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jueves, 6 de mayo de 2010

EL CLUB DE LOS VAMPIROS

Si hay una serie que caló hondo en los 90 esa es "Tales from the crypt", la esperada adaptación en formato dignificado de los famosos cómics de horror de la legendaria "E.C." sorpresivamente sobrada en truculencia a pesar de los muchos nombres de categoría que rulaban por sus créditos, con especial interés en su equipo de producción, del que destacaban con méritos Richard Donner, Robert Zemeckis, Joel Silver y Walter Hill. ¡Caziná!.
Dada la popularidad de la serie, era cuestión de tiempo que saltara a la gran pantalla, y así lo hizo con "El caballero del diablo", simpático largometraje que compartía con su hermana televisiva el gusto por mezclar terror con altas dosis de humor y gran guiñol. "Tales from the crypt", y su entrañable "Crypt Keeper", ejercían de apadrinadores y presentadores de la historia.
Supongo que el éxito de aquella empresa fue suficiente como para repetir. Y de eso va "El club de los vampiros", o "Bordello of Blood", que arranca igual, con el sello "Tales from the crypt" y "Crypt Keeper" presentando la movida (simpática coña privada a costa de un William Sadler -habitual de la saga, estaba incluso en "El caballero del diablo"- interpretando una momia). El argumento de esta se asemeja mucho al "Beverly Hills Vamp" de Fred Olen Ray, aunque no creo que tengamos que comenzar a pensar mal... hay que asumir que, después de todo, la idea de la casa de putas en la que todas son vampiros no es tan innovadora (existe un "Vampire Hookers" de los 70 dirigido por Cirio H. Santiago). Las mismas mentes que parieron "Regreso al futuro", Zemeckis y Bob Gale, se jactan en los créditos de haber tenido la IDEA (que no escrito el guion). En cualquier caso, al burdel de sangre irá a parar el hermano de la prota. Su desaparición inducirá a esta a contratar los servicios de un detective la mar de golfo y, en fin, se desencadenarán todos los infiernos.
El reparto no deja de ser curioso, destacando Chris Sarandon (el chupasangre de "Noche de miedo") como simpático predicador un poco hijoputa, Corey Feldman de colgao, la supuestamente guapa Erika Eleniak y el encantador Phil Fondacaro o "el enano habitual en las producciones de Charles Band". El dire es el típico currelas televisivo.
"El club de los vampiros" es, a todas luces, un entretenido producto que en ningún momento se toma en serio a si mismo. Procura satisfacer a los fans del género echando buena mano de toda la sangre y la truculencia posibles, que no es poca (permitida por la censura gracias al elemento cómico, generoso pero no excesivamente molesto) y lo hace de modo alegre y saleroso, desacomplejadamente, dotando al conjunto de un notable aire festivo y dicharachero altamente disfrutable. Vamos, que mola (¡Ah! y en cuestión de tetas tampoco se queda corta).
Sin embargo, en el cine la peli se estrelló sonoramente, motivo por el cual, uno, aquí llegó directamente en vídeo, dos, puso punto y final a las pelis del sello "Tales from the crypt", siendo la última de ellas, "Rituals", desprovista oficialmente de la etiqueta. Lástima.

