Ivan Reitman llevaba encadenando sonoros fracasos o éxitos menores que quedaban por debajo de las expectativas, así que ante la desesperación hizo lo que hacen todos los cineastas, especialmente aquellos afincados en Hollywood, mirar atrás e intentar repetir uno de sus mayores logros, que pal caso era y es "Los Cazafantasmas". Estamos en 2001, así que eso de la nostalgia aún no se llevaba. Hoy habrían hecho una precuela o una secuela tardía..... espera un momento, ¡si eso es justo lo que Reitman y su hijo están maquinando en estos momentos! pero entonces no era un recurso habitual. Se estilaba más repetir la fórmula: Comedia desmadrada -aunque no demasiado- con notables ribetes de fantasía. Si en "Los Cazafantasmas" era el terror, en este nuevo proyecto sería la ciencia-ficción. Naturalmente estoy hablando de "Evolution".
La idea de partida es buena no, cojonuda: Un meteorito cae en el desierto. Resulta que a su alrededor comienza a formarse un micro-cosmos en el que la vida evoluciona a la velocidad de la luz. En el pueblo de al lado vive el típico científico de gran talento relegado al ostracismo por un error del pasado. Él y su acompañante negro serán los primeros en meter mano. Claro que pronto los poderes fácticos se harán eco del asunto, para mayor disgusto de los protagonistas, que se ven relegados a un segundo plano. Aunque no por mucho tiempo, especialmente cuando la vida marciana comience a hacerse más grande, poderosa y peligrosa. El guion original iba totalmente en serio, hasta que Reitman y los suyos se lo agenciaron y lo transformaron en una de risas. Lástima, tenía potencial.
Igual que el director de "Los gemelos golpean dos veces" buscaba desesperadamente un nuevo super éxito de taquilla, el actor David Duchovny soñaba con alejarse el máximo posible del medio televisivo y la serie que le diera la fama y encasillara, "Expediente X". A pesar de ello, y por absurdo que suene, rechazó un papel en "Star Wars, Episodio II. El ataque de los clones" para aceptar el que le ofrecían en "Evolution", pensando que interpretar a un científico interesado en la vida alienígena (juas!) en una comedia de un director en horas bajas sería mejor para su carrera. Encima, al hombre le dan un rol muy reconocible, el de golfo simpático. Descarado, pero tierno cuando conviene. Vulgar, pero inteligente si es preciso. Vamos, que hace de Bill Murray en "Los Cazafantasmas" (o en cualquier película de Bill Murray). El problema es que mientras este tenía su gracejo, a Duchovny no le va. De hecho, en lugar de un golfo simpático se convierte en un golfo gilipollas, impertinente, chulito y que cae mal. Es antipático. Lo mismo que su comparsa, Orlando Jones, absolutamente irritante... algo a lo que contribuye el doblaje español. Se salvan Julianne Moore haciendo de "rubia tonta" y Seann William Scott interpretando lo único que se le da bien interpretar, un paleto de buen corazón.
Y es aquí cuando da comienzo el juego de las comparaciones. Con "Los Cazafantasmas", claro. Para comenzar, ambas películas comparten un logotipo chachi. En el caso de "Evolution" es un "smiley" con tres ojos. Ambas arrancan con uno de los protas intentando ligarse a una alumna, hasta que el otro aparece y le joroba los planes. También aquí tenemos al grupo de anti-héroes uniformados -ni que sea por los trajes de bombero- enfrentados a criaturas monstruosas y, a su vez, con burócratas. Aunque en este caso el villano no trabaja para la agencia de protección del medio ambiente, es algo menos original: un militar. Según San Imdb, la cita que en un diálogo se hace al selenio es un guiño directo a "Los Cazafantasmas" en un speech que soltaba Dan Aykroyd en aquella y que, por si aún no lo sabían, en "Evolution" da vida al personaje del gobernador. Como colofón, las dos películas terminan con la aparición de un monstruo gigante que muere estallando y pringándolo todo de líquidos asquerosos, incluidos los dos villanos de la función, que a modo de castigo divino reciben un generoso baño.
Naturalmente, y aunque "Evolution" es una tontunada agradable para pasar la tarde del Domingo, Ivan Reitman no logró repetir la jugada (a lo que desde luego contribuyeron unos efectos especiales CGI aún algo toscos) y la taquilla no estalló. Tampoco Duchovny consiguió subir mucho más su caché.
En el reparto localizamos otros tantos nombres simpáticos como los de Ted Levine, Sarah Silverman, el astro de la "serie B" horrorífica Richard Moll y Winifred Freedman, actriz que algunos recordarán como "Stephie" en "Agárralo como puedas", la alumna de conducción que, sin quererlo, se mete de lleno en una divertida y absurda persecución durante la cual su reposado profesor le enseñará cómo mandar a tomar por culo a un rudo camionero.
Mostrando las entradas para la consulta ivan reitman ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta ivan reitman ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
sábado, 26 de octubre de 2019
domingo, 11 de octubre de 2009
FANTASMAS EN SERIO Y EN BROMA
Soy un devoto de los "found footage" de fantasmas, porque son las únicas películas que a día de hoy aún logran darme escalofríos. Cuando oí hablar de "Paranormal Activity" y vi su trailer, decidí que tenía que echarle un ojo. El falso documental sobre una pareja que graba las actividades paranormales que sufren en casa, con secuencias de infrarrojos y toda esa mandanga, casi garantizaba notables momentos de vello enervado. Encima, de puta casualidad descubrí que la echaban en Sitges... ya no tenía excusa.Justo tomé esa decisión (en realidad la tomó una amiga por mi), comencé a oír pestes del film. Que si era una estafa y un engañabobos. De hecho, ya en la inmensa cola, esperando para entrar, pasaron unos conocidos y, mediante señas, me recomendaron que me echara atrás. Pero no lo hice, por supuesto.
