martes, 4 de agosto de 2026
JAULA SIN TECHO
Cuenta la historia de una familia bastante turbia (posiblemente endogámica), compuesta por una matriarca, sus dos hijas (unos putones) y un hijo de unos veintipocos años con un severo retraso mental que no ha evolucionado intelectualmente desde que nació. De esta manera, su madre le pone trajecitos de bebé, lo acuesta en una cuna y, durante el día, lo mantiene en un parque infantil con barrotes.
Un buen día llega a la casa una asistenta social que, por un lado, intenta conseguir que el muchacho evolucione mentalmente y, por otro, se huele que este no ha crecido por algún asunto turbio que se traen entre manos su madre y sus hermanas. Por ello, sus visitas al hogar de la familia son frecuentes, hasta el punto de que acaba obsesionándose con el “bebé” y el resto del clan, tomando la historia giros inesperados.
No está nada mal esta película.
Y, aunque tiene toda la pinta de ser un exploitation destinado al circuito de cines marginales, en realidad se trata de un film de presupuesto modesto surgido de manera independiente. El hecho de que la dirija un artesano como Ted Post no es más que una circunstancia. Y es que el guionista, Abe Polsky, que ya tenía el libreto escrito, anduvo detrás de Post cerca de un año. Este rechazó hacer la película porque le resultaba demasiado oscura y extraña, y no se veía con ganas de ponerse al mando de semejante cosa. Sin embargo, cuando el proyecto estuvo más avanzado, aceptó, convirtiendo “Jaula sin techo” en una película de culto, principalmente gracias a su dirección.
Durante lustros, popes del cine chungo han añadido este título a sus interminables listados de películas “tan malas que son buenas”, aunque en más de una ocasión han tenido que desestimarla, alegando que extraña es un rato, oscura y bizarra también, pero que, en absoluto se trata de una película incompetente o mal hecha, a tenor de su guion bien resuelto y de una dirección artesanal, pero efectiva. En consecuencia, roza ese umbral, pero ahí anda, con un pequeño culto de cinéfilos finos que la reivindican.
Por otro lado, las risas que pueda provocar no vienen de una posible comedia involuntaria, sino del fino (y negrísimo) sentido del humor de sus artífices, volcado sobre todo en la interpretación del trío femenino protagonista y en la del actor David Mooney, quien dio vida al retrasado mental no evolucionado y estancado en bebé, no sin cierta sorna y rozando por momentos lo ridículo. Para componer su personaje, investigó y observó a niños con deficiencias mentales en varias instituciones para, posteriormente, incorporar sus gestos y actitudes a su interpretación (digo yo que tendría que haber observado bebés, pero bueno...), llevándola al paroxismo. Asimismo, antes de que la producción eligiera a Mooney, un jovencísimo John Travolta hizo una prueba para optar al papel, pero fue rechazado de facto.
La copia que yo he visto estaba doblada, pero conserva los sonidos de bebé reales que emite David Mooney en la versión original. Existe una primera versión con sonido directo, pero, en algún momento del montaje la pista original se perdió y el actor tuvo que doblarse. Por ello, se optó por insertar sonidos y llantos de un bebé real, logrando un efecto aún más inquietante del que ya transmite de por sí. Además, para reforzar la sensación de infantilismo, durante el rodaje Mooney se afeitaba todo el cuerpo, detalle que, sin embargo, pasa completamente inadvertido mientras vemos la película.
En definitiva, se trata de un film, sobre todo, curioso; por momentos desasosegante y puro género setentero que, pese a un par de instantes un tanto tostón, se disfruta perfectamente porque es un catálogo de excentricidades por parte del bebé, de las dos hermanas putones y de la madre que los parió a todos. Y eso por no hablar del estupendo girito final que, al menos yo, no me esperaba ni por asomo.
"Jaula sin techo" no parece haberse estrenado en los cines de nuestro país en su momento. Tampoco recuerdo una edición en VHS, pero sí apareció en la era del DVD en desastrosas ediciones piratas, y la “oficial” fue uno de esos DVD que regalaba la revista "Tiempo". También hubo una edición en Blu-ray de origen pirata hace no mucho, pero, salvo por estas, parece que todos los estamentos la consideran una película menor, casi televisiva y tirando a chunguilla. Pero eso es porque no se molestaron en verla.
sábado, 1 de agosto de 2026
ZOMBIE NATION
Así, de entrada, el film gira en torno a un policía de pasado turbio que, aprovechando su condición, secuestra mujeres atractivas, las lleva hasta un almacén de muebles semi-abandonado donde las manosea, tortura y mata para, seguidamente, enterrarlas. Su compañero de patrulla es consciente de ello y quiere denunciarlo, pero teme las consecuencias, sobre todo porque el comisario jefe respalda al criminal con placa. Digamos que, hasta aquí, la peli se desarrolla cual thriller medianamente convencional. Inevitablemente pobre en su acabado, patoso en su montaje y de apariencia acartonada, artificial. Hablaba arriba del almacén en plan "Ikea" donde el psycho cop se lleva a sus víctimas... bien, es evidente que también allí se construyeron los decorados del apartamento del poli bueno, donde mantiene conversaciones tortuosas con su pareja y, sobre todo, la comisaría al completo, increíblemente cutre, ahí con paredes peladas, tuberías por todas partes y los mismos muebles que hemos visto previamente dispuestos para la venta. A pesar de todo, vamos sufriendo el asunto y tampoco es que nos induzca al arrancamiento de ojos.
De pronto hay un salto de tiempo y pasamos a presenciar un incomprensible ritual vudú donde tres negras echan líquidos pringosos sobre una pava joven. Seguidamente, esta cae en las zarpas del poli chungo. Sin embargo, una vez muerta y enterrada, volverá de su tumba para vengarse. Ok, entendemos que es el vudú aplicado el que actúa pero, entonces, ¡¿por que en esa resurrección la acompañan las restantes señoritas asesinadas?!... mmmh, bueno, vale, da igual, que actúen. ¿Y cómo actúan estas zombies escasa y lastimosamente maquilladas? pues como quien se rejunta con sus amigas para ir de despedida de soltera, solo que en lugar de comprar pollas de plástico se las arrancan a los machos que, gracias fortuna, encuentran en medio de desérticos parajes normalmente inhabitados. Y así, poco a poco, se van aproximando hasta la guarida de su asesino. ¿Y qué hace este mientras? recibir la visita de, primero, su padre (cameo para David Hess) y, segundo, un estrambótico doctor interpretado por un desatado Ulli Lommel que, se supone, está ahí para curarle los traumas, pero en realidad únicamente esputa un montón de incongruencias y luego desaparece. Tan inútil narrativamente como la presencia del progenitor. Por supuesto el criminal sigue igual de loco, aunque no tendrá tiempo de matar a otra mujer, las zombies llegan hasta su escondrijo, que ahora es un ¡¿yate?!, y allí se lo cargan, tirándolo al mar. Luego, visitan la comisaría con pinta de okupa, despachan a los allí presentes y, ojo al dato, terminan enfundándose sus uniformes policiales, posado con sonrisa profident incluida. De mientras, el psicópata regresa de la tumba acuática a ritmo sonoro del famoso "Yaketi Sax" de "Benny Hill" (en evidente intención de hacerle la peineta al sufrido espectador, lo que recuera a esta otra guasa).
