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lunes, 11 de julio de 2022

CAZAFANTASMAS A LA MEXICANA

El argumento de este “Cazafantasmas a la mexicana” es lioso a más no poder;  por un lado la acción nos sitúa en 1980, donde se está condenando a la horca a dos hombres que han violado a las hijas de un potentado. Pronto descubrimos que no es así, sino que fueron seducidos por las dos chicas y posteriormente ejecutados injustamente. Después la acción nos sitúa en la actualidad (1991) y se nos presenta a la reencarnación de estos dos hombres, que ahora son dos parapsicólogos de pacotilla. La mujer de uno de ellos planea envenenarlo para quedarse con el dinero del seguro y así ser feliz con su amante, cuando descubre que su marido acaba de recibir una herencia millonaria, así que aborta su plan y, todos juntos, más la sirvienta, partirán hacia la mansión heredada que curiosamente está plagada de fantasmas, entre ellos, el de las dos jóvenes supuestamente violadas por nuestros protagonistas. A partir de entonces se sucederán una serie de gags de corte horrorífico/fantasmagórico y hasta algún numerito musical.
Por otro lado, no se trata exactamente de un exploit de “Los cazafantasmas”. La historia no tiene absolutamente que ver con nada de lo que nos proponía la película de Ivan Reitman —salvo porque los protagonistas son parapsicólogos— y llegaría a los cines mexicanos siete años después de esta. De hecho, el título de producción, que asimismo sería el que figura en los créditos de la cinta, sería “Mátenme porque me muero”.
La película es un rescoldo de lo que fue el cine de ficheras mexicano, es decir, un vodevil con personajes que entran y salen en cuadro según marca la historia, amén de un vehículo de lucimiento para los dos cómicos que la protagonizan, Pedro Weber “Chatanuga” y Raúl Padilla “Choforo”, que todavía gozaban de mucha popularidad y, a decir verdad, quizás ya se trataba de un argumento desfasado para el año en que se estrenaría, 1991, por lo que no es difícil intuir que a alguien en la producción se le ocurrió cambiar el título a última hora, robar el concepto y tunear el logo original de “Los cazafantasmas”, aprovechando que un par de años atrás “Cazafantasmas II” había tenido su tirón en los cines mexicanos, cambiarle el título por el de “Cazafantasmas a la mexicana” y así asegurarle algo más de taquilla. No obstante, existen afiches de cine con el título original, por lo que todo apunta que esta decisión se tomó a ultimísima hora.
Más allá de esto, se trata de una película bastante mala y de escaso interés. Algún gag, por tonto, por chabacano y por incorrecto resulta gracioso, pero por lo general el tedio se apodera de la película a los pocos minutos de haber comenzado.
Sin embargo, en un momento puntual los fantasmas que aparecen toman forma corpórea y vemos que esos maquillajes están verdaderamente bien para ser una producción de tercera que vende humor barato. Esto es porque tras los efectos especiales se encuentra Necropia, la factoría que fundó Guillermo del Toro y que aborda con “Cazafantasmas a la mexicana” uno de sus primeros trabajos. Y la verdad es que en ese sentido la cosa anda muy bien, ya que algunos de los zombies son estupendos —y se ve cierta influencia italiana—.
Por lo demás, nada. Y probablemente si no se hubiera vendido como exploit de “Los cazafantasmas”, manteniendo por siempre su título original, jamás habría prestado atención a una más de miles de comedias mexicanas de los 80 y 90 entre las que hay que escarbar profundo si queremos encontrar algo mínimamente potable.
Dirige la función Abraham Cherem, que si bien su filmografía como director no la componen más de tres títulos, como productor harían falta los dedos de varias manos para contabilizar el número de películas en las que estuvo inmiscuido, todas de corte popular y todas con la misma pinta chungalera.
Para curiosos.

sábado, 12 de marzo de 2022

SESIÓN DOBLE: CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ + LA MATANZA DE TEXAS 2022

