lunes, 30 de enero de 2017

RELAMPAGO JACK

A Paul Hogan, la condición de súper estrella le llegó ya talludito, bordando los 50 años de edad, cuando concibió aquél mega éxito que fue “Cocodrilo Dundee” que no solo protagonizó, sino que creó al personaje y escribió el guión. Este éxito le valió un globo de oro al mejor actor de comedia, así como una nominación al Oscar al mejor guión en aquél año 1986. Por lo que Paul Hogan pasó de ser un comediante de éxito en su país natal, Australia, a ser una mega estrella de Hollywood con una proyección internacional en ciernes.  Así, lo más lógico era explotar el filón y tras “Cocodrilo Dundee” vino “Cocodrilo Dundee II”.
Cando tocó desmarcarse del personaje, vino la película “Casi un Ángel”, que aunque era de un humor similar a las del Australiano fuera de su hábitat, ya no resultó lo mismo en cuanto a la venta de entradas se refiere, sino en Australia, dónde Hogan siempre funcionó de perlas, en el resto del mundo. Por lo que había que renovarse como fuera, con un producto nuevo. Pero claro, el personaje de Dundee es tan grande, que superó al actor; esto es, que el público quería a Cocodrilo Dundee, no a Paul Hogan, por lo que, teniendo este capricho de hacer un Western, decidió que tenía que hacerlo lo más parecido posible a su personaje estrella. Por eso, el título es un nombre acompañado de un apelativo; Si “Cocodrilo Dundee” funcionó, “Relámpago Jack” tenía que hacerlo. Relámpago, al igual que Cocodrilo, era de Australia pero operaba en el lejano Oeste, el aspecto no deja de ser relativamente parecido y el humor empleado es exactamente el mismo. Así que estamos ante un “Cocodrilo Dundee en el Oeste”. De hecho, la película es de 1994, pero si hubiera sido de diez años antes, estoy seguro de que algún avispado distribuidor hubiera utilizado ese título sin despeinarse, y hubiera colado. Pero en los noventa, no coló Paul Hogan en si mismo. “Relámpago Jack” fue el mayor fracaso de la carrera de Paul Hogan. Solo funcionó en Australia. A nuestros cines llegó, llevando a tan solo 254.000 espectadores a la taquilla.
Sin embargo, la película es pionera en la manera de financiarse. A Paul Hogan se le ocurrió hacerlo de una manera única y arriesgada que le sirvió para operar de esta manera hasta 2001. Hogan creó una empresa, la Lightning Ridge Ltd. que puso a circular en la bolsa australiana. Con los inversores que compraban acciones sobre la empresa, que aún no había rodado un solo fotograma del producto que vendía, pudo sacar el dinero necesario para rodarla. Y se ve que la cosa le fue más o menos bien.
“Relámpago Jack” cuenta la historia de un ladrón de bancos Australiano, que en una mala operación, no solo no consigue robar el dinero que tenía previsto, sino que además toma como rehén a un negro mudo del que se hará amigo durante el periplo que durará su intención de se seguir delinquiendo por el Far West.
Básicamente, la película es, por un lado, un alarde del tonto e infantiloide humor Australiano del que Hogan es abanderado, y por otro, un monólogo de Paul Hogan, ya que el co-protagonista, interpretado por Cuba Gooding Jr cuando hacía películas –dos años después ganaría el Oscar y dejarían de llamarlo- al ser mudo, no es más que una excusa para que Paul Hogan pueda hablar el solo todo el rato, soltar sus chascarrillos y gags a costa del negro mudo. Que por cierto, por un quítame allá esas pajas, la película fue incluso acusada de racista. No creo que haya nada de ello en toda la cinta, pero ya saben, la corrección política.
Sin embargo, el humor tontorrón, el ambiente de Western y una blancura casi pornográfica, convierten la película en algo de visionado muy agradable, muy entretenido, a la par que intrascendente. Es verla, y al segundo olvidarla. Cosa que en absoluto lo veo un defecto.
Por otro lado, decir que el director de la película, Simon Wincer, mano derecha de Hogan y director de títulos tan emblemáticos como por ejemplo “Dos duros sobre ruedas” o “¡Liberad a Willy!”, acabó del rodaje de “Relámpago Jack” hasta los mismos cojones por motivos puramente logísticos; De habla mucho ahora del Neo-Wester con Tarantino a la cabeza del subgénero, pero en realidad, la época de mayor auge del mismo fueron los noventa. De hecho, si el rodaje de esta película fue un coñazo, fue porque si estaban en Santa Fe rodando exteriores, a la vez que ellos, coincidieron los rodajes de los Neo-Westerns “Tombstone”, “Gerónimo”, “Wyatt Earp” o “Cowboys de Ciudad 2”, todo ello sin salirnos de 1994.  Por lo que los equívocos, malentendidos y desastres, fueron comunes en las cinco películas.
Verdaderamente, “Relámpago Jack” es un buen complemento de sobremesa. Comemos, nos tumbamos a la bartola, y entramos en fase rem para la siesta, pocos minutos antes de los títulos de crédito ¿No es eso maravilloso?

