sábado, 28 de marzo de 2026

EL ACTOR DEL TERROR

El actor especializado en cine de terror "Conrad Radzoff" no se lleva demasiado bien con sus directores. En apenas quince minutos de película, se carga a dos de ellos. Así pues, ya vemos cómo las gasta. Por ese motivo, cuando tras palmar por causas naturales y terminar como cadáver / entretenimiento en manos de un grupo de fans para dar color -paliducho- a una reunión social, revive gracias a la ayuda de una médium (en una escena de sobreactuación desaforada) y comienza a cepillárselos mediante crímenes que van de lo majo o truculento, a lo completamente tonto. Y eso es "El actor del terror" ("Frightmare" como título original, "Horror Star" como más popular segunda opción), película de inicios de los ochenta algo oscurilla, de buen arranque aunque plomizo desarrollo y no especialmente bendecida por los favores del fandom moderno, uno que queda en las antípodas de aquel que la protagoniza. Eran otros tiempos, y por ello aquí los devotos del terror son una panda de fiesteros, con cierta predilección por estéticas "new wave", que pasan mucho tiempo de charla y chirigota, pero poco viendo cine. Habitan un enorme edificio victoriano en cuya entrada destaca una hilarante placa donde reza "Horror Film Society" (también presente en su coche oficial, funerario por supuesto) y con variados posters en las paredes ("Las colinas tienen ojos", "Nueva York bajo el terror de los zombi", "Ssssilbido de muerte") o memorabilia en los estantes (parte cedida por Forrest J. Ackerman y David Del Valle, dos reputados expertos y/o coleccionistas). En lo que sí superan a los fans de hoy día es en devoción, tanta como para mangar el fiambre del Vincent Price, Peter Cushing o Christopher Lee de la ficción... y, justo, recurren a una añeja película de este último cuando se supone que estamos viendo al "Conrad Radzoff" más joven en el apogeo de su carrera, impogtando un cagajo que el parecido físico entre el famoso "Drácula" y el del "actor del terror", Ferdy Mayne, sea escaso. De inmenso currículum iniciado nada menos que en los años cuarenta, Mayne reserva una llamativa sorpresita, fue "dios" en "Noche en el tren del terror", película con la que, para bien o para mal, mantenemos una relación bastante estrecha (busquen la respectiva edición patria en dvd). Aunque decir que ese es su rol más icónico sería injusto considerando que dio vida al "Conde Von Krolock" de "El baile de los vampiros" (cuyo poster igualmente luce en los muros de la "Horror Film Society", toma guiño legañoso). También lo has visto en "Los desmadrados piratas de Barba Amarilla", "Conan, el destructor", "Aullidos 2" y un montón de productos añejos mejor considerados pero que, en fin, quedan fuera de nuestros intereses.
Le acompañan Luca Bercovici, que cuando no dirigía (como con "Ghoulies" y "Rockula"), gustaba también de actuar (en el "Parásito" de Charles Band, por ejemplo), Scott Thompson, el "Copeland" de la franquicia -iniciada con- "Loca academia de policía" y que, básicamente, encarna al mismo personaje que interpretara en, justo, "Ghoulies", el del colgado incapaz de quitarse las gafas de sol (pero, eso sí, que dedica un ratico a leer una novela de Stephen King), Jennifer Starrett como la chica buena del clan, un jovenzuelo Jeffrey Combs y, en el grupo de los veteranos, Chuck Mitchell (el mismísimo "Porky" de ya saben qué franquicia -es decir, la uno y la tres-), Nita Talbot, Leon Askin y Barbara Pilavin. Escribe y dirige Norman Thaddeus Vane, de poco lustrosa trayectoria. Otra suya que me sonaba haber visto chorromil veces en los vídeo-clubs es "Midnight" de 1988. Palmó en 2015.
Jeffrey Combs no es la única conexión indirecta de "El actor del terror" con la posterior "Re-Animator". Su personaje fallece decapitado, cosa especialmente graciosa dadas las circunstancias. Y su compañera de reparto, doña Starrett, gasta un aire a lo Barbara Crampton. Encima, ambas actrices responden al mismo nombre en sus respectivas ficciones, "Meg". ¡Asstupendo todo!.
Chapo el chiringo con una llamativa estampa (ausente en el film) escaneada de las páginas de un "Fangoria" de la buena época, de esas que le ponían los dientes largos a un jovenzuelo impresionable de mi porte.


martes, 24 de marzo de 2026

LOS NEGROS TAMBIÉN COMEN

Aparte del exótico título español, la principal característica de esta película de Marco Ferreri de 1988, es que se trata de su reencuentro con Rafael Azcona al guion desde que colaborasen juntos por última vez diez años antes en "Adiós al macho". Y otra cosa que me llama la atención es que, aun siendo un Ferreri, la crítica sentenció que "Los negros también comen" es una muestra de «las discretas virtudes y visibles limitaciones del cine de su autor». Vamos, que lejos queda el Ferreri de "El Pisito" pasando a ser un negado. Curioso.
Lo cierto es que, si el cine de Ferreri en los 80 era más bien tirando a malo, esta película se lleva la palma. Es mala, mala a rabiar. Además, tiene un pestazo "Berlanguiano" que tira de espaldas. Es como si tratara de imitar los trabajos de Luis García Berlanga de la época, con muchos personajes en cuadro interactuando a la vez y de forma atropellada, pero mal hecho, deslavazado, sin el virtuosismo del director valenciano. Claro que eso puede ser solamente porque tenemos a Azcona en la escritura, acostumbrado como estaba a hacer guiones para Berlanga. 
Un desastre.
Cuenta la extraña historia de un grupo de europeos en misión humanitaria por África, que en una travesía por el desierto repartiendo productos alimentarios a los más desfavorecidos, obtienen unas reacciones con las que no contaban por parte de los negros, amén de que todo acaba saliéndoles como el mismo culo. Cuando una pareja de la expedición se queda sin gasolina en medio del desierto a la espera de que sus compañeros vengan a rescatarles, llegará a su campamento una tribu. Ese encuentro tendrá inesperadas consecuencias, que no cuento porque spolearía el único evento interesante de la película.
Como era de esperar, “Los negros también comen” fue un enorme fracaso de crítica y público, que tras su paso por los cines tuvo una discreta vida doméstica editada por la curiosa "Weekend Video".
"Los negros también comen" es una co-producción hispano-franco-italiana, por lo que el reparto está lleno de caras conocidas del cine europeo, a saber: Juan Diego y Pedro Reyes por parte de España, Maruschka Detmers (vista en "Los Reyes del Mambo") por parte de Holanda, Michel Piccoli desde Francia o Michele Placido por parte de Italia. 
Posteriormente a esto Ferreri continuaría su carrera, ya de manera irregular.