Pura consecuencia de "El proyecto de la bruja de Blair" (algún día se demostrará de modo oficial la gran importancia que tuvo esta en el desarrollo del cine moderno), "Paranormal Activity" tiene las mismas cualidades y los mismos defectos que cualquier producto de su estilo: los momentos de terror son muy efectivos gracias a su realismo desprovisto de artificios. Pero la parte del medio, el relleno, se hace inevitablemente pesado por mucho que los esforzados actores intenten escenificar el debacle de una relación casi ideal.
¿Es tan horrible?, tanto no. Pero estamos con lo de siempre, las expectativas son malas, malísimas, y el miedo es algo muy subjetivo. Lo que a algunos puede aterrorizarles, a otros darles risa. Así que es normal que, como con "El proyecto de la bruja de Blair", "Monstruoso" o -cof!! cof!!- "REC", "Paranormal Activity" despierte pasiones extremas de amor y odio... lo que nunca es malo del todo.
Tal y como decía antes, el fuerte del film son sus escenas de acojono puro, con la cámara fija encuadrando en plena noche a la pareja durmiente y retratando todo aquello raro que ocurre a su alrededor, destacando algunas maravillosas sutilezas capaces de arrancarle un grito a un sector del público (una puerta que se mueve inexplicablemente...) y otras cosas más llamativas (y muy logradas en cuanto a efectos especiales se refiere), incluido ese impactante desenlace.
Para ver una vez, o en dvd, sirve.
Por otro lado, este mismo medio día he tenido el gran, gran placer de asistir a la proyección de "Cazafantasmas" en el Auditorio del festival, es decir, el cine enorme de no menos enorme pantalla.
Fue la primera entrada que pillé nada más enterarme de la programación. No veía el clásico de Ivan Reitman en una pantalla de cine desde... ¡su estreno!, hace ya muchos años (y, anécdota contigua, de camino a casa mi amigo y yo fuimos atracados por dos aspirantes a Torete), así pues, -maldita nostalgia- volver a verla como dios manda era algo que me hacía una ilusión del cagarse. Y no me ha decepcionado lo más mínimo. Desde el principio la enorme cola formada ante el cine estaba repleta de público predispuesto a pasarlo tan bien como yo, fans luciendo camisetas del film con los más diversos diseños.
¿Y la peli?... Entretenimiento puro, ritmo, un agudo sentido de la comedia, las escenas más míticas aplaudidas con amor por la entregada audiencia (la aparición de Slimer, el "No ha dicho la palabra mágica", el "Hacia arriba!" y sobre todo el muñequito de Marshmallow, casi la estrella de la función... había quien incluso fotografiaba la pantalla) y, en fin, vivirlo para creerlo. Todo ello introducido por el mismísimo Ivan Reitman, que este año estaba en el jurado del Festival.
Dado que mañana, último día del putiferio, no pienso volver, este ha sido, sin duda, un fin de fiesta estupendo.
miércoles, 13 de agosto de 2014
ESOS LOCOS FANTASMAS
Esta reseña existe por pura cabezonería, porque en un
principio la película la iba a ver Naxo. Comenzó a hacerlo y no aguantó ni diez
minutos.
Me envalentoné y le pedí que me la cediera, que yo iba a
verla y a reseñarla. Maldita sea la hora. Porque, si, la he visto entera, pero
ha sido el visionado mas horroroso de mi vida. Una hora y veinticinco que para
mí ha sido como de tres horas. Probablemente una de las peores películas que he
visto en lustros, o por lo menos, la más aburrida. ¡Y eso que es una comedia¡ y
encima voy a tener que hacer un sobreesfuerzo porque no se ni que decir de
ella, ni es plato de buen gusto par mí dedicarle a esto tanta atención. Así,
pues, por cabezonería. Lo que ya hace que esto tenga un mínimo de interés.
Lo principal es decir que “Esos locos fantasmas” nace como
“exploitation” de uno de los grandes éxitos del año 1985, “Los Cazafantasmas”,
pero que, lejos de copiar el estilo contemporáneo de esta, supongo que por
motivos presupuestarios, copia el estilo añejo de la serie de la “Filmation”
del mismo título de los años setenta. Gabardinas y sombreros incluidos,
decorados de cartón piedra también. Solo falta el gorila.
No obstante, resulta igual de rancia esta película que la
serie a la que hago mención. En cualquier caso, sale en vídeo justo después del
bombazo de la peli de Ivan Reitman.
Dos fantasmas están decididos a volver a asustar y
hacérselas pasar canutas a quienes vayan a un viejo caserón en el que habitan
sus descendientes, y que, a la vez, está lleno de espectros de sus antepasados
(¡qué puto lío!). Una pareja de policías, pertenecientes a una minoría étnica
(uno es negro, el otro Portoriqueño) circula por las inmediaciones del caserón
y acabará lidiando con los espectros y con los familiares vivos de estos, lo
que dará pie a chistes de baja alcurnia, gags deudores del peor “slapstick” y
numeritos de baile “Break Dance”, que en la época estaba muy de moda, haciendo bailar
a protagonistas y fantasmas de esta manera.
Si me tengo que quedar con un chiste, es cuando pasan a cenar
los policías al comedor. Uno de los fantasmas, que en tiempos pasados había
sido negrero, ordena preparar una cena para sus huéspedes. Así que el menú del
policía negro está compuesto de maíz, cereales y sandía, que es el menú que
tenían los esclavos en los campos de algodón. Un gag casi imperceptible, pero
que sería el único que destaco de toda la amalgama, porque por lo demás, no hay
nada salvable ni divertido en la película. Lo peor de lo peor.
