO

Tras el éxito de "La quinta del porro", Francesc Bellmunt abandona la franquicia cediendo el testigo de la dirección a Joan Minguell y centrándose en las labores de guion junto a Juanjo Puigcorvé, consiguiendo un año más tarde una secuela notablemente superior en cuanto a diversión, pero que, sin embargo, en taquilla no funcionó ni la mitad de bien. De hecho, los productores querían convertir la cosa en trilogía, por lo que anunciaron al final de esta una continuación: "El porro contraataca", que nunca llegó a filmarse.
Tras salir del encierro del vagón, los quintos son llevados a un pelotón de castigo con el fin de hacerles pagar de alguna manera su intento de deserción. El Capitán Matarraña cree que estos mozos tienen un buen par de cojones y que, si se los dejan a su cargo, los convertirá en súper soldados, por lo que le ceden el pelotón y los lleva a mitad del bosque. Allí les propone un juego, les deja sueltos y aquellos que lleguen por su propio pie al acuartelamiento, tendrán tres meses de permiso. Pero si los detiene antes, pasarán la mili más puta que se pueda pasar. Para estar en igualdad de condiciones, les dejará dos horas de ventaja e irá a por ellos sin ningún tipo de arma.
Si no han visto la película, tras leer la sinopsis pensarán “Vaya, que personaje mas interesante este Capitán Matarraña”. Pues el aliciente está en que lo interpreta Paul Naschy
a mi juicio con mayor fortuna que cualquiera de sus personajes en pelis más gordas y para lucimiento propio. Incluso se quita el bisoñé y se deja bigotazo. El Capitán Matarraña es un tipo duro, y Naschy, mazado y de imponente físico, pues la verdad queda muy bien. Es una paradoja decir que en una comedia ajena al mundo Naschyano lo mejor sea Paul Naschy, cuando normalmente en una película más suya él es lo peor.
Bromas aparte, en "La batalla del porro" dejan los panfletos (pro-militaristas o anti-militaristas, me da lo mismo) a un lado, en favor de la comedia de acción y, aunque nos hacemos un lío con los actores interpretando personajes a los que en la original daban vida otros actores, la verdad es que es muy divertida, muy recomendable, muy superior al su antecesora y no comprendo por qué la otra fue un éxito y esta, sin embargo, no la vieron más que los fans de Naschy y con muchos años de diferencia desde que se estrenó.
Junto a este, tenemos a Victoria Abril, Pepe Rubianes, Joan Borràs (mítico en su papel de taxista y protagonista de "El primer torero porno") y más caras más o menos conocidas.

sábado, 1 de enero de 2011

EXORCISMO

Hasta anoche, nunca había visto esta película, y lo cierto es que me sorprendió por dos motivos: Por mucho que diga yo por aquí que Paul Naschy en realidad era un negado (que lo era), lo cierto es que me molan mucho sus películas, por malas o por lo que sean, pero me gustan, me gusta Paul Naschy y su rollo, y al final acabo entretenido con sus films. Pero esta es un soberano rollo cuasi-inaguantable de padre y muy señor mío. No arranca hasta la hora bien entrada de metraje.
Por otro lado, es casi inherente al cine de Naschy el elemento “humor involuntario”, siempre hay un diálogo, una frase, una chapuza o una actitud del actor con la que te tienes que reír. Bien, pues esto no pasa en "Exorcismo". Es tremendamente sobria. Y esas han sido mis sorpresas, porque normalmente, cuando me enfrento a una peli de Naschy, se lo que me voy a encontrar, y esta vez me ha descuadrado un poco.
Tras unas experiencias con el satanismo y las drogas, 
una joven medio hippie comienza a comportarse de manera extraña. El hermano de ésta, alterado, acude a un cura anglicano experto en lo paranormal, con el fin de aclarar un poco las cosas, y con lo que se encuentra es con una posesión maligna. El padre de la joven, muerto años atrás, se ha metido en su cuerpo.
La película se estrenó, si no a la vez que "El Exorcista", antes. Y Jacinto Molina decía que su guion lo tenía escrito de tiempo atrás, pero que al saberse del éxito de la cinta de William Friedkin, el productor le dijo que se lo desempolvara con el fin de hacer la película. Yo, esta vez, me creo a Jacinto Molina. Salvo que hay un caso de posesión en una fémina, y el consabido exorcismo, lo cierto es que las similitudes con "El Exorcista" son muy escasas, así que doy por válido lo de la escritura previa, pero es innegable que esto es una explotación de tomo y lomo de las desventuras satánicas de la niña "Reagan". Y oigan, asumiendo eso, no es una mala copia.
La hija poseída por su padre, y este hablando a través de los labios (de arriba) de la chavala, provoca ciertos escalofríos, así como las convulsiones de esta. En el apartado terrorífico, tiene un aprobado de largo, gracias en parte a un maquillaje a base de cortes y llagas, y unas lentillas espeluznantes, que sin lograr los resultados conseguidos con sus sosías yanki, sí que llegan a acojonar. El problema es que, hasta la parte que nos interesa, tenemos que soportar interminables conversaciones, que aún viniendo a cuento y aclarando las cosas (es decir, tampoco son conversaciones del todo gratuitas con el fin de alargar metraje), aburren al aburrimiento.
En el reparto, habituales de la filmografía “Naschyana” como Maria Perschy, Maria Kosty o Grace Mills y en las labores de dirección (cosa esta que en una peli de Molina suele ser lo de menos), el experto en comedias de humor grueso, spaghetti western, y todo lo que le echen Juan Bosch, culpable de joyas como "¡Caray con el divorcio!" con Fernando Esteso, "La dudosa virilidad de Cristóbal" o "Abre tu fosa, amigo, llega Sábata".

