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domingo, 26 de mayo de 2013

MASACRE EN TEXAS 2

Para comenzar a hablar de esta película, primero hay que hacerlo de su predecesora, del clásico. A mi me costó lo mío pillarle el gusto a "La matanza de Texas" original, me la tuve que ver unas cuantas veces. Y es que tiene sentido, sitúense:  yo era un adolescente que, a mediados de los años 80, se había desvirgado con un buen puñado de títulos imperecederos como "El Exorcista", "La cosa", "Pesadilla en Elm Street" y, cómo no, la intocable, "Posesión Infernal". Claro, con semejante material metido por la vena, ¿qué clase de peli podía yo esperar de "La matanza de Texas"?, pues todo aquello que no era. El clásico de Tobe Hooper iba muy escaso de gore y truculencia (es decir, efectos especiales), y hacía gala de una estética hiper-realista propia de su década. Todo aquello no casaba con los terrores modernos a los que yo estaba acostumbrado por lo que, obvio, de entrada no le veía la gracia. "La matanza de Texas" es una peli de atmósfera, de texturas, de olores, de ambientes pútridos, y para sentirlo, hace falta algo más que un cerebro joven e impresionable mal acostumbrado al cine-espectáculo de los 80. Yo creía que iba a consumir gore colorista y llamativo rociado de látex, sierras mecánicas para dar y tomar, que para algo era el emblema de la película, un asesino enmascarado "cool", supongo que algo de humor negro, rock and roll en la banda sonora y un "look" característico para lo que era el cine de mi época. Curiosamente, TODO eso SÍ estaba en la segunda parte (y en el apartado musical incluyo a los mismísimos "The Cramps"!!). ¿Estoy diciendo con esto que me gusta más la dos?... tal vez, no estoy seguro. De lo que sí estoy seguro es de que tengo buen concepto de "The Texas Chainsaw Massacre part 2", al revés de lo habitual... sobre todo, en el momento de su estreno.
Tobe Hooper se había ya integrado del todo en el "mainstream" gracias a Steven Spielberg, que lo fichó como director en "Poltergeist" (acarreando toda la mítica polémica según la cual Hooper ejerció más bien de ayudante del rey midas de Hollywood). De ahí pasó a las arcas  de la entonces poderosa "Cannon" para quienes rodó la hoy cult-movie "Fuerza Vital/Lifeforce" y el remake de "Invasores de Marte". Ambas sonoros fracasos. La lógica se imponía: ¿qué podía hacer para asegurarse el tiro?, pues la secuela de la peli que le había hecho inmortal. En realidad llevaba tiempo pensando en ello, e incluso contaba con una sinopsis completa. Pero a la hora de enfrentarse al nuevo proyecto decidió comenzar de cero, para lo que contrató como guionista nada menos que a L.M.Kit Carson, responsable del libreto de la venerada "Paris, Texas" y que se moría de ganas de quitarse de encima la etiqueta de "prestigioso".
Y ahí entramos en el tema polémico, el giro ya no estético, ni narrativo, más bien de tono. Mientras la primera era un film de horror en el sentido estricto del término, escalofriantemente serio, gélido, mal rollero, dramático y angustioso, la segunda parte se enfocó casi casi como una comedia. O una comedia de terror, si quieren, aunque revisionada hace escasos días puedo decir que las palabras "miedo" y "terror" no tienen mucha presencia en "Masacre en Texas 2"... y no parece que sea por incapacidad de Hooper, para nada, pienso que es algo buscado totalmente a conciencia. ¿Fue una decisión acertada?. Pues yo creo que sí. Veamos, ¿hubiese sido mejor intentar repetir las formas de la original en una década tan frívola y superficial como fueron los 80?, ¿habría funcionado recuperar la tremebunda seriedad?, más después de tantas imitaciones y copias, de que el terror se había hecho adulto o de "Viernes 13" y sus múltiples secuelas, con un público totalmente acostumbrado a la violencia más gráfica y explícita (detalle este al que se alude en un diálogo cuando uno de los psicópatas menciona a "Rambo"). Yo creo que no. A mi me parece que fue muy inteligente por parte de Tobe Hooper y Kit Carson tomar ese desvío tan llamativo, dirigiendo su mala uva al colectivo "yuppie" y pijo-guay, tan de moda y tan bien visto en la era Reagan. Ya de entrada, nada más arrancar la peli, son justamente eso, un par de "yuppies/pijos" gamberros, los primeros en morir, en pagar por sus fechorías, por su actitud arrogante y mal educada. Aunque hay algo más significativo si cabe, el póster. El más popular de la peli, aquel que adornaba la caratula del VHS español, arriba expuesto, no es otra cosa que una parodia del cartel de "El club de los cinco", título estandarte del cine adolescente/generacional de los años 80. Ahí es nada. De hecho, hay una secuencia extirpada del montaje final (aunque presente en los extras del dvd americano) en la que la familia de psicópatas sale a la caza de seres humanos y se fija en una pandilla de pijillos estridentes y chillones que terminan troceados de un modo indiscutiblemente cómico, bufo, con sus extremidades volando por los aires (mencionar que otra de las víctimas nocturnas es el popular especialista en cine "trash" Joe Bob Briggs). Lo curioso del asunto es que en los 80 el ingrediente humorístico solía estar bastante bien visto cuando se mezclaba con el terror y, a día de hoy, hay quien vive -equivocadamente- convencido de que era la tónica general. ¿Por qué, entonces, sentó tan mal este cambio?, indudablemente por el prestigio del film precedente.
Así pues, tenemos a los dos pijis-yuppies masacrados por los chicos de la sierra mecánica. Afortunadamente, o desafortunadamente, todo el incidente ha sido grabado en vivo y en directo por la DJ de una radio a la que las víctimas habían llamado. Justo entonces entra en la ecuación un ranger de Texas, de nombre "Lefty", que resulta ser el tio del impedido que moría aserrado en la primera parte. El hombre busca venganza y sabe que los asesinos andan sueltos, aunque nadie le crea. Nadie salvo la DJ, que se ofrece a ayudarle. El hombre la convence para que ponga la grabación del crimen por la radio a la espera de alguna reacción de los implicados... y vaya si la hay. La familia de la sierra mecánica acude a la emisora, mata al técnico de la chica y someten a esta a un nivel diez de angustia. Sin embargo, el bueno de "Leatherface" se enamora de ella, y finge que se la ha cargado, largándose. La muchacha decide seguirles hasta su guarida, donde se encontrará con "Lefty" y donde, obvio, se desarrollará todo el climax final, a base de sierras humeantes, gritos y mucha demencia.
Bien, hablemos de los auténticos héroes de la función, la familia de matarifes de apellido Swayer. El primero en destacar es, lógicamente, "Leatherface" cuyo nombre real es Bubba. Sin desmerecer de Gunnar Hansen y su aterrador "Cara de cuero" primigenio, debo confesar que, para el caso, mi "Leatherface" favorito es el de esta secuela. No únicamente por cómo lo interpreta el actor tras la máscara, Bill Johnson, cual niño grande la mar de inocente y "buencha", también por su look. Me gusta creer que el personaje se vio salpicado por lo que ya comenzaba a ser costumbre en aquellos tiempos, convertir al monstruo en un icono de reconocible aspecto, con coloristas señas de identidad, y "Leatherface" en esta peli luce un uniforme la mar de chanante compuesto de un traje negro, una horrible corbata bien hortera, un clavel rojo en la solapa, un par de guantes también negros, una máscara algo menos realista y, claro está, una enorme y pantagruélica sierra mecánica (existe un popular póster de la época en el que posa junto a unos Jason, Freddy y Michael Myers perfectamente convertidos en estrellas). Adorable. Encima, como comentaba, es la peli en la que se enamora de una chica a la que medio-protege (según L.M.Kit Carson, otra puya al cine "teen" de los 80) y a la que, como muchos recordarán, sueña en hacer el amor usando su sierra como significativo sustitutivo del pene. Luego tenemos al hermano mediano. Durante años dudé de si se suponía que era el mismo de la primera, a pesar de que fuese atropellado por un camión al final de aquella. De hecho, creía que la placa que luce en la cabeza era consecuencia de eso. Pero no, ahora ya sé que aquel murió y es conservado por la familia en estado de momificación, de hecho, es el muñecote que llevan a todas partes y que posa en el póster  Sí, ese. El nuevo personaje es en realidad otro integrante de la peculiar prole. ¿Y dónde andaba durante los hechos acontecidos en "La matanza de Texas"?, pues, según he leído, en Vietnam y fue ahí donde se ganó la mentada placa. Curioso. No hace falta decir que este fue el personaje que lanzó al pseudo-estrellato a Bill Moseley, hoy perfectamente integrado como actor recurrente del cine de horror tirando más a zetoso. El único de la peli original que regresa es Jim Siedow, el hermano mayor. Y cerramos el repaso con un clásico, el abuelo. Sorprende que aún siga vivo a estas alturas de la historia, sin embargo, se mueve más que en "La matanza de Texas" y se reserva algunos planos francamente divertidos y enfermizos, como cuando babea casi encima de la cámara o lame desesperadamente la percha que Bill Moseley utiliza para rascarse la herida de la cabeza y, así, arrancarse pequeños trocitos de carne que devora con delectación. Idea retorcida y desagradable donde las haya, pero también absolutamente brillante.
En orden descendente de estrellato, tenemos al gran Tom Savini. ¿Qué decir de él?, pues nada, que una vez más se luce con su dominio para el látex y la truculencia... o se luce todo lo que la censura le deja, claro, porque entre eso y los cortes que dio el propio Tobe Hooper para animar el ritmo, la verdad es que la cosa se reduce un cacho. Aún así, y a diferencia de la peli del 1974, aquí sí tenemos gore, sí tenemos chorrazos de sangre, sí tenemos cuerpos mutilados por las cortantes sierras mecánicas, todo ello muy bien parido, muy gran guiñolesco y abiertamente disfrutable.
Luego encontramos al resto del reparto, en el que destacan Caroline Williams como la guapa DJ "Stretch" (y que, curiosamente, se podría decir que es prácticamente EL ÚNICO personaje femenino de toda la peli), un Dennis Hopper totalmente desatado, armado con tres sierras (dos de ellas pequeñas y a modo de revólveres) y que no para de berrear (en una entrevista dijo algo parecido a esto: "La peli era mala... yo estaba fatal.... pero fue la mar de divertido hacerla!") y Lou Perryman como el entrañable "L.G.", un tipo que no para de echar lapos, incluso mientras le están matando (Perryman, amigo íntimo de Tobe Hooper, había ejercido de ayudante de cámara en la peli original. También le podemos ver en "Granujas a todo ritmo", "Poltergeist" o "El sótano prohibido". Desafortunadamente fue asesinado el año 2009 en su propia casa. RIP.). Y finalmente está al señor director, pariendo la que sería su última película realmente digna, marcándose un divertido cameo como el cornudo que recibe un baño de latas vacías y compartiendo la creación de la música incidental junto a Jerry Lambert, tal como el horripilante pero resultón tema inicial a base de sintetizador y con aires a lo "Psicosis". El siguiente largo que hizo resultaría ser la temible "Combustión espontánea" y, después de eso, todo fue cuesta abajo (salvo algún desliz majete).
Y tras todos los implicados, no podemos olvidarnos de la sierra mecánica que, como ya he dicho, en esta ocasión gana un total y absoluto protagonismo. Ya no es simplemente la herramienta de los asesinos, es mucho más. Las hay para dar y regalar. Todas grandes, brillantes, humeantes y ruidosas. Las vemos destrozar cuerpos humanos, las vemos chocar entre ellas (el famoso duelo de "Leatherface" y "Lefty"), las vemos reposando a decenas en estanterías. Aquí es donde Jim Siedow suelta aquello de "La sierra es la familia" que acabaría estampado en el cartel y la sierra de la tercera entrega.
Cabe decir que hay un interesante dato paralelo que acompaña a "The Texas Chainsaw Massacre Part 2" y es la fuerte influencia que ha tenido en Rob Zombie como cineasta, en muchas de sus pelis o sus decisiones de casting. Por ejemplo, dejando de lado que "La casa de los 1.000 cadáveres" al completo apesta a "La matanza de Texas", es su exceso estético y, sobre todo, el recurrente ambiente ferial lo que retrotrae a la obra de Hooper. Tampoco podemos ignorar la recuperación de Bill Moseley que, hasta la aparición de Zombie, muy pocos le recordaban y situaban. Incluso Caroline Williams tiene un papel en el "Halloween 2" Zombiano después de mucho tiempo alejada del género. Y en "Lords of Salem" hay un momento en que la prota llama a su perro "Big Bubba". Cuadra, ¿no?.
Llegados a este punto, dejemos de friquear y centrémonos en lo que realmente importa, ¿¿pero la peli, mola o no mola??. Bien, a mí sí me mola. Me parece divertida, sanamente descerebrada, con un montón de atributos narrativos y estéticos (no había dicho nada aún del estupendo diseño de producción) y, que sí, que está guay. Ahora bien, no es perfecta. Arranca muy estupendamente, con mucho brío, y ahí se mantiene hasta la secuencia del ataque en la radio. A partir de aquí, la cosa pierde un poco de fuelle. En parte porque, por un momento, y durante la secuencia de la cena, parece que pretenden repetir los logros de la original y no lo consiguen. No porque lo hagan peor, sino porque ello no casa con el "nuevo tono". Tampoco es que sea algo insoportable, ni mucho menos. Además, ya en el clímax la cosa se recupera mucho y muy bien. No creo que a estas alturas "espoilee" nada si resaltamos el hecho de que todos los miembros de la familia mueren, y sin medias tintas, aquí lo vemos claramente. Podríamos decir que la cosa termina con un nuevo principio, con la prota, "Stretch", totalmente desquiciada y berreando, sierra mecánica en ristre. ¿Cómo hubiera continuado la franquicia de haber seguido dónde la dejó Tobe Hooper?. A saber.
No me consta que fuera un fracaso en su tierra, no uno muy desastroso al menos, sin embargo, como sabéis, a España llegó directamente en vídeo y con esa estrambótica mutación del título, cosa probablemente debida a derechos legales y demás mandangas de copyrights (vamos, que lo de "La matanza de Texas" pertenecería a la compañía que lanzó la original). 
Hay que verla y hay que tenerla.