Y su director Lee Madden (del que ya hablamos en el podcast a propósito de su película “La noche que Dios Gritó”) debía ser muy consciente
del pedazo de basura que tenía entre las manos, el enorme zurullo que parió,
porque firmó la autoría de la película con el pseudónimo de “Alan Smithee” que
es el que se usa en Hollywood, cuando algún director no está contento con su
trabajo, o con el resultado final de su película, cuando el corte definitivo lo
han tenido los estudios y no él. Cosa que da igual, porque al final se sabe
quien es el director real de estas pelis.
En cualquier caso, esta bazofia se editó en nuestro país,
nada menos, que de la mano de “Paramount”, y significó la última película que
rodó su director. Vaya una despedida de mierda.
La peli la protagonizan Sherman Hesley, famosísimo cómico
afro-americano que se hizo popular gracias a la serie “Los Jefferson”, pero que
en nuestro país es mas conocido por sus papeles secundarios en series como “Cosas de casa” o “El Príncipe de Bel-Air” donde
curiosamente interpretaba al personaje que le dio fama en la serie antes citada,
George Jefferson. En cine, que conozcamos o nos interese, ha estado en
películas como “Movida en el campamento II”, “Experimento Chiflado”, “Mafia,
estafa como puedas” (¡Siendo otra vez George Jefferson!) o “American Pie 7”, e
incluso, repitiendo chuflas con fantasmas en “Casper: La primera aventura”.
Falleció recientemente. Por otro lado tenemos al cómico latino Luis Avalos
también proveniente del medio televisivo y que en cine pudimos verle, aunque
fuera de pasada en películas como “Locos de Remate” o “Una bruja en Nueva
York”. Al menos en este “Ghost Fever”, ambos son protagonistas.
viernes, 21 de agosto de 2015
PESADILLA ENTRE AMIGAS
Iba a decir que esta era la última película de “The Asylum”
que, por mi parte, reseñaría en lo sucesivo, pero no lo diré, porque el
elemento curiosidad siempre entra en juego al descubrir alguna de estas infames
producciones.
Y es que ahora que “The Asylum” se ha hecho fuerte en el
ámbito televisivo, expande sus tentáculos más allá del mercado del DVD
facturando una serie de películas que, no necesariamente, tienen que ser
plagios del blockbuster de turno. Ahora también se permiten el lujo de crear
argumentos originales. Y como se trata de telefilmes, pues hacen telefilmes al
uso. En este caso un drama que no dista demasiado de lo que es un telefilme de
los de toda la vida, de los vulgarmente llamados “De Antena 3 de después de comer”.
Por otro lado, y como ya comenté en “Mercenaries”, que si bien Tarantino rescataba a viejas
glorias para volver a ponerlas en circulación, “The Asylum” rescata ahora las
que, en su momento, eran las estrellas en alza de las películas de este, así,
tenemos en este “Pesadilla entre amigas” a una Daryl Hanna (que tengamos a Uma
Thurman en una peli “Asylum” es solo cuestión de tiempo), que muy poquito
trabajo ha de tener para aceptar propuestas de este tipo, que no solo dañan su
ya de por si mermada carrera, sino que engordan las sacas de la productora de
mierda más espantosa de todos los tiempos.
También esta presencia sirve para que el espectador se de
cuenta de lo perniciosa que es la cirugía estética, y lo deformes que deja a
las actrices que se la aplican, bellas en sus momentos de juventud y que,
probablemente, lo seguirían siendo en su madurez si no se sometiesen a estas
aberraciones clínicas.
Por otro lado, “The Asylum” para este telefilme, tira de una
tendencia argumental que ya empieza a ser habitual en el cine USA: el uso de
internet y lo mucho que dependen nuestras vidas de este, como posteriormente
hizo el pretencioso hijo de Ivan Reitman, Jason, en la, sin embargo, excelente “Hombres, mujeres y niños”
Así tenemos a un grupo de adolescentes pijas que planean sus
accesos a la universidad, hasta que alguien hackea las redes de la protagonista
y empieza a subir a la Internet fotos comprometidas de sus compañeras, o a
crear perfiles falsos de las mismas en distintas páginas de folleteo, con lo
que creen que es ella la que está arruinando sus vidas en Interntet y todos se
ponen en contra de ella. Ahí entra Daryl Hanna que interpreta a la madre de la
adolescente protagonista, cuando su mera presencia, y que el título provisional
de la película era “Mother” –obvio- nos basta para intuir que la mala de la
película, la que está hackeando a su hija, es la propia Daryl Hanna. El final
es absolutamente vergonzante.
No obstante, es un producto absolutamente funcional, como
los telefilmes de toda la vida, que no busca la risa involuntaria como las
producciones “The Asylum” de corte fantástico –De hecho, no hay nada de humor
en la película, ni voluntario ni involuntario- y cuyo interés brilla por su
ausencia más allá de lo que nos pique la curiosidad, porque lo cierto es que
“Pesadilla entre amigas”, o “Social Nightmare” en su versión original, es un
rollazo de los más gordos que me he topado en lustros, que nos muestra una
situación y se reitera en la misma una y otra vez hasta hacernos desesperar.
Pero bueno, como todos esos telefilmes segundones de toda la vida.
Está doblado y disponible en la red, así que alguna de las
muchas cadenas por cable de nuestro país, la ha comprado, la ha doblado y la ha
emitido.
