lunes, 18 de octubre de 2021

SEÑORA, QUÉDESE MUERTA

“Señora, quédese muerta” es un popular film australiano perteneciente a la corriente del Ozploitation, que resulta una muestra más que palpable de lo inútil que puede llegar a ser un director.  De ahí, que la cosa comience como una vulgar serie Z con actores que sobreactúan, una banda sonora infame y un par de momentos descacharrantes, para, poco a poco, volverse un thriller de lo más formal y correcto. Claro, que una vez la película pasa a ser visible, es cuando el espectador empieza a aburrirse. Esa es la poca pericia de su director, Terry Bourke, que sabiendo filmar en condiciones, acaba rodando escenas de mierda, váyanse ustedes a saber si dominado por la pereza o por un criterio extraño a la hora de dar por buenas las tomas.
La cosa va de un encargado de mantenimiento en aparta-hotel con ciertas tendencias psicóticas. Habla con una muñeca hinchable, hace cosas raras…
En una de las habitaciones hay una mujer despótica que trata fatal a este individuo. Esto no es óbice para que él, en sus ratos de solaz, la espíe con intenciones onanistas. Un día, esta señora le pegará la bronca, y este, decide violarla y asesinarla metiéndole cabeza abajo en un acuario con el fin de ahogarla. Cuando intenta deshacerse del cadáver su vecino le sorprende, por lo que también tendrá que matarlo. Todo se complica cuando llega de visita la hermana de la señora a la que ha dado matarile, y se da cuenta de que algo raro pasa allí, ya que aunque no la encuentra a ella por la casa, sí que encuentra pistas suficientes para intuir que ha sido asesinada y, por supuesto, su principal sospechoso es ese extraño individuo de mantenimiento. Comienza así, el juego del gato y el ratón.
Resulta muy curioso que pretendiendo ser una película sórdida y cruel —el de mantenimiento mata, sin miramientos, incluso perros—, se queda a medio camino de eso, porque, pese al montón de asesinatos que nos muestra, la sangre y el gore brilla por su ausencia. Se queda cortísima en cuestiones de hemoglobina. Esto no sería más que una de sus muchas torpezas que va combinando con momentos bien rodados y llenos de tensión. Pero, una de cal y otra de arena, al final el visionado se va haciendo cuesta arriba.
Terry Bourke, su principal artífice, no deja de ser un tipo interesante; periodista y escritor, su primer acercamiento al cine llega en Hong-Kong, donde residía en los años 60, y se pone a producir películas para los chinos. También le da por dirigir y se pega la machada de rodar la primera producción de Hong Kong realizada  por un occidental, “Sampan”, un film que tuvo infinidad de problemas con la censura del país porque este de dedicó a filmar en ella a señoritas orientales en pelotas. También por esa época, trabaja como jefe de producción para una película de Lindsay Shonteff —que le va a la zaga—, el director de “Nº1 del Servicio Secreto”.
Con unos humos y con el ego bien subidito, en los años 70 regresa a su Australia natal, y se aprovecha de las subvenciones del gobierno (la Ozploitation, claro), poniéndose a rodar películas, algunas buenas, otras regulares, la mayoría horrorosas, que le convierten en uno de los nombres visibles de la corriente cinematográfica pegándose otra machada; rodó un episodio piloto para una serie que, si se llegaba a realizar, se titularía “Fright”, y que fue rechazado por su extrema violencia en televisión. Le echó dos cojones, la tituló “Night Of Fear”, y buscó distribución para estrenarla en salas. No pudo estrenarla porque la censura se la tumbó, pero, a día de hoy, “Night Of Fear” está considerada la primera película de terror Australiana y, por ende, poseedora de un culto arrollador en el país.
El tema es que las películas fueron funcionando y su nombre sonando, al mismo tiempo que su reputación de déspota y desequilibrado crecía. Gente que trabajó con él lo acusó de pesetero, de tratar mal a los compañeros, de ser mentiroso compulsivo y un ser profundamente envidioso que arremetía contra cualquier otro que se dedicara al cine, y de tenérselo creidísimo a pesar de ser un director que penduleaba bastante; pasaba de rodar una genialidad, a no saber ni dónde colocar la cámara.
Con esta “Señora, quédese muerta” (estupendo título), incluso llegó a recibir algún premio en festivales de cine de terror de tercera, pero tras un par de películas más, en 1987 abandona el cine para siempre, dejando un interesante legado de películas exploit en su haber.
Curiosamente, “Señora, quédese muerta”, no logró estrenarse en cines en Australia, pero consiguió exportarla a varios países, entre ellos el nuestro, donde se estrenó en vídeo como tantos y tantos productos de la época. Pero más allá de eso, la película tiene medio visionado.
Curioso individuo este Terry Bourke.

sábado, 16 de octubre de 2021

I SPILL YOUR GUTS

James Balsamo es una de esas "super-stars" del submundo de las convenciones dedicadas al cine de terror. Produce sus propios largometrajes facturados en vídeo, encarga estupendas carátulas a dotados dibujantes (como la parejita JellyKoe) para los respectivos dvds, los rejunta en una mesa a disposición de todo aquel incauto dispuesto a invertir dineros en ellos y dedica toda su energía a la más desquiciante auto-promoción. Aunque si algo ha hecho "famoso" a Balsamo estos últimos tiempos, es su capacidad de recorrer esas mismas convenciones abordando a sendas personalidades "cult" para pedirles que hagan un micro-cameo en su nueva producción. Salen al exterior, o van a una habitación de hotel, y graban. Facilita las cosas que Balsamo sea el prota de casi todo lo que dirige. Y así, sumando cameos y cameos, se gasta una galería de rostros reconocibles para el fan medio francamente envidiables. Su especialidad es la comedia cafre, bastante influenciada por Troma, mezclada con terror. Esto es así hoy día. Pero en 2012 el muchacho no lo tenía tan claro e intentó currarse un slasher de 80 minutos pretendidamente serio y protagonizado por su propio icónico psycho-killer, "The American Executioner", luciendo ropa militar y un saco en la cabeza estampado con la bandera norteamericana (al que, además, daba vida Balsamo himself).
La movida va de un soldado salvado por su malherido compañero durante la guerra. Mientras este último lo pasa putas en un hospital (incomprensiblemente situado en Alemania, a pesar de que todos los carteles de las paredes estén en inglés), el otro vuelve a los USA decidido a otorgarse la medalla de héroe que no le pertoca. Ello motivará que el agonizante se ponga en pie y persiga a su traicionero ex-colega con el fin de matarlo. Claro que, antes, se cruzará con un montón de gente distinta, y ajena al drama, a la que, obvio, también exterminará. Una excusa como cualquier otra para sumar minutos y más minutos de muertes no excesivamente truculentas a ritmo de un mareante soundtrack compuesto de metal, punk y demás sonidos extremos. Y no digo lo de mareante por el volumen -que, por cierto, está más alto que los diálogos-, sino porque Balsamo -quien antaño se dedicaba a cantar en grupos del ramo y tiene muchos amiguitos- trufa la peli de extractos de canciones, una tras otra. Ahora diez segundos de esta, ahora tres de aquella, etc, etc. Sin dar descanso al pobre espectador.
Técnicamente la película es una oda al amateurismo más incapaz. La lista de desenfoques, desencuadres, traqueteos salvajes y cortes aleatorios es interminable. Pero eso ya me lo esperaba. Para compensar tanta negación, Balsamo la trufa con tetas. Muchas tetas. Algunas francamente bonitas. Y todas absolutamente gratuitas (también cae alguna polla en primer plano). Concretamente, hay dos chicas que, según la escena, para convencer a algún feo empleado de un estamento oficial, se quitan la ropa frente a sus ojos y se lo tiran. La agradecida pesadilla de una feminista. Fascinante. Obviamente, todas fenecen en manos del "American Executioner", aunque para ello el director tenga que hacer añicos las leyes de la lógica y la verosimilitud.
La lista de cameos es interminable. Hay muuucho músico (incluidas grabaciones de conciertos en las que el cámara es sacudido por el público, así que imaginen el nivel de los encuadres. En estas vemos a bandas como "The Meatmen" o los cafres "Ghoul" en acción) y, por supuesto, gente del cine y la farándula como Donald ("Cannibal Hookers") Farmer, Joel ("Sardu/Bloodsucking Freaks") Reed, Tim ("Eliminator") Ritter, Lynn Lowry en un cameo patético (todo un icono del horror setentero, la has visto en "Vinieron de dentro de..." o "Me bebo tu sangre"), Joe Fleishaker (el -otro- gordaco de las pelis de Troma), el inevitable Lloyd Kaufman, la scream queen Debbie Rochon, Doug ("Punk Rock Holocaust") Sakmann y el más conocido de todos, Howard Stern. En el reparto principal sobresale la presencia de Carmine Capobianco, habitual en las primeras películas de Gorman Bechard.
Todo esto, rejuntado y empaquetado, se titula "I Spill Your Guts". Ocho años después James Balsamo grabó la segunda parte. El día menos pensado cae la tercera. ¿Apuestan algo?.