jueves, 30 de septiembre de 2010

EL AMO DEL CALABOZO

Un baranda que domina mucho el tema de los ordenadores (y en 1984, lo que tiene más mérito) es elegido por un sosías de Belcebú como contrincante para combatir en otra dimensión. La idea consiste en confrontar hechicería y tecnología, a ver cual gana. El muchacho deberá pasar siete pruebas, a cada cual más bizarra, antes del enfrentamiento final. También su novia anda metida de por medio (sí amigos, en aquellos años el concepto del informático que no se come una rosca todavía no existía) y, claro, tendrá que salvarla.
Lo más chulo de "El amo del calabozo", "The Dungeonmaster" en versión original, es su significado, esencia y naturaleza como producto. Se trata de un especie de campo de pruebas para Charles Band y su legendaria "Empire Pictures", que entonces aún no existía oficialmente, pero poco le faltaba (de hecho, la peli fue distribuida en cines a través del sello). En sus muy escasos 73 minutos de duración (muy escasos pero muy agradecidos) reúne a varios de los nombres que terminarían otorgando entidad a la empresa (así como muchos de sus tics, y unos cuantos propios de la década). Es un trabajo colectivo, y cada una de las siete pruebas de las que hablaba al principio son como pequeños cortometrajes narrativamente diferenciables los unos de los otros escritos y dirigidos por distintos realizadores que se estrenaban para la ocasión (bueno, y técnicos, ya que Band dio la oportunidad de mandar a algunos de ellos, más acostumbrados a ser mandados). De esta guisa nos encontramos con un par de episodios muy acordes a la especialidad de sus responsables. Es decir, el bueno de John Carl Buechler, del que en este blog se ha hablado mucho, padre de los "Ghoulies" y director de "Troll", firma el segmento más "de terror", que incluye zombies y, ¡¡sí!!, uno de sus característicos y entrañables cutre-monstruos. Dave Allen, el ya fallecido mago del stop-motion (tan imprescindible para Charles Band como lo era Buechler), es el responsable de un sketch que incorpora, ¡¡sí!!, una estatua gigante moviéndose fotograma a fotograma (por lo visto el tipo aún no dominaba mucho el tema pues resulta un pelín torpe). De las demás mini-historias se encargan Ted Nicolaou (habitual montador de la casa y director de la mítica "Terrorvision") que aquí se curra un cacho muy deudor de "Mad Max 2" o Peter Manoogian ("Eliminators", "Arena" o "Demonic Toys"). Al resto, no los conozco... bueno, salvo al mismo Charles Band, que en funciones de director desarrolla el sketch más ridículo de todos, en el cual el prota se enfrenta, nada más y nada menos, que ¡¡¡a la banda jevillarra "Wasp"!!!! (y no olvidemos que "Wasp" se encargarían de aportar un carismático tema al soundtrack de "Ghoulies 2").
En el reparto destaca el gigantón Richard Moll (el de la serie "Juzgado de guardia" -gracias don Olid por el dato correcto-, el cadáver viviente de "House, una casa alucinante" y habitual en muchas producciones fantásticas de segunda o tercera división) y, en el lado opuesto -por tamaño-, el enano Phil Fondacaro, otro nombre ineludible en toda producción "Empire" que se jacte de serlo (allá donde sea necesario un tío de su talla, está él... eso incluye no solo films como "Troll" o "Ghoulies 2", también cosas como "El retorno del Jedi" -por los "Ewoks"- y, cómo no, "Willow"). Gracias a una pequeña ayuda de "Imdb", descubrimos a Kennet J. Hall interpretando a un hombre lobo. Este caballero, además de múltiples curreles junto a David De Coteau y Fred Olen Ray, tiene en su haber la realización de "Evil Spawn"/"Engendro Satánico", ¡ahí es nada!. Como no podía ser de otro modo, de la mitad de la banda sonora se encarga Richard Band, por supuesto.
Y sí, mucho me temo que este film es más interesante por todo lo expuesto hasta ahora que por si mismo. "El amo del calabozo" es, en fin, una chorradita entretenida por los pelos, que hace gala de una lógica escasez de medios y con la que puedes echarte algunas risas afectivas. Como decía, los tics ochenteros son muchos, tales como sus efectos de ridículos rayos de colores (que son mogollón), las vestimentas, el rollo futurista de los ordenadores (tan desfasados ya), etc, etc... pero se ve con cierto agrado por su condición de pieza de arqueología y delirio general (acrecentado por esos constantes sketches tan distintos los uno de los otros... y tan anodinos).
En 1988 "Empire" da un redoble salto mortal con "Pulse Pounders", un producto de lo más exótico compuesto de tres segmentos. Uno de ellos es otra adaptación de H.P.Lovecraft con parte del reparto de "Re-Animator" (Jeffrey Combs, Barbara Crampton y David Gale, nada menos). Y los otros dos son... ¡secuelas!... o mejor, mini-secuelas de "Empire movies" previas. Por un lado "Trancers 2" y por otro, lo adivinaste, "The Dungeonmaster 2", con los mismos actores protagonistas (incluido Richard Moll). Sin embargo, los por entonces muy agravados problemas financieros de la empresa hicieron que el film terminara cayendo en un limbo del que no ha salido nunca. ¿Nos lamentamos o no?.