Bien, analicemos todo ello. Tal y como yo lo veo, es descarado que Lommel se aburrió rodando la primera mitad y para la segunda quiso desquitarse. Diría incluso que la improvisó tal y como le salió de la patata. ¿En nombre de la diversión y el gozo? No, en nombre del arte, porque el zineasta siempre ha dejado claro que él de director de terror y tal, nada, que es un artista dispuesto a coquetear con el género puro, la explotación, para así vender el producto final, pero que lo suyo queda a distancias kilométricas del llamado cine comercial. Ya. La cuestión acá es que, al terminar "Zombie Nation", no cabía en mí mismo. Confundido, desconcertado. ¿Pero qué ha sido esto?. Rápidamente entendí por qué era tan detestada... pero también reconozco que esbocé una sonrisa y pensé "Hostia, que hijoputa el kraut... ¡mola!". Sí, mola. ¿Por qué no? Mola que Ulli Lommel decidiera tirarlo todo por la ventana y, libre de ataduras, hacer lo que le vino en gana. Descojonarse un poco del asunto. Delirar a antojo. Así que, palante. ¡Enga!. Me gustó sentirme agredido sensorialmente, recibir ese hostiazo en todo el careto. Y retumbó, porque los días siguientes todavía pensaba en "Zombie Nation". Y no es que sea una gran película, una obra de arte, culto o lo que quieran llamarla... ¡para nada! es una mierda muy tocha, pero apruebo que su director procediera como procedió. Lo aplaudo. Coño, hay otros que hacen lo mismo y les comen el culo incondicionalmente, como Jesús Franco, por ejemplo. Y no lo digo por decir. Lommel actuó para él y quedó maravillado viendo como rodaba tres películas a la vez en un mismo pasillo durante apenas cuatro horas. Le marcó tanto que, en fin, decidió aplicárselo.
Otra razón por la que elegí ver "Zombie Nation" consistía en poner luz a un misterio o, literalmente, rostro a una persona. Leí que el infame director de cine malrollero Marian Dora se marcaba un papelito, casi un cameo, motivado por su condición de productor ejecutivo al lado de otro que tal bailaba, Castern Frank. El caso es que el culpable de "Melancholie der Engel" aparece.. no exterminando moscas a mazazos, no, en este caso ejerce de enfermero tarado, empujando una silla de ruedas. Y que se oculte tras el seudónimo de M.D.Botulino, ayuda poco (especialmente por las siglas). Es más, he decidido sacar una captura del muchacho que les dejo aquí cerca. Ahora, sumen veinte años a esa faz y, si un día, de paseo por las germanias, lo reconocen, le dan un par de guantazos de parte de "Aquí Vale Todo", gracias (y si resulta que nos equivocamos de persona, luego se disculpan amablemente).
sábado, 25 de julio de 2026
CITIZEN VIGILANTE
Hay un justiciero en la ciudad. Acaba con todos aquellos que han cometido alguna fechoría y se han librado del enrevesado brazo de la ley. El pueblo lo adora. La policía lo persigue. Hasta aquí bien, lo normal. ¿¿Una nueva de ciudadanos cabreados que se toman la justicia por su mano?? ¿¿pero cuántas hay de esas?? Sí, sí... eso es exactamente, solo que Uwe Boll puede meterse la medallita de haber procedido haciendo gala de cierta originalidad. Quiero decir, no se limita al rollo del tipo corriente a la que le es asesinada la familia y clama venganza hasta que consigue acabar con el culpable. No. En "Citizen Vigilante" este existe desde buen arranque, y en ningún momento nos explican sus orígenes. Simplemente lo hace porque, cree él, es lo correcto. Y, además, no es un héroe. A su lado, "Paul Kersey" era el "Capitán América". El justiciero de "Citizen Vigilante" viene cargadito de materia oscura y actitudes que, hasta cierto punto, se contradicen con su supuesta cruzada. No tiene problema en matar a un inocente si lo considera necesario. Tampoco hace ascos a disparar a sus víctimas por la espalda, cobardemente. Le gusta ir de puterío, por puro placer, y llenar los bolsillos de ese lumpen que tanto detesta. Y lo mismo con la policía, poco importa que compartan objetivo, si debe reventar unos cuantos maderos, lo hará. Pero más que a estos, mafiosos y/o narcos, hay una casta a la que nuestro anti-héroe detesta por encima de todas las cosas, y señala como directa causa de todos los males de la civilización moderna: los inmigrantes (aunque, paradójicamente, él mismo lo sea ¡¿?!). Y es ahí, my friends, donde "Citizen Vigilante" se ha ganado la fama de racista, nazi y todo el catálogo habitual. Boll muestra, sin vergüenza, ni sutilidades, ni culpa, ni mojigatería alguna a los que "vienen de fuera" como los malos, los que merecen pagar y.... joder si pagan. Hollywood suele proceder igual, pero siempre de modo tamizado e incorporando como comparsa del prota a un personaje secundario / positivo de idéntica nacionalidad que el villano. Bien, no es el caso de esta película.
Por evitar estropearles la fiesta me morderé la lengua, pero si son capaces de aguantar pacientemente lo que, así, en general, son 90 minutos bastante plomizos, cutrones, a base de esa fotografía digital desaboría, fría y fea tan propia del cine barato de hoy y repleta de chapas moralizantes por boca del protagonista (de verdad, menuda turra gasta el colega... en un momento dado incluso arremete sutilmente contra los que ven cine gratis... ¡ups!), serán testigos del clímax final más demoledor, salvaje, brutal (no en lo gráfico de la violencia.... aunque tampoco se queda manca) y "cierra-ojetes" que he visto en años. De verdad, alucinante.
En fin, sean ustedes los que saquen conclusiones ideológicas y morales de "Citizen Vigilante". Yo, repito, solo puedo decirles que es una cosa mediocre y aburrida... pero con unas maneras contundentes, llamativas y, sobre todo, considerando el panorama cinematográfico moderno, valientes y refrescantes. Menos es nada.