viernes, 15 de octubre de 2021

GRETA Y SUS REUNIONES SESUALES

Estamos ante un porno español ochentero de los muchos que se facturaron para ser proyectados en salas con la legalización del género en España tras la muerte del cine “S”. Y que conste, que el motivo por el que decidí ver esta película, fue únicamente la tremenda falta ortográfica que, desprejuiciadamente, luce su caratula de vídeo en la que hasta aparece Traci Lords que, lógicamente, no hace acto de presencia en la película (sin mentar el extraño efecto causado por el fotomontaje, donde parece que la chica tenga la cintura puesta del revés, con el culo ejerciendo de coño). Pero eso de “Greta y sus reuniones seSuales”, me hizo una gracia acojonante, así que dije: “¡que coño! Vamos a verla”. Y no hice mal…
Protagonizada por una Mabel Escaño, que compaginaba el porno con los trabajos de actriz convencional, y con la presencia de actores que serían habituales en la filmografía, porno o no, de Jesús Franco en los 80 (está por ahí el mueble José Llamas que aparece acreditado bajo el seudónimo de Luigi), tenemos aquí lo habitual del porno de la época, esto es: mucho vello púbico, pollas que tienen cierta dificultad para enderezarse, muchas frases sucias y una trama vodevilesca heredada de la comedia española que hace que la película sea casi soportable, con insultos y chascarrillos que provocan la hilaridad del espectador, tales como  el “¡Traga mamona!” que suelta con violencia el actor de doblaje al que le tocó llevar a cabo este trabajo alimenticio —mientras que el actor al que dobla folla, pero en realidad mantiene su apestosa boca cerrada—.
La cosa no tiene un gran argumento. Básicamente, cuenta la historia de la tal Greta, que regenta una especie de burdel, donde tanto los clientes como las prostitutas se lo pasan francamente bien. Lo que empieza como un encuentro uno contra uno, acaba convirtiéndose en una orgía, mientras se pasa por todas las combinaciones “sesuales” posibles entre los tres o cuatro actores protagonistas. No hay más. Pero la película en sí tiene cierta gracia, ya que, tras unos títulos de crédito escritos a rotulador sobre cartulinas blancas, pasamos a diez minutos de cine de vanguardia accidental, en los que vemos, con dos cojones, la filmación de un viajecito en coche, con un montaje que combina imágenes del trayecto con la cámara filmando desde el asiento del copiloto hacia la carretera, en las que escuchamos como una mujer goza y dice guarrerías de lo más cerdas. Ya solo eso hace que la película cobre cierto interés. Después de eso, porno convencional, como ya les digo, eso sí, con un montaje super dinámico en las escenas de folleteo, en las que no paran de bombardearnos con distintos planos del acto sexual, para, luego, resolver las escenas de diálogo en un solo plano en el que el zoom de la cámara se acerca y aleja del rostro del actor con el fin de darle un poco de ritmo a ese estúpido plano único.
Y poco más… resulta cerda, cutre y chabacana, pero ligeramente divertida, porque sus protagonistas no paran de decir guarrerías y hacer chascarrillos mientras follan y eso siempre es de agradecer.  Por supuesto, descartamos excitarnos con toda esta amalgama de conceptos marranos. Nos quedamos con lo antropológico.
Era la época del porno en salas, por lo que no es de extrañar que durante su periplo, la fueran a ver nada menos que 30.000 espectadores. Para lo que debió costar esto, negocio redondo, seguro.
Dirige el cotarro Manuel Mateos, de profesión director de fotografía, que cogió la cámara para directores como Mariano Ozores, Javier Aguirre o la serie “La huella del crimen”, pero que cuando da el salto a la dirección lo hace, primero, con una disco movie de tercera regional titulada “Fiebre de danza” (en obvia alusión a “Fiebre del Sábado Noche”), para luego, rápidamente, pasarse al porno y orquestar  un film titulado “Porno bélico” —cuyo título también me chifla— y la que nos ocupa. Tras estos escarceos autorales en distintos géneros, no volvió a ponerse detrás de la cámara para dirigir, aunque todavía se encargó de la fotografía de unos cuantos títulos de Ozores destinados al mercado del vídeo. Curioso señor, este.
Por supuesto, mantengo en la cabecera de esta entrada el título tal y como lo vemos en su caratula de vídeo, faltaría más.

lunes, 11 de octubre de 2021

SIEMPRE PUNTUAL

Película británica a mayor gloria de un John Cleese en su mejor momento, que debido a lo muy inglesa que es la puñetera, se podría decir que solo hizo gracia a los ingleses. En los Estados Unidos, pese a la veneración que se le tenía en los ochenta a Cleese, pasó por la taquilla de manera más o menos discreta, mientras que en España ni tan siquiera se estrenó hasta que, años después, la rescatara algún canal de televisión que la emitiría por primera vez en una versión espantosamente doblada.
Un recto profesor de instituto tiene atosigados a sus alumnos y al resto del profesorado debido a su obsesión con la puntualidad. Asimismo, esta obsesión es la que le ha valido un puesto como presidente de la asociación de profesores de instituto británicos, por lo que tendrá que presentarse a dar un discurso en Norwich de vital importancia para su carrera.
Tan obsesionado está con el control y el orden que, en un despiste, se equivoca de tren a la hora de viajar a Norwich, lo que verá afectado su calendario de tal forma que tendrá que tomar una vía alternativa para llegar a tiempo a su destino. Todo se pondrá en su contra, en un viaje que finalmente realizará por carretera ¿Llegará a tiempo para dar su discurso y ser nombrado presidente? Deberán ver la película para saberlo.
Es muy curioso que una película tan de fórmula como esta (un tipo que debe llegar puntual a un lugar y todo son dificultades para conseguirlo), tan poco graciosa, previsible y sosainas, fuera un proyecto que John Cleese abrazó con pasión. Cuando le llegó el insípido guion obra del prestigioso novelista y dramaturgo Michael Frayn, Cleese se entusiasmó con el mismo considerándolo el mejor guion que le había llegado para hacer un protagonista en su vida, así que se volcó en la película que, salvo por los últimos minutos —y que le costarían algún que otro disgustillo con el director Christopher Moraham— le parecía una maravilla. No obstante, Cleese es un hombre inteligente y, una vez rodada, tan solo le bastaron un par de visionados con público en Estados Unidos, donde se exhibiría únicamente en salas de arte y ensayo, para darse cuenta de que “Siempre puntual” era una comedia terriblemente localista y británica que no iba a funcionar en ningún otro país que no fuera Inglaterra. Y así fue.
Por otro lado, y al margen de esto, está claro que la labor actoral de John Cleese fue reconocida al recibir el premio Peter Sellers de comedia que otorgaba el diario Evening Standard para lo mejor del cine británico, un premio que, para un actor, es toda una distinción.
Yo soy un gran fan de los Monty Python y en concreto de John Cleese, por lo que me senté a ver esta película con total entrega. No me reí ni una sola vez. Y tampoco considero que John Cleese esté memorable en modo alguno. “Siempre puntual”, a grandes rasgos, es una mala película. Al margen de lo británica que nos parezca —por mi parte, una mera excusa para justificar que no me ha gustado algo que, en teoría, debería—, el éxito en su país se debe, más que a la calidad de la película, a la presencia de Cleese que en ese momento era una institución. Es como cuando aquí la gente se traslada al cine a ver una película de Santiago Segura; a buen seguro será una mierda, pero funcionará en taquilla simplemente por la popularidad de Segura. John Cleese es infinitamente mejor que Segura, faltaría más —amén de ser una cosa distinta —, pero a nivel popularidad, yo creo que podían ser equivalentes, cada uno en su época.
En cuanto a “Siempre puntual”, sirva su visionado para el completismo. Por lo demás, vacía.
Christopher Morahan, el director con el que Cleese se llevó regular durante el rodaje, es un artesano de la televisión británica que, a parte de mogollón de trabajos televisivos de variada índole, no tiene uno solo por el que ustedes o yo podamos reconocerle.

sábado, 9 de octubre de 2021

NADJA

Fui a ver "Nadja" al Festival de Sitges de su año, 1994. Entonces andaba interesado tanto en un cine fantástico algo más "arty", como en David Lynch, así que pal caso (con este último ejerciendo de apadrinador y una trama fantástica de base) aquel era un título muy atractivo. No obstante, me quedé frito durante el visionado. ¿Cansancio o aburrimiento? Pues un poco de cada. Es cierto que cuando te pasas el día en el Festival tragando peli tras peli (a cada cual más tocho), llega un momento que el cuerpo se rinde. Me ha pasado antes. Pero es que "Nadja", sin ser tampoco una tortura, sí se presta a inducir a cierto bostezo. Veamos.
Van Helsing ha matado a Drácula. La hija de este, Nadja, viaja hasta Nueva York a recoger las cenizas. Se hace amiga-amante de la novia del sobrino del asesino de su padre y la vampiriza. Dadas las circunstancias, el famoso cazador de no-muertos se verá obligado a buscar y destruir a la temible chupadora de sangre antes de que la líe más parda.
Contado así, "Nadja" tiene toda la pinta de ser una peli convencional de vampiros. Pero no se lleven a engaño. Está narrada y, sobre todo, filmada a lo "arty". Es puro arte y ensayo. Muy del rollo "indie" de los 90, en su vertiente más radical. Lo que se traduce en un montón de diálogos pomposos, semi-poéticos y algo pedantes y un ritmo tranquilo, aunque no tan plasta como cabría esperar. El contraste entre eso y su espíritu con regusto "pulp" hacen que el resultado final no sea para echar cohetes... pero tampoco del todo desdeñable. Como suele pasar con esta clase de pelis, en realidad lo mejor está en el apartado estético. Y lo de "Nadja" no es moco de pavo.
Para empezar, tenemos esa fotografía en blanco y negro tan bonita. Luego, un elemento que en su día me llamó mucho, la utilización (a boleo, según les viene) de la famosa cámara Pixel Vision. Un invento de los setenta que se lanzó como juguete para la chavalada pero, al no funcionar comercialmente, acabó en las zarpas de "artissssstassss", convirtiéndose en una de sus herramientas predilectas para hacer chuminadas. La Pixel Vision grababa con cintas de casete, y la imagen resultante era en un blanco y negro muy contrastado y a baja calidad, con esos mismos mentados pixels dando el cante. A mi estas cosas me pirran (de hecho, intenté hacerme con una, sin lograrlo), así que nada que objetar al respecto (sobre todo hoy, con tanto 4K y tanta estúpida obsesión con esa ultra-calidad de imagen fría y aséptica). Y luego, pues diría que también hay algo de material filmado en Super 8. Lo complementan retro-proyecciones muy efectivas y el que cuando necesitan algo más complicado -y caro- de obtener, como una explosión o un castillo lúgubre, lo filman directamente de una pantalla de televisor. Es decir, de otra película. Sensacional.
Ese sería el punto fuerte de "Nadja", luego estaría cierto sutil humor. Parte de la naturaleza del hipster (y aunque sea del 94, esta es una peli MUY hipster) consiste en fingir que no se toma demasiado en serio a sí mismo. Supongo que por aquello de mirar con arrogancia y por encima del hombro a los elementos de género con los que juega, y así animar al rancio crítico de turno a no sentirse uno más. De ahí que "Nadja" tenga ciertas pinceladas de humor, de autoparodia, pero una tan absurda y sutil que no queda del todo claro si está así aposta o es que a los autores se les ha ido la pinza. En este caso destaca el excéntrico personaje de Van Helsing, algunos diálogos muy chorras que resultan hilarantes al ser recitados con gélida seriedad o detalles como ese niño Transilvano con orejas de Mickey Mouse.
El personal implicado no tiene desperdicio. Elina Löwensohn venía de actuar en una peli tan "indie de los 90" como "Amateur" de Hal Hartley, así que había nacido para ser "Nadja". Peter Fonda se come la función con patatas dando vida a ese Van Helsing tan gracioso, vestido en plan retro y luciendo grasientas greñas. Martin Donovan también venía de "Amateur" y el clan Hartley, lo que sigue siendo perfectamente coherente. Sorprende un joven y, como siempre, estupendo Jared Harris haciendo de vampiro de buen corazón. Y, finalmente, tenemos al mismo David Lynch marcándose un cameo muy simpático como segurata. Mención especial para Galaxy Craze, raro nombre de una rara actriz de hipnótica belleza -rara- que ha currado muy poco y ha escrito algunos libros.
Escribe y dirige Michael Almereyda, que a día de hoy sigue currando y sigue tirando de los mismos derroteros. En 1998 intentó repetir un poco la broma con "La momia (Trance)", cogiendo nuevamente elementos del terror de "serie B" para llevarlos a terreno "arty" (y con Jared Harris), pero esta vez sin repercusión alguna (tal vez al no estar Lynch implicado).
En los créditos finales se alaba la existencia de nombres como los de Picasso o Bretón. Tómenlo como advertencia.
Curiosa y para una vez.