CAZAFANTASMAS, MÁS ALLÁ: Los gerifaltes de Hollywood llevaban años intentando levantar una tardía tercera entrega de "Los Cazafantasmas", pero su protagonista de mayor enjundia, Bill Murray, solía negarse aludiendo que nadie querría ver a unos señores de avanza edad dedicados a tan sobrenatural tarea. Bien, a pesar de ello, y de la muerte de Harold Ramis que, teóricamente, arrasaba con toda posibilidad de un "Ghostbusters 3" oficial, finalmente ocurría, nacía "Cazafantasmas: Más allá" y Murray accedía a firmar (aunque contara con más años que cuando rechazó todas las propuestas previas). Los motivos diría que fueron sentimentales: la muerte de Ramis -ampliamente homenajeado en la película- y la implicación de Ivan (que en paz descanse) y su hijo Jason Reitman.
En cualquier caso, se trata de un entretenimiento tontaina, agradable y muy bien conectado narrativamente con el clásico de 1984 que, ¡ups!, se va al garete en cuanto, hacia la parte final, asoman el jeto los Cazafantasmas originales. Ahí te das cuenta de la muchísima razón que tenía Murray: Nadie quiere ver ancianos cazando criaturas espectrales. Ya no es la inmensa gordura de Dan Aykroyd (cuya aparición previa, más realista, funciona mejor), son las tremendas arrugas de "Peter Venkman" y su pelo despeinado. Da grima verle. Es todo bastante lamentable y, de hecho, cuando acabó me quedó un poso tristón. Sí, "Cazafantasmas: Más allá" es una película deprimente.
Otro debate consistiría en si era necesario el momento post-créditos -con la presencia de
Sigourney Weaver- donde se "arregla" un gag tirando a políticamente incorrecto del film de origen, cuyo humor cafre y socarrón iba mucho más en consonancia con ese detestado, pero -desde mi punto de vista- bien consumible "Cazafantasmas 2016" protagonizado únicamente por coños, que el tono de aventura Spielbergiana y sentimentalismo de saldo en esta reciente "entrega". Una que, solo espero y deseo, no conozca continuidad.

LA MATANZA DE TEXAS 2022: Lo que diré a continuación no lo provoca la demasiado común Netflix-fobia (en su momento ya expuse cristalinamente que estoy en las antípodas de considerarme enemigo de la plataforma, por la que siento gran respeto y simpatía -aunque no sea cliente-). Sin embargo, tampoco puedo evitar sentenciar que la nueva "Matanza de Texas", apadrinada por ellos, es lo que, popularmente, llamamos un mojón, y de los gordos. Un film aburrido como el demonio e incapaz de despertar emociones, ni miedo, ni suspense, ni la más mínima empatía con sus inocuos personajes.
"La Matanza de Texas 2022" insiste en la idea de separar a Leatherface de la familia, convirtiéndolo en un "Jason Voorhees más del montón", algo que cuando vi por primera vez en la entrega tridimensional me gustó. Pero si lo piensas detenidamente, tal vez no sea una elección tan acertada. Al fin y al cabo, lo del clan de tarados es, justamente, aquello que marca la diferencia de esta saga respecto a otras afines.
Por contra, sí es un error común a todas las secuelas (incluida la dirigida por el mismo Tobe Hooper), el meter borbotones de sangre. Supongo que a los "fans" les entusiasma y motiva que escriban cosas tan positivas de una película tan mala. Digamos que los árboles no les dejan ver el bosque. Pal caso lo traduciríamos como: la tripas no les permiten ver la cruda realidad. Sí, este "Texas 2022" es un festival de gore. Tienes todo el que quieras y más. ¡Ei! me encanta la truculencia bien parida y mejor aplicada... PERO no me basta con ella. Si lo que me cuentas es una mierda, la película resultante seguirá siendo una mierda. FIN.
Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repito: No deja de ser paradójico que todo esto lo iniciara un film que pasó a la historia, y dio la vuelta al género convirtiéndose en un absoluto clásico, sin mostrar casi casi ni gota de sangre. Recordemos que la del 74 era sucia, desagradable, malrollera... era muchas cosas, pero no sangrienta. Hooper lograba aterrorizar a la audiencia a base de atmósfera, de jugar con el sonido, de, en definitiva, talento... pero nunca tiraba por lo fácil. Desde entonces, nadie más ha intentado repetir la hazaña. Saben que la plebe demanda hemoglobina y dársela en grandes cantidades funcionará comercialmente. Por eso, a pesar de los años y las entregas, la primera sigue siendo la más espeluznante y, en definitiva, el título de peso que es (fíjense que he usado el término "más espeluznante", no he dicho "mejor", básicamente porque yo prefiero la segunda, aunque soy consciente que queda lejos de ser una obra maestra genuinamente terrorífica -más cuando sabemos que sus perpetradores apuntaban a la sátira antes que al horror puro y duro-)

