sábado, 30 de julio de 2022

EL SEAVER NO OCUPA LUGAR (2ª PARTE)

La semana pasada les hablaba de Chris Seaver y una de sus películas. Bien, hoy toca darle un repaso a las restantes que vi y descubrir cuales fueron mis respectivas impresiones.
"Carnage for the destroyer" 2006- Cuenta la historia de un jevillarro flipado dispuesto a construir una atracción para el día de Halloween en honor a un dios destructor. Durante el proceso, logrará que aquel reviva y comience con la escabechina. Siendo la segunda peli Seaveriana -con subtítulos- que veía, temía disfrutarla menos. Pero aunque el efecto sorpresa se pierde, sigue siendo soportable, no demasiado aburrida y medianamente simpática, lo que ya es mucho. Pal caso destacar que esta versión está censurada. Por avatares del destino, dispongo desde hace años de una copia en inglés a pelo, y el día que le di un repaso quedé boquiabierto con una escena muy gráfica en la que un personaje (Teen Ape) se corre de verdad, sin truco, sobre las tetas enormes de una pava muy morbosa. Sensacional. Bien, aquí eso ha sido extirpado. Le precede un cortante fundido a negro. Algo parecido ocurría en "Filthy McNastiest: Apocalypse Fuck", así que tengan en cuenta que todos los títulos de los que hablo ESTÁN INMORALMENTE CASTRADOS. No creo que eso afecte mucho al elemento cómico, pero desde luego le quita parte de la diversión.
"Wet Heat" 2008- Pillan a Teen Ape liado con un menor y lo llevan a la cárcel. Allí, y por su glorioso pasado militar (??), le proponen rescatar al presidente del show business a cambio de la libertad. El tipo accede.
En esta ocasión el blanco de la parodia y/o burla afectuosa es el cine de acción. Las citas son tan previsibles como inevitables: "1997 Rescate en Nueva York", "Terminator", "Desafío Total", etc. El resultado sigue siendo bastante soportable para lo que son esta clase de mierdas, pero es cierto que le falta chispa. Que los chistes no funcionan tan bien. Y que Teen Ape agota como protagonista, funciona mejor en roles secundarios. El punto álgido de la fiesta lo aportan Billy Garberina interpretando con muchísima gracia a una mezcla entre el Tim Curry de "The Rocky Horror Picture Show" y el Gene Simmons de "Nunca es pronto para morir", y Katherine Indovina dando toda una lección de divertido histrionismo. El horrible diseño de los horribles créditos lo firma orgulloso Andrew Shearer. Muy flojita.
"Filthy McNastier: Maximum Dousche" 2005- Una moza acomplejada por sus escasas ubres invoca al demonio Phil quien, aunque le concede una buena delantera, se aliará con un vampiro de la zona y acudirá a la fiesta que organiza la prota para armarla gorda.
Más de lo mismo, aunque un pelín torpe y crudamente facturado. Por desgracia esta es la versión censurada. Según me he informado, hay una escena en la que alguien lame una polla de goma supuestamente untada en caca. No obstante, todo el elemento ofensivo es muy tonto y no funciona para nada. El que mejor se lo curra como actor es el propio Chris Seaver en un doble papel. Cierto que la he visto entera y no me he aburrido en exceso (dura 46 minutos, dos menos que la íntegra), pero también que me cansan los repetitivos recursos del videoasta. Tanto que esta fue la última. Si algún día me animo con el resto, habrá una tercera parte de la reseña. Si no, quédense con lo que sigue.
Conclusión: Tras la sobredosis de vídeo-flatulencias Seaverianas, hay dos cosas que ya comprendo mejor. Una la comenté en la primera parte, su éxito. La otra es la actual decadencia, desgana, desmotivación e incluso depresión del amigo Chris. Hace ya tiempo que bajó el ritmo hasta casi cero. Y aunque ahora amenaza con una webserie, inevitablemente las cosas ya no brillan como antaño. ¿Motivo? Ese encabezonamiento en seguir recurriendo a los mismos elementos y esquemas, las mismas maneras, tácticas, gags y arquetipos de lo que hacía hace veinte años. Y, claro, eso es imposible (y ahí tienen como ejemplo su costrosa, descuidada y desapasionada aportación a la antología "Hi-8 (Horror Independent 8)”). Chris Seaver ya no es aquel chaval. Probablemente lo normal sería actuar de modo honesto consigo mismo y crear según lo que hoy día le pida el cuerpo. Pero estos yankis viven demasiado atados al tema económico y al tema popularidad, y él sabe (o cree saber) que esa es la imagen que se ha creado y, sin ella, no sería nadie (por poco que sea ya). Una lástima. Claro que también podría tratarse de un escalofriante caso de falta de inquietudes, lo que entonces ya escaparía a mi comprensión. Yo, aquí, me a-peo.

viernes, 29 de julio de 2022

CHARLIE Y SUS DOS CHAVALAS

Con ese título castellano, “Charlie y sus dos chavalas”, esta película parece sugerir un tórrido romance entre un señor de mediana edad y dos jóvenes desinhibidas y complacientes que le hacen la vida más placentera al interfecto. Puede parecer una suerte de película clasificada “S”, pero nada más lejos de la realidad, ya que aunque en esencia trata sobre eso, estamos ante una película franchute de autor donde toda referencia sexual aparece de una forma muy sutil y sofisticada, y donde, por encima del sexo, prima la amistad.
Su director Jöel Série, uno de tantos autores franceses con cierto prestigio de los 70, generó cierta controversia con su primer film, “Mais ne nous délivrez pas du mal” por presentar a jovencitas adolescentes adorando a Satán y haciendo guarrerías en su nombre, lo que costaría la prohibición de la película en Francia y el culto hacia la misma por parte de ciertos sectores finos de la cinefilia. Más tarde vendría su gran éxito “Las Galettes de Pont –Avent”, film más ortodoxo que los anteriores que condicionaría en adelante su carrera, pero entre medias se rodó la película que nos ocupa que se centraría en algo tan francés como es el “ménage à trois”, que aunque su acepción popular hace referencia al mero triangulo sexual, en realidad la expresión se refiere al poliamor, siendo el significado de esta frase “hogar de tres”. Así que en cierto modo “Charlie y sus dos chavalas”,  podría parecer el sueño húmedo y pervertido de todo caballero de mediana edad en formato road movie, pero en realidad se trata de una oda a la libertad desde un punto de vista hippie, setentero y afrancesado.
Cuenta la historia de Charlie, un individuo cuarentón que conoce, en la oficina del paro, a dos jóvenes veinteañeras, también paradas, con las que hace buenas migas. Como no tienen nada que hacer, deciden ponerse a vender hules de manera ambulante por los mercadillos de toda Francia, ocasión esta que les servirá para conocerse mejor y, con el tiempo, vivir una situación romántica entre los tres. Y todo va viento en popa hasta que, en uno de los mercadillos a los que acuden para subsistir, hace acto de presencia un señor calvo y con bigote, de gran apetito sexual, que romperá con malas artes ese hogar de tres, con trágicas consecuencias.
Cine de autor en el más estricto sentido de la palabra, que más allá de un título curioso y atractivo, lo que trae son conversaciones acerca de la vida y el amor, con un inevitable tufo francés setentero, rancio y de puto viejo verde que, por otro lado, no está mal del todo. Vamos, que está entretenida la cosa.
Por supuesto, todo acto erótico es tan solo sugerido, aquí no se ve ni una mala tetilla, aunque sí que hay mucha intencionalidad de folleteo por parte de los tres protagonistas.
El tal Charlie que se va de picos pardos con las chavalitas estaría interpretado por Serge Sauvion, que pese a contar con una larga carrera como actor en películas desde la nouvelle vague, alcanzó cierta notoriedad como actor de doblaje, dando vida en francés a personajes tan populares como Colombo. También sería recordado por ser la voz del César en las películas animadas sobre Astérix. Nathalie Drivet y Jeanne Goupil, habituales del cine de "serie b", serian las pizpiretas chavalitas que confraternizan con Charlie, mientras que el calvorota revienta familias estaría interpretado por Jean-Pierre Marielle, un actor tremendamente popular en Francia cuya fama y estatus se podría equiparar aquí con la de nuestro José Luis López Vázquez, por ejemplo.
Sin más, una película entretenida y con un título castellano que me encanta (aunque no me desagrada la traducción literal que sería algo así como “Charlie y sus dos pollitas”).

miércoles, 27 de julio de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 14 - CRÍTICAS

En una revista de pretensiones tan intelectuales como era "Casablanca" ¿de qué manera se tomaban las películas abiertamente comerciales y/o populares? ¿Qué decían de ellas en su sección de críticas? Hablamos de los años ochenta, una década maravillosa para el cine popular desde la óptica del público, pero fatal desde la del crítico, que solían machacar todo lo que apestara a blockbuster o género. Entonces leerlo te cabreaba. Hoy resulta casi cómico, especialmente en algunos casos que veremos a continuación.
Para vivirlo en sus carnes, bastará que le den a la tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón mientras canturrean felices aquello de: ¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!

