miércoles, 23 de junio de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 8

Si había algo que me gustaba ojear en las revistas de cine de mi juventud, eran las breves reseñas de lanzamientos en vídeo. Y "Shows" también las tenía, tan asépticas, cumplidoras y frías como solían. Sin contar puntuales cagadas (en este caso rebautizar a Don Dohler como Dohzer). Pa la ocasión me he decantado por dos zetismos gloriosos. A un lado "Días de horror y muerte", título español del mucho más Tromático, que era quien la distribuía, "Demented Death Farm Massacre... The Movie" -a su vez título secundario del original "Honey Britches"- un pastiche que Fred Olen Ray se sacó de la manga, a base de pillar una peli antigua y meterle unos cuantos cambios, para ganar dinero fácil. Y al otro "The Visitor", uno de los muchos títulos sobre aliens belicosos paridos por el colega Dohler, con la característica de ser el más gore del pack (y que, curioso es, también distribuyó la factoría del pesao de Lloyd Kaufman como "Nightbeast").  Señalar que llegó a conocer otra edición en España con título distinto, "Nacido en la noche", y una de esas caratulas a base de mangoneo que tanto nos molan.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!

lunes, 21 de junio de 2021

SOMETHING FROM NOTHING: THE ART OF RAP

Ice- T a día de hoy es, además de una leyenda del rap, otras muchas cosas. Por todos es conocida su implicación, en mayor o menor medida, con el mundo del cine; Su incursión en el mundo del metal con su banda Body Count puede que sea más exitosa que su carrera como rapper; sin embargo, por encima de todo, es un rapero consumado, un precursor que le debe todo lo que tiene al rap. Es por eso que, cuando en 2012 decide emprender su carrera como director de cine —un escarceo más bien, puesto que luego no se ha vuelto a poner detrás de la cámara— lo hace rodando un documental sobre el arte de rapear. No es un documental sobre Hip-Hop, no es un documental sobre rap, sino sobre el proceso creativo y  de escritura.
Todo surge cuando en una conversación con el productor Paul Toogod, este le pregunta a Ice cual fue la técnica de escritura que ejecutó a la hora de escribir temas clásicos como 6 in the morning o Colors. Ice-T le explicó el proceso que siguió, amén de quedar maravillado con una pregunta que, según él, nunca le habían hecho en ninguna entrevista. Así, le dio vueltas al asunto y puso en marcha un documental que él produciría y co-dirigiría junto al documentalista Andy Baybutt. Tiraría de agenda y, cámara de vídeo en ristre y con él mismo como maestro de ceremonias, visitaría a viejos amigos, rappers legendarios la mayoría de ellos, para entrevistarles y preguntarles cómo eran sus procesos de escritura. Naturalmente, en el corte final saldremos de dudas en ese aspecto —sobre todo con rappers que verdaderamente tienen sus técnicas y manías a la hora de enfrentarse al folio— pero, como al final se trata de reuniones entre viejos amigos y colegas de profesión, la cosa se irá yendo agradablemente por los cerros de Úbeda para retomar la premisa principal del documental a cada pequeño desfase. Así, descubrimos que Rakim coloca 16 puntos en el folio para medir sus métricas (casi como el que escribe una partitura), que Eminen escribe rimas dentro de las rimas y de ahí su estilo enrevesado, o que Chuck D desarrolla, más que letras, diagramas con conceptos e ideas, que extrañamente acabarán, como por arte de magia, en letras dentro de una canción. Asimismo descubriremos que otros tantos escriben más conducidos por la inercia que por la técnica y, en definitiva, seremos partícipes de la vida que respiran sus libretas, sus bolígrafos y sus organigramas.
Cuando conversa con sus amigos raperos, la otra gran pregunta que deja caer Ice, es si recuerdan alguna canción de otro rapper a bote pronto, esa canción que les ha acompañado toda la vida. Por cortesía, casi todos los rappers entrevistados se ponen a entonar viejos clásicos de Ice-T, pero por otro lado, resulta sorprendente que, cuando entran a valorar cual podría ser uno de los mejores rappers de la historia, unánimemente, incluido el propio Ice, inciden en que ese puede que sea Eminem, exaltando el hecho de que, a pesar de su talento, él lo tuvo francamente difícil por el hecho de ser un emcee blanco en un mundo mayoritariamente negro.
“Something from nothing: The art of rap”, es una verdadera fiesta para el espectador que no solo disfrutará de la complicidad que se establece entre entrevistador y entrevistados (son todos perros viejos), sino que será testigo de un documental realizado con conocimiento de causa y sin la frialdad que se pudiera obtener si este documental hubiera sido realizado por un cineasta cualquiera que vive la experiencia desde fuera. Se trata de unregistro verdaderamente interesante, así como una buena película documental.
Por supuesto, es condición sine qua non que cada rapero entrevistado se suelte a cámara un freestyle bien fresquito para honrar una de las frases que espeta Ice-T al principio de la película en la que asevera que el rap va de mostrar las habilidades de cada uno.
La cinta se estrenó en sección oficial dentro del marco que ofrece el festival de cine independiente de Sundance donde tuvo una buena acogida, para luego tener su estreno reducido en salas y, finalmente, su lanzamiento en DVD.
Por supuesto, la policía de la moral y las buenas costumbres se echó encima de la película acusándola de tener poca presencia femenina. No podía ser de otra manera, primero porque Ice –T está tirando de agenda telefónica, no tiene por qué ser amigo de ninguna de las raperas que hay en Estados Unidos, segundo porque el Hip-Hop es un movimiento dominado casi en su integridad por hombres, quiero decir, que hay pocas emcees femeninas en general porque a las tías no suele gustarles el rap. Las que hay suelen ser raras avis, y, tercero, porque si este documental prácticamente  está integrado por leyendas del rap, la representación femenina está formada, asimismo, por dos de sus leyendas: Salt  de Salt ‘n’ Pepa —a la que vemos felizmente casada, semi retirada y en su cincuentena— y la emcee más grande de todos los tiempos, con permiso de Roxxane Shanté, que es MC Lyte. Yo creo que el cupo, está más que cubierto.
Francamente recomendable. Puede que sea uno de los mejores trabajos de Ice-T en toda su carrera creativa.

domingo, 20 de junio de 2021

TRAILER DE "¿VÍCTOR O VICTORIA?"

El legendario Blake Edwards arrancaba los ochenta con "S.O.B. Sois honrados bandidos", que fue un sonado hostiazo. Para su mayor alegría, se recuperó un poco con la que siguió a aquella, "¿Víctor o Victoria?" (en realidad el remake de una película alemana de los años 30), de la que hoy les dejamos su trailer. Recibió un par de nominaciones a los Oscar, ganó uno y entró a formar parte de algunas listas prestigiosas con las comedias más divertidas de la historia. Recuerdo que mis padres fueron a verla en su estreno, y luego me contaron lo muchísimo que se había reído. Cuando la consumí yo (en vídeo), no logré divertirme tanto. Digamos que lo mío es un humor algo menos sofisticado, más absurdo y de patochada amplia. Pero bueno, para pasar un ratillo ya sirve.