lunes, 22 de agosto de 2016

CAZAFANTASMAS (2016)

Que peliagudo es el tema este de los nuevos “Cazafantasmas”. Y es que como todo “Reboot”, este tiene el lastre de ser un “Reboot”, y por lo tanto, un producto expuesto a juicios, críticas y valoraciones incluso antes de ser estrenado, porque el fandom en general, esos apasionados fans, en realidad son hordas de idiotas.
Y a eso hay que añadirle el polémico hecho de que cambien el sexo de sus protagonistas.
Yo esto lo veo hasta normal. Puesto que la posibilidad de hacer una secuela quedó del todo descartada tras la muerte de Harold Ramis, la opción natural del proyecto era que la protagonizaran nuevos actores cómicos. Y puestos a reiniciar una franquicia, en los USA es cierto que esta nueva hornada de actrices cómicas está reventando por igual las taquillas y los Shares, por lo que es absolutamente normal que  esta nueva versión sea un vehículo para el lucimiento de  la Wiig, la McCarthy y la McKinnon de turno, que son el relevo generacional de la gran comedia USA. Al público Americano les encanta estas mujeres, y en particular Melissa McCarthy con la que se vuelven locos. Yo sin embargo, no le veo la gracia a esta señora.
Una vez superados nuestros machismos y misoginias, queda lo que es la película.
El director Paul Feig, no es el adecuado para una película de estas envergaduras. Ni siquiera es un buen director, sus películas son todas flojas, pero es, por decirlo de algún modo, el director oficial de películas al servicio de estas nuevas señoras surgidas del “Saturday Night Live” y que “La boda de mi mejor amiga”, se convirtió en poco menos que un fenómeno social. “Espías”, dónde la McCarthy compartía protagonismo con Jason Statham y Jude Law era una absoluta infamia, pero funcionó bien en los USA, así que, también es normal que Feig dirija esta nueva versión de “Cazafantasmas”. Pero la película se le queda grande.
Vamos a partir de la base de que se trata de una película dinámica, entretenida y visible, muy del montón, para ver y olvidar, pero que no nos aburre.
A partir de ahí, decir que el principal problema de “Cazafantasmas” es que busca a toda costa la complicidad del espectador a base de guiños a la película original de 1984. Lo busca tanto, que en su afán de ofrecernos un ejercicio de nostalgia retrospectiva, se olvida de que tiene ahí a tres actrices de comedia pidiendo a gritos mostrar su arsenal cómico. Pero no, la película parece más centrada en mostrarnos el tema original de Ray Parker Jr. en momentos puntuales, en tratar de  imitar la escala argumental de la original y el adecuar el momento en el que aparecerán los cameos de los integrantes del “Cazafantasmas” de 1984, convirtiéndose la película en una excusa para enseñarnos a Bill Murray, DanAykroyd, Sigourney Weaver, Annie Potts, Ernie Hudson, y hasta Harold Ramis, que aparece en forma de busto de bronce. El espectador ve la película, y se pregunta en que momento aparecerá uno u otro, importándole todo lo demás un bledo.
Por no faltar en la cinta, no faltan ni tan siquiera “Moquete” o el muñequito de los Marsh Mallows.
Por otro lado, un pequeño acierto es que el look de esta película está ligeramente inspirado en el de la serie de animación “The Real Ghostbusters”, llegando  el personaje de Kate McKinnon a ser una burda copia del Egon Splengler animado, si bien, el fantasma malísimo del final de la película, y al igual que en los créditos de la serie animada, es el propio fantasmita del logotipo que se hace gigante, hechos estos, que no dejan de ser curiosos, y que resultan hasta divertidos.
Sin embargo, el principal problema de la película, Retro-nostalgias aparte, es que le falta chicha. Efectos especiales aparte, y como se nota tanto que es una película rodada en su mayoría en decorados, cuando no hay en pantalla un despliege de C.G.I  abrumador,  parece como si estuviéramos viendo una sitcom americana de los noventa, a la que se le echan en falta las risas enlatadas. Todo muy pobre, muy televisivo.
Mención aparte merece Chris Hemsworth, que repite en un papel de comedia tras la infame “Vacaciones”, le da una vuelta al estereotipo de “Rubia tonta” para pasar a ser el rubio tonto. Intención esta del todo estúpida y muy de “Película para chicas”. “Cazafantasmas” desde el momento que anunció su reparto femenino, presumía de no ser una “Película para chicas”. Bien, pues si lo es. Sin embargo, Chris Hemsworth está tan bien en la película, tan divertido, que al final se prodiga como el gran acierto, y el que se lleva la mejor parte cómica.
Otra cosa sería Kristen Wiig: ella, como siempre, está estupenda. La única razón real para ver cualquier película en la que aparezca. La adoro.
En definitiva; se puede ver, que es tan buena como cualquier comedia para el lucimiento de cualquiera de sus actrices, aunque para ser un “Cazafantasmas” al uso es bastante floja. En cualquier caso, verla no le va a cambiar la vida. Tampoco le apetecerá pegarse un tiro.