sábado, 21 de marzo de 2026

EL ASESINO DE ROSEMARY

Creo que es la primera vez que consumo "El asesino de Rosemary" como dios manda. Por un lado, el formato. Siempre procedía con roñosos VHS´s o ripeos de los mismos, cosa muy contraproducente porque buena parte del metraje se desarrolla en la penumbra. Por otro, que siempre le daba al "play" asumiendo su condición de slasher ortodoxo, parido en pleno despegue de la tendencia (1980) y con actitud de pornófilo, a saber: voy a aburrirme mucho cuando no haya crímenes, especialmente truculentos gracias a las artes de un Tom Savini camino de la gloria, y esperándolos con delectación. Ahora disponía de un dvd-rip a buena calidad y, en fin, me dije aquello de "¿Y si procedo como una genuina película, poniéndole interés desde el minuto uno, intentado disfrutar de ella más allá de las secuencias salpicantes?". ¿Y funcionó? puessss....
Durante la segunda guerra mundial un militar recibe una carta de su amada Rosemary donde le comunica que se ha cansado de esperar y hasta luego, Lucas. A su regreso, el hombre la busca durante el baile de graduación y se la carga, a ella y a su nuevo maromo. A causa de eso, la celebración en cuestión es cancelada. Y así se mantiene hasta que dan inicio los -todavía no tan- locos ochenta y la chavalada decide reactivarla. Ello despertará las iras del ahora veterano asesino, que tardará cero en proseguir con su hobby. Vale, no queda ninguna Rosemary a la que desollar, pero ¿qué coño importa?.
Gracias a esta película, el por entonces anónimo exploiter Joseph Zito fue fichado para dirigir el cuarto "Viernes 13", así que tan mal no lo haría. "El asesino de Rosemary" luce perfectamente al lado de, por ejemplo, "La Quema", no solo porque compartan subgénero, y a Tom Savini, también por sus maneras, de cuando el slasher todavía se tomaba en serio, era cruento (aunque sin exageraciones inverosímiles), lo facturaban con cierta profesionalidad y se invertía algo más que calderilla. Y sí, el film (originalmente bautizado "The Prowler", osea, el merodeador), es a ratos algo coñazo (demasiado paseo por casas y la persecución de la "final girl" un pelo más larga de lo necesario) pero mira... ni tan mal. En realidad toda ella se desarrolla dentro de un círculo muy cerrado y limitado de escenarios y personajes. Como decía, los crímenes son maravillosamente crudos e impactantes (seguramente el más ofensivo hoy día sería el de la ducha, con la moza de rigor perfectamente desnuda y vomitando sangre mientras una horca se hunde en su estómago, sin sutilidades que valgan y las ubres -vacías de silicona- perfectamente aireadas) y el asesino no solo luce un "look" bien guapo, además su muerte es igual de flipante que las restantes. Todo muy de la época y, por ende, perfectamente inyectable en la vena, sin olvidar ni un solo momento que es lo que es. Para no faltar a la tendencia, concluye con un sustazo (a la manera de "Viernes 13", o a la de "Carrie", de donde lo copió aquella) y el reparto a base de nuevas promesas que no lograrían hacer nada destacable (Vicky Dawson, Christopher Goutman) y veteranos algo segundones (véase Lawrence Tierney) o de pasado lustroso y en horas bajas, como Farley Granger, quien había currado a las órdenes de Alfred Hitchcock. Dicho dato ¿fue fruto de la casualidad o buscado aposta por Zito? No olvidemos que los slashers primigenios se apoyaban siempre, alegremente, en "Psicosis" como un precedente que les otorgara cierto caché, cierto buen gusto, por eso en casi todos teníamos un asesinato en la ducha. Lo de "El asesino de Rosemary" iba más allá, básicamente usando una siniestra mansión parecida al queo de "Norman Bates" en alguno de los carteles oficiales (véase el acá expuesto). Por todo ello, la presencia de Granger podría hasta formar parte "del chiste".
Curiosamente sus tres guionistas, Glenn Leopold, Neal Barbera y Eric Lewald, venían del campo de la animación. Neal, tal y como deben sospechar, pertenecía a la mítica casta de los Barbera de "Scooby Doo", "Los picapiedra" y "Tom & Jerry". Supongo que se querrían desquitar con algo opuesto a su campo de acción habitual. Poco después Barbera y Leopold repetirían en estas cosas del terror con "Demasiado asustada para gritar".

miércoles, 18 de marzo de 2026

MINUTOS MUSICALES 44: VERY SHOCKING

Que este blog se llame como se llama, lo mismo que el fanzine que lo precedió, no es casual. En una ocasión le pregunté al cantante de "Nuevo Catecismo Católico" (seguramente lo mejor del gremio que ha dado ssspaña) cómo definiría el punk, y soltó un "aquí vale todo" de lo más conciso y certero. Caló. Porque, aceptémoslo, el punk es pura paradoja. Es género y anti-género. Es dogma y anti-dogma. Va en contra de lo que representa una tribu urbana, y sin embargo, es considerada como tal al lado de tantas otras muchísimo más limitantes y limitadas. Punk significa muchas cosas, muchas maneras, muchos estilos... pero, en teoría, solo hay una característica que aúna desde los garajeros a los pies negros: Actitud. Y no me refiero a poner morritos, escupir a las viejas y elevar el dedo corazón, me refiero a puro individualismo y el ser obscenamente libre. Cosa que, creativamente, significa producir aquella materia que te plazca sin considerar ni por un instante lo que piense el público, especialmente TU público (naturalmente estamos ante las típicas pajas subjetivas tan afines al punkismo. Igual que Billy Childish lo definía como "hacer cosas en tu casa" -algo completamente válido y aplaudible-, yo las defino asín, el punto de vista del punk-de-sillón que, de serlo, sería) 
Por todo lo expuesto, aplaudo los cambios sonoros radicales de ciertas bandas, sobre todo esas asociadas al momento que el dogma-punk estaba en su apogeo. El caso más legendario es el de los "Blitz", que tras triunfar con su disco correspondiente, de sonido bien berreante y contundente, sacaron otro aspirando a ser los nuevos "Duran Duran". El escándalo fue apoteósico. Recibieron incluso amenazas de muerte e, inevitablemente, se separaron. Sin embargo, tal y como yo lo veo, con ese disco "maldito", alienando a su audiencia más acomodaticia y destruyendo toda previsibilidad respecto a sus capacidades, los "Blitz" habían sido más punk que cuando se suponía lo eran y recibían amor incondicional por parte de sus fieles. Un caso parecido al segundo disco de "Bad Religion", a las consiguientes carreras de "One Way System", "Abrasive Wheels" y tantos otros que intentaron nuevas vías de expresión, acordes a la supuesta libertad creativa propia del punk y, ante la respuesta negativa, se vieron obligados a chapar o retroceder con el rabo entre las piernas (vale, habría que separar a aquellos que procedieron por auténticas y honestas inquietudes creativas de los que buscaban una mayor aceptación y el éxito comercial... pero eso ya es meterse en berenjenales más complejos. Otro día, quizás).
Dentro de esta dinámica, y en uno de los "giros estilísticos" más desconcertantes experimentados por mis oídos, están "Slaughter and the dogs", banda seminal -aunque segundona- del punk británico del 77. Sus primeros singles y LP debutante, "Do It Dog Style", rozan la absoluta perfección en lo suyo. Algo que nadie podría rebatir. No obstante, tras el auge del imperdible, el cantante, Wayne Barrett, abandona y, dicen los sabihondos, ello condena al resto, que tras un año de parón decide seguir adelante, aunque con las capacidades seriamente mermadas. Estoy de acuerdo... pero no tanto. Creo que algunos de los tabajos consiguientes a "Do It Dog Style" tienen miga. Ninguno es una maravilla, ni está a la altura de la materia original (como con el 99% del punkismo), pero no es tan desdeñable y, al menos en un caso, desde luego te deja ojiplático (u orejiplático) y eso, amigos, es muuuuuy punk. Veámoslo.


Con "Bite-back", la banda (ahora, y por aquello de sonar más serios, sin el "and the dogs"... curioso sabiendo que, tiempo después, irían a juicio en una encarnizada batalla por asegurarse el uso legal del nombre original) se adentra en los años ochenta limpiando un poco su sonido (incorporando instrumentos como el saxo, los teclados y marcándose guitarreos bien macarras), su imagen (más acorde a la "new wave", en auge entonces), pero para nada renegando del rock and roll, lo que no deja de ser un punto a su favor. De hecho, "Bite-back" suena guapamente, a un rock bastante ortodoxo. Nunca le habría prestado atención (sabiendo como sabía que, por estadística, sus trabajos continuistas tendrían que apestufar) si no llega a ser por un recopilatorio de singles y descubrir con asombro que aquellas coplas extraídas del consiguiente disco sonaban tan bien como "What's Wrong Boy?", "All over Now", "It's In The Mind", "Don't Wanna Die" (otra de las estupendas) y, por supuesto, el que he elegido como muestrario, "Now I know"...

Todos los que hubiesen puesto objeciones a "Bite-back" se iban a quedar de pasta de boniato con el siguiente giro de los "Slaughter and the dogs" (para entonces ya habían recuperado el resto de su nombre), uno de per-fect-to título, "Shocking". Así de entrada, y por su feísima/molona cubierta propia de un grupo heavy metal de tres al cuarto, la cosa parece encajar muy mucho a mediados de los ochenta. Pero no, lo parieron en 1991. ¿Y a qué/cómo suena? Eso es lo grande. Mmmmmh... mis conocimientos musicales son demasiado limitados como para saber etiquetar esto, o buscarle paralelismos con otras bandas. Digamos que a ¿¿electro-rock??. Resumiendo, los "Slaughter and the dogs", tal vez convencidos de que aquel iba a ser el futuro del rock and roll, exprimen todas las maquinitas a disposición. Hasta la guitarra parece tan de mentira como la batería. En cualquier caso, "Shocking" suena dolorosamente artificial y hortera. Les aseguro que sentó como un plato de habas bañado en diarrea de burra a sus fans (si es que les quedaba alguno) y a la comunidad punk en general. Lo que, por supuesto, mola mucho. Sí, lo reconozco, el "Shocking" de "Slaughter and the dogs" no me parece tan terrible. Tiene su gracejo, ni que sea como "placer culpable".
A la hora de elegir un tema representativo no sabía si decantarme por el decente ("Shocking"), el "peor" ("Strange Fruits"), el hortera ("For U", en seria competencia con "Me" gracias a estrofas del calibre de "creo en dios, creo en el amor, creo en mí... pero nena, no creo en ti"), el facilón -por cañero- ("Cocaine Smile"), el vergonzante -de mensaje ecologista rollo maternales- "Stop Playing With Mother Earth" o la marcianada. Finalmente ha sido esta la que ha ganado la partida y se titula "That's Life"...