Como curiosidad, mentar la presencia de Olaf Ittenbach encargándose de los efectos de maquillaje. Suyos son los pocos pero generosos momentos gore de la peli, algunos tan exagerados que provocan la risotada.
sábado, 18 de julio de 2026
PSYCHO KILLER
"Psycho Killer", fechada este mismo 2026, es una de esas que te pones pensado que vas a ver morralla, lista para coger el sueño, y nada más darle al "Play" te descolocan el logo de "20th Century Studios" y, sobre todo, el nombre del guionista, Andrew Kevin Walker, quien en los noventa anduvo muy de moda tras firmar el libreto de la excelente y todavía influenciable "Seven" (o "Se7en", según su nivel de "hipsterismo"). Rápidamente se le encasquetó el cine sórdido de asesinos en serie como especialidad, cosa a la que él mismo contribuiría firmando otra de mis favoritas de la década, "Asesinato en 8mm". Luego sí, se alejó un poco de ello a lo largo de los años pero nunca perdiendo capacidad, como bien demuestra su todavía reciente colaboración con David Fincher, la estupenda "El Asesino". No obstante, con "Psycho Killer" (por lo visto originalmente pergeñada en el 2007) Walker retoma las maneras más efectistas y gran guiñolescas de aquella primera etapa, es decir, su especialidad, donde indiscutiblemente se mueve como pez en el agua. E igual que hay "películas de director", "películas de productor" y "películas de actor (léase, estrella)", lo que aquí tenemos claramente es una "película de guionista", porque, la verdad, el resto de la peña implicada poco importa. La dirección recae sobre Gavin Polone, quien debuta con su primer largometraje en esas lides, aunque como productor ha parido títulos de cierta solera, entre ellos "Asesinato en 8mm". La actriz protagonista es Georgina Campbell, a la que vimos en "Barbarian", y, justo, uno de los productores de aquella -y de la más lograda "Weapons"- también mete mano en la reseñada. Incluso el gran Malcom McDowell (otro nombre encasillado en el subgénero de los perturbados) no logra hacer sombra a la labor y presencia de Andrew Kevin Walker, aunque su papel como viejo Satanista un poco poser que, con la excusa, se beneficia a chavalas algo lerdas, tiene indudable gracejo. Se cruzará con Sádico Satánico y no saldrá demasiado bien parado, témome, en uno de los segmentos más regocijantes de una película que concluye de modo intenso y emocionante, dejando la sensación final de estar ante una pequeña y "agradable" sorpresa.
No cambiará el panorama del cine de terror, nadie exagerará sus virtudes online, ni seguramente la recordarán dentro de cinco años... pero como entretenimiento solvente y bien parido, funciona. Ya lo creo.
jueves, 16 de julio de 2026
ESTRENOS MAYO DEL 85
Ejerciendo de título estrella localizamos el famoso "Elliot, mi mejor amigo", drama con Henry "el niño de E.T." Thomas y Gene Hackman que, bautizado originalmente como "Misunderstood", fue lanzado de semejante engañoso modo en espera de sacarle algo más de suco al todavía resonante bombazo de Steven Spielberg. Una estrategia muy "exploitation" para un dramón de aspiraciones elevadas (remake de una película europea). La acompañan otras tan curiosas como "Cuando llega la noche" de John Landis (nótese que entre los actores citados no están ni Jeff Goldblum ni Michelle Pfeiffer, sus dos protagonistas), "Justicia Salvaje", el "Acosada" de Sebastián D´Arbó, "Cacería del hombre" de Larry Ludman / Fabrizio De Angelis, "Mis problemas con las mujeres", "Micki y Maude" (doblete para Blake Edwards) y "Razorback, los colmillos del infierno" de Russell Mulcahy, a la que, como película de terror, desprecian sutilmente en los comentarios -lo normal entonces-.
Gran recorte, gran recuerdo (para ampliarlo denle a la tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón).
sábado, 11 de julio de 2026
MALDITA GENERACIÓN
Una pareja de jóvenes desubicados, cabreados y atormentados por sus trifulcas existenciales, se hacen amigos de un tercero como ellos, pero peor, porque este no tiene reparos en matar si es necesario. Y ocurre que el trío protagoniza un homicidio bastante sangriento que les llevará a una eterna huida, carretera mediante, en la que seguirán con sus desmanes asesínicos (© Víctor), casi siempre propiciados por el tercero en discordia. Cuando no matan, follan (llega a oficializarse su condición de trío amoroso), devoran grasiento "fast food", discuten a base de extenso catálogo de tacos variados (con, y no podía ser de otro modo, "fuck" encabezando la lista) o, contrariamente, mantienen estúpidas y elementales charlas profundas sobre el por qué de todo, nada y lo demás.
En contra de "Doom Generation" puedo soltar muchas más cosas de las que ya he soltado, como sus maneras caóticas, la relativa repetición de esquemas narrativos, el que realmente no cuente una historia, sino muestre una sucesión de situaciones, ese "hago cosas raras porque mola, y así soy distinto y más cool" propio del "indie" de la época, sus ansias de transgredir a base de blasfemia y anti-patriotismo tan de manual, etc, etc. Pero también hay cosas buenas. Para comenzar la duración. Agradecidamente escueta. Igualmente, ver en tetas a una joven Rose McGowan como chica mala. Luego, pues cierto sentido del humor más que evidente (en ningún momento Araki se toma en serio su película), una violencia exagerada, truculenta, tan gran guiñolesca que apesta a dibujo animado y, sobre todo, el desenlace, donde adquiere un tono más malrollero, sórdido y medianamente brutal. Eso lo agradecí y ahí se me medio ganó. No obstante, antes de continuar, toca hacer una puntualización.
En su imagen "indie" tan perfectamente milimetrada, Gregg Araki solía mentar al puñetero Jean-Luc Godard como máxima influencia (cineasta al que todos aquellos yankis situados en el supuesto cine independiente, o que pretenden dárselas de artista, citan siempre, tanto que se ha convertido en un cliché). Sin embargo, para "Doom Generation" no fue del gabacho del que más mangó la mariquilla, en realidad eso lo hizo de otro caballero, uno tan asiaticoamericano como él y que responde al nombre de Jon Moritsugu.
Moritsugu llevaba desde finales de los ochenta produciendo cortos y largometrajes desde la más -esta vez sí- genuina independencia (algunos usan el término underground, pero lo considero bastante debatible). Todos a base de mucha locura, caos, colorido (salvo cuando tiraba de blanco y negro), personajes extremos, humor extravagante, violencia y actitud (a Moritsugu se le conoce como "el padrino del cine punk"). ¿Títulos? "Hippy Porn", "Terminal USA", "Fame Whore", "Pig Death Machine" y "My degeneration". ¿Estoy insinuando que Gregg Araki robó de aquel? eeeeh.... no sabría decir, porque eran colegas y tal, pero las conexiones apestufan. Ya no solo por la coincidencia relativa de títulos en sendos casos ("Totally f***ed up" de Araki versus "Mod Fuck Explosion" de Moritsugu), también están el prota de "Doom Generation", actor habitual de Moritsugu (James Duval quien, curiosamente, ha terminado saliendo en las películas de Shawn C. Phillips, véase "Amityville Karen") y, bueno, que la misma "My degeneration" moritsuguiana asoma por una pantalla durante una escena del film de Araki. ¿Honesto? Tal vez. Claro que, después de todo Jon Moritsugu no dejaba de inspirarse en John Waters (+ Godard, oooooobvio es)... y John Waters en ya saben quien, así pues...
