miércoles, 31 de marzo de 2021

LOS FOTOCROMOS DE "MASACRE"

Por alguna extraña razón -que no creo sea racial- nunca he logrado conectar con el cine "blaxploitation". Ya saben, esos productos tan setenteros diseñados para satisfacer al hasta entonces olvidado público de color, convirtiéndolo en el protagonista, el héroe. Lo curioso es que, desde fuera, muchas de las tramas me resultaban muy atractivas, ya que hablaban de venganzas y tal, pero las maneras no conectaban conmigo. Les faltaba "algo".
De entre todos los intentos y decepciones destaca esta "Masacre", lucimiento para Jim Brown, uno de los rostros más reconocibles del subgénero. Supongo que con semejante título (traducción literal del inglés "Slaughter"), y una movida de revancha contra la mafia en manos de un tipo duro armado hasta la sobaquera, pensaba que iba a encontrarme con una versión negra de "El Castigador". Y no fue el caso. La olvidé tan rápido como la vi. Y, obvio, jamás me interesó un colín la secuela que esputó. Sin embargo, y por menesteres del destino, contamos con sus -coloreados! JA!- fotocromos (que parecen completos), y, oiga, tampoco íbamos a hacerles un feo...










lunes, 29 de marzo de 2021

DOCTOR BLOODBATH

Nick Millard es uno de los directores más inútiles -y por ende, interesantes- que existe sobre la faz de la tierra. Buena muestra de ello son cualquiera de las películas que realizó en su etapa SOV de los 90. Del individuo en cuestión, ya les habló Naxo con todo lujo de detalles en su reseña de “Dracula in Vegas”, así que ahí les remito para saber más de Millard y su modus operandi.
De “Doctor Bloodbath”, también cocida con el título de “Bunch Knife” y datada en el año 1987, dicen sus seguidores que se encuentra entre sus mejores películas. O que, al menos, es genuina, ya que dado como es Millard a insertar en sus películas de vídeo gran parte del metraje que rodó en su etapa de cine, esta se compone en un 90% de material original, lo que ya es mucho. Aunque inserta, sin venir muy a cuento, material perteneciente a su película “Satan’s Black Weding”, quizás ya por costumbre. Pero no es el hecho  de que recicle viejo material lo que hace a esta película fascinante, sino su artesanal confección al más puro y duro estilo amateur. No me refiero a un estilo amateur autoconsciente elegido por estética o como declaración intenciones, sino, al estilo amateur de la inercia. Millard utiliza su cámara de vídeo como un adolescente que da sus primeros pasos en el mundo del cortometraje sin una experiencia previa… solo que él llevaba años rodando cine “de verdad”. Y para colmo, no hay una evolución a posteriori.
Como fuera, y tomando como protagonista a uno de los personajes que luego conocería continuidad en sus películas de “Death Nurse”, “Doctor Bloodbath” cuenta la historia de un médico especializado en abortos a cuya clínica va todo tipo de señoras a abortar. El médico realiza su trabajo y, acto seguido, se presentará en la casa de las recién abortadas a las que, primero drogará, y después asesinará de manera  totalmente descacharrante con armas blancas, martillos y demás utensilios domésticos, en eternas escenas montadas en cámara que, créanme, más que terror, provocan hilaridad en el personal. Eso sí, la influencia de Hitchcock y la escena de la ducha de “Psicosis” quedan patentes en una especie de homenaje/recreación, aunque sea de manera mongoloide y enajenada.  Por otro lado, tenemos a la esposa de este, un loro de cincuenta y tantos que mantiene un affaire con un poeta polaco con el que parece llevarse muy bien, hasta que esta le confiesa estar embarazada de él. El polaco se desentiende de ella y, sin parar de insultarle (se ve que otra de las constantes en el cine de Millard es incluir señoras de mediana edad que no paran de decir tacos), decide confesarle a su marido el engaño para que, así, este le practique un aborto… y el resto se lo pueden imaginar. A esta trama tan desarrollada añádanle un par de secuencias surrealistas e incomprensibles cuyo fin es rellenar la hora de metraje y, fin. Y se queda tan pancho el amigo Millard.
Desde luego, cutre hasta decir basta, el mayor atractivo de esta película reside principalmente en esa cutrez inaudita y en las infra actuaciones del personal (familia y amigos principalmente) que descolocan por completo al espectador, aunque uno, como los responsables de este blog, tengan ya las retinas al rojo vivo de ver mierda. A mí, desde luego, no me ha dejado impasible.
Desde sus inicios en los años 60, con todas esas películas guarrindongas que filmaba en celuloide, a Nick Millard le ha gustado firmar sus trabajos con seudónimos -váyanse ustedes a saber por qué-, algunos de musical sonoridad como  Don Rolos, Phillip Miller o Allan Lindus. En esta ocasión se agarra a esa máxima y firma la película bajo el seudónimo de Nick Phillips.
Huelga decir que en los USA, hay un mogollón de seguidores que le rinden pleitesía y que consumen sus películas con avidez. Los yankies están locos, pero esta vez yo creo que no es para menos.

sábado, 27 de marzo de 2021

CONGO

"Congo" era la película oficial que detestar en su año, 1995. Fue un fracaso de taquilla que aniquiló la carrera de Frank Marshall como director de primera fila. Y tanto crítica como público se pusieron de acuerdo para echar pestes de ella y ridiculizarla. Efectivamente, vista 26 años después, te das cuenta de lo caprichoso que es todo, y lo gilipollas que a veces puede ser la audiencia (no así los críticos, que nunca han dejado de serlo. Y por si algún lelo aún no lo tiene claro, yo no soy crítico de cine, solo un fan que habla de las películas que consume). No, "Congo" no es tan terrible. De hecho, está bastante maja.... que es exactamente lo que pensé el día que la vi en el cine "Comedia" de Barcelona, acompañado no de otro ser humano, sino de un bol de palomitas y una "Fanta" naranja, alimento ideal dada la naturaleza del film.
Todos sabemos que Frank Marshall venía de la mano del más grande creador de blockbusters que ha dado Hollywood, Steven Spielberg. Era algo que cantó mucho cuando este le produjo su debut en la dirección con la simpática "Aracnofobia" y canta aún más en "Congo". Primero por el tono de carrusel ligero + aventurero a lo Indiana Jones y, segundo, porque se basaba en una novela de Michael Crichton, muy de moda entonces gracias al éxito, cómo no, de "Parque Jurásico".
Los integrantes de una expedición a África, en busca de un diamante repollero, acaban muriendo bajo las zarpas de una criatura misteriosa de aspecto simiesco. En su lugar mandan otra, a la que se une un científico y su gorila capaz de comunicarse mediante signos. Un filántropo rumano de maravilloso nombre -¡Herkemer Homolka!- sospecha que el animal conoce el emplazamiento de unas legendarias minas repletas de piedras preciosas, lo que no sabe ni este, ni nadie, es que dicho lugar existe y todo aquel que se acerca a él, tal y como le pasó a la primera expedición, tendrá una muerte violenta.
Lo dicho, una auténtica película de aventuras con sus selvas, tesoros, muchos peligros y un volcán apunto de estallar. Como todo blockbuster, el ritmo es bastante acelerado, pasan mogollón de cosas, hay unas gotas de humor, algo de violencia por aquello de impresionar a las plateas juveniles y un fin de fiesta explosivo. Los gorilas, cortesía de Stan Winston, son tíos disfrazados. El único elementos puramente informático es la lava que arrasa con todo llegado su momento. Los personajes son lo suficientemente carismáticos para amarlos con intensidad aunque su función sea la de villano y, en general, uno pasa un rato de lo más ameno. No es una obra de arte, ni nada que deje una huella indeleble, pero sí un perfecto divertimento de fin de semana.
El alegre, colorido y fenomenal reparto incluye nombres como los de Laura Linney, Dylan Walsh, el entrañable Ernie Hudson, un delicioso Tim Curry, Joe Don Baker, James Karen, Stuart Pankin, Peter Jason, Delroy Lindo, Joe Pantoliano y, obvio, un llamativo e inesperado Bruce Campbell aún joven y delgado. Si descartamos las ocasiones en las que ha contado con enchufe, puede que esta sea su película más "mainstream"/gorda. De hecho, se presentó al casting buscando el rol protagonista -masculino-, y acabaron dándole uno mucho más escueto... pero significativo, sobre todo para los que en 1995 ya le conocíamos y adorábamos.
Como nota extra, añadir que "Congo" fue una de las películas en las que curró el generalmente oscuro David Hallinger, co-director de ESTA marcianada estupenda.
"Congo" es ideal para aquellos que, como yo, en el cine no busquen más que saludable escapismo y buen rollo.