domingo, 13 de enero de 2013

EL CAMINANTE

Tras ver por primera vez “El Caminante”, quedo completamente deacuerdo con todos aquellos que en sus escritos afirman que es la mejor película de Jacinto Molina/ Paul Naschy. Y es que, efectivamente, así es.
Un tal Leonardo, va por los caminos de Castilla con poco más que harapos. Pronto consigue algo de dinero y mejores ropas tras apuñalar a otro vagabundo. Poco a poco, y tras buscarse un sirviente que le acompañe, va ascendiendo en una carrera que básicamente se compone de asesinatos, fornicios, robos… todo el mal que a este hombre se le ocurre hacer. Con las mismas que se convierte en un hombre rico por los caminos, pronto es apaleado, vilipendiado y crucificado. También descubriremos, que en realidad se trata del diablo, que ha decidido vagar por la tierra un tiempo y pasárselo de puta madre. Pero como en esta condición tiene que desprenderse de sus poderes, le sale el tiro por la culata, ya que como el propio Leonardo sentencia “El bicho más malo que hay en la tierra, es el hombre”.
Clasificada “S” en su momento, por su contenido violento y sexual –vista hoy en día, a pesar de la violencia, los tetamenes y poblados felpudos que aparecen en la película, ya no nos escandalizamos por nada, y además, la cosa no es para tanto- “El Caminante” deja claro, como vengo diciendo siempre, que en verdad, si Paul Naschy tiene un guión más o menos decente, el más indicado para dirigirlo, es él mismo. Y es que está película adolece de todas las torpezas y cutradas de las que están llenas todas sus películas. Incluso las interpretaciones están bien, incluido el propio Naschy que se le ve inspirado, y en absoluto chirría. Resulta incluso convincente como el diablo, eso si, teniendo en cuenta, que como en todas sus películas de la época, este está doblado por un actor de doblaje. En verdad, casi todos los actores están doblados en esta película, incluida Paloma Hurtado, a la que choca ver sin su característica voz.
Curioso me resulta el elenco de secundarios, por el siguiente motivo. Además de la antes mentada Paloma Hurtado, la mayoría de los actores aparecen en la comedias ambientadas en el medievo que dirigió Mariano Ozores. Debieron gustarle los actores de estas películas embutidos en esos trajes a Don Mariano.
La película viene acompañada de una buena dirección, incluso, una buena fotografía y un ritmo acojonante. A eso le sumamos unos cuantos tintes de comedia, y el resultado es la película más entretenida de Jacinto Molina, eso si, dentro de lo potable, nada tan divertido como esos desmadres suyos como son “El aullido del diablo” o “La noche del Ejecutor”. Incluso se puede se podría decir, que es su única película de calidad.
Luego, no podemos dejar de lado las, vamos a llamarlas, “Paulnaschyadas”, que de esas hay algunas. A parte de reservase para si mismo todas las escenas de folleteo sobando y magreando a todas las actrices (incluso hay una que es una gran actriz, ya que simula a la perfección repulsa, cuando aparta con fuerza a Naschy en un momento en el que  este acerca su boca a uno de sus senos con la intención de succionarlo…), y dejando  tan solo una escena sexual a su sirviente, interpretado por David Rocha: Cuando un maricón le da por el culo.
La otra “Paulnaschyada”, es el enorme bulto que marca en la entrepierna dentro de las mayas que calza en algunos momentos de la película. Un paquetón descomunal. Vale que en un par de momentos se hace mención en la película al enorme miembro viríl del tal Leonardo, pero ese paquete es del todo excesivo.  Risas aseguradas en parroquia.
Así pues, una película  muy recomendable, y definitivamente, a años luz de todo lo demás que hizo Molina.

