sábado, 14 de febrero de 2026
EL INCIDENTE
Vale que, hasta cierto punto, él mismo se lo buscó. Tras recibir elogios mil y comidas de rabo infinitas con "El sexto sentido", "El protegido", "Señales" o, un poco menos pero también, "El bosque", hizo una costra tan inmensa y apestosa como "La joven del agua". Y es que, en su deseo de complacer a los culos plantados en las butacas, se dejaba las meninges cumpliendo con aquello que se esperaba de él: un giro final sorprendente, a cualquier precio, sacrificando incluso el trayecto. Y, claro, tan incansable e insistente dedicación en dorar la píldora a la peña, a empacharla, a mimarla, pues se volvió contra él. El problema es que no aprendió la lección, porque luego lo empeoró pariendo un tipo de cine totalmente ajeno a sus maneras, el "blockbuster", o, dicho de otro modo, productos destinados a hacer felices a TODA clase de público. Shyamalan, hasta entonces amigo de tempos reposados, tramas en torno a personajes, hacedor de un estilo muy personal y propio (que, extrañamente, y de primeras, logró conectar con el populacho), decidió convertirse en un nuevo Spielberg, un nuevo Cameron, pariendo películas espectaculares para la familia, que no solo necesitan ritmo y tramas elementales, también mucha guita, por lo que el riesgo de hostiarse se dobla o triplica. Y así ocurrió con "Airbender: el último guerrero" (que ni he querido ver) y la chaposa y cargante "After Earth". Claro, lo único que logró con ello fue, además de perder su sello personal, alimentar el odio, convirtiéndose en motivo de burla y chanza en las ruedas de prensa y, por supuesto, ese lugar tan mágico y a la vez infernal llamado internet.
Es posible que parte de las críticas negativas estuviesen justificadas, porque al fin y al cabo las respectivas películas -al menos la que yo vi- eran bastante olvidables, pero también lo es que tal torbellino exagerado, descontrolado y absurdo salpicó a las menos malas, o directamente decentes, que hizo entre medias, como "El incidente". Recuerdo la hiper-hostilidad que despertó en su estreno, con todo dios poniéndola a bajar de un burro, pisoteándola y riéndose de ella. Incluso de ideas que, ciertamente, no solo no eran tan risibles, es que el mismo director hacia chanza de ellas en el film, sin tomárselas en serio (por ejemplo, cierta charla entre el protagonista y una planta decorativa de plástico). Ya conocen el mecanismo propio del fanatismo: Ciega. Y la peña, que ha quedado claro es -o puede ser- lerda hasta el paroxismo, pues se apuntaba al linchamiento del pequeño -por tamaño físico- cineasta sin tener muy claro por qué, ni disponiendo de unos argumentos razonados y convincentes, agarrándose a un clavo ardiendo con tal de soltar el rebuzno y, así, situarse junto al resto del rebaño.
"El incidente" no es ni mucho menos una mala película. Ni una ridiculizable. Es un thriller solvente, bien facturado, de buen ritmo, entretenido y que parte de una idea refrescante: La naturaleza está tan hasta la polla del ser humano (¿metáfora / revancha por parte del director?) que las plantas comienzan a expulsar una toxina capaz de convertir a todo aquel que la aspire en un suicida dispuesto a quitarse la vida con lo primero que tenga a mano. Así, las respectivas escenas de muertes colectivas son genuinamente impactantes, con obreros saltando desde las azoteas de edificios en construcción, pistolas pasando de mano en mano, tipos apoltronándose bajo podadoras, cuidadores de un zoo dejándose comer por leones, en fin, una buena ristra de ideas retorcidas. De todo esto tratarán de huir los protagonistas, una pareja en crisis y un padre con su hija, acudiendo a pequeños pueblos -de hermoso aspecto- y viendo como, a pesar de ello, el "mal" se sigue extendiendo. Efectivamente, porque esto es Hollywood, y Shyamalan es Shyamalan, no puede faltar la niña + puyita moralista: La familia es lo primero. Tener hijos salva la vida. Las personas voluntariamente solitarias son peligrosas y están zumbadas. Chuminadas. "El incidente" asegura un rataco saludablemente ameno, y no hay nada mejor que eso.
Ahí va el reparto, injustamente relegado a aquellos rostros más conocidos y curiosos: Mark Wahlberg, la ultra "cuqui" Zooey Deschanel, John Leguizamo, Betty Buckley, Jeremy Strong, el bueno de Alan Ruck y Frank Collison, al que siempre recordaré como villano de cabeza flotante en nada menos que "Dollman".
En cuanto al bueno de M.Night Shyamalan, pues finalmente logró reencauzar su carrera. Quitarse de encima los moscardones y la mala prensa. Es lo que tienen las modas, que tal como vienen, se van. Pero dejó huella. El cineasta nunca se recuperó del todo, pariendo thrillers "como los que hacía antes" pero carentes de chispa ("Tiempo", "Llaman a la puerta"), o directamente productos de consumo medio tirando a insufribles u olvidables ("Múltiple", "Glass (Cristal)" esta última secuela tardía de uno de sus films mejor considerados, típica salida de todo creador consciente del descenso de su tirón comercial), especialmente en el caso de "La trampa", que podría haber estado muy bien, pero queda completamente destruida por el ansia nepotista del director, una tendencia por desgracia cada vez más recurrente. Cuidadín Manoj Nelliyattu "M. Night" Shyamalan, que con el currículum que gastas no estás tu para redespertar antipatías. Luego pasa lo que pasa y me lloras.
jueves, 12 de febrero de 2026
HISTORIAS LÚBRICAS
Tras pasarse un tiempo escandalizando y generando reacciones extremas en "Filmin", el largometraje recopilante "Historias Lúbricas" abandona tan cacareada plataforma para trasladarse a mi tienda online con una mejora: la integridad de sus pasajes más marranos. Sí, la de "Filmin" iba sutilmente censurada. Esta no, aquí dispones en todo su esplendor de nueve cortometrajes caseros abiertamente eróticos. Los hay más sutiles, los hay más gráficos. Los hay de risas, los hay raros... y uno serio. Una combinación variada de ardiente locura audiovisual destinada a freírte los sesos, provocar la sangría de tus cuencas oculares y, si es de menester, vaciarte los testículos.
¿¿Ande?? pues ande va a ser, en la TIENDA ONLINE y por solo 4 euros bien pringosos.
Airear un trailer de esto tiene su intríngulis. "YouTube" lo ha rechazado varias ocasiones, así pues finalmente opté por uno censurado que puedes consumir a continuación...
O, si lo prefieres, descargarte la versión íntegra AQUÍ.
Ahí va el desglose (censurado, of course) de la húmeda materia...