sábado, 19 de octubre de 2024

CHAIN REACTIONS

No nos movemos del -ya concluido- Festival de Sitges 2024 para hablar de otro de los pases ineludibles: el documental "Chain Reactions" Pero, sobre todo, la consiguiente proyección de "La matanza de Texas" en 35mm. Vayamos por partes (que diría Leatherface... si hablara).
"Chain Reactions" es, como su ingenioso título indica, una reacción al clásico de Tobe Hooper. Y no por parte de su realizador, Alexandre O. Philippe, sino de aquellos a los que entrevista. Sí, es un documental de cabezas parlantes. Algunas muy ilustres. La lista es la siguiente: Patton Oswalt (actor, comediante y suertudo, considerando el aspecto rechoncho y achaparradito que gasta: Su señora es la tremenda Meredith Salenger), Alexandra Heller-Nicholas (ni idea), Takashi Miike, Stephen King y Karyn Kusama (filmmaker). Bien, debo decir, aún a riesgo de que me tilden de machista y demás monsergas, que en este partido las chicas salen perdiendo. Sus verborreas son las más desenfocadas, aburridas y sobreintelectualizadas, especialmente en el caso de Karyn Kusama, quien recurre a la matraca feministoide de turno o compara pasajes de "La matanza de Texas" con cuadros del Bosco, y planos de Bergman y Tarkovsky. Anda ¡no me jodas, Amparo! (se lo perdono por haber dirigido una película tan estupenda como "La invitación")
Afortunadamente, la porción masculina se centra en el aspecto fanatista. Cinefagia pura. Aunque solo el papá de "Carrie" resplandece -¡guiño, guiño!-, y con honores. Al fin y al cabo, de todos los implicados es aquel que tuvo una genuina relación profesional con Tobe Hooper. E incluso compartió escena con él en "Sonámbulos" (cosa a la que alude graciosamente) Lo de King no es únicamente centrarse en las trifulcas relacionadas con el clásico. Se saca de la manga un análisis muy interesante en torno al cine de terror y el cine de horror (marcando gráficamente las diferencias) y menta otros títulos de peso como "Posesión Infernal" o "El proyecto de la bruja de Blair". Delicioso. Solo por él vale la pena ver "Chain Reactions". Lo demás.... pssss.... un poco chapas, en realidad. Ya saben, esa clase de morralla encabezonada en dignificar algo de naturaleza eminentemente popular y que no lo necesita. Su reciente premio en todo un Festival de Venecia tendría que haberme preparado para el susto.
Justo, ese aspecto del documento quedó totalmente en bragas, diluido cual azucarillo, tras consumir la genuina estrella de la sesión. "La matanza de Texas" en una versión de maravillosos 35mm. Para un aficionado de mi porte, que toda la vida la había visionado vía VHSeses, DVDeses o Blu-Rayeses, era una oportunidad que no podía pasar por alto.
Debo decir que, previamente, hizo su introducción Kim Henkel, co-guionista. Dirigió en su día "La matanza de Texas: La nueva generación" alegando aquello de "me gustaría hacer otro tipo de películas, pero solo me dan dinero para esto" Tal vez por eso el hombre tampoco se mostró ni muy hablador, ni muy ocurrente, ni muy simpático. Más bien cumplió con la papeleta y hasta luego Lucas. Ya, ya, es un anciano... pero, no sé, si pudo pillar un avión + coche hasta Sitges... bien podría haber puesto un poco más de interés, oiga. Simplemente estará hasta la polla de tener que hablar de su aventura Texana. Eso es todo.
Antes de que arrancara esta en versión "celuloidíaca", me preparé para la típica remasterización en 45Kas y bla, bla. Cual fue mi agradable sorpresa al encontrarme con una copia localizada en el húmedo sótano de algún cine abandonado y, por tanto, en formato cuadrado, imagen desgastada, rayotes a punta pala, cortes y un sonido tosco de cojones. Dicho de otra forma: Una puta maravilla. Me encantó verla de aquel modo y, sí, creo que, por primera vez, conecté de verdad con ella. Fue como si no existieran las secuelas, los remakes, los cereales, las mantas, los muñecos y las corbatas propias del mierdchandising. Solo "La matanza de Texas" (versión original con subs en.... ¿¿mexicano??) pura, cruda y simple. Un pasote. Su suciedad y sordidez. Su audio medianamente petado. Todo contribuyó a que la experimentara como, supongo, lo hicieran en su día aquellos que la vieron cual novedad, dejándome aturdir por su demencia, caos y locura. Me entretuvo, me hizo vibrar y casi me saltan las lágrimas con ese desenlace seco y abrupto, brutal. Jamás estallé en unos aplausos más sinceros y apasionados.
En una ocasión escribí un artículo para un fanzine comentado lo importante que puede llegar a resultar el contexto a la hora de consumir una película. Y me centraba especialmente en aquellas que, por cuestiones de diversa índole, entonces únicamente eran accesibles a través de copias roñosas y en mal estado, incrementando así sus aspectos semi-oscuros, semi-prohibidos y semi-ignotos, haciéndolas doblemente efectivas. Es algo que se muestra en "Chain Reactions". Todos los perolos verborreantes comentan cómo se desvirgaron con "La matanza de Texas" y, justo, fuese cine, fuese vídeo, siempre se trataba de cintas roídas y cascadas que, como digo, multiplicaban la sensación de sentarse frente a, casi casi, cine "snuff". Por ello, no entiendo a esos espectadores que han puesto el grito en el cielo porque en el pase del festival la versión proyectada estaba tan hecha polvo y no era "la adecuada", reclamando una jodida remasterización en 567Kasnaranja. Para mí fue una decisión en perfecta consonancia con el documental. Disfrutar el clásico de Hooper tal y como sus testigos lo hicieron y, probablemente, tal y como debería disfrutarse al menos una vez en la vida.