viernes, 8 de octubre de 2021

LINDA LOVELACE CANDIDATA A PRESIDENTE

Tras el éxito de “Garganta Profunda” (la película porno más rentable de la historia), su protagonista femenina Linda Lovelace, vivió los momentos de mayor celebridad en su culebreante carrera, por ese motivo a su pareja de entonces, David Winters, famoso por haber realizado las coreografías de “West Side Story” -y futuro director y productor de numerosos zetismos-, se le ocurrió que podía sacar provecho del palmito y popularidad de Linda, concibiendo una película para su completo lucimiento que sirviera para introducirla en el cine no pornográfico. No era baladí, porque en esos años posteriores a la película de Gerard Damiano, la Lovelace había acumulado una importante base de fans que incluía estudiantes universitarios, intelectuales y  actores de Hollywood. Era, pues, el momento de presentarla al mundo convencional. Sin embargo, y dada que la popularidad de la actriz venía precedida de la pornografía, esta “Linda Lovelace candidata a presidente” se rodó en su versión para todos los públicos —que incluye un plano inicial de la actriz en pelota picada y alguna escena de corte erótico pero todo muy contenido— y  en otra versión X con material más fuerte para su público natural. No obstante, el boom Lovelace ya había pasado para cuando se estrenó y la película fracasó comercialmente en cualquiera de sus versiones. Al margen de si la actriz seguía o no de moda, la película no es que fuera especialmente divertida y, si bien la versión light de esta era bastante edulcorada y ramplona, la versión X no era lo suficientemente hard como para que los pajilleros fueran a los cines de El Deuce a hacerse sus pajillas.
En la cinta, Linda Lovelace se interpreta a sí misma, aparece representada como una diva del pueblo, todo gira en torno a la figura de la actriz y, al final, resulta todo un tanto ridículo. Se trata de una desmadrada comedia de presupuesto medio que incluso contó con estrellas en su reparto —por ejemplo, Scatman Crothers aparece un momentillo— y que, aunque comienza muy bien con una serie de gags encadenados de una incorrección política que a día de hoy indignarían al público contemporáneo más dado a ofenderse —con una especial fijación por los distintos tipos de indios (nativos, de la india o sudamericanos) que son mostrados aquí poco menos que como animales, o asesinos irracionales—, la cosa pierde fuelle a los pocos minutos convirtiéndose en un batiburrillo de escenas donde muchos personajes van para arriba y para abajo, donde la Lovelace se muestra encantadora en todo momento, y donde la influencia de los cartoons de la Warner brothers se deja ver en todo momento, con individuos poniendo dinamita en la carretera a la Coyote y Correcaminos, pero con muy poquita gracia. A la hora de visionado ya está uno cansado de tanto corre-ve-y-dile, y la sensación de cansancio acrecienta cuando comprobamos, para más inri, que la película es larguísima. Resumiendo: Es (o pretende ser) simpática, pero no funciona a pesar del ritmo desenfrenado que lleva y lo desmadrado que se las propone.
Una serie de líderes mundiales, sin saber muy bien por qué, se reúne con el fin de buscar un candidato a presidente de los Estados Unidos de América. Todo el mundo tiene muy presente la película “Garganta Profunda” y, en comité, se decide que la próxima candidata a presidente debe ser su protagonista, Linda Lovelace. Cuando se reúnen con ella para proponerle la candidatura, ella no está muy convencida, pero al final accede y forma un partido político con el que se irá de gira por el país con la finalidad de captar votantes. Sin embargo, en Washington no están muy por la labor de que una estrella porno opte a la presidencia de los Estados Unidos, motivo este por el que la oposición contrata a un asesino a sueldo con la intención de que se cargue a tan popular candidata. Mientras el asesino intenta cumplir con su cometido, nuestra candidata se verá en mil y una disparatadas situaciones.
Bastante mala.
Como la película fue un fracaso, en la era del vídeo no consiguió obtener distribución videográfica, sin embargo si circularon copias de la misma en el circuito de la piratería, y esas son las cintas que los fans se fueron pasando de mano en mano, hasta que hace no demasiado, su versión para todos los públicos se comercializó de manera legal en formato DVD. Es por eso que, siendo como fue durante décadas un producto ignoto y de difícil acceso, la película generó un culto entre los aficionados al cine oscurillo y/o raro, que se decepcionaron profundamente cuando comprobaron que “Linda Lovelace candidata a presidente” era en esencia como “Los caraduras” pero mucho más cutre y deslavazada.
Curiosamente, la película se estrenó en nuestros cines en el año 1977, en aquella época en que todas estas películas picantonas, pero de contenido no muy duro, conseguían distribución a los albores de la clasificación “S”, aunque, posteriormente, no me consta que tuviera una continuidad comercial en formato vídeo (cosa que no he podido confirmar).
Dirige la película el chileno Claudio Guzmán, curtido en la televisión desde los años 60 dirigiendo para espacios como “El Show de Dick Van Dyke”, rodó un par de películas para cine siendo la que nos ocupa una de ellas y, después, continuó haciendo televisión, siendo sus últimos trabajos destacables algunos capítulos para la serie “Starman”.
“Linda Lovelace candidata a presidente” es una mierdecilla, pero también un producto la mar de curioso.

miércoles, 6 de octubre de 2021

"GUERREROS DEL ESPACIO" EN "FOTOGRUMOS"

El caprichoso destino quiso que, cuando anduve unas semanas rescatando páginas llamativas de la revista "Fotogrumos", se me olvidaran las tres de "Guerreros del espacio", que incluían el hermoso cartel y el respectivo reportaje. Con el enorme cariño que le tengo a esta saludablemente estúpida película ochentosa del legendario Stewart Raffill (y que, en ese sentido, hace perfecto doblete con "Hysterical") ¡¿cómo pude pasarlas por alto?! Cosas de la edad.
Pero que no cunda el pánico, que aquí se las dejo, para que deleiten sus cansados y aborregados ojos.
Atención al detalle de la que hace tres. Al parecer, y empujado por mi fanatismo hacia la película, en su día recorté una imagen -supongo que para decorar alguna carpeta escolar-, logrando así que, sin quererlo, un jovenzuelo Tom Hanks camino de la gloria entrara a formar parte del cast de "Guerreros del espacio". ¿No es maravilloso?.



lunes, 4 de octubre de 2021

THE BOOB TUBE

Típico producto zetoso y setentero concebido exclusivamente para sacar unas perrillas a costa de los pajilleros de los cines.
Su título, “The Boob Tube” hace referencia a una expresión yanki que se utiliza para denominar a la televisión, es decir, al electrodoméstico; un boob tube, es una televisión, pero su traducción literal sería tubo de tetas, y ahí es donde está el ingenioso chiste del título, ya que obviamente, lo que explota el film son las tetas.
Por otro lado “The Boob Tube” es también una parodia de corte erótico al estilo de aquellas películas humorísticas de los años setenta como “Made In Usa” o “Tunnel Vision”, cuya estructura narrativa consistía en emular los contenidos de un canal de televisión ofreciendo una serie de sketchs que, a su vez, parodiaban contenidos televisivos, pero en concreto, se inspiraba en la película “The Groove Tube”  de Ken Shapiro, que nos presentaba a un primerizo Chevy Chase, y que tuvo un éxito relativo. “The Boob Tube” se limita a tomar nota de aquella y muestra al espectador una serie de escenificaciones de corte erótico que se burla de los populares soup opera de la época (es decir, los culebrones televisivos) y una serie de caricaturizaciones de spots publicitarios que son la excusa perfecta para enseñar  tetas, que es lo que en realidad pretenden.
La gracia del asunto está en que la película fue ideada y concebida por gente que en realidad se dedicaba a la televisión y, sin proponérselo, resultó ser visionaria en el sentido de que fue rodada en vídeo de la época —tal y como se rodaban los soup opera— y luego hinchada a 35 mm. como se haría estilísticamente muchísimos años después en otro tipo de películas.
Sin embargo es fallida en todos los aspectos, primero, porque cualquiera diría, por ese título, que nos encontramos ante un suculento festival de tetas, pero  tetas, lo que se dice tetas, las que vemos son sugerentes y jugosas, pero más bien pocas. Poco tiempo en pantalla, quiero decir.
“The Boob Tube” es una película que con esa premisa de las tetas, realmente se pretende un artefacto humorístico, solo que el humor aquí ejecutado tiene bastante poca gracia. En segunda instancia, la película no funciona ni a pilas.
Lo bueno es que no sufrimos demasiado porque tan solo dura una hora, pero lo cierto es que, salvo por los créditos iniciales en los que vemos a una hermosa muchacha duchándose  y dándose bien de jabón como dios la trajo al mundo —y que a poco que seamos sensibles y sepamos apreciar la belleza, nos pondremos como una moto—, la película es bastante light en el sentido erótico. El resto, chapuceros segmentos sin gracia, sin brío y más aburridos que un Barça-Madrid.
El otro punto a favor es que podemos ver en ella a la espléndida, sensacional y despampanante Colleen Brennan, antes de aquella maravilla de sex comedy que era “¿Con quién me acuesto esta noche?”, previamente a convertirse en chica Russ Meyer y con mucha anterioridad a ponerse a zampar pollas en el porno, que es la industria del cine en la que más prosperó… lo que pasa es que en “The Boob Tube” no se explota su potencial en la justa medida. Sale poco.
El director es un tal Christopher Odin, que probablemente fuera un seudónimo utilizado por algún artesano de la televisión, porque con ese nombre, no se le volvió a acreditar en película ninguna; Esta sería la única.
Para ver por pura antropología y, después, papelera de reciclaje.