Para su escueta crítica de una película hoy tan bien considerada como es "Acorralado", Felipe Vega se desgañita acusándola de pasarse la novela original de David Morrell por el forro de los cojones y, cómo no, calificando a Sylvester Stallone de inculto por no leerla. Entonces era algo muy común, tratar de tonto al actor (luego, tras "Rambo", empeoraría) Y es algo que siempre me ha hecho mucha gracia, Stallone será tonto... pero fue nominado al Oscar por el guion de "Rocky" (también por su interpretación), triunfó como la cocacola y hoy es el mito viviente que es. 
¿Tu, Felipito, qué has hecho?


La siguiente tenía que ser la bomba: "Casablanca" haciendo una crítica a
la última comedia de... ¡¡Cheech y Chong!! Maaaaadre! Veamos. 
Bueno, como pasa con muchas parrafadas de la revista, no está claro si es positiva o negativa. Se toman el tema demasiado en serio y desvarían mediante intelectualismos. Aunque la frase final sí lo sentencia con cierta claridad.
En fin, pensaba que de un crítico llamado Pachín Marinero Viña obtendría algo más de frescura. Y, sin embargo, me ofusca comprobar que acusa a "La vida de Brian" de "cine cómico fácil" y llama gordo a Cheech -aunque lo confunda con el otro- ¿En serio Pachín? ¿Tu te has fijado en los musculazos que gastaba? 


Ya tenemos de nuevo al bueno y viejo Miguel Marías. Y, una vez más, se encuentra ante la incómoda tesitura de decir algo negativo de una película ultra-comercial (encima con el sello Spielberg, el demonio de la crítica sesuda de la época) que, en realidad, ha disfrutado como un enano. Así, recurre a su habitual prosa retorcida. Aunque al final pierde uno poco los papeles, sale del armario y reconoce abiertamente las virtudes de "Poltergeist". Película que, curiosamente, a mi nunca me ha acabado de gustar.



Posiblemente, a Marías le pegaba más David Cronenberg. Es cierto que en aquella época todavía no acarreaba el respeto intelectual que tiene hoy, pero ya habían tímidas muestras. Sin ir más lejos, por esos años Martin Scorsese se había declarado admirador suyo. Y lo prueba esta crítica bastante positiva de "Cromosoma 3" -con referencia también alegre a Carpenter y De Palma- Lo que no acabo de comprender es ese comentario sobre el público aficionado al cine de terror. Tal vez ustedes sepan qué intenta decirnos Don Miguel.
Me escriben y meloplican, porfas.

lunes, 25 de julio de 2022

LA MOTO FANTÁSTICA

La película “Historias de Navidad” de Bob Clark supuso un hito del cine navideño en los Estados Unidos. Se trata de toda una cinta de culto que aún a día de hoy se proyecta como parte de la programación navideña de un sinfín de canales de televisión estadounidenses con altísimos niveles de audiencia. En consecuencia a ese éxito, su principal protagonista, un niño con gafas de concha enormes y tirando a repelente llamado Peter Billingsley, se convirtió en un actor popular y querido para los americanos, si bien su presencia no trascendía más allá del personaje que interpretó en aquella película de culto. Sabido esto, y sin hacer mucho ruido, las distintas productoras de "serie B" tuvieron en cuenta la popularidad de Billingsey a la hora de elaborar los castings de sus películas y, hasta que el muchacho pegó el estirón, dio tiempo a que protagonizara un par de títulos para su completo lucimiento. El más destacable sería esta “La moto fantástica” del año 1985, en la que Billingsey no solo es el principal protagonista y reclamo, sino que además se le exigió llevar puestas exactamente las mismas gafas que utilizó en “Historias de Navidad”, pese a que para 1985 esas gafas ya eran un modelo obsoleto. Así no cabía duda de quién era.
La película, con un presupuesto ínfimo de 800.000 dólares, cuenta la historia de un chaval que se va a hacer la compra y con el dinero que le da su madre, mas su bicicleta de cross, consigue una moto destartalada que, según le advierte un anciano que pulula por la zona donde el chaval hace la transacción, es muy especial. Cuando llega a casa con la moto, a su madre no le hace ni puta gracia lo que ha hecho con el dinero de la compra, así que decide llevar a empeñar la moto, cosa que da igual porque esta resulta ser un vehículo mágico con autonomía propia, y regresa a los dominios de su nuevo dueño en cuestión de minutos. Por otra parte, un especulador bancario pretende expropiar un destartalado puesto de perritos calientes propiedad de un amigo del crío con el fin de comerciar con el terreno. El chico irá con la moto para arriba y para abajo intentando desarmar los planes del malvado banquero, sorteando las vicisitudes que se le presentan por el camino.
Se trata de una película extremadamente rara. Está claro que es un entretenimiento tonto para niños muy pequeños, sin embargo son los 80, todo da lo mismo, y los chavales protagonistas no solo utilizan palabras malsonantes todo el tiempo, sino que además uno de los amigos del protagonista, el alivio cómico, es un pequeño pervertido sexual de 11 o 12 años que tiene el sexo en la cabeza todo el tiempo, y su presencia y chascarrillos son usados en el argumento a modo de gag recurrente. Incluso hace comentarios sobre las enorme tetas de una adulta que salta entre el público de una competición de cross y que llama la atención al chaval. Dice, con cara de obseso sexual: “Está claro que las más grandes son las que más botan”. Los 80 eran divinos. Decir lo que sucedería al respecto a día de hoy, sería ya un cliché.
Asimismo, la moto del título no es más que un reclamo tonto. No tiene nada que ver en la trama principal, la de anularle los planes al banquero, porque es una moto inútil. Tiene autonomía propia, en una ocasión vuela y hasta mueve los faros delanteros como si fueran ojitos, pero los tejemanejes del protagonista a la hora de intentar que no chapen el puesto de perritos calientes podría haberlos hecho perfectamente a pié, así que tiene una moto mágica como podía no tener absolutamente nada, que la película sería la misma. En cualquier caso, un tostón y una chorrada.
"La moto fantástica" fue un pequeño éxito de la venta directa en los USA llegando a poner en circulación más de 100.000 cintas de vídeo sin un paso previo por el cine. A España llegó también para su alquiler en videoclubes, pero si esta película en los USA respondía a la posible demanda del protagonista de “Historias de Navidad”, aquí, donde aquella se estrenó pasando prácticamente inadvertida y, por tanto, Peter Billingsey le importaba tres pimientos al público español, este respondía a otro tipo de demanda absolutamente popular y de corte callejero.
En los 80, en nuestro país la televisión mantenía a la población bien ocupada durante las sobremesas y, por lo tanto, las series emitidas a la hora de comer, más allá de tener éxito, se convertían en una suerte de fenómeno social que tenía a todo el público hablando de ello en el bar, la cola de la compra, o en el caso de los niños, en el patio del colegio. La serie “El coche fantástico” supuso un bombazo sin precedentes en la sociedad española y una vez terminada, el público en la calle quería ver más tramas con vehículos que, al igual que Kitt, fueran fantásticos. RTVE sació la sed del espectador con una serie de las mismas características que “El coche fantástico”, solo que en esta ocasión el protagonista viajaba en una moto. La serie se titulaba “Street Hawk” y a la televisión nacional no se les ocurrió titularla “La moto fantástica”, sino que hicieron  una traducción más literal del título y la llamaron “El Halcón callejero”. Sin embargo, y dadas las características de la serie, en la calle todos los chavales llamaban a la serie “La moto fantástica” deliberadamente. Si ustedes rondan entre los 40 y 50 sabrán exactamente de lo que les hablo. Pero claro, aquello fue una especie de mote, esto era “El Halcón callejero” y por lo tanto no existía una moto fantástica oficial. Y está claro que la chavalería lo pedía a gritos.
Un par de años después, que quizás toda esta fiebre por “lo fantástico” ya había desaparecido, una distribuidora pequeñita que ponía en nuestros videoclubs toda suerte de ponzoñas llamada Silver Screen, consiguió los derechos de distribución de la película que nos atañe cuyo título original rezaría “The dirt bike kid”, algo así como “El chaval de la moto de cross”. Conscientes de esta demanda popular de moto fantástica, ni cortos ni perezosos, y puesto que el título no estaba registrado por nadie ya que no existía un producto que lo usara, le encalomaron a la película el solicitado título —no sin acierto porque, aunque la moto de la peli es un absoluto muerto, se supone que tiene cualidades fantásticas— y, bajo este, apareció en alquiler en vídeo casi, casi entrando ya en los 90. Y claro, dio un poco lo mismo.
Sin embargo es un título que evoca poco a la nostalgia porque ya en su momento pasó inadvertido y no son muchos los que guarden un grato recuerdo para con la película, porque, motos fantásticas aparte, la verdad es que es un rato mala.
Posteriormente fue emitida en televisión en contadas ocasiones, pero, como fuere, y que yo sepa, no se le concede un gran culto en nuestro país, ni tan siquiera por los treintañeros abanderados de la nostalgia que reivindican títulos que ya llevaban 10 años existiendo cuando ellos todavía no habían nacido. Con todo, hace poco apareció una flamante edición en Blu-ray a partir de un nuevo master HD, eso sí, editada de manera pirata.
“La moto fantástica” está dirigida por un tal Hoite C. Caston que previamente había realizado capítulos para una serie de televisión y que, tras esta, no se le acredita trabajo alguno en cine, al menos con ese nombre.
Con todo, la película no deja de ser una curiosidad, que es lo que a mí me interesa.