viernes, 26 de marzo de 2021

CHRISTINA Y LA RECONVERSIÓN SEXUAL

Producción clasificada “S” producida por Andrés Vicente Gómez en extraña co-producción con Estados Unidos junto a  Harry Alan Towers (quien también produjera en algún momento algunos títulos de Jess Franco) y dirigida por Francisco Lara Polop que, como es de suponer, no aporta absolutamente nada  al subgénero más allá de un título en castellano la mar de musical y chanante, el hecho de que puede que sea una de las últimas producciones clasificada “S” que se estrenó en salas (ya en 1984), y la refrescante presencia de Jewell Shephard , scream queen y diva screwball de baja alcurnia a la que hemos visto hasta las amígdalas en “Desmadre en la universidad”, “My Tutor” o “El regreso de los muertos vivientes” y que, si bien destaca por unos atributos físicos extraordinarios, aquí finge muy mal estar pasándoselo bien en las escenas de folleteo.
La gracia del asunto es que tiene toda la pinta de que “Christina y la reconversión sexual” planeaba convertirse en una suerte de Emmanuelle de los 80, y para ello, se toma prestado al personaje principal de unas novelas eróticas firmadas por Blakeli St. James que fueron best seller en su época, en las que una rica heredera, Christina Van Bell, malgasta su fortuna y se folla a todo bicho viviente.  Por supuesto, la película que nos ocupa, adapta todo ese material como buena película “S”, como por inercia, sin ganas, sin brío.
Así, consta de una sucesión de escenas que desfilan por la pantalla en las que a la tal Christina le pasa de todo; Desde ser secuestrada por unos terroristas, hasta tener que vérselas con una organización de lesbianas luchadoras para, en todo momento, acabar haciendo el amor con unos y otros de la manera más lúdica.
Se ve que en un principio, y al ser una producción destinada a ser rodada en España, Towers concibió esta película con la idea de fuese dirigida por Jesús Franco, pero las relaciones no debieron ser muy cordiales en anteriores experiencias y, Franco, directamente ni contestó las llamadas de Towers. Para su sustitución, se pensó en otro artesano del entorno, que no fue otro de Paco Lara Polop.
Por supuesto, la película es un coñazo insufrible en la que lo único que cuenta son las escenas de sexo, y estas son toscas y chabacanas, casi anti libido, pero tiene cierta gracia, por ejemplo, ver la interactuación en un par de escenas de la Shephard con el bueno de Emilio Linder. Mientras que ella no parece muy cómoda en esas escenas de follambre, Linder parece ponerse las botas. Obviamente, damos por hecho que ambos están interpretando, así que, a todos los efectos, con su manita introduciéndose en lugares donde no se debe, Linder resulta infinitamente mejor actor… él sí que parece gozar.
En aquel 1984, las salas X ya estaban legalizadas y había un circuito marginal más especializado para el cine de folleteo, por lo que “Christina y la reconversión sexual” llegó demasiado tarde y, aunque debió salir rentable, apenas la vieron unos escasos 36.000 espectadores. La clasificación “S” agonizaba.
Por otro lado, La Shephard, habló en su blog en 2013 a cerca de esta película, ya que se trata de la única de cuantas rodó en la que fue la principal protagonista, y renegó bastante. Dice que le vendieron una película erótica de buen gusto con desnudos artísticos al lado de la Torre Eiffel, y se encontró regateando con el productor  negociando en cuantas escenas aparecería desnuda, pasando más frío que vergüenza y rodando en exteriores de tapadillo, cuando se ya habían ido los guardias a las 7 de la mañana del lugar estipulado para el rodaje.
Como curiosidad se le puede echar un ojillo pero, vaya, más cine “S” desalmado y sin vida, aunque, paradójicamente, histórico para nuestro país.
Junto a la Shephard y Emilio Linder, vemos en pantalla a Tony Isbert, Emiliano Redondo y una actriz acreditada como ¡¡Pepita Full James!!

jueves, 25 de marzo de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 2



miércoles, 24 de marzo de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 2

El recorte de hoy me resulta altamente gozoso. El año 1988 hubo un señor que se atrevió a proclamar en las páginas de la revista "Shows" que el cine fantástico estaba viviendo una crisis, dejándolo de mierda para abajo. ¡En 1988!.
A lo largo de su furioso alegato, metía caña a Fulci, Lenzi y demás (lo habitual en la época). Calificaba de horrible a "Viernes 13" al completo (entonces con la quinta recién estrenada, pidiendo un ¡no más!... ¡juas!, ni sabía lo que le esperaba). Y se cebaba especialmente con "Un hombre lobo americano en Londres", refiriéndose a ella como "absolutamente repugnante" (seguramente al juzgarla moralmente). Tela marinera... pero, en realidad, nada nuevo bajo el sol. El típico discurso del "abuelo". Del aficionado conservador -probablemente por cuestiones de edad- incapaz de conectar con el terror moderno, especialmente aquel que apostaba por el feismo y la truculencia más colorista, anteponiendo a todo ello los clásicos intocables de siempre (la Hammer, Terence Fisher, el "king Kong" original, el "Freaks" de Tod Browning, el jodido John Ford, "Ultimatum a la tierra", el cine de los 30, 40, 60... bla, bla, bla) y la eterna chapa de que era mucho mejor cuando todo se sugería y había cierta "poesía" en el fantástico (Ugh!!). Irónico que acuse a los productores "modernos" de desmedido interés económico cuando todos sabemos que cineastas como Fisher, Roy Ward Baker o Freddie Francis, únicamente abordaban el género por cuestiones alimenticias. De hecho, algunos de ellos afirmaron posteriormente detestarlo. En fin.
La cosa cobra especial sentido al descubrir que el autor de tan hilarante alegato no es otro que Narcís Ribot Trafí, sacerdote para más señas (fallecido por Covid-19 el 6 de Abril de 2020). Sí, lo han leído bien. Se puede ser profundamente religioso y fan del cine de terror. De hecho, Don Trafí lo era activamente. Llegó a rular de forma continua por el primigenio Festival de Sitges, editó algún fanzine, colaboró en sendos libros especializados y, ya mayor, seguía dándole a las teclas en un blog donde hablaba de sus pasiones cinéfagas y literarias. Ei!!, lo admiro y respeto. Aunque está claro que, en lo referente a gustos, Narcís y yo no habríamos congeniado lo más mínimo. Adoro (casi) todo aquello que él aborrecía. Y aborrezco (casi) todo aquello que él adoraba.
En cualquier caso, ahí tienen el recorte, que pueden y deben abrir aparte para leerlo cómodamente y echarse unas buenas risas. Especialmente cuando al pie de foto escriben mal el nombre del director de la terrible película que, suponemos, Narcís ¿y los de "Shows"? considerarían ejemplo de la mentada crisis. ¿Podemos hacer caso de las apreciaciones de alguien que no conoce bien aquello sobre lo que raja o es que... la N está al lado de la M en el teclado y las prisas por ir a imprenta provocaron una errata involuntaria? Ni lo sé, ni me impogta... un cagajo.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!

martes, 23 de marzo de 2021

VIDEO: "THE EVIL DEAD" VERSUS "AMITYVILLE 2"

Desde mi desvirgue con "Amityville 2: La posesión" que tuve muy claro un par de cosas. La primera: me había encantado y, por lo que a mi respectaba, era la mejor de la saga (y así lo sigo pensando). La segunda: que incluía una escena totalmente plagiada de "Posesión Infernal / The Evil Dead", estrenada un año antes que aquella. Es el momento en el que el hijo del clan, Sonny, se queda solo en casa y comienza a sentir una presencia invisible que le acosa, contra la que luchará fusil en mano y le terminará poseyendo. Bien, se trata de una fotocopia descarada de la secuencia en el film de Sam Raimi durante la que su protagonista, Bruce Campbell, sufre toda clase de delirios. Incluso los inconfundibles movimientos de cámara típicos de su director son recreados en "Amityville 2", con algo menos de gracejo. Verlo para creerlo.
Durante años busqué a otros seres humanos que se hubiesen percatado de ello, o que lo "denunciaran" en algún medio. Sin éxito. Así que, un día, decidí hacerlo a lo grande, cogiendo el material original y montándolo con el fin de lograr un efecto comparativo que resultara indiscutible. No puedo decir que fuese divertido currarse el puñetero vídeo. De hecho, lo dejé a medias y no lo retomé hasta pasados un buen porrón de años. Pero hoy, orgulloso, anuncio con algarabía que YA ESTÁ TERMINADO. Lo he subido a nuestro fermoso canal de YouTube y pueden gozarlo a continuación... ¡asómbrense ante tanto descaro!