LEFA STORY
Barbie y Ken nunca harían una película porno. Sus versiones "de tienda de chino" sí, y menuda es.

LA MISTERIOSA ESFUMACIÓN DE OTRA DESPRECIABLE YOUTUBER
Una lesbiana pone en jaque su sexualidad cuando desaparece la youtuber con la que fantasea.

EL LOBO EMPALMADO
Escondido tras el arbusto, el cabrón se da un gusto (espiando a una naturista que disfruta demasiado de sus chuches).

QUERIDO HIGO MÍO
Esta maruja desesperada mantiene una incestuosa relación con un peluche de "Bob Esponja".

COÑOS Y BARRO
Tras beneficiarse un misterioso falo surgido de la madre tierra, una mujer queda desconcertantemente preñada.

ARROZZORRA
Santa esposa, fogosa amante y psicópata desquiciada, todo en una.

THE LAST PAJA
Hoy ha decidido masturbarse sea como sea... incluso si ello le supone la muerte.

THE PHALLUS KILLER
Logró escapar de un asesino y ahora vive obsesionada con él, tanto como para hacerlo protagonista de sendas peligrosas fantasías sexuales.
martes, 10 de febrero de 2026
MIKE Y DAVE BUSCAN ROLLO SERIO
“Mike y Dave buscan rollo serio” resultó ser uno de los grandes bombazos de la comedia USA la pasada década, quedando cuarto en taquilla la semana de su estreno junto a películas de mayor calado popular como “Buscando a Dory” de Disney, y doblando su presupuesto con la totalidad de los beneficios mundiales, si bien en España apenas fueron a verla 93.000 espectadores según datos del Ministerio de Cultura.
“Mike y Dave buscan rollo serio”, entretenida y funcional, tampoco es lo mejor que nos dio la comedia americana en los años 10 del nuevo milenio, sin embargo, se trata de una película alejada de los patrones estilísticos —que no escatológicos— y formales que conforman la comedia de hoy en día, para posicionarse como una pequeña rara avis dentro del género; es una mezcla del "screwball" primigenio (el original de los años 40 y 50) mezclado con el gamberrismo más actual. Una suerte de “La fiera de mi niña” en mixtura con “Resacón en las Vegas” que, al menos, provoca un par de buenos momentos hilarantes gracias, sobre todo, a las divertidas presencias de parte del elenco. Zac Efron, rutilante estrella "teen" de finales de los 90, ya ha crecido y sabido encaminar su carrera con inteligencia hacia la comedia. Su arquetipo: El guaperas cachas con menos cerebro que un mosquito. Efron nos regala los mejores momentos de la película. Aunque queda por ver qué rol interpretará en la comedia después de las distintas operaciones estéticas a las que se ha visto sometido después de un aparatoso accidente doméstico sufrido en 2024. Asimismo, Alice Wetterlund, la prima bisexual de los dos hermanos, Terry, se erige como un elemento cómico de primera categoría. Completarían el reparto Adam Devine —supongo que tiene sus fans—, Ana Kendrick y Aubrey Plaza cumpliendo la papeleta.
Y, sí, a pesar del edulcorado rollo romántico y la consabida moralina que hace acto de presencia hacia el final, tenemos un par de destetes, quizás de los últimos que veamos en comedias de calado popular.
Dirige la cinta Jake Szimanski que tras una amplia carrera en el mundo del cortometraje, el videoclip y la televisión, encara con solvencia su debut en el cine.
sábado, 7 de febrero de 2026
LOBOS HUMANOS
Sí, "Lobos Humanos" se lo toma con calma. Y sí, es panfletaria. Pero, claro, vista ahora, comparándola con el cine fantástico que se produce a día de hoy, gana enteros. Y hasta compartes dicha pataleta hippie, porque en esencia raja del mal trato que indios y lobos sufrieron en el pasado... y sufren. Toca la fibra especialmente este último caso (ya saben, no soy muy de humanos), sobre todo porque, para ilustrarlo, incluyen imágenes totalmente reales de cazadores matándolos... y duele. En realidad toda ella arranca muy bien (con los primeros crímenes y primeras deducciones) y termina mejor (el clímax es lo más intenso, muy bien facturado) y, sobre todo, sorprenden los "actores" peludos, tremendamente convincentes y tan bellos como aterradores. Permítanme otro comentario de cuñado: Hoy sería todo CGI y no, no funcionaría igual. Ni de coña.
¿Vale la pena hablar del resto del reparto? Veeenga, sí. El prestigioso Albert Finney como desaliñado policía y escasamente creíble amante de la bella Diane Venora (quien debutaba acá y luego se dejaría ver en "Cotton Club", "FX, Efectos Mortales", "Bird", "Heat", "Ejecución Inminente" o "El guerrero número 13". Actualmente es carne de serie), Edward James Olmos, Gregory Hines, Tom Noonan, James ("Regreso al futuro") Tolkan y Reginald ("La jungla de cristal") VelJohnson.
La película se inspira en una novela de Whitley Strieber quien, decía, sufrió una abducción extraterrestre, dando pie al libro que inspiró la más bien caótica "Communion".
Punto y aparte merece el director de "Lobos Humanos", cuyo bagaje -y aspecto entonces- aclara mucho toda la intención "flower power" de la película. Michael Wadleigh había firmado la dirección fotográfica en "David Holzman's Diary" de Jim McBride, título adscrito al underground, y "¿Quién llama a mi puerta?", el notorio debut de Martin Scorsese. Pasó a la silla de director en 1970 con un extenso documental sobre el famoso macro-concierto para peludos "Woodstock". Once años después, y tras un telefilm, se puso a los mandos de la que nos ocupa, pero no cuajó. Fue despedido y sustituido durante la posproducción. Es de suponer que el asunto le dejó tocado, de ahí que, tras insistir con un par de documentos más sobre el dichoso "Woodstock", y coescribir el guion -oculto tras seudónimo- de la fantasía juvenil "Hyper Sapien (Amigo de las estrellas)", se retirara del negocio y, siempre según "la secre", dedicara sus esfuerzos a conducir autobuses. Todo hace suponer que era un flipado de las nuevas tecnologías, no solo porque recurra narrativamente mucho a ellas a lo largo del film (los sofisticados ordenas que usa la policía para los interrogatorios), sino porque, así mismo, aporta un efecto "cool" al punto de vista de los "Canis Lupus" recorriendo las calles de la Gran Manzana mediante chorreante steadycam, la "termografía visual", por entonces de lo más novedosa y revolucionaria.