sábado, 23 de julio de 2022

FILTHY McNASTIEST: APOCALYPSE FUCK (o EL SEAVER NO OCUPA LUGAR - 1ª PARTE)

Tras facturar los consabidos fan-films sobre "Viernes 13" o consortes con la cámara de vídeo familiar, Chris Seaver descubrió a Troma y decidió cambiar de tercio aplicando las tácticas de la factoría de Lloyd Kaufman (y Michael Herz), es decir: humor cafre, escatología y el habitual tono ultra-desmadrado presente en títulos como "El vengador Tóxico", "Viva la juerga" o "Mutantes en la universidad". De su cosecha "geek" añadió guiños a la cultura popular y los inevitables clásicos del terror moderno. Todo ello cocinado bajo el nombre de "Low Budget Pictures". Armado con sendos dvd´s bajo el brazo, y dispuesto a llamar la atención, se convirtió en una presencia constante en las Cons de media Norteamérica, lo que comenzó a granjearle cierta reputación. Sus películas se vendían muy bien, esputando todo un séquito de admiradores (e imitadores, en breve hablaré de uno de los más "destacados"). Consciente de ello, J.R.Bookwalter comenzó a editarle cualquier cosa que pariera a través de su flamante sello "Tempe Video". Seaver llegó a ganarse la vida con sus video-costras, por lo que, inevitablemente, se veía en la tesitura de grabar sin descanso (hasta cinco en un año), pero también sin ganas ni ilusión, meramente por sacarse unos reales. Podemos hablar incluso de un "seaververse", con personajes propios (como Deathbone, Bonejack, Teenape, Mulva, Puggly, entre muchos otros) apareciendo continuamente en las películas para mayor algarabía de los incondicionales.
A estos, y la cada vez más notoria fama de Chris Seaver, había que sumar los que le detestaban con pasión y aborrecían su estilo de comedia inmadura, propia de un niñato adolescente que se ríe de su propios pedos. Hubo quien le calificó como "el peor filmmaker de la historia". Y, lo crean o no, esa mala fama le pasaría algo de factura con los años. No suele figurar en las enciclopedias del SOV reciente. Y en su actual faceta de YouTuber de la cultura pop ochentera, tampoco es que atraiga multitudes, lo que viniendo de él, y de esa parte del globo terráqueo, es muy raro.
Lo narrado ocurrió a lo largo de los dosmiles. Y puesto que todo aquello que comienza debe acabar, la debacle vino cuando, irónicamente, Chris Seaver logró, por fin, su preciado sueño: entrar a formar parte del imperio Troma. Lloyd Kaufman le fichó legal y oficialmente (llegando a mentarle como director de una secuela de "Sgt. Kabukiman N.Y.P.D." -supuestamente titulada “Sgt. Kabukiman and the Lesbians of Bonejack High”- jamás materializada). Más feliz que una perdiz, comenzó con su película tromática. Sin embargo, contra todo pronóstico, las cosas fueron como el culo y una historia sórdida, nunca del todo aclarada, rompió la relación (aunque la asociación sí dio sus frutos: "Teen Ape Vs. The Monster Nazi Apocalypse", distribuida tiempo después un poco de tapadillo). Tremendamente decepcionado, Seaver se alejó de Troma, chapó "Low Budget Pictures" y comenzó de cero con un proyecto no totalmente distinto, pero más ambicioso y, por tanto, carente de la frescura casera de las películas previas.
Tras muchos años interesado en las costras del chaval, llegué a pillarme un dvd recopilatorio con varios títulos. El problema es que venían en versión original. Y resulta que el 90% de la gracia de su "obra" reside en unos diálogos que, al contrario de las apariencias, están perfectamente escritos, pensados y, en ocasiones, resultan altamente floridos... a pesar de ir cargados de referencias sexuales y tacos. Así pues, dado mi limitado entendimiento del inglés hablado, no disfruté mucho de aquel dvd. Sin embargo, hace poco tuve acceso a varias películas seaverianas con subtítulos en británico y así la cosa cambia (se me da muchísimo mejor leído). Me vi unas cuantas y, lógicamente, no pude reprimir el deseo de dedicarles espacio en este santo ciber-lugar, comenzando por la que consumí primero y, por tanto, más me impactó: "Filthy McNastiest: Apocalypse Fuck", del 2005.
La elegí a modo de desvirgue por la curiosa aparición como actor del "underground horror auteur" Andy Copp (amigo y defensor de Seaver). Resulta que, como en toda subcomunidad que se precie, muchos de los nombres habituales del SOV-ismo yanki colaboran los unos con los otros. Y, parece tonto, pero es algo que me hace bastante gracia. De hecho, sorprende también encontrar en la lista final de agradecimientos a Andrew Shearer, capitoste del colectivo "Gonzoriffic".
La movida gira en torno a un negro gordo con la polla tan pequeña que su super-tetuda novia le abandona. Desesperado, acude al demonio del sexo, D’artagnan (??), quien le concede una buena tranca pero, a su vez, comienza a perpetrar toda clase de fechorías. Entre las perlas tenemos un delirante aborto practicado "in situ" y la recreación / parodia del ridículo baile de Crispin Glover en el cuarto "Viernes 13".
A medida que veía "Filthy McNastiest: Apocalypse fuck" me percataba de que me estaba... er... ¡¡gustando!! Y no solo eso, además ¡¡me reía con su comedia voluntaria (porque de la otra, ni pizca)!! Pero lo más delirante y asombroso es que no me aburrí durante los agradecidos 50 minutos que duró. Costaba creérselo.
Ya estaba claro a santo de qué Chris Seaver había logrado éxito y cierto estatus en su momento. Contrariamente a casi todo el SOV producido en tierras norteamericanas (y, me atrevo a decir, mundiales), aquello no era un puto coñazo previsible, lento y desavorío. Desde luego quedaba lejos de ser perfecto, pero hacía gala de mucho dinamismo, frescura, chispa y, sobre todo, un agradable sentido de la diversión. Que se lo pasaron bien grabando salta a la vista y, sobre todo, se transmite. Seaver, tío listo, sabía cuales eran los males del SOVismo y no estaba dispuesto a replicarlos. ¿Cómo? evitando excederse con la duración y tomarse en serio a sí mismo y su labor. No querer aparentar más. Ni pretender lograr un "look" cinematográfico. Asume lo que hay y lo explota como parte del chiste, grabando con lo puesto, sin elementos extras, sin florituras, cámara de vídeo en mano, dotando de cierto brío a las imágenes.
También comprendía por qué Seaver decía detestar la serie Z. No hay pizca de esta en "Filthy McNastiest...". No es esa su influencia, y canta a la legua. Un poco como le pasaba a "Mal Gusto" de Peter Jackson (que para algo es una de las pelis de cabecera de Seaver) Comparten estéticas y costrosidades con el cine "trash" puro, pero no pertenecen a la misma familia.
Cuando terminó, y aturdido por la sensación positiva que me recorría el espinazo, una duda asaltó mi mente "¿Serán el resto de sus películas igual, o es que, por pura casualidad he ido a pillar una de las mejores?" Tal vez haya sido cosa de la novedad. I don´t know.
Vuelvan la semana que viene al mismo seavercanal, a la misma seaverhora, y descúbranlo.

