miércoles, 12 de mayo de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 5

A finales de 1987 se estrenaba en España la tan entretenida como tontuna "Spaceballs, la loca historia de las galaxias", parodia oficial de "Star Wars" perpetrada por ese maravilloso loco judío que es Mel Brooks. Acudí a gozarla al cine "Continental" de Hospitalet/Collblanc. Me gustó tanto, que repetí varios días después. Cosa nada habitual en mí.
Para promocionarla, Brooks visitaba nuestra tierra y se dejaba entrevistar por los medios, entre ellos los entrañables amigos de "Shows". Bien, a continuación les dejamos con un par de recortes dedicados a la peli de marras y al cineasta. Entre sus declaraciones, destaca cuando le preguntan por el cine actual -de entonces- y afirma no gustarle salvo una excepción, "Arizona Baby", alabando de paso a sus perpetradores, aún algo verdes y que, no creo casual, son tan judíos como el amigo Melvin Kaminsky. Todo queda en casa.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!



martes, 11 de mayo de 2021

EL PÓSTER DE "SUPERSONIC MAN"

Ya saben como es esto del vicio. Comienzas a lo tonto con un póster, y pronto te entra el mono de pillarte unos cuantos más. En mi caso, el siguiente fue "Supersonic Man". La suerte es que un ser humano generoso -tu ya sabes quien eres, bribón- se ofreció a regalármelo aprovechando mi entonces reciente cumpleaños. Todo un detalle que me hizo más fácil dar el paso pero que, por suerte, no ha tenido continuidad. En eso soy un tipo afortunado, sé deshacerme rápido de mis adicciones, sobre todo cuando no disponen de una base sólida. Dicho de otro modo, le tengo afecto al clásico "trash" de Juan Piquer Simón, pero para nada, y digo PARA NADA, la considero una buena película. Es un truño, y gordo. Por ese motivo, no le encuentro lógica alguna a colgar su póster -por maravilloso que sea, ¡y es!- en las paredes de mi reducido hogar. Los pocos marcos de los que dispongo son espacio exclusivo para películas que ADORO. Y aunque "Gomia, terror en el mar Egeo" -el otro póster- me gusta más que "Supersonic Man" (como leerán en una reseña que saldrá publicada un día de estos), tampoco está en el podio de las grandes. La que sí lo está, y con honores, es la que reposaba ahí antes de la llegada de las dos recientes adquisiciones: "El regreso de los muertos vivientes". Por ese motivo, decidí devolverle su merecidísimo trono y meter los otros en una carpeta. Si algún día me pillo un piso más grande, y más marcos, los rescataré. Pero dudo que eso ocurra. Aún así, fue bonito tenerlos a la vista unos cuantos días y es bonita la imagen testimonial que, en este caso, queda de ello.

lunes, 10 de mayo de 2021

808

La Roland  T-R 808 Rhytm Composer —popularmente conocida sencillamente como la 808— fue una caja de ritmos  fabricada por Roland Corporation a principios de los años 80 que, sin pretenderlo, se convirtió en uno de los instrumentos musicales más influyentes y revolucionarios de la historia de la música.
La 808, caja de ritmos funcional  y rudimentaria, fue concebida como complemento para los músicos callejeros que desearan llevar percusión como acompañamiento. Si un guitarrista necesitaba una batería, la principal innovación de esta caja consistía en que podía programar sus propios ritmos de batería. Sin embargo, en sus primeros meses de vida, la caja no gozó de la popularidad deseada ya que los sonidos de batería que creaba eran demasiado electrónicos, raros, grandilocuentes, y parecían todo menos una batería convencional. El bombo resultaba atronador, y las líneas de bajo que se podían conseguir eran poco menos que estridentes.
Sin embargo, el bajo precio con el que se comercializó propició que los viejos popes del Hip-Hop comenzaran a experimentar con ella, a sacarle partido y, así, escribir con este aparato una página de la historia, no ya del Hip-Hop, sino de la música electrónica en general, gracias al “Planet Rock” de Afrika Bambaata & The Soul Sonic Force que utilizaba muy sabiamente las programaciones de la 808, o  productores como Rick Rubin que tomaron buena nota de ello. Cuando Marvin Gaye usó 808 en uno de sus más grandes hits, el “Sexual Healing” el mundo de la música supo que esa cajita de ritmos, casi de juguete, había llegado para quedarse.
Generó culto hasta tal punto que, según avanzaba la década, la 808 se convirtió en un aparato esencial en estilos de música tan dispares como pop, Miami bass,  acid house, italo disco, tecno… llegando el culto a la maquinita hasta nuestros días que se utiliza en todo tipo de estilos electrónicos contemporáneos como por ejemplo el trap, cuyo patrón consiste básicamente en la utilización de la 808 para construir beats.
El secreto del sonido de la 808, y su consiguiente culto se debe principalmente a dos motivos: Por un lado, para abaratar costes, Roland utilizó en la fabricación de esta caja de ritmos una partida de transistores defectuosos desechados por otros fabricantes, de ahí que el sonido de las baterías proporcionadas por la máquina fueran tan especiales, mientras que, por otro lado, solo se fabricaron 12.000 unidades de la 808 entre 1980 y 1983. Una vez vendidos, jamás puso en marcha la fabricación de más unidades a pesar del éxito obtenido porque, como se fabricaban con transistores defectuosos, no volvieron a poder reabastecerse con ese tipo de transistores. Roland, cuando la fabricó, no tenía ni idea del impacto cultural que supondría su pequeña máquina de acompañamiento.
Cuando Alex Noyer y Alex Dunn, productor y director respectivamente de “808”, se encontraban en 2012 en la Winter Music Conference, coincidieron con el productor musical Arthur Baker, y tras una conversaciones de corte nostálgico a cerca de las bondades de esta caja de ritmos y los clásicos ochenteros que se concibieron a su merced, Noyer decidió que sería una buena idea producir un documental sobre este aparato histórico. Y se pusieron manos a la obra con él.
La película documenta, bajo estructura de cabezas parlantes, la historia de la 808, su influencia en el mundo de la música, los pormenores y pormayores de su fabricación y, en definitiva, lo importante que fue este instrumento musical. Para ello se sirve de las declaraciones de reputados artistas como Phil Collins, Pharrel Williams, Diplo o Goldie que en un momento u otro han utilizado en sus éxitos los patrones de esta caja de ritmos. Por supuesto, la 808 es esencial  para el mundo del Hip-Hop, por lo que este ocupa más de un 75% del documental, diciendo lo que tuvieran que decir al respecto gente como Rick Rubin, Beastie Boys, el propio Bambaata, T La Rock o Lil Jon.
El documental es sumamente interesante y ayuda al neófito a comprender —y diferenciar— la idiosincrasia de la Roland, además de hacernos partícipes de indudables clásicos de la música electrónica fabricados con este cacharro y que podemos disfrutar, asimismo, en el álbum “808: The Music” y que fue lanzado paralelamente al documental.
“808” gozó de un estreno limitado en salas de cine de Los Angeles, se proyectó en el SXSW de Austin y, después, gozó del beneplácito de las plataformas de streaming  con Itunes y Apple Music a la cabeza, cosechando durante el trasiego, unánimes críticas que posicionan al documental como uno de los mejores que existen de temática musical.

domingo, 9 de mayo de 2021

TRAILER DE "KILLER KLOWNS (LOS CLOWNS ASESINOS)"

Ocasionalmente, al fandom le entra la neura de encariñarse de una película por los motivos equivocados. Se convencen de que representa como nadie ciertas etiquetas que se aprendieron recientemente, siguiendo alguna moda pasajera o leyendo las páginas de algún fanzine oportunista. Etiquetas como "serie B" o "trash". Bien, "Killer Klowns from Outer Space" (o "Los Clowns Asesinos" en España) está lejos de ser "serie B" (sistema inventado durante la era dorada de Hollywood del que muchos siguen tirando erróneamente a la hora de elegir palabrejas "cool") y aún más lejos de ser "trash". Pero claro, al contar la historia de unos aliens con aspecto de payaso que matan con palomitas y confeti, pues tiene que serlo, porque es tan chorra como atractiva. Sin embargo, la película de los populares hermanos Chiodo (los padres visuales de "Critters") está bien parida, bien narrada y cuenta con un acabado solvente. No es una película "mala pero divertida", ni mucho menos. Simplemente es una correcta comedia de ciencia ficción y terror.
Resumiendo, que el fandom es idiota. Bueno, la gente es idiota. Pero el fandom de este país, más. Algo así provoca que uno le pille tirria a estas películas... aunque, en realidad, ellas no tengan la culpa de nada.  Por eso, y a pesar de todo, les dejamos hoy el trailer de "Killer Klowns...", convencidos de que disfrutarán como chinos al haber formado parte todos ustedes, en algún momento de sus juventudes, de esa masa embobada.