lunes, 22 de marzo de 2021

THE DEADLY ART OF SURVIVAL

Charlie Ahearn, artista de galería y director de cine con cierto culto a sus espaldas, es popular, sobre todo, por haber realizado esa obra maestra del underground neoyorquino que es "Wild Style", uno de los hitos del Hip-Hop y pieza clave del movimiento para entender su idiosincrasia.
En sus excursiones a los bajos fondos con el fin de filmar y fotografiar todos los graffitis que se cruzaran en su camino, Ahearn, tenía a los jóvenes del gueto como aliados a la hora de llevar a cabo sus películas. Iba allí, les hablaba de graffiti y de otros asuntos que los jóvenes marginales entendían y, siendo burgués, blanco y sofisticado, se supo ganar la confianza de todos ellos.
En sus conversaciones con ellos sobre cine, se dio cuenta rápidamente de que a todos estos jóvenes, negros y puertoriqueños en su mayoría, se volvían locos con las películas de Kung Fu y, como máximo ídolo solían tener, de manera casi unánime, a Bruce Lee.
Ni corto ni perezoso, y teniendo en cuenta los gustos de los chavales, un día se plantó en el gueto con su sofisticada cámara de Súper 8 y rodó allí con ellos esta película, “The deadly art of survival”.
Se trata de una genuina película amateur rodada sobre la marcha, montada en cámara, cruda, sin música incidental de ningún tipo, donde abundan los desenfoques, los malos encuadres, donde el sonido directo es a veces inaudible y donde los actores improvisan de manera muy tosca y chabacana. Sin más escenarios que los naturales, ni más atrezzo que el que hubiera a mano en el lugar donde rodasen, Ahearn, se marca una película de artes marciales a la blaxploitation a base de planos secuencia y gente improvisando. Los cortes son abruptos, la iluminación la que exista en el lugar y, el guion, inexistente. Con lo cual, no hay un argumento definido, solo una sucesión de escenas cuya finalidad es, en un momento u otro, que los jóvenes se peleen entre ellos y demostrarnos los bien (o mal) que se les dan las artes marciales. Así, un maestro de kung fu resolverá, a base de mamporros, sus diferencias con los traficantes de drogas mientras se enfrenta a la escuela rival, una banda de ninjas discotequeros que combinan las artes marciales con la música disco, y una mujer blanca que se pone de mala hostia porque se encarga de resolverle la manutención a nuestro protagonista y está harta de soltar la pasta.
Una cinta blanca, inocente y llena de encanto, que recordará a aquellas películas caseras que todos hemos hecho con los amigos en la adolescencia… sólo que aquí es un señor adulto quien las lleva a cabo, junto a un grupo de jóvenes marginales.
Ahearn, con la película finalizada, se dedicó  transportar su proyector de súper 8 hasta los barrios para organizar estrenos allá donde le dejasen, en un gimnasio del Bronx o en un salón de actos del Lower East Side. Los chavales corrían a los lugares de proyección a verse actuar, o a ver actuar a sus amigos, sentándose en el suelo y formando gran alboroto en las improvisadas salas de proyección en lo que parece ser una muestra de verdadero underground sin ínfulas artísticas y ejecutado como puro y duro entretenimiento para Ahearn, y para los chavales. Es cine amateur en su total y absoluta esencia.
Naturalmente, Charlie Ahearn unos años después rodó “Wild Style” y todo el cine que venía haciendo hasta ahora se enmierdó de arte. “The deadly art of survival” se proyectaba de forma casera en cuchitriles en el Bronx, pero, a día de hoy es una reputada pieza cuyas proyecciones tienen lugar, con todos los honores,  en el MOMA (Museum Of Modern Art) de Nueva York. Una película como esta, hecha entre un artista de galería y un grupo de chavalillos sin más intención que la de divertirse, pasó a ser punto de mira de sesudos -e impostados- análisis que la tildan de “estudio de una sociedad capitalista en desorden”, cuando en realidad la película es lo que es; una sencilla película casera concebida para entretenerse. Otra vida hubiera tenido de no ser Charlie Ahearn quien la dirigiese.
Por supuesto, todo esto nos la trae floja una vez vemos la película y la honestidad que desprende en cada fotograma. Cae hiper-simpática. Eso sí… por mucho buen rollo que desprenda, por mucho que nos podamos identificar con ella, una vez saciada la curiosidad inicial, “The deadly art of survival” es un ladrillo.
Con todo, es tan genuina, desperada y bienintencionada, que con los años ha generado culto y la curiosidad de propios (que la miran con una sonrisilla en los labios) y extraños (que la exponen como si se tratara de una gran obra de arte), que bien merece, al menos, ser descubierta.
Los trabajos cinematográficos de Charlie Ahearn se pueden contar con los dedos de una mano, pero en verdad, lo indispensable sería “Wild Style” y esta. Al margen, el tipo es un artista más que un cineasta, y si en esta estamos viendo una película amateur con todas sus consecuencias, lo de “Wild Style” intuimos que le ha salido de chorra.

domingo, 21 de marzo de 2021

CRÉDITOS INICIALES DE "CREEPSHOW 1 & 2"

Era inevitable. Más pronto o más tarde tenía que aparecer en nuestro modesto pero dicharachero canal de YouTube algo relacionado con el mega-clásico, "Creepshow". Y puestos a hacerlo bien, sumamos al pitote su menos brillante, pero igualmente gozosa, secuela. Hablamos de los títulos de crédito de ambas películas. Absolutamente maravillosos en su ejecución, su diseño, sus tipografías y, sobre todo, sus músicas, cortesía de John Harrison y Rick Wakeman / Les Reed (creía que Wakeman -también autor del soundtrack de "La Quema"- era el responsable del tema que suena en los créditos, pero no localizo nada que así me lo confirme con seguridad).
Todo ello, por supuestísimo, extraído de sus respectivos VHSs mediante ripeo, lo que nos ha permitido incluir el logo de "Polygram Video" y, más interesante aún, la famosa careta de "Creepshow" con esa sangre chorreante cutre-digital que, lo quieran o no, a uno le marca mucho cuando es un impresionable infante.
Antes de dejarles con el vídeo, permitan una breve confesión: El plan original consistía en subir el TRAILER EN CASTELLANO del clásico de George A. Romero, pero nos ha sido imposible localizarlo. Toda ayuda al respecto será agradecida y acreditada (tienen nuestro e-mail aquí al lado).
Ahora sí... señores y señores, con todos ustedes... ¡¡"Creepshow 1 y 2"!!


sábado, 20 de marzo de 2021

MORTUARY

Se ha hablado ya mucho sobre el descenso de calidad y talento que el cineasta Tobe Hooper sufrió a lo largo de los años, hasta el día de su muerte. Es algo sumamente trágico. Sin embargo, hay un aspecto en todo ello que me parece incluso más deprimente que el mero hecho de rodar cada vez con menos dinero y peores guiones: La pérdida de valores personales. Ver como un joven, rebelde y melenudo Hooper acabó convertido en el artesano incapaz de incorporar nada personal a su cine. Cómo dejó de luchar (míticas son las historias que se cuentan sobre sus enfrentamientos con los ejecutivos de los estudios) para asumir el rol de director de encargo. Y, encima, hacerlo en el peor momento. Cuando más acabada estaba su carrera. Digo yo, pienso, opino, que tal vez ese era, justamente, el momento adecuado para actuar de forma opuesta, teniendo en cuenta que arriesgaba mucho menos que en los tiempos de "Poltergeist" o sus productos para la "Cannon". Pero imagino que a esas alturas ya estaría cansado, hastiado, y no le quedaban fuerzas. La irrebatible frustración de alguien que comenzó desde el hippismo, filmando manifestaciones y debutando con una película totalmente experimental / arty, y terminó abocado a tener que considerarse un especialista en el género del terror. Sí, cierto, en parte fue culpa suya cuando decidió hacer "La matanza de Texas" con fines estrictamente comerciales. Creo que ni él se esperaba que le quedaría tan bien y condenaría de por vida. En realidad, es algo por lo que han pasado todos los cineastas legendarios del fantástico. Personas frustradas del primero al último, aunque siempre he creído que Hooper era el caso más flagrante... peleando por el puesto con Wes Craven.
Esa "lamentez" (de lamentable) puede discernirse sin complicaciones en los extras que acompañaban a "Mortuary" en su respectivo DVD, donde asistíamos al rodaje de la misma y veíamos a un ya avejentado Hooper aprovechando el parón para hablar al equipo de sus tiempos de hippie luchando contra el sistema. Y es que no cuesta darse cuenta de que, en esencia, andaría más interesado en rememorar batallitas que rodar lo que tenía entre manos, totalmente consciente de su pasmosa mediocridad.
Una madre viuda con dos retoños recala en un pueblucho donde pretende ejercer de tanatpractora.... es decir, maquillar cadáveres. Para ello se agencia una vieja y sucia funeraria con un secreto. Bueno, dos. Por un lado, la muerte del antiguo dueño y la desaparición de su hijo deforme. Por otro, una especie de sustancia negra que recorre el lugar y reaviva a los muertos. Será el hijo adolescente -como no- el que se vea obligado a desentrañar el misterio y combatir el mal.
Hooper venía de rodar justo el año previo "La masacre de Toolbox" que, sin ser la repanocha, era de lo más digno que había parido los últimos tiempos. Tan contentos estaban todos con el resultado, que los mismos guionistas y el productor decidieron rejuntarse con el amigo Tobe para parir otra de terrores, y eso es "Mortuary", que comparte un poco cierta estética con "La masacre de Toolbox", pero nada más. En general, anda muy por debajo. La historia es mucho más previsible, los personajes nos interesan una mierda, la truculencia es casi inexistente y el clímax final roza el más absoluto de los ridículos. Ver a los chavales corriendo por la casa combatiendo a torpes zombies lanzándoles sal es sumamente patético. Además, facturado todo ello de forma caótica y desganada, algo muy lógico si tenemos en cuenta todo lo antes expuesto con respecto a su director.
El protagonismo recae en Dan Byrd (que al año siguiente de "Mortuary" se desquitó participando en el remake de "Las colinas tienen ojos") y Denise Crosby (la madre de "El Cementerio Viviente").
Aburrida y jodidamente mala.