La carrera de los "Slaughter and the dogs" prosiguió, llegando hasta nuestros días. Es óbice señalar que jamás recuperaron sus mejores momentos, pero sí un sonido más acorde a lo que la audiencia punk podría esperar de ellos. Como nota curiosa destacar al único miembro que ha seguido al pie del cañón todos estos años, Mick Rossi, y sus actividades paralelas en funciones de actor y guionista, metiendo mano en películas como "Jugando sucio", "2:22" o "A Kiss and a Promise".

sábado, 14 de marzo de 2026

FUERZA EN COMBATE (COMBAT SHOCK)

Indiscutible película de culto rodada a inicios de los ochenta por un primerizo Buddy Giovinazzo -firmando Buddy G-, y que narra, como su título primigenio original anunciaba, una auténtica pesadilla americana.
"Frankie" (interpretado por el hermano del director y responsable de la banda sonora) es un veterano del Vietnam al que las cosas no le han ido demasiado bien. Vive en una pocilga con una mujer chillona y un bebé deforme. Nada más asomar el sol, y tras la bronca con la parienta, sale a recorrer las degradadas y sucias calles de la Gran Manzana, recibiendo una paliza por parte de los mafiosos a los que debe dinero y charlando con un yonki armado dispuesto a robar para poder inyectarse su dosis. Lo conseguirá, pero, no disponiendo de jeringa, usará un alambre con el que abrirse un boquete en el brazo. "Frankie" acude a las oficinas de su asistente social (decoradas con un póster de "Dawn of the dead" ¡¿?!) quien le anuncia que no hay curro para él, así que vuelve a las calles, atusado por pensamientos grises y oscuros. ¿Y pedir ayuda a su forrado padre, con el que apenas trata?. No hace falta decir que, proceda como proceda, las cosas seguirán sin irle bien y, al final, se hará con la pistola del yonki y, básicamente, estallará. No sé hasta qué punto es casual que la epopeya de este "Frankie" sea tan parecida a la de otro, aquel de apellido "Teardrop" protagonista de la famosa y angustiosa copla de los grandes "Suicide" (el grupo más punk de la historia).
Sí, lo han adivinado, la misión de "Combat Shock" consiste en deprimirles, hundirles moralmente, dejarles hechos una sucia braga a base de sordidez, miseria y todo lo que puebla nuestras peores pesadillas urbanas. El hecho de estar rodada en 16mm, y en plan guerrilla, debería contribuir.... pero no. Sin ser ni mucho menos un intento fallido, la película de Buddy G. denota unas altas dosis de amateurismo y cierta torpeza que le impiden introducirse bajo nuestra piel. Actores maluchos, elecciones estéticas algo ridículas (el atuendo "black leather" del esbirro del mafioso resulta hilarante) o ideas un tanto "pallá" (que la mujer atracada busque a su agresor por entre sucias callejuelas únicamente para robarle la pistola.... los momentos pretendidamente extraños.... las poco convincentes escenas en Vietnam....) contribuyen a sacarnos de la película y que, por ende, no cumpla con su función "perturbante"... tampoco hasta el punto de chotarnos de ella, cosa de la que fui testigo en una ocasión.
"Combat Shock" rápidamente se convirtió en la niña mimada del underground de la época, siendo alabada sin condicionantes por gurús de la contra-cultura como Chas.Balun, Rick Sullivan o Steve Puchalski. Sin embargo, tuvo la mala fortuna de terminar formando parte del catálogo de la Troma, lo que conlleva sendos inconvenientes. El primero, que Lloyd Kaufman y Michael Herz aplicaran a tu película toda su mentalidad exploitativa, vendiéndola como algo que no era. Había pasado antes, y pasó con el film de Buddy Giovinazzo, convertido en un seudo-"Rambo", o un seudo-"Death Wish", para mayor desconcierto del escaso personal que acudía a las escasas salas. Son indiscutibles sus conexiones con "Taxi Driver" (en especial respecto a los monólogos interiores de "Frankie", la ambientación lumpen y, sobre todo, la catarsis final a base de violencia desaforada, que no porque sí es lo mejor de la función), pero tampoco aquella podría considerarse una película de justicieros ortodoxa, lista para provocar orgasmos en la plebe sedienta de sangre (otra influencia cantosa sería "Cabeza Borradora", y hay quien cita también "Maniac", lo que cuadra perfectamente con que posteriormente Buddy G. dirigiera el avance de esa secuela finalmente no materializada). Y luego está el hecho de que Troma era y es sinónimo de cachondeo, de cine patillero para unas risas, y "Combat Shock" está en las antípodas de ello. Así las cosas, cuando en los noventa la factoría fue descubierta en España, coincidiendo con aquella despreciable tendencia reinante de "gore y cachondeíto", el Festival de Sitges organizó una retrospectiva y el film de Giovinazzo estuvo entre las elegidas. Asistí al pase y me encontré con que buena parte del personal allí congregado se partía el culo. No con ella, sino de ella y, muy especialmente, gracias al bebé deforme. Obviamente, hablamos de esa clase de "fan" ignorante, incapaz de usar el cerebro para pensar por sí mismo, acólito y ciego seguidor de los premeditados dogmas "poser" y supuestamente contra-culturales / gamberriles / canallas (¡¡agh!! odiosa palabreja) impulsados por todas las detestables y oportunistas biblias fanzineras del periodo. Vamos, que asociaban Troma con descojono, y así acudieron a la proyección, independientemente de si la materia visionada encajaba en sus premeditadas expectativas. Gilipollas todos, ¡yes, sir!. "Combat Shock" no es una película ridiculizable... pero tampoco una obra maestra, como anuncian algunos exaltados por ahí. Es, simplemente, curiosa. Interesante en el sentido genuino de la palabra, sin las connotaciones negativas o excusables cuando no osas decir la dolorosa verdad.
A España llegó cortesía de "Video 7" como "Fuerza en combate", luciendo la engañosa caratula de Troma. Por suerte ya sabía a lo que me enfrentaba cuando la adquirí original en nada menos que -¡ojocuidao!- "El Corte Inglés" (estoy hablando del vhs, por supuesto) Aún así, me aburrí bastante.
Buddy Giovinazzo no volvería a dirigir en condiciones hasta 1996 con "Sin vuelta atrás", un ejercicio de legítimo cine "indie" con temática de thriller, protagonizado por todo un Tim Roth acompañado de Deborah Kara Unger y James Russo. La tengo pendiente. Ello no le encumbró, pero sí reactivó su carrera más o menos, y desde entonces ha seguido dirigiendo cosillas, como su aportación a la antología de supuesto horror extremo "The Theatre Bizarre". Entre medias ha escrito novelas, ejercido de profe y, no lo olvidemos, firmó el libreto de "Ella ha vuelto", una comedia zetosa a mayor gloria de una decadente Carrie Fisher dirigida por el gran Tim Kincaid, al que preguntamos sobre el tema -y sobre Buddy G.- y, acorde al resto de la entrevista, no soltó gran cosa. Tío soso.