sábado, 8 de mayo de 2021

EL CICLO DEL HOMBRE LOBO

En la época que vivía engañado creyendo que me gustaba leer novela de terror -que no- y, más concretamente, a Stephen King -que tampoco-, descubrir en la sección de novedades de la librería del "Corte Inglés" este "El ciclo del hombre lobo" fue todo un regalo para los sentidos. A saber: cortito, letra gorda, aspecto super-atractivo y, más importante aún, con ilustraciones del gran gran Bernie Wrightson (que en paz descanse). No hacía muchos años de su colaboración con King para la fabulosa traslación tebeística de la maravillosa "Creepshow" (porque ese es el Stephen King que a mi me molaba, y me mola, aquel vinculado al cine), así que, teniendo en cuenta lo mega-fan que era -y soy- de aquella, este libro se antojaba casi casi como un tesoro. Tanto como para intentar leerlo. Y tanto como, tropecientos años después de haberlo extraviado, recuperarlo a través de "Wallapop". ¿Por qué? ¿por su alto valor literario? ¡¡No!! Por nostalgia, el aspecto y los dibus del co-papá de "La cosa del pantano".
Hay un hombre lobo ahí fuera. Cada noche que la luna es llena, sale a cazar individuos a los que devora con delectación. Un niño paralítico será el único que le haga frente.
Sí, es cierto que Stephen King era una fábrica de "best sellers" y cualquier cosa que llevaba su firma -especialmente en esa época- se vendía. Y la prueba está en "El ciclo del hombre lobo", que como novela es de lo más insulsa, tontuna y previsible. Tal vez lo único que llama la atención es que, tratándose de una historia de licántropos, se ajusta más a los ciclos lunares de lo que es habitual en las películas del gremio, cosa que afecta a su formato episódico. De hecho, leyéndolo aprendí que la luna llena no sale cada día, o arbitrariamente, así que, pal caso, digamos que King ejerció de una especie de Carl Sagan para mi yo adolescente, granudo y virginal. Por lo demás, pues no sé, una obra de lo más normalilla, que ni deja huella, ni irrita, ni deslumbra. De haberla firmado Pepe López, seguramente nadie la valoraría... salvo por la maravillosa labor de Wrightson. Lo suyo es para arrancar y enmarcar.
No hace falta decir que, también como todo lo que escribía Stephen King en la época, "El ciclo del hombre lobo" se convirtió en una película de la que ya hablé en su momento. Lo que más llama la atención de ella es el protagonismo que da a personajes secundarios -o muy secundarios- del libro, como la hermana del chaval paralítico. Y luego, pues que se carga el único aspecto semi-original, la mentada estructura episódica en conveniencia con los ciclos lunares, convirtiéndola en un relato lineal y elemental hasta la médula. En fins...
Resumiendo: Recomendado exclusivamente a fans de Bernie Wrightson.

viernes, 7 de mayo de 2021

CASO CERRADO

“Caso cerrado”, la última película que protagonizó Marisol, es una rara avis dentro de su carrera. Todos sabemos que Marisol sufrió una infancia difícil llena de abusos y  explotación infantil por culpa de los contratos firmados con el productor Manuel Goyanes que, prácticamente, decían que Marisol era de su propiedad. La adolescencia le fue a la zaga, pero ya cuando consiguió liberarse de esos contratos a mediados de los años 70, Marisol conocería al bailarín Antonio Gades con el que se casaría y junto al que desarrollaría cierta militancia en el partido comunista. Esta militancia duró hasta que se separó de Gades allá por 1986 y, un año antes, y consecuencia de esos últimos años de militancia, rueda esta película.
Marisol hacía ya tiempo que se había quitado el nombre artístico haciéndose llamar Pepa Flores que es su nombre real.
Andaba ya la actriz y cantante medio retirada cuando le hicieron llegar este guion de Gonzalo Goicoechea y del director de la misma, Juan Caño Arecha, amigo personal de la actriz y camarada del partido. Ella, advirtió que lo más probable es que no la hiciera, pero aún así, se leería el guion ya que tenía costumbre de hacerlo con todos los guiones que escribían pensando en ella.
De todas formas, Caño y Goicoechea no tenían todas consigo ya que la película se produciría en cooperativa y no disponían de dinero para pagar a la actriz.
La sorpresa del director fue mayúscula cuando esta le llamó diciéndole que, pese a que no tenía pensado hacer más películas, esta, que tenía un contenido respetable y, más o menos, compatible con su militancia, sí que la haría. Cuando Caño Arecha le dijo que no podía pagarle su caché, ella le replicó que no estaba hablando de dinero, que le estaba diciendo que sí que hacía la película. Luego ya, cuando llegaran los beneficios en taquilla, se llevaría la parte que le correspondiera.
La cosa va de un matrimonio judío que se ve envuelto en problemas el día que él, que es empleado de banca, descubre que en su sucursal se están ejecutando movimientos no muy legales. Como por otro lado el individuo es objetor de conciencia y no hizo la mili (con la mala prensa que esto trae socialmente dentro de los círculos bienpensantes), sus compañeros aprovecharán para cargarle el muerto a él, por lo que ingresará en prisión por los pufos que le han encalomado. Todo esto no le sienta bien a su esposa que lo único que quiere es llevar una vida normal sin líos políticos, por lo que, poco a poco, ella irá pasando de él y dedicandose a sus cosas.
Puede que a Pepa Flores le gustase el guion y aceptara rodarlo a cuenta de lo que se sacara, pero lo cierto es que, a la hora de interpretar su papel, parece como si le importara un bledo estar en la película. Durante muchos años se nos quería vender la moto de que, más allá de la pizpireta imagen que Marisol ofrecía durante su infancia y adolescencia, esta era una gran actriz a la que no se le había dado la oportunidad de demostrarlo. “Caso Cerrado” es una mala película de factura muy baja, dirigida con poca solvencia y montada de manera confusa, por lo que en todo momento el resultado queda raro y cuesta entender el argumento. Pero desde luego, Pepa Flores no ayuda a que la película tire para adelante porque está espantosa. Actúa a trompicones y lo mismo alza la voz que susurra en la misma escena. Incluso, años después, cuando le preguntaron por esta película, ella respondió que “podía haberlo hecho mil veces mejor”.
Como fuera, la película pasó por el festival de cine de San Sebastián donde el público abandonaba sus butacas a mitad de proyección, así como recibió unas críticas fastuosas y su paso por los cines fue prácticamente anecdótico; acumuló unos irrisorios 183.000 espectadores cuya recaudación no sirvió ni para cubrir los gastos, por lo que Pepa Flores no vio ni un duro de su trabajo. Esto fue el remate del tomate, y si la actriz ya estaba pensando en retirarse, esta película tirando a mierdosa  le convenció de, ahora sí, retirarse del cine por siempre jamás. Y eso es exactamente lo que hizo.
Por otro lado, cuando se separó de Gades en 1986, la actriz se desvinculó de todo activismo político para volverse a su Málaga natal y vivir anónimamente. Sus apariciones públicas son escasas, siempre para medios pequeños y locales e, incluso, cuando le concedieron el Goya de honor el año 2020, rehusó ir a la ceremonia a recoger el premio siendo sus hijas, Celia Flores y María Esteve, quienes se personaron a recogerlo.
“Caso Cerrado” es su lamentable testamento fílmico, una película de una fuerte carga política que se ejecutó con unas manazas más grandes que las de André el gigante y que pasó inadvertida allá donde fue programada. Su único interés radica en el morbo que pueda suscitar (o no) el visionar la última película que haría Marisol en su vida. Yo tenía bastante.
Por otro lado, en papeles secundarios, tenemos a Lola Gaos, Santiago Ramos o un jovencito Antonio Banderas que se comía  el mundo y que, paradójicamente y en contraposición a este bodrio, se llevó el Fotogramas del plata, los premios que concede la revista del mismo nombre, al mejor actor aquél año 1986. “Caso Cerrado” sería uno de los títulos que figuran en la filmografía del célebre Pirri, que ofrece un cameo interpretando, como no, a un macarra drogata que va a entrar en prisión.
Por su parte el director, Juan Caño Arecha, no volvería a hacer cine prácticamente, quedando sus referencias audiovisuales relegadas, casi dos décadas después, a un par de trabajos documentales televisivos siendo el más destacable el dedicado a su amigo Antonio Gades con “Antonio Gades, la ética de la danza”. Esta película casi se queda en una anécdota.