lunes, 6 de diciembre de 2010

LA REBELION DE LOS MONSTRUOS

Producto “Fool Moon”, de los pocos que se editaron en vídeo en nuestro país, y que contaba con una baza fuerte: su molón cartel. Curiosamente, las expectativas que los fans se crearon acerca de esta película, por culpa de dicho cartel, y por el retraso mental general, fueron mayores a lo que el producto es en si, y si bien no es una película que a mí me vuelva loco, si que rompo una lanza a su favor. Tan mala, no es.
Es más, tiene la extraña virtud de contener un material de relleno bastante más entretenido que el principal reclamo, siendo mejor el “bla,bla, bla” que la presencia de los pequeños montruos. Aunque ahí, también hay mucho “bla, bla, bla”…
Una muchacha que trabaja como bibliotecaria de libros únicos, es engañada por un “Mad Doctor”, que le roba la versión manuscrita por la propia Mary Shelley de “Frankenstein”. Por lo visto, ha creado una máquina que convierte en materia viva a los referentes literarios. Así que planea crear a los monstruos clásicos de la literatura y usarlos para gobernar el mundo, y para ello, necesita también, previo secuestro, sacrificar a la bibliotecaria, en teoría, menor de 35, virgen y rubia. Pero esta, logra escapar antes de que se complete el experimento, por lo que al alterarse la cosa, aparecen los monstruos clásicos en versión reducida. Estos harán todo lo posible, por conseguir un tamaño normal. De por medias un detective, que trabaja en un video-club, rellena la película.
Pues a mí me cae simpática oiga.
El papito de todo esto ( y de otras muchas cosas mas), Charles Band, también director del asunto, tan solo quiere hacer una peliculita simpática, al rollo de la “Full Moon” gastando dos duros y sin demasiadas estridencias, y lo que consigue es un delirio absoluto, con esos monstruos enanos con Phil Fondacaro a la cabeza como Mini-Drácula y portavoz de sus compañeros, que no para de hacerle preguntas a su creador, para darle un poco de coherencia a su existencia.
Quizás la cosa peca de excesiva, de “psicotrónica”, de rebuscada… pero está absolutamente falta de pretensiones, no busca convertirse en una pieza de culto, aunque lo parezca, y aunque carece de elementos terroríficos significativos (No hay sangre, ni gore…), tenga un desenlace con el que te quedas igual que estabas, y un humor menos gracioso de lo que Band se cree, yo creo que a originalidad poquitas películas le ganan.
A destacar, el papel de detective cinéfilo de tercera que interpreta Justin Lauer. Nunca un protagonista, cayó mas antipático al espectador, y al resto de personajes. Eso si, se marca un guiño en uno de sus diálogos al cine de serie B en general, y a Jess Franco en particular, que no se lo salta un gitano (aún con esas referencias que cita, alguna de ellas ficticia). Y no me puedo olvidar del papel de la jefa de la prota, interpretada por Kistin Norton (A.P.E.X.), una lesbiana, que se monta un numerito tórrido con un libro de Jane Eyre, que es genial, mas que por el numerito en si, porque no pega nada con el resto de la película, mas tirando a infantil que a otra cosa.
Y para todos esos mentecatos que la tachan de aburrida: La peli dura solo una hora y cinco minutos, en los que pasan montones de cosas. Si te aburres con LA REBELION DE LOS MONTRUOS, es porque en tu cuerpo no queda ni una gota de sangre.
Como curiosidad, decir también, que la peli se pasó en la T.V. de los USA, en 3-D del antiguo. De ahí, saco el cartel.