Dirige el bochorno Mark Quod, que ya hiciera otra puñetera
mierda para los videoclubes, esta vez, destrozando el género de la comedia
titulado “#1 Cheerleader camp”. Cágate, lorito.
martes, 16 de junio de 2009
LOS CAZAFANTASMAS 2
Resulta curioso que ahora que se habla tanto de la posible tercera entrega de los "Cazafantasmas", solo se tengan en cuenta las excelencias de la primera parte... y sin embargo, la segunda quede casi siempre relegada, como olvidada. Ese es el motivo por el que, cual "ONG", decidí repasarla ayer y escribir una reseña.Todos sabemos que si "Los Cazafantasmas 2" ha quedado semi-oculta en la sombra, se debe a que en su momento no funcionó en taquilla como se esperaba. Ivan Reitman, director, lo achaca a que tardaron demasiado en rodarla. Para cuando se estrenó, el boom generado por la primera ya había diluido cual azucarillo y la peña no tenía el mismo interés. Seguramente sea eso. Vista apenas hace 24 horas puedo decir que se trata de una secuela muy digna, sobre todo muy entretenida pero... sí, con un "algo" que impide que resulte redonda... y ese "algo" es su clímax final.
Los Cazafantasmas están de capa caída. Las cosas han cambiado mucho desde su primera aventura y han de sobrevivir como pueden (buenísimo lo del programa de temática paranormal de Bill Murray). Afortunadamente un espíritu poderoso tiene pensado reencarnarse en un crío para volver al mundo real y sembrar el mal. El elegido es el hijo de la ex (Sigourney Weaver) de uno de los Cazafantasmas. Se armará la de dios y al final los poderes fácticos tendrán que tragarse el orgullo y recurrir a nuestros héroes, que una vez más volverán a salvar la papeleta.
El arranque es cojonudo. Escenas cargadas de buenas ideas se van sucediendo... el juicio, el río de mocos bajo tierra, la tostadora bailarina, la secuencia de las cloacas con las cabezas clavadas en estacas (de chaval incluso daba un poco de yuyu)... todo avanza de maravilla hasta el mentado clímax. El mayor defecto de este es que es casi una imitación del de la primera, incluida criatura gigante andando por Nueva York. Solo que aquí hay que añadirle unas dosis de babosismo bastante molesto y un enfrentamiento con el malo algo deslucido. Para estropearlo más, el rollo de que Rick Moranis se vista de Cazafantasma, se encuentre con el carismático "Slimer" (el fantasma gordo y verde, reencarnación de John Belushi según dijo Dan Aykroyd en su momento, que pa algo es guionista de las dos, junto a Harold Ramis) y, en general, dé la nota me parece fuera de lugar y sobra.
La sensación que queda es que "Los Cazafantasmas 2" está pensada para un público más amplio, incluso infantil... mientras la primera era un pelo más "oscura" y terrorífica.
No faltaba mucho para que los efectos infográficos se apoderaran de Hollywood, por eso se agradece que en esta sigan siendo de tirón más artesano, los fantasmas continúan teniendo ese look caricaturesco y simpático de siempre, e incluso hay uno deliciosamente animado por stop-motion.
A pesar de todas las observaciones expuestas, la peli es puro entretenimiento y se deja ver perfectamente.
lunes, 24 de enero de 2011
CAZADOR DEL ESPACIO, AVENTURAS EN LA ZONA PROHIBIDA
No cabe duda que esta peli nació con la sana intención de parir un nuevo héroe, y una nueva franquicia. Pero no coló. "Cazador del espacio, aventuras en la zona prohibida" hace tufo a "escuela Spielberg/Lucas", a cine espectáculo de los 80. Desde el logotipo del título (este incluído), hasta su rimbombante y animada banda sonora johnwilliamsesca (cortesía de Elmer Bernstein), pasando por sus arquetípicos personajes y situaciones. El héroe es un descarado remedo de Han Solo e Indiana Jones (interpretado con barba de cuatro días y actitud de golfo simpático por Peter Strauss), la chica que le sigue es la inevitable picarona graciosa que al inicio se lleva a matar con el prota, pero luego se pillan cariño mutuo (a la que pone planta Molly Ringwald, poco antes de convertirse en reina de la comedia romántica de la época), el socio del héroe, negro -cómo no- y con el que mantiene una masculina relación de amor/odio (el bueno de Ernie Hudson) y el malo, pues tan feo y cibernético como un "Darth Vader" de andar por casa, al que da vida el especialista en malvados Michael Ironside. Un buen plantel. Produce el invento nada menos que Ivan Reitman, un año antes de parir la mítica "Los Cazafantasmas" (con Ernie Hudson en el reparto, por cierto). El dire es un veterano de la caja tonta, Lamont Johnson. "Cazador del espacio..." se estrenó en formato 3D, pero de cuando dolía a los ojos y al cerebro.Un crucero galáctico sufre un accidente. Las únicas supervivientes, tres mozas de buen ver, se salvan aterrizando con su cápsula en un planeta asolado por una enfermedad y habitado por dos "tribus" en constante batalla. Los buenos (vestidos con harapos) y los malos (vestidos con cuero negro). A todo esto, el Han Solo de nuestra historia se entera de que ofrecen una buena recompensa por las churris, y decide ir a por ellas, enfrentándose a toda clase de peligros.
Y sí, la trama es tan básica y lineal como parece. Un peligro tras otro, hasta llegar a la guarida del malo, armarla parda y salvar a las mozas. Puro videojuego, vamos. Ese es el mayor defecto de esta peli, lo previsible y aburrida que termina resultando. Se nutre de todo el material que en los 80 hacía triunfar en taquilla (añadan aquí una buena dosis de "Mad Max 2", con ese desierto por el que transitan grotescos automóviles), pero no sabe cocinarlos bien y el resultado es soso y carece de carisma alguno. Los efectos especiales no están ni tan mal, así como los maquillajes (entre los muchos responsables tenemos a Tom Burman y a ¡Kenneth J. Hall!, futuro director de "Engendro Satánico" y guionista habitual del David DeCoteau pre-gay). Tenemos un dragón de agua, unas amazonas, niños mutantes que lanzan bombas y unos gordos monstruosos. Pero como digo, esta es una peli de aquellas que suenan mejor contadas que visionadas, es todo aparatoso y una vez puesto frente a la cámara, no saben sacarle la espectacularidad requerida. Una lástima.
