sábado, 30 de octubre de 2021

HUMANOIDES DEL ABISMO

Soy el orgulloso poseedor de una hermosa camiseta de "Humanoides del abismo", "Humanoids from the deep" o "Monster" en su tierra. Un día, iba yo luciéndola caminando por el centro, cuando un turista la vio y reaccionó entusiasmado, mandándome un afectuoso saludo. Desconozco si fue porque le gustó el diseño (básicamente el que tienen aquí al ladito) o porque conocía la película y la tenía en gran consideración... pero me quedo con esto último, que es más bonito y, obvio, bien cierto.
El viejo pirata de Roger Corman se animó a producir en 1980 -bajo su flamante New World Pictures- esta puesta al día, MUY puesta al día, de lo que eran las viejas películas de monstruos que él mismo firmó en los años cincuenta. Alguien diría que, igual que con "Piraña", siguió explotando la moda "Tiburón". Y es posible, pero también muy justo, porque después de todo la magnífica peli de Spielberg era un versión high-tech, y de gran presupuesto, del cine que hicieron Corman y sus contemporáneos. En cualquier caso, la movida va de unos peces mutados por productos químicos que han cogido apariencia humanoide y salen del agua para hacer trizas a los varones y preñar a las damas. Los habitantes del típico y siempre bonito pueblo pesquero de rigor (y mira que me gustan estos escenarios) se pondrán manos a la obra para detenerlos. Sin más.
Ahora, añadan a todo ello un montón de sangre a chorretones, gráfica truculencia y, por supuesto, unas cuantas tetas de infarto, pegadas a cuerpos de infarto, y tendrán... un jodido clásico, así de simple.
Sí, sí, sí. Lo digo: Ya no se hacen pelis como esta. Ya no. Ni se harán, porque por mucho que los haya que intenten recrearlas, siempre se nota el pegote, el rollo forzado. Antes se facturaban así de modo natural, y eso es lo que les confiere la magia indiscutible que títulos como este, como "Superstición" o incluso como la cafre "Demons" poseen. Y cito estas tres porque las he consumido recientemente y todas me han funcionado de maravilla, arreglándome una jornada de visionados mediocres hasta que les llegó el turno de entrar en mi reproductor de dvd.
Muchos ya sabrán lo que se dice de "Humanoides del abismo", que su directora, Barbara Peeters (sin nada más destacable en el curriculum), se negaba a meter todos los elementos "exploitation" que demandaba Corman -especialmente los de tirón sexy, que la señora era una feminista declarada-, así que, ni corto ni perezoso, el productor pilló a otro equipo (comandado por Jimmy T. Murakami, responsable de "Los siete magníficos del espacio") para que rodaran los momentos en los que vemos a los peces mutantes perseguir y violar muchachuelas, algunas tan impresionantes como la que se despelota en la tienda de campaña (Lisa Glaser). Ver para creer. Naturalmente a Barbara Peeters no le moló nada y se cabreó como una mona, hasta que, años después, cambió de opinión.
¿Que si los monstruos y demás efectos son cutres? Hombre, a ver, los diseños están estupendos, y los bichos gastan un look cojonudo, pero eventualmente sí hay instantes para la risa y el regocijo, aunque poquitos, nada que ofenda y en ningún momento se vuelva contra la peli, muy al contrario, la dotan de muchísimo más encanto.
Como siempre, si damos un repasito al personal, encontramos nombres muy cucos. Actores que andaban un poco de capa caída como Doug McClure o el pobre Vic Morrow. Otros como la prota femenina, Ann Turkel, que luego veríamos en una de Fred Olen Ray. La neumática Linda Shayne, también presente en "Los Rompecocos" o "El día de la graduación" (básicamente, es la que sale en la caratula del vhs patrio). Actualmente se ha reciclado en "reputada" directora, renegando así esos primeros papeles.
En el apartado técnico, localizamos novatillos de actual prestigio -más o menos-  como el compositor James Horner, Mark Goldblatt montando (ya saben, cortó y pegó "Rambo", "Commando" o "Terminator 2", e intentó dirigir con "Vengador (Punisher)"), Gale Anne Hurd (la famosa mano derecha de James Cameron, profesional y pajeramente hablando) en plan chica de los recados, Chris Walas, Rob Bottin y Steve Johnson en los efectos especiales -estos dos últimos interpretando a sendos humanoides. Johnson disfrutaba como un enano contado en redes sociales sus batallitas durante el rodaje- o Peter Manoogian (futuro director en el imperio Charles Band, que terminó firmando cosas como "Eliminators", "Arena, ring de las galaxias" o "Demonic Toys")
Decir que, ya de lleno en los 90, Roger Corman produjo un remake de "Humanoides del abismo" y otro de "Piraña", reseñado en su día, destinados a la caja tonta y 
altamente olvidables. Ya conocen lo jeta que era/es el hombre. La mitad del material estaba sacado directamente del film original, solo cambiaban los actores y algunas ideas horribles añadidas que intentaban adaptarse a los gustos de la década. En el caso de "Humanoides...", recuerdo un especie de huevo, capullo o larva enorme de donde salían los bichos. Todo muy ridículo.
Hace ahora ocho años, Víctor ya se curró su propia reseña del "Humanoides del abismo" primigenio, en la que, básicamente, venía a decir lo mismo que yo: que es una auténtica delicia altamente recomendable.

viernes, 29 de octubre de 2021

BAT PUSSY

La gente de Something Weird Video, que se dedicaban —y ahora, sus herederos continúan con la labor– a rescatar viejas películas eróticas y nudies de los años 60 y 70 para editarlas en DVD, acudió a mediados de los 90 al almacén de una vieja sala X de Memphis a comprar, por 1000 dólares, un lote de bobinas de películas de 16 y 8 mm y loops pornográficos que descansaba en el almacén del cine desde los años 70. Entre toda esa basura, con películas más o menos conocidas y otras no tanto, apareció una bobina que venía etiquetada bajo el título de “Bat Pussy”. Se trataba de una película porno sin títulos de crédito de dudosa procedencia y, al visionarla, los señores de  Something Weird Video se dieron cuenta de que estaban ante una de las piezas de cine porno más extrañas que existían sobre la faz de la tierra. Y, muy acertadamente,  la editaron en vídeo con su sello.
A raíz de esa edición, “Bat Pussy” se convirtió automáticamente en un film de culto, primero, porque no hay ninguna información al respecto de su producción, todo es oscuro, sucio y decadente, amén de estar protagonizada por una pareja de palurdos sin ningún atractivo físico. Es más, resultaban desagradables. Por otro lado, los historiadores del porno, tras adjudicarle un año de producción que oscila entre 1970 y 1973 gracias a una revista que lee uno de los protagonistas fechada en 1970, descubrieron que, posiblemente, esta fuera la primera parodia porno de la historia, cosa que ya en sí era un descubrimiento, además, se aventuraron a considerarla la peor película porno jamás realizada. Así comenzó, en los círculos de cinéfilos más finos, la “batpussymania”.
La película nos muestra a una pareja de palurdos metidos en una cama manteniendo sexo oral, y soltando por sus bocas, sin parar,  unos diálogos totalmente incongruentes donde abundan los insultos y los desprecios, sin que el redneck que lleva la batuta en la escena consiga una erección eficiente de ninguna manera. Diez minutos más tarde, cuando ya estamos hartos de ver a esos dos asquerosos chupándose los sexos sin pasión alguna, vemos a otra palurda en pelotas tumbada en un sofá, que suelta también sus soflamas en contra de la delincuencia y las películas porno. En consecuencia, se pone un traje de Batman y sale a la calle. Se intercalan las escenas de esta pánfila con las de la pareja chupándose e insultándose, y pronto vemos a la mamarracha vestida de Batman dando saltos con su pelota loca por el campo. Súbitamente, se topa con un individuo que intenta violar a una muchacha y evita la agresión dándole golpes al tío con la pelota… Y volvemos de nuevo a la pareja del principio, que sigue chupando y hablando sin parar. De pronto, en esa habitación irrumpe nuestra Batwoman de pacotilla, se monta un trío con los dos paletos, la meten un consolador por el coño, y fin. No hay penetraciones en la película, ni erección por parte del tío —pecoso y pelirrojo—,  ni más acto sexual que los que acabo de describir. Chupadas a una polla blanda. Por no haber, no hay ni títulos de crédito.
Al margen de eso, la película llama la atención porque, en su tosco montaje, podemos escuchar a alguien dando indicaciones a la pareja protagonista, a las que hacen caso omiso y, más inquietante todavía, alguien detrás de la cámara suelta un sonoro eructo durante el acto sexual que se está filmando, con el que no se inmuta nadie, salvo el espectador que tiene que echar un poco para atrás para comprobar que, efectivamente, el director o quien sea —porque no parece haber mucha más gente tras la cámara—, se echa un eructo mientras filma.
La verdad es que es una película muy curiosa para ver, porque apenas llega a una hora, y todo lo que nos muestra es tan extraño, decadente y bizarro, que bien merece el visionado. Si verdaderamente existen las películas snuff deben parecerse bastante a esto.
Tras muchos años de investigación, los estudiosos han llegado a conclusiones como el año de producción o lugar del rodaje, basándose en los acentos de los protagonistas (acentos sureños que ubican en Tennessee, lugar donde se encontró la película), pero no han sido capaces de descubrir los nombres de los actores, del director o de algún miembro del equipo técnico (en el caso de que lo hubiera), de los que no hay constancia de su existencia. Y, a día de hoy, todo esto es un misterio. Probablemente estén ya criando malvas, porque tampoco nadie ha reclamado la autoría de la cinta tras las muchas ediciones y remasterizaciones (la última en Blu Ray y 2K, tócate los cojones) a las que han sometido al celuloide la gente de Something Weird Video y el American Genre Film Archive -AGFA- (acompañada esta de una estupenda caratula ilustrada por el gran Johnny Ryan).
Y, sí, probablemente sea la película más desastrosa de la historia, no solo del porno. “Batpussy” es, verdaderamente, rara, misteriosa y desperada, ideal para visualizar estando amargado y lleno de manías.