viernes, 25 de diciembre de 2009

EL ÚLTIMO KAMIKAZE

Un Naschy de los de la mala época (80 - 90). Pero cuando digo “mala época” quiero decir la más divertida. O al menos la que a mí más me gusta.
Dirigida por el propio Jacinto Molina, "El último Kamikaze" es un claro ejemplo de que "Inquisición" se la debió hacer un primo, o bien Paul Naschy perdió todo el “mojo” según iba rodando. Esta es un despropósito argumental de principio a fin.
Por un lado tenemos a un asesino a sueldo (Naschy) con trastornos de personalidad que emplea el dinero que gana para ofrecerle un futuro confortable a su hija subnormal  (y así la llaman en la película) y, por otro, a su rival, también asesino a sueldo (Manuel Tejada... sí,.el padre de Tito en "Verano Azul") al que quiere borrar de la faz de la tierra porque en un trabajo anterior mató a su mejor amigo y le dejó impedido de una mano.
De eso nos vamos enterando a lo largo de los 90 minutos de metraje. Pero a trompicones. El resto es un ir y venir de personajes matando gente sin saber porqué, errores de "raccord", explosiones chabacanas y escenitas de cama en las que a tío Paul se le va la mirada y la mano.
Pero es que si no fuera una peli tan zarrapastrosa, no valdría nada...
Los diálogos son totalmente "molinianos", y es que cuando este hombre escribía un guión dejaba su impronta a base de largas frases intrascendentes, y de esas "El último Kamikaze" está cuajada.
Hay que decir que se deja entrever que el asesino que interpreta Naschy es algo así como un maestro del disfraz, por eso en algunos de sus actos sale caracterizado. El espectador no le da importancia hasta que aparece con ropas de mujer, una peluca rubia, super pintado y un diminuto sombrerito; bien, pues más que una señora, ¡parece Miliki! Viendo esto, a uno no le queda más remedio que desmayarse de la risa.
En otro momento maravilloso, vemos a un tipo recibiendo un masaje. Cuando se incorpora tiene algo, como un apósito y un esparadrapo en la barriga. “Será que le han operado hace poco”, piensa el espectador, pero pronto descubrimos que eso que tan descaradamente aparece en el encuadre es la bolsita de la sangre que el actor va a reventar, justo en el momento en el que Naschy le clava un cuchillo. Ver para creer.
Ahora, en defensa de las malas pelis de Molina diré que pocos 
en esa época las hicieron tan entretenidas. Pocos (o ninguno) hicieron tanto cine de género (del que sea) y pocos tienen referencias cinéfilas tan reconocibles... ¡"El último Kamikaze" incorpora un guiño a "El Exterminador"!
Sangre y miembros amputados, tampoco faltan.
Me encantan este tipo de pelis.