Para nostálgicos y curiosos.
lunes, 11 de julio de 2022
CAZAFANTASMAS A LA MEXICANA
El argumento de este “Cazafantasmas a la mexicana” es lioso a más no poder; por un lado la acción nos sitúa en 1980, donde se está condenando a la horca a dos hombres que han violado a las hijas de un potentado. Pronto descubrimos que no es así, sino que fueron seducidos por las dos chicas y posteriormente ejecutados injustamente. Después la acción nos sitúa en la actualidad (1991) y se nos presenta a la reencarnación de estos dos hombres, que ahora son dos parapsicólogos de pacotilla. La mujer de uno de ellos planea envenenarlo para quedarse con el dinero del seguro y así ser feliz con su amante, cuando descubre que su marido acaba de recibir una herencia millonaria, así que aborta su plan y, todos juntos, más la sirvienta, partirán hacia la mansión heredada que curiosamente está plagada de fantasmas, entre ellos, el de las dos jóvenes supuestamente violadas por nuestros protagonistas. A partir de entonces se sucederán una serie de gags de corte horrorífico/fantasmagórico y hasta algún numerito musical.
Por otro lado, no se trata exactamente de un exploit de “Los cazafantasmas”. La historia no tiene absolutamente que ver con nada de lo que nos proponía la película de Ivan Reitman —salvo porque los protagonistas son parapsicólogos— y llegaría a los cines mexicanos siete años después de esta. De hecho, el título de producción, que asimismo sería el que figura en los créditos de la cinta, sería “Mátenme porque me muero”.
La película es un rescoldo de lo que fue el cine de ficheras mexicano, es decir, un vodevil con personajes que entran y salen en cuadro según marca la historia, amén de un vehículo de lucimiento para los dos cómicos que la protagonizan, Pedro Weber “Chatanuga” y Raúl Padilla “Choforo”, que todavía gozaban de mucha popularidad y, a decir verdad, quizás ya se trataba de un argumento desfasado para el año en que se estrenaría, 1991, por lo que no es difícil intuir que a alguien en la producción se le ocurrió cambiar el título a última hora, robar el concepto y tunear el logo original de “Los cazafantasmas”, aprovechando que un par de años atrás “Cazafantasmas II” había tenido su tirón en los cines mexicanos, cambiarle el título por el de “Cazafantasmas a la mexicana” y así asegurarle algo más de taquilla. No obstante, existen afiches de cine con el título original, por lo que todo apunta que esta decisión se tomó a ultimísima hora.
Más allá de esto, se trata de una película bastante mala y de escaso interés. Algún gag, por tonto, por chabacano y por incorrecto resulta gracioso, pero por lo general el tedio se apodera de la película a los pocos minutos de haber comenzado.
Sin embargo, en un momento puntual los fantasmas que aparecen toman forma corpórea y vemos que esos maquillajes están verdaderamente bien para ser una producción de tercera que vende humor barato. Esto es porque tras los efectos especiales se encuentra Necropia, la factoría que fundó Guillermo del Toro y que aborda con “Cazafantasmas a la mexicana” uno de sus primeros trabajos. Y la verdad es que en ese sentido la cosa anda muy bien, ya que algunos de los zombies son estupendos —y se ve cierta influencia italiana—.
Por lo demás, nada. Y probablemente si no se hubiera vendido como exploit de “Los cazafantasmas”, manteniendo por siempre su título original, jamás habría prestado atención a una más de miles de comedias mexicanas de los 80 y 90 entre las que hay que escarbar profundo si queremos encontrar algo mínimamente potable.
Dirige la función Abraham Cherem, que si bien su filmografía como director no la componen más de tres títulos, como productor harían falta los dedos de varias manos para contabilizar el número de películas en las que estuvo inmiscuido, todas de corte popular y todas con la misma pinta chungalera.
Para curiosos.
Por otro lado, no se trata exactamente de un exploit de “Los cazafantasmas”. La historia no tiene absolutamente que ver con nada de lo que nos proponía la película de Ivan Reitman —salvo porque los protagonistas son parapsicólogos— y llegaría a los cines mexicanos siete años después de esta. De hecho, el título de producción, que asimismo sería el que figura en los créditos de la cinta, sería “Mátenme porque me muero”.
La película es un rescoldo de lo que fue el cine de ficheras mexicano, es decir, un vodevil con personajes que entran y salen en cuadro según marca la historia, amén de un vehículo de lucimiento para los dos cómicos que la protagonizan, Pedro Weber “Chatanuga” y Raúl Padilla “Choforo”, que todavía gozaban de mucha popularidad y, a decir verdad, quizás ya se trataba de un argumento desfasado para el año en que se estrenaría, 1991, por lo que no es difícil intuir que a alguien en la producción se le ocurrió cambiar el título a última hora, robar el concepto y tunear el logo original de “Los cazafantasmas”, aprovechando que un par de años atrás “Cazafantasmas II” había tenido su tirón en los cines mexicanos, cambiarle el título por el de “Cazafantasmas a la mexicana” y así asegurarle algo más de taquilla. No obstante, existen afiches de cine con el título original, por lo que todo apunta que esta decisión se tomó a ultimísima hora.
Más allá de esto, se trata de una película bastante mala y de escaso interés. Algún gag, por tonto, por chabacano y por incorrecto resulta gracioso, pero por lo general el tedio se apodera de la película a los pocos minutos de haber comenzado.
