lunes, 29 de julio de 2013

LA GUERRA DE LOS ROBOTS

La prueba de que no todo el cine malo, solo por el hecho de ser malo puede llegar a ser algo mínimamente divertido y/o interesante, está en el enésimo plagio de “La guerra de las galaxias”, que, como no, es Italiano.
Porque es que, una de dos, o en este campo está todo visto, porque en principio mi predisposición a ver este tipo de basuras es la misma, o es que hay bazofias tan infectas que no provocan en el espectador ningún sentimiento. O tal vez llevamos demasiadas mierdas vistas, de todo tipo,  como para que ya nos sorprenda cualquier cosa.
A juzgar por otras roñas visionadas recientemente, me decanto por la primera opción expuesta. Los plagios de “Star Wars” están ya todos muy vistos y la cara dura, lo cutre, y las espadas láser ya no nos sorprenden. Pero ¿Y vista “La guerra de los robots” de primeras? Me temo que sería igualmente insufrible. Ergo, no funciona por ser plagio, y por ser roña de aquella ya polvorienta y desquiciante.
“La guerra de los robots”, que como podrán suponer reutiliza vestuarios, atrezzos y decorados de otras películas anteriormente rodadas igualmente podridas, cuenta la confusa historia de unos extraterrestres que secuestran a unos brillantes científicos terrestres con aviesas intenciones. Desde la tierra mandan a un grupo de salvamento, que se las tendrá que ver con todo tipo de extraterrestres con ojos de plástico, torsos desnudos y capas bamboleantes, sin que comprendamos, en ningún momento, casi nada de lo que vemos.
Entonces, ¿qué tiene de especial “La guerra de los robots?, pues que vemos decorados y naves espaciales de mierda, marcianos con pelucas y pintas del príncipe de Bequelar, espadas láser de plástico fosforescente, un grupo de protagonistas que intentan parecerse a la troupe de “Star Trek” –que no puede faltar tampoco… hasta tienen un “Comandante Kin” y todo- y en definitiva, unas cosas  y unas maneras risibles. ¡Lo de siempre! pero servido sin la gracia de un “Choque de Galaxias” de Lewis Coates, por ejemplo.
Total, que es ver una italianada más del espacio, con muy poquita gracia.
Dirige la cosa Don Alfonso Brescia, también conocido como Al Bradley, uno de esos artesanos mediterráneos, currelas y que no guardaban ningún respeto por los géneros que cultivaban –y no al contrario como el puto fandom crée- que hacía películas como churros, literalmente, cuyos títulos más populares en las plateas españolas fueron “Las amazonas contra los Superman”o “Ator, el guerrero de hierro”, una de las secuelas de aquella mierda llamada “Ator, el poderoso”.
Ni para alpiste.

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