viernes, 22 de julio de 2022

GIZMO!

“Gizmo!” es una película construida a partir de material filmado entre los años 20 y 40, una colección de imágenes antiguas que, convenientemente montadas, dan forma a este documental que si bien se estrenó en pleno auge del género mondo —este lo sería, pero uno para todos los públicos— también se anticiparía a lo que vienen siendo subproductos como “Jackass” o “Dirty Sánchez” en los que individuos simplemente hacen tonterías ante la cámara porque les están filmando. Y es que “Gizmo!” nos muestra, sobre todo, imágenes de inventos imposibles que unas veces funcionan y otras no (desde avionetas hechas de cartón que alzan el vuelo unos segundos para luego estrellarse contra el suelo, hasta lanchas que se elevan hacia arriba gracias a unas hélices insertadas en medio, pasando por un artefacto que, en la cuna, detecta la orina del bebé y suena, avisando de esta forma a la madre para que le cambie el pañalito…), nos muestra extraños vehículos creados por el hombre (una rueda que gira sobre su propio eje desde el cual conduce el señor que lo ha inventado…), pero también nos muestra forzudos que impiden que avionetas despeguen sujetándolas con sus dientes, señoras que aguantan el peso de un señor que se lanza a su estomago desde una escalera, fornidos caballeros de mediana edad que soportan con su torso disparos de cañón y, también, curiosos individuos que se autolesionan con el fin de llamar la atención, como ocurría en “Jackass”, anteriormente mentada. Y en ese campo vemos, entre otros, tipos que se estampan la cabeza contra la pared con un casco de football supuestamente indestructible.
Son innumerables las chorradas seguidas que llegamos a ver en esta película. Muchas de esas imágenes las tenemos grabadas en nuestro cerebelo porque las hemos visto mil veces en No-dos, archivos y sobremesas, pero la gracia del mejunje que es “Gizmo!” consiste en como está servido; con voz en off explicativa, cuando no músicas setenteras —se montó en 1977— que ilustran a la perfección lo que nos enseñan e incluso secuencias mudas que han sido dobladas para la ocasión. Como eran  escenas sin ningún tipo de banda de sonido, la producción contrató lectores labiales para saber que decían esos personajes, concretamente en la que una zumbada se desliza desde un edificio unido a otro con un cable, usando una polea de la que colgará ¡con los dientes! Después agradecerá a los allí presentes y a todo Broadway por la atención prestada, en histriónica voz doblada.
Poco más, se trata de eso, de una selección de imágenes insólitas y muy antiguas (ya lo eran en el momento que se montó la película hace cuarenta años, imagínense ahora…) que, hiladas a un ritmo arrasador, hacen al espectador pasar un buen rato.
El ideólogo de este documental para el que apenas se filmó una escena (un tipo en ala delta al final) es Howard Smith, periodista y locutor de radio que cuando se lanza a rodar su primer documental, gana el Oscar. Lo haría con “Marjoe” un extraño documento sobre familias evangelistas. Después firmaría este “Gizmo!” y esa sería toda su carrera como director de cine. Para los más curiosos decir que Smith aparecía en un pequeño papel como comentarista de televisión en “Zombie / Dawn of the dead” de George A. Romero.
Sin más. Muy divertida y para ver en una tarde tontorrona y aburrida.

miércoles, 20 de julio de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 12: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART TWO, BEYOND INFINITY)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

De "Beyond Infinity Films" ya hemos hablado mucho por aquí. Incluso en formato PDF. Así que no voy a extenderme más al respecto, ni explicaré por qué despierta semejante fascinación en mí. Pasaremos directamente a la galería de imágenes, extraídas de un glorioso reportaje publicado en su día en las páginas de "Mad Movies" (num.58, Marzo del 89), más la intrusión de un par sacadas de "L´Ecran Fantastique".




Ver la respectiva reseña de "Robot Holocaust"


Sobre la fascinantemente horrible "Cazador de 
mutantes" hablamos en nuestro pest-seller.


Justamente, ahí va una rara imagen del making of
de la interfecta, con el gran Ed French (derecha) currando
en los maquillajes de los costrosos pero molones cyborgs asesinos.


Pre-cartel de "The Imp", película cuyo título mutó a
otro bastante menos sobrio, lo tienen a continuación...


Supongo que, por cuestiones morales, ese "Bitchin´" (que podría traducirse como
"zorrunas" o "perrillas"), de connotaciones algo "ofensivas" para cierta platea
femenina sin sentido del humor, desapareció, quedando "Sorority Babes in the Slimeball 
Bowl-O-Rama" (emitida en nuestra "Noche de lobos" como "Juego Infernal").
Lo cierto es que, si la ven, no encontrarán el logo de "Beyond Infinity Films"
por ningún lado. Pero se supone que forma parte del catálogo.


La marioneta malvada y graciosilla de
"Sorority Babes in the Slimeball Bowl-O-Rama"


Justamente, en este cuadro maravilloso pueden ver imágenes del rodaje
de "Sorority Babes..." y, también, de otro "clásico" de su mismo
director -David DeCoteau, el que posa en la foto final-, "Creepozoides",
uno de los títulos más famosos de "Beyond Infinity". ¿Que por qué
le dedicamos tan poco espacio? Tranquis, dentro de unas semanas
obtendrán respuesta generosa al enigma.
(
Ctrl + botón izquierdo del ratón para ampliar)



Estas dos imágenes pertenecen a la misma película, "Galactic Gigolo".



Las chicas malas justicieras y los resultados de sus
actos en "Hack´em High", luego rebautizada "Cemetery High"
("Cementerio Caliente" en España)
Esta y "Galactic Gigolo" las firma Gorman Bechard.