viernes, 19 de marzo de 2021

UNA JAULA DE GRILLOS

Hoy en día cualquier película de éxito es susceptible de ser remakeada (o rebooteada, o reseteada o… ¡qué se yo!), incluso sin que hayan pasado 5 años desde el momento en que se estrenó tal o cual película, o, en actos mercantiles para atraer a las plateas al público posmodernista, lo habitual es hacer insulsas revisiones de clásicos ochenteros americanos, que también agraden al público millenial. Y así la industria va tirando.
Sin embargo, la fiebre de los remakes de Hollywood, con mucho más sentido y mucho menos practicada que ahora, comenzó, por poner una fecha en que la cosa fuera habitual, a finales de los años ochenta con un claro fin; Hacer una versión americana adaptada a los gustos del americano medio de los films europeos de mayor éxito. Y punto pelota.  
Curiosamente, ahora esa práctica común en el Hollywood de los 80 y 90, se estila hoy en nuestro país pese a que, de siempre, ha sido más dado a estrenar éxitos europeos o latinoamericanos que incluso funcionaban en taquilla. Ahora se prefiere silenciar esas películas de éxito en nuestras salas para, de manera un tanto deshonesta  para con el público, remakearla y colgarse la medallita, muchas veces escondiendo el hecho de que se trata de un remake. Fatty Segura o Fatter de la Iglesia han hecho  este tipo de remakes con películas como “Sin Rodeos” o “Perfectos desconocidos”. Los fines del remakeo por parte de los americanos en los 80 y 90 eran mucho más honestos (cosa por la que recibían críticas constantes, pero ahora que esta práctica se hace en España... ¿ya nadie dice nada? hipócritas!!).
A esta primera hornada de remakes debemos títulos como “Tres hombres y un bebé”, que era la versión yankee de “Tres solteros y un biberón”, “Tres fugitivos” remakeaba “Dos fugitivos” y “Oscar ¡quita las manos!” era una revisión de “Una maleta, dos maletas, tres maletas”. Por supuesto, la lista de remakes es larga y, como ven, el cine Francés se lleva la palma (aunque en el declive de este tipo de remakeos, ya en la década de 00, se hizo también una infame versión americana de la película española “Abre los ojos” con “Vanilla Sky”).
“Una jaula de grillos” responde a las mil perfecciones a este tipo de remakes y puede que fuera uno de los más sonados, dada la popularidad de la película que versionea que es “Vicios Pequeños”.
Sin embargo, si ahora en un remake lo más normal es que el guión  original sea pasado un poco por las pelotas de los gerifaltes que deciden dar luz al proyecto, en los 80 y 90 el remake se hacía casi plano a plano, es decir, que se hacía la película tal cual era la original, pero utilizando toda la ostentación propia de Hollywood, haciendo parecer al producto original una película cutre y pobretona. Y el tiro, artísticamente hablando, por la culata, porque lo norma era, —sigue siendo— que por mucha pasta que se le eche a la producción, y salvo honrosas excepciones, el remake no le llegue a la película ni a la suela de las alpargatas. Y eso es justo lo que sucede con “Una jaula de grillos” de Mike Nichols.
Con un reparto de campanillas (Robin Williams, Nathan Lane, Gene Hackman), espectaculares escenarios naturales en Florida, una producción millonaria y el triple de colorido y purpurina que la original, y siguiendo a pie juntillas su guion (con los pertinentes cambios), no se entiende que siendo “Vicios pequeños” tan rematadamente divertida, sea “Una jaula de grillos” un auténtico bodrio contando exactamente lo mismo. Menudo aburrimiento. Menuda lección de tempo le pega la francesa a esta.
La sinopsis, ya la conocen; Una pareja de homosexuales de mediana edad, reciben la noticia de que el hijo de uno de ellos se casa. Como los padres de la novia son unos fascistas conservadores, se las tendrán que ingeniar para que parezca que son una familia tradicional el día que reciben la visita de estos señores. Y el enredo está servido.
Yo creo que el fallo de esta película es el afán por querer superar a la que le precede. Es tan ambiciosa y desmedida que al final  todo lo que estamos viendo es un lastre. También pienso que es una historia demasiado francesa y demasiado vodevilesca para que le quede bien a una producción norteamericana de gran presupuesto.
No obstante, la crítica, quizás por aquello de remakear un clásico francés, se volcó con la película, y no solo eso, también el público fue a verla haciéndole recaudar casi 200 millones de dólares del año 96, así como recibió alguna que otra nominación a los Oscar. Vamos, que resultó ser un éxito de tres pares de pelotas.
No la vi en su momento, pero vista hoy, hablando en plata, me ha parecido puta mierda. Están todos para matarlos.
Por otro lado, es un claro ejemplo y una muy buena justificación de la existencia de los remakes, porque, a día de hoy, aunque hay muchos encomiables e incluso superiores a sus versiones anteriores, es ya un desmadre y remakean por remakear. Y el cine europeo, ya ni lo tocan casi…

jueves, 18 de marzo de 2021

GALERÍA AVT PODCAST - 1

El 4 de Enero del año 2014 nacía el podcast oficial de este sacrosanto lugar. Ya desde buen principio, y con la sana intención de evitar recurrir a sosos fotomontajes para ilustrar visualmente cada nueva entrega (cosa que hacían y hacen el 90% de podcast), decidimos proceder mediante alegres y dicharacheros dibujillos. La constante de todos era siempre que fuesen graciosos (o lo pretendieran), que contaran con la presencia de los tres responsables del programa y, también, con la de una especie de mascota eventual en plan micrófono antropomorfo.
Y así, fuimos alternando las autorías de los dibujos (independientemente de la capacidad de cada cual.... y de las ganas) hasta que la cruda realidad se impuso. Tras casi 50 ilustraciones, acabamos hasta los cojones y, a partir de entonces, recurrimos a sosos fotomontajes. ¡Al menos lo intentamos!.
Y el caso es que, revisados hoy día, descubrimos que los hay realmente majos. Bonitos. Y los que no lo son tanto, igualmente despiertan mucha simpatía. Al menos a nosotros. Así que nos hemos animado a reunirlos aquí, a lo grande, en una galería que se extenderá varias semanas, a cuatro dibujitos por sesión. Si lo gozan, bien, y si no, ya saben que nos impogta un cagajo.
El podcast aguantó hasta el 21 de Septiembre del 2020. Aunque puede que vuelva algún día, cosas más raras se han visto. Si jamás han tenido la oportunidad de disfrutar de su encantadora poca profesionalidad, pero desbordante pasión, pueden recurrir a la cole completa que hay en Ivoox.




miércoles, 17 de marzo de 2021

ALGUNOS FOTOCROMOS DE "RUEGA POR TU MUERTE (INDESTRUCTIBLE)"... O AL REVÉS.