jueves, 6 de mayo de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 7

 


miércoles, 5 de mayo de 2021

lunes, 3 de mayo de 2021

STALLONE: FRANK, THAT IS

Desconozco si existe algún documental biográfico sobre Sylvester Stallone, pero nos sabemos todos su vida tan al dedillo que, si no existe, tampoco creo que haya necesidad. Sin embargo, hay un personaje oscuro, simpático y popular por ser su hermano, cuya carrera, aunque alguna vez nos hayamos topado con algo de su cosecha, es un absoluto misterio. El hermano de Rocky; Frank Stallone.
Este dinámico documental repasa toda la vida del Frank desde que es niño hasta el momento actual en el que se gana la vida como cantante de  Big Band, en una película con estructura de cabezotes parlantes, pero que resulta del todo interesante porque, palabras bonitas hacia Frank Stallone  por parte de los entrevistados a parte, el documental incide en la espiral de mala suerte que ha vivido el hoy crooner.
Y es que la vida de Frank Stallone ha sido un cúmulo de despropósitos del azar. Cuando las cosas parecían que iban a ir bien, siempre una serie de acontecimientos se lo pusieron los suficientemente difícil como para pegarse una buena hostia, además de ser una presencia totalmente ensombrecida por el estrellato de su hermano. Sly le enchufaba, cierto, y por eso generó mala fama, sin embargo, cuando con su primer grupo, Valentine,  ficharon a un extraordinario teclista, este abandona el grupo y justo en ese momento triunfa por todo lo alto con su música. Era John Oates. Mientras, Valentine se dan de hostias porque, a la banda, que ha conseguido cierta notoriedad gracias a la canción que compusieron para “Rocky”, “Take It Back”, se les toma a cachondeo hasta tal punto que, en una sala de conciertos en la que son contratados, no son anunciados como Valentine, sino como “Rocky’s Brother”. Si el no conocer —o no querer conocer— el nombre de la banda por parte de sus contratantes no fuera suficiente, tras grabar su primer disco con RCA, esta empresa cambiara su política y desarrollando nuevos proyectos. De ese modo, ese álbum queda relegado al ostracismo y no llegando a nada. Más mala suerte.
Y toda la carrera de Frank es así, llena de infortunios. Tuvo un ramalazo de suerte cuando los Bee Gees abandonaron su participación en la banda sonora de “Staying Alive” y, casi por descarte, se la encargaron a él consiguiendo así el momento de mayor gloria en su carrera, que fue el éxito de “Far from Over”. Y con ese exitazo la discográfica lanzó su primer disco en solitario con todos los medios posibles —tras el éxito de “Far from Over”  se suponía que este hombre iba a vender más discos que Conchita Piquer—, con tan mala suerte que ese disco no funcionó en absoluto.
De todo eso, de las rivalidades con su hermano, y, pasando un tanto por encima, de su carrera como actor de productos de serie B/Z en los que se explotaba su apellido y sus escarceos en el cine mainstream (en los que no estaba enchufado por Sly), nos habla este documental acompañándose de abundante material de archivo que incluye súper ochos y fotografías pertenecientes a la familia y en las que vemos a los hermanos Stallone hechos unos pipiolos, montado todo con tanta pericia, que la hora y cuarto de metraje que dura se nos pasa como si fueran 20 minutos. Muy bueno, muy entretenido y entrañable.
Sin embargo, y aunque se nos presenta a Frank Stallone como un individuo amargado y lleno de manías,  considero que la mala suerte, principal protagonista del documental, no es tanta; Stallone ha vivido de la música y del cine durante toda su vida y en las escenas filmadas en su casa no parece que viva en un cuchitril precisamente ¿Que no ha llegado a ser una megaestrella como su hermano? Vale, pero su carrera es, de largo, mucho más entrañable e interesante que la de Sylvester. Se puede morir tranquilo.
Curiosamente, el director Derek Wayne Johnson, que compagina su carrera de actor con su labor como realizador de documentales, debe ser un absoluto flipado de “Rocky”, porque todos los documentales que ha rodado giran en torno a la película, ya sea este, ya sea “John G. Alvidsen: El gran desconocido”, ya sea “40 Years of Rocky: The Birth of a Classic”.
Muy interesante y entrañable todo.

domingo, 2 de mayo de 2021

TRAILER DE "EL AVARO"

Porque no siempre puede ser jauja, tras airear el trailer de una película muy popular, toca retroceder y volver a lo que, después de todo, es moneda común en este blog, un cine algo más apolillado y, desde luego, no tan taquillero. Al menos no ahora, aunque en su tiempo seguramente una película de Louis De Funes era sinónimo de éxito. De francesitos corriendo al cine para echarse unas buenas risotadas. Una como "El Avaro". Que no he visto, ni creo que vea, pero cuyo trailer va sobrado de gracia, con ese De Funes desatadísimo echando mano de todos sus tics.
Como siempre, ripeado de un deliciosamente repugnante VHS.