miércoles, 27 de octubre de 2021

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 1

Ahí lo tenemos de nuevo. El tío Vicente regresa a este blog por petición popular.... no, es broma. Regresa porque nos sale del coño. Y porque, recientemente, nos alegró el día cediéndonos varios ejemplares de la revista de cine ochentosa "Casablanca", que es de donde saldrán el chorrón de escaneos que irán viendo las próximas semanas. Eso sí, aquellos centrados en productos de género, porque en realidad "Casablanca" iba más de palo "cine prestigioso", y rara vez dedicaban espacio a las películas que no gustaban a nosotros y que, en definitiva, son las que realmente importan.

Sin ir más lejos, nada más coger el primer ejemplar del montoncito disponible (
número de verano del 1982) y pasar la portada, me encontré con.... con... mejor lo ven en el pequeño vídeo que he facturado para la ocasión:


Pues sí, que lo primero con lo que se toparon mis ojos fuese el cartel de ESA JOYA del cine infame prometía mucho. Así que, esperanzado, seguí pasando páginas. Lo que acabé encontrando me dejó ojiplático.

He comentado antes que la especialidad de "Casablanca" era un cine como más de prestigio y bla, bla. ¿Cierto? Entonces ¿qué demonios hacían cubriendo el rodaje -en Abril del 83- de un exploitation tan puro y duro como "El exterminador de la carretera"? o la contribución medio española a ese fenómeno tan italiano de plagiar sin vergüenza, descaro y liras el "Mad Max 2" de George Miller. Fenomenal!. Supongo que les podía más la ilusión de asistir a un rodaje que la naturaleza costrosa y explotativa de este. Así que, se tragaron el orgullo, y acudieron con el bloc de notas y la cámara de fotos. Aunque ello no impide que, casi al final de todo, se justifiquen muy graciosamente.
Por entonces la película se titulaba  "Los Exterminadores, año 2020". Teniendo esto en cuenta, resulta altamente simpático que hayamos llegado al 2021 y todavía no veamos madmaxes ni salvajes autoestopísticos por la calle (aunque algunos lo parezcan). En cualquier caso, llama la atención esa primera ristra de imágenes destinadas a mostrarnos cómo el prota suelta un sopapo, casi en stop-motion, a una damisela. ¡Juas!. Hoy prenderían fuego a tal material. Y aunque no está muy claro, todo apunta (por la melena) que se trata de Alicia Moro, a la que luego vemos en primer y reluciente plano. Una de esas actrices todoterreno que intervendría en joyones como "Pulsaciones", "Slugs, muerte viscosa", "Al filo del hacha", "Dark Mission (Operación Cocaína)" de Jess Franco, la serie "Tres estrellas" haciendo de ninfómana o en "Huevos de oro" de Bigas Luna. Vamos, una diosa. ¿Qué esperan los listillos de turno para reivindicarla y entrevistarla?.
Tras leerme el artículo a fondo, sorprende la de veces que los especialistas -y parte del equipo- se jugaban la vida durante el rodaje. ¿De verdad un subproducto como este merecía tanto esfuerzo? Para que luego vengamos nosotros y lo tratemos con desdén, tomándolo a guasa y llamándolo cutre. Si es que no tenemos vergüenza, oiga. 
Cuando se menta al director, nacido Guliano Carnimeo, directamente tiran del seudónimo anglófilo que usará para firmar el resultado final, Jules Harrison. Que entrañable todo.

Localizar estas coloridas cuatro páginas fue para mi un subidón absoluto. Espero que leerlas (abriéndolas aparte y ampliándolas) lo sea también para vuesas mercedes.





Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!

lunes, 25 de octubre de 2021

HALLOWEEN KILLS

Más por completismo que por otra cosa, me acerqué al cine este fin de semana a ver la secuela directa de “La noche de Halloween” de 2018 de la factoría Blumhouse, que recuerdo que me gustó.
Esta secuela de las andanzas de Michael Myers directamente conectada con la película madre, venía precedida del éxito de la anterior entrega y con el ¿aliciente? de que además de David Gordon Green repitiendo en la dirección, esta vez el guion lo firmaba junto a una eminencia de la comedia USA de las últimas hornadas como es Danny McBride. Obviamente, por el rango de edad en el que se encuentra McBride, es una víctima nostálgica del fenómeno Michale Myers, pero claro, es sobrada la eficacia de McBride escribiendo comedia pero ¿cómo abordará un slasher mítico? No puede ser más marciana la cosa. También se especuló con que esta secuela y la que vendrá a continuación se rodarían a la vez con la intención de ser estrenadas seguidas en Octubre de este año. Con la pandemia de por medio y la incertidumbre general de cómo irá el cine en las salas próximamente, al final Green y McBride recularon y decidieron hacer solo una película por si acaso, quedando pendiente  la siguiente y rodarla o no en función del rendimiento de esta.
“Halloween Kills” hace aguas de una manera brutal.
La cosa es la siguiente; Al final de la anterior entrega Michael Myers muere quemado gracias al brutal enfrentamiento con Laurie Strode. La acción se sitúa justo donde acaba aquella y resulta que, lógicamente, Michael no está muerto. Y como no lo está, comienza la carnicería. Mata a los bomberos que acuden a apagar el fuego de la casa donde este arde y, de paso, mata a todo aquél que se encuentre por el camino, por lo que la primera parte de la película hace justo honor a su título y parece ser que “Halloween Kills” va a ser simplemente eso, Michael Myers destrozando con facilidad a todo dios, cosa esta que me ha parecido la mar de estupenda. Sin embargo, pasado un rato, entran en escena los habitantes del pueblo donde se sucede la acción que, hartos de los 40 años que Michael lleva cargándose a la peña, y bajo el lema de “El mal muere esta noche”, salen todos con palos y piedras a la búsqueda de este para lincharle. Y ya está, ese es todo el argumento. Entre medias, Laurie permanece convaleciente en el hospital mientras suelta sentencias grandilocuentes sobre la maldad de Michael Myers, un loco que se escapa del manicomio es confundido con Michael para regocijo del pueblo sediento de sangre, y se suceden una serie de flashbacks a los años 70, que solo sirven como excusa para justificar la presencia de algunos personajes secundarios que, aunque nos importan un pimiento, tienen vínculos directos con las víctimas de Michael en la primera película de la franquicia, y, también en “¡¡Sanguinario!!” a la que se tiene en cuenta en esta secuela. Por supuesto, un puñado de secundarios de la película de Carpenter, aparecen aquí repitiendo su papel 43 años después… solo que si no tenemos fresca aquella ¡no no damos cuenta de quienes son! Asimismo la película entera la pasamos viendo guiños a las películas de la saga, incluida la tercera, con la aparición de las tres máscaras ya míticas de la bruja, el esqueleto y la calabaza, que son la seña de identidad de “Halloween III”.
“Halloween Kills” es un pequeño desbarajuste sin apenas argumento que no va a ninguna parte, con un final de lo más tontorrón y en el que lo que impera, a partir de la media hora de metraje, es un sopor abrumador de difícil digestión. Es un coñazo de aúpa y también una chorrada.
En la parte positiva, puede que sea la película de la franquicia más violenta y sangrienta en lustros, los asesinatos son potentes, gráficos, vistosos y la hemoglobina abundante. Pero sucede que, igual porque uno ya ha visto de todo en el cine o bien porque a pesar de esto, quizás los asesinatos no son tan buenos, “Halloween Kills” es incapaz de generar en el espectador sorpresa alguna. Se queda impávido. Y eso, es malo. También salvaría los minutos iniciales del film, con ese flashback a los 70 que no viene muy a cuento, pero que sirve para que veamos a un clon de Donald Pleasence, muy bien maquillado, que nos permite contemplar en pantalla en pleno 2021 de nuevo al Dr. Loomis. Se ve que en producción se percataron de que el director de arte de la película, Tom Jones Jr,  era igualito a Donald Pleasence y se les ocurrió sacarle en la película. Y esto está muy bien. Además se agradece que no hayan tirado de infografía a la hora de resucitar al doctor.
Por lo demás, y como les dije al principio, es verla por completismo, porque a nivel mierdoso, yo diría que está a la altura de la aburridísima sexta parte.
Por otro lado, quizás en un pequeño alarde de postmodernismo, “Halloween Kills” rescata en uno de sus papeles principales a Anthony Michael Hall. Le recordarán porque se trata de aquel jovencito pelirrojillo y simpático de “La mujer explosiva”, o el poli harto del gnomo en “Gnomo Cop”. Pero el tiempo no pasa en balde y está irreconocible, ya que aquél joven pizpireto se ha convertido en un señor cincuentón, orondo, cabezón y feo como el demonio al que, una vez reconocemos, la verdad es que agradecemos ver.
Para Octubre de 2022 se estrenará, también dirigida por David Gordon Green, la tercera y en teoría última película de la franquicia, “Halloween Ends”, que tras esta no presagia nada bueno, y que aún así, iré a ver al cine porque, al margen de si estas secuelas contemporáneas resulten buenas o no, pocas cosas me gusta más que, acercándonos a la festividad de todos los santos, acudir al cine a ver una película de Halloween. Porque, además, a parte de la Navidad, Halloween, que ni siquiera nos pertenece aunque ya llevamos muchos años celebrándolo, es otra de mis festividades favoritas. Y el día 31 de Octubre cae sí o sí, en cine o en casa, una o dos películas de terror mínimo.