sábado, 28 de enero de 2017

BABY BLOOD

En una época en la que el terror franchute se encontraba medio muerto, lejos aún del renacer que sufriría a inicios de los 2000 con "Alta Tensión", nada más estrenarse los 90 apareció una anomalía titulada "Baby Blood" que presumía de ser jugosamente truculenta. Su director, Alain Robak, venía de rodar una peliculita de arte ensayo pretenciosa que nadie quiso ver y supongo que con su nueva aportación buscaba desquitarse de aquel fiasco. A pesar de que en su momento "Baby Blood" dio que hablar y funcionó, Robak nunca acabó de despegar y en el año 2003 hizo una última aportación como director en formato cortometraje.
Durante su paso por España, “Baby Blood” tuvo una notable acogida gracias a -si es que eso puede considerarse algo positivo- que en aquellos tiempos por aquí despuntaba la horrible moda "gore-caspa" que tantísimo daño hizo a nuestro amado género, a la generación de fandom consiguiente  y a mi trastocada psique. Otras "afortunadas" fueron "Braindead, tu madre se ha comido a mi perro", "Historia de Ricky" o cualquier producto Troma con gore y humor cafre en sus fotogramas. Dicho de otro modo, los medios especializados del periodo dieron mucho la chapa con "Baby Blood" y Alain Robak. Pero ya saben cómo es eso de beneficiarse de una moda, que cuando esta pasa te arrastra con ella. Si sobrevives es porque, después de todo, no se trataba de un mero espejismo. ¿Lo era "Baby Blood"?, veámoslo.
Una criatura de origen desconocido se cuela por el coño de una hembra absurdamente sexy. Ya instalado en su interior, el bicho necesita alimentarse de sangre humana para crecer. La tipa, que odia al invasor pero, al mismo tiempo, lo ama llevada por su inevitable instinto maternal, se convierte en una homicida de tomo y lomo, una especie de vampira pechugona. Tal joya responde al nombre de Emmanuelle Escourrou, una pava con cara de yonqui tan deseable como morbosa. Es el paradigma de la mujer jamona, con esas curvas y esos pechotes que quitan el hipo. Grotesca e hipnótica a la par. Y además no tiene reparo en despelotarse y pringarse de sangre. Claro, ante semejante escaparate ¿qué pasa?, que los tíos se vuelven locos por tirársela, así que lo tiene fácil para dar de comer a ese hijo suyo con voz de pitufo con el que mantiene largos soliloquios.
Si hasta la mitad de la peli esta se mantiene medianamente sobria, con el inicio de los desmanes criminales de la chavala todo se vuelve delirante y un pelo estúpido, asistiendo a notorias gotas de humor y, sobre todo, mucho y lustroso gore que alcanza cotas tontunas cuando un enfermero (interpretado por el propio director) estalla como un globo tras recibir una sobredosis de oxígeno.
Uno de los gags más celebrados es aquel que incluye el falso cartel de un improbable "Baby Blood 2" colgado en la puerta de un bar. En su día Robak reconoció eso, que era una guasa pero, ¿hubo secuela?. Pues sí. Justamente con el despuntar del horror franchute, alguien pensó que era buena idea desenterrar a la padrina de todas ellas y fichó de nuevo a la Escourrou para protagonizar una cosa titulada "Lady Blood" que no ha trascendido nada, no tiene a Robak tras los mandos y, dicen, es muy mala. La presencia de Philippe Nahon, osea, el asesino chungo de "Alta Tensión", es la prueba fehaciente de lo oportunista de la empresa.
En cuanto a frikismos, comentar los cameos en "Baby Blood" del popular cortometrajista Yann Piquer, del cineasta Xavier Gens, el actor zetoso Christophe Lemaire (que ha actuado en cosas de N.G.Mount, del curioso videoasta franchute Richard J. Thomson, pero también de Gaspar Noe y Pascal Laugier, ¡toma filmografía!) y del can que en 1989 protagonizó una comedia de gran éxito allí en su tierra, "Baxter".
Dado que la prota básicamente asesina a hombres, muchos de ellos con ganas de follársela, hay quien diría que "Baby Blood" es feminista, pero el que ose hacerlo es porque, probablemente, sea un poco lerdo. Lo que sí podemos afirmar sin demasiada vergüenza es que se trata de un producto simpático y curioso a la par, pero poco más.

lunes, 23 de enero de 2017

LOS LOCOS VECINOS DEL 2º

Un par de individuos, acompañados de críos pequeños, llevan a su ligues a un hostal dónde se les guarda total discreción. Esto no es gratuito, ya que ambos son los maridos de dos fuertes mujeres; una es diputada de un partido de derechas, mientras que, por el contrario, la del otro es una lider de un grupo feminista, así que, al verse estos individuos ignorados por sus parejas, acaban siendo infieles.
Por otro lado, un individuo que conocen los devaneos de nuestros protagonistas, les hace chantajea.
Finalmente, sus esposas se enterarán de las infidelidades de sus maridos, por lo que se separarán  de ellos. Así pues, ambos deciden alquilar un piso para comenzar su recién adquirida libertad, por lo que comienza el desmadre.
Coproducción Italo- Española que une lo mejor del destape mediterráneo en una película frenética, hiper-entretenida que resulta atípica dentro del género por diversos motivos. Por un lado, no tenemos a los actores habituales de estos productos, sino que tenemos a unos Carlos Larrañaga y Simon Andreu totalmente desenfrenados que capean la situación con estoicismo, si bien, la película, más a la Italiana que a la Española, no resulta del todo desternillante. Por otro lado, quizás sea más blanquita en cuanto a destetes que otras muestras, mientras que la banda sonora de corte Funk –culpa de los Italianos, claro…. Si el soundtrack no lo firma los New Trolls, poco les falta. No he podido dar con ese dato ¡Sorry!
El caso es que sin ofrecernos nada que no hayamos visto antes, “Los locos vecinos del 2º” es más buena de lo que podíamos suponer en un principio, y me ha sorprendido para bien, entre otras cosas, por lo moderna y contemporánea que es, y lo fresca que se mantiene tras 36 años de su estreno.
Tiene un saborcillo distinto. Eso es, a lo mejor, porque el libreto lo firman plumas italianas, en este caso la de Vinzenzo Salviani, que tampoco destaca por la escritura de algún guion que ustedes o yo podamos conocer así a bote pronto.
Además se trata de una película ignota, de aquellas imposibles de localizar, hasta que un alma caritativa las pone a disposición de todos en la red.
Además de Larrañaga y Andreu, tenemos en roles secundarios a Agustín Gonzalez, Rosa Valenti, Blaki o Jorge Sanz –cuanto trabajó de niño este cabrón-.
Dirige nada menos que Juan Bosch.
Extremadamente entretenida.