sábado, 1 de mayo de 2021

TALES OF THE THIRD DIMENSION IN 3-D

Combinar mi corta edad, la lectura de una de mis primeras -o la primera!- revistas especializadas de origen franchute y el cartel alucinante de aquella película extraña, fue fulminante. Entendí de ipsofacto que, adentrándome en todo eso del cine de terror y fantástico, me esperaban un montón de sorpresas jugosas y estrambóticas que me llevarían hasta mundos inexplorados y únicos. Ya ven lo que dio de si el puñetero cartelito de una ignotísima producción del año 1984 surgida de la factoría de Earl Owensby, ese magnate del cine zetoso que nadie ha reivindicado aún debidamente. Y sin embargo, he tardado décadas en degustarla íntegra. Primero porque era imposible de localizar (no consta que llegara a nuestras tierras). Segundo, porque cuando pude gracias a que alguien la subió entera a YouTube, estaba únicamente en inglés, que aunque lo entiendo, no tanto como querría. Y tercero, porque mi interés se había diluido con el tiempo. Sin embargo, hace poco, justo a raíz de reencontrarme con el cartel, cogió fuerzas de nuevo. Así que corrí a YouTube y me la comí entera... eso sí, con las limitaciones comentadas. Ténganlo en cuenta a la hora de juzgar mis impresiones.
Tenemos tres historias. La primera gira en torno a unos vampiros que quieren adoptar un niño. El que se agenciarán resultará ser un hombre lobo, su mayor enemigo natural. Tontuna. La segunda es la peor, por ser la más aburrida y anodina, aquella en la que pasan menos cosas. Un par de ladrones de tumbas obligan al enterrador del cementerio a que les diga donde se ocultan las mayores riquezas bajo tierra -asesinándolo de paso-, una vez allí, tendrán muchos problemas. Y finalmente, llegamos a la "mejor" del pack. Aquella que suele llevarse las críticas más positivas, y la única que ha generado que la peña cuelgue extractos en YouTube. Unos niños van a pasar la Navidad a casa de la abuela. Esta se queda sin pastillas y comienza a denotar tendencias asesinas. El final delirante es de traca (y del que tomaron buena nota los Hermanos Polonia para su "Feeders 2: Slay Bells"). Aquí el humor resulta mucho más evidente y mal-lechado. Ya al inicio alucinamos cuando el padre se saca el cinturón y comienza a atizar con saña salvaje a uno de sus retoños. Y luego, pues todos los intentos homicidas de una yaya con un catálogo de muecas interminable. Los críos lo hacen muy bien, especialmente ella. Esta es la historia que "salvaría" al largometraje del olvido absoluto.
Algo bueno que podemos decir de "Tales from the third dimension" es que su cartel no engaña nada. Ni pizca. Todo lo que vemos, está en la película. Cosa de agradecer conociendo como conocemos las sucias estratagemas de los productores de segunda o tercera regional. Está ese esqueleto simpático, introduciendo las historias muy educadamente a base de discursos pomposos (nada que ver con las maneras de un Tío Creepy). También los buitres con la cara de Stan Laurel y Oliver Hardy. Y, efectivamente, la peli es en 3D. No porque la haya podido gozar de esa manera, pero lo evidencia que cada dos por tres lancen objetos a cámara.
También es evidente que la inspiración viene de la mano de "Creepshow". No creo que sean delirios de un fanático de mi porte, lo demuestran la combinación de humor y terror y, por supuesto, el mismo esqueleto como introductor. No olvidemos que el clásico de George A. Romero fue un "hit" en su época, y cuando algo lo peta, los buitres (sin las facciones del gordo y el flaco necesariamente) surgen de sus guaridas para intentar sacar tajada. Las consecuencias zetosas de "Creepshow" fueron unas cuantas que estaría bien recolectar algún día. Así a bote pronto, me vienen "Historias de miedo flipantes", "Screamtime" o "Scary Tales" representado al gremio SOV.
Volviendo a "Tales of the third dimension", pues bueno, ya se pueden imaginar el percal: En general es bastante aburrida. Sosilla. Los efectos especiales gastan cierta tosquedad, pero derrochan muchísimo encanto (sobre todo los muñecotes habladores o las maquetas). No esperen gore, porque no hay. Ni pizca. Da la impresión que los responsables apuntaran más hacia una platea juvenil.
Earl Owensby aparte (que se encarga de dirigir los interludios con el esqueleto parlanchín), encontramos a directores/guionistas con curiosas y dispares trayectorias. Todd Durham dirigiría ese mismo 1984 un "spoof" de "Star Wars" titulado "Hyperspace" (adelantándose a "Spaceballs") y terminaría ligado de por vida a la famosa saga "Hotel Transilvania" como responsable de la story y los personajes. Thom McIntyre venía del exploitation y nunca lo abandonó. Y a Worth Keeter ya lo conocen. Hemos hablado de él en este blog unas cuantas veces.
En el reparto solo reconocí dos rostros, los del gorderas William T. Hicks, quien haría buenas migas con Keeter, interviniendo así en sus dos pelis sobre Duncan Jax. Y el de Leon Rippy, el único que tuvo una genuina carrera posterior. Le hemos visto en un puñado de títulos perfectamente mainstream, siempre como secundario carismático, a las órdenes de peña del calibre de Spielberg o Eastwood. Echen un ojo a "la secretaria" y flipen.
Como dato curioso, mentar que uno de los asistentes de producción es Phil Smooth, quien un año después se pondría manos a la obra con su propio largometraje, el ultra-costroso "Dark Power".

viernes, 30 de abril de 2021

CRAWLSPACE (EL ÁTICO)

Pequeña producción de la Empire en horas más o menos bajas que, reaprovechando los escenarios ya utilizados en “Torok, el Troll”, cuenta con el protagonismo de Klaus Kinski como el mayor de sus reclamos.
Se trata de la historia del hijo de un cirujano nazi que, teniendo un edificio de viviendas en propiedad, alquila pisos del mismo únicamente a estudiantes jóvenes y de buen ver. Al tiempo que hace experimentos con humanos en el ático, se dedicará a espiar a las jóvenes inquilinas, y también se llevará por delante a todo aquel que ose inmiscuirse en su trabajo.
Realmente es una película tirando a floja, pero con todo el encanto de una película Empire de la época y repleta de asesinatos, ratas y sangre bien rojita salpicándolo todo como si fuera acuarela. Quizás peca de aburridilla en algunos momentos y de hacer gala de una lentitud exasperante, pero, Klaus Kinski es, en sí mismo, un aval más que suficiente para ver la película. Kinski estaba como una puta cabra y, en su interpretación siempre grandilocuente, el espectador nota esa chifladura y, en consecuencia, la recibe con hilaridad. Por otro lado, también resulta gracioso el contraste de ver a Kinski, todo un reputado actor, interactuando con una serie de actores y actrices tan del montón. La cosa queda rara y, en su conjunto, “Crawlspace (El ático)” resulta una película bastante peculiar. A eso hay que añadirle  lo muy molona que es la fotografía de las películas Empire de la época, y el ambientillo de serie B made in Charles Band que se respira, por lo que, sí, es malilla, tirando a horrorosa, pero contiene otros muchos elementos que la vuelven interesante. A mí, me cae simpática.
Asimismo, a estas alturas hablar de que el rodaje fue un completo desastre por culpa de la locura y la presión a la que sometió al equipo el hijo de puta loco de Kinski, no sería nada nuevo; Sería lo obvio en cualquier película en la que trabajara el actor en aquella época. Esta vez, no solo renegó todo lo renegable, si no que, según el director, David Schmoeller, en tres días de rodaje, Kinski, se pegó seis veces con miembros del equipo, mientras que, por otro lado, no hacía ni puto caso a las indicaciones del director. Kinski hacía lo que le salía del rabo. Como no le gustaba el vestuario que se le había asignado a su personaje, un día, cogió y se fue de compras, eligió nueva ropa que a él le parecía más adecuada para su rol, y pasó los gastos a producción. Al finalizar el rodaje, cuando todo el equipo devolvía el vestuario y demás enseres utilizados al personal de atrezzo, Kinski decidió quedarse con la ropa que había comprado por la patilla.
El actor se comportaba fatal, no hacía más que soltar soflamas, criticar la producción y agredir a todo el que se cruzara en su camino. La cosa se volvía insostenible y tanto Schmoeller como el productor Robert Bessi decidieron que lo mejor era despedir a Kinski y contratar a cualquier otro actor y hacer del rodaje algo llevadero, sin embargo, Charles Band se negó en rotundo a despedirle, ya que consideraba que lo único que podía hacer que esta película atrajera a los espectadores al cine, era la presencia del actor, toda una leyenda. Así que se jodieron y apechugaron.
Sin embargo, Schmoeller, vio el cielo abierto cuando observó que Kinski se había encaprichado de una de las actrices — no se ha desvelado cuál podría ser de la que se encoño, pero todo apunta a que, probablemente, fuera Tané, actriz con la que en la película interactúa poco— y que, siempre que la actriz estaba en el set, con el fin de seducirla, Kinski se comportaba de manera caballerosa y educada, llegaba incluso a obedecer las órdenes del director, por lo que este pidió a la actriz que permaneciera en el set el mayor tiempo posible, incluso después de sus sesiones, ya que así conseguía domarle. La actriz se quedaba el tiempo que buenamente le fuera posible, pero, cuando ella no estaba, Kinski volvía a su estado natural, que era el de cagarse en dios continuamente, romperlo todo y hostiar al personal.
En consecuencia de este rodaje en el que casi todo el equipo acabó siendo agredido por el insoportable actor, en 1999, David Schmoeller rodó un pequeño documental en el que narra todo esto que yo he resumido aquí y en el que se desquita de lo que supuso su rodaje más complicado, para una película que, en resumidas cuentas, no deja de ser una mierdecilla. Su título es “Please, Kill Mr.Kinski” y, desde luego, es un estupendo complemento para visionar en programa doble con “Clawspace (El Ático)” y que el posible disfrute, sea mayor.
En el reparto de la cinta tenemos, co protagonizando con Kinski, a Talis Balsam, que no tiene ningún tipo de parentesco con Martin Balsam, pero sí que fue esposa de George Clooney durante algún tiempo, y a la que hemos podido ver en películas como “Trans-Gen, Los genes de la muerte” o “Ellas los prefieren jóvenes”, película para lucimiento de Patrick Dempsey que pasó bastante inadvertida en nuestros cines.
“Crawlspace (El Ático)”, no llegó a estrenarse en nuestras salas, pero al igual que la mayoría del catálogo de la Empire, y  distribuida por la mítica Lightning Vídeo, sí que es un clásico de videoclub absoluto.
En cuanto a David Schmoeller, su película más popular, también a las órdenes de Charlie Band esta vez para la Full Moon, sería “La venganza de los muñecos”, franquicia a la que dio el pistoletazo de salida y a la que, casi, casi, pone el broche, ya que suya es también la dirección, a medias junto a propio Charlie Band, Jeff Burr  y David DeCoteau de una de las últimas entregas de la saga, “Puppet Master: Blitzkrier Massacre”, aunque también se le pueden reconocer títulos como “Trampa para turistas”, sin duda su mejor película, o, también bajo el seno de la Full Moon, “El otro mundo”.