martes, 3 de febrero de 2026
SÓLO AMIGOS
Un muchacho obeso, Chris (Reynolds), está enamorado de toda la vida de Jamie (Amy Smart), una chica rubia y guapa, pero esta le considera su mejor amigo. Cuando él se declara a través del anuario del último año de instituto, en un malentendido cae en manos del bravucón ex novio de Jamie, quien, al leerlo en voz alta delante de casi todos los estudiantes, la humilla. Jamie, tras escucharlo, incide en que tan solo ve a Chris como un amigo. Maldiciendo, este se marcha de las instalaciones del instituto llamándoles a todos perdedores (de hecho, lo que dice exactamente es: “Esta es una ciudad de perdedores y yo me marcho de aquí para ganar”. Esto es un parafraseo que se marca Reynolds, ya que dicha frase pertenece a la canción “Thunder Road”, de Bruce Springsteen). Pasan 10 años y Chris ya no es un muchacho gordito, sino un atractivo ejecutivo de la industria musical que tiene tantas mujeres como a él le da la gana, amén de sexo esporádico con la estrella pop del momento, la histérica y emocionalmente inestable Samantha James (Anna Faris). En un viaje de negocios en el que tendrá que acompañarla, una tormenta les obliga a hacer escala en New Jersey, lugar del que él es originario, aprovechando para ir a visitar a Jamie que sigue allí, y comprobar si con su nueva imagen puede conquistarla. Todo se enredará cuando se comporta con ella como él cree que debe comportarse, y explotará cuando la zumbada de Samantha James haga acto de presencia destruyendo todo con su locura, como si se tratase de un huracán.
Bastante blanca en su planteamiento, el desmadre lo pone sin duda Anna Faris en el papel de una lunática megalomaníaca para la que el sexo es más natural que el cagar, y cuyos caprichos se convierten en lo más celebrado de la película. De hecho, para aparecer alterada en sus secuencias, horas antes de rodar, la actriz se atiborraba a "Red Bulls", por lo que la alteración de sus sentidos en pantalla podríamos decir que es real.
Aunque nos mantiene entretenidos durante la hora y media que dura, por todo lo demás, cuando termina el film, tenemos la sensación de haber visto algo que ya habíamos visto mil veces antes. “Sólo amigos” resulta insustancial e intrascendente.
El maquillaje de Reynolds como gordo —hay durante los créditos finales un playback que provoca bastante vergüenza ajena—, era un engorro cojonudo. Cuatro horas tardaban en aplicarle poco más de un kilo de látex en la cara. Durante una de las esperas, al actor le dio por salir a dar un paseo fuera del set… y le reconocieron. De hecho, un fan se le acercó y preguntó que si el que estaba ahí dentro era Ryan Reynolds.
En cuanto al corte que se estrenó en cines, está incompleto; faltaría una escena final bastante importante que nos mostraría a Chris teniendo relaciones con tres chicas a la vez, mientras que Samantha James saca un nuevo disco exitosísimo con canciones basadas en lo que ha vivido en Nueva Jersey. El final es desesperanzador, y no lo destriparé por si tras leer quieren ustedes ver la película. No obstante, en el DVD aparece esa escena completa como material extra.
Por otro lado, decir que sería la segunda película de 2005 en la que compartirían protagonismo Ryan Reynolds y la Faris. La otra que se estrenaría inmediatamente después sería “¡Marchando!”.
En cuanto al director, Roger Kumble, debutó por todo lo alto dentro del terror "indie" con las dos entregas de “Crueles intenciones” para luego hacer que un grupo de chicas se lo pasen estupendamente en “La cosa más dulce” con Cameron Diaz y Christina Applegate, y, tras esta, hacerse fuerte en televisión, lugar donde todavía continúa, cosechando sus mayores éxitos.
sábado, 31 de enero de 2026
SESIÓN DOBLE: ¿QUIÉN ES HARRY CRUMB? + DOS TIPOS GENIALES
Por supuesto estamos ante un vehículo de lucimiento para el bueno de John Candy, quien interpreta al peor de una saga de brillantes detectives. El villano, con el fin de ocultar su culpa (lo siguiente podría considerarse un poco "spoiler" pero, vamos, se ve venir a los diez minutos), le ficha convencido de que su incapacidad será beneficiosa para las pérfidas triquiñuelas que se lleva entre manos. Tal vez el toque más original sea que la trama principal, la del secuestro de una niña rica, se mezcla con la de un intento de asesinato, dando pie así a algunas simpáticas confusiones.
Candy se rodea de rostros carismáticos como el caidísimo en desgracia Jeffrey Jones, Annie Potts (la secre de "Los Cazafantasmas" en un inesperado rol de "femme fatal"), el bueno de Tim Thomerson, Shawnee Smith (la heroína de "El terror no tiene forma") y cameo coleguero para Jim Belushi, dando pie a una coña sobre la "Cherry Coke" que en España se nos escapó porque todavía no había llegado a este país (y el doblaje lo resuelve como puede). El director, Paul Flaherty, básicamente se ha movido en el mundo de la comedia, televisiva o cinematográfica, firmando otras cosillas como "Plantón al cielo", "Clifford" o la serie oficial de la revista "Mad".
"¿Quién es Harry Crumb?" fue un fracaso en salas norteamericanas, por lo que acá llegó directamente en vídeo. O así fue en Barcelona. ¿Sorprende? Nah... se puede consumir, sin más, pero queda lejos de ser brillante y, por supuesto, muy muy muy por debajo de su modelo a imitar.
Harry y Moe son dos mafiosetes venidos a menos, despreciados por sus compañeros del hampa. Un día intentan estafar al jefazo, pero sale mal. Apunto de ser ejecutados, ambos demuestran lealtad hacia su compinche, confesándose únicos responsables del asunto y exculpando al otro, cosa que sorprende al Capo, quien, un poco por ponerlos a prueba, decide ordenarles que se ejecuten mutuamente. Harry y Moe huirán e intentarán arreglar las cosas, con los consiguientes dolores de cabeza.
Un ritmo frenético, sobre todo a base de verborrea altiva y en continuo efecto de "pisada", muchos enredos, escasa violencia dada la naturaleza del film y, bueno, poco De Palma en todos los sentidos, especialmente aquellos de orden visual. Años después, él mismo la calificaría de "pequeña buena comedia". Yo me quedo con "llevadera".