sábado, 21 de enero de 2017

ENTERRANDO A LA EX

Cinéfagamente (y creativamente), soy hijo de dos grandes corrientes surgidas en plenos años 80, década en la que ambas vivieron sus momentos dorados: el blockbuster y el video-clubismo. De la primera me empapé con superproducciones de aventuras, fantasía, acción y ciencia ficción. De la segunda, con un montón de títulos ignotos, extraños, baratos y, sobretodo, ligados al género de mis amores, el terror.
Evidentemente en el grupo de las primeras destaca con luz propia lo que hizo Steven Spielberg desde su "Amblin". Y quien dice Spielberg, dice el séquito de realizadores forjados a su sombra como Robert Zemeckis o Joe Dante.
A veces me embarga el desconcierto cuando me paro a mirar/pensar y me percato de que los responsables de todas las películas míticas que alegraron mi infancia y adolescencia son personas humanas que comen, cagan, mean y, sobre todo, siguen activas haciendo lo suyo. Cuesta aceptar que el tipo que parió "Piraña", "Aullidos", "Gremlins" o "El chip prodigioso" sea una persona real y que no se levante cada mañana psicológicamente condicionado y, por ende, creativamente paralizado por el hecho de haber dirigido productos tan fundamentales para la vida de miles de seres humanos. Pero es así. Y Joe Dante, aunque ya no nada entre milloncejos y grandes éxitos de taquilla, continúa facturando películas. En ocasiones algunas de ellas miran a su pasado con resultados raramente satisfactorios (ejemplo: "Pequeños Guerreros" o "Miedos 3D", el remake no confeso de "La puerta"), y en otras hace gala del que fue otro sus fuertes -aunque menos-, la comedia negra. "Enterrando a la ex" entra dentro de este grupo.
Un devoto del cine de terror vive enchochado de una chica con la que tiene más bien poco en común. No es muy feliz con ella (sobre todo cuando le estropea unos valiosos posters), pero va tirando con resignación. Un día le promete amor eterno -después de echar un polvo, claro- delante de una figurita mágica que toma buena nota de ello. Aunque en realidad lo que quiere es cortar con la chica, así que reúne el valor y la cita en un parque para decírselo. Desafortunadamente, ella es atropellada y muere trágicamente antes de conocer la mala noticia.
Tras pasarse varias semanas encerrado en sí mismo (y viendo "Plan 9 from outer space"), el chaval conoce a otra churri la mar de atractiva y, sobre todo, con la que tiene mucho en común. Cuando más evidente se hace que entre ambos tórtolos está naciendo el amor, la novia muerta volverá de la tumba, algo desmejorada y muy cachonda para reclamar aquello que le prometió la que en vida era su pareja.
Pues sí, queridos, Joe Dante apuntándose a la moda zombie en sus últimos coletazos. Triste, pero viniendo de quien viene, se lo podemos perdonar, ¿verdad?.
"Enterrando a la ex" no es una peli de terror. Es, como decía, una comedia. Negra, sí, pero tampoco estamos ante un carnaval ni de tripas ni de mala leche. Y tampoco de tetas, por desgracia como verán unas líneas más abajo. Cuando me puse a verla, lo hice pensando que sería un mojón y que seguramente me quedaría dormido. Y la verdad es que no fue así, me entretuvo medianamente, me hizo cierta gracia, no me ofendió en exceso y aunque el final sea previsible y ñoño, la cosa se saldó con un regusto moderadamente positivo. Y es que, bueno, no deja de ser una película de Joe Dante. Y el que tuvo, en mayor o menor medida, retuvo.
El reparto es de esos bien floridos. Destaca su protagonista, el pobre Anton Yelchin, tristemente fallecido de modo demasiado prematuro. Le sigue la.... en fin, dejen que coja aire: la tremenda Alexandra Daddario o, lo que es lo mismo, las más deliciosas y comestibles tetas que actualmente podemos ver en el cine. ¡¡Madre mía, que cosa!!. Tías como estas, y senos como esos, hacen creer en dios. O en el diablo, por dejárnoslas ver pero no catarlas. En este caso el diablo es Joe Dante, que nos regala una escenita de lucimiento erotico-festivo, pero muy light, sujetador mediante. Aún así, tela marinera. Claro que uno no puede evitar preguntarse: ¿de verdad existen chicas con ese aspecto físico, esa candidez y que les molen las pelis de terror, el punk rock y demás subculturas?. En mi época no las había. Hoy, desde el horrible boom caspa-gore de los 90 y la invasión manga, sí que las hay, aunque no creo que lleguen a tal nivel de perfección (y son demasiado jóvenes para este viejo verde). En fin. Los acompañan Ashley Greene como la chica zombie (es "famosa" por su participación en la saga "Crepúsculo", pero antes estuvo en esto) y Oliver Cooper como el improbable amigo golfo y fondón que folla cuanto quiere y con quien quiere.
Siendo como es una peli de Joe Dante, no pueden faltar Dick Miller (envejecido, pero ahí lo tienen), un porrón de guiños cinéfagos (destaca uno dedicado, nada menos, que a Jack Perez, con quien recientemente Dante colaboró) y referencias directas (llama la atención ver "The gore gore girls" en una pantalla). La música se la debemos a Joseph LoDuca, habitual del clan Raimi y responsable del entrañable y minimalista soundtrack de "Posesión Infernal". Entre los productores encontramos a un personaje bien curioso, Brad Sykes, cineasta habitual del horror de ultra-bajo presupuesto generalmente grabado en vídeo.
"Enterrando a la ex" queda lejos de los mejores tiempos del cine de Joe Dante, por supuesto, pero se deja ver como entretenimiento ligero y desenfadado y, oye, después de todo me gustó más que la insufrible "Matinee" o las ya mentadas "Pequeños Guerreros" y "Miedos 3D".