martes, 16 de junio de 2009

LOS CAZAFANTASMAS 2

Resulta curioso que ahora que se habla tanto de la posible tercera entrega de los "Cazafantasmas", solo se tengan en cuenta las excelencias de la primera parte... y sin embargo, la segunda quede casi siempre relegada, como olvidada. Ese es el motivo por el que, cual "ONG", decidí repasarla ayer y escribir una reseña.
Todos sabemos que si "Los Cazafantasmas 2" ha quedado semi-oculta en la sombra, se debe a que en su momento no funcionó en taquilla como se esperaba. Ivan Reitman, director, lo achaca a que tardaron demasiado en rodarla. Para cuando se estrenó, el boom generado por la primera ya había diluido cual azucarillo y la peña no tenía el mismo interés. Seguramente sea eso. Vista apenas hace 24 horas puedo decir que se trata de una secuela muy digna, sobre todo muy entretenida pero... sí, con un "algo" que impide que resulte redonda... y ese "algo" es su clímax final.
Los Cazafantasmas están de capa caída. Las cosas han cambiado mucho desde su primera aventura y han de sobrevivir como pueden (buenísimo lo del programa de temática paranormal de Bill Murray). Afortunadamente un espíritu poderoso tiene pensado reencarnarse en un crío para volver al mundo real y sembrar el mal. El elegido es el hijo de la ex (Sigourney Weaver) de uno de los Cazafantasmas. Se armará la de dios y al final los poderes fácticos tendrán que tragarse el orgullo y recurrir a nuestros héroes, que una vez más volverán a salvar la papeleta.
El arranque es cojonudo. Escenas cargadas de buenas ideas se van sucediendo... el juicio, el río de mocos bajo tierra, la tostadora bailarina, la secuencia de las cloacas con las cabezas clavadas en estacas (de chaval incluso daba un poco de yuyu)... todo avanza de maravilla hasta el mentado clímax. El mayor defecto de este es que es casi una imitación del de la primera, incluida criatura gigante andando por Nueva York. Solo que aquí hay que añadirle unas dosis de babosismo bastante molesto y un enfrentamiento con el malo algo deslucido. Para estropearlo más, el rollo de que Rick Moranis se vista de Cazafantasma, se encuentre con el carismático "Slimer" (el fantasma gordo y verde, reencarnación de John Belushi según dijo Dan Aykroyd en su momento, que pa algo es guionista de las dos, junto a Harold Ramis) y, en general, dé la nota me parece fuera de lugar y sobra.
La sensación que queda es que "Los Cazafantasmas 2" está pensada para un público más amplio, incluso infantil... mientras la primera era un pelo más "oscura" y terrorífica.
No faltaba mucho para que los efectos infográficos se apoderaran de Hollywood, por eso se agradece que en esta sigan siendo de tirón más artesano, los fantasmas continúan teniendo ese look caricaturesco y simpático de siempre, e incluso hay uno deliciosamente animado por stop-motion.
A pesar de todas las observaciones expuestas, la peli es puro entretenimiento y se deja ver perfectamente.