Por supuesto, el plantel de actores que acompañan a De Vito y Piscopo es bastante espectacular, imperando sobre todo un reparto masculino a base de Harvey Keitel, Dan Hedaya y un montón de rostros típicos de todo el cine de mafiosos que se preciara de serlo. La marcianada la ponen el cameo de los papás de Martin Scorsese y un papelillo para Maria Pitillo, la futura negada protagonista femenina del "Godzilla" de Roland Emmerich.
martes, 27 de enero de 2026
SUPERCAÑERAS: EL INTERNADO PUEDE SER UNA FIESTA
En Inglaterra esas ilustraciones publicadas dominicalmente en la prensa o recopiladas en libros son un éxito absoluto, amén de formar parte de la cultura popular inglesa como pueda formarlo de la nuestra, por ejemplo, la Ruperta del “Un, dos, tres… responda otra vez”. Así, su éxito natural se tradujo unos años después de su creación en forma de películas. Nace “The Belles of St. Trinian´s” en los años 50, a la que seguirán una serie de secuelas que se extenderán en el tiempo hasta bien entrados los años sesenta y una incursión furtiva en los ochenta que no hará tanto ruido como sus predecesoras.
Por supuesto, estos libros de ilustraciones o películas primigenias jamás llegaron a España y todo este universo nos suena a chino, por lo que nos llega la película que nos atañe como una más del género de institutos.
En 2007 los productores Mark Hubbard y Oliver Parker se asocian al actor Rupert Everett con el fin de poner en pie un reboot de la franquicia “St. Trinian’s” adaptando el material creado por Ronald Searle a los nuevos tiempos y volviendo a poner en el mapa, en plena década de 2000, las aventuras de estos profesores y alumnas del instituto St. Trinian. Así se da luz verde al proyecto con un presupuesto holgado, produciendo un título que generará grandes beneficios ya que se juega en casa con un material muy querido por todos los ingleses. Se reúne un elenco coral encabezado por el propio Rupert Everett, que se marca aquí un vergonzante doble rol encarnando a los hermanos "Carnaby" y "Camilla Fritton", profesores de St.Trinian, macho y hembra respectivamente. No juzguen al señor productor ejecutivo; en las películas originales el papel de la "Señora Fritton" también lo interpretaba un actor masculino. Más vergüenza da el hecho de que mantiene un affaire con otro de los profesores, esta vez interpretado por Colin Firth, lo que provocará no pocos momentos en los que ambos puedan lucirse cómicamente, sin que en ningún caso logren resultar graciosos en absoluto. Y como se trata de una "teen movie" de alto postín, el elenco lo completarían actores y actrices de la talla de Russel Brand, Stephen Fry, la maravillosa Juno Temple, Lucy Punch o Toby Jones entre muchos otros.
Para la dirección se contrató a un prestigioso director de alta comedia inglesa como es el también actor Oliver Parker, responsable de, entre otras, cintas como “Un marido ideal”) o su formal adaptación de “La importancia de llamarse Ernesto”.
La película fue uno de los éxitos de las Navidades de 2007 en Inglaterra, si bien las críticas lo dejaban a caer de un burro. No era para menos.
El argumento es casi indescifrable. Tenemos una suerte de internado femenino al que llega una nueva alumna. Esta observa que el resto de escolares se rigen de manera jerárquica. Los profesores, por otro lado, son un desastre, y el desmadre general que reina en la institución es poco menos que anárquico. Así, entra un nuevo profesor con el afán de enderezar las cosas. Mientras se desarrollan subtramas estúpidas que, a veces, ni llegan al desenlace, las alumnas tomarán cartas en el asunto con el fin de salvar de la bancarrota el instituto.
El resultado de la película no es más que un amasijo de ideas, conceptos y gags mal ejecutados puestos ahí a boleo sin orden alguno, que para rendir tributo a las viejas películas o los dibujos de “St. Trinian’s School” a la producción le sobra. Una mamarrachada.
“Supercañeras: El internado puede ser una fiesta”, dista mucho de parecerse a la actual corriente de la comedia gamberra femenina, pero, eso sí, sirva la franquicia como muestra palpable de un material que se adelanta a los tiempos, siendo las chicas las que se divierten y hacen el cafre como los chicos, en un material que data nada menos que de los años 40.
Como la película en Inglaterra fue un éxito y también se estrenó en Estados Unidos, "Filmax" adquirió los derechos de explotación para España. Por otra parte, “Supersalidos” de Greg Mottola estaba fresca y triunfante, así que ante el desconocimiento del público español hacia las chicas del internado de St. Trinian’s, los distribuidores decidieron aprovecharse un poquito del tirón que tenía la película de Mottola buscándole un título que se asemejara: “Supercañeras”. De hecho, por aquel entonces, fueron varios los que se aprovechaban del tirón de la cinta producida por Judd Apatow. Dio un poco igual esta estrategia promocional porque la película en su estreno en salas apenas congregó unos escasos 35.000 espectadores. En DVD de alquiler tampoco es que fuera un título que saliera constantemente. Ni tan siquiera es una película de la que se escuchara hablar.
En definitiva; confusa, boba, para nada sexy —como así se pretende—, aburrida… ¡Horrorosa!.
sábado, 24 de enero de 2026
ÁREA 51
De eso va esto de lo que les estoy hablando, y digo "esto" con total consciencia del término.
Lo de Oren Peli es un caso peculiar. Alguien que nunca se había planteado hacer cine como una prioridad o pasión en su vida -a pesar de lo premonitorio de semejante apellido, ¡chas-pun!-, simplemente un día agarra varias vídeo-cámaras y decide currarse un largometraje sobre una pareja atusada por un fantasma diabólico invirtiendo poco montante y sacándole chorreante partido a las maneras del "found footage". Luego lo estrena y resulta un bombazo tremendo que acumula un montón de pasta y genera secuelas e imitaciones hasta nuestros días (justo, ya tenemos nueva dosis en camino). Estoy hablando de "Paranormal Activity", claro. Lo curioso del caso es que, no fue ni mucho menos la primera muestra de "material encontrado", antes estuvo la cacareada "The Blair witch project" (y antes "The last boradcast", pero esa es otra historia), sin embargo, se considera la de Oren Peli tan esencial, tan iniciadora, como aquella. Pasa un poco como con.... mmmmh, Bruce Lee y Jackie Chan. No, no desvarío. Tras la muerte de Lee hubo chorromil intentos de buscarle un sustituto. Sin éxito. El problema era que todos los aspirantes se limitaban a imitarle, y mal. No fue hasta que apareció uno con personalidad propia, y maneras propias, que comenzó a existir la posibilidad de considerarlo un sucesor. Hablo de Jackie Chan, por supuesto. Pues aquí pasa lo mismo. "Blair witch..." generó un montón de imitaciones. Ninguna cuajó hasta que llegó "Paranormal Activity" con un enfoque un pelo distinto, un punto de vista algo original, ni que fuesen esos ya clásicos planos eternos de la pareja durmiente mientras a su alrededor se producen toda una serie de fenómenos paranormales. O el hecho de no tener que sufrir al grupito de adolescentes irritantes hacer toda una serie de mongoladas frente a sus cámaras antes de entrar en materia.