sábado, 19 de junio de 2021

LUNÁTICOS

En el altamente recomendable documental "Invaluable: The true story of an epic artist" aparece un mastuerzo que presume de un moratón en el brazo infligido nada menos que por Sam Raimi. ¿De quién se trata, de un fan incondicional de esos que rozan el retraso mental? No, se llama Josh Becker, es director de cine, y en su juventud pertenecía al grupo de colegas con los que Raimi rodaba cortos caseros en Super 8 (donde hay que incluir a Bruce Campbell y todos los demás). De hecho, acabó metido en el equipo de rodaje de "Posesión Infernal". Escribió un diario del proceso, hoy célebre, donde detallaba movidas, no todas positivas. Josh era un porrero de tomo y lomo en la época, y un poco rebotón. Se atrevía a cuestionar muchas de las decisiones estéticas que tomaba su colega. Y claro, el paso de los años se la devolvió con un enorme sopapo (¡o un puñetazo en el brazo!), porque mientras Sam anda triunfando en Hollywood, Josh básicamente se come los mocos, pariendo pequeñísimas producciones independientes que, en esencia, no se distribuyen demasiado. Y, encima, el destino hizo que el arranque de su carrera profesional se nutriera un poco-bastante de la fama de Raimi. Para empezar, este interpretó a una especie de Charles Manson sobreactuado en el primer largo comercial de Becker, "Thou shalt not kill... except" -titulado "Vietnam USA" en España-. Y luego tenemos el caso de la peli hoy reseñada, "Lunatics", una producción Raimi / Tapert / Campbell -es decir, "Renaissance Pictures"- con protagonismo -probablemente semi impuesto- del hermano pequeño de Sam, Ted Raimi (que aparece como Theodore). Incluso hay papel DOBLE para Bruce Campbell. En uno da vida a un macarra, algo así como la versión seria del que hizo para "Crimewave (Ola de crímenes, ola de risas)" (de Raimi, claro). A nivel personal, esta peli me trae muchas "memories", ya que en 1991 andaba obsesionado con ella. Y luego, fue a causa de su presentación en el Festival de Sitges que Ted y Bruce se pasaron por allí y, de esta guisa, tuve oportunidad de pedirles una firmita. Muy majos ellos. Cuando finalmente llegó a los estantes de nuestros video-clubs como "Lunáticos" cortesía de Columbia / TriStar, nada menos, la alquilé raudo y... me decepcionó. Pero eso pasaba siempre, así que no lo tengamos en cuenta. Es mucho más significativa la opinión que esputaré a continuación, con el visionado aún caliente. Ardiente.
Hank es un tipo raro. Vive encerrado en su apartamento porque, cada vez que intenta asomar un pie al exterior, sufre alucinaciones en las que ve arañas que quieren devorarle el cerebro o siniestros médicos encabezonados en operarle. De mientras, conocemos a Nancy, otra rarita sin demasiada suerte que, huyendo de un intento de violación, recala en los aposentos de Hank. Resulta que tienen en común su pasión por la poesía, así que se enciende una chispa... una que se verá alterada cuando la locura transitoria de uno y la "gafez" de la otra, propicie un momento violento y la huida de Nancy. Hank, megacolado como está, decidirá salir a la calle a recuperarla, aunque para ello deba enfrentarse a todos sus monstruos. Por supuesto, la peli termina en boda.
En un antiguo número de "Film Threat Video Guide", Josh Becker narraba lo mal que lo pasó el día que, asistiendo a un festival, antes de su película proyectaron un corto de tirón transgresor con un padre violando analmente a su hijo. La mitad del público salió corriendo, cosa que horrorizó al cineasta, entre otras razones porque, opinaba, el corto y su peli no casaban nada, siendo lo suyo algo mucho más ligero, inocente y alegre, calificándolo sin despeinarse de comedia romántica. Y sí, puede que eso sea "Lunáticos" (no olvidemos que en los USA lleva como subtítulo "A love story"), solo que un poco rara. Los dos protagonistas están lejos de ser galanes, en realidad se trata de la historia de unos inadaptados que se cruzan y conocen el amor. A ello hay que añadir todas las secuencias de efectos especiales a base de maquetas y un encantador stop-motion. Tampoco el elemento comedia es exagerado, pero está presente, sobre todo con las tendencias "slapstick" de Ted Raimi, y sirve para compensar los momentos más abiertamente dramáticos, que tampoco faltan. Con todo, y sin ser nada deslumbrante, la película funciona. Un pasatiempo limpio y amable con el que matar una tarde tontuna. Me gustó más de lo que recordaba... pero tampoco como para hacerme con el DVD (si existiera).
Sin embargo, a pesar de los logros del director y guionista Becker, la sombra de Sam Raimi sigue siendo muy alargada. Por ahí leí que alguien consideraba el film como la quintaesencia del cine del creador de "Evil Dead", apartando totalmente al autor real de la ecuación. ¡Injusto!. Da la sensación que con "Lunáticos", Josh Becker podría haber dado el salto a un cine un poco más estándar. Su peli, dentro de la modestia, no queda demasiado lejos de ciertos títulos "indies" más reputados. Pero no, no funcionó. Y el pobre hombre, desde entonces, se ha dedicado pues a rodar aquello que le dejaran, desde encargos ("Alien Apocalypse" telefilm con Campbell de protagonista), a productos casi de arte y ensayo ("Running Time", thriller en blanco y negro, recuperado y lanzado en Blu-Ray recientemente, desarrollado en una sola toma y, sí, con Campbell de prota otra vez) y cositas tan minúsculas que no han tenido repercusión (y en las que no vemos a ninguno de sus viejos camaradas. ¿Tal vez acabaron mosqueados? A veces me lo pregunto, de toda esta pandi, ¿quienes serían los que caerían mal y de los que el resto rajarían en privado?).
Además de los mentados, otros integrantes del clan Raimi que aparecen en "Lunáticos" son el compositor Joseph LoDuca y el hombre-para-todo John Cameron (que interpreta a Edgar Allan Poe, nada menos), uno de los menos conocidos pero activo desde los tiempos de los cortos de Super 8 pasando por, obviamente, la misma "Posesión Infernal", para la que abandonó sus estudios de cine en la Universidad de Nueva York donde, suponemos, conoció a los hermanos Coen. Tal vez ello motivara que Joel participara en el montaje del clásico de Raimi, e influyera en la carrera de Cameron, que tras sus escarceos con el grupito de Sam, se lió en serio con los hermanos judíos, co-produciendo algunos de sus títulos de mayor relumbrón.

viernes, 18 de junio de 2021

EL DIOS RATA

Extraña pieza de cine yugoslavo, “El Dios Rata”, adaptación para el cine de una novela rusa del escritor Alexander Grin, es considerada una de las mejores películas de su país. Una especie de odisea de arte y ensayo que se mueve en parámetros fantásticos y que, para más inri, no está exenta de un alto nivel de despelote a la europea, es decir, que vemos tetillas desacomplejadamente y sin que venga demasiado a cuento. “El Dios Rata”, por otra parte, fue considerada para representar a Yugoslavia en la carrera hacia los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa de 1977 sin que pasara la criba final, paradójicamente. Asimismo, y seis años más tarde, la película tuvo su momento de mayor gloria en el Festival de Cine Fantástico Fantasporto, llevándose incluso algún que otro premio.
A priori todo apunta a que esta película va a ser un soberano coñazo, pero no. Muy sobria y serena, con un puntito contemplativo, la historia que nos cuenta es lo suficientemente desperada como para que, según avanza, la sigamos con interés a pesar de los tempos muertos con los que cuenta y esa querencia por recrearse en la nada.
La cosa va de un escritor medio vagabundo interpretado por un híbrido entre Marcelo Mastroiani y Tim Matheson —un actor croata llamado Ivica Vidovic— que, por un lado se liga a una jamona que encuentra en un mercadillo de libros y, por otro, se meterá en unas alcantarillas donde se encontrará un pifostio de miedo: se topa con una especie de sociedad de hombres rata que, en una orgía con finas señoritas, roen queso y planean conquistar el mundo. Tal cual. Casualmente, tras ser expulsado del lugar de mala manera, resulta que el padre de la muchacha que el escritor se liga es un científico que conoce el caso de estos hombres rata, y desvela que son una especie mutante que pueden  tomar apariencia humana. Precisamente, está creando un matarratas para acabar con estos despiadados seres… y, juntos, darán cuenta de ellos.
No está mal la cosa. Y precisamente la gracia está en que es una mezcla de terror y arte y ensayo que se toma a sí misma muy en serio —lo que en este caso me parece bien— y que, contra todo pronóstico, acaba funcionando perfectamente.
Por supuesto, estas ratas de apariencia humana tienen un maquillaje para hacerles parecer roedores muy sutil,  unas pequeñas prótesis y cuatro pelillos pegados alrededor de los ojos, motivo este por el que en algunos momentos puede llegar a provocar un poco la risa, pero nada grave; el maquillaje es como toda la película: contenido, y de esta forma no queda demasiado ridículo.
Bien rodada, extraña, y al final hasta divertida, la película cuenta con unos títulos de crédito iniciales de lo más inquietantes y toda la atmósfera resulta sombría y deprimente, pero, como al fin y al cabo esta película guarda una gran deuda con la ciencia ficción de los años 50, al final resulta un divertimento de lo más agradable.
Algunas dosis de sangre, algo de acción, y ese toque de cine de autor que no se puede quitar ni con estropajo. Está maja.
El director Krsto Papic —otro híbrido, esta vez entre Paul Naschy y Josep María Mainat— fue un reputado director croata que llegó a estrenar alguna película en nuestro país, por ejemplo, “Idaho Potato: Una historia de Croacia”, tiene una filmografía no muy extensa, pero con títulos de esos que da gusto pronunciar. Sirva como muestra “Jedno malo putovanje” (¡jajajajajaja!).
“El Dios Rata”, que probablemente sea su película más popular a nivel mundial, diría que tuvo su edición en VHS de la época. Pero no me hagan demasiado caso porque, aunque me quiere sonar, no he podido encontrar ninguna evidencia que lo corrobore.
Como fuere, rula por la red una copia con subtítulos en inglés, por si gustan.

jueves, 17 de junio de 2021

CORTO: "ORTODONCIA LETAL"





miércoles, 16 de junio de 2021

LOS FOTOCROMOS DE "MORDISCOS PELIGROSOS"