El Sábado pasado, en la reseña de la respectiva película, les prometí algunos de sus fotocromos. Pues bien, aquí los tienen. No añadiré mucho más, pues para algo ya me enrollé entonces, salvo una curiosidad: Todos llevan encima del título una pegatina. Cuando, con ayuda del Photoshop y su capacidad de contraste, hacemos visible lo que hay debajo, descubrimos con asombro que es el mismo título.... pero al revés (tienen la prueba al final de todo). Es decir. La peli oficialmente figura como "Ruega por tu muerte (Indestructible)", en cambio debajo leemos: "Indestructible (Ruega por tu muerte)"... pero bueno, ¿tan importante era ello como para pegarse la matada de cambiar todos los fotocromos? Pues parece que sí. Sin embargo, eso a nosotros nos impogta un cagajo, básicamente porque en vídeo el film apareció como "Indestructible (Ruega por tu muerte)", y así es como nos gusta referirnos al mismo.
Los demás, que canten misa.






El mensaje invisible:

lunes, 15 de marzo de 2021

CAUTIVOS EN LA SOMBRA

Resulta curioso el comprobar que dentro de los listados existentes en internet, que clasifican todo aquello que huela a “cine quinqui”, no se suele tener en cuenta esta cinta de Javier Elorrieta que, sin ser eminentemente quinqui, sí que guarda una gran deuda y parentesco con aquellas películas de los 70 y 80.  Y es que “Cautivos en la sombra” es un film un tanto ignoto que quizás se les ha escapado a los estudiosos del subgénero.
La película, basada en la novela “La otra orilla de la droga” de José Luis Tomás —un comisario de policía reciclado a escritor que dice haberse basado en hechos reales para la confección de su libro—, está totalmente impregnada por la firma de Elorrieta, que suele ser bastante irregular y a veces no atina, y en “Cautivos en la sombra”, se nota, más que en ninguna otra de sus películas, sus carencias y virtudes. En ese sentido, siendo la película técnicamente muy mala, te la comes con patatas y arroz porque, aunque lo que sucede en pantalla es bastante difuso y los actores están para matarlos, la película está plagada de humor involuntario, que siempre se agradece, y, entre unas cosas y otras, finalmente resulta un artefacto de lo más entretenido.
Durante el visionado pasaban muchas cosas y ninguna. Hay un exceso de montaje que propicia que las escenas de acción se desarrollen en pocos minutos —algunas escenas, en segundos—, para luego recrearse en las escenas de actores durante largas conversaciones vacías e irrelevantes, que parecen no terminar nunca. La película es un caos absoluto, pero uno muy divertido.
Es todo tan disperso, que no he sabido redactar una sinopsis. Y buscando las de la red, veo que las que hay tampoco son muy profusas…
Dos politoxicómanos, tras salir de la cárcel, se reúnen con sus novias. Estas, para traer dinero a casa se prostituyen, pero además, una de ellas va a castings porque es actriz (¡!). Por otro lado, tienen una especie de banda organizada para atracar joyerías. A eso hay que sumarle sus problemas de drogodependencia,  el embarazo de una de las prostitutas, y la venganza de un individuo que el protagonista, Manuel Bandera, tenía como rival en la cárcel y que le anda buscando para, literalmente, darle por el culo. Todo eso (y más) sucede en la película entre persecuciones, disparos y mucho, mucho aspaviento.
En definitiva, que entre unas cosas y otras, se ve relativamente bien. Además, a mí Elorrieta me cae muy bien y, su estilo, tanto cuando acierta como cuando no, me parece muy personal y único. Vamos, que me gusta Elorrieta.
En el reparto tenemos al mastuerzo de Manuel Bandera, que por aquel entonces, 1994, estaba de moda tras haber protagonizado “Las cosas del querer”, era un tipo guapo al que habían metido en las películas porque las señoras de 50 años se ponían cachondas con solo verle, pero en realidad era un actor espantoso que merecía el olvido en el que está sumido hoy. Bien, pues te descojonas vivo con él. Verle cabreado o escupiendo los diálogos de la película se convierte en una experiencia casi religiosa, sólo comparable a la que supone el contemplar los largos planos en los que su inexpresividad es la verdadera protagonista. Le secunda Antonio Flores que, amén de estar tan resultón como en todas sus intervenciones en el cine, aquí, ante el desconocimiento sobre el mundo de la droga por parte de Elorrieta, Flores hace de asesor, diciéndole al director en todo momento como debía enfocar el uso de la droga en cada secuencia. No olvidemos que este asesoramiento viene precedido de los años de yonki que le otorgaron al actor y cantante la experiencia suficiente como para dar consejos sobre el tema en la película. En los roles femeninos tenemos a la hija del tenista Manolo Santana,  Beatriz Santana, que también podemos darla de comer a parte. Cuando interpreta a Juana de Arco en uno de esos castings a los que asiste su personaje, da pena escucharla. Ni siquiera comprendo cómo esta chica pudo trabajar como actriz, porque hay que tenerlos bien cuadrados para darle un papel a la Santana, viendo lo estrepitosamente mala que es. Para completar el cuarteto principal y que den la serenata, tenemos a Neus Asensi que, si por norma general y siendo discretita, según el rol que se le asigna suele interpretar medianamente bien, aquí suelta los diálogos como leyendo de carrerilla y parece como si le hubiera dado un chungo… En cualquier caso, y a juzgar por una escena gratuita en la que tanto ella como Beatriz Santana se bañan en la playa en porretas y tiran piropos a los runners (¡!), lo único que puedo decir es que, con todo, tiene un culo estupendo.
Por lo demás, desfilan por la pantalla a toda hostia, a la velocidad del rayo y casi sin que nos inmutemos, actores de la talla de Tony Isbert, Tony Fuentes, Manolo Zarzo y, en un rol altamente dramático, el humorista Tony Antonio.
“Cautivos en la sombra” es un desmadre técnico y artístico, un exceso, mala de solemnidad... pero ¡Me encanta!

sábado, 13 de marzo de 2021

INDESTRUCTIBLE (RUEGA POR TU MUERTE)