martes, 10 de marzo de 2026

UNA NOCHE FUERA DE CONTROL

Otra muestra reciente del tipo de comedia que décadas atrás fue concebida por y para tíos, acogida en su seno por parte de las féminas para demostrar que, si ellos esnifan cuatro rayas de farlopa, ellas pueden esnifar doce.
En esta ocasión, un film para lucimiento de Scarlett Johansson, que entre película "Marvel" y película "Marvel" gusta de exhibir su palmito en productos de corte mainstream de variada índole, sin importarle en absoluto el género al que pertenezca aquello que le toque protagonizar.
"Una noche fuera de control" es una consecuencia directa —y femenina— de "Resacón en Las Vegas" que ha marcado un hito en lo que a "party movies" se refiere, no habiendo ni tan solo una película posterior de temática similar que no mire hacia ella como si fuese un espejo.
El argumento de "Una noche fuera de control" cabe en un ticket de metro; un grupo de amigas viaja a Miami con el fin de disfrutar de una despedida de soltera —la novia se presenta como candidata a senadora, nada menos—, cuando por equis cuestiones la cosa se complica y lo que empieza como una fiesta por todo lo alto se torna un problemón de los gordos. En esta ocasión, la trama se desarrolla cliché tras cliché hasta tal punto que, lejos de ofrecernos la cinta un poco de originalidad, el núcleo de la misma es un asesinato que las protagonistas cometen por error, planteándonos así una exposición que hemos visto mil veces, en mil películas y de maneras mil veces más transgresoras que esta. Para más inri, en el giro que este planteamiento pretende dar, la cosa se pone de un previsible y un vergonzante que sonrojaría incluso al espectador más avezado.
Al margen de las carencias en la creatividad, la originalidad o la inteligencia, no nos olvidemos de que se trata de un producto mainstream, una comedia para las masas, y eso siempre es una garantía de que, a pesar de todo, pasaremos una hora y cuarenta sentados en nuestras butacas sin bostezar ni mirar el reloj.
El guion es una patata hervida, las intenciones del film denunciables, y la dirección por parte de Lucia Aniello, que debuta con su primer largometraje de estudio, es incluso torpe. Sin embargo, da gusto ver tanto talento en lo actoral. La Johansson es una estupenda actriz, como viene demostrando prácticamente desde que era niña, con lo cual se siente como pez en el agua esnifando cocaína y haciendo el gamberro. Además, menudo cacho de jaca. Asimismo, y robándole completamente el protagonismo a la diva, la creme de la creme de la nueva comedia femenina USA se alza como lo mejor de la función, haciendo que verdaderamente merezca la pena ver la película. Por un lado, Jillian Bell explota su vena más soez, que es la que, justo, le ha lanzado al estrellato, ejecutando a un personaje con algún tipo de predilección por la masturbación con pies. Por su parte, Kate McKinnon sería la reina de la función. Completan el reparto, discretas, sin gracia, Zöe Kravitz, hija de Lenny Kravitz, e Ilana Glazer. Una pareja con pulsiones lésbicas. Demi Moore y Ty Burrell, como secundarios de lujo, ponen la guinda a la comedia interpretando a un matrimonio madurito de "swingers" cuya intención es follarse, si pueden, a las cinco protagonistas en la despedida de soltera.
La película surge a raíz del éxito cosechado por la serie dirigida por Lucia Aniello, "Broad City", que propició que los estudios se dieran de hostias por dirigir esta película, siendo finalmente "Sony Pictures" quien se llevara el gato al agua, produciendo un guion previamente archivado, sin que nadie le prestara atención, en un cajón en algún despacho hollywoodiense. Aniello, buscando referentes respetables, asegura que "Una noche fuera de control" sería su versión desfasada de la película "Reencuentro", melodrama sin demasiada relevancia, en el que los hechos narrados son similares al film que nos ocupa.
Con 20 millones de dólares de presupuesto, apenas llegó a recaudar 50 en todo el mundo, una cifra muy por debajo de las expectativas de "Sony Pictures", por lo que podemos hablar de un éxito moderado. En nuestro país, donde las salas de cine van de mal en peor, apenas consiguió recaudar un millón de euros que dejaron unos paupérrimos 225.000 espectadores. Las cifras que en general están consiguiendo nuestras salas son del todo alarmantes. Y es que el género de comedia se encuentra ahora mismo en profunda crisis.
Curiosamente, "Una noche fuera de control" fue calificada con una “R”, es decir, para menores de 18 acompañados, teniendo así el honor de ser la primera película con tal calificación dirigida por una mujer en las últimas décadas.
Por último decir que en su versión angloparlante, "Una noche fuera de control", es decir "Rouge Night", iba a titularse "Rock That Body!" en referencia a una canción de "The Black Eyed Peas". Finalmente, y por el simple hecho de ahorrarse los derechos que deberían pagar por usarlo, se optó por el que quedó, tan falto de originalidad como el argumento de la película en sí misma.

sábado, 7 de marzo de 2026

SILENCIO DESDE EL MAL

Pocos parecen recordar que, tras el notorio éxito de su debut con "Saw", James Wan seguidamente dirigió un par de películas menos afortunadas de cara a la taquilla, "Sentencia de muerte" y "Silencio desde el mal". Pasaron algo desapercibidas y uno podía comenzar a sospechar aquello de que la aparente nueva promesa del cine fantástico -y de género- no era tal, hasta que remontó el vuelo con "Insidious" y "Expediente Warren". Y de ahí, a internarse en el espinoso terreno del "blockbuster", donde perdió de forma inexorable su ya de por sí escasa capacidad de contención, revolcándose como un gorrino en una ristra de títulos excesivos y aturdidores. Que eso mismo lo aplicara cuando retomó el terror con "Maligno" (excesiva + visible + olvidable) confirmó la metástasis creativa. A su vez, ello otorgaba más caché a aquellas dos películas supuestamente fallidas cuyas virtudes se multiplicaban ahora por diez. Ojalá volviera ese James Wan, cosa que reafirmo tras revisar "Silencio desde el mal". Me ha gustado más que nunca. Siempre he tenido una relación positiva con "Sentencia de muerte", pero no terminaba de pillarle el tranquillo a la otra. Nunca hasta el punto de despreciarla, porque desde la primera vez que la descargué he conservado el archivo en mi disco duro. Y la he consumido varias veces, incluso con el fin de reseñarla. Sin éxito.... hasta hoy.
Una pareja joven recibe como regalo un muñeco de ventriloquía de aspecto algo siniestro. Mientras él se ausenta, ella muere. Le arrancan la lengua. Traumado, el maromo decide solventar sendo misterio, aunque no le viene totalmente de nuevas. Digamos que existe cierta indirecta conexión entre su familia y el muñecajo, así que parte para el pueblo natal, "Ravens Fair", y allí retoma contacto con una leyenda local, la de la ventrílocua "Mery Shaw", acompañada por cierta maldición que, sí, podría estar salpicando a nuestro protagonista.
Es un hecho conocido que a James Wan le apasiona el goticismo... y siente ciertas reservas hacia la truculencia desaforada. Así pues, en "Silencio desde el mal" lo primero chorrea por los costados, cual sándwich de queso recalentado, y lo segundo tiende más a escasear (aunque estar, está... demandas mercantiles obligan). ¿¿Tal vez encontremos ahí la clave del poco éxito, más viniendo del director de "Saw", una de las iniciadoras del (¿mal?) llamado "torture porn"?? porque, de verdad, sino, no me lo explico, ya que el film funciona en lo suyo, es entretenido, gasta un ritmo dinámico, las escenas se encadenan sin pausa y siempre narrando una historia interesante a base atmósfera empachante -en el buen sentido- con cementerios repletos de hojas resecas, grandes mansiones, teatros abandonados en medio de islotes, truenos y relámpagos. Lo tiene todo. Especialmente muñecos siniestros, una de las pasiones de Wan (aunque en ese terreno todavía le gane Charles Band), incluido un payaso con sospechosa espiral dibujada en la frente. Aunque el fuerte de "Silencio desde el mal" es su villana, la terrorífica "Mery Shaw", quien se reserva algunas de las escenas más cierra-esfinters y trae muy mucho a la memoria al fantasma vengador de "La gota de agua" -incluido el etéreo modo de desplazarse-, según la antología "Las tres caras del miedo", observación para nada desenfocada considerando la devoción de James Wan por el director de aquella, Mario Bava, de quien también toma el modo de fotografiar y ciertos estilismos coloristas (igualmente me ha parecido detectar guiños a -la misteriosa habitación subacuática de- "Inferno" y "Amityville 2: La posesión"... aunque podría ser "La mansión encantada").
El reparto no cuenta con muchos rostros reconocibles, salvo los de Bob Gunton, Julian Richings (sin acreditar) y Judith Roberts dando vida a "Mery Shaw". El guion lo firma un colaborador habitual de Wan, Leigh Whannell, quien terminaría dirigiendo la decepcionante "Insidious 3", las algo más decentes "Upgrade (Ilimitado)" o "El hombre invisible", aunque patinaría con la reciente, y aburrrrrrrrrrrrida, "Hombre Lobo".
"Silencio desde el mal" me ha proporcionado agradecidos 86 minutos de lo más amenos y agradables. Vale, se le pueden achacar algunos efectismos algo desacertados (sobre todo esa lengua quilométrica -confeccionada a base de tantas otras lenguas-), pero son pocos, especialmente si la comparamos a cómo se desarrollaría la carrera de su indudablemente talentoso director. Algo me dice que, como más películas haga, y más años acumule, "Silencio desde el mal" irá ganando adeptos, sumando puntos y simpatías. Me alegra formar ya parte de tales futuras estadísticas.