El resto del reparto lo componen el guaperillas Johnathon Schaech, quien luego haría algo de carrerilla (era el psycho en "Una noche para morir"), Parker Posey, la famosa "proxeneta de Hollywood" Heidi Fleiss y Perry Farrell de los "Jane´s Adiction". Todo muy "cool".
Una vez el "boom indie" noventero pasó, Gregg Araki comenzó a perder fuelle. Lo normal. Hizo algunas películas más que nadie recuerda y terminó dirigiendo episodios sueltos de series varias (entre ellas ese HORROROSO ABORTO titulado "Monster: the Ed Gein story", por el que deberían colgar a sus máximos responsables). Es lo que tiene apuntarse a una moda, o aprovechar su auge para exprimir la mandarina. Cuando se agota, tu te agotas con ella y, lo que es peor, dejas de ser un "auteur" para convertirte en un mero artesano cumplidor de amplias tragaderas. Le ha pasado a tantos otros, entre ellos Tom DiCillo (¿podríamos añadir a Gus Van Sant y Kevin Smith a la lista? ¡¡juas!!).
lunes, 6 de julio de 2026
CENIZAS BAJO EL MAR
Si bien a principios de milenio se rodó él solito, con palos y piedras, una serie de cortometrajes de animación mediante característicos diseños y extrañas maneras de proceder, fue en 2014 cuando, sin ningún tipo de rubor, decidió rodar un un dramón de padre y muy señor mío en el que él sería hombre orquesta produciendo, escribiendo, dirigiendo y protagonizando la primera versión de "Cenizas bajo el mar", que así se tituló.
Se trata de una turbadora historia sobre un hombre y una mujer, enfermos terminales los dos, que deciden irse a la costa a pasar sus últimos meses de vida. Por supuesto, el roce hace el cariño y, de esta manera, surge el amor que se traduce en tórridas escenas de sexo. En la fase final de la enfermedad, el hospital envía a un enfermero para que les atienda y, además de ello, se inmiscuye con ambos en lo que acaba siendo un triángulo amoroso, que desembocará en inesperadas consecuencias.
Se trata de uno de esos cortos en los que hay que frotarse los ojos varias veces para cerciorarse de que uno no está soñando, sobre todo en las escenas de sexo entre Sáinz y Eva María Milara, y en los tríos entre estos dos y Gerard Toldrá —actor que, por lo demás, le pone mucho empeño— que resultan del todo menos sugestivos pero, sin embargo, se convierten en el principal interés del corto.
Se trata de un tema muy delicado tratado de manera muy desasosegante e inconsciente.
El caso es que el corto en sí, en su delirio, se deja ver perfectamente y resulta extrañamente entretenido.
Sin embargo, tras un tiempo, desconozco el motivo, Salvador Sáinz decide convertirlo en un largometraje. Y como no hay más material con el que llegar a la hora y poco necesaria, Sáinz rellena metraje de una forma un tanto peculiar, que es añadiendo a la trama, con calzador, alguno de sus cortos de animación. Así, en una escena en la que la pareja protagonista se sienta a ver un poco la televisión, el director nos cuela su corto del 2004 “Los Querubines”, pieza de animación 3-D bastante rudimentaria sobre unos angelitos que van para acá y para allá, con piratas, sirenas, minotauros y toda suerte de seres mitológicos que aparecen en escena y unas veces están doblados por actores o el propio Sáinz y, otras, usando las reconocibles voces de un programa informático de la época, el famoso "Loquendo", que le dan a todo un tono de locura difícil de digerir.
No contento con eso, y todavía un poco corto -valga el mal chiste- para llegar a pasar de la hora, en una escena en la que nuestros protagonistas son acechados por la muerte, Sáinz transiciona para colarnos otro corto de animación completo, esta vez “La danza macabra” de 2011, en el que unos esqueletos bailan siniestramente al ritmo de la música clásica (por aquello de no pagar derechos; incido para decir que en las secuencias de sexo, por el mismo motivo, suenan los primeros segundos de la canción “Careless Whisper” de "Wham" en un bucle interminable que induce a rozar la locura) para acto seguido ver como unos soldados del ejercito nazi masacran judíos o practican sexo homosexual.
Salvador Sáinz integra así a la trama dos de sus cortometrajes, llega a la hora y dieciséis de duración y no solo convierte su corto en un largo, sino que, prácticamente, ofrece un trabajo integral, no con toda su obra, pero sí al menos con la más digna de verse.
En definitiva, como largometraje, “Cenizas bajo el mar” es una legítima obra de cine “trash”, con ínfulas de cine de autor, con un resultado tan anárquico que es muy difícil que pase inadvertido para todo aquel que se siente frente al mismo. Ver esta película con público estándar del que va a cualquier filmoteca, es una experiencia cuando menos curiosa.
Top Ten de cine chungo español.