Una de mis -demasiadas!- obsesiones juveniles fueron los ninjas, encabezados por el gran Sho Kosugi (el modo correcto de escribirlo es Shô, pero nosotros vamos a ignorarlo.... shômos así de vagos... tanto como los que diseñaron el cartel, aquí presente) . Y de entre todas sus películas, la que más loco me volvía era "Indestructible: Ruega por tu muerte" (en algunas partes figura sin el "indestructible" delante, pero yo siempre la he conocido con este incorporado y así me la quedo, ea!), seguramente porque, A, era una versión en ninja de las aventuras justicieras de Charles Bronson y, B, se la solía calificar en prensa especializada -la buena, es decir, la extranjera- como "ultra-violenta", y eso sonaba cual poesía para mi. Una vez más, nos encontramos ante lo que a priori era un gran concepto pero, ¿estaba la película a la altura?. Durante muchos años consideraba que no, que le faltaba truculencia y le fallaba el ritmo. Pensamientos estos que quise corroborar o corregir viendo recientemente mi apestoso ripeo del VHS.
Akira es un ninja retirado que quiere dejar atrás su pasado guerrero para volcarse en la vida familiar. Con la idea de satisfacer a su señora, parten para los USA a montar un negocio y prosperar. Desafortunadamente, el lugar es utilizado por el hampa para intercambiar materia ilegal. Un día, un collar muy valioso es mangado por el policía corrupto que en teoría tenía que entregárselo a los mafiosos locales. Estos se ponen paranoicos y se convencen de que el clan familiar nipón se lo ha quedado, así que deciden ir a por ellos... ignorando la condición ninja de un Akira que, llegado el momento, retomará las armas.
Tal y como si fuese un "Death Wish" cualquiera, la mujer y uno de los hijos de Akira (en este caso podríamos decir de Sho, ya que lo eran también en la vida real) son atropellados a lo bestia y terminan en el hospital. El villano, Limehouse, que es más malo que la tiña -luego nos centramos en él- se corta con un cuchillo para que le ingresen y, una vez allí, ataca a la señora Kosugi. La suelta un par de hostias, la viola y acuchilla cruelmente con un bisturí. La escena en cuestión no es excesivamente gráfica, pero sí resulta bastante perturbadora por su mala leche. Y es que en aquellos tiempos, aquellos añorados tiempos, la violencia del cine podía no ser muy espectacular, con chorretones de sangre y gore cafre en CGI (como, por ejemplo, ocurría en el "Ninja Assassin" que, justamente, recuperaba a un Kosugi ya arrugado), pero sí resultaba.... ¿cómo llamarlo? ¿sórdida? ¿moralmente reprobable? Ese material era "el normal" y no había necesidad de sobrestilizarlo para darle una pátina de irrealidad y desproveerlo así de su cabronismo.
Hacia el final, tal y como si fuese un "Castigador" de ojos rasgados, Akira the ninja acude hasta la guarida de los mafiosos, se los carga a todos y se enfrenta a Limehouse, que se rebotará con ayuda de toda una sierra mecánica (¡sierra mecánica contra ninjas! ¡subidón!) pero terminará hecho trizas... aunque no contaré cómo.
Lo que sí contaré, es que dicho despreciable personaje -no tiene problema alguno en matar, ya sea hostiando a un anciano con una vara de acero o ametrallando a los inocentes clientes de un restaurante- lo interpreta todo un rostro carismático del exploitation de los 70/80 y la televisión, James Booth, al que también has podido ver en "Del espacio profundo", "Retaliator, programada para matar", "Estos zorros locos, locos, locos" entre un porrón más. Lo curioso es que, pal caso, él mismo se encarga de escribir el guion de "Indestructible: Ruega por tu muerte". ¡Toma ya!. Al hombre ya la iba eso de teclear, como demuestran sus libretos de "La fuerza de la venganza" o "El guerrero americano II y IV -bajo seudónimo-", donde también asomaba como actor. En cualquier caso, no deja de ser bizarro considerar la mala idea que gasta la peli con toda su descarnada violencia y que él mismo se reservara al más malvado de todos los personajes.
Como dato marciano, cabe mentar el inicio del film, donde asistimos a una especie de escena de época -o eso parece- con Sho vestido de ninja negro (traje que no llevará cuando luego se ponga a machacar mafiosos) y que está siendo consumida por sus retoños en una pantalla de televisión. Estos comentan que ese ninja se parece mucho a su padre. ¿Es Akira un ninja-actor? ¿se trata de un absurdo guiño a sus pelis previas? ¿material aprovechado / reciclado? ¿una muestra de metacine en una época en la que no era tendencia? ... ¡¿qué coño pasa aquí?!. Mi no comprende.
Habría que preguntárselo a su director, Gordon Hessler, un señor que se apuntaba a un bombardeo y repetiría con Sho Kosugi en la un poco más cutre "Venganza por Honor" producida, como es el caso de la reseñada, por Trans World Entertainment (volverían a verse en "Shogun Mayeda", última peli de Hessler). Justamente, en la época llegó a mis manos un press-book de la compañía, supongo que confeccionado para algún mercado del cine, donde se anunciaban futuros proyectos con sus respectivos pre-carteles. Uno podía encontrar la secuela de "Venganza por Honor" y, por supuesto, la de "Indestructible: Ruega por tu muerte". Ninguna de las dos se hizo realidad. Una pena en el caso de la segunda, hubiese molado convertir las aventuras justicieras de Akira en una franquicia. Porque esta, la primera, sin deslumbrar -y abordándola con expectativas moderadas- se deja ver, "ta bien" como decimos en mi pueblo.
Pone el punto entrañable una canción tan hortera como resultona, muy de su época, y que se repite dos veces. ¿O son tres?. "Back to the Shadows" canturreada por Peggy Abernathy.
Aquellos curiosones completistas gozarán sabiendo que esta película ya ha pasado por el blog en sendas ocasiones, una de ellas para protagonizar nuestra maravillosa, envidiada y COPIADA sección de caratuleo chungo (AQUÍ). Y ya les anuncio que, en breve, podrán disfrutar de algunos de sus fotocromos.

viernes, 12 de marzo de 2021

LIGONES

Gracias a las nuevas plataformas digitales podemos descubrir películas como esta, “Ligones”, que comparte espacio en las parrillas con lo más granado del cine mainstream actual. Pero “Ligones” es una de esas películas que gracias al HD se estilan mucho hoy en día, a medio camino entre lo amateur y lo semi profesional. Un tipo de películas perpetradas siempre por directores “quiero y no puedo” que, jugando a hacer cine, intentan hacer pasar un producto de aficionado por películas “de verdad”. Esto no es exclusivo de este tipo de directores aficionados con ínfulas, también se han estancado en este tipo de productos individuos que venían de darse una vuelta por el cine de verdad, pero, se acomodan aquí con la esperanza de salir del gueto y volver al cine industrial, ajenos ellos a que, al margen de todos los tejemanejes de las productoras, hacer cine es también un asunto de talento. Y ellos lo no tienen. En consecuencia,  contratan un único pase de estreno en la sala de cine de su pueblo, la inscriben en todas las categorías posibles en los premios Goya —categorías a las que cualquiera puede inscribir su película— y, así, la prensa local se hace eco de una película que solo es película para quienes la han realizado. Para el resto de los mortales, o pasa inadvertida o sirve de mofa en sus reuniones amiguetiles precisamente por su condición de película “de mentira”. Cuando al realizador le llegan ecos de que en internet su película ha sido reseñada con malas críticas, pone el grito en el cielo incapaz de darse cuenta de que, no es la falta de presupuesto, sino la de talento la que propicia que el público se ría de su “película” —y si no aceptas la mofa, no la hagas pública; que se quede en el tu disco duro tu puta película—. La misma cantinela de siempre. Deberían pensarlo antes de exponerse y luego lloriquear.
Al margen de esto y de que, gracias a las plataformas, hoy el gran público puede visionar estas películas y subir la media nacional de nuestro cine, esta cinta en particular llama la atención por sus circunstancias extracinematográficas.
La película es un intento patrio de sex comedy (sin un solo desnudo, eso sí)  en el que cinco individuos vírgenes, torpes e incluso (a juzgar por la bandera de España que, con naturalidad, luce uno de los protagonistas en la camiseta, las intenciones de ser Guardia Civil por parte de otro, o la pinta de miembro del Opus Dei que se gasta el tercero de ellos) se intuye que ultra derechistas, deciden seguir los consejos para ligar por parte de un peluquero que, en el micro-universo de la película, conoce todos los secretos de la seducción y se liga a la que le da la gana. De esta guisa, los muchachos partirán de Madrid rumbo a un camping en Mérida y pondrán en práctica todos los consejos de este peluquero, ejecutándolos como el culo por un lado, y acabando todo bien por el otro.
Para resumir diré que me costó horrores completar los 100 minutos de duración de “Ligones” y que la mayoría de los gags eran tan malos, previsibles, bochornosos, que me cuesta comprender cómo el director no se da cuenta del material tan lamentable que tiene entre manos, y  hace preguntarme por qué tras verlo decide estrenarlo, exhibirlo y ponerlo en circulación vía plataforma digital. Luego vendrán los llantos cuando lleguen los informes de los clicks que ha tenido la película en el último trimestre.
Como fuere, de nuevo, en el micro-universo de la película, el mundo está loco, loco, loco:
Hay una escena muy tonta e inofensiva en la que, tras beber demasiado, una chica se queda dormida. Uno de los protagonistas, en un plano inocente que no pretende más que mostrar la torpeza y pocas dotes sociales de las que hace gala, hace un acercamiento sexual a la mujer dormida que no llega a culminar y que se salda con una ventosidad expelida por la chica, y que dará lugar a un gag donde los olores y el asco hacen acto de presencia.
La escena es, como su protagonista mismo, torpe y de mal gusto, de eso estoy seguro. Incluso inadecuada. Ahora, si se está justificando una violación mediante el humor, ahí ya tengo serias dudas. Eso es lo que alegaba una de las aspirantes a actriz de las que aparece en la película, Teresa Lozano, cuando  anunció en sus redes sociales que renunciaba a promover o lucrarse —¡Já! Cómo si esta mierda fuera a dar algo más que pérdidas…— con esta película porque, según ella, “Ligones”, “intenta legitimar conductas violentas con la mujer, entre ellas la violación, legitimándolas mediante el humor”. Las sensibilidades están a flor de piel, no cabe duda. Como fuera, lo que me resulta curioso es que una película de tres al cuarto como esta sea víctima de la corrección política y la nueva censura. Incluso, en el circulo de la actriz se llegó a comparar esta escena con lo sucedió en Pamplona en San Fermines con lo de “La Manada”. Acusaciones muy serias. No da a lugar dicha comparación de ninguna manera.
Por su parte, el autor de “Ligones”, José Texeira, emprendió acciones legales contra la actriz por esas acusaciones, advirtiendo que, por un lado, Teresa Lozano conocía desde el principio un guion en el que "se explica la evolución de un grupo de jóvenes lleno de miedos, errores e inseguridades a la hora de interrelacionarse, tal y como se resume al final por medio de una reflexión. Pero no aparece ninguna violación, ni se promueve la violencia contra las mujeres" y, por otro, añade que la película pasó la calificación previa del ministerio de cultura que le otorgó una de “no recomendada para menores de 18 años”.
Desconozco como habrá terminado el asunto, si el caso  ha llegado a mayores o no, pero no dejan de ser curiosos todos estos rollos para una película que, estrenada a pases únicos en unas pocas salas, apenas ha recaudado 900 euros en taquilla.  
Ahora, la película debería ser denunciada, pero, no por machista o violenta que no creo que lo sea, amén de que considero que en el humor no debe haber límites y que limitarlo es consecuencia de un ligero retraso mental, debería ser denunciada por rematadamente mala. Y sus actores encarcelados por incapaces. Más allá de eso, todo lo relacionado con “Ligones” es irrelevante (y en caso de serlo, es ficción).