Como decía, a Oren Peli "Paranormal Activity" le salió un poco de chiripa. Seguramente por eso, cuando cegados por el éxito, los señores del dinero le encargaron un nuevo "found footage", el recién estrenado director supongo que lo abordó sin mucha convicción. Quizás jamás hubiese dirigido una segunda película porque, aliviada la curiosidad, ¿pa qué reincidir? Pero claro, casi sin quererlo aquella fue un pepinazo y ahora le ofrecían mucho montante para "repetir" la jugada. Y a lo mejor, por eso el resultado, este "Área 51", es tan, tan lamentable.
Sí, amigos, si nunca han oído hablar demasiado de ella es porque estamos ante un auténtico chuzo inaguantable. ¿Cómo decirlo? Para comenzar Oren Peli echa mano de todas aquellas convenciones del "found footage" ausentes en su debut y por lo que terminó resultando medianamente novedoso. Es decir, incontables minutos de jovenzuelos irritantes haciendo el subnormal en espera del arranque del verdadero mondongo. Y una vez este comienza, resulta que carece de suspense, misterio, progresión, interés... ni tan siquiera incorpora sobresaltos... y mira que lo intentan. Amigos, no he presenciado una película más MUERTA, más inútil. Aburre desde el minuto uno. Y no deja de hacerlo hasta su conclusión.
¿Exagero? Díganselo a los distribuidores, que la situaron en un estante nomás verla y ahí anduvo SEIS años, esperando, hasta que tragaron saliva y osaron lanzarla... eso sí, en plan estreno ultra-limitado y directa a mercados menores. O, mejor aún, díganselo a Oren Peli, que desde entonces no ha vuelto a dirigir, limitando su presencia a la de productor ejecutivo de las entregas consiguientes a "Paranormal Activity", claro, pero también de "Insidious" (y secuelas), "The Lords of Salem" de Rob Zombie o aquella curiosidad titulada "The Bay", en la que un director de prestigio como Barry Levinson probaba esa cosa nueva del "found footage". Y, oiga, me parece un gesto sabio. Honesto. Sobre todo considerando que, igualmente, se habrá llenado los bolsillos y, esta vez, sin tener que dar la cara ni pasar la vergüenza que genera algo como "Área 51".
martes, 20 de enero de 2026
FIESTA DE EMPRESA
Es muy triste, inaudito y sorprendente que una película como esta, una comedia de 40 millones de presupuesto, que consigue recaudar algo más de 100 millones en todo el mundo, en España tan solo recaude 17.391 euros. Se desplazaron a verla unos paupérrimos 2.930 espectadores. Muy atrás quedan los tiempos en los que las comedias americanas llegaban a pasar del millón de espectadores. Ya andaba mal la cosa en 2016, año de producción de esta película, pero ahora, en pleno 2026, con la asentación de las plataformas de streaming y la exhibición tocada tras la pandemia, la poca comedia americana que se produce actualmente ha quedado relegada al nicho de las plataformas.
Al margen de esta observación, hay que decir que “Fiesta de empresa” es una de esas comedias navideñas que lejos de ensalzar los valores familiares a raíz de la reivindicación del espíritu navideño, los destruye, al igual que ocurre en otras películas navideñas de los últimos años como por ejemplo “Los Tres Reyes Malos” al servicio de Seth Rogen y amigos.
Una empresa de redes y tecnología no pasa su mejor momento; los pocos ingresos que obtienen propician que una de sus sucursales esté en el punto de mira, a no ser que logren embaucar a alguna otra empresa que quiera trabajar junto a ellos. De hecho, la gerente y hermana del director de la sucursal que va a iniciar un viaje a Londres, advierte que si no consiguen que cierto cliente invierta en dicha sucursal antes de que ella llegue a su destino, cerrará la misma inmediatamente. Es por ello que el director de la empresa gasta todo el dinero que le queda en organizar una gran fiesta de empresa para sorprender al posible inversor, impresionarle y cerrar un trato. Sin embargo, esta fiesta se les irá de las manos convirtiéndose en algo absolutamente salvaje.
No está nada mal esta “Fiesta de empresa”. Se trata de una comedia muy solvente y bien ejecutada que, no obstante, se vende a sí misma como mucho más desmadrada de lo que en realidad es. Y el humor va de menos a más sal gruesa según le conviene. La fiesta de empresa, con toda la locura que esta conlleva, al final es una trama muy secundaria, dando más prioridad a los avatares por los que han de pasar nuestros protagonistas para cerrar el trato con el inversor, que están solucionados de manera más blanca. En definitiva, que la gran fiesta que da título a la película, ocurre de pasada.
El film se inspira en un sketch de “Saturday Night Live” en el que los empleados de una empresa montan en la oficina una fiesta salvaje. Un sketch de unos minutos que sirvió de gen para toda una película que contará en su reparto con los miembros del “SNL” Kate McKinnon, Jillian Bell y Vanessa Bayer, tres mujeres que son máquinas de hacer reír y se echan la película a la espalda a pesar de representar roles muy secundarios.
A parte de las chicas “SNL”, los principales reclamos son un rescatado —y ahora también prestigioso— Jason Bateman, lejos de sus tiempos de actor más odiado a raíz de “Teen Wolf II”, y Jennifer Aniston en plena madurez física e interpretativa que está francamente bien en “Fiesta de empresa”. Acostumbrado como está el público a verla hacer de pija mona y afable, el verla aquí interpretar a una autentica arpía no tiene precio, máxime cuando consigue con tanta convicción que el personaje caiga mal al espectador. Su papel es odioso. Josh Gordon, uno de los directores, declaró que estaba pensado para Jennifer Aniston ya que él sabía que a la hora de encarnar a un personaje cabrón, la Aniston lo haría a la perfección. Dio en el clavo porque está memorable.
Completan el elenco principal T. J. Miller, actor de la última hornada al que le queda todavía un largo trecho para despuntar, y el veterano Courtney B. Vance, que nos ofrece, sin duda, los momentos más hilarantes del film. A Vance le hemos visto, por ejemplo, en títulos como “La mujer del predicador” o “D-Tox (Ojo asesino)”.
Dirigiendo tenemos a los dos chicos a los que les tocó la china tras pasar algún que otro año moviendo el guion que tenían en su poder, Josh Gordon y Will Speck, cuyo trabajo de mayor repercusión hasta la fecha es “Patinazo a la gloria”, vehículo para el lucimiento cómico de Will Ferrell.