sábado, 23 de octubre de 2021

LA CASA DE LAS SOMBRAS ALARGADAS

La nostalgia y lo retro no son una moda actual. Siempre ha existido. Puede que lo de ahora sea especialmente exagerado, ya que la han convertido casi en un género. Pero, como digo, desde siempre el séptimo arte ha mirado a su pasado con morriña, intentando recrearlo puntualmente. Cuando reseñé "La casa de los horrores", considerada hoy un epítome del slasher ochentero, recalqué que se vendía "como las de antes" en plan garantía de calidad, haciendo continua referencia a Frankenstein y demás horrores añejos. Pues bien, con "La casa de las sombras alargadas" (también conocida como "La casa de las sombras del pasado" o, directamente, "La casa de las sombras", aunque en su época se editara en España otra de idéntico titulo) ocurre algo semejante. En plena eclosión ochentera de horror de línea dura, a los capitostes de la "Cannon" se les ocurre producir una película que recrea con delectación los terrores de antaño, especialmente aquellos de tirón victoriano y origen británico. Ya saben, "Hammer Films", las historias de misteriosos asesinatos en lúgubres mansiones rodeadas de niebla y, por supuesto, la presencia de varios monstruos de aquel periodo. Y no me refiero a vampiros y hombres lobo, hablo de bestias de la gran pantalla -y el género, les gustara o no- como Vincent Price, Peter Cushing, Christopher LeeJohn Carradine en plan adobador, y un Richard Todd que, aunque no tan conocido, también se dejó ver por alguna de aquellas películas. Para dirigir el cotarro contamos con Pete Walker, inevitable cineasta british especializado en horrores que, aunque aquí se las da de clasicorro, lo cierto es que en el fondo era un exploiter, como bien demuestran algunos de sus títulos precedentes (por ejemplo, "Terror sin habla" o "Los crímenes del ático"). El guion no es moco de pavo y corre de la mano de otro señor que sabe mucho de sacar jugo al morbo, Michael Armstrong, director nada menos que de "Las torturas de la inquisición" (y "La casa maldita" + "Screamtime"). Pal caso se inspira muy levemente en una novela que, a su vez, fue adaptada como obra teatral.
Todo es muy elemental y formulático en "La casa de las sombras alargadas", pero para bien: Un escritor de éxito que solo busca el billete fácil hace una apuesta con su editor, escribir una novela de misterios victorianos en tan solo 24 horas, para lo que necesitará un caserón abandonado en el que currar con calma y sentirse inspirado. Ya en marcha la apuesta, resulta que dicho lugar está más habitado que el "Mercadona" un sábado por la tarde. Entre los presentes se encuentran los miembros de una familia reunida allí tras cuarenta años de espera. El motivo, liberar de su cruel encarcelamiento a uno del clan encerrado todo este tiempo bajo llave y que, se supone, se ha convertido en una bestia asesina sedienta de sangre y venganza.
Todo ello narrado muy a lo light. No falta algo de truculencia (a fin de cuentas, Walker nunca le hizo ascos), pero muy suave para el nivel habitual ya entonces. Y de tetas, cero. La elegante y aristocrática presencia de los cuatro iconos del horror clásico lo impedía. En el lado malo podemos achacar a la peli algo de pereza y, sobre todo, su naturaleza extremadamente tramposa, engañosa y absurda. Resulta hasta indignante. Pondría ejemplos, pero entonces me cargaría los muchos secretos que aguarda la trama. Así que, si se disponen a verla tras leer este texto, prepárense para sentirse estafados... pero con una sonrisa. ¡Sí hombre! hay que tomárselo con humor, leñe, que a fin de cuentas "La casa de las sombras alargadas" no va con malicia. Es un pasatiempo ligero, simpático y entrañable para pasar un ratillo majo.
Además, tras años de verla en VHSs rancios y oscuros, en los que se hacía imposible apreciar detalle alguno, por fin he podido deglutirla en una versión remasterizada que da gusto. Y eso ayuda, desde luego.

viernes, 22 de octubre de 2021

VAL

Cuando Val Kilmer se recuperó del cáncer de garganta, tuvo que dar gracias al cielo por salir de él, pero por otro lado tuvo que maldecir su suerte; al ser laringectomizado su imagen y, sobre todo su voz, quedaron tocadas de por vida y, por ende, podía dar su carrera por terminada.
Uno de los directores de este documental, Leo Scott, estaba buscando documentación audiovisual para “The Lotus Community Workshop”, documental de Harmony Korine para el que estaba trabajando en calidad de montador, cuando casi de casualidad se topa con el archivo audiovisual que Val Kilmer guardaba en un almacén. Se ve que el actor, obsesionado consigo mismo, había atesorado durante años horas y horas de grabaciones caseras. Kilmer siempre iba a todas partes con una o dos cámaras de vídeo para, de este modo, poder documentar su vida. Y con la acumulación de material, tuvo que alquilar un almacén en el que guardarlo.
A Scott se le ocurrió la idea de hacer un documental sobre la vida de Kilmer a partir de esas cintas, y fue a pedirle permiso al actor para utilizar el material. Kilmer decía que ahora que no tenía voz le apetecía contar la historia de su vida, por lo que, concediendo el permiso, también formaría parte de la producción del documental junto a Scott y Ting Poo.
La historia de Kilmer es triste; una estrella de Hollywood con una vanidad por la que era de sobra conocido y una carrera truncada por la enfermedad. En ese sentido el documental, narrado en off por el hijo de Val, Jack Kilmer, que locuta los textos elaborados por su padre, es de lo más formulaico; va repasando su carrera de manera cronológica hasta llegar al punto en el que se encuentra ahora Val Kilmer, vendiendo fotografías de cuando fue Batman en convenciones de frikos y siendo consciente de que esa es la labor de los actores en clara decadencia.  Sin embargo, contamos con dos bazas muy fuertes que convierten el documental en una pieza de interés. En primer lugar que no se ocultan los aspectos más vergonzantes con respecto a la vanidad de Kilmer —vanidad que por otro lado, tras su enfermedad, ha tenido que dejar un poquito de lado por propio sentido común—, y por otro, los montones y montones de imágenes que Val Kilmer capturó durante su vida, teniendo material de archivo interesantísimo y de primera mano, así como imágenes pertenecientes a los cortometrajes caseros que Kilmer realizaba en Super 8 con sus hermanos, así como los pequeños documentales que realizó sobre sí mismo cuando, justo antes del cáncer, este giró por los Estados unidos para representar en pequeños teatros a Mark Twain. Por ese lado el documental cobra verdadero interés, porque convenientemente montado, con cortes seleccionados al milímetro y cuidando que la imagen del actor en ningún momento se vea dañada, nos asomamos de soslayo a los momentos muertos de sus rodajes, donde vemos como la ira, la envidia, la vanidad y la pereza hacen acto de presencia, así como somos testigos de las dotes de Kilmer tras la cámara cuando está grabando en vídeo, sin más afán que el de hacer grabaciones caseras, que por otro lado le han valido un crédito en esta película como director de fotografía. Porque el 90% del material mostrado en esta película, ha sido registrado por él.
Asimismo uno desearía que ese material hubiera llegado a la pantalla sin haber sido “follado” por Kilmer, quiero decir, que este documental nace más con afán homenajístico que de otra cosa, Kilmer en todo momento se hace con el control del asunto y se evitan los pasajes turbios que, según los mentideros de Hollywood, son abundantes en su biografía. Y en ese material trabajado, debe haber oro.
Por lo demás, es curioso ir navegando por la vida de Val Kilmer entre película y película, obsesiones y manías a parte, en un documental que se disfruta perfectamente gracias sobre todo, y como ya les he dicho, a todo ese material  personal que ha cedido Kilmer para que se hable de él. Amazon Prime se hizo con los derechos de exhibición del documental únicamente para los territorios de USA y Suramerica, por lo que en España nos podemos quedar tranquilamente esperando. Por suerte, hoy en día no hay archivo audiovisual que no rescate en internet la bendita mula, ni maravillosos latinos que nos los subtitulen, así que... quien busca, encuentra.

miércoles, 20 de octubre de 2021

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 1 (PROYECTOS ABORTADOS)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Antes de convertirse en el truño de Brian Yuzna que todos
hemos sufrido, la adaptación del sexy y sangriento cómic
"Faust" iba a llevar el sello de Stuart Gordon en la dirección
y el de la scream queen Brinke Stevens en el apartado tetil.
Este es el fabuloso pre-cartel. El personaje titular lucía aquí
bastante mejor que lo que finalmente fue. A veces no hace falta
tanto látex y tanta mandanga para conseguir algo digno.