Sin embargo, en un momento puntual los fantasmas que aparecen toman forma corpórea y vemos que esos maquillajes están verdaderamente bien para ser una producción de tercera que vende humor barato. Esto es porque tras los efectos especiales se encuentra Necropia, la factoría que fundó Guillermo del Toro y que aborda con “Cazafantasmas a la mexicana” uno de sus primeros trabajos. Y la verdad es que en ese sentido la cosa anda muy bien, ya que algunos de los zombies son estupendos —y se ve cierta influencia italiana—.
Por lo demás, nada. Y probablemente si no se hubiera vendido como exploit de “Los cazafantasmas”, manteniendo por siempre su título original, jamás habría prestado atención a una más de miles de comedias mexicanas de los 80 y 90 entre las que hay que escarbar profundo si queremos encontrar algo mínimamente potable.
Dirige la función Abraham Cherem, que si bien su filmografía como director no la componen más de tres títulos, como productor harían falta los dedos de varias manos para contabilizar el número de películas en las que estuvo inmiscuido, todas de corte popular y todas con la misma pinta chungalera.
Para curiosos.
viernes, 8 de abril de 2016
LOS CAZAESPIRITUS
Aunque en un principio parezca un “Exploitation” de “Los Cazafantasmas”, una vez visionada esta “Los Cazaespíritus” o “High School
Spirits” en su versión original, lo cierto es que la única similitud que tiene
con la de Ivan Reitman, es el título con el que la distribuidora videográfica
española I.V.E, decidió lanzarla al mercado del alquiler. Más allá de eso, no
solo la película no nace en consecuencia de “Los Cazafantasmas”, sino que
además diría que no tiene ni conciencia de la existencia de esta.
Una vez sabido esto, nos encontramos ante una comedia adolescente
línea intermedia que, en el papel, podría ser resultona. Sin embargo, siendo
casi, casi amateroide, con un presupuesto ínfimo y una falta de talento más que
palpable –productos de esta época de similar calado suelen ser más efectivos
que esto -, al final la cosa se queda en una chorradita incapaz de despertar ni
una sola simpatía al pobre espectador.
Es un coñazo tristón.
Cuenta la historia de dos estudiantes que, para hacer una
tesis, deciden pasar la noche en una casa que se supone encantada, y allí, dar
gato por liebre, es decir, que se disfrazarán de espectros, se sacarán unas
fotos y así justificarán las falsas historias que están dispuestos a contar en
esa tesis. Pero, como no podía ser de otra manera, en esa casa hay verdaderos
espíritus que se les aparecerán y darán pie a las supuestas situaciones
cómicas. Como se ve que la trama principal no daba para mucho más, introducen
alegremente una subtrama, entorno a la afición al golf del protagonista, y un
torneo al que se presentará.
Aunque la sinopsis sea medianamente simpática y divertida,
no se dejen engañar. Esto es malo, malo de pelotas. Hay que ser un auténtico
campeón para enfrentarse a ella. El único interés radica en lo mucho o poco que
ese tono negruzco de la fotografía, ese grano asqueroso y esa nula iluminación
pueda trasportarte a la primera era dorada del vídeo club. Bueno, radica en
eso, y en que el protagonista es nada más y nada menos que un jovencito y
desubicado Neil La Bute, director mainstream, ni siquiera de los buenos, más
bien del montón que se adjudica la autoría de películas como “Persiguiendo a
Betty”o “Wicker Man”, que finalmente se ha sentido cómodo en televisión con el
desprestigio y bondades que ese medio conlleva.
Antes de ganarse la vida dirigiendo, protagonizó esta
película en la que tampoco destaca por sus dotes actorales, ergo, no volvió a
aparecer como actor en película alguna.
Y esa es toda la curiosidad que encierra esta película. Un
tostón hasta para los más curtidos por lo demás.
Sin embargo, el director de esta majadería, el tal Michael
L. Schaertl, no tuvo la suerte de La Bute, reduciéndose sus labores de dirección
exclusivamente a esta película, si hablamos del campo del largometraje, a un
corto y a unos capítulos de una extraña
serie televisiva.
Y es que nunca una película hizo mayor alarde de menor
talento.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
LOS FOTOCROMOS DE "LOS GEMELOS GOLPEAN DOS VECES"
Arnie, al contrario que Stallone -por poner dos estrellas del cine de acción rivales-, si que consiguió tener éxitos de taquilla haciendo comedias.
Nada mejor que juntarlo en la pantalla con su nemesis, Danny de Vito, y crear una pareca cómica que resulte eficaz, tan solo por las obvias diferencias físicas.
Es por ello que Ivan Reitman decidió convertirlos en pareja cómica; después de esta "Los Gemelos Golpean Dos Veces", rodó "Junior" en la que Schwarzenegger quedó embarazado. Sin embargo, mientras que la que nos ocupa fue un éxito descomunal, la segunda tuvo una recaudación más o menos discreta. Y ya no hicieron más comedias juntos.
"Los Gemelos Golpean Dos Veces" como ya sabrán, cuenta la historia de dos hermanos gemelos separados al nacer y criados de dos modos muy distintos y sometidos por la ciencia y los experimentos, por lo que su encuentro años después, da pie a un montón de subtramas hilarantes mientras se desarrolla la principal que gira en torno a encontar a su madre biológica.
En su momento, la película era simpática, a lo sumo resultona, pero nunca tuve predilección por ella. Vista recientemente, se ha quedado anticuada, una patata hervida, y los as se basan en ver los músculos de Arnie en una situación ridicula, ya sea esta pantalones cortos, ya sea esta cantar en la ducha.
Ahí quedan los fotocromos.
Nada mejor que juntarlo en la pantalla con su nemesis, Danny de Vito, y crear una pareca cómica que resulte eficaz, tan solo por las obvias diferencias físicas.