miércoles, 13 de enero de 2010

MADRID AL DESNUDO

Seguimos revisando cosillas que llamen la atención sobre Paul Naschy (no hay que confundirse, al César lo que es del César, pero yo siempre he sido fan de este señor), con un producto que él mismo dirige y no deja de ser una rareza en su filmografía. Ya sabemos que tocó todos los palos, pero "Madrid al desnudo" es cine social, sutilmente camuflado de comedia. Eran tiempos del destape y, lógicamente, aquí hay unas cuantas señoras destapadas y elementos cómicos reconocibles; otra cosa es que al espectador le hagan gracia.
Basándose en una novela, al señor Molina no se le ocurre otra cosa que criticar a la alta sociedad madrileña, poniendo sobre el mantel cuestiones sexuales y de adulterio entre ministros, banqueros, directores de cine y demás fauna que, según cuenta en sus memorias, le costaron algún que otro disgusto. Y para que quede claro del lado que está Naschy, se reserva el papel de chófer de uno de estos gerifaltes. Eso no le exime de que su personaje cometa adulterio y/o tenga unas actitudes machistas que, lejos de sus intenciones, son las únicas que provocan un poco de hilaridad en el espectador.
Coral, y a base de segmentos entremezclados, "Madrid al desnudo" nos propone un soberano ejercicio de aburrimiento, con un guión que no hay por donde cogerlo y donde las mejores partes (por inocentes, graciosas -no en sus intenciones-, políticamente incorrectas y absurdas) son las que protagoniza el propio Naschy, siendo utilizado cual semental por una joven cuyo marido es estéril y apalizado por unos desaprensivos que lo dejan en pelotas en un parque.
Sorprende ver un reparto tan correcto en lo que sin duda es una de las peores películas de su filmografía; las malas hacen mucha gracia por eso mismo, pero esta ni eso.
Por ahí andan Fernando Fernán Gómez y Agustín González, dándole a la jodienda ambos con una descocada Julia Saly. Naschy, como casi siempre, está doblado por un actor de doblaje. Eso es lo normal, pero ¿porqué Agustín González también?. Se me escapa. Además, siendo un producto en el que Molina mandaba, no le veo el sentido.
Que conste que me llena de júbilo el hecho de que en la peli ha de quedar constancia que Naschy es un tío bueno (esos planos a pecho descubierto, esas camisetas ajustadísimas y con mangas cortísimas para que contemplemos sus brazacos) y que es quien se lleva la tía buena a la cama, ¡jajajaja!.
Se cuenta en su ultima biografía que el fracaso en salas de esta película se debe a un toque de las altas y descontentas autoridades. Puede que sea cierto, dios me libre de pensar lo contrario, pero a mi casi me cuadra más la idea de que no la vio nadie porque es horrorosa. Sencillamente, no se puede ver. Yo aguanto porque soy un bicho raro, pero a los cinco minutos ya estaba cansado.
Para completistas 
únicamente.

jueves, 28 de enero de 2010

LA HERENCIA VALDEMAR

Lo primero que debemos considerar al sentarnos a ver "La herencia Valdemar", es que no es una película de Paul Naschy; es una en la que él tuvo un papel secundario bastante escueto. Quizás por este pequeño detalle, los fans echen pestes del film, porque no es 100% Naschyano. Pero lo escueto de su aparición no es ni menor ni mayor que la del resto del reparto, es una peli coral en la que hay muchos personajes y todos salen un poquito.
Y bien, no es redonda, pero nos ha tenido a mi señora y a mí dos horas totalmente entretenidos en una sala prácticamente vacía. Nos ha enganchado porque lo que cuenta es interesante, pero también por las entupidas frases que el guionista hace escupir a los actores en algunos momentos. O sea, que la cosa está entre lo interesante y la patochada.
Cuenta una historia dentro de una historia: en la primera, una joven va a una antigua mansión a catalogar las antigüedades que hay y se topa con fenómenos extraños. Se tiran unos días sin saber de ella, hasta que envían a un tipo a buscarla, y este en el tren se encuentra con otra mujer que le narra lo acontecido en aquella casa: Lo que sería la historia dentro de la historia y el grueso de la película en la que se nos explica como a principios de 1800 un tipo se dedicaba a experimentar con la fotografía y tomar falsas fotos de fantasmas, sacadas en no menos falsas sesiones de espiritismo que él mismo organizaba. La mala suerte se cierne sobre él cuando la prensa se da cuenta del engaño y comienzan a chantajearlo. Ante la negativa a ceder, termina en la cárcel, de donde lo saca Aleister Crowley para que, a cambio, tome contacto real con los muertos, a fin de obtener conocimientos… y hasta ahí cuento, que yo creo que ya es suficiente.
Si hubieran pulido un poco los diálogos y evitado que algunos momentos no dieran vergüenza ajena, habrían conseguido que "La herencia Valdemar", además del lujo de ser la única producción española estrenada en cines sin subvenciones del ministerio (al menos en los últimos años), fuese la gran película de terror del cine nacional, pero se queda a medio camino, con un graaaan trecho por delante, así que simplemente la sentenciamos con un “se puede ver tranquilamente”.
Pero si hay algo que me ha fascinado es, sin duda, la interpretación de Paco Maestre, que hace de Aliester Crowley. La presencia, voz y aspecto del actor (uno de nuestros clásicos, ojo, que estaba en todos los programas infantiles que veíamos en la tele los que tenemos treintaytantos...), eclipsan al resto de la película, consiguiendo incluso que cuando no está en plano se le eche de menos. Sin duda, uno de nuestros mejores actores vivos, y hay que ver lo desaprovechado que está.
La función la maneja José Luis Alemán, que debuta y en lo concerniente a ambientación y rollos técnicos lo hace a lo grande con resultados satisfactorios
Deja la película inconclusa, avisando de que próximamente veremos la segunda parte, mostrándonos imágenes de lo que se nos viene, cuanto menos sugestivas… claro que en el cine éramos cuatro gatos y en el resto de salas no creo que fuesen muchos más… así que igual ni la vemos.
¿Paul Naschy? Actuando mejor de lo habitual. La experiencia al final lo convirtió en un actor creíble.
¿Sangre? Poquita. ¿Monstruos? Un par de ellos, resultones.