En 1967 el legendario maquillador Dick Smith tenía un sueño,
crear una momia de look moderno -para la época- y genuinamente
aterrador. La excusa era adaptar la novela "Lot 249" de Sir Arthur
Conan Doyle, pero no logró convencer a ningún productor.
Tuvieron que pasar un porrón de años para que esta entrara a formar
parte de la antología "El gato infernal" (o "Tales from the darkside,
the movie"), aunque sin ninguna vinculación con el Sr.Smith.
Lo de arriba es la imagen de ese fracasado intento.



Aunque comparten título, este "Storm Warning" nada tiene que ver con
la película de Jamie Blanks. Por lo que vemos, aquí la cosa iba de nazis
mutados en zombies atacando chicas despelotadas. Pura serie Z con pinta altamente
sabrosona. Pero, al parecer, el film nunca llegó a buen puerto. ¿Nos lamentamos?.
Según los datos disponibles, el director se llamaba Bill Dever y en el reparto
figuraba una scream queen por entonces -1992- algo verde aún, Debbie Rochon.


"The Dirty Filthy Slime" contaba con dirección de David DeCoteau
y guion de Kenneth J. Hall. Seguramente habría terminado formando 
parte de las arcas de "Beyond Infinity Films". Pero nunca se rodó. Tampoco creo
que haya que lamentarse, probablemente hubiese sido un truño gordo...
sin embargo, para la posteridad queda ese título maravilloso que,
traducido, sería algo como "La sucia y asquerosa masa" o
"La sucia y asquerosa baba"... por ahí irían los tiros.
Sensacional.



Y cerramos la paradita con otra del ínclito DeCoteau.
Otra que nunca se hizo... la segunda parte de su
famosa y costrosa "Creepozoides". Como ven, volvía
el niño mutante, volvía Linnea Quigley y... en fin...
¿¿qué más dará a estas alturas??.

lunes, 18 de octubre de 2021

SEÑORA, QUÉDESE MUERTA

“Señora, quédese muerta” es un popular film australiano perteneciente a la corriente del Ozploitation, que resulta una muestra más que palpable de lo inútil que puede llegar a ser un director.  De ahí, que la cosa comience como una vulgar serie Z con actores que sobreactúan, una banda sonora infame y un par de momentos descacharrantes, para, poco a poco, volverse un thriller de lo más formal y correcto. Claro, que una vez la película pasa a ser visible, es cuando el espectador empieza a aburrirse. Esa es la poca pericia de su director, Terry Bourke, que sabiendo filmar en condiciones, acaba rodando escenas de mierda, váyanse ustedes a saber si dominado por la pereza o por un criterio extraño a la hora de dar por buenas las tomas.
La cosa va de un encargado de mantenimiento en aparta-hotel con ciertas tendencias psicóticas. Habla con una muñeca hinchable, hace cosas raras…
En una de las habitaciones hay una mujer despótica que trata fatal a este individuo. Esto no es óbice para que él, en sus ratos de solaz, la espíe con intenciones onanistas. Un día, esta señora le pegará la bronca, y este, decide violarla y asesinarla metiéndole cabeza abajo en un acuario con el fin de ahogarla. Cuando intenta deshacerse del cadáver su vecino le sorprende, por lo que también tendrá que matarlo. Todo se complica cuando llega de visita la hermana de la señora a la que ha dado matarile, y se da cuenta de que algo raro pasa allí, ya que aunque no la encuentra a ella por la casa, sí que encuentra pistas suficientes para intuir que ha sido asesinada y, por supuesto, su principal sospechoso es ese extraño individuo de mantenimiento. Comienza así, el juego del gato y el ratón.
Resulta muy curioso que pretendiendo ser una película sórdida y cruel —el de mantenimiento mata, sin miramientos, incluso perros—, se queda a medio camino de eso, porque, pese al montón de asesinatos que nos muestra, la sangre y el gore brilla por su ausencia. Se queda cortísima en cuestiones de hemoglobina. Esto no sería más que una de sus muchas torpezas que va combinando con momentos bien rodados y llenos de tensión. Pero, una de cal y otra de arena, al final el visionado se va haciendo cuesta arriba.
Terry Bourke, su principal artífice, no deja de ser un tipo interesante; periodista y escritor, su primer acercamiento al cine llega en Hong-Kong, donde residía en los años 60, y se pone a producir películas para los chinos. También le da por dirigir y se pega la machada de rodar la primera producción de Hong Kong realizada  por un occidental, “Sampan”, un film que tuvo infinidad de problemas con la censura del país porque este de dedicó a filmar en ella a señoritas orientales en pelotas. También por esa época, trabaja como jefe de producción para una película de Lindsay Shonteff —que le va a la zaga—, el director de “Nº1 del Servicio Secreto”.
Con unos humos y con el ego bien subidito, en los años 70 regresa a su Australia natal, y se aprovecha de las subvenciones del gobierno (la Ozploitation, claro), poniéndose a rodar películas, algunas buenas, otras regulares, la mayoría horrorosas, que le convierten en uno de los nombres visibles de la corriente cinematográfica pegándose otra machada; rodó un episodio piloto para una serie que, si se llegaba a realizar, se titularía “Fright”, y que fue rechazado por su extrema violencia en televisión. Le echó dos cojones, la tituló “Night Of Fear”, y buscó distribución para estrenarla en salas. No pudo estrenarla porque la censura se la tumbó, pero, a día de hoy, “Night Of Fear” está considerada la primera película de terror Australiana y, por ende, poseedora de un culto arrollador en el país.
El tema es que las películas fueron funcionando y su nombre sonando, al mismo tiempo que su reputación de déspota y desequilibrado crecía. Gente que trabajó con él lo acusó de pesetero, de tratar mal a los compañeros, de ser mentiroso compulsivo y un ser profundamente envidioso que arremetía contra cualquier otro que se dedicara al cine, y de tenérselo creidísimo a pesar de ser un director que penduleaba bastante; pasaba de rodar una genialidad, a no saber ni dónde colocar la cámara.
Con esta “Señora, quédese muerta” (estupendo título), incluso llegó a recibir algún premio en festivales de cine de terror de tercera, pero tras un par de películas más, en 1987 abandona el cine para siempre, dejando un interesante legado de películas exploit en su haber.
Curiosamente, “Señora, quédese muerta”, no logró estrenarse en cines en Australia, pero consiguió exportarla a varios países, entre ellos el nuestro, donde se estrenó en vídeo como tantos y tantos productos de la época. Pero más allá de eso, la película tiene medio visionado.
Curioso individuo este Terry Bourke.