viernes, 20 de enero de 2017

AULLIDOS 2

Con lo maja y resultona que era el “Aullidos” de Joe Dante, es muy curioso lo condenadamente mala que es esta secuela, y como intenta recrear muy cutremente los efectos especiales de la rival directa de su predecesora “Un hombre lobo Americano en Londres”.
Mala, malísima, pero también muy graciosa.
Y es que, una especie de investigador llega a la conclusión, en un funeral, de que la mujer a la que están dando el último adiós es una mujer lobo. Así que, tras la noticia, la hermana de la muerta y su maromo se van con el tipo este a Rumania o un lugar de estos parecido. Y lo hacen con el fin de cargarse a una jamona (Sybill Danning) que responde al nombre de Stirba, que se saca las tetas cuando le viene en gana,  y que es la jefa de todos los hombres lobo.
Entre tanto, la banda New Wave “Babel” toca su canción, y los punks arrasan con todo a su paso, o  regalan gafas de sol fardonas a Christopher lee.
Eso es lo que alcanza a comprender mi cerebro para construir una sinopsis de “Aullidos 2”, “Your sister is a werewolf” como subtítulo e algunas versiones o “Striba, The Werewolf Bitch” en otras.
Basada chabacanamente en la segunda novela de las tres que componen “The Howling” y rodada en Checoslovaquia, este pedazo de mierda sigue, por los pelos, el argumento que dejó la de Joe Dante, y la dirigió Phillipe Mora, director gabacho que también dirigió “Aullidos 3” y que está tan ligado a la franquicia que en la actualidad, en ese nicho creativo que es la tele por cable o el “Direct to video”, tiene que rodar productos que recuerden al espectador aquella saga, como por ejemplo la que rueda en estos momentos, “Phillipe Mora´s The Growling”.
Volviendo a “Aullidos 2”, cuentan que como la película se filmó en coproducción con Checoslovaquia, el equipo está lleno de checoslovacos y que el que le tocó a Mora como ayudante de dirección  era tan poco docto en materia cinematográfica, su ineptitud afectó tanto a la película que se nota en pantalla. Y vaya si se nota, lo que no sabemos es si es por culpa del checoslovaco o de Phillip Mora…
Por otro lado la presencia de Christopher Lee es meramente alimenticia y por poco no se nos convierte en un John Carradine más de milagro.
Pero la verdadera protagonista de “Aullidos 2” es la secuencia de créditos finales, donde vamos viendo, entrelazadas entre si, tomas falsas, la actuación del grupo “Babel” y, al ritmo de la música, una y otra vez, con cada golpe de batería, las tetas de Sybill Danning, cuyo arrogante y agresivo destete, repetido en esta secuencia hasta 18 veces, da a lugar que se están mofando de ella, y de la propia película. A saber. Cosa de los montadores, o de Mora, o de su putísima madre.
Así pues, resulta una película simpática, un despropósito calamitoso en el que nunca sabemos lo que pasa, y en el que además se punks, podemos ver, enanos, despelote, negras y hombres lobos que atacan en exteriores diurnos desde estudios con fondos negros. Porque, es que el montaje es otra puta mierda. ¡Veanla!

miércoles, 18 de enero de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "CUJO"

No la tengo ni reciente, ni fresca, así que, sin más, les dejo con los fotocromos de esta película dirigida por Lewis Teague, basada en la novela de Stephen King sobre un perro más malo que un demonio: "Cujo".