miércoles, 10 de marzo de 2021

LA MINI-BARAJA DE "AVES DE PRESA"

Mini-bajara porque tan solo cuenta con 11 palos, porque en realidad estas tarjetas son tamaño cuartilla más o menos.
Se trata de un obsequio de la Fnac. Cuando se lanzó en Blu Ray la película "Aves de Presa", a los primeros 200 o 300 que la compraran, se le regalaba la baraja para solaz del coleccionista. Es una chorradica...pero aquí la dejo, porque dentro de 10 o 15 años, será un producto vintage. Y nosotros la tenemos. Ahí van:











lunes, 8 de marzo de 2021

UN OCUPANTE INESPERADO

A priori (al menos, que yo sepa) “Un ocupante inesperado”, thriller baratísimo de The Asylum, no parece que se aproveche de ningún éxito de taquilla reciente a su fecha de estreno. De hecho, quizá sea uno de sus primeros productos que tiran adelante por sí mismos sin necesidad de imitar a otro y, a día de hoy, The Asylum combina el lanzamiento de estos productos más estándar con los “mockbusters” de turno.
The Asylum se corona como la reina de las productoras de medio pelo y hogar para el jubilado y/o el actor dejado de la mano de dios, que da cobijo a ex estrellas que en su momento gozaron las mieles de éxito hollywoodiense y que, en cambio, ahora no les va tan bien. Y ahí es donde entra esta “Un ocupante inesperado”.
Una familia acaba de adquirir una nueva casa en la que emprender una vida nueva, sin embargo, al tratarse de una vivienda procedente de un embargo, cuando estos van con las maletas a instalarse, se encuentran con que al anterior inquilino no le sale de los cojones largarse de allí. Y además, amenaza a esta familia con un taser. Pronto esta gente pone en conocimiento de las autoridades dicha situación y consiguen echar a tan molesto inquilino, por lo que comienza la felicidad y la alegría… sólo que una vez instalados, el antiguo inquilino comenzará a tocarles los cojones de maneras cada vez más inquietantes.
Lo bueno de “Un ocupante inesperado” es que, como pasa con muchos productos de The Asylum sobre todo de los últimos años, uno se pone la película con el fin de echarse una siesta o tenerla de fondo cuando se encuentra con que —acostumbrado a que todas sean una verdadera mierda— resulta que no está tan mal y al final uno deja a un lado la siesta y decide completar el visionado de la película. Porque sin llegar a rozar algo medianamente bueno, “Un ocupante inesperado”, casi, casi, está entretenida, por lo que la acabamos de ver sin problemas.
En mi caso, el motivador para que yo pulsara al play, fue el reparto con el que la productora hace justo honor a su nombre, entonces, entre unos segundones e intrascendentes James Denton o Jaime Kennedy, nos encontramos a un mercenario Paul Sorvino que a estas alturas acepta todo lo que le echen y — ¡sorpresa!— una (todavía follable a sus cincuenta y tantos) Marlee Matlin que ustedes recordarán por ser la sordomuda de “Hijos de un dios menor”, intentando sobrevivir como actriz ya que su carrera, posiblemente debido a una discapacidad tan marcada como la suya (absolutamente condicionada al ser sordomuda) se quedó a medio camino de todo. Aquí, aunque tiene líneas de texto (verla doblada es una gozada porque, claro, la actriz que la dobla no es sordomuda pero intenta imitar la peculiar forma de hablar de este colectivo), no deja ni un momento, tanto ella, como el resto de los actores, de hacer el lenguaje de signos, para dejar claro al espectador que se trata de un personaje sordomudo. Y el personaje es sordomudo sencillamente porque la actriz es sordomuda, porque esta discapacidad no aporta nada al guion: podía haberse hecho exactamente igual con una actriz sin sordera. Pero claro, Marlee Martlin es una celebridad que tiene que comer…
Lo curioso de todo, es comprobar cómo unos buenos actores pueden mejorar sustancialmente una película.  Porque Paul Sorvino, aunque aquí no tenga un papel para su lucimiento, es un buen actor y, la Matlin, acostumbrada a las muecas y a la expresión facial, es una actriz que transmite mucho, por lo que, aquí, está muy bien. Entre eso y que la película en general es soportable, pues ¡oye! tan ricamente…
Dirige el asunto un tal Nick Lyon que, como es de suponer, ha dirigido tropecientos productos salchicheros para The Asylum y derivados.
Que más dará el director en una película de estas.

domingo, 7 de marzo de 2021

IN SEARCH OF DARKNESS PART 2

Fíjate tu, en la reseña de la primera parte de "In search of darkness" me preguntaba ande andaban Tom Savini o Linnea Quigley, a los que les gusta más una cámara que a un tonto una piruleta. Pues ahora ya lo sabemos: esperando salir en la segunda parte. Y aquí están. Casi parece que mi queja fuese tomada en consideración, porque pal caso no se limitan a hablar de las pelis en las que metieron mano, disponen también de su propio rincón, donde rememoran las respectivas trayectorias casi al completo. Justamente, esa vendría a ser la genuina novedad de este "In search of darkenss part 2" con respecto a la precedente, que además de los ya conocidos repasos a toda velocidad de sendos títulos emblemáticos de los años ochenta (y que, en esta ocasión, se expanden no solo a cosas más oscuras y costrosas como "The Boogens", "Hollywood Chainsaw Hookers" de nuestro amigo Fred Olen Ray o un par de títulos de la pizpireta Jackie Kong, también a otras extremadamente populares y cuya presencia en un documental sobre cine de terror podría ser discutida, como la maravillosa "La tienda de los horrores") incluyen cápsulas en las que se detienen a charlar extensamente -todo lo que permite el espacio que le reservan- de temas como el terror italiano, los vídeo-juegos de temática horrorífica, proyectos no-natos o movidas más genéricas, así como los arriba mentados recorridos por las filmografías de otros invitados de lujo del calibre de Robert Englund o Nancy Allen. Se siguen echando de menos habituales como Bruce Campbell o John Landis, e insisto en ello a ver si, así, salen en la tercera.
Entre los momentos álgidos, tenemos a Joe Dante hablando otra vez de los exploitations de sus títulos de éxito, en el caso anterior eran las secuelas de "Aullidos", aquí se centra en "Gremlins" y lo que la siguió. A Joe Bob Briggs esputando una gran verdad sobre aquellos films que, estirando el elemento humorístico, pretenden ganarse de forma deshonesta un lugar de honor en el podio de las cult-movies (un zasca a la Troma??). O al técnico de efectos especiales Steve Johnson que, al haber participado en una gran parte de los títulos diseccionados, puede añadir mucha información. Y, de paso, nos aclara el misterio de cómo Linnea Quigley y él se hicieran pareja tras tener que sacarle un molde de las tetas para "La noche de los demonios" (coñas aparte, lo cierto es que conocía esa historia y verla, por fin, contada por sus protagonistas me hizo mucha gracia).
En el lado de lo criticable, está algo que ya veíamos en la primera, esos ridículos "speechs" en los que se habla del cine de terror como si fuese la cura para el cáncer, pretendiendo de este modo darle una pátina de respetabilidad o, peor, positividad de cara al mainstream (y el media que suele detestarlo y acusarlo de violento) que no necesita para nada. ¡Cómo odio esas cosas!. Me encanta la devoción del yanki medio, pero en estos aspectos suele perder el pedal y tomárselo demasiado en serio, aplicando un exceso de emotividad a algo que, ciertamente, no le pertoca (es ya cansino el rollo de que las "final girls" de los slashers inspiran para superar momentos duros de la vida de uno... ¡no me jodas!).
Con todo, y teniendo en cuenta la extensa duración, "In search of darkness part 2" sigue siendo igual de disfrutable que la otra. Imposible no emocionarse si creciste consumiendo todos estos títulos impepinables y, sí, es cierto: Ya no se hacen así, ni se harán nunca, ni -lo más importante- nadie ha sido + es capaz de mimetizarlas de modo correcto, así que basta ya de intentarlo, por favor (o de ocultar sus incapacidades tras la cantinela para engañar a los fanes).