sábado, 16 de octubre de 2021

I SPILL YOUR GUTS

James Balsamo es una de esas "super-stars" del submundo de las convenciones dedicadas al cine de terror. Produce sus propios largometrajes facturados en vídeo, encarga estupendas carátulas a dotados dibujantes (como la parejita JellyKoe) para los respectivos dvds, los rejunta en una mesa a disposición de todo aquel incauto dispuesto a invertir dineros en ellos y dedica toda su energía a la más desquiciante auto-promoción. Aunque si algo ha hecho "famoso" a Balsamo estos últimos tiempos, es su capacidad de recorrer esas mismas convenciones abordando a sendas personalidades "cult" para pedirles que hagan un micro-cameo en su nueva producción. Salen al exterior, o van a una habitación de hotel, y graban. Facilita las cosas que Balsamo sea el prota de casi todo lo que dirige. Y así, sumando cameos y cameos, se gasta una galería de rostros reconocibles para el fan medio francamente envidiables. Su especialidad es la comedia cafre, bastante influenciada por Troma, mezclada con terror. Esto es así hoy día. Pero en 2012 el muchacho no lo tenía tan claro e intentó currarse un slasher de 80 minutos pretendidamente serio y protagonizado por su propio icónico psycho-killer, "The American Executioner", luciendo ropa militar y un saco en la cabeza estampado con la bandera norteamericana (al que, además, daba vida Balsamo himself).
La movida va de un soldado salvado por su malherido compañero durante la guerra. Mientras este último lo pasa putas en un hospital (incomprensiblemente situado en Alemania, a pesar de que todos los carteles de las paredes estén en inglés), el otro vuelve a los USA decidido a otorgarse la medalla de héroe que no le pertoca. Ello motivará que el agonizante se ponga en pie y persiga a su traicionero ex-colega con el fin de matarlo. Claro que, antes, se cruzará con un montón de gente distinta, y ajena al drama, a la que, obvio, también exterminará. Una excusa como cualquier otra para sumar minutos y más minutos de muertes no excesivamente truculentas a ritmo de un mareante soundtrack compuesto de metal, punk y demás sonidos extremos. Y no digo lo de mareante por el volumen -que, por cierto, está más alto que los diálogos-, sino porque Balsamo -quien antaño se dedicaba a cantar en grupos del ramo y tiene muchos amiguitos- atiborra la peli de extractos de canciones, una tras otra. Ahora diez segundos de esta, ahora tres de aquella, etc, etc. Sin dar descanso al pobre espectador.
Técnicamente la película es una oda al amateurismo más incapaz. La lista de desenfoques, desencuadres, traqueteos salvajes y cortes aleatorios es interminable. Pero eso ya me lo esperaba. Para compensar tanta negación, Balsamo la trufa con tetas. Muchas tetas. Algunas francamente bonitas. Y todas absolutamente gratuitas (también cae alguna polla en primer plano). Concretamente, hay dos chicas que, según la escena, para convencer a algún feo empleado de un estamento oficial, se quitan la ropa frente a sus ojos y se lo tiran. La agradecida pesadilla de una feminista. Fascinante. Obviamente, todas fenecen en manos del "American Executioner", aunque para ello el director tenga que hacer añicos las leyes de la lógica y la verosimilitud.
La lista de cameos es interminable. Hay muuucho músico (incluidas grabaciones de conciertos en las que el cámara es sacudido por el público, así que imaginen el nivel de los encuadres. En estas vemos a bandas como "The Meatmen" o los cafres "Ghoul" en acción) y, por supuesto, gente del cine y la farándula como Donald ("Cannibal Hookers") Farmer, Joel ("Sardu/Bloodsucking Freaks") Reed, Tim ("Eliminator") Ritter, Lynn Lowry en un cameo patético (todo un icono del horror setentero, la has visto en "Vinieron de dentro de..." o "Me bebo tu sangre"), Joe Fleishaker (el -otro- gordaco de las pelis de Troma), el inevitable Lloyd Kaufman, la scream queen Debbie Rochon, Doug ("Punk Rock Holocaust") Sakmann y el más conocido de todos, Howard Stern. En el reparto principal sobresale la presencia de Carmine Capobianco, habitual en las primeras películas de Gorman Bechard.
Todo esto, rejuntado y empaquetado, se titula "I Spill Your Guts". Ocho años después James Balsamo grabó la segunda parte. El día menos pensado cae la tercera. ¿Apuestan algo?.

viernes, 15 de octubre de 2021

GRETA Y SUS REUNIONES SESUALES

Estamos ante un porno español ochentero de los muchos que se facturaron para ser proyectados en salas con la legalización del género en España tras la muerte del cine “S”. Y que conste, que el motivo por el que decidí ver esta película, fue únicamente la tremenda falta ortográfica que, desprejuiciadamente, luce su caratula de vídeo en la que hasta aparece Traci Lords que, lógicamente, no hace acto de presencia en la película (sin mentar el extraño efecto causado por el fotomontaje, donde parece que la chica tenga la cintura puesta del revés, con el culo ejerciendo de coño). Pero eso de “Greta y sus reuniones seSuales”, me hizo una gracia acojonante, así que dije: “¡que coño! Vamos a verla”. Y no hice mal…
Protagonizada por una Mabel Escaño, que compaginaba el porno con los trabajos de actriz convencional, y con la presencia de actores que serían habituales en la filmografía, porno o no, de Jesús Franco en los 80 (está por ahí el mueble José Llamas que aparece acreditado bajo el seudónimo de Luigi), tenemos aquí lo habitual del porno de la época, esto es: mucho vello púbico, pollas que tienen cierta dificultad para enderezarse, muchas frases sucias y una trama vodevilesca heredada de la comedia española que hace que la película sea casi soportable, con insultos y chascarrillos que provocan la hilaridad del espectador, tales como  el “¡Traga mamona!” que suelta con violencia el actor de doblaje al que le tocó llevar a cabo este trabajo alimenticio —mientras que el actor al que dobla folla, pero en realidad mantiene su apestosa boca cerrada—.
La cosa no tiene un gran argumento. Básicamente, cuenta la historia de la tal Greta, que regenta una especie de burdel, donde tanto los clientes como las prostitutas se lo pasan francamente bien. Lo que empieza como un encuentro uno contra uno, acaba convirtiéndose en una orgía, mientras se pasa por todas las combinaciones “sesuales” posibles entre los tres o cuatro actores protagonistas. No hay más. Pero la película en sí tiene cierta gracia, ya que, tras unos títulos de crédito escritos a rotulador sobre cartulinas blancas, pasamos a diez minutos de cine de vanguardia accidental, en los que vemos, con dos cojones, la filmación de un viajecito en coche, con un montaje que combina imágenes del trayecto con la cámara filmando desde el asiento del copiloto hacia la carretera, en las que escuchamos como una mujer goza y dice guarrerías de lo más cerdas. Ya solo eso hace que la película cobre cierto interés. Después de eso, porno convencional, como ya les digo, eso sí, con un montaje super dinámico en las escenas de folleteo, en las que no paran de bombardearnos con distintos planos del acto sexual, para, luego, resolver las escenas de diálogo en un solo plano en el que el zoom de la cámara se acerca y aleja del rostro del actor con el fin de darle un poco de ritmo a ese estúpido plano único.
Y poco más… resulta cerda, cutre y chabacana, pero ligeramente divertida, porque sus protagonistas no paran de decir guarrerías y hacer chascarrillos mientras follan y eso siempre es de agradecer.  Por supuesto, descartamos excitarnos con toda esta amalgama de conceptos marranos. Nos quedamos con lo antropológico.
Era la época del porno en salas, por lo que no es de extrañar que durante su periplo, la fueran a ver nada menos que 30.000 espectadores. Para lo que debió costar esto, negocio redondo, seguro.
Dirige el cotarro Manuel Mateos, de profesión director de fotografía, que cogió la cámara para directores como Mariano Ozores, Javier Aguirre o la serie “La huella del crimen”, pero que cuando da el salto a la dirección lo hace, primero, con una disco movie de tercera regional titulada “Fiebre de danza” (en obvia alusión a “Fiebre del Sábado Noche”), para luego, rápidamente, pasarse al porno y orquestar  un film titulado “Porno bélico” —cuyo título también me chifla— y la que nos ocupa. Tras estos escarceos autorales en distintos géneros, no volvió a ponerse detrás de la cámara para dirigir, aunque todavía se encargó de la fotografía de unos cuantos títulos de Ozores destinados al mercado del vídeo. Curioso señor, este.
Por supuesto, mantengo en la cabecera de esta entrada el título tal y como lo vemos en su caratula de vídeo, faltaría más.

lunes, 11 de octubre de 2021

SIEMPRE PUNTUAL

Película británica a mayor gloria de un John Cleese en su mejor momento, que debido a lo muy inglesa que es la puñetera, se podría decir que solo hizo gracia a los ingleses. En los Estados Unidos, pese a la veneración que se le tenía en los ochenta a Cleese, pasó por la taquilla de manera más o menos discreta, mientras que en España ni tan siquiera se estrenó hasta que, años después, la rescatara algún canal de televisión que la emitiría por primera vez en una versión espantosamente doblada.
Un recto profesor de instituto tiene atosigados a sus alumnos y al resto del profesorado debido a su obsesión con la puntualidad. Asimismo, esta obsesión es la que le ha valido un puesto como presidente de la asociación de profesores de instituto británicos, por lo que tendrá que presentarse a dar un discurso en Norwich de vital importancia para su carrera.
Tan obsesionado está con el control y el orden que, en un despiste, se equivoca de tren a la hora de viajar a Norwich, lo que verá afectado su calendario de tal forma que tendrá que tomar una vía alternativa para llegar a tiempo a su destino. Todo se pondrá en su contra, en un viaje que finalmente realizará por carretera ¿Llegará a tiempo para dar su discurso y ser nombrado presidente? Deberán ver la película para saberlo.
Es muy curioso que una película tan de fórmula como esta (un tipo que debe llegar puntual a un lugar y todo son dificultades para conseguirlo), tan poco graciosa, previsible y sosainas, fuera un proyecto que John Cleese abrazó con pasión. Cuando le llegó el insípido guion obra del prestigioso novelista y dramaturgo Michael Frayn, Cleese se entusiasmó con el mismo considerándolo el mejor guion que le había llegado para hacer un protagonista en su vida, así que se volcó en la película que, salvo por los últimos minutos —y que le costarían algún que otro disgustillo con el director Christopher Moraham— le parecía una maravilla. No obstante, Cleese es un hombre inteligente y, una vez rodada, tan solo le bastaron un par de visionados con público en Estados Unidos, donde se exhibiría únicamente en salas de arte y ensayo, para darse cuenta de que “Siempre puntual” era una comedia terriblemente localista y británica que no iba a funcionar en ningún otro país que no fuera Inglaterra. Y así fue.
Por otro lado, y al margen de esto, está claro que la labor actoral de John Cleese fue reconocida al recibir el premio Peter Sellers de comedia que otorgaba el diario Evening Standard para lo mejor del cine británico, un premio que, para un actor, es toda una distinción.
Yo soy un gran fan de los Monty Python y en concreto de John Cleese, por lo que me senté a ver esta película con total entrega. No me reí ni una sola vez. Y tampoco considero que John Cleese esté memorable en modo alguno. “Siempre puntual”, a grandes rasgos, es una mala película. Al margen de lo británica que nos parezca —por mi parte, una mera excusa para justificar que no me ha gustado algo que, en teoría, debería—, el éxito en su país se debe, más que a la calidad de la película, a la presencia de Cleese que en ese momento era una institución. Es como cuando aquí la gente se traslada al cine a ver una película de Santiago Segura; a buen seguro será una mierda, pero funcionará en taquilla simplemente por la popularidad de Segura. John Cleese es infinitamente mejor que Segura, faltaría más —amén de ser una cosa distinta —, pero a nivel popularidad, yo creo que podían ser equivalentes, cada uno en su época.
En cuanto a “Siempre puntual”, sirva su visionado para el completismo. Por lo demás, vacía.
Christopher Morahan, el director con el que Cleese se llevó regular durante el rodaje, es un artesano de la televisión británica que, a parte de mogollón de trabajos televisivos de variada índole, no tiene uno solo por el que ustedes o yo podamos reconocerle.