sábado, 2 de octubre de 2021

TIMESWEEP (TIEMPO MUERTO)

El supuesto encanto de "Timesweep" radica en su oscurísima procedencia y lo jodidamente difícil que es dar con ella. Editada el año 1987 en USA, actualmente solo se puede localizar en VHS mexicano, subtitulado y rebautizado como "Tiempo Muerto". De esta guisa un coleccionista yanki decidió emitirla online. En cuanto tuve noticia y, sobre todo, supe lo del subtitulado, decidí lanzarme, verla y reseñarla.
Un grupo organiza una "visita histórica" a un viejo estudio de cine abandonado. Una vez en el interior, y tras un destello de luz cegadora, un par son asesinados. El resto comienzan a correr en todas direcciones. ¿Un slasher? Podría paracerlo, pero no. Resulta que el asesino en realidad es una especie de troglodita loco. Y no está solo, le acompañan un centurión romano.... una panda de zombies... unos extraterrestres... unos monstruos hambrientos... y una niebla corrosiva. Total, que los protas han dado una especie de salto temporal y se encuentran en un no-lugar donde distintas épocas y dimensiones se entrecruzan. A partir de ahí, toca sobrevivir y encontrar un modo de regresar al presente.
¿Curioso verdad? Lástima que "Timesweep" esté rodada con cuatro reales (en celuloide, eso sí), por lo que los monstruos, básicamente, se limitan a unas cuantas zarpas + una boca dentada y la mayoría del minutaje lo conforman diálogos / discusiones. Sí hay agradecido gore. Sí hay un par de fugaces tetillas. Pero nada deslumbrante. En otras palabras, si no fuese por su condición de rareza, seguramente no habría terminado de verla.
Resultan saludablemente graciosos una serie de guiños y homenajes que van asomando a lo largo de la peli. Por ejemplo, los nombres y/o apellidos de algunos personajes: Romero, Agar, H.G.Lewis (tal cual), Price, Ackerman. Luego, una escena en la que llegan a un archivo de viejas películas, comienzan a hurgar entre latas y encuentran / inventan cosas como "Las leyes de ARKOFF", "En la banda CORMAN" o, directamente, "Nos vemos el próximo miércoles", que en versión original era un chiste recurrente del que John Landis fue echando mano a lo largo de su filmografía. Pueden saber más al respecto en WIKIPEDO.
El director, y padre putativo de "Timesweep", responde a uno de esos nombres musicales que tanto nos gustan por aquí, Dan Diefenderer. Es su única peli conocida y, por lo visto, luego se dedicó a currar de machaca en platós televisivos. Entre los agradecimientos del final localizamos a Fred Olen Ray y Don Dohler. Claro, eligiendo a semejantes maestros, ¿qué esperabas, julai?.
"Timesweep" encaja perfectamente en aquello de Rara, Misteriosa y Desperada. Pero más allá de eso, resulta del todo olvidable.

viernes, 1 de octubre de 2021

CRY MACHO (+ RESEÑA DE UNA RESEÑA)

Clint Eastwood es el último clásico vivo. Además de un individuo que cae extremadamente bien a la comunidad cinéfila que juzgará cualquier nueva película del actor/director con cierta subjetividad por el cariño que se le profesa, si bien es cierto que los estándares de calidad de este, por norma general, suelen ser altos. O sea, que lo normal es que Clint facture, a sus 91 años, una película que vaya de buena a buenísima; obras maestras a  estas alturas ya es difícil que realice, del mismo modo que ya tampoco va a dirigir  films que podamos catalogar de puta mierda.
“Cry Macho”  vendría se ser una película estupenda de Clint Eastwood. Sin más. Una buena historia, bien dirigida, bien contada y con el gustazo que supone siempre ver a Clint en pantalla. Esta media se mantiene así desde “Gran Torino” y es inamovible. Y teniendo en cuenta que ya entonces, en 2008, Eastwood anunció que se retiraba de la interpretación, cada nueva película en la que aparece es un regalo que nos hace.
“Cry Macho” es un proyecto maldito, un guion escrito por Nathan Nash que lleva dando vueltas por los despachos de Hollywood desde los años 70. Como a Nash le rechazaron este guion lo convirtió en novela, y más tarde trató de venderlo a algún estudio durante el resto de su vida, hasta que falleció en el año 2000. Por otra parte, cuando este guion ya se adquirió, fueron varias las intentonas de  convertirlo en película. Roy Scheider llegó a rodar planos de una película que nunca llegó a materializarse, Schwarzenegger, tras su mandato como gobernador de California, anunció que su vuelta al cine sería con este proyecto, e incluso Clint Eastwood estuvo a punto de dirigirlo con Robert Mitchum en el papel principal en plenos años 80, cuando este finalmente se decantó por ponerse tras las riendas de “Harry el sucio en la lista negra”. Muchísimos años después de aquello, Clint con su equipo habitual, se pone con ello.
La cosa va de un viejo Cowboy de rodeo que tiene una deuda pendiente con su patrón. Este tiene un hijo  fruto de una relación con una mujer adinerada y de mal vivir, y quiere traerlo a los Estados Unidos a vivir con él, así que, para cobrarse la deuda, envía al viejo Cowboy a que vaya a buscarlo y lo traiga consigo a los Estados Unidos. Cuando el anciano da con el muchacho y lo trae de vuelta, vivirá con él unas cuantas vicisitudes amén de establecer con él una amistad.
Se trata de una película muy bonita con Clint ya muy mayor. Poco más tengo que decirles al respecto. La cuestión que me lleva a escribir esta reseña, es la siguiente: Leí no-se-donde, que no-se-cual científico decía que cada generación venidera suele ser un poco menos inteligente que la anterior, y que el nivel intelectual de los nacidos a partir del año 2000 es fronterizo con la subnormalidad.
Bien, leyendo varias reseñas, ya sean  profesionales o de los fans, me encuentro con dos tipos bien diferenciados de opiniones y todas ellas carentes de objetividad: Por un lado tenemos las entusiastas reseñas de los críticos y los seguidores de más de 40 años de edad (entre los que me incluyo) y las de un sector de la crítica cool y millenial, que a duras penas saben quien es Clint Eastwood pero que se creen en potestad de decir lo que les apetezca sobre él. Todo correcto, no espero que a un mequetrefe seguidor del hostiable Ibai o de cualquier otro de tantos youtubers que existen, le guste una película que, nos pese o no, es ya para señores mayores. No problem. Mi problema viene cuando una película como esta, inofensiva, de buenas intenciones, que promueve la amistad e intenta asumir su lugar obsoleto en la sociedad actual (o que al menos es consciente de ello), ofende a una serie de analfabetos y basan toda su crítica en las actitudes deleznables que, según ellos, muestra la película, obviando todo lo demás. Parece que desconocen el concepto “ficción”. Además de que la película no tiene ni un solo fotograma que sea ofensivo.
Pero, al margen de que un tipo con sombrero te parezca deleznable ¿la película que tal? Pues no saben contestar, ni les interesa. Al final han escrito la reseña para darse cera a sí mismos, la película, el cine, en realidad se la suda.
Todo esto viene dado precisamente por que me he fijado que es mucho el público joven que acusa a esta película, entre otras lindezas, de machista. No creo que “Cry Macho” sea nada de eso (y sí lo fuera ¿qué?). Y además veo que esto sucede en todo el mundo… Pero la palma se la lleva una muchacha en Letterboxd que va a degüello con la película. Más que ir a degüello con la película, saca la lupa de Sherlock Holmes a ver cuantas actitudes inapropiadas encuentra para poder quejarse. Por supuesto, Clint ya se olía todo esto y, cuando su joven partenaire hace un alegato a favor de la figura del “macho” en la película, este le dice que cuando lleguen a Estados Unidos se olvide de todo ese rollo del “macho”, porque allí aquello no está muy bien visto. Como si vaticinara todo lo que iba a suceder con su película en lo que es la vida real.
Entonces esta chica, como Clint aquí es un hombre de rodeo, hace su particular sinopsis de “Cry Macho”: “Un hombre que abusó de los animales toda su vida en el rodeo, se encuentra con un niño que "rescató" a un gallo y le dio una razón para vivir en peleas de gallos”. Y continúa “Se les presenta como amantes de los animales a pesar de que ambas industrias son increíblemente crueles y deberían estar completamente prohibidas. El gallo claramente actuó bajo una inmensa cantidad de estrés todo el tiempo y hay al menos tres escenas en las que los caballos fueron agitados y obligados a actuar”.  Efectivamente, el rodeo americano y las peleas de gallos son empresas crueles que deberían estar prohibidas. Igual que los toros  o el tirar la cabra desde el campanario. Es más, yo impondría penas gordas para los practicantes de ese tipo de actividades, pero, que yo sepa, ni Clint es en realidad un cowboy de rodeo, ni al gallo le vemos pelear en ningún momento (además que se usaron 11 gallos durante la filmación, no uno, a lo mejor para no estresarlos), simplemente estamos ante una ficción. Yo no sé que sería de esta chica si se pone a ver “A Serbian Film”.
Pero al fin y al cabo la defensa de los animales es una causa noble. Puede estar especialmente sensibilizada con el tema. Pero hay más cosas que le molestan: “No solo el trato a los animales es un problema, sino que Clint Eastwood tiene 91 años. En un momento dado, una mujer de treinta y tantos intenta seducirle y él la rechaza. Luego, una mujer de entre 40 y 50 años (es una señora de setenta largos en realidad, pero es igual) se enamora de él. ¿Se puede considerar esto aceptable? Además, los protagonistas hacen chistes sobre las víctimas de violación y las personas con discapacidades. Esto no está bien y estoy realmente decepcionada de ver que la gente está puntuando esta película con más de una estrella”. Es una pena, porque los chistes de violaciones y discapacitados, o no están en la película o estaba más distraído de lo normal, porque lo cierto es que no escuché ni uno, ya me hubiera gustado. Y en el caso se que así fuera, los chistes son solo eso, chistes. La chica concluye diciendo: “Por no hablar de que la mayoría de los actores apestan, pero eso es lo de menos porque cualquiera de estos otros temas son mucho más importantes. Además, en una escena, comen pollo frito con el gallo de pelea presente en el comedor. Una pedazo de mierda, eso es lo que es”. Lo de comer pollo frito con un pollo presente en la mes es una buena observación…
En fin. Así están las cosas, así se calibran las películas a día de hoy.
Dan ganas de decirle: ya, ya hemos visto que eres una mujer comprometida con un montón de causas, una mujer noble e inteligente. Ahora, dime ¿Qué te ha parecido la película?
Sin más. Solo quería compartir con ustedes mi machismo, mi misoginia y mi apoyo al maltrato animal  otorgándole en Letteboxd, a “Cry Macho”, cuatro estrellas como cuatro soles. Porque quizás soy uno de esos puretillas que necesita hacer un curso de formación de género y que exageran ante las bondades del tío Clint. Gracias a  Satanás.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 14 (Y FINAL)