lunes, 16 de enero de 2017

DELIRIOS

1991 fue una año movidito para John Candy. Y si la crítica le rendía lineas positivas por su trabajo en “Yo, Tú y Mamá” no fueron peores las que le dedicaron a su trabajo en esta película que rodó inmediatamente después.
Sin embargo, si la de de Chris Columbus era una películita enternecedora y entrañable, “Delirios” es, sencillamente, una plasta que si no acabó con la carrera de John Candy, fue por poco. No fue a verla al cine nadie. Es entendible, porque una película que gira en torno de los “Soup Opera” (los culebrones), puede que  no sea el tema más atractivo para el público, ni John Candy el tipo de actor más adecuado para protagonizar una comedia que transcurre en esos ambientes. Sin embargo, “Tootsie”, giraba asimismo en torno a un “Soup Opera”, y sin embargo es una de las comedias más taquilleras y prestigiosas de todos los tiempos.
En cualquier caso, “Delirios”, además, tiene un componente fantástico por si lo de los culebrones no terminaba de cuajar; solo que el componente fantástico no es mostrado con efectos especiales ni nada por el estilo, sino que se nos muestra de palabra; entonces ahí es donde veo yo el fallo de la película en asuntos comerciales; Que se vende una película con fantasía, sin que haya fantasía.
Pero, primordialmente, el problema de “Delirios”, es que es un rollazo de aquellos memorables. No la quité de milagro por completísmo.
Tomando su título de la canción del mismo título de Prince –“Delirious”- que suena al principio de los créditos, nos cuenta la historia de un guionista de culebrones que un buen día es atropellado por un camión, por lo que es internado en el hospital. Cuando se despierta, resulta estar dentro de la telenovela que él mismo ha creado. Pronto se da cuenta de que puede cambiar el destino que está viviendo en esos momentos si lo escribe con  su máquina de escribir, ya que lo que escribe, sucede, con lo que vivirá situaciones favorables para él, supuestamente divertidas, tras escribirlas, hasta que un día se emborracha  y se pone a escribir, con las consecuencias que el estado de embriaguez le acarrearán. Todo resulta ser un sueño que tiene este escritor en el hospital. El colmo de la originalidad en un guion.
Con John Candy en su mejor momento, y con un presupuesto más o menos discretito, la MGM estrenó su película son muchas expectativas. La primera versión de la película, duraba 2 horas 15 minutos –no me quiero ni imaginar esa versión-, pero tras los pases de prueba con público, a pesar de que los resultados fueron favorable, se incidía en que era una películademasiado larga, por lo que se estrenó un corte de 95 minutos. Dio igual el meterle a la cuchilla, la película fue un fracaso estrepitoso. Pero la Metro ya estaba acostumbrada a los fracasos a esas alturas de la vida.
“Delirios” es extremadamente aburrida.
A nuestro país llegó directamente en vídeo en 1992 y casi de tapadillo, pero pude alquilarla, y verla en su momento. La opinión de entonces no dista demasiado de la que tengo hoy, pero si que recuerdo encontrarla más simpática que en este reciente visionado. No es nada simpática. Realmente es una porquería de película. Pero bueno, ahí queda.
Junto a Candy en el reparto tenemos a Mariel Hemingway y Dylan Baker (“Happiness”, “Truco o Trato”). Y en las labores de dirección Tom Makiewicz, director de otro gran coñacete como es “Dos Sabuesos Despistados” y del algunos capítulos de diversas series de televisión.
Muy mala.

domingo, 15 de enero de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "YO, EL JURADO"

Hoy hago un poco de trampa. Estos fotocromos no me los pasó ningún amigo generoso, los saqué de una web yanki dedicada a recopilar esta clase de material. Pero decidí mangarlos porque molan, porque la peli, sin ser demasiado maravillosa como dije extensamente en su momento, sí tiene su qué y porque, en definitiva, me sale de los mismísimos y peludos huevos.
Así que, ahí están, los fotocromos de "Yo, el jurado".















sábado, 14 de enero de 2017

SLITHER: LA PLAGA

La primera vez que vi "Slither: La plaga", lo hice con arduos deseos de que no me gustara. ¿Por qué?, porque entonces su director, James Gunn, me caía bastante mal. Lo asociaba a la decadencia de la "Troma" y, en fin, no podía sufrir esos pelos de punta en plan "excéntrico enrollado". Cierto que su aportación como guionista a "Amanecer de los muertos" fue positiva, pero no suficiente. Claro que luego vino "Super", película que me sorprendió gratamente y hoy forma parte de mi dvd-teca, y "Guardianes de la galaxia" que, sin ser la repanocha que todos dicen, me cae muy simpática. Como colofón, Gunn abandonó su adicción a la laca (¿o no?). Por todo ello el tipo comenzó a caerme mejor, así que pensé que sería interesante ver ahora "Slither: La plaga" sin la "venda de desprecio" en los ojos, esa misma que en su momento propició que la calificara con un "psé".
Vendida en su día como una película orgullosamente repulsiva, cuenta la clásica historia del pueblecito asediado por unos invasores extraterrestres que contribuyen a que sus habitantes muten, les salgan tentáculos y den luz a babosas de color de rosa que se meten por la boca. Efectivamente, recuerda a un puñado de otras películas: "El terror no tiene forma", "Xtro", "El terror llama a su puerta", "Society".... pero eso ya era normal en su año de producción, 2006, con la post-modernidad y la "referencialidad" cada día un poco menos inevitable. Eso sí, además de gags asquerosos y gore (destaca en este apartado el pobre diablo abierto en canal de un latigazo marciano), hay un notable predominio del elemento humorístico, aunque sin llegar a cargar las tintas.
Debo reconocer que toda la primera hora está muy entretenida. Con dinamismo, brío, color y buenas ideas. Lo malo es que James Gunn se ve incapaz de mantener semejante ritmo hasta el final. En el tercer acto se produce un leve frenazo, una cortada de rollo que no repara ni siquiera el excesivo y algo atolondrado desenlace. Lástima.
Si mi primer visionado se saldó con un "psé", este lo hace con un "ta bien". "Slither: La plaga" se deja ver sin complicaciones pero poco más. Desde luego no me la pienso comprar en dvd y, ya puestos, tampoco tengo intención de conservar en mi disco duro el respectivo archivo.
Ah!, cameo para Lloyd Kaufman y Toxie (este mediante caja tonta y con el aspecto de Melvin).