miércoles, 4 de marzo de 2026

MINUTOS MUSICALES 43: A TODO TRAPO

Igual que con "Macc Lads", decidí darle una oportunidad a "Peter and the Test Tube Babies" siguiendo una recomendación de "Toy Dolls". Y sentido no le faltaba, ya que el trío representaba la otra cara del punk británico de los ochenta, aquel con preferencia por el cachondeo y un sonido aunque enérgico, menos estridente. "Peter and the Test Tube Babies" (Pedro y los bebés probeta) arrancó a finales de los setenta, y ya de buenas a primeras con una olorosa flor en el culo. Como ellos mismos han reconocido unas cuantas veces, eran unos borrachos perezosos sin ambición que únicamente se reunían para pasarlo bien, y todo el éxito que les acompañó (para los estándares de los de su calaña) fue fruto de la pura chiripa. Pero así es como ocurrió, con singles y primeros discos en lo alto de las listas "indies". Que duda cabe que su canción más conocida es "Banned from the pubs" (versionada por nuestros "Parabellum"), a la que siguieron otras tan efectivas como "Moped Lads", "Intensive Care", "Up yer bum", "Run Like Hell", "Wimpeez" o dos de tirón horrorífico, "Maniac" y "Zombie Flesh Eaters" (este último single con una imagen de "Nueva York bajo el terror de los zombi" por portada... es decir "Zombie Flesh Eaters" en las islas británicas). Como tantos otros de la época, a medida que los ochenta avanzaban, el sonido -y la estética- de los "Test Tube Babies" se iba limpiando, aclarando y moderando (donde más se nota todo ello es con "Soberphobia"). Se defienden alegando que fue un progresión natural.... pero no sabría decir. En los noventa sacan el considerado su peor disco -idea que no comparto- ("Cringe"), una curiosa ristra de versiones de éxitos pop del momento ("Shit Factory", factoría de mierda) y van ahí a trancas y barrancas hasta que vuelven a lo "grande" con un LP muy decente, "Supermodels". Desde entonces han seguido dándole a los instrumentos y editando más material sin que, honestamente, hayan logrado repetir el pequeño milagro que supuso aquel "return".
Como con el 99% de las bandas de su época, lo mejor de los "Test Tube Babies" lo encontramos en sus primeros singles. Ni tan siquiera en el primer disco de estudio oficial ("The Mating Sound of South American Frogs") que tampoco digo sea desdeñable. No obstante, incluso consciente de ello, debo reconocer que siento una simpatía especial, una moderada debilidad, por un invento que se sacaron de la manga en pleno vendaval de éxitos el sagrado año 1985, facturado a la manera descuidada propia de su primigenia encarnación. Una discográfica les ofreció una cantidad de dinero notable a cambio de un trabajo nuevo de larga duración. Puesto que no tenían nada en cartera, ni ganas de matarse mucho, pillaron un puñado de canciones desechadas en su día, otro puñado de una banda paralela con la que pasaban el rataco haciendo el chorras, y entregaron el material, que fue editado a todo correr y, sí, funcionó. Hablo de "Loud Blaring Punk Rock LP" (o CD según formato, traducido quedaría más o menos como "Punk Rock a todo trapo"). Vale, puede que no sea gran cosa, con letras especialmente estúpidas y chabacanas (hay temas sobre sacarse los mocos y comérselos, mamadas, pederastas, pegar a unos Mods o la mierda que es el rock n´roll) y un sonido básico y elemental como un chupachús. Mas creo que, justo por todo eso, resulta muy gozable. De chaval me encantaba. Escuchado ahora puede que ya no tanto... pero por algo será que la canción elegida para ilustrar esta entrada no pertenece a ninguno de sus otros discos, supuestamente más elaborados, ni tan siquiera a sus singles, sino a este "
Loud Blaring Punk Rock LP/CD"... una, además, muy acorde a sus maneras, "I lust for the disgusting things in life"... "Me tiran las cosas desagradables de la vida"...




Y para rematar, una orgullosa foto-mierda de la que, entonces, era mi colección de discos de los "Peter and the Test Tube Babies" (el anulado por el flash es "Shit Factory")
¡¡Hoy ya no tengo ni uno!!

sábado, 28 de febrero de 2026

SE BUSCA VIVO O MUERTO

Cuando Rutger Hauer comenzó sus andares por el cine Hollywoodiense le tocó lo que a muchos de su ralea -por extranjero-, ser la comparsa del prota o encarnar al villano, algo que hizo, y muy bien, en la -según recuerdo- estimable "Los Halcones de la Noche", donde ejercía de un terrorista mega-malo perseguido por Stallone. Bien, para cuando llegó "Se busca vivo o muerto", es decir 1986/7, ya se había ganado los honores de dar vida al héroe (irónicamente, justo tras encarnar a lo opuesto en la exitosa "Carretera al infierno"), uno que, graciosa coincidencia, sale a la caza de otro terrorista mega-malo, en este caso interpretado por Gene Simmons durante su periplo peliculero. Para más señas, es un terrorista árabe que se dedica a meter bombas allá donde pueda exterminar al mayor número posible de felices, ingenuas y limpias familias yankis. Como un cine mismo, donde se proyecta nada menos que "Rambo", idea esta bastante coherente y no exenta de su mala leche extra. Cabe decir que, como ya suele ser habitual, el vestíbulo viene plagado de posters de películas reconocibles pertenecientes al catálogo de la misma compañía productora y/o distribuidora, pal caso "New World Pictures", así localizamos "Suburbia", "Torment", "Def Con 4" y una que se me escapa. ¡Chispeante! (tanto como que, por una obvia cuestión de copyright, no haya ni una sola imagen de la misma "Rambo", cosa que sería bien lógica dado que es lo que se proyecta en ese momento). "Se busca vivo o muerto" no tardó nada en provocar toda suerte de mosqueos por su supuesta naturaleza racista / anti-árabe. No hay ni uno limpio, todos malos, incluido el vendedor de Falafels. Por aquella misma época se estrenó otra película de parecida naturaleza, "Muerte antes que deshonor", acusada de lo mismo. La guasa es que también acarreaba el sello "New World Pictures", lo que provocó que años después ambas salieran juntas en dvd, rollo sesión doble de cine xenófobo. En cualquier caso, la presencia de Rutger Hauer le viene que ni pintado a la cuestión ya que luce más ario imposible. No obstante, debemos recordar la carrera previa del muchacho en películas de ese maravilloso loco llamado Paul Verhoeven. Dicho de otro modo, Hauer venía de interpretar de verdad, no era un armario de mandíbula cuadrada puesto ahí para sujetar armas en un cartel, tenía talento, sabía desenvolverse en el drama, por ese motivo en "Se busca vivo o muerto", aún dando vida a un tipo duro cuando debe serlo, capaz de decantarse por el vestuario y pistolaco más "cool", también demuestra sus flaquezas y, ¡oh, novedad!, llora al presenciar el fallecimiento de la parienta en manos de los malvados terroristas. Ello nos conduce hasta un final tirando a ambiguo -no creo que esto pueda considerarse espoiler-, donde, sí, el villano muere espectacularmente, pero al hacerlo, en el fondo está ganando (un poco a la manera del "John Doe" de "Seven"... no entraré en detalles, toca verla o hacer memoria) y Rutger Hauer termina sentado al borde de un río, destrozado emocionalmente. Así pues, la gran novedad aquí es que, dando al espectador el chute de adrenalina y consiguiente catarsis, en realidad "Se busca vivo o muerto" gasta un desenlace tirando a triste. Curiosísimo.
Dudo que sea mérito del director, Gary Sherman, no porque careciese de talento, ni mucho menos, sino por su condición de artesano en el sentido más elevado y digno del término, como demuestran, con mejor o peor fortuna, algunas de sus películas previas y posteriores: "Subhumanos", "Muertos y Enterrados", "La jauría del vicio" o "Poltergeist 3".
Tal vez sea cosa del guion, firmado a tres manos entre Sherman, Michael Patrick Goodman, sin nada destacable, y Brian Taggert, quien anduvo liado en los libretos para "De origen desconocido" y, más llamativo, algunos capítulos de la serie "V".
Junto a Hauer y un Gene Simmons bastante convincente, localizamos un puñado de esos rostros segundones típicos de la época siempre tan gustosos, Robert Guillaume, Hugh Gillin, Jerry Hardin, Robert Harper (el "Charlie Gereson" de "Creepshow" o, dicho de otro modo, el estudiante devorado por "Fluffy" en "La Caja") y Ted White, el "Jason" del cuarto "Viernes 13".
Tal vez le falte un poquito más de acción a este "Se busca vivo o muerto", pero termina cumpliendo decentemente con su naturaleza de producto palomitero.