¡Aaaaaay, el jovenzuelo y ambicioso Jim Carrey en una comedieta del glorioso 1985! "Mordiscos Peligrosos" no fue su debut, ni mucho menos, pero sí nos encontramos ante un Carrey todavía lejos del éxito total y absoluto, más comedido, intentando triunfar únicamente con sus dotes interpretativas. ¡Angelito!. De hecho, no deja de resultar paradójico que aquí sea el protagonista masculino y en 1988 encarnara a un personaje más que secundario en "La lista negra".  Básicamente fue una década dando tumbos hasta "Ace Ventura". De entre medias, y tras ver que no se comía un colín, Carrey decidió reinventarse y encontró su justo lugar en los clubs de comedia, echando mano de esa capacidad gesticular que había aparcado en aquellos primeros intentos. Imagino la cara que se le quedó -pal caso muy adecuada expresión- el día que se percató que de haberla explotado desde el principio, habría dado la campanada antes.
Ahí van los, aparentemente completos, fotocromos.












lunes, 14 de junio de 2021

NO DESEARÁS AL VECINO DEL QUINTO

“No desearás al vecino del quinto” aun con su fama de chabacana, es una película importante para el cine español porque por un lado tenemos la que durante más de 30 años de erigió como la película española más taquillera de todos los tiempos con casi cinco millones de espectadores (hasta que llegó alguno y la reventó) y, por otro, tenemos aquí la piedra angular del denominado “landismo” —subgénero de la comedia española  a la que se adscriben todas esas películas de humor cafre y cañí, llenas de tópicos sexuales y políticamente incorrectos que, indefectiblemente, estaban protagonizadas por Alfredo Landa— que tantos y tantos títulos dio a la cinematografía española. Se trata de una buena muestra de lo que, por aquél entonces, era el gusto del español medio cuando se decidía ir al cine a ver una película española. Los gustos hoy no han cambiado demasiado, el modelo “8 Apellidos Vascos” viene a confirmarlo porque, siendo justos, y aunque los tiempos han cambiado totalmente, sí que son películas de similar intención y resultado.
No obstante, “No desearás al vecino del quinto” sería un film de carácter festivo, colorido, de simpática apariencia  a la que el paso del tiempo ha perjudicado severamente y, si la vemos a día de hoy, nos enfrentaremos a un ladrillo insulso que poca justicia le hace a otros títulos del “Landismo”, sin lugar a duda alguna, infinitamente más divertidos y edificantes, pero menos conocidos y considerados. “No desearás al vecino del quinto” es una mamarrachada.
Cuenta la historia de un par de hombres en un pueblo de provincias; El primero un individuo que para evitar problemas con los maridos celosos de las clientas de su boutique, finge ser homosexual, por lo que su negocio es prospero, mientras que el segundo es un ginecólogo muy atractivo al que le va su consulta como el culo, porque los maridos, celosos como son, no permiten que sus mujeres vayan a la consulta de un hombre tan guapo que, para más inri, ha de tocarles los bajos.
Cuando por trabajo el ginecólogo acude a Madrid, se encuentra en una discoteca a su vecino homosexual, el de la boutique, sólo que bien acompañado por dos jovencitas con las que se morrea alternativamente. Cuando este le explica que lo del homosexualismo es una tapadera para que le dejen trabajar tranquilo, ambos se harán amigos inseparables ya que allí en Madrid no solo nadie les conoce, sino que, aprovechando el ginecólogo su estancia, y alegando que está harto de pasarse las tardes jugando al Parchís en casa de sus suegros, se sumergirá, junto con su nuevo amigo, en una vorágine de sexo descarnado y juerga, que incluye el sexo en grupo y  demás variantes propias de la libertad sexual. En definitiva, sobre lo que trata la película, es sobre la dificultad masculina para obtener sexo. Va de que en España no se folla, hablando en plata.
En pleno 1970, con el régimen franquista en pleno apogeo, tanto la temática de la película como el mensaje, no eran del todo oportunos, por lo que poco le faltó para no estrenarse por culpa de la censura. Sin embargo la pericia del productor, el genio de José Frade, supo capear la situación, estrenando la película sin mayores problemas.
La cinta fue mostrada al censor con la más variada amalgama de títulos, a saber: “Yo engaño sin daño”, “Es cosa de hombres” o “Ama a tu prójimo… y verás”, fueron prohibidos por la censura, siendo el que todos conocemos el que se llevó el gato al agua, que en el fondo es tan picarón y provocativo —y propio de la época— como cualquiera de los títulos desechados. Por otro lado, la película es también una muestra de lo relativo e impredecible que es todo en la vida, porque cuando se estrenó en Madrid, “No desearás al vecino del quinto” fue un fracaso absoluto; de hecho se estrenó el 26 de Octubre de 1970 en varios cines de la capital para dos semanas después desaparecer de la cartelera debido a la floja afluencia de público y para dejar paso en las salas a algo más comercial. Sin embargo, cuando  cuatro meses después se estrenó la película en salas de Barcelona, en la ciudad Condal la película arrasó, y el boca a boca se puso en marcha. En Sevilla fue un éxito apoteósico y esto se fue contagiando al resto de regiones donde se iba estrenando, por lo que, en Madrid, las salas se vieron obligadas a estrenar de nuevo la película, esta vez sí, con el enorme éxito por el que es conocida. Y el merecimiento es doble, ya que acercarse a los cinco millones de espectadores con tan solo 35 copias exhibidas en contraposición a las 300 o 400 con las que se estrena hoy en día una película media, supone un gran mérito y muchas, y agradecidas semanas en cartel.
Por la parte actoral, decir que Alfredo Landa, no está especialmente memorable, al igual que ninguno de sus compañeros. En especial, el coprotagonista Jean Sorel. Resulta que el director, Ramón Fernández, venía de trabajar en otra película en Italia, por lo que al contactar con el productor Frade para hacer esta, gestionaron todo para que la película se produjera en coproducción. Fernández, estaba prendado del actor, Jean Sorel, que había trabajado recientemente para Visconti, así como había tenido papeles en películas de Dino Risi, e incluso había participado nada menos de que en “Belle de Jour”de Buñuel —y en las antípodas de todo esto, trabajó incluso con Lucio Fulci— así que le contrataron. El resultado de su actuación, es como si pusieran un mueble al lado de Alfredo Landa, y este le soltara sus frases de diálogo a lo inerte. Aunque por otro lado, tenemos a clásicos de la escena de comedia española como Doña Isabel Garcés, Margott Cottens o Adrián Ortega que nunca están mal.
En cuanto a las labores de dirección de Ramón Fernández,  correctas, sin estridencias.
La película, como ya les he venido diciendo, es un ladrillo, lo gracioso que pudiera tener se quedó en 1970, pero sólo por histórica, por tener una entidad propia y el ostentoso record de ser la nº 1 en taquilla del cine español durante 31 años —ninguna película española lo ha sido durante tanto tiempo— bien merece que le echemos un ojillo aunque sea de soslayo.
Por otro lado, incluso a día de hoy, la película bate records de audiencia en televisión cada vez que se programa, así que, Frade, aún debe estar frotándose las manos.

domingo, 13 de junio de 2021

TRAILER DE "COCODRILO DUNDEE"

El voceras que nos daba la matraca en el trailer de "La Mosca", regresa para hacer tres cuartos de lo mismo con una de las comedias más populares de la década ochentosa, "Cocodrilo Dundee" a mayor gloria de Paul Hogan. Este es el trailer extraído sin anestesia de un sucio VHS, creado para provocar el rechazo y el aluvión de "No me gusta" de todos aquellos papanatas que solo viven para el HD, el 4K, y la madre que lo parió. ¡Aaaaah, qué placer ofender a semejantes idiotos! ¿verdad?.