lunes, 30 de junio de 2014

EL ENIGMA DEL YATE

A Carlos Aured le pusieron en el mapa  del cine de terror español las primeras películas que rodó al servicio de Paul Naschy, y por las que hoy es famoso. Pero estas, en realidad son muy pocas, tres, cuatro a lo sumo. El grueso de su carrera lo componen títulos eróticos adscritos al cine “S” siendo “El fontanero, su mujer  y otras cosas de meter” su título más emblemático. Sin embargo, y me remito de nuevo a los fans del cine de terror, no es conocido por el grueso de su filmografía erótica y mayoritaria, sino por las tres o cuatro que hizo de terror. Un señor construyó 2000 puentes y se folló un perro, pero no se le conoce como “El construyepuentes” sino como “El Follaperros”. Apliquen esto a la carrera de Aured y el terror.
Y teniendo siempre presente que estas películas de Paul Naschy, aunque pintonas, son lo que son, si es cierto que trabajando con paupérrimos presupuestos, los resultados suelen ser nefastos notoriamente; no tengamos en cuenta, que directores como Aured, podían ser nefastos, también, rodando con grandes presupuestos, pero eso sería otra cuestión.
A lo que voy es que, sin ningún tipo de duda, esta “El enigma del Yate”, siendo como es, un coñazo de órdago cutre y chabacano, creo que el guión es bastante digno –obra de Luis Murillo, novelista y guionista habitual de Sebastián D´Arbó- y que si se le hubiera echado un poco de dinero a la producción, podría haber quedado una película más que digna. Pero esto, debió costar poco más que 300 pesetas del año 83.
Dos matrimonios de clase social alta, deciden alquilar un yate durante sus vacaciones, con el fin de desestresar a una de las mujeres, que no quiere practicar sexo con su pareja, debido a un trauma de la infancia.
Poco antes de zarpar, esta mujer se queda sola en el Yate con la mala suerte de que un individuo entra en él con la intención de violarla, pero muere a causa de un par de tiros que le da esta mujer con su revolver. Cuando llegan su marido y el matrimonio amigo, comprueban que, en realidad, dónde ella dice que hay un cadáver, no hay nada, por lo que la -acusada- posible enfermedad mental de la protagonista, resulta un punto a favor en la trama, en la que veremos morir a nuestros protagonistas (ya, ya se que son solo cuatro…) y nunca intuimos quien puede ser el asesino, o si es todo producto de la imaginación de nuestra protagonista. El desenlace es del todo edificante e inesperado para el espectador, a la par de bien resuelto.
Pues está muy bien el argumento, pero como ya les digo, en esta ocasión, la falta de presupuesto si que ha mermado el resultado final.
El principal problema de la película, es que quiere mostrarnos un ambiente de lujo y exceso, matrimonios adinerados que toman marisco y alquilan yates, pero como el dinero de la producción es muy poco, no hay manera de disimular la pobreza, por lo que los lugares en los que cenan, y el yate en cuestión (diminuto en un plano general, pero con tres camarotes, cocina y cuarto de baño en el interior… a lo mejor es que nuestros protagonistas tienen la virtud de menguar cuando acceden al interior del Yate y Aured olvidó contárnoslo…) son una chapuza chabacana, que el espectador es incapaz de asociar con la riqueza que el guión pretende describir.
Los tempos muertos de la película son criminales, así como las actuaciones, ya que, seamos serios, la protagonista, Silvia Tortosa (“Play Boy en paro”, “La Hoz y el Martínez”) estaba muy, muy buena, pero su talento como actriz era un tanto limitado. Claro que con el resto del reparto, te cagas también.
Sin embargo, todas estas carencias quedan suplidas por una trama interesante y bien resuelta, lo que no deja de ser meritorio porque con los pocos escenarios con los que se contaba, y el número tan pequeño de actores, la verdad es que la película se puede ver tranquilamente, a pesar de la chabacanería y el cutrerío. Fíjense, incluso me atrevo a decir,  que yates que no se mueven porque están  sobre una plataforma aparte, yo diría que estamos ante una de las mejores películas de Carlos Aured. Lo cual, tampoco es decir mucho.
Rodada justo cuando murió el cine “S”,  es la vuelta al género por parte de su director, que se finiquitaría un par de años después con aquella simpática ponzoña titulada “Atrapados en el miedo”, que según las bases de datos sería su ultima película, sin tener presente que un buen número de planos de “Empusa”, los rodó él solito.
Junto a la Tortosa en el reparto tenemos a José María Blanco (“Hola… Señor Dios”) José Campos ( “Visanteta, estate quieta”) y la espantosa actriz Montserrat Torras, de exótico aspecto, pero capacidades actorales tan escasas, como escuetos los títulos de su filmografía.