lunes, 9 de enero de 2017

LA MASAJISTA VOCACIONAL

En pleno destape, José Frade y quizás en consecuencia de las “Comedias Sexy” Italianas –ya saben, las protagonizadas por Lino Banfi y AlvaroVitali mayormente-, o al menos con ese tono, y como revulsivo a los reyes del género que por aquél entones eran Pajares y Esteso, Francisco Lara Polop se pone a dirigir, con muy poquitas ganas, esta “La Masajista Vocacional” que a su vez es, probablemente, la película más zafia y de mal gusto de la historia de nuestro cine de tetas y culos. Al menos en intenciones, que mostrando carne tampoco es que sea una película que destaque en calidad o cantidad.
También se adscribe a ese género que en los ochenta fue también que son las comedias que transcurren en hospitales.
Es una película de meter mano. Eso es. Porque al final lo que tenemos aquí es a un puñado de señores salidos metiendo mano a una masajista titulada, que va vestida como una puta, ya sea en el hospital, o en el lecho dónde deja que un babeante Quique Camoiras, la pegue unos sobos de órdago. Todo ello en pro del humor, pero a pesar de la presencia de grandes del género como Juanito Navarro o Raúl Sender, la cosa no termina de cuajar. Y es que el protagonismo cae en Paco Cecilio que no tiene carisma ninguno.
La cosa va de un famoso pelotari que recibe un pelotazo en los cojones, por lo que tendrá que ir al hospital completamente quebrado.
Allí, recibirá los servicios de una masajista que tiene unas manos maravillosas, y un culo esplendido, por lo que la cosa se complicará, ya que escayolado como está, en salva sea la parte, las erecciones que le pueda provocar la masajista con su sola presencia, pueden ser fatales. Así que su mejor amigo se pasará la mayor parte de la película intentando evitar que este se ponga cachondo, cosa difícil, porque la masajista es una cachonda de tomo y lomo, además de una idiota que se deja manosear y meter mano, ya que ni se entera, ni tiene voz, ni voto, y permanece pasiva ante el acoso sexual al que es sometida por todo macho que aparece la historia.
Como ven, pura poesía, firmada, en el guion, por Juan José Alonso Millan.
Miren que soy fan de la españolada, del destape y de todo aquél cine español de los ochenta, pero que quieren que les diga, con “La Masajista Vocacional”, no puedo. Me parece una película estúpida y me caen muy mal sus personajes, Además, es especialmente mala, y puede confundir a los neófitos que pueden pensar que todas las películas de destape eran así de estúpidas. Nada más lejos de la realidad.
El ver a Quique Camorras haciendo de sátiro, detrás del culo de la masajista, a la que da vida Adriana Vega (ella estupendísima, eso si), corriendo en gayumbos con topos mientras masculla obscenidades, puede resultar gracioso, claro que si, pero también da mucha, mucha grima.