sábado, 4 de julio de 2026
LOCA ACADEMIA DE MALEANTES 1
Pero lo trágico no es semejante despliegue de semi-talento para lo que al final es una película increíblemente aburrida, hueca, desalmada y lo que es peor, NO DIVERTIDA (que es lo que es), la verdadera fatalidad viene cuando descubrimos que estamos ante la siguiente obra firmada por Jackie Kong tras su estupenda, y con méritos de sobras, "Fonda Sangrienta" (justo, los hermanos diabólicos de aquella, así como el chef-ventrílocuo, repiten acá). Cojones, si hasta la previa, "Patrulla de noche", también otro "exploit" de "Loca academia de policía", era mucho mejor dentro de su cafrería (y, por cierto, es mencionada durante un diálogo). ¿¿Podría ser incluso peor la reseñada que "El Ser", olvidable debut de la muchacha??. Pues sí, podría. Da que pensar que el éxito de "Fonda Sangrienta" la catapultó razonablemente y logró levantar este proyecto, colaborando con el mismo productor de aquella, Jimmy Maslon (quien se casca un cameo como punko. Suya fue la responsabilidad de revitalizar el legado y la carrera de Herschell Gordon Lewis), un guionista de la cantera "Saturday Night Life" y "Second City", Tony Rosato, y, por supuesto, el inevitable Mr. Osco (ejerciendo esta vez de "creative producer", aunque la tipografía de sus créditos se ve distinta... a saber si fue una imposición de último segundo. No olvidemos que era pareja de Jackie Kong y, muy probablemente, en esos momentos se encontrarían en plena separación. También se marca un cameo interpretando a un -como reza en los créditos- "tío majo" oculto tras el alias de Johnny Commander). Resumiendo, la cineasta logró contar con mayor panoja, fichar a peña más popular y lanzarse a parir aquello que -soñaría ella- terminara catapultándola hacia el mainstream (sí ocurrió con uno de los co-guionistas, Gary Scott Thompson, futuro co/escriba de "El hombre sin sombra" y "The Fast and the Furious (A todo gas)" nada menos). Pero no coló. La cosa hizo aguas por todas partes, fue el fiasco que es y puso broche de mierda a su carrera. Mundo cruel este, my friends. No volvió a pensar en dirigir hasta la reciente revalorización de "Fonda Sangrienta" y su figura (a través del irritante prisma del neofeminsimo, al que la tipa se aferra como la razón -ser hembra- de su final.... no cariño, eso pasó porque tu última película era un furruño pestilente) y lió una campaña de crowdfunding para una nueva comedia. Pero tampoco cuajó (¿culpamos nuevamente al sexismo imperante, darling?). Así pues, de momento se limita a escribir guiones para tebeos. Y ya veremos si regresa a las cámaras.
Mencionar en el apartado técnico a David L. Hewitt, un especialista en efectos ópticos y director de un puñado de morralla zetosa por ahí los sesenta ("The time travelers", "The Wizards of Mars", "Dr.Terror´s gallery of horrors" o la más conocida "The mighty Gorga") y setenta (el mondo "Sexual freedom and permissiveness in America", la pei "wip" de nazis chungos "The women of Stalag 13" y su última obra completa como director, "The Lucifer complex"). Fassszinante.
Como decía, "Loca academia de maleantes 1" viene cargadita de chistes picantones, un poco de sal gruesa, destetes (en este caso no solo ubres, también algún fugaz desnudo masculino... coño, se tiene que notar que hay un, eso, coño mandando) y maricas locas. Por supuesto hoy día existen gilipollas con pedigrí que consideran semejantes virtudes defectos criticables. Ya saben como anda el patio. Van tan cegados con el olor de sus "virtuosas" heces que no ven el verdadero aspecto despreciable de "Loca academia de maleantes 1" -y evidencia de que la Kong ponía el ojete en busca de su integración-: MORALINA, una característica reprochable que en realidad era muy propia de las comedias mainstream de la época, pero no lo esperábamos de la directora de "Patrulla de noche". Al revés de lo que sueltan los gilipollas mentados (quienes no parecen considerar que la directora, aunque nacida en USA, viene de descendencia china), el film es un canto a la pro-inmigración (y a lo beneficioso de la enseñanza nocturna), ya que eso son la mayoría de desarraigados, mientras que los villanos, sus profesores, se presentan como gente perfectamente blanca y extremadamente racista (de ahí los comentarios y chistes xenófobos) decidida a hacer fracasar el honorable intento de instruir a todos esos sucios extranjeros que ni saben hablar inglés. Al final todo acabará bien. Los desarraigados demostrarán (gracias a un discurso motivador del seudo-Bill Murray) que en realidad son currantes y saben cuando dejar de hacer el ganso para ponerse seria y lograr sus objetivos. Los malos pagan, todos encuentran el amor (especialmente la pareja protagonista, of course) y terminarán bailando felices... salvo un último, ultimísimo gag pre-créditos algo bizarro, medianamente incomprensible (parece casi improvisado), pero que es demasiado poco -y demasiado tarde- para trascender.
sábado, 27 de junio de 2026
LOS OJOS DE UN EXTRAÑO
Con todo lo que mola hoy día reivindicar a los artesanos que entre los setenta y ochenta cultivaron el cine de género -especialmente el terror- dedicándoles libros o documentales, me extraña un huevo que alguien como Ken Wiederhorn todavía no haya pasado por tal trance. Si lo miramos bien, le sobran méritos: "Ondas de choque" (con una presencia más que constante mediante televisor en "Los ojos de un extraño"), "La divertida noche de los zombis", "Torre de Cristal" y las comedias "Desmadre en la universidad" o "Los albóndigas atacan de nuevo". Yo lo achaco a que cae mal. Seguramente por haber afirmado en más de una ocasión que el terror no le molaba, pero era lo que tocaba si pretendía ganarse las garrofas. Y, también, por ser el responsable de la mencionada secuela de "El regreso de los muertos vivientes" que, aunque hoy haya ganado adeptos, durante muchos años -y, sobre todo, en la época de su estreno- fue profundamente odiada por el fandom. Puede ser eso, o que Weiderhorn no esté para nada orgulloso de su trayectoria y, simplemente, rechace parlotear al respecto. ¿Tiene motivos? Hombre, pues tampoco. Hay cineastas mucho menos dotados a los que se ha puesto en un pedestal y, concretamente, el caso de "Los ojos de un extraño" vendría a ser especialmente representativo porque, literalmente, es su mejor película. Tanto como para terminar adquirida y distribuida por "Warner Brothers".
Otra razón por la que no acabo de comprender el más bien oscurillo estante que ocupa el film es la directa implicación en los efectos especiales de todo un Tom Savini camino de la gloria (con ayuda de otro jefe, Dan Gates), lo que, a modo de guiño simpático, justifica la presencia del cartel de "Dawn of the dead" en un cine al que acuden los protagonistas. Sus reconocibles salpicaduras de roja sangre y demás trucajes están bien presentes en una película que, de no ser por estos, se podría calificar más de thriller que de terror (y me niego a tirar del término "slasher", porque no). Son las escenas en las que el asesino actúa donde asoma la sordidez y, especialmente, cierta casquería medianamente gráfica.
También llama poderosamente la atención el co-guionista, Ron Kurz, quien venía de firmar para Wiederhorn el libreto de "Desmadre en la universidad" (eso sí, oculto tras el alias de Mark Jackson) y terminaría responsabilizándose de teclear el segundo "Viernes 13" (además de "Porquis 13 / Off the wall", encargo que marcó el final de su curre como escribiente de largometrajes... menudo trauma).
Podemos acusar a "Los ojos de un extraño" de parecerse un poco a ciertos títulos previos como "Sola en la oscuridad" o "Terror Ciego", por aquello de la invidente siendo angustiosamente acosada por un psicópata. Incluso hay destellos de "Someone´s watching me!", el televisivo primerizo trabajo de John Carpenter o "Maniac", la de William Lustig (que, por cierto, contaba también con triquiñuelas de Savini), aunque este último caso habría que estudiarlo con lupa porque únicamente las separa un año.