sábado, 26 de octubre de 2019

EVOLUTION

Ivan Reitman llevaba encadenando sonoros fracasos o éxitos menores que quedaban por debajo de las expectativas, así que ante la desesperación hizo lo que hacen todos los cineastas, especialmente aquellos afincados en Hollywood, mirar atrás e intentar repetir uno de sus mayores logros, que pal caso era y es "Los Cazafantasmas". Estamos en 2001, así que eso de la nostalgia aún no se llevaba. Hoy habrían hecho una precuela o una secuela tardía..... espera un momento, ¡si eso es justo lo que Reitman y su hijo están maquinando en estos momentos! pero entonces no era un recurso habitual. Se estilaba más repetir la fórmula: Comedia desmadrada -aunque no demasiado- con notables ribetes de fantasía. Si en "Los Cazafantasmas" era el terror, en este nuevo proyecto sería la ciencia-ficción. Naturalmente estoy hablando de "Evolution".
La idea de partida es buena no, cojonuda: Un meteorito cae en el desierto. Resulta que a su alrededor comienza a formarse un micro-cosmos en el que la vida evoluciona a la velocidad de la luz. En el pueblo de al lado vive el típico científico de gran talento relegado al ostracismo por un error del pasado. Él y su acompañante negro serán los primeros en meter mano. Claro que pronto los poderes fácticos se harán eco del asunto, para mayor disgusto de los protagonistas, que se ven relegados a un segundo plano. Aunque no por mucho tiempo, especialmente cuando la vida marciana comience a hacerse más grande, poderosa y peligrosa. El guion original iba totalmente en serio, hasta que Reitman y los suyos se lo agenciaron y lo transformaron en una de risas. Lástima, tenía potencial.
Igual que el director de "Los gemelos golpean dos veces" buscaba desesperadamente un nuevo super éxito de taquilla, el actor David Duchovny soñaba con alejarse el máximo posible del medio televisivo y la serie que le diera la fama y encasillara, "Expediente X". A pesar de ello, y por absurdo que suene, rechazó un papel en "Star Wars, Episodio II. El ataque de los clones" para aceptar el que le ofrecían en "Evolution", pensando que interpretar a un científico interesado en la vida alienígena (juas!) en una comedia de un director en horas bajas sería mejor para su carrera. Encima, al hombre le dan un rol muy reconocible, el de golfo simpático. Descarado, pero tierno cuando conviene. Vulgar, pero inteligente si es preciso. Vamos, que hace de Bill Murray en "Los Cazafantasmas" (o en cualquier película de Bill Murray). El problema es que mientras este tenía su gracejo, a Duchovny no le va. De hecho, en lugar de un golfo simpático se convierte en un golfo gilipollas, impertinente, chulito y que cae mal. Es antipático. Lo mismo que su comparsa, Orlando Jones, absolutamente irritante... algo a lo que contribuye el doblaje español. Se salvan Julianne Moore haciendo de "rubia tonta" y Seann William Scott interpretando lo único que se le da bien interpretar, un paleto de buen corazón.