Llegamos al final de esta subsección. No van a tener que sufrir más los recortes extraídos de la revista "Shows" que tantos momentos regocijantes, entrañables, irritantes y nostálgicos nos han hecho pasar todas estas semanas.
Y chapamos a lo grande, rejuntando en un montoncito aquellas tonteridas que, al no tener prestancia suficiente como para dedicarles una entrada exclusiva, las vomitamos aquí, juntas y revueltas, asaco, y ustedes las disfrutan si quieren o no... allá cada uno. Total, solo son tres.



Siempre mola ver a Clint Eastwood empuñando la Magnum 44.
Y si, además, le ponemos encima la palabra "Vídeo", entonces la cosa
es ya pa chuparse los dedos.



Resulta altamente curioso descubrir que Dino De Laurentiis
estuvo a puntito de producir "2013: Rescate en L.A.", pero finalmente
no ocurrió. ¿Habría sido mejor película de haberse materializado
 tal asociación (teniendo en cuenta lo muuuuy flojita que es)?
Permitan que lo dude.


Y lo mejor, para el final. Una imagen que despertará
muchas agradables sensaciones... y algunas erecciones. ¿Cómo no alucinar
ante una Sabrina en pleno apogeo? ¿de cuando más rica estaba? ¿Y EN COLOR?
Que se lo digan a los dos mastuerzos que posan, babeantes, junto
a los encantos (los increíbles encantos) de la italiana.
Cagüendios, ¡¡y que imposible resultaría hoy día repetir un fenómeno
así con lo de pureta, atontao y feministoide que se ha vuelto todo!!

Griten todos al unísono: ¡Adiooooos tío Vicenteeee!

lunes, 27 de septiembre de 2021

THE AMITYVILLE EXORCISM

Desde que murió su hermano John, Mark Polonia viene realizando, de manera imparable, una media de dos a tres películas por año, todas de género, todas para ser distribuidas directas a video (y ahora a plataformas digitales) y todas con una seña de identidad genuina; el amateurismo más feroz.
Dudo que Polonia se forre con esto, pero ha de irle bien porque es un no parar. De hecho funciona porque sus películas tratan de aprovechar cierto tirón de ciertas franquicias libres de derechos (es decir, pelis de tiburones, de exorcismos, sasquatchs u hombres lobo) cuya imagen pueda utilizar a su antojo. La cosa consiste en emular a infraproductoras de la calaña de The Asylum o Tomcat Films, y canibalizar éxitos de renombre. Y Polonia lo hace cámara de vídeo casera en ristre y aprovechando todos los filtros y efectos incluidos por defecto en los programas de edición que utiliza.
Claro, si a uno le pilla de nuevas, estos modus operandi de Polonia pueden llegar a resultarle graciosos e incluso interesantes, pero a mí me pilla ya mayor, curtido en mil batallas y habiendo saciado años atrás la curiosidad suscitada por el particular universo de los Polonia. Pero de vez en cuando, hago una excursión.
En esta ocasión Mark factura esta producción de la mano de su nueva marca, Polonia Bros Entertainment. Y todo queda en familia puesto que su hijo, Anthony Polonia, está metido en el ajo haciendo los artesanales y sencillos efectos especiales de sus películas, haciendo de actor, cogiendo la cámara o cualquiera que sea la tarea que le encargue su padre.
Así, entre un montón de películas amateur con distribución, llegamos a esta “The Amityville Exorcism” que mata dos pájaros de un tiro; Amityville no es una marca, sino una villa de Nueva York, por lo tanto se puede utilizar el nombre con total libertad del mismo modo que las palabras “exorcista” y “exorcismo” tampoco están sujetas a ningún tipo de derechos. Pues hagamos una película de exorcismos en Amityville, pensaría Polonia. Con el título fardón, lo siguiente es acompañarlo con una carátula que de el pego y que resulte tan terrorífica como la que nos ocupa. Así ya tiene el 90% del trabajo hecho. Con ese poster, sin duda va a vender la película, que el fandom del cine de terror en USA va a comprar sin pestañear. Y luego ya, la película es lo de menos.
Lo que está claro es que, todas las ganas que tenía Mark en sus inicios, cuando grababa sus películas junto a su hermano John, han desaparecido completamente. Él ahora se toma el hacer cine como un trabajo y graba con el piloto automático, con lo que todo lo bueno que pudiera tener el cine de los Polonia hace tiempo que desapareció. Lo único que se cuida de que esas películas tengan ese aspecto amateur que es lo que las caracteriza y lo que, supongo, andan buscando sus seguidores.
Así, la trama se centra en una casa en Amityville (una casa cualquiera, ni se han molestado en adecentarla para que parezca la mítica de la saga que se pretende expoliar y de la que ya hay cerca de 22 títulos entre los oficiales y no oficiales) en la que residen un padre maltratador y alcohólico que se lleva fatal con su hija. Entre trifulca y trifulca, este descubrirá que esta está poseída por un demonio, por lo que contactará con un cura que, aunque tiene aún más pinta de alcohólico que él, no lo es. Este cura se tomará muy a pecho el exorcismo de esta muchacha ya que, por lo visto, el demonio que alberga en su interior, tiempo atrás mató a su hermano. Este demonio venía transportado de la casa original de Amityville ¡¡En un cargamento de madera!! Por eso ahora está en la casa de esta gente. La película se desarrollará entre diálogos interminables en cuyo montaje no se solapa el audio ni una vez, malas interpretaciones, efectos de maquillaje absolutamente caseros y un señor disfrazado con túnica del todo a 100 y máscara de los bazares chinos que dice ser el demonio. Hablan, deliran… y al final tiene lugar el exorcismo. Tan mala que, bueno, alguna risilla acaba uno echándose, pero sin más. Pero es muy triste por que es el amateurismo monetizado, hecho sin pasión, sin gracia… cosa esta paradójica que no deja de llamarme la atención; alguien consiguiendo sacarle rendimiento a sus películas caseras. En verdad los Polonia lo llevan haciendo desde el principio, pero esto ya es una corporación mercantil.
Poco más… denle al play si les come la curiosidad.
Por otro lado, hace un rato acabo de flipar, estando reciente el estreno de la nueva película de “Dune”  para cines, que el amigo Mark se ha sacado de la manga su propia versión para aprovechar el tirón, “Dune World”, de la que acabo de ver el trailer. Casi parece una jodida broma… pero no lo es. Y quizás (solo quizás) algún día les de mis impresiones al respecto.