jueves, 29 de abril de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 6

 


miércoles, 28 de abril de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 4

Y que electrizante resulta echar un ojo a este Top-30 de alquileres videográficos publicado en 1988, en las páginas de la ya recurrente revista "Shows", y encontrar semejante listado de joyones. Sí amigos, el cine de esa época era cojonudo. Irrepetible. La hostia. El mejor. Y el de ahora solo sirve para limpiarse el ojete. Hasta el menos malo. Me la suda. Así se lo digo.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!

lunes, 26 de abril de 2021

ESPERANZA SE ESCRIBE CON H: EL HIP HOP EN LAS CÁRCELES

Proyecto avalado y producido por una de las revista patrias sobre Hip-Hop más longevas del panorama,  “Hip-Hop Life Mag”, que retrata cómo el rap supone una vía de escape para jóvenes adscritos al movimiento que se  encuentran encerrados en prisión. Para ello, el equipo de filmación se traslada hasta las cárceles de Alcalá-Meco en Madrid y Albolote en Granada, y da voz a los reclusos más jóvenes para que narren su experiencia entre rejas y su relación con el rap ahí dentro. Un grupo de psicólogos y  trabajadores sociales reivindicarán este tipo de actividades, no ya como método de evasión, sino como disciplinada actividad creativa que ayuda a la inserción de los reclusos.
Asimismo, se entrevistará a raperos que, con álbumes comerciales en el mercado, han dado con sus huesos en prisión dando una perspectiva del asunto bastante interesante y que servirá para hacerse una idea real de lo que sucede allí dentro. Estos raperos son Chals, perteneciente al grupo madrileño Gente Jodida, que, aunque poseen una carrera un tanto discreta, sí que tienen varios discos en su haber, un bagaje, y respeto dentro de la escena Madrileña. El otro rapero que nos da su testimonio, mucho más popular que Chals, sería Spanish Fly, componente del grupo Triple XXX de Málaga. Se trata de una de las formaciones más importantes del panorama estatal con muchos años de carrera a sus espaldas y montones de discos editados.
Las declaraciones de estos dos emcees con respecto a sus estancias en prisión, lejos de ser bravuconas o impostadas, resultan tremendamente honestas y sinceras, dejando a las prisiones en las que estuvieron en su justo lugar, sin necesidad de recurrir a la pantomima, el amarillismo o el cliché.
Hay que tener en cuenta que en España el Hip-Hop inicialmente estaba en manos de la clase media, jóvenes estudiantes que se identificaban con una música y una forma de vida marginal, pero que, paradójicamente, no se encontraban, en su mayoría, en condiciones tan precarias como para verse obligados a delinquir. Obviamente, esto no es Estados Unidos y por cuestiones culturales y de clase social no hay tanto rapero que haya ingresado en prisión, ni tanto recluso al que le haya dado por el rap, por lo que, al haber poca cantidad de reclusos rappers que documentar, quizás la película se queda algo coja y, en definitiva, “Esperanza se escribe con H: El Hip-Hop en las cárceles”, se queda en una anécdota al respecto.
Por otro lado, técnicamente —a excepción del sonido ambiente en algunos momentos— el documental está cuidado con mimo, rodado con pocos medios, pero con profesionalidad, y escapa estoicamente del tono otorgado a otros documentales sobre Hip-Hop rodados en España de factura similar, pero resultado mucho más amateur —en el sentido despectivo que pueda tener, en algunos casos, la palabra—. “Esperanza se escribe con H: El Hip-Hop en las cárceles”, se merece un par de visionados.
Tampoco quién se encuentra tras la dirección es un aficionado; Pacool, que destacó sobre todo en su labor como DJ  llevando los directos de artistas como El Chojin o 995, también fue un reputado disc jockey de club encargándose de la programación de distintas discotecas de rap y R&B de la capital como DJ residente, y se lleva dedicando al mundo del audiovisual con su empresa Chancleta Films desde hace más de 20 años. Así, ha desarrollado una reputada carrera como realizador de vídeoclips para artistas destacados del rap español, del mismo modo que ha realizado todo tipo de trabajos para publicidad y derivados, llegando a rodar varios cortometrajes de 16 mm, siendo el más destacado de todos ellos el titulado “Bombón Helado”, una comedia situada en ambiente hiphopístico que cuenta con el protagonismo de destacados raperos españoles como puedan ser Mbaka (de Sólo los Solo), Bass Basilio, Duo Kie, Meko o Mitsuruggy.
Pacool tiene las tablas suficientes para llevar a cabo un proyecto como el que nos ocupa y realiza un trabajo que no chirría y que, incluso, llegó a ser emitido por La 2 de RTVE. Además, como nota anecdótica, decir que de casta le viene al galgo, porque Pacool es hijo de la estupenda actriz Concha Velasco.
En la cuota de raperos también tenemos al madrileño Dobleache, ex componente del grupo Jazz Two, compartiendo máquina de escribir en las labores de guion, con Félix Martín y Jaime Valero.
Sin duda, con sus carencias, virtudes y errores comunes, uno de los mejores productos audiovisuales en torno al Hip-Hop que se pueden encontrar en nuestro adorado y querido país.

domingo, 25 de abril de 2021

TRAILER DE "LA AVENTURA DE LOS EWOKS"

Creo que fui de los pocos chavales que en 1983, y tras ver "El retorno del Jedi", salió de la sala enamorado de los Ewoks. Desde entonces se ha dicho mucha mierda sobre ellos. Incluso, en aquellas horribles versiones de los clásicos de la saga efectuados, ordenador mediante, por Lucas hace ya unos años, sus escenas fueron acortadas. No entiendo por qué se le tiene tanta manía al elemento "mono", o "cute" que dicen los yankis. A mi siempre me ha funcionado. Me han enternecido E.T., Gizmo, el gusanito de "House 2" y, sí, los Ewoks. Tanto como para obsesionarme con ellos, pedir a Papa Noel algunas de sus figuras y acudir en Agosto de 1985 -acompañado de mi pobre y paciente padre- al estreno de la que se anunciaba -a página completa, y en color, en "El Periódico"- como su necesaria película de lucimiento exclusivo, "La aventura de los Ewoks". Además, con un protagonista adolescente que, curioso es, gastaba un notable parecido facial con Mark Hamill.
Poco sabíamos entonces que aquello era realmente un telefilm, uno que los estudios decidieron estrenar en Europa a lo grande, en salas de cine. Y, claro, una vez consumido, lo notabas. Porque, aunque no he vuelto a verla desde que lo hiciera en el añorado "Continental" de Collblanc / Hospitalet, la recuerdo muy sosa y, sobre todo, aburrida. Y una peli surgida del universo "Star Wars" que me hiciera bostezar, no podía ser buena (en realidad todas las producidas estos últimos años me hacen bostezar... pero hablamos de la cosecha de los ochenta, que era y sigue siendo la mejor).
A pesar de ello, funcionaría bastante bien, porque luego se hizo una segunda parte. Y aunque tenga mejor prensa, esa ya ni me molesté en verla.
Todo lo expuesto es motivo más que suficiente para colarles el trailer de "La aventura de los Ewoks". Directamente extraído de un viejo VHS, tal y como nos gusta.