Gran anécdota la que cuenta que para el rodaje se compraron montones de muebles que deberían quedar destrozados al final de la película. Sin embargo, muchos permanecieron intactos, y lejos de poder usarlos en futuras producciones, fueron donados al "Furniture Bank of Metro Atlanta", una fundación benéfica que provee de muebles de manera gratuita a aquella gente que, por problemas de índole doméstica, tiene que cambiar de domicilio de manera inesperada.
No es mala película esta “Fiesta de empresa”.
sábado, 17 de enero de 2026
BIENVENIDOS A "DELOS"
Pero en 1973 todavía faltaban dos décadas para "Parque Jurásico", Crichton debutaba en la dirección con esta estupendísima película, en la que un par de tipos acuden al mundo del oeste y, eso, el pistolero con el que se ceban -cada vez que lo matan, regresa-, termina cargándose a uno y persiguiendo al otro insistentemente hasta las atracciones siguientes, o las entrañas del complejo. A este le daba vida el por entonces algo en baja forma Yul Brynner, quien aceptó el papel por pura necesidad económica y, casi casi, terminó convertido en uno de sus roles más icónicos. Es tan trillado decir que el look se inspiraba en el que lucía para "Los siete magníficos" como que, hasta cierto punto, su "pistolero" guarda muchas similitudes con el posterior "Terminator", aunque ya es vox populi que James Cameron chupó indiscriminadamente de otras fuentes (¿además de la reseñada?).
La cuestión aquí es que "Almas de metal" se erige como un entretenimiento fabuloso, muy bien dividido en tres segmentos. La llegada a la atracción, donde te muestran sus entresijos y resulta todo de lo más fascinante e interesante. La aventurillas de los protas allá en su entorno y, pues eso, el caos que se organiza cuando un virus infecta a las máquinas -por entonces un concepto novedoso-. Es especialmente llamativo el momento en que Brynner sesga de la existencia a uno de los dos personajes principales ante la reacción incrédula del otro. Luego, arranca una persecución generosa en minutos y básicamente carente de todo diálogo. Cine puro totalmente apoltronado en imagen, música y efectos de sonido. Michael Crichton hace gala de, además de buenas relaciones con su musa, un notable pulso narrativo. Contribuyen a la diversión -Yul aparte- actores como el entonces futuro director Richard Benjamin, James Brolin (interpretando respectivamente al apocado "normal guy" que le pilla gusto rápido a esto de matar y el guaperas prepotente que luego resulta no ser tan eficaz como parecía) y Dick Van Patten aportando algo de vis cómica (al que perdemos de vista en cuanto estalla la crisis... supongo que por no mostrar la muerte del personaje gracioso). En merecida justicia, "Almas de metal" fue un auténtico pepinazo de taquilla, la película más exitosa de aquel año para la "MGM".
Es cierto que soy de dejarme engañar gustosamente cuando me siento frente a una pantalla. Ya saben, aquello de "suspender la incredulidad" para disfrutar del pifostio. Pero no niego que, gozando del film, se me despertaron algunas dudas, llámenlo curiosidades, tontunadas. Por ejemplo, ¿de verdad la atracción funciona tan bien como para justificar la enorme infraestructura y el macro-gasto que supone, abrirla y, sobre todo, mantenerla? Vale que la entrada es cara de cojones pero, claro, eso limitará todavía más la cantidad de clientela. Parte de la diversión supone poder acostarse con tías y tíos cañón -sintéticos, se entiende-, muy bien, pero... ¿¿y luego?? ¿habrá que limpiar los fluidos digo yo, no?. Es especialmente gracioso que el personal de "Delos" se preocupe tanto por la seguridad de sus visitantes, sin embargo ello no impide que les permitan usar dinamita -para reventar "el decorado"- y participar en peleas de salón, donde reciben buena estopa, o duelos medievales a base de espada, peligrosos sí o sí. En fin, nada, chuminadas.
Y aunque a finales de los setenta las secuelas todavía no eran algo asumido como parte del mondongo, tres años después se produjo "Mundo Futuro" ("Futureworld"), esta vez con apadrinamiento de la "AIP" de Sam Arkoff lo que, considerando su pasado "serie B" y exploitation, no eran noticias halagüeñas del todo. La cuestión es que, superada la crisis, "Delos" reabre su parque, manteniendo las atracciones situadas en la edad media y Roma, pero cambiando la del oeste por una de ambientación espacial-futurista (aquella a la que iría yo). Sin embargo, y como es lógico, el público no responde muy entusiasmado, así que invitan a unos periodistas y toda una delegación de mandatarios mundiales para que acudan, lo pasen de putifa y hagan buena propaganda. ¿O hay otra intención real detrás?. Pues sí, hayla. Esta vez la cosa no va de robots taraos, va de conspiraciones (después de todo estamos a mitad de los setenta). Los gerifaltes de "Delos" pretenden aprovechar la presencia de políticos e "influencers" para replicarlos y sustituirlos y asín dominar el mundo, lo que significa matar a los originales. Los periodistas arreglarán el entuerto.
Es admirable ese intento de evitar repetir la historia original, buscar algo nuevo, pero... no hay color. La primera media hora de "Mundo Futuro" está chula, el cómo introducen la nueva atracción y las mandangas que ofrece. Pero, en cuanto arranca la trama de conspiraciones, y todos comienzan a perseguirse por el subsuelo del complejo (una fábrica, el escenario más económico posible), la peli se torna chaposa hasta el extremo. Pierdes todo interés y, en fin, comienzas a reclamar peligrosamente las atenciones del móvil. Una pena, aunque tampoco sorprende sabiendo que el director fue el sosainas de Richard T. Heffron, responsable de desprender de todas sus posibilidades a un film tan prometedor -a lo lejos- como "Yo, el jurado". El reparto, pues cumplidor, Peter Fonda, Blythe Danner, Stuart Margolin, John Fujioka y un John P. Ryan haciendo de malote. Es curioso señalar que, en la época, "Mundo Futuro" me pegó más fuerte que su predecesora gracias a la magia del vídeo-club. Por entonces, a pesar de la proximidad en el tiempo de ambos films, asumía "Almas de metal" como "la antigua" y esta secuela mucho más próxima y adecuada para mis apetencias juveniles (todo el rollo galáctico futurista). Vamos, que la prefería. Vista ahora, es algo que me desconcierta por completo. Chiquilladas, supongo.