Y es aquí cuando da comienzo el juego de las comparaciones. Con "Los Cazafantasmas", claro. Para comenzar, ambas películas comparten un logotipo chachi. En el caso de "Evolution" es un "smiley" con tres ojos. Ambas arrancan con uno de los protas intentando ligarse a una alumna, hasta que el otro aparece y le joroba los planes. También aquí tenemos al grupo de anti-héroes uniformados -ni que sea por los trajes de bombero- enfrentados a criaturas monstruosas y, a su vez, con burócratas. Aunque en este caso el villano no trabaja para la agencia de protección del medio ambiente, es algo menos original: un militar. Según San Imdb, la cita que en un diálogo se hace al selenio es un guiño directo a "Los Cazafantasmas" en un speech que soltaba Dan Aykroyd en aquella y que, por si aún no lo sabían, en "Evolution" da vida al personaje del gobernador. Como colofón, las dos películas terminan con la aparición de un monstruo gigante que muere estallando y pringándolo todo de líquidos asquerosos, incluidos los dos villanos de la función, que a modo de castigo divino reciben un generoso baño.
Naturalmente, y aunque "Evolution" es una tontunada agradable para pasar la tarde del Domingo, Ivan Reitman no logró repetir la jugada (a lo que desde luego contribuyeron unos efectos especiales CGI aún algo toscos) y la taquilla no estalló. Tampoco Duchovny consiguió subir mucho más su caché.
En el reparto localizamos otros tantos nombres simpáticos como los de Ted Levine, Sarah Silverman, el astro de la "serie B" horrorífica Richard Moll y Winifred Freedman, actriz que algunos recordarán como "Stephie" en "Agárralo como puedas", la alumna de conducción que, sin quererlo, se mete de lleno en una divertida y absurda persecución durante la cual su reposado profesor le enseñará cómo mandar a tomar por culo a un rudo camionero.

lunes, 8 de junio de 2009

MUERTE DE UNA CAZAFANTASMAS

Una parapsicóloga, acompañada de un cámara, una periodista un poco puta y una beata, pasan varias noches en una casa donde, años atrás, alguien masacró una familia entera. La idea es captar unas cuantas almas en pena pero, como nos indica el título, nadie sobrevivirá... empezando por la jefa del putiferio.
Se supone basada en hechos reales, lo que es una puñetera mentira. Y es que, sí, estamos con lo de siempre... digan "Amityville", digan "Al final de la escalera", digan "La leyenda de la mansión del infierno".............. acertarán.
Naturalmente, "Muerte de una cazafantasmas" es el efecto "Bruja de Blair" llevado al terreno de la ficción documentada (no se qué significa, pero me gusta)... vamos, que no está contada como un (falso) documental, aunque sí incluye las inevitables imágenes tomadas desde una mini-DV y con los también inevitables infrarrojos. Sin embargo, no le sacan ningún provecho. De hecho, esta es probablemente la peli de fantasmas "seria y realista" más desaprovechada del mundo. Mira que tienen tema para jugar con la atmósfera, pero nada de nada, y lo dice un cagón que mancha los calzones con cualquier tipo de peli sobre espíritus del mas allá que evite exagerada pirotecnia. Hay momentos de miedito en "Muerte de una cazafantasmas", pero son un 15%... el resto es aburrimiento extremo... y es que, encima, la jodida dura más de 90 minutos.
No se la recomiendo, la verdad.