sábado, 24 de abril de 2021

STEPHEN KING, PESADILLAS NOCTURNAS

En una ocasión leí que cuando un estudiante de cine se aproximaba a Stephen King para pedirle los derechos de adaptación de alguno de sus relatos, este únicamente le exigía un dólar a cambio. Y eso es lo que, supongo, debieron pagar los tres directores de los tres cortometrajes que conforman esta película que a España llegó vídeo mediante cortesía de "Dister". Como suele ser habitual, la alquilé en su momento y me aburrió desesperadamente. Es por eso que, pasados unos años, decidí darle una segunda oportunidad, ya consciente de que los relatos eran cortometrajes hechos por estudiantes y, consecuentemente, iban a ser un coñazo. Me costó un huevo conseguir una copia, hasta que ayer noche pude deglutirla, tras esnifar una enorme clencha de paciencia.
El título original es "Nightshift Collection" (en referencia al libro de relatos de King "Nightshist" -en España conocido como "El umbral de la noche"-) y, por alguna razón que desconozco, en los USA únicamente cuenta con dos cortos, uno menos que la versión aquí reseñada.
La historia inicial es la mejor, la más popular porque supone uno de los primeros trabajos del posteriormente bien conocido y respetado Frank Darabont (que adaptaría con notable éxito comercial y artístico unos cuantos trabajos más del escritor) y, también, es la menos de terror. En realidad es un dramón en el que un abogado con la madre enferma de cáncer en el hospital, muriendo lentamente, se planeta la posibilidad de ahorrarle sufrimiento acabando con su vida. Está muy bien parida toda ella, los actores lo hacen estupendamente y, sí, es bastante deprimente, angustiosa y dura. Darabont, a diferencia del resto de directores de la compilación, apuesta por algo sencillo, sin complicaciones, sin estridencias, que es lo que suele dar mejores resultados (¡talento!). Lo único achacable es una escena de pesadilla que, pa mi, colaron ahí con el fin de justificar que era de terror, pero es del todo prescindible. No me sorprende que, de los tres directores, este fuese el único que logró hacer carrera. ¡AH! y en los títulos de crédito finales localizarán a David DeCoteau ejerciendo de currelas, un señor que ha estado en todos los fregaos.
Jeff Schiro también consiguió luego dirigir alguna cosilla, como un capítulo de la serie "Tales from the Darkside", pero la mayor parte de su filmografía la componen trabajos como montador. Su historia es la peor del pack. Va sobre un padre de familia que ve como sus hijos mueren por culpa de una presencia misteriosa que vive en el armario. El hombre se obsesiona con ella y grita y sobreactúa mucho. El final es en plan sorpresa, pero no funciona. Demasiado atolondrado y caótico todo. Técnicamente es más cruda que la de Darabont, pero eso a mi no me molesta. De hecho, me mola.
La que hace tres es regular. La historia no está mal, un thriller con un asesino psicópata al que persiguen la policía y una vidente. Entre medias, el tipo secuestra y mata a una niña pequeña. La trama básica de cine policíaco que, si se hace algo pesada, será por la falta de tablas de su responsable, Jim Greco, que luego hizo alguna cosilla más, pero nada destacable. Da la sensación que el proyecto le va demasiado grande. 
En resumen, no deja de ser una curiosidad tirando a aburridilla. Estrictamente para completistas del escritor y fans de Frank Darabont (si es que los hay). Como fricada comentar que en la caratula del vhs el apellido de este aparece mutado en DarEbont. Spain is different.

viernes, 23 de abril de 2021

EL ÚLTIMO PROCESO EN PARÍS

De lo peorcito de la cosecha de Los Calatrava, esta vez producidos por George Martin y dirigidos por José Canalejas según un guion del propio Manolo Calatrava.
En realidad, más que una película con los hermanos Calatrava, se trata de una película protagonizada por Paco Calatrava y María José Cantudo en la que Manolo Calatrava tiene un papel secundario, sin dejar de ser, obviamente, un producto made in Calatrava bros que siempre tendrían algo de poder, al menos, en sus películas producidas por George Martin.
El film, con una incoherencia narrativa como pocas he visto, cuenta la historia de Dupont y Dupont, el abogado más eficaz de todo parís que al verse inhabilitado en un caso de asesinato, no le queda más remedio que aceptar  a su hijo recién licenciado como sustituto (Paco Calatrava), un auténtico inútil que más que resolver el caso, lo complicará. El resultado de esta infamia, rodada como sin ganas, es un continuo ir y venir de la Cantudo con el feo de los Calatrava  para arriba y para abajo, que mientras resuelven el caso nos ofrecen un recital de gags cómicos que muy poquitas veces funcionan. No obstante, el valor de esta película —y de toda la filmografía de los Calatrava— reside en ese sello casi autoral y con olor a cochambrosa serie Z  y naftalina que despide toda su filmografía.
La acción está ambientada en París como podía estar ambientada en Badajoz y, para ello, el equipo viajó hasta la ciudad del Sena con el cometido de rodar exteriores. El productor George Martin y María José Cantudo viajaron en el vehículo del primero y, como la Cantudo no tenía pasaporte, cruzó la frontera dentro del maletero del coche del productor.
Por supuesto, el equipo se trasladó a París sin gestionar las pertinentes autorizaciones para rodar allí, por lo que rodaron todos los exteriores en plan guerrilla, sin permisos, con cámara oculta e incluso interactuando con los viandantes, así, habiendo una escena ambientada en el ministerio de justicia, se posicionó la cámara a la salida del mismo y, director y actores tuvieron que aguardar a que se celebrase algún juicio  real para que, cuando salieran por la puerta los letrados en toga, ponerse Paco Calatrava y la Cantudo su toga de atrezzo y salir detrás de los abogados para ser filmados a la salida de un litigio. Del mismo modo, otra escena transcurre en un local de striptease. En la escena, Manolo Calatrava escapa de un hombre armado del local. Se escondió la cámara detrás de una cabina telefónica cercana al Strip Club y el actor armado entró en el recinto con una pistola de fogueo escondida. El itinerario era filmar la entrada y salida de Manolo Calatrava al local, por lo que se filmaron ambas del tirón, con el inconveniente que suponía el portero del establecimiento que estaba en la puerta. Manolo solucionó esa inclemencia de la mejor manera posible, improvisando, por lo que al filmar la entrada al local, Manolo entra saludando al portero como si lo conociera de toda la vida como queda registrado en la película, del mismo modo que podemos ver la cara de asombro de este cuando Manolo Calatrava sale corriendo del Strip Club y, a continuación, el actor que le persigue con la pistola de fogueo. Con sus dos cojones.
También es conocida la incompetencia y divismo de la Cantudo que hizo perder a la producción muchos metros de metraje al no ser capaz de guiñar un ojo a cámara y que, posteriormente, en una entrevista para la prensa rosa, afirmó, de manera muy despectiva,  que ella jamás había hecho una película con cómicos españoles. Los Calatrava no la perdonan eso.
Por otra parte, cuenta Manolo Calatrava que, a diferencia con la experiencia cinematográfica anterior junto a Manuel Esteba, en esta película si cobraron por su trabajo, además de ser una de sus películas con mayor afluencia de público ya que congregó en salas de cine a más de medio millón de espectadores del año 74, lo que es una cifra no del todo despreciable, pero nada que ver con trabajos anteriores.
Ahora, la película es mala a rabiar. Prácticamente, sentarse ante ella, se convierte en un pequeño suplicio. Pero son Los Calatrava y merecen el esfuerzo.

jueves, 22 de abril de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 6




miércoles, 21 de abril de 2021

CUATRO FOTOCROMOS DE "EL MAGO DE LUBLIN"

"El mago de Lublin", del año 1979, se vende como un auténtico drama de pretensiones artísticas basado en la novela de un premio Nobel que, según he mirado, arrastra una buena prensa considerable. Cosas estas que no tendrían nada de raro si no fuese porque su director y guionista no es otro que Menahem Golan, personaje que no debería necesitar presentación si eres asiduo de este blog. Debemos sumar a tal marcianada la presencia de Maurice Jarre componiendo y un reparto que incluye nombres clásicos como los de Alan Arkin o Shelley Winters en una peli que, visto lo visto, goza de un contenido erótico notable. Detalle que daría algo más de sentido a la presencia de Golan.
En cualquier caso no he visto "El mago de Lublin", ni creo que lo haga nunca... pero pueden pajearse a gusto con el escaso aunque llamativo material promocional del que disponemos.




martes, 20 de abril de 2021

NUEVOS LANZAMIENTOS VIAL BOOKS

El próximo día 21 de Abril de 2021 Vial of Delicatessens lanza al mercado dos nuevos libros: Un ensayo autobiográfico, La caja no tiene la culpa (Manual para amantes de la televisión) del realizador de cine y televisión Jesús Yagüe, y Aceite de Ricino Integral (sin sal), un compilado con la totalidad de publicaciones del fanzine Aceite de Ricino editado por Víctor Olid.