martes, 24 de febrero de 2026

TODO SOBRE MI DESMADRE

De la factoría Apatow, y pasando prácticamente desapercibida en España, “Todo sobre mi desmadre” se postula como una de las comedias más divertidas —quizá la más— de principios de siglo. Y no es solo que sea divertida: es que el guion es impecable y todos los actores están soberbios. La cosa consiste, básicamente, en ver a un grupo de cómicos haciendo el payaso, y hacerlo muy bien. 
A Jonah Hill lo nominan a los "Óscar" por papeles como el de “Moneyball”, un drama deportivo de esos que tanto gustan en Hollywood, o por “El lobo de Wall Street”, película por la que debería habérselo llevado. Pero en “Todo sobre mi desmadre” ya se intuyen esos mimbres de gran actor hollywoodiense, de estrella camaleónica que sirve lo mismo para un roto que para un descosido y que, con el entrenamiento adecuado, podría hacer lo que le diera la gana con cualquier papel. Siempre suele estar bien, pero la primera vez que Hill está verdaderamente memorable es aquí, en “Todo sobre mi desmadre”. Y no es poca cosa, porque los papeles de comedia rara vez son agradecidos. 
Luego ya, a posteriori, parece que se le ha ido viendo menos…
Aquí interpreta a "Aaron", un ejecutivo musical afable cuyo cometido durante toda la película es pasarlas canutas.
A su vera está el cómico británico Russell Brand, que tiene el caramelito perfecto para lucirse: "Aldous Snow", estrella de rock drogadicta a la que el pobre "Aaron" debe trasladar de Londres a Los Ángeles. Brand está estupendo, sí, pero ese personaje caricaturesco le pone la gloria bastante en bandeja. Hill, en cambio, se lo tiene que currar mucho más. La tercera en discordia es Rose Byrne, magnífica actriz cómica que, acostumbrada a papeles de esposa madura y comedida, aquí se desmelena interpretando a una estrella del pop pasada de vueltas con las drogas, que canta sobre las bondades de su propio trasero. Una mezcla entre Britney Spears y Katy Perry, pero llevada al extremo de la caricatura. También aparece, como jefe de la discográfica, el rapero Sean “Puff Daddy” Combs, que compone una interpretación cómica más que solvente, a pesar de ser, probablemente, uno de los tipos con menos gracia de la industria musical —y fan del aceite para bebés—.
Mención especial merece el título en castellano, que solo puede ser obra de alguna lumbrera —o de algún cachondo— con un peculiar sentido del humor. La gracia consiste en hacer chanza de “Todo sobre mi madre”, cuyo público es prácticamente el opuesto al de la película que nos ocupa. Vale que el título original era complicado de adaptar (“Get Him To The Greek”), pero “Todo sobre mi desmadre” me sigue pareciendo horripilante. Y la broma continúa: recientemente se estrenó “Todo sobre mi padre”, otra comedia más al servicio de Robert De Niro. Aquí el título encaja algo mejor, pero ya está bien con el chiste, que no da para tanto.
“Todo sobre mi desmadre” nace del capricho del director, fascinado por el personaje de "Aldous Snow" que aparecía en “Paso de ti”. Allí, con apenas unos minutos en pantalla, Russell Brand se metía película en el bolsillo. La solución fue sencilla: hacerle una propia. Y Brand, claro, encantado, más aun sabiendo que compartiría protagonismo con Jonah Hill, que ya aparecía en “Paso de ti”, aunque en otro rol.
El resultado es un "spin-off" que supera con creces a su predecesora. Si “Paso de ti” era una comedia romántica con un punto gamberro, “Todo sobre mi desmadre” es directamente un concierto de los "Rolling Stones" al que uno asiste colocado de cocaína para, en pleno clímax, bajarlo todo con quaaludes. Esa es la energía.
La premisa es sencilla: "Aldous Snow", estrella en decadencia, se hunde tras componer una canción buenista sobre niños africanos que acaba siendo considerada la peor de la historia. Vuelve a la bebida. Mientras tanto, "Aaron", fan suyo desde crío y ejecutivo del mismo sello que lo representa, propone organizar un concierto en el "Greek", donde "Snow" actuó diez años atrás con enorme éxito. Su jefe compra la idea y le encarga una misión simple en teoría: ir a Londres, recoger al artista, meterlo en un avión y llevarlo sano y salvo a Los Ángeles en pocos días. La cosa se convertirá en una espiral de drogas, sexo y caos.
El rodaje, según se cuenta en el audio comentario del DVD, fue lo más parecido a una fiesta itinerante. Londres, Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas… En una de las múltiples escenas de juerga, una brigada antinarcóticos se presentó en el set dispuesta a registrar al equipo. Pero el jefe resultó ser fan de “Paso de ti” y, al reconocerlos, decidió mirar hacia otro lado. Les dejó rodar en paz. ¿Había drogas allí? Nunca lo sabremos. Aunque, conociendo la obsesión por el control del director, quizá todo fuera menos salvaje de lo que parece.
La actitud casi guerrillera de la película se nota en sus cameos. Russell Brand, que presentaba los premios "MTV" aquel año, aprovechó para acudir con un equipo reducido y grabar casi sobre la marcha las apariciones de Christina Aguilera y Pink. Con Katy Perry también se rodó material que luego no se utilizó. Pharrell Williams aceptó participar tras declararse fan de “Supersalidos”. Y el propio Brand rodó escenas de concierto durante un espectáculo real en el "O2 Arena" de Londres ante 15.000 personas, que quedaron incorporadas a la película.
Como curiosidad, durante el rodaje de una escena con Elisabeth Moss se produjo un pequeño terremoto de magnitud 4,0 en la escala Richter. La reacción asustada de Jonah Hill quedó registrada y puede verse en las tomas falsas del DVD. Merece la pena.
Con un presupuesto de 40 millones de dólares, “Todo sobre mi desmadre” recaudó cerca de 100 millones en todo el mundo. Funcionó especialmente bien en Inglaterra, donde Russell Brand es una auténtica estrella. En España, en cambio, fue un fracaso: apenas 88.093 espectadores. Una cifra ridícula. Y no me extrañaría que el espantoso título tuviera algo que ver.
Sea como sea, “Todo sobre mi desmadre” me parece una comedia enorme. Sin duda, una de las mejores de las últimas tres décadas. Y lo digo sin exagerar.

sábado, 21 de febrero de 2026

BLUE RUIN

Ahí va otro ejemplo más de que se puede "contar lo de siempre", pero de un modo lo suficientemente fresco, y talentoso, como para que el resultado sepa a nuevo y, además, mole mucho.
A Jeremy Saulnier puede que lo conozcan por su película más popular, la eficaz "Green Room" en la que una panda de punks se las veían con los nazis más chungos imaginables. Pero antes de aquella, rodó esta "Blue Ruin" que, desconozco el motivo, todavía no me había molestado en visionar. Tonto de mí, porque me estaba perdiendo algo mu bueno. La cosa así de primeras, como digo, no suena nada original, ya que hablamos de venganzas.
Un tipo lleva una mala vida de vagabundo desubicado. Pronto descubrimos que se debe al trauma sufrido por perder en la infancia a sus padres en manos de un criminal. Resulta que este es liberado de la cárcel, así pues el muchacho decide que ha llegado la hora del ojo por ojo, y lo ejecuta. Sin embargo no acaba ahí la cosa, dando pie a esas volteretas narrativas que nos sacan de la rutina. El asesino tampoco era alguien anónimo que pasaba por ahí, formaba parte de un clan familiar que, por motivos equis -y, hasta cierto punto, "justificantes" respecto a los hechos originarios-, en constante conflicto con el prota y los suyos. Así pues, como quien dice, la muerte del culpable no hace más que complicarlo todo y, por supuesto, incrementar la violencia. Y aunque tampoco se abuse de esta última, cuando la hay se muestra cero mojigata. Vamos, las muertes son brutales y sangrientas.
Los personajes van más allá del estereotipo, no son profesionales en lo suyo, no son eficaces, no son blanco o negro, y ello los hace más interesantes. Especialmente en el caso del principal, interpretado por un habitual de Jeremy Saulnier y que personalmente me gusta mucho, Macon Blair.... me gusta mucho como actor, su carrera paralela en funciones de director queda, por lo que a mi respecta, pendiente de escrutinio, sobre todo tras descubrir con horror y desconcierto que suya es la responsabilidad del nuevo y muy desafinado "Vengador Tóxico". ¿¿Why Macon, ¡¡why!!??.
Lo dicho, "Blue Ruin" es una muy buena película, entretenida, intensa, emocionante, impactante... la recomiendo encarecidamente.
Luego, pues eso, vino "Green Room", algún capítulo de la estupenda -en su primera temporada- "True Detective" y la tirando a decepcionante "Rebel Ridge", algo así como el "Acorralado" de la generación Woke. Lo llamativo aquí es descubrir que Jeremy Saulnier debutó con un producto básicamente amateur, hecho en vídeo, y adscrito a la comedia terrorífica, "Murder Party". Menuda evolución la suya, amigo.