sábado, 12 de marzo de 2022

SESIÓN DOBLE: CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ + LA MATANZA DE TEXAS 2022

CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ: Los gerifaltes de Hollywood llevaban años intentando levantar una tardía tercera entrega de "Los Cazafantasmas", pero su protagonista de mayor enjundia, Bill Murray, solía negarse aludiendo que nadie querría ver a unos señores de avanza edad dedicados a tan sobrenatural tarea. Bien, a pesar de ello, y de la muerte de Harold Ramis que, teóricamente, arrasaba con toda posibilidad de un "Ghostbusters 3" oficial, finalmente ocurría, nacía "Cazafantasmas: Más allá" y Murray accedía a firmar (aunque contara con más años que cuando rechazó todas las propuestas previas). Los motivos diría que fueron sentimentales: la muerte de Ramis -ampliamente homenajeado en la película- y la implicación de Ivan (que en paz descanse) y su hijo Jason Reitman.
En cualquier caso, se trata de un entretenimiento tontaina, agradable y muy bien conectado narrativamente con el clásico de 1984 que, ¡ups!, se va al garete en cuanto, hacia la parte final, asoman el jeto los Cazafantasmas originales. Ahí te das cuenta de la muchísima razón que tenía Murray: Nadie quiere ver ancianos cazando criaturas espectrales. Ya no es la inmensa gordura de Dan Aykroyd (cuya aparición previa, más realista, funciona mejor), son las tremendas arrugas de "Peter Venkman" y su pelo despeinado. Da grima verle. Es todo bastante lamentable y, de hecho, cuando acabó me quedó un poso tristón. Sí, "Cazafantasmas: Más allá" es una película deprimente.
Otro debate consistiría en si era necesario el momento post-créditos -con la presencia de
Sigourney Weaver- donde se "arregla" un gag tirando a políticamente incorrecto del film de origen, cuyo humor cafre y socarrón iba mucho más en consonancia con ese detestado, pero -desde mi punto de vista- bien consumible "Cazafantasmas 2016" protagonizado únicamente por coños, que el tono de aventura Spielbergiana y sentimentalismo de saldo en esta reciente "entrega". Una que, solo espero y deseo, no conozca continuidad.

LA MATANZA DE TEXAS 2022: Lo que diré a continuación no lo provoca la demasiado común Netflix-fobia (en su momento ya expuse cristalinamente que estoy en las antípodas de considerarme enemigo de la plataforma, por la que siento gran respeto y simpatía -aunque no sea cliente-). Sin embargo, tampoco puedo evitar sentenciar que la nueva "Matanza de Texas", apadrinada por ellos, es lo que, popularmente, llamamos un mojón, y de los gordos. Un film aburrido como el demonio e incapaz de despertar emociones, ni miedo, ni suspense, ni la más mínima empatía con sus inocuos personajes.
"La Matanza de Texas 2022" insiste en la idea de separar a Leatherface de la familia, convirtiéndolo en un "Jason Voorhees más del montón", algo que cuando vi por primera vez en la entrega tridimensional me gustó. Pero si lo piensas detenidamente, tal vez no sea una elección tan acertada. Al fin y al cabo, lo del clan de tarados es, justamente, aquello que marca la diferencia de esta saga respecto a otras afines.
Por contra, sí es un error común a todas las secuelas (incluida la dirigida por el mismo Tobe Hooper), el meter borbotones de sangre. Supongo que a los "fans" les entusiasma y motiva que escriban cosas tan positivas de una película tan mala. Digamos que los árboles no les dejan ver el bosque. Pal caso lo traduciríamos como: la tripas no les permiten ver la cruda realidad. Sí, este "Texas 2022" es un festival de gore. Tienes todo el que quieras y más. ¡Ei! me encanta la truculencia bien parida y mejor aplicada... PERO no me basta con ella. Si lo que me cuentas es una mierda, la película resultante seguirá siendo una mierda. FIN.
Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repito: No deja de ser paradójico que todo esto lo iniciara un film que pasó a la historia, y dio la vuelta al género convirtiéndose en un absoluto clásico, sin mostrar casi casi ni gota de sangre. Recordemos que la del 74 era sucia, desagradable, malrollera... era muchas cosas, pero no sangrienta. Hooper lograba aterrorizar a la audiencia a base de atmósfera, de jugar con el sonido, de, en definitiva, talento... pero nunca tiraba por lo fácil. Desde entonces, nadie más ha intentado repetir la hazaña. Saben que la plebe demanda hemoglobina y dársela en grandes cantidades funcionará comercialmente. Por eso, a pesar de los años y las entregas, la primera sigue siendo la más espeluznante y, en definitiva, el título de peso que es (fíjense que he usado el término "más espeluznante", no he dicho "mejor", básicamente porque yo prefiero la segunda, aunque soy consciente que queda lejos de ser una obra maestra genuinamente terrorífica -más cuando sabemos que sus perpetradores apuntaban a la sátira antes que al horror puro y duro-)

sábado, 9 de marzo de 2019

SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 + HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS

LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 : Esta tercera entrega de la afamada saga se atreve con aquello que Tobe Hooper evitó cuando rodó "Masacre en Texas 2": Repetir los aciertos de la película original, es decir, volver a la seriedad, a la crudeza y a cierta sordidez. El único elemento propio es una notable ración de gore -ausente en el film de 1973- finalmente extirpada por los señores de "New Line", entonces en la cresta de la ola gracias a Freddy Krueger y con ansias de hacerse con todas las franquicias de éxito en el cine de terror (poco después le tocaría el turno a "Jason Voorhees"). Dicha intromisión se saldó con un montón de problemas durante el rodaje, algo que brilla especialmente en el inapropiado final. Y si no que se lo digan al pobre Jeff Burr, que vio su carrera truncada tras la amarga experiencia en la silla del director.
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface
) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador. 
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".


HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS
: No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".

miércoles, 27 de enero de 2010

LA MATANZA DE TEXAS 2004

No fue el primero en su especie, pero sí marcó la pauta. El remake de "La matanza de Texas" resultó no solo un éxito en las taquillas, también a nivel crítico. Todos la esperábamos con uñas y dientes afilados, dispuestos a destrozarla... y nos quedamos sorprendidos al ver que, después de todo y pese a su arriesgada condición de "versión moderna de un clásico intocable del terror setentero", no estaba tan mal. Obviamente, sus detractores ultra-puristas ha tenido, y tiene, esos siempre están ahí, sin entender que una imitación exacta sería todavía peor, pero en general, las reacciones solían/suelen ser positivas. Incluso con Michael Bay produciendo (eso sí que daba miedo). Por ello resulta curioso, ahora que estamos rodeados de remakes y algunos se esperan con ansias, volver a repasarla, siete años después (porque aunque en España le pusieron lo de 2004, en realidad su año de producción es justamente el anterior).
"La matanza de Texas 2004" arranca muy bien, y así se mantiene hasta la primera (y triunfante) aparición del nuevo (y muy logrado) "Leatherface" con su sierra mecánica. Después de eso y en adelante, la cosa va perdiendo fuelle... especialmente en su persecución final, algo monótona. Acaban de estropearlo los innecesarios actos heróicos de la tremenda, tremenda protagonista y su camiseta mojada (Jessica Biel), pero el plano final de un enfurecido cara de cuero blandiendo su sierra bajo la lluvia te deja buen sabor de boca. Como también lo deja el personaje de R.Lee Ermey a modo de falso sheriff mega-cabrón.
Uno de los puntos fuertes de la peli, acertadas variantes narrativas a un lado (el no querer ser una mera fotocopia es todo un detalle), está en lo estético. Su "look". Cierto que adolece un poco de esa "suciedad limpia" típica de todo producto Hollywoodiense que pretende ser tímidamente sórdido, pero convence... a uno le da la sensación de sufrir en su cuerpo el mismo calor pegajoso y apestoso que los protas y luego hay detalles como, por ejemplo, la secuencia en la que "Leatherface" se pone la cara del novio de la prota a modo de máscara y la mira fijamente mientras un montón de plumas (procedentes de un abrigo que acaba de serrar, con su propietaria dentro) le rodean. Muy bonito, sí señor.
El nivel de gore puro no es excesivo... pero notable si tenemos en cuenta su origen mainstream (y al fin y al cabo, en la original no había casi pizca de sangre, no lo olvidemos).
Total, que "La matanza de Texas 2004" se nos puso a casi todos en el bolsillo y dio la suficiente fuerza a Michael Bay para seguir remakeando clásicos modernos del horror, algunos pura mierda ("Amityville") y otros con resultados potables, como su segunda asociación con Marcus Nispel (dire de esta nueva matanza tejana) para devolver la dignidad a "Jason Voorhees". Muchos se quejaron de que el talento desplegado en "La matanza de Texas 2004" no se apreciaba en el nuevo "Viernes 13"... pero yo -y otros- digo, el film de Tobe Hooper daba mucho juego y tenía muchas posibilidades, las hazañas del asesino de "Crystal Lake" en eso son más limitadas.
Resumiendo, no es la repanocha, pero está bastante digna, sí señor.