sábado, 9 de octubre de 2021

NADJA

Fui a ver "Nadja" al Festival de Sitges de su año, 1994. Entonces andaba interesado tanto en un cine fantástico algo más "arty", como en David Lynch, así que pal caso (con este último ejerciendo de apadrinador y una trama fantástica de base) aquel era un título muy atractivo. No obstante, me quedé frito durante el visionado. ¿Cansancio o aburrimiento? Pues un poco de cada. Es cierto que cuando te pasas el día en el Festival tragando peli tras peli (a cada cual más tocho), llega un momento que el cuerpo se rinde. Me ha pasado antes. Pero es que "Nadja", sin ser tampoco una tortura, sí se presta a inducir a cierto bostezo. Veamos.
Van Helsing ha matado a Drácula. La hija de este, Nadja, viaja hasta Nueva York a recoger las cenizas. Se hace amiga-amante de la novia del sobrino del asesino de su padre y la vampiriza. Dadas las circunstancias, el famoso cazador de no-muertos se verá obligado a buscar y destruir a la temible chupadora de sangre antes de que la líe más parda.
Contado así, "Nadja" tiene toda la pinta de ser una peli convencional de vampiros. Pero no se lleven a engaño. Está narrada y, sobre todo, filmada a lo "arty". Es puro arte y ensayo. Muy del rollo "indie" de los 90, en su vertiente más radical. Lo que se traduce en un montón de diálogos pomposos, semi-poéticos y algo pedantes y un ritmo tranquilo, aunque no tan plasta como cabría esperar. El contraste entre eso y su espíritu con regusto "pulp" hacen que el resultado final no sea para echar cohetes... pero tampoco del todo desdeñable. Como suele pasar con esta clase de pelis, en realidad lo mejor está en el apartado estético. Y lo de "Nadja" no es moco de pavo.
Para empezar, tenemos esa fotografía en blanco y negro tan bonita. Luego, un elemento que en su día me llamó mucho, la utilización (a boleo, según les viene) de la famosa cámara Pixel Vision. Un invento de los setenta que se lanzó como juguete para la chavalada pero, al no funcionar comercialmente, acabó en las zarpas de "artissssstassss", convirtiéndose en una de sus herramientas predilectas para hacer chuminadas. La Pixel Vision grababa con cintas de casete, y la imagen resultante era en un blanco y negro muy contrastado y a baja calidad, con esos mismos mentados pixels dando el cante. A mi estas cosas me pirran (de hecho, intenté hacerme con una, sin lograrlo), así que nada que objetar al respecto (sobre todo hoy, con tanto 4K y tanta estúpida obsesión con esa ultra-calidad de imagen fría y aséptica). Y luego, pues diría que también hay algo de material filmado en Super 8. Lo complementan retro-proyecciones muy efectivas y el que cuando necesitan algo más complicado -y caro- de obtener, como una explosión o un castillo lúgubre, lo filman directamente de una pantalla de televisor. Es decir, de otra película. Sensacional.
Ese sería el punto fuerte de "Nadja", luego estaría cierto sutil humor. Parte de la naturaleza del hipster (y aunque sea del 94, esta es una peli MUY hipster) consiste en fingir que no se toma demasiado en serio a sí mismo. Supongo que por aquello de mirar con arrogancia y por encima del hombro a los elementos de género con los que juega, y así animar al rancio crítico de turno a no sentirse uno más. De ahí que "Nadja" tenga ciertas pinceladas de humor, de autoparodia, pero una tan absurda y sutil que no queda del todo claro si está así aposta o es que a los autores se les ha ido la pinza. En este caso destaca el excéntrico personaje de Van Helsing, algunos diálogos muy chorras que resultan hilarantes al ser recitados con gélida seriedad o detalles como ese niño Transilvano con orejas de Mickey Mouse.
El personal implicado no tiene desperdicio. Elina Löwensohn venía de actuar en una peli tan "indie de los 90" como "Amateur" de Hal Hartley, así que había nacido para ser "Nadja". Peter Fonda se come la función con patatas dando vida a ese Van Helsing tan gracioso, vestido en plan retro y luciendo grasientas greñas. Martin Donovan también venía de "Amateur" y el clan Hartley, lo que sigue siendo perfectamente coherente. Sorprende un joven y, como siempre, estupendo Jared Harris haciendo de vampiro de buen corazón. Y, finalmente, tenemos al mismo David Lynch marcándose un cameo muy simpático como segurata. Mención especial para Galaxy Craze, raro nombre de una rara actriz de hipnótica belleza -rara- que ha currado muy poco y ha escrito algunos libros.
Escribe y dirige Michael Almereyda, que a día de hoy sigue currando y sigue tirando de los mismos derroteros. En 1998 intentó repetir un poco la broma con "La momia (Trance)", cogiendo nuevamente elementos del terror de "serie B" para llevarlos a terreno "arty" (y con Jared Harris), pero esta vez sin repercusión alguna (tal vez al no estar Lynch implicado).
En los créditos finales se alaba la existencia de nombres como los de Picasso o Bretón. Tómenlo como advertencia.
Curiosa y para una vez.