El héroe enfrentándose al monstruo prota de
"La muerte ataca en Nueva York"

Chapamos con una de las menos estimulantes
obras de "Beyond Infinity", "Maximum Thrust", también
conocida como "The occultist".
En España fue bautizada "Superhuman".

lunes, 18 de julio de 2022

EL BROMISTA

Comedia popular argentina de principios de los ochenta a mayor gloria del comediante Santiago Bal, toda una personalidad dentro del mundo del espectáculo argentino en cuyos intramuros cosechó, en calidad de actor, comediante y autor teatral, éxito y prestigio a partes iguales. Por poner un equivalente español —que me gusta mucho siempre sacar estos paralelismos— podíamos decir que Santiago Bal es el José Sacristán argentino.
La cosa va de un oficinista ya entrado en los cuarenta al que le gusta estar todo el tiempo gastando bromas a sus semejantes. Estas van desde encontrarse a un anciano en la calle y hacer como que hace mucho que no le ve hasta otras de tipo más pesado. Por supuesto, estas bromas le acabarán pasando factura cuando las víctimas de dichas bromas se las toman a la tremenda, cuando eafectan a su trabajo o descubrimos que la actitud del individuo viene precedida por ciertas carencias afectivas.
A primera vista “El bromista” parece una de esas comedias al uso de la época, uno espera encontrarse un vodevil al estilo de las películas de Olmedo y Porcél, sin embargo, y aunque en esencia si que se trata de una comedia, pronto la cosa se va tornando dramática y densa hasta el punto de que a la media hora de visionado el espectador ya está un poco hasta las narices de tanta broma sin gracia y las consecuencias de estas. Porque más allá del mensaje paternalista que pretende lanzar la película, “El bromista” se soluciona, casi como si de una de sketchs se tratase, a base de escenificaciones de las bromas que realiza el individuo que se entremezclan con las reacciones de los afectados. Y en definitiva, se cansa uno rápido. Además las bromas son una chorrada.
Como sea, mi curiosidad por este tipo de productos exóticos —que lo son más porque nunca llegaron a estrenarse en España que por lo que propone— queda saciada con “El bromista”, máxime cuando el cine popular argentino, tan parecido al español, más de una vez me ha dado alguna que otra sorpresa. No ha sido el caso.
Tras las cámaras se encuentra Mario David, director que previamente había sido realizador de programas radiofónicos, así como crítico cinematográfico, y que con 12 películas (y algunos cortos) como toda filmografía, pasaría a engrosar las filas del movimiento llamado “generación del 70” que aglutinaba toda suerte de artistas dentro de la respetabilidad. Pero esta es muy mala…

sábado, 16 de julio de 2022

ROCK´N´ROLL HIGH SCHOOL

Si existe una lista de genuinas "cult movies", sin duda "Rock´n´Roll High School" entra de cabeza. Me refiero a la época en la que dicha etiqueta se aplicaba de manera justa, lógica y medida. No como ahora, que es de culto hasta el vídeo de tu abuela bailando. Llevaba años deseando verla. Sin éxito. Incluso lo intenté en versión original a pelo, pero claro, fue un fracaso. Imagínense el sorpresón que supuso descubrirla el otro día, subtitulada, en una tele de esas de pago. No tardé nada en ponérmela entera.
¿Y por qué es de culto? Pues por varias razones. Entre ellas, quien está implicado en su creación y, por supuesto, en torno a qué famosa banda de rock and roll gira la trama. La cosa va de una chica llamada "Riff Randell" que es mega-fan de... ¡los "Ramones"! Su fanatismo choca de frente con la mojigatería y autoridad de la nueva directora en el insti, quien trata por todos los medios de poner fin al mismo rock and roll. Lo pagará caro el día que los alumnos se reboten y se hagan con la escuela al completo, para lo que contarán con ayuda de los mismísimos Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.... Ramone, claro.
"Rock´n´Roll High School" es una comedia musical. Al estar fechada un año después del mega-hit "Desmadre a la americana", toma buena nota de aquella... especialmente en lo concerniente a ese fabuloso cartel descaradamente copiado -y muy bien- por el ultra talentoso William Stout, diseñador de producción en "El regreso de los muertos vivientes", del que ilustraba el clásico de John Landis. El humor, aunque a ratos estudiantil y gamberro, también se apunta un poco a cierto "spoof", cierto absurdismo (¿podríamos hablar aquí de influencia de "Made in USA"? podríamos... pero no lo creo) Lo que no encontrarán son tetas. Sí porros, sí coñas a costa de mal trato animal... pero el sexo se limita a una subtrama, totalmente prescindible, en la que el chico guapo del insti es un auténtico inútil a la hora de comunicarse con las chicas (giro original) y vive acomplejado + virgen. La historia que realmente nos importa es la de "Riff Randell" y su pasión por el cuarteto neoyorquino. Y son las escenas en las que suenan canciones de estos o, directamente, los vemos a ellos tocarlas (o interpretar fatalmente, con Marky y Dee Dee mirando a cámara en alguna que otra ocasión) cuando realmente disfrutamos. Obviamente, si los "Ramones" no te van, te quedarás frío. Pero si, como yo, los aprecias, pasarás un rato maravilloso canturreando sus clásicos. De hecho, me ha sorprendido lo mucho que los he vuelto a gozar cuando daba por sentado que, al tenerlos tan sobados, no me dirían nada. Craso error. Todo ello envuelto en un tono extremadamente loco, caótico, refrescante y muy divertido. Casi parece una película de los buenos tiempos de la Troma. Y no me extrañaría ni pizca que esta hubiese tomado buena nota de ella, ya que el parecido entre el desmadre de "Rock´n´Roll High School" y el de "Mutantes en la universidad" resulta indiscutible. Ambas parecen una fiesta filmada, antes que una película propiamente dicha.
Y detrás de todo esto encontramos una ristra de nombres que quitan el hipo, comenzando por el productor, Don Roger Corman que, parapetado tras su flamante "New World Pictures", quería hacer una película sobre música disco. Fue el director, Allan Arkush, quien le convenció para apostar por el rock dinámico y cafre de los "Ramones". Arkush dio forma al proyecto con ayuda de su querido amigo Joe Dante, presente en los agradecimientos, como co-autor de la "story" y en formato cameo haciendo de policía, al ladito de su inseparable Dick Miller. La carrera de Arkush -también efectuando su respectivo cameo, como portero de un concierto- ha durado hasta hoy, aunque más focalizada en la televisión. Antes, dirigió cosas tan peculiares como "Hollywood Boulevard" (junto a Dante), "Deathsport / El juego de la muerte", "Heartbeeps" (con Andy Kaufman), "Get Crazy" o "El club de los chalados 2" (su última película-película)
El reparto tampoco tiene desperdicio alguno: P.J.Soles (de "La noche de Halloween", "Carrie", "El pelotón de los chiflados" y "Alienator"), Vincent Van Patten (de "Noche Infernal"), Clint Howard como el listillo/golfo de la escuela, Dey Young (que acabaría haciendo papeles tontos en películas tan curiosas como "Spaceballs", "Perseguido", "La serpiente y el arco iris" o "Ríete como puedas", ese ignoto vehículo para Michael Winslow), los inseparables Mary Woronov + Paul Bartel, ella como la dictatorial directora del insti, él como impagable estirado profe de música clásica mutado a fan de "Ramones" y, finalmente, el DJ Don Steele (de "La carrera de la muerte del año 2000", "Gremlins" y "¿Y si nos comemos a Raul?"). Entre los asistentes al concierto de "Ramones" encontramos gentes del calibre de Arturo Vega (famoso diseñador del logo de la banda, ese que ahora lleva todo dios en la camiseta) o el mismísimo cantante de los "Germs", el monguito Darby Crash. Tras las cámaras también abundan los nombres de peso. El reputadísimo Dean Cundey se encarga de la dirección fotográfica. Y en tareas de asistente o director de segunda unidad tenemos al -entonces- futuro productor de "Piraña", "Aterriza como puedas", "En los límites de la realidad", "Top Secret!", "Robocop" o "Starship Troopers", Jon Davidson. Le acompañan el mismísimo Jerry Zucker de los ZAZ (la conexión entre esta gente y la peli reseñada es indiscutible... habría que ver quien inspiró a quien, cuanto y de qué manera) y el gran Rob Bottin diseñando (y encarnando) a un ratón gigante en uno de los gags más tontos de toda la película (fíjense que muchos de estos caballeros volverían a coincidir en futuros títulos generalmente míticos. No hay nada como hacer buenos amigos. Solo que, en este caso, el amiguismo se compensaba con sobrado talento... casi lo opuesto a lo habitual, sobre todo si hablamos de cine patrio)
Dada la naturaleza musical de "Rock´n´Roll High School" la banda sonora es, obviamente, impepinable (llegué a disponer de ella en vinilo, aunque creo que fue, sobre todo, por la cubierta) Además de muchos temas de "Ramones", destacan otros tantos de Chuck Berry, Alice Cooper, Devo, "Eddie and the Hot Rods", Fleetwood Mac, Nick Lowe, Paul McCartney & the Wings, "MC5", Todd Rundgren y Brian Eno. ¡¡Tremendo!!
Porque Corman es Corman, y no puede evitarlo, llegó a reciclar algunas imágenes del film en "Slumber Party Massacre 2" (donde las protas lo ven por la tele, aunque con unas canciones mucho más ñoñas como fondo sonoro) y en 1991 produjo una secuela directa, "Rock´n´Roll High School Forever". Gracias a su nulidad, se la señala como la razón de que la carrera de su protagonista, Corey Feldman, comenzara un imparable declive.
En definitiva, que tras tanta espera no me he sentido defraudado.  "Rock´n´Roll High School" está un rato simpática, y entretiene sobre todo en su tramo final. Fans y simpatizantes de "Ramones", no perdérsela.