lunes, 14 de mayo de 2018

LEATHERFACE

La precuela de “La matanza de Texas” que se basa en los años mozos del pequeño de la familia, viene avalada por tener en la dirección a Maury y Bustillo, directores franchutes que tuvieron a  bien debutar con una película de terror que hizo su ruido en el momento, “Al interior” pero que en realidad, salvo aquella película, todo lo demás que hicieron no es como para rasgarse las vestiduras, así que afrontamos el visionado de “Leatherface” con cierta cautela.
Como pasó también con su película “Livide”, Maury y Bustillo son unos titanes en lo que a la puesta en escena se refiere, y unos patanes a la hora de mantener el nivel los siguientes 80 minutos de metraje.
En “Leatherface” pasa absolutamente lo mismo. Nos presenta al protagonista siendo niño, a su familia haciendo de las suyas y a la sierra mecánica.  Y parece que va a molar. Los créditos, austeros y apareciendo en mitad de una secuencia en la que Leatherface se carga a una víctima que ha capturado su familia, hacen presagiar lo mejor. Incluso, después de créditos, cuando vemos el primer asesinato de la película, y como Leatherface aparece ataviado con una cabeza de vaca a modo de máscara, la cosa sigue prometiendo… hasta que comienza la película de verdad y el aburrimiento y la falta de interés, hace que tomemos el móvil por si hay que contestar algún whatssup.
La acción nos traslada a un hospital psiquiátrico dónde está internado Leatherface absolutamente trastornado por culpa de la familia que le ha tocado en suerte, pero mostrándonos en todo momento que se trata de un muchacho bondadoso. Pronto escapa del hospital junto a otros tres enfermos mentales que secuestran a una de las enfermeras, y a partir de ahí, Leatherface pasa a convertirse en un personaje secundario, casi prescindible, y la cosa se centra en las tropelías por los caminos de esta particular troupe y el sheriff que los persigue, en una suerte de “Road Movie” en la que casi todo es gratuito. Y poco más…
Y además, como fan que soy de las secuelas, que en mayor o menor medida, me gustan, pienso seriamente, que Leatherface era más aterrador y misterioso cuando no sabíamos nada de él, cuando solo sabíamos que era un retrasado mental. No hacía falta buscarle un origen (que ya lo había en “La matanza de Texas: El origen”) y menos saber que cojones pasaba en su adolescencia, porque en realidad, es información poco útil.
Por otro lado la estructura telefilmesca acaba de cargarse la película y la torna insalvable, por muchas sangre e higadillos que, de vez en cuando, aparezcan en pantalla.
En definitiva, “Leaherface”, además de ser una precuela de verdad prescindible, es el testimonio de que “Al interior” salió de coña, es una película mala, mala, a rabiar.
Por citar un detallito que me haya podido gustar, diré que “Leatherface” lanza guiños a todas y cada una de las  películas clásicas de la franquicia, incluida la menor “La matanza de Texas: La nueva generación”.
La película, supone la solución encontrada al hecho de que tras el éxito de “Texas Chainsaw 3D”, la secuela prevista no acabara de arrancar. En consecuencia, se ofreció esta, Milleniun Films y Lionsgate se repartieron el bizcocho, y luego guardaron la película en las latas hasta que decidieron estrenarla por la vías habituales de las nuevas series B —esto es, plataformas digitales mayormente, así como un par de salas de cine— en 2017, cometiendo la torpeza de no estrenarla antes del vencimiento de los derechos de la franquicia, por lo que Millenium y Lionsgate los perdieron. Menudas lumbreras.
En el reparto, tenemos caras conocidas en plena decadencia como las de Lili Taylor y Stephen Dorff.
Un zurullo.

lunes, 9 de junio de 2014

NON APRITE QUELLA PORTA 3

Un claro ejemplo de lo interesante y caradura que era la escena “ExploitationItaliana lo tenemos con este “Non aprite quella porta 3”, conocida fuera de Italia con el título, más apropiado, de “Night Killer”. Pero es que este caso de 1990 roza lo patético y se zambulle de lleno en la estupidez supina. Y si algún sector del público cayó en el engaño, merecido se lo tiene, porque hay que ser imbécil para caer, a esas alturas, en una estafa como esta, tan italiana, por otro lado.
Resulta que en Italia, a la saga de “La Matanza de Texas”, se la conoce como “Non aprite quella porta”, que se ve que para los títulos, los italianos, son tan acertados e ingeniosos como los españoles. Y como era habitual en su cine de terror, en 1990, un par de años después de que “The Texas Chainsaw Massacre 2”, aquí conocida como “Masacre en texas 2” y en Italia como “Non aprite quella porta 2” se estrenara, al productor  Franco Gaundenzi, con unos cuantos años de estafas fílmicas a sus espaldas, se le ocurrió estrenar una tercera parte –falsa- de esa mítica franquicia para aprovechar el tirón de la misma. Así que se estrenó esta película de Claudio Fragasso, firmando, como era habitual, como Clyde Anderson, que en realidad sería un plagio/remedo/copia/homenaje de la saga de “Pesadilla en Elm Street”, con un sosias de Freddy Krueger, que de puro chapucero, da absoluta grima. Si, como lo leen… los italianos, con dos cojones más gordos que los del caballo de Espartero, vendieron un plagio de “Pesadilla en Elm Street” como secuela de “La Martanza de Texas”, justo el mismo año en el que se estrenaría la secuela original americana. Que no coincidieran en salas de exhibición, fue solo una coincidencia.
Solo por esto, ya merecía la pena localizarla y echarle un ojo, tarea que no ha sido del todo fácil, puesto que la película no se estrenó nunca en España y, durante la búsqueda, me topaba siempre con copias de “La Matanza de Texas III” original, que en Italia igualmente se tituló “Non aprite quella porta 3”. Pero finalmente di con ella. ¿Y qué decir de la película? ¿No lo adivinan? Pues si, se trata de una puta mierda infecta y aburrida, carente del gore que en un principio promete, lenta de cojones y con una fotografía tan mala que apenas vemos lo que ocurre en la pantalla, por estar todo oscuro como el culo de un mono. Una película que por momentos se torna insoportable y que viene acompañada, gracias a dios, de un humor involuntario y una serie de gilipolleces grotescas que justifican, nunca su visionado, pero si la reseña.
Resulta que a una señora “MILF” a la que le gusta lamentarse mientras se mira los pechos en el espejo, es acosada por un monstruo de cara desfigurada y largas uñas, que le dice muchas guarradas. En una de estas, viola y apaliza a la señora, que cuando sale del hospital sigue atormentada por este monstruo. Mientras la policía investiga, el monstruo se liga a unas cuantas gachises a las que mata de diversas (y según cree Fragasso, variopintas) maneras, hasta que descubrimos quien es en realidad el puto monstruo.
Yo les he hecho una sinopsis mas o menos entendible, pero les aseguro – y no es cosa de la barrera idiomática pues el inglés en el que está rodada la película es tan básico y la pronunciación tan mediterránea, amen de los cuatro diálogos de mierda que la peli tiene, que no me costó nada entenderla- que el argumento de esta película es confuso a más no poder. Confuso por no decir que inexistente, o bien el propio inútil de Fragasso estaba escribiendo una metáfora sobre los celos y la infidelidad, de la misma forma que afirmó en su momento, que  Monster Valley” (título con el que se editó en españa“Troll 2”, que nadie lo recuerda…), era una metáfora sobre la vida y la alimentación.
El caso es que no se entiende un carajo de lo que ocurre ahí.
Lo bueno de la película son las cagadas. El Freddy Krueger de rigor, se resuelve a base de una máscara de látex rígida y amorfa con la boca abierta, a través de la cual, vemos la boca del actor que hay debajo de ella. Por no hablar de la mano de largas uñas, otro puto guante de goma que, al chocar contra la pared, sus uñas se doblan porque son de goma y doblarse es lo que hace la goma cuando, estando hueca, choca contra una pared… pero Fragasso parecía no saberlo porque el plano en el que, claramente, estas uñas se doblan, no solo no es repetido e incluido en el montaje final, sino que, el hecho de que sus uñas se doblen –porque son de goma- no es óbice para que acabe con sus víctimas  siempre de la misma manera, que es atravesándoles el cuerpo a las señoritas, con estas uñas –de goma- que, sin embargo, se doblan cuando chocan contra una pared. Y el hecho de que las asesine siempre igual (salvo alguna excepción) es porque Fragasso, así reutiliza el único plano de esas uñas atravesando el cuerpo que rodó. ¡Que bonito! ¿Verdad?
El caso es que deberían tener ya media película rodada cuando se debieron dar cuenta de que su monstruo era una chapuza, así que justifican esa mierda, convirtiendo, de golpe y porrazo, a nuestro monstruo en señor humano que se pone una mascara y un guante de goma, en una fábrica de látex... “Así, no será tan cantoso que es una puta careta y unos guantes de goma”, debieron pensar en producción. “Mostramos que es un asesino que usa estos objetos y asunto solucionado”. Pero claro, imbéciles italianos de las pelis de mierda, si es un señor que se pone  unas uñas de goma  por motivos meramente estéticos ¿Cómo atraviesa los estómagos de las señoritas con ellas? Porque después de desvelarnos que es un guante de látex, sigue atravesándolas… En fin, un absoluto despropósito.
El caso es que, como siempre, y siendo un puto coñazo insoportable, entraría de cabeza en la, tan selecta categoría de “Malas que son buenas” por méritos propios, porque, a todos los efectos, es mucho más divertida que “Troll 2” y sin duda, mucho mas cafre, chapucera, estúpida y genuinamente mala. Y ni una gota de sangre, eso si… tetas a mansalva.
En el reparto Peter Hooten, visto en “Aquél maldito tren blindado” u “Orca, la ballena asesina”, Tara Buckman que salía en “Los Locos del Cannonball”, la serie “Las pesadillas de Freddy”, “Xtro II” o “Noche depaz, noche de muerte” y Mel Davis que no hizo una puta película más en su vida.
Fragasso, es un puto fracaso.
Adjunto un fotocromo de la película, solo para que vean que chulada y para que, al igual que a mí cuando lo vi, les entren ganas de ver  la película. Si merece la pena hacerlo o no, eso ya es otra puta historia.