A la hora de las preguntas puñeteras, "Mundo Futuro" inspira las mismas que "Almas de metal" y otras tantas nuevas. Por ejemplo, si para acceder al escenario futurista se despega con un cohete y vemos a este en una pantalla elevándose hacia los cielos... ¿dónde demonios va en realidad? ¿no se supone todo una mera atracción/recreación?. Una vez allí, ¿cómo consiguen la gravedad cero? ¿y los montes nevados de Marte? además, ¿nieve en el planeta rojo? (en todo caso sería hielo). Y cuando miran imágenes en una pantalla de lo ocurrido en "Almas de metal", básicamente están viendo la jodida película, con sus planos, contra planos y montaje cinematográfico.... pero ese era un error muy común en la época (también en la original pasa algo parecido con las cámaras de seguridad, capaces de obtener ángulos a distancias imposibles). En su favor diré que se adelantaron un año al ajedrez holográfico de "La guerra de las galaxias". Algo es algo.
Si "Mundo Futuro" no hubiese sido la mediocridad que es, seguramente la saga habría seguido con más películas, un poco a la manera de "El planeta de los simios". Pero no, tuvo que conformarse con terminar en la caja tonta (sí, ya, también pasó con los micos, aunque paralelamente se siguieron produciendo largometrajes, incluso hasta nuestros días). Primero hubo una serie por ahí inicios de los ochenta que nadie recuerda porque únicamente duró una temporada. Y otra hace relativamente escasos años, ya más en consonancia con las nuevas maneras del producto televisivo moderno y que, tengo entendido, funcionó muy bien. Por lo visto enfocaba el asunto desde una óptica más realista y dramática. No puedo decir gran cosa porque nunca la vi, ni esta ni la anterior.
Dado el actual panorama peliculeante, me extraña un huevo que todavía no hayan intentado reavivar la franquicia, remakearla, parir secuelas tardías, etc. Supongo que es cuestión de tiempo. ¡"Delos" por hecho! (argh...).
sábado, 10 de enero de 2026
LA MALDICIÓN (CURSED)
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
martes, 6 de enero de 2026
ROSAS BLANCAS PARA MI HERMANA NEGRA
Como fuera, nos encontramos ante una producción de Abel Salazar, director de la cinta, que además de haber dirigido títulos tan delirantes del cine mexicano como pueda ser “Ya nunca más”, aquella locura enfebrecida para lucimiento del cantante Luis Miguel, o el “Tootsie” mexicano con “Quisiera ser hombre”, venía con una larga trayectoria como productor del más granado cine de terror de la época dando luz verde a films como “El barón del terror”, “La venganza de La Llorona” o el clásico “El Vampiro” entre otras.
Se trata de una película que, en su afán por hacer un alegato anti-racista, al final, de aquella manera y por los pelos, acaba siendo lo contrario. Además de tratarse de un film morboso y explícito, muy a la mexicana.
Cuenta la historia de Laura, una mujer que durante años ha tenido una excelente relación de amistad con Angustias, una sirvienta negra, y con su hija Roberta. A la mujer se le llena la boca diciendo que no pasa nada por ser negro, que la sociedad ya no es racista, e incluso apoya la relación de Roberta con un hombre blanco. Pero Laura también tiene una hija, Alicia, que llega un día a casa a presentar a su novio, un brillante médico (y parece que hasta cirujano del corazón) que, mira tú por donde, resulta ser negro. Ahí cambia todo el rollo porque, a pesar de ser una mujer anti-racista, Laura no quiere tener un negro en la familia. Y comienza el conflicto.
La cosa se complicará cuando la hija, Alicia, cae enferma de gravedad y con una única solución para continuar viva: Un transplante de corazón. El resto se lo pueden imaginar (si no quieren que les haga spoiler).
La película, datada en 1970, es claramente un artefacto de naturaleza exploit camuflado de panfleto cargado de buenas intenciones, además de un drama de padre y muy señor mío —he de reconocer que hasta se me saltaron los lagrimones en alguna secuencia especialmente desgarradora—. Sin embargo, estilísticamente, me parece una pasada. No solo está dirigida con solvencia, sino que la manera de iluminar de Salazar en las escenas de mayor dramatismo, o según el estado de ánimo de la protagonista, Laura, son todo un alarde “marcapaquete”, dicho en el buen sentido. Entre eso, y que la película no se corta en mostrarnos, como mandan los cánones mexicanos, una operación a corazón abierto real con todo lujo de detalles, “Rosas blancas para mi hermana negra” se convierte en una de las películas más bizarras que he visto últimamente.
Pero lo más importante de todo es que, a pesar de que por momentos el argumento está trillado y es previsible a más no poder (supongo que en 1970 no lo sería tanto), la película es condenadamente entretenida. Y como los buenos culebrones, engancha, hasta tal punto, que en todo momento quieres saber que pasará. Vamos, que me ha gustado horrores.
El reparto está compuesto por artistas más o menos reconocidos de la época; como Laura tenemos a Libertad Lamarque, cantante de tangos argentina y toda una estrella en Latinoamérica; Roberta sería la cantante Robertha, peruana de cierto éxito en México en los años 60, cuyo estilo se asemeja curiosamente al de nuestro Raphael; Eusebia Cosme, reputada poetisa y actriz de los caminos en su Cuba natal, o Steve Flanagan, cantante de soul sin suerte tanto en su profesión como en el cine: esta sería su única incursión.
Y a continuación, una anécdota: tras la absolución por parte del jurado a los cuatro agentes de policía que asesinaron usando la fuerza bruta a Rodney King, un asesinato absolutamente racial, el 29 de abril de 1992 el pueblo de Los Angeles se levantó en señal de protesta por este veredicto en lo que se llamó “Los disturbios de Los Angeles”. Fueron más de seis días de incendios provocados, revueltas y saqueos, que se concentraron en la zona de South Central L.A. Por supuesto, el suceso se convirtió en una noticia de nivel internacional con gran revuelo popular. El 3 de mayo, justo con los disturbios a punto de finalizar, pero con la sensibilidad a flor de piel, "Antena 3" TV emitió “Rosas blancas para mi hermana negra” en horario de medio día. Desde luego, no fue una elección muy adecuada teniendo en cuenta lo acontecido. El crítico del diario "El País", ofuscado por la situación, publicó lo siguiente el día de la emisión de la película: «Antena 3 debería puntualizar que este título estaba programado antes de los levantamientos de Los Ángeles. Y esto no es demagogia. En este insulso folletín, una chica blanca y una chica negra comparten una amistad incomprendida. Premonitoria».