sábado, 6 de marzo de 2021

SESIÓN DOBLE: A GHOST STORY + NUEVO ORDEN

Últimamente resulta de lo más difícil ver películas realmente buenas. Sin duda, parte de la culpa me pertenece. Uno ya ha consumido demasiado y es muy jodido sentir entusiasmo por nada. Pero también es cierto que, en general, con tanta sobre producción de todo, seguramente motivada por lo "fácil" que es hacer cine gracias a las herramientas digitales, abunda lo "mierder". Por ello, cuando localizas algo medianamente potable, un pelo diferente, lo celebras. Eso me ha pasado recientemente con dos películas, motivo por el que decidí que merecían su hequecito en este sacrosanto blog, del que tan orgullosos estamos y al que tanto queremos.
A GHOST STORY la tenía localizada hace tiempo, pero no me atraía. No me llamaba nada. Hasta que mi amigo Vicente me habló de ella, me contó parte de la trama y logró despertar mi interés. Así que me hice con una copia y.... ha sido toda una grata sorpresa. De primeras aclarar que esto no es una película de terror. Ni por el forro. Podríamos calificarlo de drama fantástico. Todo gira en torno a una pareja ultra-enamorada que vive en una acogedora casita en lo que parece una urbanización. Un mal día, él muere en un accidente y... se convierte en un fantasma. Uno con la imagen clásica de la sábana y los agujeros negros en los ojos (todo un puntazo). De esta guisa, abandona la morgue, regresa a su casa y, desde la distancia, en absoluto silencio, es testigo de cómo el paso del tiempo avanza implacable y lo cambia todo. Su pareja se larga, entran nuevos inquilinos, derriban el lugar... llegamos incluso hasta el futuro. Y ahí sigue el triste y solitario fantasmita. Mirando. Cierto que en algún momento interviene, provocando poltergeist, pero poco. Y todo ello se desarrolla a las maneras del mejor cine "indie" norteamericano. Es casi, casi, cine contemplativo. Ese plano eterno de la protagonista devorando tarta resulta impagable. Y luego está el "speech" la mar de filosófico que suelta un tipo en una fiesta, uno que comparto desde hace tiempo, ¿por qué preocuparse tanto en pasar a la posteridad cuando el destino de la humanidad es extinguirse al igual que el universo al completo? En fin, una peli agradecidamente original y diferente. Muy recomendable si te pilla con el tono adecuado.
Y es que, al final, de lo que se trata, lo que agradezco, es que me sorprendan, evitar lo trillado. Y eso, en cierto modo, hace NUEVO ORDEN, producción mexicana que si despierta críticas hostiles no es por su calidad, sino por su "mensaje". Y no hay nada más errado que juzgar una película por el filtro de lo moral. Ello no me echó atrás, muy al contrario contribuyó a darle al "play". Básicamente nos cuenta la historia de una revuelta. Los pobres se cansan de serlo y comienzan a atacar a los ricos. Cruenta y despiadadamente. Todo mostrado de modo verosímil y sin concesiones. Da igual lo positivos o importantes que sean los personajes, si han de palmar de forma seca, contundente y sin adornos, la palman. Tal cual. Y claro, ello provoca que el visionado resulte bastante angustioso y desasosegante, porque nunca sabes por donde van a tirar. Y a lo tonto, termina y te quedas tocado. Pensativo. Es una peli dura, nada fácil. Pero la agradeces porque, a pesar de que alguien pueda compararla con Michael Haneke, en plan rollo autoral, no deja de ser un thriller. En redes se la pone a parir acusándola de dejar en buen lugar a los ricos y mal lugar a los pobres, pintándolos como ratas salvajes sin compasión alguna. Yo no estoy tan seguro, les diría que volvieran a verla y entendieran que ni todos los de arriba son demonios, ni todos los de abajo son ángeles. El final es especialmente desesperanzador. También muy recomendable.
Las dos!

viernes, 5 de marzo de 2021

UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN PARÍS

A mí, en su momento, “Un hombre lobo americano en París”,  pese a las críticas demoledoras que arrastró por parte de propios y extraños —July Delpy asegura que sólo participó en esta película porque tenía serios problemas económicos—, no me pareció mal del todo (una comedia de horror tontorrona, inofensiva y entretenida, sin más). Sin embargo, aunque no me pareció mal, sí que era consciente de que arrastraba la losa de ser la secuela de una obra maestra incontestable. Era consciente yo y, probablemente, era consciente todo el equipo de la película. Y claro, por comparación, va a salir siempre perdiendo. Incluso, John Landis, involucrado en la producción de alguna manera, vio lícita esta secuela teniendo en cuenta que en un principio, cuando para rodar su master piece tuvo problemas con el gobierno británico a la hora de rodar en aquél país, se planteo la idea de cambiar todo el guion y que transcurriera en París donde no iba a tener tantos problemas burocráticos, y, en esa premisa, se inspira esta secuela. Pero, consciente también del terreno en el que se estaba metiendo y pese a que escribió uno de los guiones previos al definitivo de esta secuela, Landis, decidió mantenerse un poco al margen y participar en la producción lo mínimo posible, no fuera que su ya escasa reputación quedara mermada y fuera él también a perder la cabeza (disculpen el manidísimo chiste). Conscientes de todo eso, la película se estrenó siendo un fracaso que, costando 25 millones de dólares (puestos en co-producción entre Francia, los países bajos y Estados Unidos), recaudó 26, el fandom se la merendó y ya nunca se volvió a hablar de hombres lobo americano en ninguna parte.
En España, quizás porque su público natural fue el adolescente de la época que desconocía la existencia del primer film, congregó en cines a unos discretos, pero estimables, 420.000 espectadores.
Luego, pasaron los años, la gente le fue procesando cierto culto y lo de de siempre. Pero aún así, no termina de ser nunca totalmente reivindicada.
El caso es que, al margen de todo esto, yo creo que a la película el tiempo le ha sentado bien y, curiosamente, uno de los aspectos que sirvieron más de mofa en su momento y que yo también recordaba como horrorosos, son los efectos especiales y transformaciones generadas por CGI (aunque en su año de producción, 1997, todavía se combinaban con los F/X tradicionales). En pleno 2021, en tiempos de pandemias, cambios, películas con infografías perfectas y aplicaciones para móviles que pueden meter en pocos segundos nuestras caras en los cuerpos de nuestros personajes favoritos y que quede casi realista, los efectos arcaicos, cutres, salchicheros y totalmente artificiales de “Un hombre lobo americano en París”, por el motivo que sea, no me han chirriado tanto. Incluso, mientras veía la cacareada primera transformación de Julie Delpy, la misma por la que hace 23 años eché pestes en el cine, me quedé unos instantes con la boca abierta pensando “Joder, pues mola un puñado”, al igual que cuando aparecen todos esos hombres lobo raros y primitivos, que en su momento me parecieron  dibujos animados, esta vez me parecieron unos bichos aterradores. ¿Por qué? Yo creo que porque la película ya tiene unos años y al igual que se echa de menos los F/X tradicionales (que siguen siendo los mejores), al ver esos primeros pasos que daba el CGI cuando aún le quedaba un largo trecho por recorrer, en retrospectiva, resultan entrañables y tampoco tan malos. Vale que no es lo mismo que ahora, pero no estaba tan mal.
Por lo demás, la película sigue siendo una comedia de terror tontorrona con momentos muy buenos que, tal y como están todos los percales, acaba siendo, no entretenida, sino, entretenidísima y acaba uno de verla y se queda con un buen sabor de boca.
La cosa va de tres excursionistas de tour por Europa que llegan a París, y allí, uno de ellos se enamora de una extraña mujer a la que salva, también de manera muy extraña, de un suicidio. Mientras la persigue (casi acosa) para que, tras salvarla, salga con él, este acaba introduciéndose en sociedades secretas organizadas por hombres lobo ultraderechistas cuando, en una de sus fiestas privadas, nuestro protagonista es mordido por uno de esos licántropos y, en consecuencia, acaba convertido en uno de ellos. Entre seducir a la chica, intentar acabar con su maldición e impedir que estos hombres lobo hagan de las suyas, transcurre el argumento mientras el humor hace acto de presencia cada dos por tres rozando por momentos el spoof. Pues no está mal.
Dirige un discretito Anthony Waller de escueta filmografía, de la cual te pueden llegar a sonar títulos como “Testigo Mudo” o “Presunto homicida”, pero que al final son totalmente irrelevantes. Esta sería su película más importante.