miércoles, 18 de febrero de 2026

NICK ZEDD MOVIES 2011 - 2017

Decía Lydia Lunch, musa del supuesto underground noventero, que su ex-pareja Nick Zedd (descanse en paz) era un escritor y pensador brillante, pero a la hora de coger la cámara, caca de la vaca. Por eso, ella y Richard Kern decidieron poner algo más de esmero en sus propios cortometrajes (¡tampoco mucho!), para evitar parecerse a la estética costrosa de Zedd. Durante un tiempo creí firmemente que el muchacho era un auténtico negado, un cutre genuino incapaz de hacer nada mínimamente “bien”. Pero tras ver su obra entonces más reciente, comencé a pensar si no sería así por su naturaleza supuestamente subversiva. Es decir, que Nick Zedd se creía tanto sus preceptos anti-establishment y anti-académicos que rodaba/grababa de ese modo porque así es como le salía. Claro, en súper 8 y 16mm quedaba "cool", molaba mucho. En vídeo no tanto. Este incrementaba los aspectos negativos y aportaba un poso de dejadez y desinterés por la materia que ofendía. No obstante, en el fondo es algo que merece ser aplaudido, porque lo que Nick Zedd hacía, en esencia, era seguir siendo igual, independientemente del formato con el que trabajase. Sus películas y vídeos siempre partían de una base: Desagradar. Molestar. Fuese por su contenido, fuese por su acabado. Y desde luego es algo que cumplió a rajatabla hasta el día de su muerte. Aunque también podría ser un puto manazas, sin más. Supongo que esta duda es la que, incluso ya fallecido, continúa haciendo de él un creador tan interesante... a pesar de los pesares.
El día que anunció en redes que ponía a la venta un dvd auto-producido con sus cortos más recientes (¡¡calificándolo de "Histórico"!!), casi todos facturados vídeo mediante en México a partir del año 2011, me volví loco y corrí a comprarlo. La broma salía cara... pero la curiosidad compensaba el dispendio. Naturalmente, una vez efectué el pago, más allá de la confirmación de "Paypal", no recibí ningún mensaje de 
aviso o agradecimiento. Nada, silencio absoluto. Y así fue a lo largo de los quince días de espera, durante los que comencé a rayarme. ¡¿Y si el cabrón me había estafado?!. ¿Lo hizo?... no... pero en cierto modo, sí.
Llegó, abrí el sobre y me encontré con una cosa extremada y saludablemente cutre. Una caja llena de polvo, de evidente segunda mano. Una austera fotocopia a color mal recortada como portada. ¿Y dentro?, un dvd-r con los títulos escritos a mano, todos bien apretujados. Pero todavía quedaban más sorpresas, como ponerlo en el reproductor y darme de bruces con un menú rojo compuesto por un único "Play". Nada más. ¡¿Y he pagado una cantidad más que notable por ESTO?!... ¡¡qué maravilla, joder!!. En la era de la alta tecnología, con programas creados para que cualquier mindundi pueda producir algo medianamente con cara y ojos, encontrarme ante semejante chuzo me emocionó. Sin embargo, lo mejor aún estaba por llegar, ¡el contenido!.
"DeMonica" está dedicado a Doña Zedd y mantiene viva la estética típica de lo que era el Nick Zedd del nuevo milenio: Plano fijo de la tipa, pintada de verde para fusionarse con el croma detrás dispuesto de una pintura bastante chula del mismo director compuesta de tres pollas entrecruzadas mientras eyaculan. La mujer se desgañita pasando por diferentes estados emocionales, de la risa al llanto, de ahí a... ya no me acuerdo... pero bueno, que eso es todo, una tontunada como un camión de grande que ni gusta ni disgusta. Lo sorprendente es que Zedd necesitó a un "equipo técnico" para confeccionarlo.
"Death of a Muffinhead" se suponía era el corto que justificaba la existencia del dvd-r. Decía Zedd que era lo mejor que había hecho en años. Y sí, a nivel plástico está muy bien, pero me temo que el mérito pertenece en realidad al tal "Muffinhead", artista neoyorquino que es quien se curró los disfraces que pululan por delante de un puñado de cromas cutrones y una cámara tirando a perezosa. Y es que pereza es la palabra clave para definir la carrera digital de Zedd. Siempre me ha dado la sensación de que se limitaba a sacar jugo a aquello que otros le ofrecían. Lo cogía, lo mal grababa y ponía su nombre al resultado sin aportar demasiados méritos propios. El caso es que el corto va de, eso, una especie de mariposa antropomórfica que es cazada por una araña. Esta la mata a cuchilladas, brota sangre azul y se acaba. Simpático y lo suficientemente escueto como para no aburrirnos.
Desde que me enteré de la existencia de "Attack of the Particle Disruptors" siempre me pareció que era un título sensacional. Y cuando supe que en realidad se trataba de una serie de cuadros de Zedd animados por ordenador, a los que les habían metido voces, pues tampoco me desagradó. El problema es que mi inglés es limitado, sobre todo si lo recitan y le meten efectos para alterar la voz, por lo que digamos que no me enteré de nada. O no me apeteció enterarme. En cualquier caso, un corto curioso que no puedo juzgar en profundidad.
Nunca me han gustado mucho los video-clips. Es más, les tengo algo de manía. Los considero un desperdicio de creatividad. Así que no me entusiasmaba demasiado la idea de ver aquellos dirigidos por Nick Zedd, especialmente los de "La Bae", una chola española afincada en México entre rapera y regetona (creo que encaja muy bien en eso que llaman trap) que canta canciones de letras mierdosas obsesionadas en lo que son hoy día los temas recurrentes: la gente me odia en internet pero porque molo mucho ("I love my haters") y me encantan los selfies ("Travelling and selfie"). Los vídeos están a la altura, mogollón de imágenes entrecruzadas, mala sincronización y la habitual falta de imaginación de Zedd, en este caso multiplicada por las pocas ganas que le pone. El vídeo-clip de "Dr.Shinto" que sigue, "Frustration", no es mucho mejor. Pero sí tiene más gracia. Arranca con un puñado de imágenes de la ciudad. De ahí pasamos a la pareja del director tumbada en la cama desnuda, con las tetazas al aire colgando hacia los lados y el muñecote de un bebé de esos que gatean subiéndole por el canalillo. La coña añadida es que el juguete ha sido tuneado por Zedd a base de plastilina para que adquiera un aspecto monstruoso. Todo ello muy toscamente grabado y montado. Caca maja. El último clip, "Love always Love" de "Demonic Sweaters", tampoco es que vaya a ganar un Oscar, es igual de perezoso que todo lo demás: Jóvenes delante de un croma bailando y moviéndose con torpeza. A sus espaldas, espirales rollo LSD. Me recordó a uno de los cortos más innecesarios pero fascinantes del Zedd de la buena época, "Why do you exist", que en realidad no era más que una imitación de esas películas que facturaba Andy Warhol con planos fijos de personas variopintas haciendo el huevo. Eso mismo, pero al estilo Nick Zedd, con gordas tetudas, punkitas monas y otras perlas. Aparte de por el efecto nostalgia, nada más que destacar.
Antes hablábamos de pereza, y el corto "Paradise Lost" es la esencia de la misma. Coge un rollo de súper 8 en blanco y negro, ponlo en la cámara y filma a boleo todo lo que tengas por delante en tu sala de estar. Estantes, cuadros, sillas, tu mujer, tu hijo, nada. Con barridos y, sobre todo, desenfoques, la (otra) especialidad de Zedd. Acaba el rollo tal cual, telecínalo, ponle un título, música rara de fondo y ya tienes listo un corto nuevo. Vale, creo que la cosa iba de inmortalizar el hogar antes de abandonarlo por causas mayores... pero, macho, pa eso sácate un vídeo con el móvil y listos.
Tampoco mucho más estimulante es "The extremist manifesto", probablemente el trabajo menos interesante del "pack", ya que únicamente se trata de una excusa para poner imagen a uno de esos manifiestos discutibles que se marcaba Zedd de tanto en tanto. Una voz algo sobreactuada y risible lo recita en castellano, mientras la cámara se limita al plano fijo de un muñecote de "H.R.Pufnstuf". Sin más. Al acabar, igual te has convertido en un creyente de la causa Zeddiana... pero, francamente, lo dudo.
Por su parte, "Cockfight" vendría a ser una especie de vídeo-diario. Nick Zedd cámara en mano haciendo el turista por México. ¿Y qué es lo que graba?, pues a unos mariachis, unos niños jugando, una reunión social con una vieja estrella ¿¿del cine??, una cruda pelea de gallos y la actuación de un hilarante grupo de heavy-pop chicano. Sin más.
A pesar de lo anodino de "Paintings", el último corto del dvd-r, se trata de uno de los más potables. Zooms lentos hacia (o desde, no recuerdo) pinturas de Zedd. Una tras otra hasta que termina. Más que un cortometraje parece un catálogo... pero está majo.
Conclusionando: Guste o disguste, nadie hacía cortos como Nick Zedd. Tenía su manera, su estilo y su lenguaje. ¿Mediocre y prescindible?, puede, pero también único e intransferible. Y yo, a la larga, lo valoro más que la misma calidad.