ACEITE DE RICINO INTEGRAL (SIN SAL)

Ed. Víctor Olid. EDICIÓN LIMITADA A 50 EJEMPLARES

Aceite de Ricino integral (sin sal) es un compilado con la totalidad de números editados del fanzine Aceite de Ricino que permaneció activo desde 2004 hasta 2015. Se trata de un fanzine de fotocopias de lo más tosco y descuidado cuyo contenido era de lo más variopinto: Cine, vivencias personales, underground, cómic, entrevistas… todo editado artesanalmente (a mano) por Víctor Olid y con colaboradores, al texto o a los cómics, del más variado pelaje, entre ellos, Naxo Fiol, Aratz Juanes, SrtaCalamidad, Miguel Díaz, José Tomás o Jorgito Bravo entre otros.

Vial of Delicatessens tiene el placer de unir todos esos fanzines en un único libro con más de 480 páginas en una edición limitada de 50 ejemplares. Una vez agotado, este libro no se reeditará.

Una edición única y de lujo para auténticos coleccionistas que presenta las siguientes características:

Pags: 480.
Formato: 13,5 x 21.
Papel interior: Ahuesado.
Portada: Laminado mate. Color
Encuadernación fresada.

Aceite de Ricino Integral (sin sal) tiene un PVP unitario de 19,99 € envío certificado incluido y podrá adquirirse única y exclusivamente a través de http://vialofdelicatessens.blogspot.com

 


LA CAJA NO TIENE LA CULPA (MANUAL PARA AMANTES DE LA TELEVISIÓN)
De Jesús Yagüe.

La caja no tiene la culpa (y no es tonta) es un “manual para amantes de la televisión”, como reza su subtítulo, pero es también un irreductiblemente personal libro de memorias, un ensayo serio (que no sesudo) a la par que humorístico, y una apasionante crónica de la evolución de la televisión en nuestro país. Y está escrito además con delicadeza cuando corresponde, pero con la vehemencia de un manifiesto cuando aparecen siniestros personajes en forma de mandamases o censores.

El director de cine y televisión Jesús Yagüe (Megatón Ye-Ye; Los flamencos; Los escondites) reflexiona acerca de cómo generaciones pasadas y presentes se han dejado hechizar por la televisión y por los que mueven los hilos desde detrás de la misma.

El volumen  presenta las siguientes características:

Pags: 228
Formato: 13,5 x 21
Papel interior: Ahuesado.
Portada: Laminado mate. Color
Encuadernación fresada.

La caja no tiene la culpa (Manual para amantes de la televisión) tiene un PVP unitario de 14,99 € (envío incluido para pedidos en la web de la editorial) y podrá adquirirse exclusivamente a través de http://vialofdelicatessens.blogspot.com y en tiendas especializadas.

lunes, 19 de abril de 2021

WRINKLES THE CLOWN

Con la era de los virales de internet ya bien avanzada, y concretamente en los USA —los americanos, aunque los adoro, para algunas cosas son muy tontos—, se extendieron por Youtube una serie de vídeos de “avistamientos” de payasos terroríficos que, estáticos detrás de unas zarzas, o saludando a los conductores a un lado del arcén, aterrorizaron a los internautas, sobre todo en edad adolescente, durante un determinado periodo de tiempo que todavía da sus últimos coletazos.
Todo empezó con un vídeo captado por una cámara de seguridad casera en el que podíamos ver a una niña durmiendo plácidamente en su cama y cómo un payaso de aspecto desasosegante salía de debajo de esta para, después, dejar un muñequito al lado de la niña dormida y dirigirse a cámara y plantarle una mirada a esta tras la que habría un abrupto corte. Este vídeo se hizo viral y poco después se descubriría que este payaso, al que llamaron Wrinkles, era un actor al que los padres contrataban para asustar a sus hijos cuando se portaran mal. Wrinkles iba a las casas de los niños y aparecía en medio del jardín sin hacer nada. Al mismo tiempo, aparecieron por todo Naples, en Florida,  pegatinas con el teléfono del payaso para su contratación y, a partir de ahí, la susodicha moda de los vídeos de payasos terroríficos en internet.
Este documental, engañoso en su afán de ser original, nos sumerge en el día a día del actor que vive en la piel de Wrinkles asustando a los niños, un viejo medio vagabundo que vive en una furgoneta y que en sus ratos libres va a clubs de striptease. Combina la historia de este pobre diablo con entrevistas a niños a los que les ha afectado de manera especial la presencia de este payaso —una niña negra está absolutamente perturbada por la presencia del clown y no quiere bajo ningún concepto que vaya a verla a casa, a lo que su padre le dice que “Ya sabes, si te portas bien, no tiene por qué venir…”—, padres que han contratado sus servicios y psicólogos que aseguran que esta práctica es poco menos que maltrato infantil.
Todo muy interesante hasta que, en un torpe giro argumental, el documental nos cuenta que todo lo mostrado hasta ahora es mentira y que el tal Wrinkles no es más que la invención audiovisual de un performer (a la Banksy) que generó todos estos vídeos para colgarlos en la red contratando actores y sin que en ningún momento, el payaso Wrinkles asistiera a casa de ningún niño a asustarle en la vida real. El teléfono con el que se le podía llamar para contratarle daba a un contestador automático en el que los usuarios dejaban sus mensajes. Aquél contestador se colapsó de llamadas que le amenazaban de muerte, o bien decían amarle, o bien, sencillamente, sólo trataban de contratar al payaso para asustar a alguien.
El resultado del documental no es muy satisfactorio, primero porque inicialmente te hace creer una cosa y después resulta ser otra, da la sensación de que, al final, el espectador no es más que otra pieza en el perverso jueguecito performático del artista anónimo que generó estos vídeos del payaso Wrinkles y, por ende, esta leyenda urbana y, en segundo lugar porque tras un giro tan brusco como el que da, el espectador se queda exactamente igual en lugar de sorprenderse. No funciona. Y eso es porque, en el fondo, el documental está bastante mal desarrollado, mostrado todo de manera muy tosca y apresurada, currándose mucho la parte que es ficción y pasando a toda leche la parte del documental que es real. Cuando la película finaliza, quizás uno se haya quedado confuso, pero no lo suficiente para que a los dos minutos del visionado, este se nos olvide por completo.
Dirige el documentalista nominado al Emma Michael Beach Nichols cuya carrera deambula entre el documental festivalero y el televisivo.
Al margen de esto, decir que la idea de contratar aun señor para que vaya disfrazado de payaso siniestro a asustar a los niños, me parece absolutamente perturbadora.

domingo, 18 de abril de 2021

EXTRACTO DE "SERIE B, EL LADO OCULTO DE HOLLYWOOD"

"Serie B, el lado oculto de Hollywood" es un documental del año 1998 originalmente titulado "Some nudity required" (traducido sería: "Se requiere algo de desnudez") y que, como bien indica el título en castellano, gira en torno a los entresijos del mal llamado cine de "serie B" o bajo presupuesto o exploitation (exclusivamente made in USA). Esas películas rodadas casi directamente pal mercado del vídeo -de cuando lo había- o la tele por cable, repletas de elementos morbosos y atractivos destinados a mentes impuras -como las de los integrantes de este blog-, es decir, sexo y violencia. En su día se emitió en nuestra televisión y, por tema, despertó mi interés. Tanto como para grabarlo. Suerte que lo hice, porque a lo largo de sus ajustados 182 minutos asoman algunos astros en lo suyo como Roger Corman, Samuel Z. Arkoff, Andy Sidaris, más algunas "scream queens" del periodo. Sin embargo, el plato fuerte -o así lo consideré entonces- eran Fred Olen Ray y sobre todo Jim Wynorski. Y digo sobre todo este último porque se muestra como un auténtico cabrón, soltando parrafadas alegremente políticamente incorrectas que harían "las delicias" de las feministas. A Jimmy le importa una puta mierda si alguien se ofende o no, y abraza con orgullo su condición de "exploiter". Por esa razón, decidí coger el momento del documental en el que el tipo más a gusto se queda, subirlo a nuestro YouTube y, a modo de muestra, publicarlo en este blog.
Claro, muchos de ustedes puede que se pregunten aquello de "Coño, ¿y por qué no lo subes entero? parece de lo más interesante y es algo que no se encuentra así como así". Tengo una respuesta para ello, y no obedece para nada a cuestiones legales. Resulta que "Serie B, el lado oculto de Hollywood" es de naturaleza agotadoramente feminista. Se pinta a las actrices del cine exploitation como las víctimas y a los cineastas como ogros desalmados. Especialmente a Wynorski. Y resulta que esas cosas no nos molan nada por aquí. Detestamos profundamente cualquier muestra de fanatismo ciego y, ¿pa que negarlo? estamos más de lado de los explotadores. Tal motivo nos obliga a evitar dar rienda suelta al docu en su integridad. No queremos ayudar a expandir su feo mensaje contra un cine por el que sentimos afecto, así que tendrán que conformarse con este pedazo que aquí les dejamos, que incluye lo mejor del mismo y a los mejores del mismo, Ray y un Wynorski de lengua desatada. No tiene desperdicio.
Gocen y oféndanse (si son tan tontos)...


