martes, 26 de abril de 2011

DIAS DE HORROR Y MUERTE

En realidad se trata de la película HONEY BRITCHES, que los alegres chicos de la Troma compraron (por tres pesetas, literalmente hablando) y rebautizaron con el título de DEMENTED DEATH FARM MASSACRE de la que hay una versión light, que es la que llegó a nuestros video-clubes con el simpático título español que da nombre a la reseña.
Tiene la peculiaridad de ser la primera película del, luego mecenas de la serie Z, Fred Olen Ray, en co-paternidad con Don Davison que no corrió la misma suerte dentro del cine que Ray.
Unos ladrones de Joyas de personalidades muy características, dos chicos y sus respectivas novias, tras un gran robo, se quedan sin gasolina en la huida, en lo hondo de la América profunda, topando con una casa donde viven una señorita de muy buen ver, y su católico y paleto marido, repudiador de la gratuita carne, que sin embargo les ofrece alojamiento, puesto que la visión de una de las atracadoras, turba su libido. Por la radio se entera de que sus invitados son ladrones, y acto seguido pasan a ser rehenes de estos. La cosa se complica, cuando al follarse uno de los atracadores a la mujer del paleto, la novia del atracador corre a pelearse con la señora de la casa, que acaba muerta a golpes.
Adscrita a los géneros “Redneck” y “Violación y venganza”, desde luego, el tufillo a lo Olen Ray primerizo, desborda por los cuatro costados, si bien es cierto que no posee el encanto de su obra mas famosa THE ALIEN DEAD, aunque el rollito que se gasta, anda por similares derroteros.
Sabiendo que esta es la versión recortada, la verdad es que poca cosa puedo decir, aunque por la naturaleza de la cinta, abiertamente “nudie”, me temo que los recortes, mas que de violencia, son de desnudos. De hecho, todas las protagonistas femeninas, son jamonas, muy jamonas (hay una un tanto desgarbada) que parecen paridas para hacer este tipo de películas.
No obstante, y con momentos de aburrimiento extremos, la película se deja ver con total agrado, gracias, por ejemplo, a las misóginas frases que suelta el marido catolico durante toda la película: “¡Puta!, me tapo los oidos para no continuar escuchando las sucias palabras que salen de tu sucia boca”, o “Puta, ramera, ¿Cómo osas tentar a un hombre de Dios?” que son algunas de las perlas que suelta por la boca el personaje, así como el trato vejatorio al que son sometidas las mujeres durante todo el metraje. Quizás para muchos, esto sea motivo de denuncia, pero en mi (nuestro) caso, no ajenos a cierto sentido del humor, son momentos para la celebración.
Tenemos también a John Carradine, primero en los títulos de crédito, pero cuya presencia total no llega a cinco minutos, y que sin saber yo si esto es película adicional añadida o no (aunque tiene toda la pinta), interpreta, al mas puro estilo Bela Lugosi con Ed Wood, a un señor que nos cuenta los peligros de la carne, al principio, durante y al final de la película.
En resumidas cuentas, la cosa está entretenidilla, a pesar de ser casi toda ella diálogos. O quizás estos sean el verdadero aliciente, por lo marcianos que son.
Obviamente, Troma, vendió la película a su público, de manera mucho más demencial y divertida de lo que en realidad es. Menudos piratillas.