Es por ello que Ivan Reitman decidió convertirlos en pareja cómica; después de esta "Los Gemelos Golpean Dos Veces", rodó "Junior" en la que Schwarzenegger quedó embarazado. Sin embargo, mientras que la que nos ocupa fue un éxito descomunal, la segunda tuvo una recaudación más o menos discreta. Y ya no hicieron más comedias juntos.
"Los Gemelos Golpean Dos Veces" como ya sabrán, cuenta la historia de dos hermanos gemelos separados al nacer y criados de dos modos muy distintos y sometidos por la ciencia y los experimentos, por lo que su encuentro años después, da pie a un montón de subtramas hilarantes mientras se desarrolla la principal que gira en torno a encontar a su madre biológica.
En su momento, la película era simpática, a lo sumo resultona, pero nunca tuve predilección por ella. Vista recientemente, se ha quedado anticuada, una patata hervida, y los as se basan en ver los músculos de Arnie en una situación ridicula, ya sea esta pantalones cortos, ya sea esta cantar en la ducha.
Ahí quedan los fotocromos.
martes, 24 de agosto de 2010
LOS INCORREGIBLES ALBÓNDIGAS
Indiscutible clásico de la comedia moderna, que abrió la veda a las historias picarescas situadas en campamentos veraniegos y, ya que estamos, una de esas películas con números para estar en mi top ten y que sin embargo, no -me- cuajó. Cuando la alquilé de chaval en el video-club ya había visto otras comedias gamberras posteriores a esta (probablemente la falsa secuela "Los albóndigas en remojo") y, claro, el lenguaje y el tono de estas me resultaba mucho más cercano y efectivo. "Los incorregibles albóndigas" me pareció sosa, aburrida y carente de elementos excitantes. Incluso la desgana de Bill Murray, generalmente su estilo de interpretación, me dejó un regusto amargo, a decepción. Ayer noche quise revisarla con la perspectiva del paso del tiempo de por medio y, en fin, no me pareció tan mediocre, pero sí, comprendo perfectamente que no me gustara en su momento.En realidad el ingrediente que ha dado éxito y culto a "Los incorregibles albóndigas" es su escenario. Todo lo relacionado a pasar el verano en unas colonias está contado de modo muy realista, muy costumbrista, sin estridencias, ni humor surrealista, ni actores de 30 tacos fingiendo ser adolescentes. De hecho, según Imdb hay material prácticamente documental, y muchos de los secundarios y extras eran auténticos monitores de campamento. Dicho de otro modo, te gustará si te gusta ir de colonias en verano... yo, casualmente, lo detestaba, con solo decir que mis padres me amenazaban en mandarme a colonias si suspendía demasiadas asignaturas os podéis hacer una idea (y no es broma!), así que en ese sentido, la peli lo tiene chungo conmigo.
La nota de comedia la ponen las payasadas de Murray, que a ratos parece estar improvisando. Sin embargo, lo que sorprende de esta peli, y más viendo cómo se desarrolló el subgénero posteriormente, es lo blanca que resulta. Hay chistes picantes, pero muy inocentes, solo una tia buena y no asoma la más mínima teta durante todo el metraje. Vamos, que casi casi es una peli para críos.
¿Argumento?, poca cosa. Las gamberradas, anécdotas y gracietas (algunas muy muy tontas) que se desarrollan durante un campamento de verano, la relación entre Murray y un chico marginado y la eterna competitividad que se gastan con el campamento de al lado, destinado -cómo no- a gente acaudalada y malvada.
Ivan Reitman tras la cámara, Harold Ramis entre los guionistas... no se, ta bien, pero tampoco es gran cosa.
sábado, 12 de marzo de 2022
SESIÓN DOBLE: CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ + LA MATANZA DE TEXAS 2022
CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ: Los gerifaltes de Hollywood llevaban años intentando levantar una tardía tercera entrega de "Los Cazafantasmas", pero su protagonista de mayor enjundia, Bill Murray, solía negarse aludiendo que nadie querría ver a unos señores de avanza edad dedicados a tan sobrenatural tarea. Bien, a pesar de ello, y de la muerte de Harold Ramis que, teóricamente, arrasaba con toda posibilidad de un "Ghostbusters 3" oficial, finalmente ocurría, nacía "Cazafantasmas: Más allá" y Murray accedía a firmar (aunque contara con más años que cuando rechazó todas las propuestas previas). Los motivos diría que fueron sentimentales: la muerte de Ramis -ampliamente homenajeado en la película- y la implicación de Ivan (que en paz descanse) y su hijo Jason Reitman.
En cualquier caso, se trata de un entretenimiento tontaina, agradable y muy bien conectado narrativamente con el clásico de 1984 que, ¡ups!, se va al garete en cuanto, hacia la parte final, asoman el jeto los Cazafantasmas originales. Ahí te das cuenta de la muchísima razón que tenía Murray: Nadie quiere ver ancianos cazando criaturas espectrales. Ya no es la inmensa gordura de Dan Aykroyd (cuya aparición previa, más realista, funciona mejor), son las tremendas arrugas de "Peter Venkman" y su pelo despeinado. Da grima verle. Es todo bastante lamentable y, de hecho, cuando acabó me quedó un poso tristón. Sí, "Cazafantasmas: Más allá" es una película deprimente.
Otro debate consistiría en si era necesario el momento post-créditos -con la presencia de
Sigourney Weaver- donde se "arregla" un gag tirando a políticamente incorrecto del film de origen, cuyo humor cafre y socarrón iba mucho más en consonancia con ese detestado, pero -desde mi punto de vista- bien consumible "Cazafantasmas 2016" protagonizado únicamente por coños, que el tono de aventura Spielbergiana y sentimentalismo de saldo en esta reciente "entrega". Una que, solo espero y deseo, no conozca continuidad.