A la cieguita la interpreta una entonces debutante -para las películas, todo su escaso bagaje previo era exclusivamente televisivo- Jennifer Jason Leigh. Podría decirse que es lo mejor de la cinta sino fuese por la presencia del infravalorado John DiSanti interpretando al enfermo homicida. Ambos se pasan casi todo el metraje sin soltar prenda, transmitiendo a base de gestos y expresiones, y cumplen perfectamente. Con la Leigh no hay queja porque, como todos ustedes saben, hizo carrera y menuda fue/es. Con DiSanti el cantar es diametralmente opuesto. Venía de colaborar con Wiederhorn en la simpática chunguez "Desmadre en la universidad" dando vida a un desfasadísimo seudo-John "Bluto" Blutarsky. Verlo aquí convertido en frío y despiadado asesino, incluso sorprende. El hombre merecía algo más de reconocimiento, oiga. Acompañan a ambos intérpretes una actriz que, para compensar, no para de largar por los codos, Lauren Tewes, presente en un montón de series míticas de la época, destacando "Vacaciones en el mar", donde tenía rol fijo.
"Los ojos de un extraño" es, como decía, la obra más decente de su director. Dura lo que tiene que durar (80 minutos y poco), gasta un acabado muy digno, los actores cumplen, el suspense abunda, el ritmo es llevadero y las sangrías de Tom Savini contribuyen a impedir que la cosa pierda fuelle. Tal vez incluso en ocasiones pise demasiado el acelerador (por ejemplo, el modo en que DiSanti descubre la identidad de su acosadora está un poco pillada con pinzas), pero yo lo agradezco y probablemente ustedes también. Con un trabajo así, y una "Warner Brothers" detrás dando el visto bueno, lo lógico es que la carrera de Ken Wiederhorn despegara por todo lo alto... pero no. El resto de su currículum lo componen subproductos y morralla cajatontil. Tal vez podríamos achacarlo a los breves momentos descomplejadamente exploitables del largometraje, que siempre quitan "lustre" (la intensa y explícita escena inicial de agresión a una mujer, los destellos de gore, las tetas...) o, tal vez, haya detrás una razón más oscura sobre la que nunca oiremos ni leeremos. No importa, con "Los ojos de un extraño" en sus alforjas, Ken Wiederhorn puede morir tranquilo.
sábado, 20 de junio de 2026
FONDA SANGRIENTA
Nacida originalmente como continuación, directa y literal, del anti-clásico "Blood Feast" según las artes como escribiente de ese hombre de cine costroso tan fascinante, el cantante del grupo metal-punk "Haunted Garage" Michael Sonye, fue Jackie Kong la que decidió variar el concepto, mutándolo a una especie de secuela/remake en clave de comedia y/o parodia. Un poco a la manera de "Reposeída" respecto a "El Exorcista" (pero con resultados inversos).
Todo ello narrado a base de, pues eso, mucho humor tan tonto como grueso, innumerables tetas y casquería a tutiplen... pero una tan gran guiñolesca y exagerada que queda lejos de ofender o traumar. Como decía, el ritmo es constante y frenético. Los gags inspirados. Y el tono general muy festivo, como a semi-desmadre, uno que recuerda bastante a las películas de -la buena época de- Troma (¿podemos hablar de influencia?). Ayudan sus caricaturescos personajes al límite y, por supuesto, una banda sonora maravillosa trufada de rock and roll y demás partituras jubilosas. Es obligación moral citar el clímax final, con la gran orgía de zombies y el increíble Dino Lee desgañitándose sobre el escenario.
Jackie Kong y Bill Osco -legendario pornógrafo- eran pareja y venían de parir la aburrida "El Ser" y la estúpida pero simpática -e igualmente entretenida- "Patrulla de noche". En ellas Osco ejercía de productor, pero en el caso de "Fonda Sangrienta" se limita a la de "creative consultant" (¿estarían en pleno divorcio?), dejando las riendas del que organiza el cristo y busca los dineros a Jimmy Maslon, propietario de los derechos de "Blood Feast", quien daría pie a muchos de los productos relacionados con H.G.Lewis en años posteriores, incluida la genuina secuela de aquella. ¿Fue su presencia determinante para el éxito de la empresa? Se podría afirmar efusivamente con el cabolo... sino fuese por la peli que vino después, "Loca academia de maleantes 1". Otra colaboración del trío, con unos pocos más medios a disposición + un reparto de caras conocidillas, pero que, sin embargo, se saldó cual pestilente fracaso (financiero y artístico.... reseñaza en breve) poniendo fin a la carrera de Jackie Kong. Esa fue la razón y no el rollo que actualmente, y con la revalorización de la reseñada, suelta la mujer de manera oportuna, y oportunista, a base de matraca feministoide.
martes, 16 de junio de 2026
EMANUELLE EN AMÉRICA
Todos estos datos son los que hicieron popular a "Emanuelle en América", pero lo cierto es que es, probablemente, una de las más flojas de toda la saga, aburrida como una mala cosa y con un sexo desangelado que no sirve ni estéticamente, ni para la paja. En todo caso, rozando la comedia involuntaria pueden tener cierta gracia las secuencias ambientadas en algún lugar tropical, en las que, al amparo de una tribu, una rubia se zumba a un mandingo de manera muy voluntariosa, mientras este permanece erecto, pero en todo momento impávido.
En definitiva, un rollazo de padre y muy señor mío que se sostiene únicamente por la pretensión que tiene de ofrecernos algo malsano y sórdido. Y quizás eso era un aval a principios de los ochenta, pero, vista ahora, que nuestros ojos ya han visto de todo y en Technicolor, la cosa se torna incluso infantiloide. Tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza; D'Amato era un mal director que, como un reloj escacharrado, al menos dos veces al día acierta con la hora, y salvo por un par de filmes de terror ya por todos conocidos, el resto de lo que hizo, y más si nos metemos en terrenos pornográficos, sobrepasa con creces la mediocridad más abrumadora y el aburrimiento asesino.
sábado, 13 de junio de 2026
MUERTOS Y ENTERRADOS
En un pueblecito costero de lo más insignificante y tranquilo, comienzan a producirse crímenes salvajes contra turistas y visitantes eventuales. Lo más inexplicable y escalofriante es que los responsables son una parte considerable de los mismos, en apariencia, amables habitantes. No estoy destripando nada, que se ve desde buen arranque y forma parte de los varios enigmas presentes a lo largo del film. El sheriff local entra de cabeza en el escaso grupo de aquellos que no participan del mondongo homicida y, por supuesto, lo desconoce, hasta que los cadáveres comienzan a apestufar. Se inicia así una investigación que le llevará a descubrir un terrible secreto... seguido de otro todavía peor.