sábado, 12 de junio de 2021

ESCÁPATE COMO PUEDAS

Curioso tributo al cine de los Hermanos Marx por parte de otros hermanos, Jerry y David Zucker, integrantes de los legendarios ZAZ, a los que debemos indiscutibles clásicos de la comedia como "Made in USA", "Aterriza como puedas", "Top Secret" o "Agárralo como puedas". Para la ocasión ejercen de productores, otorgando las riendas de la dirección al ex-actor (y mano derecha de Adam Sandler) Dennis Dugan. Del guion y la música se ocupan colaboradores habituales de los ZAZ, Pat Proft e Ira Newborn. La inspiración del universo Marxiano es tal, que en muchos casos se considera "Escápate como puedas" (oportunista rebautización de "Brain Donors", "Donantes de cerebro") un remake no confeso de la considerada mejor película de Groucho, Harpo y Chico, "Una noche en la ópera". Apropiación más que reconocida en los créditos finales de la reseñada. Es cierto que guardan muchos puntos en común (cambiando ópera por danza, y repitiendo esquemas como la pareja babosa, el divo malvado, la viuda ricachona, y el trío cómico saboteando la función al final), pero no todo es idéntico, ni se focaliza de manera exclusiva en "Una noche en la ópera". Vemos una escena situada en un quirófano que recuerda a otra peli de los Marx, "Un día en las carreras".
Una viuda millonaria recibe como herencia el deseo por parte de su marido de crear una compañía de danza encabezada por el bailarín más famoso del mundo. Para conseguir su fichaje, manda a sus dos abogados. Uno es el típico individuo de recta moral y malas intenciones. El otro es... el Groucho de la película, que implicará a dos personajes más en la movida. El abogado malvado consigue echar al trío, cosa que motivará que la líen parda durante un estreno y, de paso, den la oportunidad de lucirse a una pareja de bailarines enamorados.
John Turturro da vida a ese Groucho, un abogado pendenciero al que únicamente le interesan el dinero y las mujeres, eventualmente fuma puros y gasta una verborrea sin fin (la verdad es que físicamente encaja muy bien en su condición de heredero del del bigote pintado, sin llegar a copiarle el look). El humorista británico Mel Smith sería Chico. Y Bob Nelson hace de un Harpo que habla, con la inevitable gabardina de bolsillos repletos de cachivaches. Puede que sea el personaje más irritante y menos efectivo. El humor supuestamente Marxiano ha sido adaptado a los tiempos modernos de 1992, y ocasionalmente gasta un tono más cafre y picantón, a base de referencias sexuales. En este último campo, y encarnando a una rubia tonta sexy, nos encontramos nada menos que con Teri Copley, impresionante ex-chica Plaboy que algunos recordarán por su rol (de rubia tonta) en "Transylvania Twist" de Jim Wynorski. Poco después de "Escápate como puedas" se pasó al Cristianismo más recalcitrante, escribiendo libros y actuando en productos afines. Que desperdicio.
Entre lo mejor de la película, están la secuencia de créditos a base de stop-motion con plastilina, cortesía de Will Vinton. Sensacional. Al final se retoma el asunto con igual talento, y es aquí donde encontramos un muñecajo indudablemente basado en las reconocibles facciones del hermano David Zucker.
Evidentemente, y a pesar de sus notorios esfuerzos, si la comparamos con los momentos más inspirados de los Hermanos Marx, "Escápate como puedas" sale perdiendo. No es tan ingeniosa. Pero tampoco hablamos de una flagrante goleada. Quiero decir que, después de todo, entretiene un ratico, provoca la risa y, en fin, que se puede disfrutar. Es la evidente intención amorosa de su tributo (ampliado a otros comediantes añejos, como los Three Stooges) la que contribuye al afecto que pueda generar.
Para pasar 76 agradables minutos.

viernes, 11 de junio de 2021

A MAN CALLED... RAINBO

Monumental gamberrada perpetrada por David Casci —firmando bajo el pseudónimo de Lesser Pismo— en 1990, adscrita al subgénero de las mock dub (doblaje falso) en auge a principios de los 90. “A man called… Rainbo” sería de las más populares junto a otra cosa titulada “Night of the Day of the Down of the Son of the Bride of the Return of the Revenge of the Terror of the Attack of the Evil, Mutant, Alien, Flesh, Eating, Hellbound, Zombified Living Dead Part 2: In Shocking 2-D”  (creo que lo he escrito bien) de un tal James Riffel que cuenta con 4 secuelas y que redoblaba “La noche de los muertos vivientes”, al menos en esta primera entrega.
“A Man Called… Rainbo” consistía en coger una vieja película de Sylvester Stallone que no interesaba a nadie, “No hay lugar para esconderse” (que probablemente contenga en su haber alguna irregularidad en cuanto al copyright, motivo este por el que cualquiera puede hacer lo que le venga en gana con ella) y alterar su montaje y doblarla desde cero con fines cómicos, de tal manera que tenemos una película nueva.  A este montaje, además de doblar los diálogos, se le incluyen insertos de otras películas de tal manera que se altera la historia del film inicial hasta que de aquel no quedan ni las miasmas… aunque en el fondo, no hay más tela que cortar y el argumento es muy parecido. Así, en “A Man Called… Rainbo” tenemos a un tal James Ramroc, que por miedo a que lo acribillen a balazos, decide desertar en plena guerra de Vietnam. Con el FBI tras sus espaldas, Ramroc se cambia el nombre por Rainbo y se une a un grupo de comunistas que cometerá toda suerte de actos terroristas con el fin de acabar con los Estados Unidos. Todo ello desde el humor más burdo y chabacano, con un doblaje en el que Stallone suelta chascarrillos pertenecientes a sus películas de mayor éxito, eructa y se pee, y, haciendo el amor con una tía, grita el nombre de Adrian cuando llega al climax. Una chorrada con cierto culto que a los americanos les apasiona (hay hasta comentarios en internet que recuerdan la película con gran cariño), pero que a mí me parece una imbecilidad mayúscula. Hay que decir que la comprensión de los diálogos se me dificulta al no existir una copia de la película con subtítulos de ningún tipo, pero, aun así, la percibo como la gran broma que es y no creo que diste mucho de esos doblajes amateur perpetrados por fans que rularon por internet a principios de siglo. Aunque la película se editó de manera reducida en VHS y tenga unos cuantos seguidores, esto en realidad no es más que un gran meme.
Al final de los créditos se dan una serie de teléfonos y direcciones para que aquellos a los que les hubiera gustado la película, se pusieran en contacto con los responsables para fundar un club de fans de la misma.
Más curioso resulta que el individuo al que se le ocurrió hacer esta cosa y que la reescribió junto a su compinche Scott Altizer, con todos esos chistes de sal gorda y alusiones al universo Stallone, David Casci, no acabaría ganándose la vida en esto del cine, que va. Sin embargo, cuatro años después escribió la novela “El guardián de las palabras” y, paradójicamente y como por arte de magia, esta se convirtió en un best seller a nivel internacional que, luego, tendría su adaptación cinematográfica que combinaba dibujos animados y acción real protagonizada por Macaulay Culkin y dirigida por Pixote Hunt y Joe Jonhston, así como se haría un videojuego y toda suerte de merchadising; De todo ello, Casci, vería su muy buena viruta. Cosas que pasan.
Por otro lado, se especula, se rumorea, se dice, se comenta, que a Stallone no le hace ni puta gracia esta película. Me lo creo.

miércoles, 9 de junio de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 7

Si el recorte de la revista "Shows" (año 1988) es ya entrañable de por sí -con un "Dúo Sacapuntas" recién lanzados al estrellato gracias al "Un, Dos, Tres"- la cosa se incrementa cuando vemos que, en esencia, va dedicado a su debut en "el cine" con "Quiero Ser Torero". De paso, aprovechan para denunciar ese jetismo tan propio de los que fueron nuestros distribuidores videográficos y que tanto adoramos, a raíz de otra costrosa película que, como la anterior, fue debida y sabiamente reseñada por maese Víctor en su día.
Ya se conocen la rutina.... Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!


martes, 8 de junio de 2021

EL ÑORDILLO DEL DIABLO (GALERÍA VISUAL)

Que "El aullido del diablo" es un truñete lo sabemos de sobras, tal y como Mister Olid expuso perfecta + concisamente en su respectiva reseña. Pero eso no quita de que, como muchas de estas producciones, goce de una serie de aspectos interesantes extra-fílmicos, por así decirlo (y no me refiero a la movida de que el guion fuese o no robado... eso me la suda MOLT, como decimos en mi tierra). Revisada hace unos días, entre el extremo sopor me llamaron poderosamente la atención dos momentos en los que descubrimos las apetencias cinéfilas del personaje del hijo de Paul Naschy (que lo era también en la vida real). Por un lado, esos pósters de "Rambo" y "Un hombre lobo americano en Londres" colgando en las paredes de su dormitorio. Siendo, curiosamente, este último el de la versión española, tan engañoso, cutrillo pero encantador. Luego, las lecturas del chaval, una revista entonces ya añeja -editada por Vértice en 1975, cuando la película es de 1987- que, gracias a las aficiones de mi querido hermano mayor, ruló durante años por nuestro hogar, el "Relatos Salvajes, Monsters of the movies". Recuerdo que me pasaba el día hojeándolo. Y no era el único. Teníamos otro con Frankenstein en la portada (tal y como demuestra la imagen que mi broda me ha hecho llegar). De todo el material contenido, me fascinaba especialmente un artículo dedicado a las películas de luchadores mexicanos contra monstruos, por ser materia, en esa época, bastante raruna. Además, lo escribía el ilustre fan/cineasta Don Glut.
Y cerramos este recordatorio visual con uno de los primeros carteles internacionales de los que gozó "El aullido del diablo". En su día, aunque no recuerdo cómo, cayó en mis manos, versión affiche. Y ya de entrada quedé fascinado. Primero, por ese rostro demoníaco dibujado -aparentemente- por un retrasado mental. Y luego, las imágenes que lo envolvían, destacando al tipo enmascarado de la sierra mecánica. Todo ello sobre un inadecuado pero hipnótico fondo azul. En fin, que me despertaba la imaginación hasta límites delirantes y, obvio, me pirraba de ganas de ver la peli resultante aunque, ya entonces, no sintiera especial predilección por nueso hombre lobo.
Pasaron unos años hasta que finalmente pude desvirgarme y.... ya saben lo que sigue. Era más gozoso todo lo que aquel cartel había inspirado a mi cerebelo que lo que consumí plasmado en la pantalla. That´s life.