viernes, 8 de octubre de 2021

LINDA LOVELACE CANDIDATA A PRESIDENTE

Tras el éxito de “Garganta Profunda” (la película porno más rentable de la historia), su protagonista femenina Linda Lovelace, vivió los momentos de mayor celebridad en su culebreante carrera, por ese motivo a su pareja de entonces, David Winters, famoso por haber realizado las coreografías de “West Side Story” -y futuro director y productor de numerosos zetismos-, se le ocurrió que podía sacar provecho del palmito y popularidad de Linda, concibiendo una película para su completo lucimiento que sirviera para introducirla en el cine no pornográfico. No era baladí, porque en esos años posteriores a la película de Gerard Damiano, la Lovelace había acumulado una importante base de fans que incluía estudiantes universitarios, intelectuales y  actores de Hollywood. Era, pues, el momento de presentarla al mundo convencional. Sin embargo, y dada que la popularidad de la actriz venía precedida de la pornografía, esta “Linda Lovelace candidata a presidente” se rodó en su versión para todos los públicos —que incluye un plano inicial de la actriz en pelota picada y alguna escena de corte erótico pero todo muy contenido— y  en otra versión X con material más fuerte para su público natural. No obstante, el boom Lovelace ya había pasado para cuando se estrenó y la película fracasó comercialmente en cualquiera de sus versiones. Al margen de si la actriz seguía o no de moda, la película no es que fuera especialmente divertida y, si bien la versión light de esta era bastante edulcorada y ramplona, la versión X no era lo suficientemente hard como para que los pajilleros fueran a los cines de El Deuce a hacerse sus pajillas.
En la cinta, Linda Lovelace se interpreta a sí misma, aparece representada como una diva del pueblo, todo gira en torno a la figura de la actriz y, al final, resulta todo un tanto ridículo. Se trata de una desmadrada comedia de presupuesto medio que incluso contó con estrellas en su reparto —por ejemplo, Scatman Crothers aparece un momentillo— y que, aunque comienza muy bien con una serie de gags encadenados de una incorrección política que a día de hoy indignarían al público contemporáneo más dado a ofenderse —con una especial fijación por los distintos tipos de indios (nativos, de la india o sudamericanos) que son mostrados aquí poco menos que como animales, o asesinos irracionales—, la cosa pierde fuelle a los pocos minutos convirtiéndose en un batiburrillo de escenas donde muchos personajes van para arriba y para abajo, donde la Lovelace se muestra encantadora en todo momento, y donde la influencia de los cartoons de la Warner brothers se deja ver en todo momento, con individuos poniendo dinamita en la carretera a la Coyote y Correcaminos, pero con muy poquita gracia. A la hora de visionado ya está uno cansado de tanto corre-ve-y-dile, y la sensación de cansancio acrecienta cuando comprobamos, para más inri, que la película es larguísima. Resumiendo: Es (o pretende ser) simpática, pero no funciona a pesar del ritmo desenfrenado que lleva y lo desmadrado que se las propone.
Una serie de líderes mundiales, sin saber muy bien por qué, se reúne con el fin de buscar un candidato a presidente de los Estados Unidos de América. Todo el mundo tiene muy presente la película “Garganta Profunda” y, en comité, se decide que la próxima candidata a presidente debe ser su protagonista, Linda Lovelace. Cuando se reúnen con ella para proponerle la candidatura, ella no está muy convencida, pero al final accede y forma un partido político con el que se irá de gira por el país con la finalidad de captar votantes. Sin embargo, en Washington no están muy por la labor de que una estrella porno opte a la presidencia de los Estados Unidos, motivo este por el que la oposición contrata a un asesino a sueldo con la intención de que se cargue a tan popular candidata. Mientras el asesino intenta cumplir con su cometido, nuestra candidata se verá en mil y una disparatadas situaciones.
Bastante mala.
Como la película fue un fracaso, en la era del vídeo no consiguió obtener distribución videográfica, sin embargo si circularon copias de la misma en el circuito de la piratería, y esas son las cintas que los fans se fueron pasando de mano en mano, hasta que hace no demasiado, su versión para todos los públicos se comercializó de manera legal en formato DVD. Es por eso que, siendo como fue durante décadas un producto ignoto y de difícil acceso, la película generó un culto entre los aficionados al cine oscurillo y/o raro, que se decepcionaron profundamente cuando comprobaron que “Linda Lovelace candidata a presidente” era en esencia como “Los caraduras” pero mucho más cutre y deslavazada.
Curiosamente, la película se estrenó en nuestros cines en el año 1977, en aquella época en que todas estas películas picantonas, pero de contenido no muy duro, conseguían distribución a los albores de la clasificación “S”, aunque, posteriormente, no me consta que tuviera una continuidad comercial en formato vídeo (cosa que no he podido confirmar).
Dirige la película el chileno Claudio Guzmán, curtido en la televisión desde los años 60 dirigiendo para espacios como “El Show de Dick Van Dyke”, rodó un par de películas para cine siendo la que nos ocupa una de ellas y, después, continuó haciendo televisión, siendo sus últimos trabajos destacables algunos capítulos para la serie “Starman”.
“Linda Lovelace candidata a presidente” es una mierdecilla, pero también un producto la mar de curioso.

miércoles, 6 de octubre de 2021

"GUERREROS DEL ESPACIO" EN "FOTOGRUMOS"

El caprichoso destino quiso que, cuando anduve unas semanas rescatando páginas llamativas de la revista "Fotogrumos", se me olvidaran las tres de "Guerreros del espacio", que incluían el hermoso cartel y el respectivo reportaje. Con el enorme cariño que le tengo a esta saludablemente estúpida película ochentosa del legendario Stewart Raffill (y que, en ese sentido, hace perfecto doblete con "Hysterical") ¡¿cómo pude pasarlas por alto?! Cosas de la edad.
Pero que no cunda el pánico, que aquí se las dejo, para que deleiten sus cansados y aborregados ojos.
Atención al detalle de la que hace tres. Al parecer, y empujado por mi fanatismo hacia la película, en su día recorté una imagen -supongo que para decorar alguna carpeta escolar-, logrando así que, sin quererlo, un jovenzuelo Tom Hanks camino de la gloria entrara a formar parte del cast de "Guerreros del espacio". ¿No es maravilloso?.



lunes, 4 de octubre de 2021

THE BOOB TUBE

Típico producto zetoso y setentero concebido exclusivamente para sacar unas perrillas a costa de los pajilleros de los cines.
Su título, “The Boob Tube” hace referencia a una expresión yanki que se utiliza para denominar a la televisión, es decir, al electrodoméstico; un boob tube, es una televisión, pero su traducción literal sería tubo de tetas, y ahí es donde está el ingenioso chiste del título, ya que obviamente, lo que explota el film son las tetas.
Por otro lado “The Boob Tube” es también una parodia de corte erótico al estilo de aquellas películas humorísticas de los años setenta como “Made In Usa” o “Tunnel Vision”, cuya estructura narrativa consistía en emular los contenidos de un canal de televisión ofreciendo una serie de sketchs que, a su vez, parodiaban contenidos televisivos, pero en concreto, se inspiraba en la película “The Groove Tube”  de Ken Shapiro, que nos presentaba a un primerizo Chevy Chase, y que tuvo un éxito relativo. “The Boob Tube” se limita a tomar nota de aquella y muestra al espectador una serie de escenificaciones de corte erótico que se burla de los populares soup opera de la época (es decir, los culebrones televisivos) y una serie de caricaturizaciones de spots publicitarios que son la excusa perfecta para enseñar  tetas, que es lo que en realidad pretenden.
La gracia del asunto está en que la película fue ideada y concebida por gente que en realidad se dedicaba a la televisión y, sin proponérselo, resultó ser visionaria en el sentido de que fue rodada en vídeo de la época —tal y como se rodaban los soup opera— y luego hinchada a 35 mm. como se haría estilísticamente muchísimos años después en otro tipo de películas.
Sin embargo es fallida en todos los aspectos, primero, porque cualquiera diría, por ese título, que nos encontramos ante un suculento festival de tetas, pero  tetas, lo que se dice tetas, las que vemos son sugerentes y jugosas, pero más bien pocas. Poco tiempo en pantalla, quiero decir.
“The Boob Tube” es una película que con esa premisa de las tetas, realmente se pretende un artefacto humorístico, solo que el humor aquí ejecutado tiene bastante poca gracia. En segunda instancia, la película no funciona ni a pilas.
Lo bueno es que no sufrimos demasiado porque tan solo dura una hora, pero lo cierto es que, salvo por los créditos iniciales en los que vemos a una hermosa muchacha duchándose  y dándose bien de jabón como dios la trajo al mundo —y que a poco que seamos sensibles y sepamos apreciar la belleza, nos pondremos como una moto—, la película es bastante light en el sentido erótico. El resto, chapuceros segmentos sin gracia, sin brío y más aburridos que un Barça-Madrid.
El otro punto a favor es que podemos ver en ella a la espléndida, sensacional y despampanante Colleen Brennan, antes de aquella maravilla de sex comedy que era “¿Con quién me acuesto esta noche?”, previamente a convertirse en chica Russ Meyer y con mucha anterioridad a ponerse a zampar pollas en el porno, que es la industria del cine en la que más prosperó… lo que pasa es que en “The Boob Tube” no se explota su potencial en la justa medida. Sale poco.
El director es un tal Christopher Odin, que probablemente fuera un seudónimo utilizado por algún artesano de la televisión, porque con ese nombre, no se le volvió a acreditar en película ninguna; Esta sería la única.
Para ver por pura antropología y, después, papelera de reciclaje.

sábado, 2 de octubre de 2021

TIMESWEEP (TIEMPO MUERTO)

El supuesto encanto de "Timesweep" radica en su oscurísima procedencia y lo jodidamente difícil que es dar con ella. Editada el año 1987 en USA, actualmente solo se puede localizar en VHS mexicano, subtitulado y rebautizado como "Tiempo Muerto". De esta guisa un coleccionista yanki decidió emitirla online. En cuanto tuve noticia y, sobre todo, supe lo del subtitulado, decidí lanzarme, verla y reseñarla.
Un grupo organiza una "visita histórica" a un viejo estudio de cine abandonado. Una vez en el interior, y tras un destello de luz cegadora, un par son asesinados. El resto comienzan a correr en todas direcciones. ¿Un slasher? Podría paracerlo, pero no. Resulta que el asesino en realidad es una especie de troglodita loco. Y no está solo, le acompañan un centurión romano.... una panda de zombies... unos extraterrestres... unos monstruos hambrientos... y una niebla corrosiva. Total, que los protas han dado una especie de salto temporal y se encuentran en un no-lugar donde distintas épocas y dimensiones se entrecruzan. A partir de ahí, toca sobrevivir y encontrar un modo de regresar al presente.
¿Curioso verdad? Lástima que "Timesweep" esté rodada con cuatro reales (en celuloide, eso sí), por lo que los monstruos, básicamente, se limitan a unas cuantas zarpas + una boca dentada y la mayoría del minutaje lo conforman diálogos / discusiones. Sí hay agradecido gore. Sí hay un par de fugaces tetillas. Pero nada deslumbrante. En otras palabras, si no fuese por su condición de rareza, seguramente no habría terminado de verla.
Resultan saludablemente graciosos una serie de guiños y homenajes que van asomando a lo largo de la peli. Por ejemplo, los nombres y/o apellidos de algunos personajes: Romero, Agar, H.G.Lewis (tal cual), Price, Ackerman. Luego, una escena en la que llegan a un archivo de viejas películas, comienzan a hurgar entre latas y encuentran / inventan cosas como "Las leyes de ARKOFF", "En la banda CORMAN" o, directamente, "Nos vemos el próximo miércoles", que en versión original era un chiste recurrente del que John Landis fue echando mano a lo largo de su filmografía. Pueden saber más al respecto en WIKIPEDO.
El director, y padre putativo de "Timesweep", responde a uno de esos nombres musicales que tanto nos gustan por aquí, Dan Diefenderer. Es su única peli conocida y, por lo visto, luego se dedicó a currar de machaca en platós televisivos. Entre los agradecimientos del final localizamos a Fred Olen Ray y Don Dohler. Claro, eligiendo a semejantes maestros, ¿qué esperabas, julai?.
"Timesweep" encaja perfectamente en aquello de Rara, Misteriosa y Desperada. Pero más allá de eso, resulta del todo olvidable.