LA MATANZA DE TEXAS 2022: Lo que diré a continuación no lo provoca la demasiado común Netflix-fobia (en su momento ya expuse cristalinamente que estoy en las antípodas de considerarme enemigo de la plataforma, por la que siento gran respeto y simpatía -aunque no sea cliente-). Sin embargo, tampoco puedo evitar sentenciar que la nueva "Matanza de Texas", apadrinada por ellos, es lo que, popularmente, llamamos un mojón, y de los gordos. Un film aburrido como el demonio e incapaz de despertar emociones, ni miedo, ni suspense, ni la más mínima empatía con sus inocuos personajes.
En cualquier caso, se trata de un entretenimiento tontaina, agradable y muy bien conectado narrativamente con el clásico de 1984 que, ¡ups!, se va al garete en cuanto, hacia la parte final, asoman el jeto los Cazafantasmas originales. Ahí te das cuenta de la muchísima razón que tenía Murray: Nadie quiere ver ancianos cazando criaturas espectrales. Ya no es la inmensa gordura de Dan Aykroyd (cuya aparición previa, más realista, funciona mejor), son las tremendas arrugas de "Peter Venkman" y su pelo despeinado. Da grima verle. Es todo bastante lamentable y, de hecho, cuando acabó me quedó un poso tristón. Sí, "Cazafantasmas: Más allá" es una película deprimente.
Otro debate consistiría en si era necesario el momento post-créditos -con la presencia de
Sigourney Weaver- donde se "arregla" un gag tirando a políticamente incorrecto del film de origen, cuyo humor cafre y socarrón iba mucho más en consonancia con ese detestado, pero -desde mi punto de vista- bien consumible "Cazafantasmas 2016" protagonizado únicamente por coños, que el tono de aventura Spielbergiana y sentimentalismo de saldo en esta reciente "entrega". Una que, solo espero y deseo, no conozca continuidad.
"La Matanza de Texas 2022" insiste en la idea de separar a Leatherface de la familia, convirtiéndolo en un "Jason Voorhees más del montón", algo que cuando vi por primera vez en la entrega tridimensional me gustó. Pero si lo piensas detenidamente, tal vez no sea una elección tan acertada. Al fin y al cabo, lo del clan de tarados es, justamente, aquello que marca la diferencia de esta saga respecto a otras afines.
Por contra, sí es un error común a todas las secuelas (incluida la dirigida por el mismo Tobe Hooper), el meter borbotones de sangre. Supongo que a los "fans" les entusiasma y motiva que escriban cosas tan positivas de una película tan mala. Digamos que los árboles no les dejan ver el bosque. Pal caso lo traduciríamos como: la tripas no les permiten ver la cruda realidad. Sí, este "Texas 2022" es un festival de gore. Tienes todo el que quieras y más. ¡Ei! me encanta la truculencia bien parida y mejor aplicada... PERO no me basta con ella. Si lo que me cuentas es una mierda, la película resultante seguirá siendo una mierda. FIN.
Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repito: No deja de ser paradójico que todo esto lo iniciara un film que pasó a la historia, y dio la vuelta al género convirtiéndose en un absoluto clásico, sin mostrar casi casi ni gota de sangre. Recordemos que la del 74 era sucia, desagradable, malrollera... era muchas cosas, pero no sangrienta. Hooper lograba aterrorizar a la audiencia a base de atmósfera, de jugar con el sonido, de, en definitiva, talento... pero nunca tiraba por lo fácil. Desde entonces, nadie más ha intentado repetir la hazaña. Saben que la plebe demanda hemoglobina y dársela en grandes cantidades funcionará comercialmente. Por eso, a pesar de los años y las entregas, la primera sigue siendo la más espeluznante y, en definitiva, el título de peso que es (fíjense que he usado el término "más espeluznante", no he dicho "mejor", básicamente porque yo prefiero la segunda, aunque soy consciente que queda lejos de ser una obra maestra genuinamente terrorífica -más cuando sabemos que sus perpetradores apuntaban a la sátira antes que al horror puro y duro-)
Por contra, sí es un error común a todas las secuelas (incluida la dirigida por el mismo Tobe Hooper), el meter borbotones de sangre. Supongo que a los "fans" les entusiasma y motiva que escriban cosas tan positivas de una película tan mala. Digamos que los árboles no les dejan ver el bosque. Pal caso lo traduciríamos como: la tripas no les permiten ver la cruda realidad. Sí, este "Texas 2022" es un festival de gore. Tienes todo el que quieras y más. ¡Ei! me encanta la truculencia bien parida y mejor aplicada... PERO no me basta con ella. Si lo que me cuentas es una mierda, la película resultante seguirá siendo una mierda. FIN.
Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repito: No deja de ser paradójico que todo esto lo iniciara un film que pasó a la historia, y dio la vuelta al género convirtiéndose en un absoluto clásico, sin mostrar casi casi ni gota de sangre. Recordemos que la del 74 era sucia, desagradable, malrollera... era muchas cosas, pero no sangrienta. Hooper lograba aterrorizar a la audiencia a base de atmósfera, de jugar con el sonido, de, en definitiva, talento... pero nunca tiraba por lo fácil. Desde entonces, nadie más ha intentado repetir la hazaña. Saben que la plebe demanda hemoglobina y dársela en grandes cantidades funcionará comercialmente. Por eso, a pesar de los años y las entregas, la primera sigue siendo la más espeluznante y, en definitiva, el título de peso que es (fíjense que he usado el término "más espeluznante", no he dicho "mejor", básicamente porque yo prefiero la segunda, aunque soy consciente que queda lejos de ser una obra maestra genuinamente terrorífica -más cuando sabemos que sus perpetradores apuntaban a la sátira antes que al horror puro y duro-)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