lunes, 7 de junio de 2021

THE CAREFUL MASSACRE OF THE BURGEIOISIE

En la serie “Mr. Robot”, serie de culto entre los aficionados al formato y protagonizada por el muy de moda Rami Malek, podíamos ver en uno de sus episodios cómo el personaje de Malek veía, con motivo de la festividad de Halloween, su película favorita; un slasher ambientado en año nuevo titulado “The Careful Massacre of The Burgeioisie” y que, en la ficción, estaba producida por los malos de esa serie. Las imágenes que del mismo salen del televisor del protagonista, llevaron a los aficionados a buscar esa película por si acaso existía, alimentando así una serie de leyendas urbanas en torno a ellas que llevaron a descubrir que se trataba de una película del año 1984 dirigida por un tal Carlton Douglas —sin ficha en IMDB—, leyendas estas que carecían de fundamento alguno. La película existe, pero no como les gustaría a los fans… es decir, que “The Careful Massacre of The Bugeioisie” no es una película de 1984 dirigida por el tal Douglas, si no el cortometraje que el productor de “Mr. Robot”, Adam Penn, dirigió con el fin de que fuera emitido desde el televisor del protagonista de la serie para justificar la existencia de tal película en la ficción.
En la vida real, se trata de un corto de 8 minutos que imita a todos los efectos los slasher de la época, y en el que recreando a la perfección el look de una cinta VHS gastada (con todos sus drops y rayas de tracking que, al contrario que en otras postmodernidades que pretenden homenajear el género, sí que dan el pego), en su escueto metraje, vemos como dos pijos están esnifando cocaína el día de año nuevo mientras esperan a que vengan otros pijos a celebrar con ellos la fiesta… y al llegar, lo que se encuentran son dos cadáveres desmembrados que un individuo con una máscara como de millonario —también lleva smoking y sombrero de copa— ha dejado por el camino. Parece que estamos ante la introducción a un largometraje, pero, justo en ese momento, la cinta de video se jode y… eso es el corto.
Simpático, contundente y burro, me topé con él sin yo saber que formaba parte de la ficción de una serie de éxito, y he de decir que me ha funcionado a la perfección con independencia de su procedencia. 8 minutitos que sirven de verdadero homenaje al slasher, maravillosamente recreados y que, en cierto modo, recuerdan un poco a los olvidados trailers que acompañaban el programa doble del “Grindhouse” de Tarantino, Rodríguez y compañía. No me extrañaría en absoluto que, si esto lograra a tener la popularidad de aquello, aunque fuera de manera igualmente efímera, se rodara una película entera a partir  de este corto, filmando la hora y diez restante. No caerá esa breva.
Como sea, así, como cortometraje homenajístico, ya es más que suficiente. Que no lo estiren y enmierden el invento.
Se ve que el fardón título del cortometraje, está inspirado en el título inglés de “El discreto encanto de la burguesía” de Buñuel, es decir, “The Discreet Charm of the Bourgeoisie”,  por lo que podemos traducir el título del corto de la siguiente manera: “La cuidadosa masacre de la burguesía”. Ahí queda eso.

domingo, 6 de junio de 2021

TRAILER DE "UN NEGRO CON UN SAXO"

Tras haber triunfado gracias a comedias tan populares por estos lares como "La orgía", "La quinta del porro", "La batalla del porro", "Un par de huevos" o "La ràdio folla / Radio Speed", al cineasta catalán Francesc Bellmunt le dio por cambiar radicalmente de registro a finales de los ochenta, metiéndose a fondo en el thriller más ortodoxo. Arrancó con "El complot de los anillos" para, seguidamente, estrenar "Un negro con un saxo" (título que hoy día ya veríamos si no se consideraría ofensivo) donde, con la excusa de adaptar una novela, se zambulle de lleno en todos los clichés del, valga el aparente chiste tonto, cine negro. Un periodista ex-boxeador investigando redes de prostitución de menores, el inevitable retrato del lumpen con travelos gordos ofreciéndose a comer nabos, violencia, sexo... en fin. Ah! y un señor de color tocando un saxo. No la vi en su momento, no la vi luego y no creo que la vea nunca. Pero disponíamos del trailer y... ¿por qué no? Además, incluye algunos interludios de comedia involuntaria bien prometedores.
Bellmunt siguió con su carrera, pero las cosas cada vez se le ponían más jodidas. Lo intentó en plan super-producción histórica con fines patrioteros-nacionalistas (lo que le aseguraba subvención de la Generalitat) al narrar la epopeya de un auténtico héroe catalán en "Monturiol, el senyor del mal". Hizo amagos de recuperar sus antiguos éxitos con "Escenes d´una orgia a Formentera". Y, finalmente, adaptó al dibujante gay Ralf König en una cosa que sí llegué a ver y era, simplemente, horrenda: "Lisístrata". Que esta pusiese fin a su carrera como director resulta de lo más razonable y justo.

sábado, 5 de junio de 2021

UNA BODA SANGRIENTA / COTTAGE COUNTRY

El placer de ver una película del todo desconocida sin que, afortunadamente, se salde con posterior arrepentimiento. Un juego cada vez menos habitual, sobre todo en estos tiempos de sobreinformación que sufrimos. Por ello, cuando ocurre, uno lo celebra alegremente y, durante un rato, recupera su fe en el cine y, también, la humanidad (pero solo un rato). En este caso, hablamos de una comedia de tintes negros, negrísimos, que en versión original se titula "Cottage Country" y que por aquí es conocida como "Una boda sangrienta".
Una pareja de enamorados va a pasar el fin de semana a una bonita cabaña junto al lago. Ella lo espera con delectación ya que él tiene previsto pedirle matrimonio, y no hay cosa más importante para la chica que subirse al altar. Pero cuando llegan, se encuentran que el irritante hermano del novio -y su no menos irritante pareja- ha decidido hacer lo mismo, por lo que la movida casi perfecta que en un principio pintaba que iba a ser, se va al traste. Encima, ambos machos se llevan fatal. Por exigencias de la novia, nuestro protagonista tendrá que plantar cara a su igual y echarlo, pero la cosa se pondrá fea y el "intruso" acabará muriendo de un accidental hachazo, lo que desencadenará una serie de líos, y crímenes, a cada cual más retorcido.
De entrada, cuando uno se pone a ver "Cottage Country", encuentra poco verosímil que su orondo protagonista tenga por pareja a la rubia y muy morbosa Malin "Watchmen" Akerman. Pero claro, a medida que avanza la trama vamos descubriendo la razón. Una que no desvelaré, pero que, digamos, otorga muchos argumentos a un misógino moderado como yo. Y resulta que el trayecto se desarrolla de manera perfectamente consumible. La peli gasta buen ritmo, goza de momentos de humor bastante solventes y se marca un desenlace de campeonato, por lo que, así, sin comerlo ni beberlo, resulta que acabas de digerir una de lo más amena. Libre de pretensiones y complicaciones. Y estas, al final, son las más agradecidas.
Su director, Peter Wellington, era y es un auténtico especialista en series de televisión. Es decir, en dirigirlas.
Pa pasar el ratico nomás.