viernes, 15 de julio de 2022

EL MONSTRUO DE YUCCA FLATS

Un científico de renombre que se ha dejado la piel por intentar hacer de este un mundo mejor, en una visita a Yucca Flats —lugar donde se hacían pruebas atómicas— es expuesto a la radiación durante la explosión de una bomba, en consecuencia se convierte en un monstruo deforme que matará a todo aquél que se cruce en su camino. Un sheriff y varios lugareños, cuando reparan en su presencia, intentarán acabar con él por todos los medios.
Clásico de la serie Z más descacharrante, “El monstruo de Yucca Flats”, datada en 1961, al igual que otro de aquellos clásicos, “Manos: The Hands of Fate”, es una película cuya incapacidad viene precedida por un desconocimiento parcial del medio cinematográfico; sus principales artífices no eran cineastas profesionales, eran currelas. El director de “Manos: The Hands of Fate”, Hal Warren, vendía fertilizantes además de trastear con repuestos para camiones y Anthony Cardoza, productor de la que nos ocupa, era un experimentado soldador que contaba con 34.000 dólares para realizar la película, un elenco formado por Tor Jonhson y Conrad Brooks, habituales de la escudería Ed Wood a quien Cardoza ya había soltado sus buenos dineros con anterioridad para que rodara “Night Of The Ghouls” y las capacidades de un realizador como Coleman Francis, un actor de segunda reciclado a director que se desenvolvía por los parámetros de la serie Z en los años 60 con la misma soltura con la que lo haría Spielberg en los 80 dentro del cine espectáculo. Suyas serían “The Skydrivers” y “Night train to Mundo Fine” que engrosarían, junto con su ópera prima, los tan discutibles listados americanos de “peores películas de la historia del cine”. Francis murió en 1973 de manera violenta según contaba el propio Cardoza. Se lo encontraron en la parte trasera de una furgoneta con una bolsa a la cabeza y una soga al cuello.
Sin embargo “El monstruo de Yucca Flats”, sin que nadie lo pretendiera, resulta una película de lo más divertida. A parte de tratarse de un ir y venir de personajes que corretean y disparan sin munición en medio del monte sin ningún sentido, se trata de una muestra absoluta de la más rutilante chapuza cinematográfica, y es que, no es solo que tanto Cardoza como Francis tuvieran pocas habilidades a la hora de llevar una producción a cabo, es que además eran bastante vagos, inútiles y se esforzaban lo mínimo posible.
Tor Jonhson, luchador de wrestling que Ed Wood había descubierto para el cine —y al que convirtió en un icono absoluto del fantástico—, estaba muy contento porque para esta película se le habían concedido escenas de diálogo con las que podría  demostrar su “valía” como actor, pero una vez más los espectadores tuvieron que conformarse con verle gruñir y enfurecerse. Efectivamente se rodaron varias escenas de palique, pero nunca llegaron a formar parte de la película.
Por motivos presupuestarios, “El Monstruo de Yucca Flats” se rodó sin sonido directo con la idea de, luego en postproducción, doblarla entera. Una vez terminada, a la hora de desarrollar la parte técnica referente al sonido, Cardoza y Francis se vieron en la tesitura de tener que sincronizar audio y diálogos, tarea esta que no era tan sencilla ni tan barata como se creían, y en lugar afrontar esta tesitura con profesionalidad, decidieron prescindir de la mayoría de escenas de diálogo haciendo una chapuza en el montaje que serian capaces de detectar hasta los menos puestos en la parte técnica del arte cinematográfico. Tiraron por lo más obvio; una voz en off va narrando una película prácticamente muda, soltando frases en contra del progreso y los avances tecnológicos, con las que te mueres de risa. Asimismo, cuando no les queda otra que introducir algún tipo de diálogo, para ahorrarse la sincronía, se opta por insertar las frases de tal manera que, el que tiene que hablar, se encuentra siempre fuera de plano, con lo cual, aunque les oímos, nunca vemos hablar a los actores. Una solución delirante.
La película, cuyo estreno se atrasó un par de años, enseguida fue pasto de las malas críticas y no tardaría en ser considerada lo peor de lo peor, pero no fue hasta los años ochenta que se haría tremendamente popular cuando Joel Hodgson la programó en su “Science Mistery Theather 3000”, espacio televisivo que se dedicaba a emitir películas de serie Z, con el aliciente de poder verla con los comentarios de Hodgson y su equipo, pintorreándose de ella. Nació así un nuevo culto que perdura hasta nuestros días. De hecho, un fan y director SOV llamado Leon Cowan se atrevería en pleno 2010 a rodar una secuela muy postmoderna, más deudora de las patochadas de la Troma que de este tipo de clásicos, titulada “Return to Yucca Flats: Desert-Man beast” que, sin mucha relación, traslada la acción al propio Yucca Flats para que una especie de cavernícola obeso asuste a señoritas que toman el sol en bikini tan ricamente por la zona. Toda chapuza incluida en esta película se rueda de manera consciente, aunque eso no exime a sus responsables de ser asimismo unos completos inútiles del mismo modo que lo eran Anthony Cardoza y Cleman Francis. A los yankees les gusta mucho hacer estas cosas.

miércoles, 13 de julio de 2022

MINUTOS MUSICALES 6: CAÑA Y PANFLETISMO

Generalmente no puedo sufrir a los grupos punk de naturaleza panfletaria. Sobre todo esos que, antes de una canción, te meten minutos y más minutos de verborrea extraída de un telediario mientras esperas impaciente que arranque la caña. No lo soporto. Tampoco me gusta que me sermoneen y me hablen de cosas eminentemente aburridas. Así que no soy muy fan de esta clase de combos. PERO si nos centramos en el lado hedonista del consumo punkero, escuchar y disfrutar, sin más, localizamos grupos perfectamente gozables. 
A continuación, unos cuantos ejemplos...

Los escoceses "Oi Polloi" comenzaron como banda skinhead para, después, pasarse a las filas del anarco-punk e instalarse de por vida. Tienen unas cuantas canciones guapas, pero seguramente "Nazi Scum" sea una de las mejores. Ya saben, la típica tonadilla anti-nazi entre los de su gremio, lo que no deja de ser muy irónico si tenemos en cuenta que muchos de ellos son igual de cerrados, intolerantes, inquisitivos y fanáticos en su condición que el peor devoto de Hitler. No veo mucha diferencia entre unos y otros, la verdad. En cualquier caso, les gustará saber que para el vídeo que sigue he quitado todo el bla, bla previo. Ya me darán las gracias algún día....


