La campaña publicitaria de "Sólo amigos" fue un tanto engañosa, ya que nos ofrecía un film de corte romántico con Ryan Reynolds en la piel de un jovencito obeso, para lo cual se le había llenado de prótesis. Efectivamente algo de eso hay, pero reducido a los 10 minutos iniciales, durante el resto tenemos a un Ryan Reynolds perfectamente fuerte y atractivo, con lo cual desaparece la excepcionalidad de esta comedia screwball de corte clásico, no exenta de la típica moralina de las de su calaña. En esta cinta sin demasiadas buenas ideas ni mucha originalidad, brilla con luz propia una actriz que, probablemente, sea la que tenga mayor vis cómica en Estados Unidos: la menuda y atolondrada Anna Faris. Está para comérsela en todos los sentidos. Mata de risa con solo abrir la boca y durante el metraje de “Sólo amigos” la abre bastantes veces. Atención a una escena en la que hacen acto de presencia valium, pasta de dientes y Anna Faris.
Un muchacho obeso, Chris (Reynolds), está enamorado de toda la vida de Jamie (Amy Smart), una chica rubia y guapa, pero esta le considera su mejor amigo. Cuando él se declara a través del anuario del último año de instituto, en un malentendido cae en manos del bravucón ex novio de Jamie, quien, al leerlo en voz alta delante de casi todos los estudiantes, la humilla. Jamie, tras escucharlo, incide en que tan solo ve a Chris como un amigo. Maldiciendo, este se marcha de las instalaciones del instituto llamándoles a todos perdedores (de hecho, lo que dice exactamente es: “Esta es una ciudad de perdedores y yo me marcho de aquí para ganar”. Esto es un parafraseo que se marca Reynolds, ya que dicha frase pertenece a la canción “Thunder Road”, de Bruce Springsteen). Pasan 10 años y Chris ya no es un muchacho gordito, sino un atractivo ejecutivo de la industria musical que tiene tantas mujeres como a él le da la gana, amén de sexo esporádico con la estrella pop del momento, la histérica y emocionalmente inestable Samantha James (Anna Faris). En un viaje de negocios en el que tendrá que acompañarla, una tormenta les obliga a hacer escala en New Jersey, lugar del que él es originario, aprovechando para ir a visitar a Jamie que sigue allí, y comprobar si con su nueva imagen puede conquistarla. Todo se enredará cuando se comporta con ella como él cree que debe comportarse, y explotará cuando la zumbada de Samantha James haga acto de presencia destruyendo todo con su locura, como si se tratase de un huracán.
Bastante blanca en su planteamiento, el desmadre lo pone sin duda Anna Faris en el papel de una lunática megalomaníaca para la que el sexo es más natural que el cagar, y cuyos caprichos se convierten en lo más celebrado de la película. De hecho, para aparecer alterada en sus secuencias, horas antes de rodar, la actriz se atiborraba a "Red Bulls", por lo que la alteración de sus sentidos en pantalla podríamos decir que es real.
Aunque nos mantiene entretenidos durante la hora y media que dura, por todo lo demás, cuando termina el film, tenemos la sensación de haber visto algo que ya habíamos visto mil veces antes. “Sólo amigos” resulta insustancial e intrascendente.
El maquillaje de Reynolds como gordo —hay durante los créditos finales un playback que provoca bastante vergüenza ajena—, era un engorro cojonudo. Cuatro horas tardaban en aplicarle poco más de un kilo de látex en la cara. Durante una de las esperas, al actor le dio por salir a dar un paseo fuera del set… y le reconocieron. De hecho, un fan se le acercó y preguntó que si el que estaba ahí dentro era Ryan Reynolds.
En cuanto al corte que se estrenó en cines, está incompleto; faltaría una escena final bastante importante que nos mostraría a Chris teniendo relaciones con tres chicas a la vez, mientras que Samantha James saca un nuevo disco exitosísimo con canciones basadas en lo que ha vivido en Nueva Jersey. El final es desesperanzador, y no lo destriparé por si tras leer quieren ustedes ver la película. No obstante, en el DVD aparece esa escena completa como material extra.
Por otro lado, decir que sería la segunda película de 2005 en la que compartirían protagonismo Ryan Reynolds y la Faris. La otra que se estrenaría inmediatamente después sería “¡Marchando!”.
En cuanto al director, Roger Kumble, debutó por todo lo alto dentro del terror "indie" con las dos entregas de “Crueles intenciones” para luego hacer que un grupo de chicas se lo pasen estupendamente en “La cosa más dulce” con Cameron Diaz y Christina Applegate, y, tras esta, hacerse fuerte en televisión, lugar donde todavía continúa, cosechando sus mayores éxitos.
martes, 3 de febrero de 2026
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