viernes, 24 de mayo de 2013

TEXAS CHAINSAW 3D

Hay gente que sitúa la franquicia de "La matanza de Texas" en el subgénero del cine "slasher". Bien, a mi me parece tan poco correcto como aquellos que meten las desventuras de "Freddy Krueger" en el mismo saco. No considero que las pelis de "Leatherface" y los suyos encajen en los esquemas del cine de acuchillamientos... o así lo creía, hasta que se estrenó la nueva aportación a la saga, este "Texas Chainsaw 3D", y todo cambió sustancialmente. Veamos por qué.
Producida por las gentes de "Lionsgate", y extrañamente -y preocupantemente- desprovista de la palabra "massacre" en el título ¿por motivos morales y/o comerciales? (curiosamente esta reaparece al final de los créditos que cierran la película... justo antes de la escena/broma sorpresa... que no es gran cosa, pero ya tienen una excusa para aguantar hasta el final-final), "Texas Chainsaw 3D" tiene el valor de considerarse una continuación directa del clásico que Tobe Hooper parió en 1974. De hecho, comienza situando la acción en aquella misma época, justo después de los hechos acontecidos en la peli-madre. "Sally Hardesty" sobrevive a la masacre de la sierra mecánica (por cierto, la actriz que la interpretó, Marilyn Burns, se reserva un escueto pero muy significativo papel en esta nueva epopeya), huye y avisa a las autoridades. Estas se presentan en la casa de la trastocada familia "Swayer" que ahora, no se muy bien cómo, se han multiplicado y resultan ser muchos más (entre ellos Gunnar Hansen, Bill Moseley y John Dugan, actores vinculados a los primeros títulos de la franquicia). El sheriff quiere detener a "Leatherface" (que en esta entrega no responde a ese nombre, sino al de "Jed". Olvídense del "Bubba" de "Masacre en Texas 2") y el clan está dispuesto a entregarlo, cuando llega la inevitable horda de rednecks sedientos de sangre, que se los cargan a todos y prenden fuego a la casa. Pero, ¿a todos, todos?, pues no. Uno de los supervivientes es un bebé que, pasados casi 40 años, ha crecido hasta convertirse en una chica ridículamente atractiva de... ¿¿20 primaveras como mucho??. Errr... esto no me cuadra... yo nací en 1973... ella en 1974... yo tengo 40 años, canas y casi no me quedan muelas... ¿y ella?, está como un queso, se viste siempre con ropas que refuercen sus exuberantes encantos y sinuosas curvas y camina como si estuviera en una pasarela de moda aunque vaya al lavabo a plantar un pino. ¡Que bien se conserva la jodía!Eso sí, puesto que su familia directa eran unos caníbales chalaos de la Texas profunda, tiene un punto raro... lleva el pelo negro azabache, es un poco inadaptada aunque gaste un novio super-cachas adicto a los deportes y le gusta hacer cuadros de vez en cuando, usando huesecillos de pollo (!!!!!, ya saben, los genes, el ADN y todo eso). En la primera escena que aparece, ahí toda atractiva pero ataviada con un feo uniforme de "carnicera de supermercado" y con careto de "estoy buena, pero sufro y soy antisocial", uno no puede evitar soltar la carcajada (interpreta a la interfecta la grotescamente sexy Alexandra Daddario). Total, que se entera de lo de su familia secreta y decide ir a Texas a conocer lo que quede de ella y de la abuela recién muerta, que le ha dejado como herencia una casa. Inevitablemente, sus irritantes amigos deciden acompañarla (todos guapos de la muerte y con la segunda chica de la panda ejerciendo de golfa, que no falte). 
Y aquí viene uno de los aspectos que más me molan de "Texas Chainsaw 3D" y que, como decía, acerca el pifostio al "slasher" más que nunca: La abuela en cuestión resulta que acogió en su casa a un huido "Leatherface" y lo tiene resguardado en el sótano. Ahora ya no hay hermanos raros, ni momias, ni nadie. Solo el de la máscara de piel y su colección de sierras mecánicas, dispuesto a despachar uno por uno a todos los jovencitos que se acerquen demasiado a sus dominios. ¡¡Por fin!!, por fin "Cara de cuero" es el único y verdadero astro de la función. Pues eso, que comienza a masacrar a los amigos de la prota y cuando parece que la peli se va a apoltronar del todo en la fórmula de "Viernes 13", ¡zasca!, se acaban las víctimas jóvenes y entran en juego el sheriff y los que arrasaron con el clan "Swayer" en los años 70. Este pequeño giro nos conduce hasta el desenlace, en un principio prometedor, porque sabes que "Leatherface" va a encontrarse cara a cara con los asesinos de sus hermanos y se vengará por todo lo alto (y lo rojo), pero, a diferencia de lo que se dice en "Imdb", para mi es lo más flojo del conjunto. Vale, a todos nos mola que "Cara de cuero" no sea malo-malo, y que luzca ese punto de inocencia e infantilismo que lo haga medianamente simpático... pero de eso a convertirlo en casi el héroe de la historia, el bueno y/o la víctima, me parece un tanto excesivo. Que es lo que ocurre aquí. Supongo que así podrán vender más merchandising. Pero para entender todo ello a fondo, tendréis que ver la película completa... si se estrena algún día en nuestras carteleras. De hecho, yo pensaba consumirla en el cine, por aquello del 3D, pero al enterarme que en los USA ya había salido en DVD y que no tenía pinta de que iba a llegar a España, decidí actuar por el método alternativo de la mágica mula. Ea. ¿Que si le sacan partido al efecto tridimensional?, hombre, pues yo diría que sí, hay unos cuantos planos de la sierra acercándose a la cámara, milimétricamente paridos, y seguro que es de lo más diver verlos en una gran pantalla... pero más allá de eso, se trata, como siempre, de un adorno que no interfiere en la trama, por escueta que sea.
Total, que al final, y a pesar de todo (entre esos pesares que Adam Marcus, director del noveno "Viernes 13", es uno de los guionistas... ¡¡OUCH!!), la cosa se resuelve con bastante gracejo. Evidentemente olvidaros de la primera, incluso de la segunda (a la que le hacen un GRAN feo saltándosela, tratándose como se trata de la única continuación realmente directa, si no contamos la presente). Es más, aparcad los remakes y demás. Esto es otro rollo. Es terror moderno para adolescentes modernos, no hay atmósfera de ninguna clase, no hay miedo, supongo que hay sustos pero ninguno funcionó conmigo (¡¡ incluido el del espejo!!, ¡¡URGH!!) y en general, a nivel personajes, resulta previsible y moralista (el novio de la prota le pone los cuernos, así cuando lo maten no resultará tan traumático para la audiencia... ¡como si a mi me importara!). Peeeeero, no sería justo negarle ciertos atributos. Tenemos gore (sí, mucho CGI, aunque no todo... hay un jugoso aserramiento de torso que en 3D ha de ganar lo suyo), tenemos, como decía, algunos leves giros que nos sacan de la excesiva rutina y momentos guapos y atípicos, como cuando "Leatherface" persigue a la prota, sierra en ristre, en medio de una multitud que es testigo del horror (guiño incluido a "Saw"). Desafortunadamente este, "Cara de cuero" digo, gasta un aspecto muy poco "cool", posiblemente sea el peor "Leatherface" en cuanto a estética, pero también se reserva algún detalle majo, como el modo en que se sujeta la máscara.
Resumiendo, hay que ponerse a ver "Texas Chainsaw 3D" sabiendo lo que es, sin esperar nada especial, asumiendo que los tiempos han cambiado y que 1974 queda muy lejos... si lo logras, puede que hasta pases un buen rato y te entretenga. Vamos, conmigo lo consiguió.