viernes, 4 de junio de 2021

SNUFF

El matrimonio de exploiters formado por Michael y Roberta Findlay por aquí nos cae simpático. Y es que aunque estos pertenecieran a la peor clase de escoria cinematográfica, este clásico del exploitation, “Snuff”, es un claro ejemplo de  cómo siempre hay alguien con más jeta que uno mismo y consigue que un producto que nace con el fin de provocar y sacar algo rentable de esa provocación, sea aún más rentable, más provocativo. Amén de atribuirse para sí mismo los méritos que, en principio, eran de otros.
“Snuff” en realizad nace cinco años antes de su polémico estreno en Nueva York. Michael y Roberta Findley consiguen financiar una película para exhibirla en sus circuitos habituales en co-producción con  Argentina, motivo este por el que viajan a la pampa y ruedan, con actores locales que no saben una palabra de inglés, una película con violencia, reminiscencias hippies de la familia Manson y un buen puñado de tetillas tiernas. Un producto de tercera que lleva por título inicial “Slaughter”. La película se rueda sin sonido directo y con un presupuesto total de 30.000 dólares.
“Slaughter”se estrena en 1971, pasa completamente inadvertida (en Argentina ni se estrena siquiera y, según algunas fuentes, en realidad no llega a hacerlo en ninguna parte) y queda almacenada en las latas  que reposarán en algún lúgubre almacén donde descansan las películas  que no sirven ni para alimentar las llamas. Es entonces cuando el distribuidor Allan Shackleton, que había producido algún que otro título para pajilleros dirigido por el inefable Chuck Vincent, entra en escena comprando los derechos de la película de los Findlay con la que planea hacer algo, puesto que, si alguien ha visionado esta película, han sido cuatro gatos. Como fuere, Shackleton, paga a los Findlay los correspondientes emolumentos por renunciar a la pertenencia de la película, y se la lleva a uno de sus almacenes a que siga cogiendo mugre unos cuantos años más.
De moda lo escabroso, Shackleton, lee en la prensa un sensacionalista artículo que habla sobre un estilo de película que se estila en Latinoamérica y que consiste en  filmar asesinatos reales delante de la cámara. A estas películas se las conoce como películas snuff. Es entonces cuando Shackleton recuerda que esa película que le compró a los Findlay está rodada en Argentina, y que ya de por sí es algo escabrosa; Hay muchos disparos, un par de apuñalamientos y hasta alguna escena de tortura. Pero, y teniendo siempre en cuenta el artículo que ha leído en la prensa, se le ocurre cambiar el título a “Slaughter” para pasar a ser “Snuff” y, para justificar la naturaleza del nuevo producto, contrata al director Simon Nutchtern, otro exploiter con un par de películas en su haber, y le hace rodar una nueva escena que sirva como final  y en la que, en un salto meta-cinematográfico, de golpe y porrazo se abandona la trama de la película que estamos viendo y vemos cómo el director de ese material decide asesinar a una miembro del equipo ante las cámaras, de la manera más gráfica y explícita posible, ante la aprobación del resto del equipo de rodaje. Después parece acabarse la bobina, y fin, sin créditos ni nada. Por supuesto, Shackleton no dio explicaciones de ningún tipo a los Findlay y los retiró de los créditos de “Snuff”.  Inspirado por lo que leyó en prensa acerca de las películas snuff sudacas, la idea era estrenar la película vendiendo la moto de que el asesinato que vemos en última instancia, es real. Está muy mal hecho, se nota el látex y los trucos utilizados en los F/X, pero, no importa, Shackleton quiere hacerlo pasar por un asesinato real. Así, la película se estrenó en cines de Nueva York con un póster cuya frase promocional, que a día de hoy es mítica (completamente incorrecta… y muy graciosa), rezaba: “Esta película está rodada en Sudamerica, lugar donde la vida humana es barata”. Para acabar de hacer creíble toda esta pantomima, Shackleton alertó a la policía de la clase de película que se iba a estrenar en Nueva York, y contrató a una serie de actores que se amontonarían en los cines a protestar por proyectar una película con asesinatos reales. Shackleton se podía haber ahorrado lo que le costaron esos actores, porque la sola presencia de la película y lo que proponía hizo que, además de los actores contratados, protestaran en la puerta de los cines manifestantes reales y grupos de feministas que arramplaban con la cartelería llenándose aquello de policías y mal rollo. El gimmick publicitario le salió bien a Shackleton, pero, en consecuencia, su película fue retirada de la gran mayoría de cines en los que se exhibía en Estados Unidos.
La cosa se fue complicando, e incluso llegaron a denunciar a los propietarios de los cines donde se exhibía la película por un supuesto delito de obscenidad, y ante los rumores que aseguraban que en aquella película de bajo presupuesto se mostraba un asesinato real, “Snuff” y sus artífices fueron sometidos a una investigación realizada por el distrito de Nueva York para ver cuánto había de cierto en este tema. La prensa desmentía los rumores y los abogados se descojonaban al ver que era evidente que el supuesto asesinato real era más falso que un billete de seiscientas pelas. Incluso, se llegó a llamar a declarar a la actriz que en teoría moría ante las cámaras, desarticulando con su presencia cualquier rumorología y acusación. Pero como la cosa iba de encontrar culpables, la película, libre de las acusaciones de asesinato, no se libró de otras nuevas acusaciones de misoginia y de que su contenido pudiera instar a algunos espectadores a cometer actos violentos contra las mujeres. De este modo, la jugada salió incluso mejor de lo que se esperaba y Shackleton se forró con la película.
A partir de entonces “Snuff” se convirtió en una película muy famosa que arrastró consigo el rumor de tratarse de una película snuff de verdad, que daría fama a sus responsables a posteriori, y que generaría unos ingresos de los cuales, los Findlay, no verían ni un puto duro pese a que incluso participaron en esta nueva versión de la película, concretamente, prestando sus voces para algunos de los actores en el doblaje.
Por otro lado, el éxito de la película fue tan sonado, que cuando poco después se estrenó el “Bahía de sangre” de Mario Bava en aquellos cines, se estrenó bajo el título de “Snuff is my game”, intentando así aprovechar el tirón de la película de los Findlay.
El visionado a día de hoy de “Snuff” se hace duro; Se trata de una película escabrosa y barata sobre sectas, más de acción que de cualquier otra cosa, que se eterniza, y en la que impera el aburrimiento hasta que, por fin, hace acto de presencia el tan cacareado final y ya la cosa se vuelve un poco más divertida, con ese cineasta que desmiembra y apuñala a una señorita del equipo con unos efectos especiales tan artesanos que da gusto verlos, en una secuencia interminable que, sádica y malintencionada, recuerda un poquitín a aquellas escenas de las películas de Herschell Gordon Lewis. Yo les animo  que, si deciden verla, prescindan del metraje original de los Findlay y se vayan directamente a los diez minutos finales firmados por Simon Nutchern: Son francamente simpáticos.

miércoles, 2 de junio de 2021

LOS FOTOCROMOS Y EL PÓSTER DE "CENA DE ASESINOS"

Hoy este blog cumple la friolera de catorce años de vida activa. Activísima (gracias Aratz por el aviso!) ¿Cómo lo vamos a celebrar? Pues haciendo lo que mejor sabemos... o no, puede que no sepamos hacerlo, pero nos gusta....
En cualquier caso, felicidades!

Hablé brevemente de ella en su día, así que, por fortuna, no tendré que revisar la última película oficial -año 1989- en la filmografía del ínclito Sebastián D´Arbó, uno de aquellos artesanos del terror patrio reivindicados por ingenuos y modernos, aunque ni ellos se lo crean.
"Cena de asesinos" era un tocho gordo con una única cosa destacable, el notorio despliegue de tetamen, encabezado por esa "diosa del erotismo ochentero por un día" que fue Laura "El Escote" Conti. Y da la casualidad que tenemos todos los fotocromos y el póster.
En cualquier caso, ahí van.