sábado, 17 de abril de 2021

SUPERNOVA, EL FIN DEL UNIVERSO

Con semejante título, fue mi condición de aficionado a la astronomía, deglutidor de toda clase de cine catastrofista y, en general, devoto de lo fantástico (incluida ciencia-ficción. Mezclada con thriller, como es aquí el caso) lo que me empujó el año 2000 a los cines para ver esta película. Claro, ante expectativas tan elevadas me sentí defraudado y me aburrí hasta el tuétano. Porque, en realidad, no van por ahí los tiros. Estamos un poco delante de la enésima muestra de seudo-"Alien" (si, como suelo recalcar, no tenemos en cuenta que esta última era, a su vez, un seudo-"It, the terror from beyond space + Terror en el espacio"), con un grupo de rescate que sigue una señal de socorro, abren las puertas de su nave a un desconocido cuyas intenciones quedan lejos de ser amables y terminará cargándose a parte de la tripulación, hasta que los héroes de rigor pongan punto y final a su existencia. Lo de siempre, una excusa argumental de la que han echado mano propuestas tan apetitosas como en su día fueron "Sunshine" u "Horizonte Final" (aunque sin llegar a matarlas, cada una de ellas sigue siendo -a su respectiva manera- altamente disfrutable... al menos para mi). Lo irónico del caso es que el director de "Supernova, el fin del universo", el mismísimo Walter Hill, quería por todos los medios evitar ese parecido con el clásico de Ridley Scott que, no lo olvidemos, él mismo se encargó de co-producir. Pero al estudio le encantaba el guion original tal y como estaba, y no le moló nada que Hill lo retocara tanto. Es por eso que la constante intromisión de los ejecutivos, y una presión insoportable, llevaron a este, finalmente, a firmar con un alias (Thomas Lee, en sustitución del ya sobadísimo Alan Smithee). Hoy día Walter Hill reniega de ella, asegurando que su versión era mucho más oscura y menos previsible. El caos del rodaje contribuyó a que el film concluso no dejara contento a nadie, incluido público, y el respectivo DVD terminara hasta las trancas de escenas eliminadas de lo más variadas. Es interesante saber que fue Francis Ford Coppola el que se encargó de "arreglar" el estropicio (podría seguir mangando la respectiva información de IMDB, pero no tendría sentido. Si quieren saber, acudan a ella).
La idea que más me ha gustado de toda la peli es que el intruso trae consigo una bomba alienígena cuya finalidad es crear un universo nuevo destruyendo el antiguo. Lo demás, pues bueno, como suele pasar con esta clase de pelis, el arranque es muy interesante, te tiene ahí en vilo. Pero a medida que se aproxima el clímax, y especialmente en el desarrollo de este, todo se torna altamente previsible y repetitivo (por previsible y repetitivo que sea usar ambas palabras), tanto como para que le diera al bostezo en sendas ocasiones. Una lástima, aunque reconozco que "Supernova, el fin del universo" me ha gustado algo más que cuando la vi en su época. Digamos que para una noche de Viernes funcionaría.
Uno de los aspectos que me sorprendieron en su pase por salas, fue que la cámara no paraba de tambalearse. Una elección estética que, entonces, era de lo más atípica y novedosa tratándose de ciencia-ficción, siempre tan sobria y correcta visualmente. Resulta curioso que, vista hace un par de días, no lo noté tanto, seguramente porque mis ojos se han acostumbrado a ello con el paso de los años, pues lo que de entrada era raro, misterioso y desperado, rápidamente entró a formar parte del modo de rodar común y corriente, hasta el extremo de ser empleado en productos de ci-fi tan icónicos -y generosamente presupuestados- como el remake / reboot de "Star Trek".
El reparto es un rato llamativo. James Spader, Angela Bassett, Robert Forster (su fenecimiento es tan espectacular como angustioso), la ultra-morbosa Robin Tunney (que hace de cachonda mental y nos muestra los encantos... pero cuidao, que para algunas tomas usó una doble de cuerpo) y un Lou Diamond Phillips que ya comenzaba a navegar entre subproductos y telefilms y al que, supongo, esta incursión en un producto netamente mainstream le sentaría de perlas.
Detrás de la cámara, Hill/Lee aparte, localizamos en la producción a Ralph S. Singleton, director de la fallidísima "La fosa común", y como co-responsable de la "story" al normalmente realizador de horrores William Malone (quien ya tocó materia seudo-"Alien" con su "Creature").

viernes, 16 de abril de 2021

JENARO EL DE LOS 14

“Jenaro, el de los 14”  es una película que riza el rizo siendo el emblema, no de una, sino, de dos filmografías; por un lado la de Alfredo Landa -y por ende del “Landismo”-,  y por otro la de Don Mariano Ozores. Y no es que sea mejor o peor que cualquier otra de las que hicieron, es que la película cae justo en una época en la que los dos reclamos están en plena forma, esto es, que Mariano Ozores está en el mejor momento de su carrera y Alfredo Landa también, así la película consiguió, sin el más mínimo esfuerzo, congregar en las salas a  1.086.000 espectadores en lo que es uno de los máximos exponentes de la españolada; Si quiero explicarle a un contacto extranjero lo que es una españolada, a buen seguro que una de las primeras cintas que se me pasaría por la cabeza para mostrarle, sería esta.
El argumento es sencillo: Jenaro es el pregonero de un pueblecito de la España profunda, que un  buen día consigue 14 aciertos en la quiniela. Si no sale ninguna otra quiniela con esos aciertos, el paleto se embolsará 65 millones de las antiguas pesetas. Obviamente, le saldrán moscones y aprovechados por todas partes y, cuando va a Madrid a cobrar su premio, Jenaro se verá inmerso en las más disparatadas situaciones, que van desde un padre que obliga a su hija a fingir un embarazo del tal Jenaro -que nunca se acostó con ella- con el fin de hacerles casar, hasta una pareja de estafadores que pretenderán sacarle los cuartos a nuestro protagonista, usando la seducción y la lascivia como armas. Por otro lado, la chica de la que está enamorado desde siempre, yendo a Madrid en busca de trabajo, acaba como prostituta en la capital, lo que complicará un pelín más las cosas.
Tras el reciente visionado de la película, lo que principalmente me llama la atención es lo fresca que se mantiene cuarenta y cinco años después de su estreno. Mantiene un humor bastante actual, si bien es cierto que estéticamente se queda anticuada, hecho este que no entorpece en absoluto su total disfrute. “Jenaro, el de los 14”es una película totalmente entretenida, que hace alarde de un montaje frenético y, por momentos (como cuando Jenaro lee el pregón), hasta vanguardista, supongo que accidentalmente.
En cuanto al humor, como ha de ser, es de sal gruesa. Valga como muestra, un botón:
-Jenaro ¿Tú has invertido? -¿Yo invertido? ¡Yo soy muy macho!
Y esto siempre funciona.
Se trata de una de las pocas películas de Mariano Ozores que no cuenta con un guion al 100% suyo, teniendo en este caso como partenaires, ya sea con el argumento o con la historia, a Vicente Coello, Juan José Daza y Juan José Porto. El resultado del conjunto, da una película histórica de nuestro cine, y por lo tanto, denostada por estudiosos y plumillas -como prácticamente la totalidad de la comedia de evasión española-.
Reparto de chilena a un nivel altísimo; Desprenden carisma por el metraje, junto a Landa,  un inmenso Juanjo Menendez, más discreta Maria Luisa San José, Josele Román, estupendo como siempre Rafael Hernández,  Don Jaime de Mora y Aragón y Mirta Miller, tan mítica como mala actriz.
“Jenaro, el de los 14” es una película absolutamente recomendable, porque funciona y porque, viéndola, se parte uno el culo.