sábado, 1 de diciembre de 2012

MI AMIGO EL VAGABUNDO

Mantengo la teoría, de que lo mejor que hizo Paul Naschy, son las películas que el dirigió, y más concretamente, las que dirigió fuera del fantaterror. Que estas, no obstante, fueran ninguneadas, es otro cantar.
Así pues, y con permiso de “El Caminante”, estaríamos ante lo que yo considero, la mejor película de Jacinto Molina. Si, como lo oyen, técnicamente y narrativamente hablando. Una peliculita destinada a un público familiar, con la navidad como telón de fondo y con una historia que ya hemos visto mil veces, pero que como película de entretenimiento que es, funciona. De hecho, salvo por algunos aspectos muy ligados al universo “Naschyano”, podría pasar perfectamente por una película de corte popular de Javier Aguirre.
Y es que todas las carencias de las que hace alarde Naschy en sus películas, no son tales en “Mi amigo el Vagabundo”. Es una película para todos los públicos, para lucimiento de su protagonista José Luis López Vázquez, rauda en su ejecución y entretenida, que va al grano y cauando se acaba, te quedas tan agustito.
“El Duque” (Olvídense de Miguel Ángel Silvestre), es un músico ambulante que malvive tocando canciones de tipo autor en el metro. Va acompañado de un niño al que suponemos su hijo. Pronto descubrimos que se trata del hijo de una puta, que murió en un accidente de tráfico, y que está con “El Duque”, porque este decidió hacerse cargo del niño que estaba solo. Un buen día el niño, Sergio, conocerá a una pareja adinerada que perdieron al hijo que esperaban, y se encaprichan con el, así que deciden adoptarlo, apartándole de la tutela de “El Duque”, que no tiene donde caerse muerto. Un secuestro de por medio, y la inaguantable separación de vagabundo y niño, completan la película.
Lo de siempre, y como es obvio, acabará bien.
Jacinto Molina, luciendo un peluquín que me da envidia hasta a mí, no sabe estar en una película sin disfrazarse, así que, colándonos una serie de sueños que tiene el niño, aquí se nos disfraza (y disfraza al pobre José Luis López Vázquez) de Cowboy, de Mosquetero, y de dios sabe que mamarrachadas más, y son los únicos momentos en los que pasamos vergüenza ajena con la película. Y es que a Naschy, se ve que le gustaba un montón disfrazarse, como ya demostró en “El aullido del diablo” o en “El último Kámikaze” o en esa obra maestra del despropósito que es “Operación Mantis”, y es que no conozco persona en el mundo que le queden peor los disfraces que a el. Lástima que no se diera cuenta en el momento de rodar estas películas, máxime cuando, como es el caso, los disfraces utilizados son de tienda de disfraces normal y corriente… así al sombrero de “El Zorro” que luce López Vázquez en uno de esos sueños, se le ve hasta la tira blanca de tela. Y de la “Z” en el pecho, mejor no hablar.
Pero por lo demás, un correcto melodrama familiar que se ve con agrado. Siempre y cuando sean del agrado del espectador películas como “La gran familia” o productos navideños por el estilo. Particularmente, me gustan estas lacrimógenas ñoñadas.
Junto a López Vázquez aparecen un buen número de clásicos del cine español como puedan ser José Bódalo, Gracita Morales, Florinda Chico, además del propio Naschy que interpreta al adinerado señor que adopta a Sergio, que este a su vez, valga la redundancia, lo interpreta Sergio Molina, hijo Jacinto. Entretenidilla. Y lamento un montón haberla visto anoche, y no el día de nochebuena, que en esas fechas, que además son las fechas para las que se concibió esta película, si que la hubiera disfrutado al máximo.
Pero claro, yo es que soy un snob y un excéntrico.