lunes, 31 de mayo de 2021

YO TE MALDIGO

Si por un causal ustedes, a parte de a este blog, son asiduos a nuestro podcast “Neon Maniacs”, serán conscientes (o no) de que son varias las ocasiones en las que, hablando en este sobre películas cuyas carátulas tuvimos frente a nuestras narices en montones de ocasiones en los videoclubs, pero que no llegamos nunca a alquilar, siempre he recabado en una película cuya carátula, presidida por lo que parecía una casa encantada, me aterrorizaba, y, de ahí que nunca llegara a alquilarla. Bien; pues finalmente dí con ella y, efectivamente, es terrorífica.
Se trata del telefilme  para la CBS “She Waits” de 1972, que en nuestro país se estrenó en televisión bajo el título de “Ella está esperando”, pero que, con anterioridad a su estreno televisivo tuvo una larga vida en el videoclub bajo el título de “Yo te maldigo”. Esa edición de vídeo es la que yo recordaba y con la que he topado recientemente por los designios de la casualidad.
La cosa va de casa encantada… más o menos, porque lo que cuenta es la historia de un matrimonio que se va a pasar una temporada al caserón familiar de él. El marido se ha casado de segundas, anteriormente tuvo una esposa que falleció en extrañas circunstancias. Al llegar al hogar familiar, la madre de este individuo advierte a su pizpireta nueva esposa que es mejor que se vayan de la casa, sin dar mayor explicación al respecto. Pronto se sucederán una serie de sucesos paranormales (que apenas vemos en pantalla) y se llegará a la conclusión de que la protagonista está poseída por el espíritu de la ex esposa de su pareja. Pronto llegará un médico que, tras examinar a la poseída, determinará que de posesión diabólica, nada, que la muchacha se cree poseída por pura sugestión. Fin. Y todos contentos.
“Yo te maldigo”, que se desarrolla casi en su totalidad en el interior de una casa, debe ser una de las películas más aburridas que existen. Culpa de ello lo tiene el consabido ritmo televisivo de los años setenta, algo que igual es más un signo de los tiempos que el que la película sea mala. Sin embargo, salimos de dudas cuando consultamos críticas que la película obtuvo en la época que se estrenó, en las que, después de analizar someramente la cinta, el crítico de turno se permite un chascarrillo diciendo que, como el título (original) indica, en la película, ella espera… y el espectador también, porque no pasa nada. Y con el chascarrillo da en el clavo, porque en “Yo te maldigo”, no sucede absolutamente nada. Simplemente vemos a los protagonistas hablando de manera torpe entre ellos hasta que se suceden los hechos paranormales, y cuando esto sucede, al espectador le da lo mismo porque está hasta las pelotas de casas encantadas, conversaciones acartonadas, patillas setenteras y  la madre que parió al director de este puto telefilme. O sea que, no, no es que la película esté castigada por el paso del tiempo, es que en su momento ya se la consideraba una porquería.  
Dura hora y cuarto y he sufrido como un siglo hasta que se ha terminado. A ver quién es el guapo que se atreve con ella.
Y es que, antes de concebirse la película, esta ya era antigua si tenemos en cuenta que su director era un viejo director del Hollywood mudo, Delbert Mann, que venía de ganar un Oscar al mejor director en 1955 por la película “Marty”, y que tras un montón de años dirigiendo cine se acomodó en la televisión donde desarrolló el resto de su carrera hasta el final de sus días. A esa etapa pertenece esta “Yo te maldigo” que me traía de cabeza y que, aunque lo intuía, no podía imaginar hasta que punto era coñazo aquella película en cuya carátula figuraba esa espeluznante, verdosa y siniestra casa encantada. La madre que los parió también a los diseñadores de la misma.
Película muerta antes incluso de su concepción. Verla, es ser un valiente.

domingo, 30 de mayo de 2021

TRAILER DE "SPLIPSTREAM (LA FURIA DEL VIENTO)"

Me acuerdo perfectamente de cuando se estrenó "Slipstream (La furia del viento)" en 1989. Llamó mucho la atención la vuelta a la ciencia ficción aventurera de Mark "Luke Skywalker" Hamill (quien le iba a decir en ese momento que terminaría regresando a la saga que le catapultó) y, así mismo, la de Steven Lisberger, director de aquel famoso hostiazo taquillero llamado "Tron" (y que, a gusto personal, destacaba por tener un nombre muy parecido sonoramente al de Steven Spielberg. De hecho, era casi como la versión pobre de aquel). Sin embargo, más allá de esas dos apreciaciones tontainas, jamás vi "Slipstream". Ni en cine, ni en vídeo, ni en papel de fumar (y como yo muchos otros, de ahí que fuese oficialmente la última peli como director del gafado Lisberger). No sé, no me atraía, ni me atrae. Hay algo en ella que promete mucho aburrimiento. Y si no, echen un ojo al siguiente trailer -extraído, as always, de un rancio VHS- para confirmar que, efectivamente, esas funestas impresiones siguen tan vivas hoy como entonces.

sábado, 29 de mayo de 2021

INCREÍBLE, PERO FALSO

"Increíble, pero falso" es una película un tanto especial. Fue rodada el año 2009 con el título original de "The Invention of Lying", se estrenó y, curiosamente, provocó que parte de la audiencia saliera de la sala antes de terminar, esparciendo mierda sobre ella rápidamente. Raro si tenemos en cuenta que, en esencia, es una comedia, romántica si me apuran, y con una notable carga de moralina. Pero el caso es que, al concluir, te deja un poso un pelo amargo. Incluso desagradable. Y no es por negación de sus responsables, para nada. De hecho, creo que está hecho aposta. Veamos por qué.
Imaginemos que vivimos en una sociedad en la que se dicen las verdades a la cara, sin filtros, con toda la dureza y crueldad que uno pueda imaginar. Al que es gordo le llaman gordo, al que es feo le llaman feo y al que es un fracasado, le llaman fracasado. Sin elevar la voz y sin agresividad, del modo más natural. En eso que un día, el protagonista, que es feo, gordo y fracasado, aprende a mentir. De ahí el título original, "La invención de la mentira". La gente da por verdadero todo aquello que se inventa y pronto descubre lo mucho que ello puede beneficiarle. Aunque, en el fondo, lo único que quiere es impresionar a la chica de sus sueños que, como es normal, le rechaza diciéndoselo a la cara sin cortapisas.
Así pues, lo que aquí tenemos es una primera media hora de crueldad desplegada a troche y moche. Puede que se pretenda divertida, pero aceptémoslo, no siempre lo es. Molan algunas ideas, como que el anuncio de "Cocacola" sea un tipo aburrido diciendo que el refresco lleva mucho azúcar y es malo para la salud, pero que por favor lo compren. O el asilo de la tercera edad, en cuya fachada leemos "Un lugar triste para gente mayor sin esperanza". Y el cine, al no existir la mentira, ni la ficción, ni nada que la represente, se compone básicamente de un solo plano de un señor leyendo un aburrido tocho sobre el pasado de nuestra historia. Justamente, el protagonista trabaja de guionista para un estudio y lo primero que hace al aprender a mentir es inventarse una movida con aliens, ninjas y dinosaurios robots que todo el mundo se cree y, por tanto, arrasa en taquilla.
Y aquí viene el momento que, opino yo, ha granjeado mala reputación al film. En los Estados Unidos, por supuesto. Y es que el prota, acompañando a su enferma madre en sus últimos momentos, y viendo el terror de esta a morir y desaparecer para siempre, se inventa que hay un mas allá donde todo es felicidad eterna y donde te reencuentras con tus seres queridos fallecidos. La trola hace que la madre muera con una sonrisa, pero corre la voz y el mundo entero se la cree, acosando al protagonista para que explique más. Y este, ante la presión, se inventa la historia de que en el cielo vive un señor que lo controla todo y bla, bla. La plebe, que es tonta, se lo traga y las cosas se van complicando hasta que, al final, el inventor de la trola se ve en la obligación de aclarar que no es verdad, que no existe ningún señor en el cielo, ni existen paraísos, ni mierdas. Vamos, que la peli lo deja claro: La religión es una mentira que los seres humanos se inventaron para poder aplacar su miedo a la muerte. Brutal. Claro, yo lo comparto... pero mucha gente, especialmente en los mojigatos USA, no. Y de ahí la hostilidad que despertó la película.
La parte de moralina incluye pues lo clásico, que no hay que juzgar a la peña por su aspecto, que ser famoso y rico no da la felicidad, que por ser guapo no eres mejor persona, etc, etc... lo que ocurre es que, por lo menos, procede de una manera un tanto distinta, lo razona desde otro punto de vista, y eso se agradece y compensa.
"Increíble, pero falso" termina siendo una película bastante original pero también muy desigual. Los momentos brillantes se van alternando con otros más flojos. Incluso tontunos. Es una auténtica montaña rusa que sube y baja, y no se detiene hasta el final. Solo que las partes buenas lo son TANTO, que merece la pena sufrir las menos inspiradas. En cuanto al poso triste y desagradable que deja al final, no sabría muy bien explicar de donde procede. Podría ser simplemente el agotamiento mental de asistir a tanta crueldad verbal porque, al fin y al cabo, ¿a quién le gusta oírla sin filtros?.
Puede que también tenga algo que ver el aspecto físico de su protagonista y verdadero cerebro pensante tras el film, Ricky Gervais, que además es co-director y co-guionista. Su origen británico explicaría mucha de la mala folla que destila la película. No olvidemos los comentarios sangrantemente honestos que le hicieron famoso cuando presentó la gala de los "Globos de Oro" (y que en España, como los petimetres que somos, intentamos replicar patéticamente en los Goya con Santiago Segura ejerciendo de un seudo-Gervais mucho menos inteligente, punzante e ingenioso). Acompañan al actor un puñado de rostros variopintos que, ocasionalmente, se marcan papeles casi anecdóticos. Tenemos a la prota femenina, Jennifer Garner (que, francamente, es bastante feucha ella, no se qué le ven), a Rob Lowe como el guaperas cabrón y a Jonah Hill, Jeffrey Tambor, Jason Bateman, Philip Seymour Hoffman y Edward Norton. Caziná!.
La guinda la pone el adecuadísimo "Do Anything You Wanna Do" de los estupendos "Eddie and the Hot Rods" en la banda sonora.
Al terminar, mi señora y yo dimos rienda suelta a un debate sobre lo visionado y, todo sea dicho de paso, la cosa se calentó tanto que casi termina en bronca. Desde luego, "Increíble, pero falso" está lejos de dejar indiferente.
Recomendable.