sábado, 25 de septiembre de 2021

FREAKED, LA DISPARATADA PARADA DE LOS MONSTRUOS

Para bien o para mal, una de mis lecturas de importación recurrentes en los noventa era "Film Threat Video Guide", hermana mucho más focalizada en lo alternativo y marginal -y, por tanto, mejor- de "Film Threat". Fue en sus páginas donde supe sobre un cortometraje del que se hablaba mucho y muy bien, "Squeal of Death", que si destacaba era por su tono de dibujo animado de carne y hueso, a base de dinamismo alocado y absurdismo estridente. Sus responsables eran Alex Winter y Tom Stern. A Winter lo tenía visto como actor, interpretó a uno de los punkis malos en la estupenda "El justiciero de la noche" y a uno de los vampiros malos en la sobrevalorada "Jóvenes Ocultos". Luego se convirtió en el super-colega de Keanu Reeves para la saga de "Bill y Ted". De Stern no sabía nada de nada. Juntos lograron dar el salto a la MTV con un escueto programa de sketchs llamado "The idiot box" donde de nuevo tiraban de las formas de su afamado corto, incluyendo animación en stop-motion y humor un pelo transgresor, antes de que "South Park" lo convirtiera en algo normal y corriente. Los resultados de aquella nueva aventura afirmaron, de una vez por todas, que Winter y Stern estaban listos para su primer largometraje con cara y ojos, "Freaked", subtitulada en España sutilmente como "La disparatada parada de los monstruos".
Un actor de cine y televisión tan famoso como vanidoso y arrogante, acepta a cambio de mucho dinero promocionar un producto químico que sabe es terriblemente dañino. Puesto que tanto en Europa como en Norteamérica está prohibido, lo mandan a Sudamérica (a la ciudad de ¡¡Santa Flan!!). Una vez allí, él, su estúpido socio y una chica de tirón anti-sistema, terminarán en la terrible parada de los monstruos del profesor Elijah C. Skuggs, que les convertirá en bichos deformes (gracias a la mentada y dañina sustancia) y entrarán a formar parte del consabido espectáculo con otras criaturas igual de mutadas. Obviamente, juntas terminarán revotándose a su carcelero.
Después de lo dicho sobre "Squeal of death" y "The idiot box", resulta bastante sencillo suponer qué clase de humor gasta "Freaked": uno extremadamente delirante, con notables connotaciones "cartoonescas" y muy muy absurdo. Podría parecerse un poco al "spoof", pero termina siendo distinto, primero porque no hay citas meta-cinematográficas y segundo porque, además de situaciones surrealistas, tenemos personajes también muy extremos. Muy locos, cosa que no solía darse en el "spoof" primigenio (donde la gracia consistía en situar personajes serios y creíbles en escenarios imposibles, el contraste hacía el resto). Así pues, la abundancia de gags genuinamente graciosos, sea por brillantes, sea por gilipollas-pero-divertidos, es infinita. Y la risa, en mayor o menor grado, está asegurada. Además que, al ser un film tan libre (y tan punk rock, como he leído por ahí), no resulta todo lo previsible que podría. Sí que en algunos aspectos tira de fórmulas (tal vez el clímax final sea lo que más peca en ese sentido), pero siempre hay alguna salida / sorpresita inesperada que te descoloca y hace del visionado algo mucho más estimulante. Sin duda, mi personaje favorito es el de Stuey, el super-fan del protagonista, que se guarda alguna de las ocurrencias más coñeras.
Mentar también el tremendo despliegue de efectos especiales, sobre todo de maquillaje y stop-motion, elaborados por nombres del calibre de Tony Gardner, Screaming Mad George, Steve Johnson y David Allen. No podemos pasar por alto que el diseño de algunas de las criaturas, especialmente las dos del final, beben mucho de los míticos dibujos de Basil Wolverton. "Acusación" que, viniendo de Winter y Stern, es del todo razonable y hasta lógica.
En el reparto localizamos rostros familiares como los de William Sadler, Randy Quaid, un sorprendente Mr.T haciendo de mujer barbuda, Brooke Shields huyendo de su imagen angelical, Keanu Reeves como "chico perro" -¡gracias Romerito!- (un papel NO acreditado por el que cobró nada menos que un millón de dólares!!!!), Morgan Fairchild, Derek McGrath y Bobcat Goldthwait poniendo sobre todo voz a uno de los monstruos. Curiosamente este y McGrath habían coincidido en la cuarta entrega de "Loca academia de policía".
"Freaked" se estrenó y fue un batacazo tremendo en taquilla, cosa bastante comprensiva. Era demasiado extravagante para funcionar entre el público masivo. La carrera de Alex Winter y Tom Stern se vio truncada. Ambos siguieron currando, pero sin alcanzar el triunfo esperado. Concretamente, la siguiente obra de Winter como director fue "Fever", más modesta y totalmente alejada del tono alocado y "cartoonesco" de la reseñada, apostando por el thriller a lo Hitchcock. Aún así, creo que sería interesante echarle un ojo. Luego vino "Smosh, the movie", sobre la que escribió Víctor en su día.
Resumiendo, "Freaked, la disparatada parada de los monstruos" no es un plato para todos los gustos. Solo aquellos que vibren con el humor más absurdista, extremo y demencial (como aquí el menda) disfrutarán del espectáculo. Recomendable.

viernes, 24 de septiembre de 2021

SÚPER AMIGOS

El fenómeno de los súper héroes de la vida real es algo que me llama la atención y que conozco  gracias a algunos documentales. Pero me llama la atención más que por el fenómeno en sí, o el componente social que pueda llevar a estos hombres a ponerse una capa y luchar de manera cutre y torpona contra las injusticias, por la parte que normalmente se omite cuando se habla de ellos; el estado de la salud mental de estos súper héroes.
Y lo sórdido del asunto, porque aunque la película “Kick Ass” nos muestre este fenómeno como si fuese una fábula, es que la realidad anda más cerca del lumpen y la marginalidad que del heroísmo social.
Así, me topo con el documental “Súper Amigos”, de proveniencia mexicana, que nos muestra el legado de El Santo…. O el daño que ha hecho este a algunas cabezas. Y es que el documental nos muestra el día a día de cinco luchadores enmascarados mexicanos (que son toda una institución en el país) que, cuando no están en el ring peleando por dinero, están en la calle ataviados de la guisa ya por todos conocida, luchando por las injusticias y la sinrazón. Todo eso está muy bien, las intenciones son muy buenas, pero al final el documental es un retrato de la ciudad de México DF y, viéndolo, se me ha puesto mal cuerpo al comprobar la decadencia y pobreza de esa ciudad, gracias a las causas que defienden esos luchadores un tanto tarados en su vida diaria.
El director Arturo Pérez Torres, no lo sabe, ni lo pretende, pero ha rodado lo más parecido que puede haber en la actualidad a un documental mondo.
Nuestros protagonistas responden a los nombres de Súper Animal, Súper Barrio, Ecologista Universal, Fray Tormenta y Super Gay. Súper Animal centra su lucha en los derechos de los animales, Súper Barrio lucha contra los desahucios, Ecologista Universal pretende mantener limpio el bosque, Fray Tormenta, que además es sacerdote, recauda dinero para crear una ciudad escuela para los niños de la calle y, Súper Gay, lucha contra la homofobia.
Con la excusa de las buenas intenciones de estos hombres, el documental nos muestra corridas de toros, pero no corridas sin más, sino corridas en las que, tras finalizar, se arrastra al toro por todo el pueblo, es desollado en público, y la parte que más me ha impactado; ver como los lugareños, despojos humanos en realidad, acercan sus vasos de plástico al cadáver del toro, le meten un tajo y con la sangre que brota llenan sus recipientes y se beben la sangre del toro in situ. Un espectáculo absolutamente aterrador. Súper Animal denuncia esa situación, pero para ello, se va a la puerta del ayuntamiento y esparce en la puerta vísceras de animales en señal de protesta.
Fray Tormenta fue drogadicto de niño, y a parte de dar la misa con la máscara de luchador, quiere sacar a los niños de la calle. Eso es muy noble, pero para ilustrarnos la situación, la cámara nos muestra, sin inmutarse, a las hordas de niños que viven en alcantarillas entre las ratas. Obviamente, una situación triste que el director podía habernos ahorrado visualmente.
Súper Gay lucha contra la homofobia como luchador homosexual que es. Solo que esta lucha cobra mayor relevancia cuando descubrimos, según el documental, que México es un país en el que cada tres horas se comete un asesinato contra homosexuales, por el mero hecho de ser homosexuales. Y nos lo cuentan con toda naturalidad.
No menos duras son las causas de Súper Barrio o Ecologista Universal, solo que, de cara al público, bastante menos gráficas.
Todo ello entre declaraciones y balbuceos de los luchadores, que entre unas cosas y otras, demuestran, como ya dije al principio, no estar muy bien de la chaveta.
Ahora, lo más inquietante es que estoy seguro que la realización de este documental es honesta, que pretende denunciar y no buscar el sensacionalismo, solo que la realidad es tan dura, que parece todo lo contrario.
Desde luego, tras ver el documental, y sabiendo cómo está la cosa por allí con el tema de los narcos, a uno se le quitan las ganas de visitar México de por vida.
Por lo demás, el documental es correcto, sin más, aburrido en algunos segmentos, más interesante en otros y de factura eminentemente amateur.
Pensaba que iba a ver una cosa sobre luchadores mexicanos y cultura pop, pero me di de bruces contra el suelo con la dureza de algunas de estas imágenes. Y es que el director las muestra sin inmutarse, porque debe ser todo de lo más normal por allí.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

FROM THE PAGES OF "TELERADIO"

Hace treinta años (o más?), los vídeos-clubs eran tan comunes, que cualquier publicación dedicada al entretenimiento disponía de su sección de novedades listas para el alquiler. 
Publicaciones como "TeleRadio", que comenzó en 1957 y aguantó hasta 1986 (cuando "Teleprograma" se la comió con patatas). Navegando entre sus páginas, llegábamos hasta "Videomania", donde se comentaban lanzamientos recientes en vídeo.
Pal caso, destacamos el textillo dedicado a "
Mutant". Obviamente, tal y como se estilaba entonces, es de naturaleza negativa, echando mano de un recurso tan común como acusar al film -y al terror de la época- de gratuitamente violento y truculento. Efectivamente, y como sabrán si han visionado la interfecta, de eso hay demasiado poco en "Mutant", abundando mucho más el mero sopor. Pero así las gastaban en la "prensa mainstream" del momento. El cine de terror JAMÁS recibía elogios. Y menos si era de naturaleza oscurilla.
Pues, lo crean o no, lo echo mucho de menos. Estoy hasta el gorro de que, hoy día, pase totalmente lo opuesto: Cualquier mierda del género que se estrena no recibe más que alabanzas. Alabanzas que, siendo como son falsas y erróneas, poco a poco se diluyen en el tiempo hasta que nadie más recuerda la supuesta "obra maestra" a la que iban dirigidas....