sábado, 23 de marzo de 2013

ALIANZA MACABRA / THE MANGLER

Que tiempos aquellos en los que las respectivas carreras de Tobe Hooper y Stephen King estaban en pleno apogeo y a algún tio listo se le ocurrió que ya era hora de que uniesen fuerzas. Hooper aún arrastraba su "Matanza de Texas" (de la que únicamente habían pasado cinco años) y King iba a ser adaptado por segunda vez tras la estupenda "Carrie". Les hablo de 1979 y de "Salem´s Lot" o "El misterio de Salem´s Lot" o el infame "Phantasma 2" que, tratándose de un producto destinado a la caja tonta, y sin ser ni mucho menos la repolla, sí cumplía unos mínimos (incluso para alguien tan poco amigo de los vampiros como yo). A mediados de los temibles 90, con el terror sufriendo una de sus peores épocas, a otro tío -no tan- listo se le ocurrió que sería buena idea reunir de nuevo a Hooper y King en los roles de adaptador/adaptado tras tantos años desde aquel lejano "momento de gloria" (vale, en "Sonámbulos" habían vuelto a coincidir, pero sin lengua). Claro que entonces las carreras de ambos estaban ya bastante tocadas. El cineasta había rodado la infame "Combustión espontánea" y unos cuantos productos televisivos de menor calado, y el escritor pues puede que no pasara un momento TAN bajo, pero las adaptaciones que más triunfaban en aquellos tiempos eran las ajenas al terror, como "Eclipse total" o la estupenda "Cadena perpetua". El género de nuesos amores había quedado relegado a productos de segunda, simpáticos como "The Langoliers", sí, pero bien distantes del brillo de la mejor etapa de King-en-la-pantalla. Por todo eso, poco podíamos esperar de este "The Mangler" o "Alianza macabra".
En una lavandería de esas industriales, una enorme planchadora cobra vida tras probar la sangre y comienza a papearse a todo el que se aproxima demasiado. La cosa ya viene de lejos, de un pacto de origen diabólico tras el que se esconde el dueño del lugar, un anciano de lo más repulsivo. El inevitable poli protagonista, en inevitable crisis personal, será el encargado de descubrir el lío con la ayuda de un cuñado conocedor de toda clase de ciencias ocultas.
Vale, siempre he dicho que jugar con la idea de un objeto muerto que cobra vida para asesinar, no solo es terreno trillado, también muy delicado, porque resulta harto sencillo caer en el más absoluto y profundo de los ridículos. Da igual que Stephen King sea un especialista en el tema, sigue siendo un concepto que da pié a mucha caca y penuria (el relato del que parte la peli pertenece a su antología "El umbral de la noche", de donde también surgió "Maximum Overdrive", el debut en la dirección del escritor con una panda de camiones asesinos y un hostión en taquilla). Consciente de ello, Tobe Hooper opta por enfocar su película desde el humor, pero uno que surge de cierto tono irreal, semi-grotesco e incluso un pelín surrealista. El cineasta carga las tintas estéticamente, un poco en la línea de dos expertos en el barroquismo -y el agobio- como Tim Burton o Terry Gilliam (pero al estilo Hooper, quien no era nuevo en esas lides, basta repasar sus trabajos para la "Cannon"). Robert Englund, protagonista de la función, tomó buena nota de ello e interpreta al malvado dueño de la lavandería echando mano de unos cuantos histrionismos. Ted Levine (el famoso "Buffalo Bill" de "El silencio de los corderos") da vida al alucinado policía y, también, se suma al carro de la demencia, sobreactuando y encargándose de soltar los previsibles diálogos con fin apaciguador: "¿Una planchadora poseída por un demonio?, sí claro!". Y, justamente, ésta misma, la máquina que da nombre al film (a la que se bautiza como "la trituradora", que es lo que significa "The mangler"), es la que gasta el mayor de todo los excesos estilísticos, a base de unas formas pantagruélicas y un tamaño mas bien descomunal. Claro, todo esto está muy bien, quiero decir, es un buen intento por parte de Tobe Hooper de sacar algo potable de una serie de ideas tan estúpidas y absurdas... pero no lo consigue. Por un lado carga mucho (aunque a mi ya me suelen agobiar esta clase de excesos, así que no soy objetivo) y por otro, no logra que "The mangler" nos deje de parecer una chorrada. La parte final, con la máquina totalmente liberada, arrastrándose cual gusano y echando fuego cual dragón, es ya el cachondeo total y absoluto y, directamente, epitafio para la peli.
Sin embargo, tal vez estoy siendo injusto y la culpa no es totalmente del director de "La masacre de Toolbox", ya que, según fuentes (es decir, según Imdb), este solo rodó una parte de la peli, largándose del plató cuando aún no había terminado y otorgando las riendas al productor. Claro que yo no noto diferencia alguna.......
En la parte buena cabe destacar el elemento gore, bastante generoso, bastante gráfico y bastante bien facturado. Sí, queridos, podréis gozar todos viendo cómo la planchadora atrapa, aplasta, revienta y retuerce los cuerpos de sus agónicas víctimas, sin disimulos. De hecho, cuando el cadáver de la primera es descubierto por la policía, de entrada te lo muestran en rápidos flashes, tal y como Hooper hiciera al principio de "La matanza de Texas" con el mítico cadáver putrefacto, pero luego, planteándote tirar ya de pause para verlo bien, te lo enseñan perfectamente en un plano abierto e iluminado. Gracias a dios!.
Junto a Hooper, King, Englund y Levine, encontramos al legendario Harry Alan Towers en producciones ejecutivas, lo que explica la presencia de Sudáfrica como país co-productor.
El caso es que "The Mangler" debió funcionar bien de alguna manera, ya que en el 2002 hubo un "The Mangler 2" y en el 2005 un "The Mangler Reborn". ¡Que me lopliquen!.
Claro que no hacía falta soltar semejante parrafada para hablar de las poco honrosas mediocridades de la peli (sí, lo sé, demasiado tarde... lo siento), bastaba con señalar que estamos ante una producción de 1995 y todo habría quedado claro desde buen principio. Como dicen en no recuerdo qué película: "Sí amigo, aquel no fue un buen año..." yo diría más, aquella no fue una buena década.

miércoles, 26 de junio de 2013

LA CASA DE LOS HORRORES

No deja de ser reveladoramente divertido que en el póster original de "La casa de los horrores", estupendamente titulada "The Funhouse" en su versión original (es decir, "La casa de la diversión", por lo visto en España éramos más paletos y necesitábamos un título más directo), figure un slogan que dice: "Una buena película de horror a la "vieja escuela"!". ¿Lo ven?, todo es cíclico. Hoy día films como "Hatchet" se anuncian -engañosamente- como "terror del de antes, del bueno", refiriéndose al de los años 80. Y las películas de terror de los 80, esas que actualmente consideramos clásicos intocables e inmejorables, utilizaban la misma táctica, refiriéndose vaya usted a saber a qué época. Los eruditos afirmarían sin rubor (y más teniendo en cuenta el origen de su director) que la cita apunta a los años 70. Pero amigos, en 1981, año de producción de "La casa de los horrores", los 70 aún estaban recientes. No eran "vieja escuela" para nada. Y, después de todo, el film chupa del lenguaje cinematográfico instaurado justamente durante dicha década. Mucho me temo que ese slogan se refiere a los clásicos, los de la "Universal" en blanco y negro, teoría esta corroborada por la continua presencia del monstruo de Frankenstein a lo largo de "The Funhouse", ya sea en un televisor, en formato póster o, ya directamente, como disfraz que, para más señas, luce el monstruo asesino del film (y porque "Universal" es quien produce el pifostio).
Considerada por buena parte del fandom -me incluyo- como una de las mejores películas de Tobe "La matanza de Texas" Hooper (seguramente sea su último título realmente digno, de verdad, sin fisuras), "La casa de los horrores" ha pasado a los anales del género como un "slasher", aunque yo, purista como soy, no creo que encaje con tanta sencillez y celeridad en la etiqueta. Sí, era la época en la que el cine de acuchillamientos vivía su mejor momento. Sí, arranca con un DESCARADO homenaje a "La noche de Halloween" (que a mi, de chaval, me sorprendió y me indignó, casi como si estuviera presenciado un expolio desvergonzado). Y sí, hay adolescentes calenturientos perseguidos y cazados por un tío deforme. Pero, en realidad, la estructura de la película está más cerca del "thriller" que del horror propiamente dicho. Y, siendo más quisquillosos, la verdadera "caza al teenager" no arranca hasta pasados 60 minutos, quedando condensada únicamente en los últimos 30 (tampoco hay muchos adolescentes que matar, solo cuatro). ¿Significa que la hora previa es un tostón y bla, bla?. Para nada, de hecho, casi casi podría decirse que es al revés (pero tampoco).
Unos jovencitos salidos y cargantes van a pasar la noche a la feria que se ha instalado a las afueras de la ciudad. Se suben a las atracciones, se besuquean, se pitorrean de los números de magia, fuman porros, se cachondean de la pitonisa que les lee la fortuna, se magrean, bromean con los animales deformes y, finalmente, deciden concluir la noche en la casa de los horrores (un dato curioso, en la versión que tengo yo, grabada de Tv2 hace un porrón de años, las escenas de drogas y tetas cuentan con un doblaje diferente. Vamos, estaban cortadas. ¿En 1981?, tampoco son tan extremas. A saber...). Cuando todas las luces se han apagado, y los autómatas han dejado de moverse, el misterioso individuo encargado de arrastrar las vagonetas entra en el almacén de la atracción con la pitonisa, a la que ha pagado para que le dé un poco de placer carnal. Pero el baranda se corre rápido y ella, a pesar de cobrar cien pavos, le dice que se acabó. Él entra en cólera y la mata. Su padre, tras echarle una bronca y revelarnos su exageradamente monstruoso rostro real, descubre que nuestros protagonistas adolescentes han sido testigos de toda la refriega, así que decide mandar a su retoño a por ellos con el fin de no dejar ningún testigo vivo.
A diferencia de los "slashers" comunes, en "La casa de los horrores" los "malos" tienen rostro, actitudes más "humanas", sufren, gritan... no son meras máquinas de matar, silenciosas y metódicas. De hecho, el monstruo protagonista da un poco de pena ya que en realidad es su alcohólico padre el que le da mala vida, la pega y le manipula (aunque se siente culpable por ello). Uno de los aspectos más interesantes del film es su decadente atmósfera.  Todos los personajes que pululan por la feria son cincuentones con malas pulgas, visiblemente amargados, hastiados de la vida y que sujetan una botella. Ahí es donde radica la verdadera sordidez de la película (el lado "sleaze" que dirían los yankees), algo especialmente incrementado por la secuencia, patética e incómoda, en la que una avejentada y chillona pitonisa la hace una pajilla al desesperado monstruo que babea de placer. Siendo una producción "Universal", no esperéis mucho más. El nivel de violencia anda bajo mínimos, muy poca cosa, algo que ya entonces no era precisamente lo habitual. En la parte buena, ello se traduce en un acabado muy profesional, muy nítido, muy "mainstream", con medios de sobras y formato panorámico. Y aunque a mi también me ponen mucho los 16mm, el grano y la cámara borracha, en este caso lo agradecí.
A la mentada atmósfera decadente hay que sumarle el esfuerzo que hace Hooper por incrementar la sensación de inquietud a base de jugar mucho con las figuras y los autómatas que pueblan la terrorífica atracción, pero no acaba de lograrlo. Sin embargo, estos resultan muy útiles y adecuados en los prometedores títulos de crédito iniciales. Algo es algo. Con todo, y a pesar de la poca sangre, "La casa de los horrores" funciona. Y muy bien. Es entretenida, visualmente atractiva, va cargadita de pequeños elementos de esos que se te graban en la retina de por vida, luce una colección de carteles bien chulos (el peor, justamente, es el que se ha fabricado recientemente para el Blu-Ray) y su condición de clásico del horror de su década lo convierte en una pieza de obligada visión para fans, estudiosos y coleccionistas. Nadie dijo obra maestra, pero tampoco cagarruta.