sábado, 7 de enero de 2017

JÓVENES GUERREROS

Con deliciosa escoria ochentera hemos topado, amiguitos.
"Jóvenes Guerreros", “Young Warriors” in the USA, daba lustro a los estantes de muchos de los video-clubs que solíamos alternar siendo jovenzuelos (cortesía de "CB Films"). Una película dirigida nada menos que por el tipo que tuvo la maravillosa osadía de parir ese icono del "trash" que es "No vayas cerca del parque", Lawrence D. Foldes, el típico filmmaker que solo podía existir en los 70 y 80, cuando el cine de baratillo abiertamente costroso tenía su propia parcela. ¡¿Se podía pedir más?!. Sí, que la distribuyera la "Cannon". Y así fue, una excusa perfecta para que Menahem Golan y Yoran Globus situaran su nombre bien gordo antes del fucking título. Ya estamos todos.
En su intento por aferrarse a las modas propias del cine juvenil de su década, "Jóvenes Guerreros" arranca como una puta comedia "teen" estilo "Porky´s", con chistes malos, humor cafre y novatadas y, de pronto, se convierte en una peli de justicieros. De hecho, el momento es increíblemente corta-rollos, porque muta mediante cruda violación. ¡Hala, toma!. Una vez esta se ha producido, el humor voluntario que no hacía gracia desaparece y entra en escena el humor involuntario, que sí hace gracia. Y no poca.
Sí compañeros, "Jóvenes Guerreros" es "mala pero divertida". Y es otra cosa más, una historia moral pero con espíritu exploitation. Un dramón con intenciones sermoneadoras pero que usa las mismas tácticas que un "El Exterminador", un "Calles Salvajes" o un "El justiciero de la noche". Pura y descojonable contradicción. Como si a "John Matrix" le hubiese entrado el telele después de arrasar con los malos en "Commando" y se sintiera culpable, lo que obligaría a Schwarzenegger a mostrar un registro dramático que, en fin, no era su fuerte.
Para comenzar el grupo de protagonistas son unos chavalotes sanos, fornidos, guapos y rubios. Es decir, lo que generalmente serían los malos en una comedia universitaria, solo que estos resultan ser mega-majos y "buenchas", incluso se preocupan por las posibles consecuencias dañinas de sus novatadas. Encima, tienen un perro al que le ponen un pañuelo en el cuello y gafas de sol. El líder de todos ellos es el más atípico, básicamente porque, a pesar de su aspecto, de su -mal- gusto vistiendo (acorde a las peores modas del momento) y de lo poco que encaja en el rol, gasta aspiraciones artísticas. Hace... ¡cortos de animación experimental!. Toma geroma. Y no demasiado malos. De hecho, estas obras son fiel reflejo de lo que hay en su escueta mente. Desde el momento en que asistimos a la violación de la que es su inocente hermana pequeña, el pimpollo comienza a obsesionarse con la venganza, de modo que sus cortos se van volviendo más y más agresivos, para mayor ofuscación de su profe.
Pues eso, que el chaval solo vive para localizar a los agresores y exterminarlos a todos. Estos, claro está, son lo opuesto a él y su clan: sucios, gordos y vestidos según los cánones de alguna tribu urbana de esas con gusto por el “color” negro y las calaveras.
Pero ¿qué pasa?, que mientras no los encuentran, los chicos rubios y de ojos claros pasan el rato haciendo el justiciero por las calles de la urbe a puñetazo limpio primero y a tiros después. Uno de ellos se agencia material militar, armas incluidas. Así que salen a patrullar juntos vestidos de caqui y armados hasta la sobaquera. Joder, si incluso atavían al perro adecuadamente con su pañuelo militar y demás.
De mientras, la novia del prota se amarga mucho la vida, sobre todo cuando él la rechaza con violencia y le dice que se busque a otro para que la monte. Un momento francamente hilarante... de los muchos que hay.
Total, que el comando amateur pierde los papeles y un día acuden a un atraco en un establecimiento y vacían los cargadores sobre dos manguis. Pero vamos, que los cadáveres ya están en el suelo y nuestros muchachos siguen dándole al gatillo y gritando como locos. Eso sí, todo a cámara lenta, que chana mucho. Sin embargo, resulta que los fiambres eran dos teenagers con inofensivas pistolas de plástico. La culpa comienza a atormentar al clan, así que su líder hace lo lógico... ¡se va de putas!. Es justo entonces cuando aparecen los violadores, y se arma una escabechina muy divertida y espectacular a base de tiros en la que muere hasta el apuntador.
Bueno, casi... que queda sitio para una última lección de moral. Muy explosiva.
En el reparto destacan unos cuantos nombres bien curiosos. Los veteranos y prestigiosos, cuya función es secundaria, por caché salen los primeros, Ernest Borgnine y Richard Roundtree. Al prota le da vida nada menos que James Van Patten, perteneciente al infinito clan de los Van Patten (con su famoso padre Dick, de "Con 8 basta", su hermano Timothy, el malo de "Curso 1984" -hoy respetado director de series- y el otro hermano, Vincent, que actuaba en "Noche Infernal") y que gasta un careto de "Ken" de la "Barbie" tan gracioso, ahí con mandíbula cuadrada, que cuesta mucho tomarse en serio sus sollozos y crisis existenciales. Hoy sigue bien activo y le hemos visto en otros títulos como "Loca academia de maleantes" de Jackie Kong y varias secuelas de la saga "Saw". Le siguen la que hace de su novia, Anne Lockhart (entre la ingente cantidad de mierda que ha hecho, destaca con luz propia "Troll"), Lynda Day George (la histérica protagonista femenina de "Mil gritos tiene la noche"), la inevitable Linnea Quigley mostrando inevitable cacho (recordemos que también actuó para Lawrence D. Foldes en la mentada "No vayas cerca del parque") y Mike Norris, hijo de Chuck.
Por ahí rula Ted Nicolaou, montando.
En cuanto a Foldes, luego lo intentó con tres pelis más (una de ellas también habitual en los video-clubs de mis años mozos, "Nightforce", distribuida por "Vestron") y desapareció del mapa.
En fin, que sí señores, "Jóvenes Guerreros" es un fucking delirio absurdo pero, al mismo tiempo, muy entretenido. No aburre nada, lo que suele ser raro en movidas de este calibre. Muy recomendable… si se la toman como hay que tomársela.