viernes, 1 de octubre de 2021

CRY MACHO (+ RESEÑA DE UNA RESEÑA)

Clint Eastwood es el último clásico vivo. Además de un individuo que cae extremadamente bien a la comunidad cinéfila que juzgará cualquier nueva película del actor/director con cierta subjetividad por el cariño que se le profesa, si bien es cierto que los estándares de calidad de este, por norma general, suelen ser altos. O sea, que lo normal es que Clint facture, a sus 91 años, una película que vaya de buena a buenísima; obras maestras a  estas alturas ya es difícil que realice, del mismo modo que ya tampoco va a dirigir  films que podamos catalogar de puta mierda.
“Cry Macho”  vendría se ser una película estupenda de Clint Eastwood. Sin más. Una buena historia, bien dirigida, bien contada y con el gustazo que supone siempre ver a Clint en pantalla. Esta media se mantiene así desde “Gran Torino” y es inamovible. Y teniendo en cuenta que ya entonces, en 2008, Eastwood anunció que se retiraba de la interpretación, cada nueva película en la que aparece es un regalo que nos hace.
“Cry Macho” es un proyecto maldito, un guion escrito por Nathan Nash que lleva dando vueltas por los despachos de Hollywood desde los años 70. Como a Nash le rechazaron este guion lo convirtió en novela, y más tarde trató de venderlo a algún estudio durante el resto de su vida, hasta que falleció en el año 2000. Por otra parte, cuando este guion ya se adquirió, fueron varias las intentonas de  convertirlo en película. Roy Scheider llegó a rodar planos de una película que nunca llegó a materializarse, Schwarzenegger, tras su mandato como gobernador de California, anunció que su vuelta al cine sería con este proyecto, e incluso Clint Eastwood estuvo a punto de dirigirlo con Robert Mitchum en el papel principal en plenos años 80, cuando este finalmente se decantó por ponerse tras las riendas de “Harry el sucio en la lista negra”. Muchísimos años después de aquello, Clint con su equipo habitual, se pone con ello.
La cosa va de un viejo Cowboy de rodeo que tiene una deuda pendiente con su patrón. Este tiene un hijo  fruto de una relación con una mujer adinerada y de mal vivir, y quiere traerlo a los Estados Unidos a vivir con él, así que, para cobrarse la deuda, envía al viejo Cowboy a que vaya a buscarlo y lo traiga consigo a los Estados Unidos. Cuando el anciano da con el muchacho y lo trae de vuelta, vivirá con él unas cuantas vicisitudes amén de establecer con él una amistad.
Se trata de una película muy bonita con Clint ya muy mayor. Poco más tengo que decirles al respecto. La cuestión que me lleva a escribir esta reseña, es la siguiente: Leí no-se-donde, que no-se-cual científico decía que cada generación venidera suele ser un poco menos inteligente que la anterior, y que el nivel intelectual de los nacidos a partir del año 2000 es fronterizo con la subnormalidad.
Bien, leyendo varias reseñas, ya sean  profesionales o de los fans, me encuentro con dos tipos bien diferenciados de opiniones y todas ellas carentes de objetividad: Por un lado tenemos las entusiastas reseñas de los críticos y los seguidores de más de 40 años de edad (entre los que me incluyo) y las de un sector de la crítica cool y millenial, que a duras penas saben quien es Clint Eastwood pero que se creen en potestad de decir lo que les apetezca sobre él. Todo correcto, no espero que a un mequetrefe seguidor del hostiable Ibai o de cualquier otro de tantos youtubers que existen, le guste una película que, nos pese o no, es ya para señores mayores. No problem. Mi problema viene cuando una película como esta, inofensiva, de buenas intenciones, que promueve la amistad e intenta asumir su lugar obsoleto en la sociedad actual (o que al menos es consciente de ello), ofende a una serie de analfabetos y basan toda su crítica en las actitudes deleznables que, según ellos, muestra la película, obviando todo lo demás. Parece que desconocen el concepto “ficción”. Además de que la película no tiene ni un solo fotograma que sea ofensivo.
Pero, al margen de que un tipo con sombrero te parezca deleznable ¿la película que tal? Pues no saben contestar, ni les interesa. Al final han escrito la reseña para darse cera a sí mismos, la película, el cine, en realidad se la suda.
Todo esto viene dado precisamente por que me he fijado que es mucho el público joven que acusa a esta película, entre otras lindezas, de machista. No creo que “Cry Macho” sea nada de eso (y sí lo fuera ¿qué?). Y además veo que esto sucede en todo el mundo… Pero la palma se la lleva una muchacha en Letterboxd que va a degüello con la película. Más que ir a degüello con la película, saca la lupa de Sherlock Holmes a ver cuantas actitudes inapropiadas encuentra para poder quejarse. Por supuesto, Clint ya se olía todo esto y, cuando su joven partenaire hace un alegato a favor de la figura del “macho” en la película, este le dice que cuando lleguen a Estados Unidos se olvide de todo ese rollo del “macho”, porque allí aquello no está muy bien visto. Como si vaticinara todo lo que iba a suceder con su película en lo que es la vida real.
Entonces esta chica, como Clint aquí es un hombre de rodeo, hace su particular sinopsis de “Cry Macho”: “Un hombre que abusó de los animales toda su vida en el rodeo, se encuentra con un niño que "rescató" a un gallo y le dio una razón para vivir en peleas de gallos”. Y continúa “Se les presenta como amantes de los animales a pesar de que ambas industrias son increíblemente crueles y deberían estar completamente prohibidas. El gallo claramente actuó bajo una inmensa cantidad de estrés todo el tiempo y hay al menos tres escenas en las que los caballos fueron agitados y obligados a actuar”.  Efectivamente, el rodeo americano y las peleas de gallos son empresas crueles que deberían estar prohibidas. Igual que los toros  o el tirar la cabra desde el campanario. Es más, yo impondría penas gordas para los practicantes de ese tipo de actividades, pero, que yo sepa, ni Clint es en realidad un cowboy de rodeo, ni al gallo le vemos pelear en ningún momento (además que se usaron 11 gallos durante la filmación, no uno, a lo mejor para no estresarlos), simplemente estamos ante una ficción. Yo no sé que sería de esta chica si se pone a ver “A Serbian Film”.
Pero al fin y al cabo la defensa de los animales es una causa noble. Puede estar especialmente sensibilizada con el tema. Pero hay más cosas que le molestan: “No solo el trato a los animales es un problema, sino que Clint Eastwood tiene 91 años. En un momento dado, una mujer de treinta y tantos intenta seducirle y él la rechaza. Luego, una mujer de entre 40 y 50 años (es una señora de setenta largos en realidad, pero es igual) se enamora de él. ¿Se puede considerar esto aceptable? Además, los protagonistas hacen chistes sobre las víctimas de violación y las personas con discapacidades. Esto no está bien y estoy realmente decepcionada de ver que la gente está puntuando esta película con más de una estrella”. Es una pena, porque los chistes de violaciones y discapacitados, o no están en la película o estaba más distraído de lo normal, porque lo cierto es que no escuché ni uno, ya me hubiera gustado. Y en el caso se que así fuera, los chistes son solo eso, chistes. La chica concluye diciendo: “Por no hablar de que la mayoría de los actores apestan, pero eso es lo de menos porque cualquiera de estos otros temas son mucho más importantes. Además, en una escena, comen pollo frito con el gallo de pelea presente en el comedor. Una pedazo de mierda, eso es lo que es”. Lo de comer pollo frito con un pollo presente en la mes es una buena observación…
En fin. Así están las cosas, así se calibran las películas a día de hoy.
Dan ganas de decirle: ya, ya hemos visto que eres una mujer comprometida con un montón de causas, una mujer noble e inteligente. Ahora, dime ¿Qué te ha parecido la película?
Sin más. Solo quería compartir con ustedes mi machismo, mi misoginia y mi apoyo al maltrato animal  otorgándole en Letteboxd, a “Cry Macho”, cuatro estrellas como cuatro soles. Porque quizás soy uno de esos puretillas que necesita hacer un curso de formación de género y que exageran ante las bondades del tío Clint. Gracias a  Satanás.