Del reparto merecen destacarse algunos rostros. La adolescente protagonista, Elizabeth Berridge, unos años después alcanzaría bastante popularidad como la mujer de Mozart en el famoso -y estupendo- biopic "Amadeus", aunque ello no le ayudaría mucho. En su curriculum posterior "destaca" su intervención no acreditada como prostituta de relleno en "Payback", la de Mel Gibson. Desde el 2010 que no ha vuelto a actuar en el cine. Raro. Cooper Huckabee, el actor que interpreta a su novio macarrilla, tiene una carrera de lo más longeva. Recientemente lo has visto en, nada menos, "Django desencadenado". Su colega, Miles Chapin, luce una cara muy reconocible, pero aunque ha salido en pelis como "Howard, un nuevo héroe" o "Man on the moon" y "El escándalo Larry Flint" (otro actor del mismo reparto relacionado con Milos Forman.... ¿será Milos fan de la peli de Hooper?), no logro situar dónde lo había visto yo antes. Kevin Conway es un actor secundario de esos de carácter con una larguísima trayectoria trufada de títulos de toda clase, lo curioso de "La casa de los horrores" es que interpreta a tres personajes distintos, todos ellos responsables de berrear micro mediante con el fin de atraer espectadores a sus respectivas carpas. En la misma casa de los horrores (y, por tanto, como padre del monstruo asesino), en la de los animales deformes y en la de las strippers. ¿Qué pretendía Tobe Hooper con ello?, ¿enrarecer más la atmósfera o darnos a entender que allí todos son familia porque todos follan con todos?. Extraño y efectivo. Herb Robins, que interpreta al director de la feria, tiene en su filmografía un título de lo más atípico, "The Worm Eaters", de la que es prota, guionista y director, con el inefable Ted V. Mikels produciendo. Toma ya!. No podemos cerrar este repaso sin mencionar la genial escena protagonizada por el ya fallecido William "El fantasma del paraíso" Finley, en la que interpreta a un -sí, también- decadente pero carismático mago vestido de Drácula del todo entrañable. 
En cuanto al personal oculto tras la cámara, y dejando a Hooper a un lado, merece destacarse al guionista, Lawrence/Larry Block, cuya otra única aportación al séptimo arte fue la historia de base para el "Capitán América" de Albert Pyun (!). En tareas de producción encontramos a Mark Lester, sí, el entonces futuro responsable de "Curso 1984" y la estupenda "Commando". El prestigioso Andrew Laszlo ejerce como director de fotografía. Los efectos de maquillaje y tal corren a cargo de un grande, Rick Baker, asistido por otro nombre de peso, Craig Reardon.
El escritor de terrores Dean R. Koontz se encargó de la versión novelizada de la peli. Tanto le moló la experiencia, que decidió ampliarla (narrando el origen del monstruo y otras trifulcas) y convertirla en obra propia (pero conservando el título).

Eli Roth, padre de los "Hostel", ha comentado en más de una ocasión que le molaría hacer un remake de "La casa de los horrores", y podría salirle algo chulo, aunque todavía no se ha materializado (antes que remakee "Me bebo tu sangre", que le pega más). Sin embargo, podemos decir que ya hay un remake no del todo oficial, "Dark Ride, la casa del terror", la última vez que la revisé la encontré TAN mala que le regalé el consiguiente dvd a un amigo.
"The Funhouse", lista para descubrir o redisfrutar.

jueves, 7 de enero de 2010

HERMANDAD DE SANGRE

Hablemos de remakes, tema delicado. Nunca he sido un enemigo jurado de esta práctica, incluso últimamente empiezo a decantarme más por apoyarlos. Estoy cansado de esos llorones que pululan por fandomlandia continuamente quejándose de ellos (aunque luego los vean todos) y siempre utilizando una coletilla que empieza a resultarme irritante: "¿Es necesario?". Y yo respondo con otra pregunta: "¿Pero es necesaria alguna película?", ¡¡NO!!. Quizás porque reconozco, comprendo y respeto el cine como un 99% de negocio, y un todo de entretenimiento, los remakes, como cualquier práctica que venga del séptimo arte y se ponga de moda, tampoco me molestan en exceso. Al fin y al cabo, si no me apetecen, no los veo... y siempre tendré la original. Luego están los casos extraños, como los que defienden la versión de los 80 cuando esta era también un remake de otra peli previa y, ¡cojones!, que a lo largo de los años nos han colado muuuuchos remakes disfrazados de films originales. ¿Cuantas copias de "La noche de los muertos vivientes", "La matanza de Texas" o "Viernes 13" te has zampado?, al menos los remakes oficiales son copias reconocidas, ergo, es una estrategia más honesta. Y sí, los hay que mejoran a sus precedentes, por supuesto.
Ahora bien, lo que no comprendo es que algunas pelis se supongan revisiones actualizadas de otras, y luego, al verlas, uno descubra que su parecido es casi nulo. Mola cuando un remake aporta una visión moderna y algo diferente, como ocurría con "La Cosa" de Carpenter, "La Mosca" de Cronenberg, "Las colinas tienen ojos" de Aja, "Amanecer de los muertos" de Snyder o incluso "La matanza de Texas" de Nispel... pero, una cosa es eso, y la otra es no guardar ningún paralelismo... y curiosamente esta variación del "remake no-remake" se da mucho, justamente, en un género que, además de gustarme, invita más bien a poca inventiva: el slasher.
Si a un slasher le quitas el origen del asesino o sus motivaciones, verás nula diferencia entre unos y otros. Por eso, que una versión actualizada de uno de los 80 únicamente mantenga intacta la formula del grupo de jóvenes acosados y asesinados, pero cambie la esencia de su trama, consigue evitar cualquier familiaridad con la versión original y acrecienta su condición de "uno más". ¿Qué sentido tenían -como remakes- las nuevas versiones de "Viernes 13" (que parecía más OTRA secuela de la saga), la horripilante "April Fool´s Day" y esta de la que les hablo hoy, "Hermandad de sangre"?, ninguna se parecía a su film-madre.
En concreto, "Hermandad de sangre" es un remake de "Siete mujeres atrapadas", efectivo slasher dirigido por Mark Rosman (que en la nueva versión es productor ejecutivo) en 1983 sobre un grupo de estudiantes, todo chicas, que gastan una broma cruel a la cuidadora / vigilanta de su residencia, matándola. Resulta que esta esconde a su hijo loco en el desván de la casa y ha presenciado su muerte, por lo que esa noche, coincidiendo con una fiesta, vengará a su madre cazando a las estudiantes. No se puede negar que esta premisa mola... y tiene muchas posibilidades, ¿verdad?.
Pues bien, olvídense de ello. En la nueva versión no hay hijo loco oculto en el desván, y la cuidadora / vigilanta (nada menos que Carrie Fisher) tiene un rol totalmente secundario. En realidad, "Hermandad de sangre" es un remake de "Sé lo que hicisteis el último verano", y fin. Cambiad al grupo de chavales por una panda de zorras jamonas (ya sabéis, todo se desarrolla en ese universo paralelo en el que cualquiera menor de 30 está como un queso, incluso la empollona, que se supone es fea porque lleva gafas, aunque se las quiten en el póster, no sea que espante a la audiencia), aunque el resto es lo mismo: Muerte accidental, se deshacen del cadáver, pero alguien que lo sabe se viste de negro y las va matando una por una, a ellas y a los desgraciados que las acompañan.
Eso sí, una vez asumido ello, no puedo negar que "Hermandad de sangre" de disfruta razonablemente. Es entretenida, hay bastante teta, los crímenes no están mal, alguno es creativo y tiene su pequeña dosis de mala hostia... aunque una vez sabes quien es el asesino, pierde interés y se vuelve algo monótono.
En fin, puro "fast food".

martes, 19 de abril de 2011

LA MATANZA DE TEXAS: EL ORIGEN

Si por un lado podemos decir, sin temor a cagarla, que no necesariamente todos los remakes del cine de terror setentero y ochentero son una peste, sí es bien cierto que las secuelas de estos, resultado de sus respectivos éxitos, rara vez están a la altura. Pueden ser simpáticos, pueden ser entretenidos, pueden ser majos... pero cuesta mucho dar con alguno genuinamente bueno. Motivo este por el que ninguna franquicia ha llegado aún a la tercera parte. De hecho, llevamos tiempo oyendo hablar de ese ignoto "Viernes 13 (2009) 2" que nunca se hace... y da la sensación que con el nuevo "Pesadilla en Elm Street" las cosas no van a ser muy distintas.
El caso es que "La matanza de Texas" tuvo el honor, en el 2003/4, de dar arranque oficial a dicha fiebre remakeadora. Y como ya dije en su momento, no lo hizo demasiado mal. Su éxito empujó al "producer" Michael Bay a parir una segunda entrega que, dado el final de la primera, lógicamente solo podía optar por ser una precuela, una en la que se narrara el origen de todo el putiferio. Para dirigirla contrató al soseras de Jonathan Liebesman, rey de la mediocridad y responsable de la reciente "Invasión a la tierra" y, claro, así quedó.
Fui al cine a ver "La matanza de Texas: El origen", y salí con la sensación de que lo único salvable eran las secuencias en las que un jovenzuelo "Leatherface" se ponía las botas a base de sierra mecánica puesto que, afortunadamente, a nivel de gore el film que nos ocupa no está ni tan mal (tratándose de un producto mainstream, claro).Vista ayer noche, ni tan siquiera esto me puso palote... pero tampoco puedo decir que el resultado sea una basura. Simplemente es un producto medianamente correcto para ver una vez y pasar a otra cosa. Sin más. Liebesman imita la estética que Marcus Nispel aplicó a su remake, recrea algunos momentos clave del film original de Tobe Hooper (mala idea esta, ya que comparativamente sale perdiendo por puntos) y da mayor protagonismo a R.Lee Ermey. Nos cuenta cómo la familia en cuestión se estrenó en el canibalismo, cómo "Leatherface" se estrenó con la sierra mecánica... y con la costumbre de taparse el rostro con la faz de otro. Y de por medio, unos chavalillos listos para ser torturados y devorados (cosa esta que yo haría gustosamente con la rubia cañón de grandes senos, Diora Baird).
Ustedes mismos.

sábado, 5 de febrero de 2022

CREEPSHOW TV (3ª TEMPORADA)