viernes, 6 de enero de 2017

STAR WARS EPISODIO VII: EL DESPERTAR DE LA FUERZA

Lo primero de todo, dejar claro que yo no soy en absoluto fan de la saga “Star Wars”. Con esto quiero decir que son unas películas que a priori me la suelen traer floja en general. Me gusta la trilogía original, pero tampoco para tirar cohetes. Me gusta, pero ni más ni menos que cualquier otra película. En cuanto a la trilogía de entre medias, es decir la de los episodios I, II, y III diré que me parecen una patata hervida. Me parecen espantosas esas tres.
Asi pues, como había visto las seis películas, decido ponerme con la primera de las nuevas, este “Star Wars Episodio VII: El Despertar de la fuerza”, y con las expectativas que  tenía puestas en ella, he de decir que es mejor de lo que parecía. Infinitamente mejor que la trilogía de entre medias, y sin embargo, infinitamente peor que cualquiera de las que compondría la trilogía original. Pero funciona ¿Y por qué funciona? Pues por el ejercicio nostálgico que es la película, ni más ni menos. Quiero decir que “Episodio VII” se sustenta gracias a la presencia de parte del elenco principal, cuyas puestas en escena, están concebidas concienzudamente para emocionar a la platea. Y sí seguimos disfrutando de la película es por ellos que, aún siendo secundarios, soportan el peso de la película y hacen que esta valga la pena. Por otro lado, en el apartado técnico, la película está inmaculada. Los efectos especiales, la infografía en general, ya ha alcanzado unas cotas de realismo que es muy difícil no vibrar con esos combates, con  esas batallas aéreas, si bien es cierto que con los criaturas de carne generadas por computadora, aún muy bien hechas, al CGI todavía le quedan años para perfeccionar esta técnica.
Pero sin Han Solo, Luke Skywalker, Leia ,Chewbacca, C-3PO y R2D2, la película no cumple con unos mínimos. Cuando alguno de ellos no está en pantalla, que el protagonismo recae en  los personajes nuevos, esta hace aguas por una mera cuestión de carisma; no tienen nada interesante ni nada que enganche como los protagonistas de hace 40 años. Resultan de lo más sositos, desde la chatarrera, o el Trooper reconvertido, hasta el malo de la función del que no doy más datos, por no espoilear el asunto.
Por lo demás, la cuestión funciona porque no deja de ser una sucesión de clichés directamente extraídos de la trilogía oríginal; Básicamente, una sucesión de escenas que nos remiten directamente a las escenas más míticas de la saga, que se suceden sin orden ni concierto, que  como apelan a la nostalgia nos entusiasman, mientras que la trama principal transcurre en su simpleza ya que no se han roto mucho los cuernos. Cuenta la búsqueda por parte del imperio (esta vez, llamados, “La Primera Orden”) de un droide que lleva consigo el mapa que mostrará dónde está Luke Skywalker, que ha desaparecido. Por otro lado, un Trooper desertor y una chatarrera callejera  junto a Han Solo y Chewbacca, protegerán al robotito hasta las últimas consecuencias. Y así de sencillo.
No obstante, y como mola el ver a un grupo de vejestorios repitiendo el papel que interpretaron hace 40 años, merece la pena echarle un ojito, eso si, sin demasiadas exigencias.
Se deja ver, sin más.
Por otro lado, y al igual que el tono general de la película, su director, J.J. Abrahams, es un tanto sosito. Aunque la pasta en esta película está muy bien repartida y se nota los niveles de superproducción en cada uno de sus fotogramas. Pero, no es una película que el paso de los años vaya a volver mítica.
En cualquier caso, el hambre por ver a los protagonistas originales es tal, que ya se ha recuperado, en el "Spin Off" “Rogue One, una historia de Star Wars”, a Darth Vader y otros tantos personajes míticos, aunque sea recurriendo a la más infecta infografia.
Veremos en que deriva la franquicia.
Por lo que respecta a esta, pues bueno, sin rompernos la camisa, está entretenida y hasta es emotiva. Pero nada más.

miércoles, 4 de enero de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "COLEGA ¿DÓNDE ESTÁ MI COCHE?

"Sex Comedy" de principios del milenio, que  siendo deudora de "American Pie", obviamente, no llegaría a ser algo ni parecido. Por otro lado, tambien se adcribiría a esa otra corriente de la comedia americana que serían las "Stoned Movies" -básicamente, comedias en las que sus protagonitas son consumados porreros- cuyas raíces tendrían su gen en las películas de Cheech y Chong.
El caso es que la película, que tuve las desgracia de ver en su momento ¡INCLUSO EN EL CINE! probablemente, sea una de las peores de la historia. Tanto, que ni siquiera tuvo relevancia, ni en su momento, ni a posteriori.
Aquí sus fotocromos, sin duda, mejores que la película.








lunes, 2 de enero de 2017

FIN DE AÑO MALDITO

Producida por Yoran Globus y Menahen Golan -aunque en los créditos no aparece “The Cannon Group” por ningún lado- “Fin de año maldito” se adscribiría al “Slasher” por aclamación popular, pero de “Slasher” tiene más bien poquito, por no decir nada. En realidad es un Thriller con toques de peli de Psycho Killer, que en cierto modo tiene elementos que luego veríamos en los posteriores –y verdaderos- “Slasher Movies”, pero, y aunque en algún momento el asesino luce una máscara de Stan Laurel de lo más fardona, este nos muestra su identidad casi desde el principio y en definitiva, esto está más cerca de “El Silencio de los Corderos” (por poner un ejemplo exagerado) que de “La noche de Halloween”, que filmada un par de años antes, si sería un genuino “Slasher”.
Por otro lado, ratifican mis palabras lo poco gráfica que es la película, en el sentido de que la gran mayoría de los asesinatos ocurren fuera de cámara. No hay truculencia alguna, apenas hay sangre, nada de nada.
Cuenta la historia de una presentadora de televisión que está presentando una gala de año nuevo dando paso a un mogollón de actuaciones de New Wave, mientras que por otro lado, da paso a llamadas telefónicas en directo. Así que en una de estas llama un individuo diciendo que es el mal, y que por ende, los va a matar a todos. No le dan mucha importancia al asunto hasta que, en el edificio en el que están, cada hora que pasa después de las doce, el asesino se carga al alguien.
Pues muy loca, muy colorida, montada con ritmo, pero por otra parte, un soberano coñazo que no se salva de la quema una vez hemos flipado con la estética que nos retrotrae, indefectiblemente a los años ochenta.
Puede que sea un precedente para lo que vendría después en algunos aspectos, pero por todo lo demás, una flojez bastante jodida.
Estrenada en salas en nuestro pais en su momento, apenas la vieron 80.000 espectadors, si bien, en los videoclubes, era habitual encontrársela en los estantes.
En roles protagonistas tenemos a Roz Kelly como la presentadora de televisión, cuyo rol más destacable sería el que hizo en la horripilante “Full Moon High”, Kip Niven, quien fuera Astrachan en “Harry el Fuerte” y luego se especializara en roles secundarios para películas de corte catástrofista como puedan ser “Aeropuerto 78” o “Terremoto”, o Chris Wallas al que también vimos en “No respondas al teléfono”.
El dire es Emmet Alston, director dentro del campo de terror de la ponzoña “Endemoniados” y de un par de pelis de ninjas.