Solo por la época, y sus inevitables más agradecidas características narrativo-estéticas, es imposible decir algo netamente negativo de "Muertos y Enterrados" (tampoco es que lo pretenda). La atmósfera a base de niebla continua. Esa extraña fotografía semi etérea. Los contundentes crímenes perfectamente maquinados en el apartado látex por el gran Stan Winston (destacando en cuestiones de brutalidad el del pobre médico) y una historia muy interesante que, tal vez, flojee un pelo hacia el clímax. Sigo sin vibrar con ella, ni me entran ganas de correr a por el blu-ray, pero desde luego la cosa resulta un solvente entretenimiento de calidad media-tirando-a-superior.
Protagonizan el cristo James Farentino, la guapa Melody Anderson ("Dale Arden" en el legendario "Flash Gordon" de 1980), un joven Robert Englund (¡este hombre estaba en todas partes!), Lisa Blount enseñando las tetas, el veterano Jack Albertson dando vida al excéntrico responsable de la morgue local, Michael Currie (jefe de "Harry Callahan" en sus dos últimas aventuras), Christopher Allport (la primera víctima, lo habíamos visto en "El asesino tras la máscara" y volveríamos a verlo en el "Jack Frost" costroso de los 90), la oronda faz de Barry Corbin y Michael Pataki, el poli de los "Spiderman" televisivos quien, paralelamente, ejercía como director de cine "exploitation", suyas son "La mansión de los condenados" -bastante olvidable, según recuerdo- y "La otra Cenicienta" -es decir, el famoso cuento pasado por el prisma del pajerío soft-.
Por cierto, justo en torno al cartel de "Muertos y Enterrados" se centró en una ocasión nuestra simpática sección de caratuleo chungo, por si gustan...
miércoles, 10 de junio de 2026
MINUTOS MUSICALES 46: PUNKPURRI
Los "Seminal Rats" fueron un combo de punk garajero operando desde Australia entre 1984 y 1999, fecha en la que chaparon porque su guitarrista palmó. Por el camino parieron dos LP´s que, sin ser la repanocha, ni nada deslumbrante, se dejan escuchar alegremente, con ese rock and roll enérgico y macarrilla tan característico de los de su ralea. Justo, al segundo de ellos, "Plectrum Muscle", pertenece el tema acá dispuesto, "Heart Punch".
Parece mentira que, habiendo dedicado una entrada completa a hablar de "Chaos U.K." -una que, además, se actualiza cuando hay motivos (como la todavía reciente muerte de su carismático guitarrista más longevo, Gabba)-, nunca les regalara los oídos con ninguna de sus coplas, que son un montón. Me gustan muchas de ellas pero, seguramente, si me apuntan a la cabeza con el blu-ray de la última patochada de David Trueba y me obligan a quedarme con una sola, pues sería "Wall Street Crash", perteneciente a una de aquellas cosas tan raras que se dan en esta clase de combos: Un disco a destiempo, parido ya superados sus años de gloria, pero de resultados óptimos: "One hundred per cent two fingers in the air punk rock", donde los "Chaos U.K." se mostraban en plena forma, a lo que contribuía el uso de doble guitarra. Encima la portada, con el mentado y morido Gabba, estaba a la altura. Enlloi madafacas...
El día que compré el (segundo) disco de los "Dayglo Abortions" fui aplaudido por el dueño de la tienda ante mi decisión y osadía. ¿¿Que podía salir mal con un grupo de semejante nombre y una cubierta como aquella, en la que Ronald Reagan y su señora se disponen a devorar un feto humano?? (de ahí el título, "Feed U.S. A. Fetus" -ingenioso-). Y no fue mal, me moló bastante por su energía desatada, velocidad, vulgaridad, esa guitarra rollo taladro y el impertinente timbre de voz del cantante (uno que, extrañamente, no se repetiría en el futuro, sonando algo más grave... mala decisión). Los "Dayglo Abortions" son canadienses y, desde su debut en 1981, se han ido decantando por aquello de escandalizar al personal y tirar de temáticas crudas y desagradables. Alguna vez lo consiguieron, llegando hasta los tribunales o, directamente, el talego. En 2025 dos de sus miembros fueron arrestados por posesión de drongas. Y sí, han seguido activos todos estos años... aunque, según lo escuchado a posteriori, nunca lograron repetir los "logros" (así con muchas comillas, la verdad es que todas las canciones suenan muy parecidas) de este disco del 86, del que rescato "Stupid Songs" (la otra opción era "Kill the Hosers" sobre "matar palurdos", curioso viniendo de ellos...), que no logro discernir si es un palo a otras bandas... o un acto de honestidad en plan "sí, hacemos canciones estúpidas y estamos orgullosos", lo que sería muy loable.
Hablar de "GBH" (o, como se llamaban en sus inicios, "Charged GBH") significa hacerlo de una indiscutible institución del punk británico de los ochenta, aquel de un cariz más "fácil y vendible", por así llamarlo. También significa hacerlo de clásicos como "Sick Boy" (tanto la versión single como la versión LP), "Give me fire" o "Slit you own throat" (mis favoritas) entre otras muchas más. Sin embargo, y porque acá siempre nos mola salirnos por peteneras, a la hora de elegir un tema he optado por algo menos recurrente, aquel que abre su disco "Ha Ha" editado nada menos que en el 2016, cuando "GBH" llevaban ya largo tiempo alejados de las listas de éxitos... "indies", por supuesto. Y también, siendo francos, de sus años de mayor inspiración. Pasada la etapa dorada, la banda sacó unos cuantos trabajos de tirón tímidamente metal, algo discretos, para volver con fuerza en los 90 publicado "Punk Junkies", seguramente uno de sus mejores discos. De ahí en adelante intentaron adaptarse un poco a las maneras del que era el "nuevo punk", retomando su sonido más recurrente, el del principio, sin lograrlo. No obstante, y aunque "Ha Ha" es un disco muy del montón (con una portada especialmente horrible), el tema en cuestión (titulado igual) está un rato guapo. Juzguen ustedes mismos...
sábado, 6 de junio de 2026
EL GRAN ENREDO
Asociado a Tony Adams, productor de todos los "Pantera Rosa" setenteros, Blake Edwards se marca un vodevil de manual en el que los equívocos pero, sobre todo, los continuos cruces del elenco, abriendo y cerrando puertas, son constantes y a ritmo razonablemente acelerado. Añadan unos gotitas de slapstick y ciertas dosis controladas de sal gruesa -¡era la época!- para amenizarlo todo. El resultado, como dirían -y dijeron- los críticos "zerioz", queda a leguas de los clásicos de su director... pero tampoco es del todo desdeñable. Una cosita cortita (ni alcanza 90 minutos), que no provoca carcajadas, pero sí algún momento de risiña gracias a puntuales ocurrencias genuinamente graciosas. Entre ellas, el mega-supositorio que le encasquetan al caballo por el bul para que corra más y, como no podía ser de otro modo, terminará en el orto de uno de los protagonistas (humanos) con hilarantes consecuencias. Incluso Edwards se marca un simpático guiño/tributo al espagueti western justo antes de los créditos finales.