sábado, 14 de febrero de 2026

EL INCIDENTE

La discografía de "The Damned" incluye un LP inicialmente destinado a titularse "Strawberries for Pigs" (finalmente reducido a "Strawberries"), una variación de "Pearls before swine", equivalente británico a nuestro "Dar margaritas a los cerdos". Cuando les preguntaron el motivo de su elección, Dave Vanian, carismático voceras, aclaraba que hacía alusión a su audiencia. Les desconcertaba -en plenos años ochenta- ver como durante sus actuaciones la peña únicamente buscaba bronca, mongolismo y, como mucho, exigía los "great hits" de la banda, pero nada ni medianamente parecido a interesarse por sus nuevas composiciones y/o la música en general. Y es que es muy duro ser un "entertainer", muy injusto. Dedicar todos tus esfuerzos creativos a amenizar a la plebe considero es una de las tareas menos gratas que existen (salvo si asumes una condición de "entertainer" destinado a un único objetivo: tu). ¿Por qué? porque, así a rasgos generales, la gente es muy idiota, caprichosa, ignorante, desconsiderada y cruel. Y lo mismo te ponen en un pedestal, que seguidamente eres hundido en la más apestosa y supurante mierda. Casi como si fuese un acto de venganza, un: "Te otorgamos toda nuestra confianza y ¿así nos lo agradeces? -traducción: no dándonos lo que queremos, del modo que lo queremos- Ahora sabrás lo que vale un peine". En la antigua Roma, aquellos dedicados a amenizar la mediocre existencia de las masas eran considerados ciudadanos de segunda (fuesen actores, fuesen gladiadores). Indignos. Prescindibles. Eso hubiesen sido "The Damned" y, también, M.Night Shyamalan, quien más que muchos, y mejor que otros, ha sufrido en sus carnes ese caprichismo del detestable "respetable".
Vale que, hasta cierto punto, él mismo se lo buscó. Tras recibir elogios mil y comidas de rabo infinitas con "El sexto sentido", "El protegido", "Señales" o, un poco menos pero también, "El bosque", hizo una costra tan inmensa y apestosa como "La joven del agua". Y es que, en su deseo de complacer a los culos plantados en las butacas, se dejaba las meninges cumpliendo con aquello que se esperaba de él: un giro final sorprendente, a cualquier precio, sacrificando incluso el trayecto. Y, claro, tan incansable e insistente dedicación en dorar la píldora a la peña, a empacharla, a mimarla, pues se volvió contra él. El problema es que no aprendió la lección, porque luego lo empeoró pariendo un tipo de cine totalmente ajeno a sus maneras, el "blockbuster", o, dicho de otro modo, productos destinados a hacer felices a TODA clase de público. Shyamalan, hasta entonces amigo de tempos reposados, tramas en torno a personajes, hacedor de un estilo muy personal y propio (que, extrañamente, y de primeras, logró conectar con el populacho), decidió convertirse en un nuevo Spielberg, un nuevo Cameron, pariendo películas espectaculares para la familia, que no solo necesitan ritmo y tramas elementales, también mucha guita, por lo que el riesgo de hostiarse se dobla o triplica. Y así ocurrió con "Airbender: el último guerrero" (que ni he querido ver) y la chaposa y cargante "After Earth". Claro, lo único que logró con ello fue, además de perder su sello personal, alimentar el odio, convirtiéndose en motivo de burla y chanza en las ruedas de prensa y, por supuesto, ese lugar tan mágico y a la vez infernal llamado internet.
Es posible que parte de las críticas negativas estuviesen justificadas, porque al fin y al cabo las respectivas películas -al menos la que yo vi- eran bastante olvidables, pero también lo es que tal torbellino exagerado, descontrolado y absurdo salpicó a las menos malas, o directamente decentes, que hizo entre medias, como "El incidente". Recuerdo la hiper-hostilidad que despertó en su estreno, con todo dios poniéndola a bajar de un burro, pisoteándola y riéndose de ella. Incluso de ideas que, ciertamente, no solo no eran tan risibles, es que el mismo director hacia chanza de ellas en el film, sin tomárselas en serio (por ejemplo, cierta charla entre el protagonista y una planta decorativa de plástico). Ya conocen el mecanismo propio del fanatismo: Ciega. Y la peña, que ha quedado claro es -o puede ser- lerda hasta el paroxismo, pues se apuntaba al linchamiento del pequeño -por tamaño físico- cineasta sin tener muy claro por qué, ni disponiendo de unos argumentos razonados y convincentes, agarrándose a un clavo ardiendo con tal de soltar el rebuzno y, así, situarse junto al resto del rebaño.
"El incidente" no es ni mucho menos una mala película. Ni una ridiculizable. Es un thriller solvente, bien facturado, de buen ritmo, entretenido y que parte de una idea refrescante: La naturaleza está tan hasta la polla del ser humano (¿metáfora / revancha por parte del director?) que las plantas comienzan a expulsar una toxina capaz de convertir a todo aquel que la aspire en un suicida dispuesto a quitarse la vida con lo primero que tenga a mano. Así, las respectivas escenas de muertes colectivas son genuinamente impactantes, con obreros saltando desde las azoteas de edificios en construcción, pistolas pasando de mano en mano, tipos apoltronándose bajo podadoras, cuidadores de un zoo dejándose comer por leones, en fin, una buena ristra de ideas retorcidas. De todo esto tratarán de huir los protagonistas, una pareja en crisis y un padre con su hija, acudiendo a pequeños pueblos -de hermoso aspecto- y viendo como, a pesar de ello, el "mal" se sigue extendiendo. Efectivamente, porque esto es Hollywood, y Shyamalan es Shyamalan, no puede faltar la niña + puyita moralista: La familia es lo primero. Tener hijos salva la vida. Las personas voluntariamente solitarias son peligrosas y están zumbadas. Chuminadas. "El incidente" asegura un rataco saludablemente ameno, y no hay nada mejor que eso.
Ahí va el reparto, injustamente relegado a aquellos rostros más conocidos y curiosos: Mark Wahlberg, la ultra "cuqui" Zooey Deschanel, John Leguizamo, Betty Buckley, Jeremy Strong, el bueno de Alan Ruck y Frank Collison, al que siempre recordaré como villano de cabeza flotante en nada menos que "Dollman".
En cuanto al bueno de M.Night Shyamalan, pues finalmente logró reencauzar su carrera. Quitarse de encima los moscardones y la mala prensa. Es lo que tienen las modas, que tal como vienen, se van. Pero dejó huella. El cineasta nunca se recuperó del todo, pariendo thrillers "como los que hacía antes" pero carentes de chispa ("Tiempo", "Llaman a la puerta"), o directamente productos de consumo medio tirando a insufribles u olvidables ("Múltiple", "Glass (Cristal)" esta última secuela tardía de uno de sus films mejor considerados, típica salida de todo creador consciente del descenso de su tirón comercial), especialmente en el caso de "La trampa", que podría haber estado muy bien, pero queda completamente destruida por el ansia nepotista del director, una tendencia por desgracia cada vez más recurrente. Cuidadín Manoj Nelliyattu "M. Night" Shyamalan, que con el currículum que gastas no estás tu para redespertar antipatías. Luego pasa lo que pasa y me lloras.

jueves, 12 de febrero de 2026

HISTORIAS LÚBRICAS

Tras pasarse un tiempo escandalizando y generando reacciones extremas en "Filmin", el largometraje recopilante "Historias Lúbricas" abandona tan cacareada plataforma para trasladarse a mi tienda online con una mejora: la integridad de sus pasajes más marranos. Sí, la de "Filmin" iba sutilmente censurada. Esta no, aquí dispones en todo su esplendor de nueve cortometrajes caseros abiertamente eróticos. Los hay más sutiles, los hay más gráficos. Los hay de risas, los hay raros... y uno serio. Una combinación variada de ardiente locura audiovisual destinada a freírte los sesos, provocar la sangría de tus cuencas oculares y, si es de menester, vaciarte los testículos.

¿¿Ande?? pues ande va a ser, en la TIENDA ONLINE y por 4 euros bien pringosos (+ los insalvables pluses de Patreon).

Airear un trailer de esto tiene su intríngulis. "YouTube" lo ha rechazado varias ocasiones, así pues finalmente opté por uno censurado que puedes consumir a continuación...

O, si lo prefieres, descargarte la versión íntegra AQUÍ.

Ahí va el desglose (censurado, of course) de la húmeda materia...


POSICIÓN: VIOLACIÓN
No te duermas esta noche o vendrá el coco y se correrá en tu cara.


LEFA STORY
Barbie y Ken nunca harían una película porno. Sus versiones "de tienda de chino" sí, y menuda es.


LA MISTERIOSA ESFUMACIÓN DE OTRA DESPRECIABLE YOUTUBER
Una lesbiana pone en jaque su sexualidad cuando desaparece la youtuber con la que fantasea.


EL LOBO EMPALMADO
Escondido tras el arbusto, el cabrón se da un gusto (espiando a una naturista que disfruta demasiado de sus chuches).


QUERIDO HIGO MÍO
Esta maruja desesperada mantiene una incestuosa relación con un peluche de "Bob Esponja".


COÑOS Y BARRO
Tras beneficiarse un misterioso falo surgido de la madre tierra, una mujer queda desconcertantemente preñada.


ARROZZORRA
Santa esposa, fogosa amante y psicópata desquiciada, todo en una.


THE LAST PAJA
Hoy ha decidido masturbarse sea como sea... incluso si ello le supone la muerte.


THE PHALLUS KILLER
Logró escapar de un asesino y ahora vive obsesionada con él, tanto como para hacerlo protagonista de sendas peligrosas fantasías sexuales.