viernes, 28 de mayo de 2021

EL INQUILINO

José Antonio Nieves Conde,  militante de la Falange Española, también era un intelectual de la época que se dedicaba al cine, y, como tal, dejaba entre ver ciertos ramalazos progresistas en sus películas que, pese a su condición política, le trajeron no pocos problemas a la hora de exhibir en salas. Lo demostró en “Surcos” y, de manera más evidente, en esta “El inquilino” protagonizada por un estupendo Fernando Fernán Gómez que va para arriba y para abajo durante toda la película.
La premisa es sencilla. Un matrimonio con cuatro niños pequeños es desahuciado cuando el edificio en el que habitan va a ser derribado. Esto obligará a Evaristo a buscar un piso lo antes posible. El problema está en que con el sueldo que tiene, aun pluriempleado, no le llega para pagar el alquiler de algo medianamente digno. El grueso de la película lo conforma el cómo Evaristo se las ingenia para conseguir un trabajo que haga aumentar sus ingresos y cómo se las apaña para conseguir algún tipo de vivienda.
Obviamente se trata de una comedia de corte social  de las que se estilaban en la época, que arremete contra la especulación del suelo y denuncia la precaria situación a la que se han de enfrentar los curritos a la hora de establecer un domicilio. En la comunidad cinéfila, “El inquilino”, ha trascendido por eso mismo, por el contenido social, el lúdico no lo llegan ni a tener en cuenta, es como si la calidad de un producto se midiera en función al mensaje que transmite. De hecho, leer las comparaciones con “El Pisito” por parte de los plumillas esnobs de siempre  me resulta un cliché, porque, salvo por la crítica social que vierte esta película —que es mucha— ni de coña Nieves Conde era Ferreri, ni tenía la visión e inventiva de este. Ambos directores se encuentran en las antípodas uno de otro.
La otra puta mierda que dicen los cinéfilos es esa obviedad que reza que la realidad que refleja esta película sigue vigente a día de hoy. Probablemente sea cierto, pero,  si sigue vigente o no, me da absolutamente lo mismo, es irrelevante a la hora de calibrar una comedia. Como si ahora tuviéramos que comprar viviendas en Marte, me la suda.
Lo cierto es que “El inquilino”, es una película española de 1958 del montón, ni muy buena, ni muy mala; correcta, con momentos que francamente son divertidos —como cuando Evaristo cree que un gitano está poniendo su chabola en venta y le pide precio— y otros que hacen que la película entre en bucle —la corrida de toros del final—. En resumidas cuentas, una película que sirve para echar un ratillo. Sin más.
Más interesante resulta el trato que el film recibió por parte de la censura franquista, que vio herida su susceptibilidad precisamente por el mensaje que suelta (y de ahí el que haya trascendido). Tras su estreno en 1958, “El inquilino”, fue retirada por el régimen porque se estaba programando en las salas una película que resultaba subversiva. Nieves Conde tuvo que rodarle un nuevo final feliz, así como someter el metraje a diversos cambios y cortes y, así, pudo reestrenarla al gusto de la censura en el año 1963. Esa versión manipulada es la más común y corriente, la que durante años se ha proyectado en televisión y la que ha visto el público mayoritario que, aun saneada, sigue soltando exactamente el mismo mensaje, y sigue denunciando la especulación inmobiliaria. Vamos, que al final, daba lo mismo haber estrenado esta versión que la otra. Por otro lado, el corte original de 1958, fue recuperado por el equipo de documentación de  Radio Televisión Española y, asimismo, se emitió en televisión. De hecho, es una de las versiones que circula por Internet para descargarse.
Como sea, cualquiera de las dos versiones sirve para, como he dicho antes, entretenerse un rato con una comedia española muy del montón.
Ustedes mismos.

jueves, 27 de mayo de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 10 (Y FINAL)

Y nos cansamos de dibujar. Tras cincuenta ilustraciones, acabamos hasta las pelotas y AVT Podcast sucumbió a los aburridos fotomontajes. Pero el trayecto fue divertido y esperamos que hayan gozado de esta galería. Recuerden que AQUÍ pueden zamparse todos los programas en cuestión.
Gracias y hasta pronto! 





miércoles, 26 de mayo de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 6

Por lo visto, a finales de los 80 los integrantes de la revista "Shows" todavía desconocían que Bruce Lee llevaba unos años muerto y que las pantallas más apestosas del planeta primero, y los video-clubs después, se habían llenado de imitadores, naciendo así ese fenómeno tan fascinante conocido como "brucexploitation". O eso hace sospechar leer el comentario que acompaña al cartel de "La venganza de Shao-Lin", protagonizada por uno de los mentados copietas, Bruce Le, pero que "Shows" confunde con el genuino. Remarcando, además, que fue la última peli de aquel. Tras investigarlo, parece ser que en realidad la cosa se titula "Da mo tie zhi gong", concebida el año 1977 y dirigida por dos caballeros, James Nam y Gung-FanCho Seong. Incluso tuvo secuela un año después. Pero ya saben que las sombras del exploitation kung-fuista -o karatequista o ninjaista, ya me entienden- son jodidamente alargadas y uno no debe fiarse mucho de los datos disponibles.
Claro, por lo frío, genérico e impersonal del texto, podríamos culpar a la distribuidora, que mandaría el material promocional a prensa, pero ¿de verdad serían tan jetas de engañar así a la plebe, máxime si en el mismo cartel se lee claramente el nombre del clon? Sabemos que esa gente eran unos sinvergüenzas sin dignidad.... pero ¿tanto?. Como suele decir el vendemotos, filibustero y lameculos de Iker Jiménez: ¿Qué piensan ustedes? Hasta dentro de siete días, hijosputa.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!


lunes, 24 de mayo de 2021

MUERDEME ABAJO, DRÁCULA

Un descendiente del Conde Drácula se gana la vida como fotógrafo de modelos desnudas al tiempo que decide instalar una discoteca en el castillo el cual habita. El constante sonido ambiente de la boité, el ir y venir de señoritas y, en definitiva, el escándalo, crispará los nervios del Conde Stanislaus y su esposa, la Condesa Olivia, familiares del fotógrafo que habitan en el sótano del castillo, y que hartos de tanta juerga urdirán un plan para acabar con tanto libertinaje. Mientras, mucha tetilla por todas partes, mucho felpudo y Giacomo Rizzo, habitual de las comedias sexy italianas, haciendo de mamporrero de la familia mientras corre para arriba y para abajo detrás de las jamelgas.
Comedia sexy bávara de finales de los 70 bastante subidita de tono y bastante adelantada a su tiempo, que a nuestro país llegó a cines en 1984 reuniendo una cifra anecdótica de poco más de 74.000 espectadores.
El caso es que, pese al extraño sentido del humor alemán que rara vez los españoles llegamos a comprender del todo, la película tiene su gracia, sobre todo en lo concerniente a algunas escenas que guardan cierta deuda con las italianadas con las que, de algún modo, esta película tiene parentesco, o con todo lo concerniente a los vampiros cabreados con su sobrino porque este ha montado una discoteca. Por lo demás, los alemanes son fríos, demasiado quizás, por eso, aunque intentan desarrollar un cachondeo erótico a la mediterránea, les sale una cosa que, pese al despelote, erotiza más bien poco, mientras que, por otro lado, desarrolla sus gags alemanes con bastante brío. Una chorradita que no hará mal a nadie que decida verla.
El dato de mayor interés sería que “Muérdeme abajo, Drácula”, supondría el debut para la gran pantalla de Carl Schenkel, que firmaría la película con el seudónimo de Carlo Omba y que después le pillaría el tranquillo al oficio llegando a dirigir películas hollywoodienses que tuvieron su tirón internacional, tan populares como “A espaldas de la ley” para el lucimiento de un primerizo Denzel Whasington, la película más odiada del ya de por sí odiado Christophe Lambert, “Jaque al asesino”, la prestigiosa “Exquisitas ternuras” o ya, con un pie puesto en su máxima decadencia,  “Tarzán y la ciudad perdida” con la que prácticamente pondría fin a su escueta pero curiosa carrera. Lo que verdaderamente me hace gracia es cómo un director que debuta con un vodevil absolutamente latino, acaba haciendo cine americano más o menos competente mostrando una evolución palpable con cada nueva película que realizaba. Y todo esto, sin trascender ni lo más mínimo.
Para que me entiendan; “Muerdeme abajo, Drácula” es la rareza de su director, sería el “Delicias Holandesas” de Carl Schenkel, de no ser porque, al contrario que Verhoeven, a Schenkel, nunca lo conoció ni su puñetera madre en realidad. Pero la de Tarzán, estaba muy bien.