En la primera entrega de los "Minutos Musicales" ya comenté que no sentía demasiada simpatía por todo el submovimiento conocido como "Dis" (me parece muy poco punk copiar el sonido, las estéticas y las maneras de otro grupo), pero que, sonoramente hablando, incluía algunos combos bastante disfrutables. Especialmente en Japón y alrededores. Y de por ahí son "C.F.U.D.L.", quienes se marcan una versión de la canción de "Discharge" "Ain´t no feeble bastard" absolutamente brutal, zumbante, ruidosa, chillona y peligrosa para la salud mental que, sencillamente, me encanta (y supera la original con creces). Ahí va la prueba...


"Punk´s not dread" era un disco recopilatorio en el que un puñado de grupos estridentes modernos hacían versiones de canciones punk setenteras. La mezcla de contundencia (voz chillona y sonido revienta-cerebros) con ese "pop sucio" tan típico del 77, resultaba arrebatadora, fascinante, sobre todo en un caso: el de "Filthkick". Un grupo de tirón "crust" que, pal caso, se decantaba por "Naive", original de "The Killjoys".

lunes, 11 de julio de 2022

CAZAFANTASMAS A LA MEXICANA

El argumento de este “Cazafantasmas a la mexicana” es lioso a más no poder;  por un lado la acción nos sitúa en 1980, donde se está condenando a la horca a dos hombres que han violado a las hijas de un potentado. Pronto descubrimos que no es así, sino que fueron seducidos por las dos chicas y posteriormente ejecutados injustamente. Después la acción nos sitúa en la actualidad (1991) y se nos presenta a la reencarnación de estos dos hombres, que ahora son dos parapsicólogos de pacotilla. La mujer de uno de ellos planea envenenarlo para quedarse con el dinero del seguro y así ser feliz con su amante, cuando descubre que su marido acaba de recibir una herencia millonaria, así que aborta su plan y, todos juntos, más la sirvienta, partirán hacia la mansión heredada que curiosamente está plagada de fantasmas, entre ellos, el de las dos jóvenes supuestamente violadas por nuestros protagonistas. A partir de entonces se sucederán una serie de gags de corte horrorífico/fantasmagórico y hasta algún numerito musical.
Por otro lado, no se trata exactamente de un exploit de “Los cazafantasmas”. La historia no tiene absolutamente que ver con nada de lo que nos proponía la película de Ivan Reitman —salvo porque los protagonistas son parapsicólogos— y llegaría a los cines mexicanos siete años después de esta. De hecho, el título de producción, que asimismo sería el que figura en los créditos de la cinta, sería “Mátenme porque me muero”.
La película es un rescoldo de lo que fue el cine de ficheras mexicano, es decir, un vodevil con personajes que entran y salen en cuadro según marca la historia, amén de un vehículo de lucimiento para los dos cómicos que la protagonizan, Pedro Weber “Chatanuga” y Raúl Padilla “Choforo”, que todavía gozaban de mucha popularidad y, a decir verdad, quizás ya se trataba de un argumento desfasado para el año en que se estrenaría, 1991, por lo que no es difícil intuir que a alguien en la producción se le ocurrió cambiar el título a última hora, robar el concepto y tunear el logo original de “Los cazafantasmas”, aprovechando que un par de años atrás “Cazafantasmas II” había tenido su tirón en los cines mexicanos, cambiarle el título por el de “Cazafantasmas a la mexicana” y así asegurarle algo más de taquilla. No obstante, existen afiches de cine con el título original, por lo que todo apunta que esta decisión se tomó a ultimísima hora.
Más allá de esto, se trata de una película bastante mala y de escaso interés. Algún gag, por tonto, por chabacano y por incorrecto resulta gracioso, pero por lo general el tedio se apodera de la película a los pocos minutos de haber comenzado.
Sin embargo, en un momento puntual los fantasmas que aparecen toman forma corpórea y vemos que esos maquillajes están verdaderamente bien para ser una producción de tercera que vende humor barato. Esto es porque tras los efectos especiales se encuentra Necropia, la factoría que fundó Guillermo del Toro y que aborda con “Cazafantasmas a la mexicana” uno de sus primeros trabajos. Y la verdad es que en ese sentido la cosa anda muy bien, ya que algunos de los zombies son estupendos —y se ve cierta influencia italiana—.
Por lo demás, nada. Y probablemente si no se hubiera vendido como exploit de “Los cazafantasmas”, manteniendo por siempre su título original, jamás habría prestado atención a una más de miles de comedias mexicanas de los 80 y 90 entre las que hay que escarbar profundo si queremos encontrar algo mínimamente potable.
Dirige la función Abraham Cherem, que si bien su filmografía como director no la componen más de tres títulos, como productor harían falta los dedos de varias manos para contabilizar el número de películas en las que estuvo inmiscuido, todas de corte popular y todas con la misma pinta chungalera.
Para curiosos.