No se a ustedes, pero a mí esta anécdota me hace cierta gracia...
sábado, 3 de enero de 2026
EL MISTERIO DE LA PIRÁMIDE DE ORO
Así pues, nos encontramos con otra consecuencia más del tremendo pepinazo que supusieron las películas del aventurero "Indy" en su momento, solo que esta respaldada por toda una "Paramount", efectos especiales del respetado Richard "Star Wars" Edlund y dirección de Ken Kwapis (¡wapi!) , un señor que venía de la tele, hizo algunos intentos destinados a la gran pantalla ("Barrio Sésamo: Sigue a ese pájaro", "Él dijo, ella dijo" con Kevin Bacon, "Hasta que el cura nos separe" con Fernando Est.... no, con Robin Williams) que, presupongo, no funcionaron muy bien, así que volvió a la caja lerda y ahí se quedó (donde tampoco le fue demasiado mal, llegó a dirigir un capítulo de "Cuentos Asombrosos", por ejemplo). Ello explicaría pues que "Vibes" no sea ultra-popular, y Cyndi Lauper tampoco se convirtiera en la siguiente ¿Cher?. La cosa arranca bien, con ritmo y chispa, pero a medida que avanza, y cuando el asunto aventurero debería chorrear por los fotogramas, va perdiendo gas, a pesar de que aparque un poco la coña y apueste por un mayor dramatismo. Demasiado "bla, bla" que la supuesta química entre Lauper y Goldblum no sostiene. Y el clímax, cuando los efectos especiales estallan a base de luces, rayos y brillos, se nota contenido y demasiado poco espectacular.
Resumiendo, para ver así un rato tonto a base de compartir pantallas (la del televisor, la del móvil) y luego devolver al estante en el que estaba, el de las justamente olvidadas.
sábado, 27 de diciembre de 2025
NUNCA DIGAS NUNCA JAMÁS
Por supuesto, en esos entonces no teníamos ni pajolera idea de que aquel 007 era de "Hacendado" (con todos mis respetos hacia Connery). Cierto que me pareció raro no localizar la clásica intro a través del cañón de un pistola o la inconfundible música, pero, simplemente, nos limitamos a disfrutar del show. Sin complejos. ¿Y se puede, es disfrutable?. Sí, bastante. Tampoco hace vibrar ni entretiene de modo infalible, pero se deja consumir agradablemente y, bueno, digamos que queda a medio camino entre el "James Bond" más delirante y el más sobrio, sin llegar a los excesos melodramáticos corta-rollos de un Daniel Craig, donde, básicamente, se cargarán la esencia -al menos cinematográfica- del personaje, hasta el punto incluso de quitar la escena de los gadgets, bien presente en "Nunca digas nunca jamás", dentro de sus coordenadas algo más reposadas respecto a las del universo Moore, pero igualmente divertida y entrañable. No sé ustedes, pero yo echo de menos a ese agente doble cero.
Dirige el rey de los artesanos, Irvin Kershner.
martes, 23 de diciembre de 2025
LA CASA DE LA FRATERNIDAD
Toda una serie de clichés sobradamente conocidos por el aficionado de nada sirven en esta comedia almidonada, inepta y trasnochada, una de esas películas que trata de hacer una reivindicación feminista desde un punto de vista totalmente masculino y encima no sale ni medio chistoso; hay una fraternidad femenina llamada F.E.A (en su versión doblada) a la cual se adscriben las chicas menos agraciadas de la facultad. Apaga y vámonos.
La caja de caudales de la fraternidad masculina (llamada Pi- T.O.) ha sido desvalijada y la culpa recae sobre los tres encargados de custodiarla, por lo que son expulsados de la fraternidad hasta que se recupere ese dinero. Con tal firme intención, nuestros lúcidos protagonistas deciden vestirse de mujeres e inscribirse en la fraternidad femenina (y feminista) desde la cual investigarán el caso mientras que, en propias carnes, sufrirán el acoso de los hombres, tratándose sus versiones femeninas de chicas bastante bastorras y poco agraciadas. Esto les hará cambiar el punto de vista con respecto a las mujeres.
Al margen de estos temas peliagudos, “La casa de la fraternidad” es un absoluto insulto a la inteligencia y una de las peores películas de fraternidades de toda la historia del subgénero.
Chistes con consoladores, ventosidades, taras físicas, pechos siliconados y mujeres florero, más que salvarla de la quema la condenan, siendo esos elementos, en esta ocasión, en vez de un aliciente, un lastre dentro del ya de por sí lastrado argumento.
Lo verdaderamente vergonzante (de lo mucho que hay en la cinta), es que no te puedes creer a los protagonistas como mujeres, porque la producción lejos de currarse una apariencia convincente, se limita a poner a los tres protagonistas algo de maquillaje, unos tacones y espantosas pelucas compradas en el más infecto badulaque pakistaní que hubiera cerca del set. Y este aspecto, lejos de divertirnos mínimamente, sonroja al espectador durante el 70% de la película. Para más inri, uno de los protagonistas, Michael Rosembaun, usó pelucas femeninas y masculinas en toda su intervención. El tipo estaba en esos momentos trabajando en una serie de televisión en la que hacía de calvo, por lo que iba completamente rapado al cero. Así, le colocaron una peluca de caballero, la cual era sustituida por la de mujer cuando tocaba. Una chabacanería impropia de una producción hollywoodiense. Espantosa.
Un film de la era Tom Green concebido para que un aspirante a estrella cómica como era Harland Williams se luzca haciendo el mongólico disfrazado de mujer. Williams, al igual que Green y toda su nefasta generación, fue tan solo flor de una primavera.
La gracia más reseñable de la película básicamente radica en que los padres de los universitarios en curso, antiguos miembros de la fraternidad, están interpretados por viejos conocidos del género, así, de manera homenajística, contamos con los cameos de Stephen Furst, James Daughton y Mark Metcalf, presentes muchos años atrás en “Desmadre a la americana” en un guiño —estando a años luz— a la misma, algo que ya vimos con más fortuna en la superior “Van Wilder: Animal Party”.
Otra de las características por las que puede destacar este film, es por pertenecer al famoso listado que elaboró el crítico Rogert Ebert, el “Most Hated”, con las películas que más odiaba de cuantas había visto. “La casa de la fraternidad" encabezaba uno de los puestos de honor. Asimismo, encontraremos en esa lista títulos tan evidentes como “¡Este cuerpo no es el mío!” qué también trataba sobre la transmutación de un cuerpo masculino a uno femenino, y que era una más de tantas películas protagonizadas por Rob Schneider presentes en esa lista.
En cuanto al director de la cinta, Wally Wolodarsky, con cierto prestigio en Hollywood por ser uno de los guionistas de “El show de Tracy Ullman” o “Los Simpsons”, dirige la película con el piloto automático y sin ningún cuidado ni ningún amor por el trabajo alimenticio que se le ha encargado, de la misma forma que dirigió los otros dos films intrascendentes que completan su filmografía.
La película recaudó por los pelos los 12 millones de dólares que se invirtieron para su producción. Aquí en España llegó directa en DVD. Y sin más.