lunes, 4 de marzo de 2013

TROLL

Olvídense de “Troll 2”, porque a parte de no tener nada que ver con esta, es el puto lastre que hace que no se reconozca a esta como la buena peli barata que es.
Y es que la “Empire” se está ganando, con el paso de los años, trato de favor,  y la nostalgia, obviamente, hace mella en los visionados. Como no voy a tener cariño a esta película, si recuerdo como si fuera hoy el día que bajé al videoclub de mi barrio, el “Leti” y vi por primera vez aquella carátula con ese troll sujetando una pelota. La fascinación ante tan bonita obra de arte que es la carátula, será la misma que sentirían ustedes, los que anden entre los 35 y los 40 y la vieran sobre 1986 en los video clubs.
Lógicamente la alquilé, y, obvio, me gustó.
Al cabo de los años, la he visto varias veces y siempre me ha gustado, pero esta ultima vez, me ha parecido una película muy lograda, muy divertida y tan barata, que es imposible quitarse el sombrero ante el resultado final. Y eso que ella entera es, una soberana tontería.
 También conocida como “Torok, el Troll”  cuenta como la familia Potter (Ya saben; Harry Potter y su gorra del bétis), se instala a un nuevo edificio. Allí, trasteando, la niña de la familia topa en el sótano con un Troll, que pronto la poseerá y hará trastadas en su nombre. La cosa está, en que este Troll es un príncipe desterrado y convertido en asqueroso Troll, que cuando consiga convertir en bosque todos los apartamentos del edificio, dominará el mundo, que se convertirá en un enorme bosque lleno de elfos y hadas. Junto con una bruja de aquélla época, la familia Potter logrará que este maléfico personaje, no logre su cometido.
Obviamente, lo bueno de esta película, a parte del Troll –que es como debe ser un Troll, es decir, como los de “David el Gnomo”- son los efectos especiales creados por el director, esa maravilla de hombre que es John Carl Buechler, que comprenden desde el maquillaje del Troll a las chulísimas criaturas del bosque.
La película, que oportunamente, se creó en tiempos en que películas del mismo corte como “Cristal Oscuro” o “Dentro del laberinto” triunfaban en taquilla, no llega a la calidad técnica de estas, sin embargo ha sobrevivido mucho mejor al paso del asqueroso tiempo que estas. De las otras, si me pongo a verlas, apenas aguanto unos minutos, sin embargo “Troll”, me la como enterita.
Amén para el resto de personajes secundarios, y esos diálogos que parecen concebidos por, como decimos por aquí mucho, un retrasado mental. Mención a parte merece el Señor Potter, Michael Moriarty aceptando el cheque, que nos ofrece una interpretación ridícula, que no sabemos si es que es así porque se estaba tomando la película a cachondeo, o es que de verdad es tan malo como parece en la película.
Y no hablemos de la niña, Jenny Beck, cuya carrera no es del todo fructífera, y que nos regala un recital de gruñiditos de lo más desternillante.
Haciendo de Troll, y de amigo enano de la niña poseída (que sigo preguntándome, como es que es aceptado sin problemas en casa de los Potter, sin que estos pongan en duda en ningún momento las intenciones del enano, que a priori parecen, cuando menos, deshonestas) un habitual de la “Empire” como es Phil Fondacaro.
En definitiva, entrañable, absurda, divertida, loca, y por supuesto, barata, pero para nada mala.

viernes, 30 de abril de 2010

GHOULIES II

Aunque esta sea la favorita de los fans, yo me declaro devoto absoluto de la primera, que era sórdida, original y una genuina película de terror. "Ghoulies II" no deja de ser una vuelta de tuerca al humor de los "Gremlins" y el resto de bichillos. Se ve que es más rentable poner a una serie de seres haciendo gamberradas graciosas, que directamente devorando a los atolondrados humanos. Pero ojo, eso no quiere decir que no la tenga en alta estima, todo lo contrario, es super divertida.
Un hombre roba unos pocos "Ghoulies" a unos satanistas con intención de destruirlos, pero sus planes se truncan y los bichos acaban dentro del camión de “La guarida de Satán”, una atracción de feria donde se acoplan perfectamente y se convierten en las estrellas.
La verdad es que está muy bien y, aun siendo la comicidad de los bichejos mucho más palpable que el horror o el gore, tiene un par de escenas con más carnaza que su predecesora (¿quizás el humor es una carta blanca para mostrar atrocidades 
en ese contexto…?), como, por ejemplo, esa mítica escena en la que tiran un al payaso a un barreño de agua y, cuando sale, lo hace sin un brazo, pues había un "ghoulie" con una cuchilla de afeitar esperándole… pero sin duda, lo mejor de la peli es el "ghoulie" gigante que se come a los pequeños.
Si en el primer film los bichejos eran meros comparsas de los actores, y apenas hacían acto de presencia, en esta secuela son los absolutos protagonistas y los humanos solo víctimas para ellos. Una decisión lógica puesto que las criaturas creadas por John Carl Buechler fueron aquello que más funcionó en la entrega previa. Por eso, es un enigma (porque además tres de los "ghoulies" eran ya claramente reconocibles) que en "Ghoulies IV" desaparezcan en pro de unos enanos con careta. Pero bueno, esa ya tocará. Como "frikada", decirles que uno de los dibujos que decoran la atracción de “La guarida de Satán” es el cartel de
"El regreso de los muertos vivientes". Un guiño maravilloso.
En el reparto William Butler ("Viernes 13 - 7", "La matanza de Texas 3" o la versión Savini de "La noche de los muertos vivientes"),  el veterano Royal Dano ("House II", "Killer Clowns from outer space", "La mitad oscura" o "Locos invasores del espacio") o el enano Phil Fondacaro, habitual de la "Empire", rival de Warwick Davis y estrella en toda "serie b con enano" que se precie (hemos podido verle en "Hard Rock Zombies", "Troll" o "La tierra de los muertos vivientes"). En la dirección de "Ghoulies II" encontramos al veterano -y cabecilla del clan- Albert Band, responsable también de "El perro de Satán" y la infantilada "Prehysteria".
El tema estrella de la banda sonora, “Scream until you like it” está a cargo del grupo heavy "W.A.S.P." Aunque me horroriza su escucha, la caratula del single, "ghoulies" incluidos, me encanta, y por eso la incorporo a la reseña.