sábado, 9 de julio de 2022

ZOMBIE COP

El cop titular se enfrenta cara a cara con un temible traficante de día, brujo vudú de noche. Durante la trifulca "mueren" los dos... no antes de que el brujo lance una maldición al otro. Pasadas unas horas, revivirán y, básicamente, seguirán donde lo dejaron.
La primera vez que tuve noticia de esta... cosa, fue en las páginas de mi querida "Mad Movies". Salía publicado una especie de pre-cartel -el que aquí les dejo- cuyos elementos nada tendrían que ver con el producto acabado. Ni en la tipografía del título, ni el look del policía muerto viviente, ni siquiera esa ambientación "noir" con fulana buenorra, hotel sórdido y tal. Me fascinó y no tardó nada en formar parte de mis obsesiones. Poco sabía entonces que aquello era una idea del temible David DeCoteau siguiendo la ya clásica estrategia de "cúrrate un título chulo, con su póster no menos chulo, lánzalo y a ver qué pasa. Si lo merece, ya me buscaré la vida para hacer la película, invirtiendo el menor capital -y talento- posible/s" Pal caso el encargo recayó nada menos que en J.R.Bookwalter, por entonces asociado con el director de "Dreamaniac" (lo que dio pie a su primer atentando compartido, "Robot Ninja"). DeCoteau le cedió 5.000 dólares para la gestación de dos películas, "Kingdom of the vampire" y "Zombie Cop". Ambas se iban a parir en escasos días y, por supuesto, formato vídeo. Pero del de 1991. Así las cosas, Bookwalter pilló su equipo de Super-VHS, su Commodore Amiga 2000 (con el que solía currarse todos los feos gráficos de sus trabajos) y parte de la peña que le ayudó en la peli del ninja robótico. Grabaron en el propio apartamento del director (de ahí que aparezcan tantísimos pósters de producciones DeCoteau/Bookwlater, así como otras de Charles Band y colegas), el colmado familiar (cosa delatadísima nada más ver la marquesina) y allá donde les dejaran. Una vez terminada, se lanzó al mercado del vídeo junto a la mentada "Kingdom of the vampire" y pasó... pues lo que tenía que pasar.
Antes de seguir, es importante aclarar que el propio J.R. firma el desastre con el seudónimo de Lance Randas (aunque podría haberlo hecho en una segunda edición remasterizada, no la original) y que soltó declaraciones como estas: "Es un mal vídeo casero que nunca tendría que haber visto la luz". Más claro, el agua. Le doy toda la razón. "Zombie Cop" es un mojón de mucho cuidado... aunque, honestamente, no esperaba otra cosa. J.R.Bookwalter me cae bien. Respeto bastante lo que ha hecho a lo largo de su carrera. En cierto modo puede incluso despertar nuestra admiración. Pero también es verdad que el tipo no tiene lo que se dice mucho talento. Jamás ha facturado nada ni medianamente digno. Si encima nos enteramos que, durante la gestación de ambos largometrajes, fue "Kingdom of the vampire" el que se llevó más atenciones y mayores esfuerzos, pues entonces quedan perfectamente justificadas todas las carencias de "Zombie Cop", que van desde actores absolutamente negados, terribles, al más mínimo sentido de nada... sea ritmo, sea comedia voluntaria (atención al tipo que da vida a un árabe con una enorme toalla de baño mal puesta sobre la cabeza), sea suspense, sea acción, sea violencia, sea truculencia. Todo esto destaca especialmente en el tramo final, el -por llamarlo de alguna manera- clímax. Imaginen como será que, aún tratándose de una larga persecución, primero a pata (es absolutamente descojonable ver al poli zombie y al del vudú recorrer un parque infantil y cruzar entre los columpios y toboganes como si fuesen obstáculos difícilmente superables) y luego en coche, el resultado carece de la nimia emoción y, básicamente, aburre hasta las cabras. No ayudan nada esos puñetazos incapaces de impactar donde deben, el patosismo general en las "escenas de riesgo" y la música de teclado "Casio" repetitiva y rayante.
Un auténtico desastre, en mayúsculas, que aunque no salvaría ni el mismísimo Jesuscristo con un improbable milagro, sí reserva pequeñas curiosidades. Tenemos sendos cameos (el propio Bookwalter viendo y disfrutando de "Robot Ninja" en una tele -¡ah, era él!- y David DeCoteau como conductor pillado en medio de la "persecución"), muchos rostros reincidentes (los dos delincuentes que intentan atracar el colmado son los mismos pandilleros que salían en "Robot Ninja", hasta el extremo de vestir exactamente igual) y las inevitables citas/robos a "Robocop", "Terminator", "Phantasma" (Una de las favoritas de Bookwalter. El cementerio donde revive el prota se llama igual que en la peli de Coscarelli) y "Maniac Cop" (el look de "Zombie Cop" es extremadamente deudor de este) Detalle especialmente gracioso si tenemos en cuenta que aquellos "hipsters" y "esnobs" capaces de defender productos indefendibles como "Zombie Cop" -¡que los hay! especialmente en estos tiempos de tanta pose y tanta estupidez- tiran del discurso anti-Hollywood para reivindicar su condición "independiente y facturada con amor" (sí, ¡¡muchísimo!!), cuando justamente es de la meca del cine de donde se fusilan la mayoría de sus "ideas".
En los créditos finales lanzan una puyaza a Dr.Cyclops, el célebre reseñador de novedades videográficas de la revista "Fangoria" al que se la tenían jurada todos estos pelacañas porque solía soltar dolorosas verdades como puños sobre sus infrapelículas. Verdades como que "Zombie Cop" es una pedazo de ñorda inmisericorde... pero sabía que escribir sobre ella iba a ser la mar de divertido.

viernes, 8 de julio de 2022

BACANALES ROMANAS II

Tan solo han pasado tres años desde aquél pequeño éxito de la clasificación “S” que fue “Bacanales romanas” y la forma de consumir cine erótico ha cambiado mucho en 1985. El porno ya está legalizado, no existe la clasificación “S” y lo que viene siendo cine de destape ya está pegando sus últimos coletazos del mismo modo que ya imperan en la cartelera los títulos del emergente nuevo cine español con la comedia madrileña a la cabeza. Asimismo, la exhibición de pornografía en salas ha quedado reducida a reductos suburbiales donde lo que lo que menos importa es la programación ofrecida, y el auge del vídeo domestico convierte el género en un producto preferente para ese formato.
Por eso, el estreno de esta secuela de “Bacanales romanas” no tiene razón de ser en esa época y, pasando por taquilla sin pena ni gloria (no llegó ni a 35.000 espectadores del año 85 la pobrecilla), “Bacanales romanas II” se convierte en una auténtica rara avis del cine español, amen de tratarse de una cinta inencontrable hasta hace poco que han comenzado a aparecer copias de la misma en VHS en páginas de venta de artículos de segunda mano, como si fueran setas.
El caso es que, consciente su director Jaime J. Puig de que el erotismo ya no es el reclamo principal, y de que la fundamental baza de “Bacanales romanas” era su humor "spoof", en esta segunda parte anula casi por completo el folleteo —hay un par de escenas subiditas de tono, pero muy suaves, muy inofensivas— y se centra al 90% en el humor. Mantiene toda suerte de anacronismos, los chistes propios del "spoof" (romanos jugando a las tragaperras, montando en moto o bailando en la discoteca), pero la voz cantante la marcan los chistes. “Bacanales romanas II” es, al igual que, por ejemplo, “Jaimito contra todos”, una película de chistes. Muchos, muy malos, pero que sin embargo están ejecutados por los actores con tanto gracejo que la película, donde escasea el número de planos, posee un ritmo apabullante precisamente porque van escenificando los chistes  uno tras otro en modo metralla.
En ese sentido, y como buena producción catalana que es, la película sirve como vehículo de lucimiento para aquellos estupendos artistas de variedades que operaban en los teatros del paralelo barcelonés y ya tenían una gran presencia en la película previa, pero que aquí son los absolutos protagonistas: Conrrado Tortosa “Pipper”, Lita Claver “La Maña”, Raquel Evans o “La Pelos”, sostienen el peso de “Bacanales romanas II” y escenifican todos los chistes verdosos con gran soltura y eficacia llevándole a pensar a uno como es que toda esta tropa no tuvo más suerte en el resto de la península, y cómo no hicieron mucho más cine, porque son todos cojonudos. Pipper sería César Calígula y La Maña daría vida… a La Maña, una empleada del servicio que ansía que César Calígula la penetre.
Por supuesto, “Bacanales romanas II” prescinde del argumento —y ni falta que le hace— y apuesta por las situaciones propicias para poder filmar los chistes. Todos de cornudos, de violaciones, de mariquitas… de cuando se podían hacer sin que ningún colectivo se ofendiera.
La película es una serie Z con todas las de la ley; amparada bajo la conciencia de ser una comedia, se recrea la antigua roma en unos urinarios, o en un chalét con piscina o en un parquecillo de por ahí, eso sí, todos vestidos de romano, y para ambientar más la cosa, no hay problema a la hora de insertar escenas robadas de viejos péplums que ponen en situación al espectador. Con dos cojonazos.
Entonces, a rasgos generales es mala de pelotas, casi ofende la factura y el morro gastado, pero sin embargo... ¡es tan, tan divertida! Y créanme cuando les digo que me entretuvo como pocas, y que me descojonaba, cual niño pequeño o cual viejo verde rancio y fascistoide, con todos y cada uno de los estúpidos chistes. Vamos, una cosa como no me pasaba hace tiempo. Y eso es maravilloso.
Jaime J. Puig, al igual que con la primera parte, firma bajo el seudónimo de Jacob Most y se despide de la dirección cinematográfica con una pequeña lista de films indescriptibles y la escritura del guion, tres años después, de esa joya del "trash" ibérico que es “Andalucía Chica” de José Ulloa, película para el lucimiento de Antonio Molina cuando este ya estaba con un pie en la tumba.

miércoles, 6 de julio de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 13 - ROGER CORMAN

Pues hacía ya tiempo que no rescatábamos una de las entrevistas que la revista "Casablanca" solía publicar en sus páginas. Y para retomarlo, vamos a lo grande. Nada menos que Roger Corman. Es decir, el Roger Corman que en 1983 visitaba el ya desaparecido festival "Imagfic". El Roger Corman que llevaba las riendas de "New World Pictures", seguramente en su época de mayor esplendor creativo.
Las preguntas son algo típicas (supongo que en el 83 no lo eran tanto), pero leer al veterano exploiter es siempre un placer. Para ello, bastará con que le den a la tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón y farfulleen con entusiasmo aquello de: ¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!