CAPÍTULO 1 - "Mums" / "Queen Bee" : En la primera historia, una esposa asesinada por su marido vuelve de la tumba convertida en planta vengativa gracias a la ayuda de su hijo que, ya al final, mirará con delectación y una sonrisa maliciosa cómo mamá se papea a los malos, algo que conecta, por evidente que suene, con el niño del vudú en el "Creepshow" original (graciosamente interpretado por Joe Hill, aquí autor del relato inspirador, convertido en guion gracias en parte al novelista de terrores David J. Schow -responsable del libreto de "Leatherface: La matanza de Texas 3"-). Por lo demás, todo muy previsible. Hay demasiado drama y la cosa tarda en alcanzar el cenit. Cuando llega, pues sí, mola mucho ver a la mamá seudo-Audrey a base de efectos prácticos... pero es lo único salvable. Dirige Rusty Cundieff, que ya anduvo en la temporada anterior.
La siguiente arranca muy prometedoramente. Unos adolescentes gilipollas se enteran que su ídola del pop va a parir en el hospital donde curra la madre de una de ellas, así que le roban la tarjeta de acceso y acuden, llevándose la sorpresa de su vida al descubrir la verdadera naturaleza de la diva. Una vez más son las escenas de efectos prácticos lo que salvan un poco la papeleta, el problema es que aparecen a mitad de capítulo. Luego, todo es cuesta abajo. El CGI sigue siendo un horror. Michael Rousselet, co-guionista, es co-director de una cosa con pinta de postmodernez titulada "Dude Bro Party Massacre", ello explicaría el nada sutil homenaje de rigor: el hospital donde ocurre todo se llama "Haddonfield Myers", ¡¡juas!!. Pero se lo perdonamos por haber co-escrito el mejor capítulo de la segunda temporada, "Dead and Breakfast". Dirige Greg Nicotero.

CAPITULO 2 - "Skeletons in the closet" / "Familiar": En la primera, un super coleccionista de cine mata a otro y decide convertirlo en parte de una exposición. Naturalmente, no tardará mucho en regresar de la muerte clamando venganza. Bien, "Skeletons in the closet" retoma ese baboso, suculento y relamido servicio oral hacia los fans que tanto daño hace a esta serie. Al ir la cosa de coleccionistas de atrezzo cinematográfico, y especialmente dentro del terror, la lista de homenajes, referencias, guiños y chascarrillos (incluidos la propia "Creepshow" original) es casi aturdidora, pura pornografía. El devoto, cegado ante tanto tributo, no se percatará de la vergüenza ajena que provoca lo que le están contando. ¡¡Terrible!! Apunto estuve de apagar el reproductor por culpa de esto. Entre los escasos aspectos positivos, la presencia de James Remar.
La historia siguiente es sosilla y un poco tontaina. No acabas de ver hacia donde va hasta que termina. Pero al menos no provoca urticaria e incluye un monstruo bastante "cool". Una pareja acude a un pitoniso. Este alerta al marido de una presencia diabólica que, a partir de ese momento, verá a todas horas, hasta que decide terminar con ella igual que lo hacía Hal Holbrook con el monstruo de la caja en el clásico de George A. Romero. Dirige Joe Lynch.

CAPITULO 3 - "The Last Tsuburaya" / "Okay, I'll Bite!": Dos historias escasas de "Creepshowismo" genuino, pero que se dejan consumir. Concretamente, "The Last Tsuburaya" presenta la premisa más interesante: Un multimillonario malo como el demonio compra el último dibujo inédito de un artista japonés especializado en garabatear monstruos horripilantes y, una vez saboreado, lo quema para que nadie más pueda. A partir de ahí, obvio es, el bicho del lienzo se le aparecerá y le perseguirá. Dirige Jeffrey F. January, habitual de "The Walking Dead".
En la otra, un presidiario de buen corazón tiene varias arañas como mascota, especialmente una gordísima que vive oculta tras la pared. En el momento que un guardia corrupto y sus matones le hagan mobbing y se carguen una, se vengará con ayuda de los bichos. Elemental, pero consumible. Escribe y dirige John Harrison, todo un veterano de la marca "Creepshow", tanto la cinematográfica como la televisiva.

CAPÍTULO 4 - "Stranger Sings" / "Meter Reader": "Stranger Sings" narra un intento de ligoteo, aparentemente exitoso, que termina con el aspirante secuestrado por dos tipas, una de ellas una sirena de cánticos embaucadores. Aunque se deja ver, no alcanza los niveles de solvencia que su directora, Axelle Carolyn, demostró en su capítulo de la segunda temporada, el mentado "Dead and Breakfast". Casi casi, lo mejor es el "chiste" del título. También el guion corre a cargo de una tipa, por lo que habrá el típico berzas que calificará al pifostio de empoderamiento femenino o alguna gilipollez por el estilo.
Si hasta ahora Joe Lynch había logrado que la manía que le dispenso descendiera unos grados, con esta, su nueva aportación a la serie, "Meter Reader", consigue que el río vuelva a su cauce. El concepto es interesante: En un futuro semi-post-apocalíptico en el que el mal surge de los abismos y lo empaña todo, los exorcismos a domicilio se han convertido en una rutina. Uno de los responsables de llevarlos a la práctica vuelve a casa, pero su mujer e hijos no le dejan entrar porque desconfían de su estado, así que le mandan a hacer cuarentena. Las cosas se saldrán de madre, claro. Probablemente este capítulo se parió en plena pandemia, de ahí ciertos paralelismos, algo que debemos a su guionista reincidente, John Esposito. En cualquier caso, Joe Lynch desaprovecha la materia y factura un segmento monótono y muy aburrido. Soso. En cuestiones actoriles destaca Johnathon Schaech que estuvo en "Los malditos, vampiros del desierto" y "Una noche para morir" haciendo de psycho-killer.

CAPÍTULO 5 - "Time Out" / "Things in Oakwood's Past": Un universitario recibe como herencia un viejo armario con poderes. Si te metes dentro, verás que el tiempo corre hacia atrás. Pero no olvides llevar siempre la llave encima, porque como no puedas salir, de ti solo quedará polvo. El chaval lo aprovecha a conciencia, convirtiéndose con los años en el mejor abogado de su bufete y un padre ejemplar. Lógicamente, las cosas darán un giro dramático que vemos venir desde el minuto uno. Y ese sería el mayor defecto de "Time Out", la falta de sorpresas. Por lo demás, una historia más propia de "Twilight Zone" que "Creepshow", pero correcta (ayuda que soy un devoto de las tramas con paradojas temporales y tal). Dirige Jeffrey F. January, de la plantilla de "The Walking Dead".
La que sigue desconcierta porque está facturada cien por cien mediante una animación algo limitada. En el misterioso pueblo de Oakwood encuentran una de esas cápsulas temporales. La historiadora local descubre que no sería buena idea abrirla. Como es de ley, no le hacen ni caso. Este es el capítulo más brutalmente gore de toda la serie... pero claro, hay truco, ¡son dibujitos!. Inevitablemente la sinopsis recuerda a "La caja" del "Creepshow" original, algo que oficializa el que reciba incluso una alusión directa. Tratándose de un capítulo animado, lo normal es mandar guiños a los dibujantes afines a la marca, de ahí que algunos personajes lleven apellidos como Wrightson o Kamen (de Jack Kamen, dibujante de la misma E.C. y autor de uno de los dos maravillosos posters de "Creepshow"). Tampoco falta el guiño a Romero himself formato "foto enmarcada". En cuanto a la historieta en sí, pues lo cierto es que la animación distrae bastante y deja un poco frío. Entre los dobladores localizamos voces ilustres como las de Mark Hamill o la "scream queen" Danielle Harris. Dirige Greg Nicotero, ayudado por una panda de animadores.

CAPÍTULO 6 - "Drug Traffic" / "A Dead Girl Named Sue": La última entrega de esta tercera temporada me ha descolocado mucho y aburrido más. La primera historia va sobre una madre asiática y su hija enferma que son detenidas en la frontera de Estados Unidos. La niña se convertirá en una de esas "cabezas voladoras fantasma" tan típicas del folclore del sudeste asiático y comenzará la escabechina. De por medio hay un político racista que se hace pasar por progre con la intención de dar buena imagen. Y el gran Michael Rooker como único elemento positivo de la función. ¿"Creepshow" dándoselas de panfletismo?. Ay, duele!. Esto casi podría haberlo dirigido el Joe Dante de "Masters of Horror", pero pal caso hablamos del inevitable Señor Nicotero. Confieso que se me cerraban los ojos durante el trayecto.
La siguiente, "A Dead Girl Named Sue", es un pelo más digerible... pero tampoco nada que deslumbre. En parte porque, por enésima y cansina vez, retomamos el guiño al universo zombie de George Romero, situando la historia en la misma noche de los muertos vivientes (con su blanco y negro, su ambientación de finales de los sesenta y un televisor donde se emiten las imágenes que salían en el noticiario del clásico). El sheriff local detiene al pijo del pueblo sospechoso de haber matado a una niña. Habiendo como hay zombies en la zona, cuesta asegurar la naturaleza real de dicho asesinato, si fue por maldad o supervivencia al tratarse de un revivido y no una víctima inocente. Descubrirlo se supone la gracia del asunto. Pero no. El episodio es puro bla, bla, bla hasta un desenlace tampoco muy inspirado. Y sí, aburre bastante. Guioniza la televisiva Heather Anne Campbell, que hizo tres cuartos de lo mismo para la igualmente chaposa -y panfletaria- reciente versión de "Twilight Zone". Dirige un clásico de la casa, John Harrison (lo que hace el descalabro aún mayor).
Vale la pena destacar como colofón que, en esta tercera temporada, los célebres "efectos visuales" destinados a darle un toque de cómic a las imágenes son muy escasos. Prácticamente nulos. Igualmente, las transiciones animadas gastan un look demasiado "flash" para mi gusto.