En flagrante contraste, y aprovechando que lo teníamos a mano, también "TeleRadio" solía apuntarse a los productos de moda del momento, intentando sacar alguna clase de beneficio. Bien, en esos tiempos lo petaba entre la chavalda (yo incluido) la serie de ese "Sherlock Holmes" perruno que ilustres asiáticos se habían sacado de la... manga. Y "TeleRadio" pues publicaba cada semana unas cuantas páginas dedicadas a trasladar sus aventuras televisivas al papel.
Les dejo a continuación un muestrario de las mismas que, supongo, despertará algún bonito recuerdo a los de mi quinta.






lunes, 20 de septiembre de 2021

MENTIRAS Y GORDAS

Película de corte generacional cuya acción se sitúa en algún lugar de Alicante. Una suerte de historias entrecruzadas que nos muestra a una serie de jóvenes con cierto retraso mental que, follan entre ellos, esnifan cocaína, toman pastillas, bailan los ritmos de la discoteca desacompasadamente, y mueren de sobredosis. Además se tiran la película entera llamando gorda y menospreciando a la tía más buena de todo el cast. Incluso,  a ese personaje, le despiden de trabajo por gorda (cuando en verdad está para comérsela en comparación con los sacos de huesos anoréxicos que pululan por toda la película.)
Ha pasado ya el suficiente tiempo para poder hablar de esta película retrospectivamente, y si en su momento, 2009,  era tan solo una película malísima, 12 años después podemos verla como una película malísima con matices.
Podemos emparejarla con otra cinta del mismo corte de los años 90,  “Historias del Kronen”, controvertida en su momento,  pero que con los años se ha convertido en una estimable obra trash, con su guion estúpido, sus infra actuaciones hoy míticas y algunos momentos ridículos perennes en el imaginario colectivo. Una película, a día de hoy, casi naif. El gran problema (a celebrar) de aquella, es que es el resultado de la visión de un señor ya adulto, Montxo Armendariz, que retrata a una generación que no es la suya de la manera que él cree que es. Sin embargo, “Mentiras y gordas” sería la visión de dos bastiones de la modernidad, Albacete y Menkes, que en los 90 dieron títulos que retrataban a miembros de su generación en ambiente nocturno como “No me hables de los hombres que me pongo Atómica” o “Más que amor frenesí”. Pero claro, de aquellos títulos al que nos ocupa han pasado unos cuantos años y ahora les sucede lo mismo que le sucedía a Armendariz con el Kronen: Que ya son dos señores de cerca de cincuenta años retratando las vivencias nocturnas de chavales de 20 años.  Y no solo eso, sino que comparten la escritura del guion con Ángeles  González Sinde, ex ministra de cultura y abanderada del cine de “calidad”, que tampoco se entera de la misa la media.
El resultado es el siguiente: “Mentiras y gordas” parece EJECUTADA POR DEFICIENTES MENTALES. Eso sí, subvenciones para esta película a cascoporro, que no falten. Entonces, lo que este trío de profesionales del cine español pare es un despropósito de diálogos mongólicos e improbables, unos personajes que parece que se han escapado de un psiquiátrico, y unas sexualidades confusas, forzadas y sin razón de ser. Todo ellos en un escenario que a base de colores saturados, música tecno-pop que  no se llevaba en esa época, y con cierta intención de transportarnos a un ambiente lisérgico, parece que estemos viendo una cosa rara que podíamos rebautizar “Historias del Kronen meets Brazil” (la de Terry Gilliam) pero en malísimo.  Esta mierda no dista demasiado del “Hot Milk” de Bofill, solo que esa es mucho más honesta y divertida.
Al margen de esto, no creo que “Mentiras y gordas” sea una mierda consecuencia de la falta de talento —que obviamente, también—. A mí me da la impresión de que Albacete, Menkes y Sinde, tienen a la generación a la que retratan por estúpidos y, por ende, deciden hacer una película para que los estúpidos fuesen a verla. Así, con toda la mala leche. Y en ese sentido tampoco iban mal encaminados porque se convirtió en una de las películas más taquilleras de 2009…  Así que, algo sabrían que el resto de los mortales no sabíamos. En el lado contrario, la película fue masacrada por la crítica, una crítica compuesta de los Boyeros, Weinchrichter y demás plumillas, que, bueno, le van a la zaga a los cineastas.  
Vista hoy, no podemos evitar sentir vergüenza ajena al tiempo que nos descojonamos de los diálogos, se nos revuelven las tripas con los alardes técnicos, esos colores saturados, y  nos llevamos las manos a la cabeza con ciertas situaciones. El tiempo la hace parecer aún más marciana de lo que era, más mala de lo que era y, en consecuencia, también, y al igual que “Historias del Kronen” se ha convertido en pieza trash, que si aún no ha encontrado su hueco entre los degustadores de cine  malo, raro, misterioso y desperado, lo acabará encontrando. Yo la he visto por primera vez y, créanme, no daba crédito.
Al margen de eso, la peli muestra tetas y rabos a mansalva, los de un reparto compuesto por jóvenes procedentes de las más exitosas series de televisión del momento y que son las estrellas del cine de hoy en día: Tenemos a Marieta Orozco, Mario Casas, Hugo Silva, Ana Polvorosa, la internacional Ana de Armas o Yon González. El bombón que es vejado, vilipendiado e instado a adelgazar una y otra vez durante todas y cada una de sus apariciones en el metraje es la actriz Miriam Giovanelli. Si esta mujer es una gorda infecta, lo siento por actrices como, por ejemplo, Carmen Machi.
Tras el éxito de la película, se planeó hacer una serie basada en estos personajes pero, quizás por la presión de las críticas, eso nunca llegó a suceder.
Con todo, se llegaría a exportar a algún país bajo el título internacional, y menos malicioso que el castellano, “Sex, Party & Lies”.
Tan horrorosa que hay que tenerla en cuenta.

sábado, 18 de septiembre de 2021

REFUGIO MACABRO

Ya saben -o deberían- lo que pienso del cine de terror británico clásico. No, no me va mucho. Y tampoco me tira nada la labor de "Hammer Films". Únicamente la gente de "Amicus" se ganó mi simpatía. Tal vez por su tendencia al formato episódico -que me gusta-, tal vez porque sus pelis se desarrollaban en la época moderna de entonces (nunca he conectado mucho con el rollo victoriano) o tal vez porque tenían un puntito de "trashismo" que las hacía encantadoras. No sé. El caso es que ya he reseñado unas cuantas (como "Condenados de ultratumba", "La bóveda de los horrores" o "Cuentos de ultratumba")  y hoy una más se suma al petate, "Refugio Macabro" (subtitulada "La casa de los locos" según la edición).
Fechada el año 1972, y originalmente bautizada como "Asylum", cuenta la historia de un médico que llega a un manicomio para entrevistarse con su director e incorporarse a la plantilla. Una vez allí, se encuentra que el susodicho ya no ocupa su silla, lo hace otro loquero que le cuenta que aquel perdió la chaveta y ahora forma parte de la clientela. De esta guisa le propone un juego. Deberá visitar a cada uno de los enfermos, escuchar la batallita de todos ellos y, al final, descubrir quién es el director original de la institución.
Y con la excusa, nos cuelan tres historias. Primero, una sobre un marido que decide asesinar a su cornuda esposa. Esta, al haber hecho tejemanejes con el vudú, revivirá para vengarse... o mejor dicho, lo harán la suma de sus partes. Pal caso llama la atención que el asesino consiga descuartizar a su víctima sin derramar ni una sola gota de sangre. Ni salpicarse la camisa. Está simpática. Le sigue otra sobre un sastre al que encargan un traje muy raro que brilla en la oscuridad y tiene el poder de otorgar vida a objetos muertos... o personas muertas. Cuando el tipo que se lo encargó decida no pagar, se liará parda. Esta puede que, con sus carencias (le insisten al sastre que siga las reglas a rajatabla, este no cumple y, en apariencia, no hay consecuencias), sea la mejor. La más original al menos. Y llegamos a la tercera, la peor. La más aburrida. Va sobre una tipa recién salida del manicomio que se reencuentra con su peligrosa hermana, quien recurrirá a la violencia para librar a aquella de las garras de quienes la retienen. El final se supone sorpresa... aunque se ve venir a la legua (supongo que en 1972 se vería un poco menos).
Aquí terminarían las historias para centrarnos en la trama de base. Cuando el doctor llega hasta el último paciente, resulta que este se ha aficionado a construir robotitos con la cara de personas reales y la intención de transferir sus mentes al interior para convertirlos en una extensión de ellos mismos. Llegado el momento, el chalado hará lo propio con uno al que usará como máquina asesina. En este caso llama la atención el aspecto de los robotitos, entre lo encantador y lo patético. En realidad se limitaron a coger esos de juguete que muchos de nosotros -los de mi quinta- pudimos tener en la infancia, a cuerda con ruedecitas en los pies y que iban avanzando torpemente, compuestos de un torso en forma cuadrada, pintarlos de plata y añadirles una cabeza "realista" que intenta parecerse al actor que lo maneja. ¡Saleroso!.
Con eso y un bizcocho, llegamos al final de "Refugio Macabro" que, como buena película "Amicus", nos depara un desenlace sorpresa razonablemente efectivo aunque un poco risible.
Y resulta que hemos pasado poco menos de 90 minutos bastante amenos, a los que han contribuido, como es de menester, el look añejo/setentero del film, sus buenas maneras, ese lenguaje visual clásico, anticuado, pero agradecido para mis cansados ojos y un puñado de rostros reconocibles y entrañables por igual: Richard Todd, Peter Cushing, Britt Ekland, Charlotte Rampling, Herbert Lom, Patrick Magee o Robert Powell.
Escribe el prestigioso Robert "Psicosis" Bloch. Dirige el todoterreno Roy Ward Baker.
"Refugio Macabro" es la prueba contundente de que, en cine de terror, cualquier pasado fue mejor.