sábado, 17 de diciembre de 2022

JUSTICIA DE ACERO

De todos los aspirantes a "héroe de acción" ochenteros varados a medio camino, Martin Kove es de los pocos que, si mira su currículum, encuentra consuelo en otros títulos célebres donde pudo lucirse y dejar huella, especialmente las películas de "Karate Kid". Tanto es así que, como bien saben todos ustedes, actualmente vive un renacer gracias a la entretenidísima serie "Cobra Kai". Pero en 1987 Kove cumplía con los requisitos mínimos exigidos para intentar convertirse en el siguiente Schwarzenegger: músculos y una mandíbula cuadrada. Si a ello sumamos el papelito que había efectuado en la madre del cordero, "Rambo: Acorralado parte 2", donde recibía un guantazo del mismo Stallone, entonces no existía posibilidad de discusión alguna.
Robert Boris venía de escribir y dirigir tres años antes una tragicomedia "a lá británica" a mayor gloria de Rob Lowe, "Oxford Blues". No parecía el más indicado para subirse al carro del cine de acción, pero lo intentó con "Justicia de acero", o "Steele Justice". Lo del título tiene coña, ya que el personaje de Martin Kove se hace llamar John Steele -ya saben, apellido "cool" para héroe "cool", ¿por qué todos se llaman John? sean Rambo, Matrix o el Eastland de "El Exterminador"-, es decir, Juan Acero. La traducción real y natural sería "La justicia de Steele"... pero en España prefirieron dejar eso para la frase promocional y quedarse con el otro título. Y hablando de "cool", este tipo lo es tanto que a todas partes -incluso en pleno combate- le acompaña una serpiente venenosa llamada "Tres Pasos". La cuestión aquí es que la vemos en 1975, para reencontrarnos con ella en 1987. Teniendo en cuenta que las serpientes pequeñas -como esa- alcanzan doce años de vida como máximo, entendemos que "Tres Pasos" es ya toda una anciana.
En Vietnam, Steele y su coleguita Lee se enfrentan a un general corrupto. Transcurridos un porrón de años, Lee es un policía que lucha contra el narcotráfico y Steele... pues un perdido sin mucha suerte. Entonces, el pasado llama a sus puertas. El general corrupto, ahora disfrazado de respetado ciudadano, manda asesinar a Lee y a toda su prole, dejando viva a la hija teenager. Obviamente, John Steele se armará hasta la sobaquera para destruir al general y su troupe, además de proteger a la chavala. La eterna e infalible excusa de la venganza.
Resulta evidente que, por época y protagonista, "Justicia de acero" juega un poco a "Rambo". El problema es que esa parte la dejan para el tramo final. Llegado el momento, Martin Kove se disfraza de guerrero Stalloniano mientras de fondo suena la inevitable y pegajosa tonadilla AOR. Todo promete mucho... pero no. Tanto disfraz, tanta pintura de camuflaje, tanta cinta en el pelo y pecho descubierto, para un enfrentamiento con los villanos algo deslucido, torpe y poco emocionante. Cosa que se traslada a todas las secuencias previas de tiros y yoyas, ninguna atrapa y, sinceramente, Martin Kove es algo inútil repartiendo estopa. Será cosa del director, será que no se la da muy bien y por eso en los "Karate Kid" pasaba más de media peli de pie, mirando a los demás luchar, sin intervenir. Es más, tal vez también por eso en "Rambo" se deja atizar y no responde. No sé.
"Justicia de acero" tiene algunos tics muy de su época, lo que le da cierto encanto, como el video-clip horterísimo de estética "new wave" que te cuelan por la pati. Pero ni eso la salva de ser extremadamente mediocre. No destila la más mínima gota de adrenalina. Y tratándose de un producto de acción en la década de los "Commandos", las "Armas Letales" y las "Junglas de cristal", es un pecado imperdonable.
Para sufrirlo menos dolorosamente, o más agradablemente, podemos distraer la vista dando un repaso al generoso reparto de rostros reconocibles, y que quedaría así: Sela (doña Ford en "El fugitivo") Ward, el gran gran Ronny ("Deliverance", "Robocop") Cox, Bernie ("Alerta Máxima") Casey, Joseph ("Meteoro") Campanella, Sarah ("Superman II") Douglas, la ex-chica "Playboy" Shannon Tweed y el mismísimo Phil Fondacaro en un cameo tan pequeñito como él, de puro extra. Si no se fijan bien, ni le verán. Siendo "Justicia de acero" una película repleta de asiáticos, la lista de ojos rasgados reconocibles también es generosa: Soon-Tek Oh (especializado en villanos, ejerció como tal en "Desaparecido en combate 2" o "Yo soy la justicia 2"), Peter ("Golpe en la pequeña china") Kwong, Eric ("Golpe en la pequeña china", "Rambo: Acorralado parte 2" o un mogollón de "actioners" de segunda) Lee, George ("Made in U.S.A.") Cheung y el inmortal Al Leong en un papel más extenso de los que solían tocarle.
En fin, un producto de género altamente olvidable que demuestra que en los dorados ochenta también se hacía cacota, y de la buena. Por si tienen curiosidad, hace unos meses pusimos a disposición de sus mercedes el TRAILER de la interfecta.