Ted Danson, todavía fresco de "Creepshow", encabeza un reparto tan florido como a mi me gusta. Le siguen Howie Mandel (da la sensación de que pretendan lanzarlo como nueva estrella de comedia, cosa que no lograron, a pesar de otro intento al año siguiente con "Una auténtica vida de perros". Finalmente su labor más conocida es como la voz de "Gizmo" en la franquicia "Gremlins"), María Conchita Alonso, Jennifer Edwards (hija del dire), Stuart Margolin, el clásico de Edwards Richard Mulligan, tan histriónico como siempre, Paul Sorvino, Dennis Franz (habitual de Brian De Palma) y papelitos menores para Keye "Gremlins" Luke, James "Babe, el cerdito valiente" Cromwell, Rick "No matarás... al vecino" Ducommun y Theodore "Qué asco de vida" Wilson.
Ver y olvidar/borrar.
martes, 2 de junio de 2026
PIERCING
Sin embargo, esta “Piercing”, basada en la novela de Ryu Murakami y estrenada en "Sundance", que, con un par de momentos desasosegantes y visualmente impactantes, no deja de ser una película de un modernito, sí que gustó a ciertos sectores de aficionados al cine indie y colindantes con el de terror. Es una película de autor y, a su vez, una de “psycho killers”. Pero por mi parte, se deja ver sin mayores aspavientos y tampoco me habría perdido una película vital en mi fuero de no haberla consumido.
Por no spoilear más de la cuenta, diré que el argumento gira en torno a un psicópata que decide contratar a una puta para matarla en un hotel. La cosa se complica y, por equis circunstancias, la idea, minuciosamente preparada, acaba saliéndole rana. Todo esto contado de una manera muy estética y con visos de “neo noir”.
Pero, insisto, Nicolas Pesce es un modernito flipado con Tarantino. Y a las pruebas me remito, porque, a pesar de la estética tan “noir “ pasada por la túrmix de lo millennial, al final la película entera parece una excusa para robar bandas sonoras de clásicos del horror italiano (escuchamos las estupendas partituras de “Tentáculos” o “Profondo Rosso” como propias, pero, obvio, no lo son) y se nos presenta con una cabecera que recrea el VHS, con sus rayas de tracking y toda esa mandanga. Sí, el posmodernismo del posmodernismo. Y todo eso me resulta irritante, pero, si lo pasamos por alto, la película es, insisto, normalita.
Por otro lado, en el cine español (también “elevado”) de los últimos años, he detectado a una actriz española, muy mona ella, que, por hache o por be, tiene mucha presencia en películas como "Un amor" de la Coixet o "Cinco lobitos" de la recién galardonada con el Goya Alauda Ruíz de Azúa: Laia Costa. La veía y pensaba: “Ahora esta actriz está en todas partes”. Cuál es mi sorpresa cuando veo que también aparece aquí. Y en la nueva “La momia”. Un dato sin importancia que consideraba pertinente dar aquí.
Por lo demás, protagonizan Christopher Abbot y Mia Wasikowska.
sábado, 30 de mayo de 2026
SANGRE PARA DRÁCULA
Drácula está en las últimas. Se muere de hambre porque no localiza vírgenes en Rumanía a las que churrupetear la hemoglobina. Su Renfield particular -Anton- le convence para trasladarse a Italia (país co-productor, obvio es) en busca de muchachas de himen intacto. Y proceden. Terminarán instalados en el casoplón de una familia aristócrata al borde la ruina compuesta por padre y madre + sendas hijas jóvenes y... ¿vírgenes? No todas, algunas se lían entre ellas o con el atractivo leñador que tienen empleado. A Drácula le costará dios y ayuda (y alguna indigestión) echarse un trago.
La idea de un Conde decadente se ha visto ya varias veces en el cine, aunque desconozco si este fue el primer caso, una decisión lógica viniendo de creadores tan subversivos como Morrissey y los suyos. Pero funciona. Lo cierto es que el personaje, y sus vivencias, son lo mejor de todo el film, en parte gracias a un grandioso, y muy adecuado, Udo Kier, quien tuvo que someterse a un régimen severo con el fin de quedarse en los huesos. Molan también esos paralelismos con la adicción a la heroína y Drácula sufriendo tremendos tembleques o vomitando la sangre de las víctimas equivocadas, imágenes estas que han devenido medianamente icónicas con respecto a la película y, un poco también, al fantástico de los setenta. PERO, ese temible pero, ahí quedan los méritos de "Sangre para Drácula". Bueno, vale, lo olvidaba, y el desenlace, que es cuando, por fin, recuperamos el gran guiñol truculento de "Carne para Frankenstein", con furia y crueldad. Lástima que la cosa se reduzca a diez minutos, porque lo demás es... pues eso, pura chapa. Diálogos y más diálogos, repetición de ideas (cuando el vampiro seduce y chupa a las hijas golfas para luego descubrir con horror que la ha cagado, son dos escenas básicamente idénticas que se suceden seguidas), una especie de metáfora sobre la guerra de clases, por aquello de aportar su granito intelectual, y poco más de llamativo, gracioso e ingenioso. Por supuesto definir "Sangre para Drácula" como terror es ser muy generoso. Supongo que lo más abundante acá es el drama. Cierto culebrón. Y unas gotitas de comedia. En fin, todo muy de los setenta.
Otros que regresan de "Carne para Frankenstein" son el histriónico "Igor" de aquella (extrañísimo Arno Jürging), aquí como el sirviente de Drácula y sin aparcar ni por un momento su tendencia a la mueca desaforada. En radical contraste está Joe Dallesandro y su guapo rostro inmóvil, soltando las frases que le dicta el guion como quien recita la lista de la compra. Complementan el elenco actoral dos nombres de peso, Vittorio De Sica como padre de familia y nada menos que Roman Polanski interpretando a un pueblerino. La guinda viene por parte las chavalillas, que actúan igualmente con sosería y, aunque un par de ellas se pasan media peli en pelotas y fornicando, gastan unos aspectos bastante anoréxicos capaces de asesinar la libido de un muerto de hambre -sexualmente hablando... bueno, y también en el otro sentido- de mi porte.
Tras la cámara, Andy Warhol poniéndose medallas que no le pertocan y Carlo Rambaldi ocupándose de los efectos especiales. Dada su escasez, supongo que el hombre se aburrió tanto como nosotros.


