viernes, 17 de septiembre de 2021

NACIDO AL ESTE DE LOS ANGELES

Un trabajador norteamericano de ascendencia mexicana, en una redada para detener inmigrantes ilegales, al encontrarse sin documentación es confundido con un ilegal y deportado a México porque, por mucho que explica que todo es un error y que él es americano, la policía de emigración no le cree. De este modo, este hombre se verá solo en México, sin un centavo y sin nadie a quién acudir, por lo que se las tendrá que ingeniar para cruzar la frontera o conseguir dinero para que alguien le ayude a cruzarla.
“Nacido al este de Los Angeles”, comedia muy querida para la comunidad hispana de USA, bien podría ser el canto de cisne de ese pequeño auge de comediantes  latinos de los años ochenta. Después de la película, cómicos que gozaban de éxito en la taquilla como Cheech & Chong o Paul Rodriguez, verían seriamente frenada su actividad cinematográfica, quedando relegados a los escenarios de stand up de los que salieron. Pero durante buena parte de la década, hicieron grandes películas recordadas hoy por todos.
Asimismo, 1987, año de producción de esta película, puso fin definitivo a la pareja cómica Cheech & Chong, porque, aunque ya se habían separado un par de años atrás, “Nacido al este de Los Ángeles”, que nace a partir de una canción homónima que cantaban Cheech & Chong en sus actuaciones y que parodia el “Born in the USA” de Bruce Springsteen, significó una patada en el culo para Thomas Chong por parte de su compañero Cheech Marin. Con el desgaste de la pareja, cuando los estudios se planteaban hacer una nueva película del dúo, al ver que ya se habían separado, decidieron que el lucimiento de la misma sería para Marin. Cheech Marin fue contratado como protagonista y director por el ejecutivo que solía negociar con la pareja, Frank Price, porque, de los dos cómicos, el gracioso era Marin. A este no se le cayeron los anillos a la hora de aceptar el proyecto dejando de lado a su compañero, y no solo eso, sino que además tuvo la indecencia de ofrecerle un pequeño cameo en su producción. Por supuesto, Chong se negó a aparecer en un papel insignificante, y en consecuencia la relación personal de ambos se rompió hasta que en 2009 volvieron a reunirse para un nuevo espectáculo, “Cheech & Chong’s Hey Watch This”, en el que lo que prevalecía era la nostalgia y el intentar revivir glorias pasadas.
A poco estuvo la película de no realizarse, porque se trataba de un proyecto de Frank Price —que fue quien sugirió que Thomas Chong se fuera a tomar por el culo—, entonces presidente de Universal, que casi lleva a la ruina al estudio al dar el visto bueno a “Howard, un nuevo héroe” que fue uno de los fracasos más estrepitosos de la historia del cine y, claro, le cogieron tirria. Tras el traspiés de “Howard, un nuevo héroe”, Universal obligo a Price a dimitir, y así lo hizo. Durante esta guerra en los despachos, “Nacido al este de Los Angeles” ya  era un proyecto aprobado, y como al fin y al cabo Cheech Marin era una personalidad rentable, continuaron con el mismo, eso sí, reduciendo considerablemente el presupuesto inicial y convirtiéndolo en un proyecto más modesto. No les salió mal la jugada porque la película de Cheech Marin se convirtió en un éxito.
En nuestro país, en el que paradójicamente Cheech & Chong tuvieron un gran tirón popular,  no es una de las películas más célebres de cualquiera de estos cómicos —por ejemplo, “Vendemos chocolate” lo es mucho más—, sin embargo, con todo lo tontorrona que es, con esa trama facilona y predecible, resulta una película entrañable y eficaz que al contrario que las que protagonizaron los dos cómicos juntos, que se han quedado rancias, anticuadas y desfasadas (aunque siguen teniendo un encanto especial), aguanta el tipo perfectamente, y eso es porque todo el peso es soportado por un Cheech Marin en plena forma. No solo improvisa líneas de texto, sino que dirige la película estupendamente y, estando como actor especialmente comedido en esta película, lo borda. Lo cierto es que se trata de una película dinámica, divertida y bien intencionada con la que es absolutamente imposible aburrirse.
Cheech Marin obtuvo, tras esta película, las más altas cotas de popularidad de su carrera, pero coincidió justo con el declive de la comedia hispana que, justo después,  había pasado de moda. No obstante, a Marin nunca le faltó el trabajo, pero ya no se sucedieron más películas míticas como esta. Tampoco volvería a dirigir, lo que es una lástima, porque habría sido un buen director de comedias.
No terminaré sin hacer alusión a ese maravilloso cartel, esa carátula que presidía las estanterías de los vídeo-clubs, con esa ilustración tan bonita y cómica que, no obstante, nunca me llevó a alquilarla; Yo “Nacido al este de Los Angeles” la vi por televisión, creo recordar que en la cadena autonómica. Y está muy bien, oiga.
Junto a Marin tenemos a un divertidísimo Daniel Stern y a un aún más divertido Paul Rodríguez, infravalorado actor y comediante latino que a mí me gusta mucho.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 13

Desconozco qué es lo que me pasa con "Transylvania 6-5000", porque tenemos todos sus fotocromos + el hermoso póster, y ahora destacamos este recorte extraído de las páginas de "Shows", dedicado a promocionar el lanzamiento en vídeo -de la mano de José Frade- del debut en la dirección cinematográfica de Rudy De Luca, colaborador habitual de Mel Brooks. Pero lo cierto es que nunca me ha gustado. Me parece una comedia de lo más mediocre que comete el mayor error de todos: no hacerme reír. No sé, será que tal sensación se convirtió en un trauma, de ahí que insista tanto, como si esperara algún día encontrarle algo positivo.
En el caso del recorte, lo único que encuentro es una cagada enorme, otorgar a Joseph Bologna el rol de uno de los dos periodistas protagonistas, cuando en realidad ese papel recayó en manos del eterno Ed Begley Jr. (del otro se encargó Jeff Goldblum). Estos chicos de "Shows" no hacían bien sus deberes.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!


lunes, 13 de septiembre de 2021

CHICANO

El boxeador Dum Dum Pacheco, olvidado del imaginario popular básicamente desde que dejó de boxear, está viviendo en estos momentos un revival por parte de gente que quizás se acerca a él en pleno siglo XXI  por una cuestión de extraño esnobismo, gracias a la publicación de una serie de libros de corte “cool” que, a parte de para satisfacer al lector —puesto que sin duda son todos ellos libros interesantes— , sirven para que sus autores peleen entre sí  en las redes sociales y ver cuál de sus libros es mejor o más genuino. Y a partir de ahí, el boca a boca natural en redes traduce este eco en una serie de fuegos de artificio que durarán a penas unos meses para que, luego, Dum Dum Pacheco, vuelva a ser el personaje oscuro y olvidado que era hace unos años.
La única verdad es que todos esos libros son complementarios, y supongo que si alguien siente verdadero interés por el apodado “El puño del tercio”,  deglutirá todas esas publicaciones sin importar quien tuvo la idea primero o cuál de los autores es mejor. Pero, por lo que a mí respecta, mi interés se vuelca inicialmente en la autobiografía de Dum Dum, “Mear Sangre”, no por quién lo haya editado, sino porque, sencillamente, porque es un libro que lleva 40 años escrito y el autor es el propio Dum Dum. Todo lo demás es una guerra de egos mal gestionados en redes sociales, que, sin duda, vista desde fuera es mucho más entretenida que la película de la que vengo a hablarles tras el inciso, del mismo modo que lo era ver "El gran circo de Televisión Española" después de la merienda.
No es que sienta un especial interés por Dum Dum Pacheco; Mi interés por él se reduce al par de películas en las que participó, motivo este por el que no me es una cara desconocida, pero, como boxeador, como personaje marginal que consiguió la suficiente popularidad como para que el mundo del cine se fijara en él —y al margen de sus celebradas colaboraciones con Mariano Ozores y Manuel Summers—, como estudioso de las cinematografías exóticas (y marginales, y de derribo, y raras, y misteriosas, y desperadas), Pacheco me puede llegar a causar el interés suficiente como para ponerme a leer alguno de los libros sobre su figura y ver alguna de las películas en las que intervino —de las que apenas se habla en ninguna parte en general—. Un interés similar al que me puede suscitare ver las películas porno de La Veneno, o ver “Un genio en apuros”. Porque es algo inusual y marciano. Así, me pongo la película en la que el boxeador estuvo más involucrado.
“Chicano”, dirigida por el inefable José Truchado gracias a la pequeña inyección que aportó el propio boxeador en calidad de productor, es un tardío chorizo western rodado con lo puesto mas cinco o seis actores (y actrices) como todo reparto, cuya incompetencia solo serán capaces de calibrar aquellos que hayan visto alguna película del director con anterioridad. Se trata de la nada más absoluta.  Y uno ya tiene las retinas desgastadas de ver basura; “Chicano”, tras su soso visionado, me ha dejado impávido. Tan solo es una película mal ambientada en el Oeste, mal rodada, mal montada, mal interpretada y mal contada. Una sucesión de escenas de gente hablando, a veces montando a caballo, a veces incluso peleando y usando una técnica que recuerda vagamente a las artes marciales. Carece de humor, voluntario e involuntario,  y no nos entretenemos ni un segundo de la hora y diez escasa que dura.  Tan solo comprendemos que pasa en el encuadre cuando, tras finalizar el visionado, consultamos la sinopsis en internet. Normal, entonces, que esta película sea tan ignota. Lo único bueno que se puede decir de ella, es que es una genuina película mala, de las que duelen.
La cosa va de un matrimonio que, al llegar a un pueblo, es víctima de unos bandoleros que, en un atraco al banco, asesinan a la mujer. Por supuesto, su marido, se tomará la justicia por su mano yendo a por los tres o cuatros bandoleros que han matado a su esposa, siendo un tal Anderson (Dum Dum) el más fiero y duro de pelar de todos ellos.
El morbo de la película radica, naturalmente, en ver a Dum Dum Pacheco actuando.
Es una lástima  la poca información  que hay acerca de esta película, porque me gustaría saber por qué el boxeador mira a un punto fijo cada vez que tiene que decir diálogos (¿Estará leyendo algún tipo de cartel?) o como de hábil era recitándolos, porque lo cierto es que, al igual que el resto del reparto, la voz de Pacheco está doblada por un actor  de doblaje profesional y no le escuchamos a él. Más allá de eso, la película no tiene nada.
A su lado, en pantalla, no se lo pierdan, tenemos nada menos que a otro icono del cine mierdoso nacional, el incombustible Max-B aka Max H. Boulois, protagonista de clásicos de la inmundicia como “Cazar al negro” u “Otelo, Comando negro” que, si bien su presencia es siempre un aval para disfrutar de una película, aquí está tan soso que nos da exactamente lo mismo. También tenemos a Guillermo Antón firmando aquí su intervención con el pseudónimo de ¡Williams Anthony!, supongo que en un afán de exportar la cinta internacionalmente y que no se viera tan claro que esto era un chorizo. A Guillermo le vimos también en “Los nuevos extraterrestres” donde firmaba como William Anton, en “Al Este del Oeste” con Fernando Esteso o en “Policía” junto a Emilio Aragón. Puede que “Chicano” sea la película donde este tenga más presencia. El resto del reparto, a bote pronto, carece de interés y, la verdad, poco más puedo decirles de una película que, si no existiera, tampoco pasaría nada. Ni tan siquiera se puede permitir el lujo de denominarse “joya del trash español”,  porque no llega.
Eso sí, Dum Dum Pacheco, está muy fuerte y lozano.
El film estuvo en salas cinematográficas, por supuesto, e incluso llegó a congregar a 36.000 espectadores. Una minucia para el año en que se estrenó, 1980, pero a día de hoy, esa cifra sería considerada casi un éxito.
Para antropólogos cinematográficos. Aunque desde aquí les recomiendo que, en lugar de ver la película, se lean cualquiera de esos libros que se centran en su figura; seguro que son infinitamente mejores.