jueves, 29 de marzo de 2012

NARCO SATANICO

Dentro de todo sub-género, hay otros géneros, y uno de los que me la pone gorda es el de los amarres y la magia negra, ejecutada por amor a una persona (normalmente mujeres que aman a hombres) y con trágicas consecuencias para todos. Una muestra más que palpable es la china y absolutamente maravillosa BLACK MAGIC (ver en nuestro libro “Malas pero divertidas”), y desde México, la que nos ocupa, NARCO SATANICO, que es conocida también por otros títulos como TERROR, SEXO Y BRUJERÍA o CAUTIVO DEL MAS ALLA. Obviamente, el narco del título, no sale por ningún lado, con lo que deducimos, que el título que ilustra la reseña y el póster, se lo sacaron de la manga con la proliferación del cine narco, que tan buenos resultados da en video-clubs mexicanos.
Cuenta la historia, de una mujer que ve como el hombre de su vida, se está beneficiando a una rubia. Así que, acude a una médium para que le saque de dudas. Las cartas hablan de matrimonio para la rubia, con lo que la muchacha entra en cólera, y pacta con el diablo, quien a cambio de su alma, le dará poder sobre los hombres, disfrute de los placeres y no se cuantas cosas más, además de un cuchillo con el que podrá matar sin problemas, con el aliciente de que nunca será descubierta. Se carga a su maromo porque así se lo manda Satán, y este poseerá el cuerpo de un pazguato, con el fin de llevar a cabo su propósito.
Lo cierto es que el tedio y la mala narración, hacen que le cueste a uno seguir el argumento en condiciones. La película es confusa e incoherente a más no poder, pero se compensa (ya lo creo que lo hace) gracias al nivel de alta diversión que nos proporciona, a saber: El contundente gore. No es que la película sea un festival, pero el que sale es muy borrico. Especial mención para la puñalada en el cuello que le da la protagonista a su hombre, y las cantidades de sangre que este derrama por el suelo. Los bichos. Tenemos desde, un demonio que en realidad es un señor con una careta y un mono lleno de pelo, un fantasma con sabana, un clon Mexicano de Phil Fondacaro, y, probablemente, el zombie de aspecto más chanante que se haya visto en una película. Y el final, que nos remite al principio del film, y no sabemos si tomárnoslo muy en serio o no, porque parece el final de un mal chiste.
Así que, si, merece la pena echarle un vistacillo a esta carroña mexicana.
En las labores de dirección, Rafael Portillo, director de LA MALDICIÓN DE LA MOMIA AZTECA entre tropecientas escorias más, y en el reparto clásicos del cine Mexicano, y como no Ana Luisa Peluffo, presente en todo producto de baja estofa que se precie de serlo… por lo menos en México lindo.
Un estilo peculiar y oloroso el de estos mexicanos, que muchas de sus películas de terror, y esto es una constante independientemente del director, se debaten entre la genialidad y la negación más absoluta. I love this game!!!