viernes, 8 de abril de 2016

LOS CAZAESPIRITUS

Aunque en un principio parezca un “Exploitation” de “Los Cazafantasmas”, una vez visionada esta “Los Cazaespíritus” o “High School Spirits” en su versión original, lo cierto es que la única similitud que tiene con la de Ivan Reitman, es el título con el que la distribuidora videográfica española I.V.E, decidió lanzarla al mercado del alquiler. Más allá de eso, no solo la película no nace en consecuencia de “Los Cazafantasmas”, sino que además diría que no tiene ni conciencia de la existencia de esta.
Una vez sabido esto, nos encontramos ante una comedia adolescente línea intermedia que, en el papel, podría ser resultona. Sin embargo, siendo casi, casi amateroide, con un presupuesto ínfimo y una falta de talento más que palpable –productos de esta época de similar calado suelen ser más efectivos que esto -, al final la cosa se queda en una chorradita incapaz de despertar ni una sola simpatía al pobre espectador.  Es un coñazo tristón.
Cuenta la historia de dos estudiantes que, para hacer una tesis, deciden pasar la noche en una casa que se supone encantada, y allí, dar gato por liebre, es decir, que se disfrazarán de espectros, se sacarán unas fotos y así justificarán las falsas historias que están dispuestos a contar en esa tesis. Pero, como no podía ser de otra manera, en esa casa hay verdaderos espíritus que se les aparecerán y darán pie a las supuestas situaciones cómicas. Como se ve que la trama principal no daba para mucho más, introducen alegremente una subtrama, entorno a la afición al golf del protagonista, y un torneo al que se presentará.
Aunque la sinopsis sea medianamente simpática y divertida, no se dejen engañar. Esto es malo, malo de pelotas. Hay que ser un auténtico campeón para enfrentarse a ella. El único interés radica en lo mucho o poco que ese tono negruzco de la fotografía, ese grano asqueroso y esa nula iluminación pueda trasportarte a la primera era dorada del vídeo club. Bueno, radica en eso, y en que el protagonista es nada más y nada menos que un jovencito y desubicado Neil La Bute, director mainstream, ni siquiera de los buenos, más bien del montón que se adjudica la autoría de películas como “Persiguiendo a Betty”o “Wicker Man”, que finalmente se ha sentido cómodo en televisión con el desprestigio y bondades que ese medio conlleva.
Antes de ganarse la vida dirigiendo, protagonizó esta película en la que tampoco destaca por sus dotes actorales, ergo, no volvió a aparecer como actor en película alguna.
Y esa es toda la curiosidad que encierra esta película. Un tostón hasta para los más curtidos por lo demás.
Sin embargo, el director de esta majadería, el tal Michael L. Schaertl, no tuvo la suerte de La Bute, reduciéndose sus labores de dirección exclusivamente a esta película, si hablamos del campo del largometraje, a un corto  y a unos capítulos de una extraña serie televisiva.
Y es que nunca una película hizo mayor alarde de menor talento.

lunes, 25 de octubre de 2010

MUÑECO VIVIENTE

Producción amateur del Uruguay que, por extraños motivos, gozó de distribución videográfica, y que cumple con todos los clichés del “Cine Guay” que realizan aquellos que en realidad no tienen ni idea de cine, es decir, producto mini–DV hecho por tipejos flequillosos con camisetas a rayas.
Un chaval vive traumatizado con la presencia de un muñeco de acción que cobró vida hace años y no le deja en paz desde que era niño. Da igual las maneras y veces que intente deshacerse de el, siempre vuelve. En una extraña reunión de imbéciles, el muñeco dará cuenta de todos ellos.
En principio esta peli tenía pinta de que iba a entusiasmarme, por varios factores; la precariedad con la que se grabó, la temática (soy un gran fan de las pelis de muñecajos asesinos), la nacionalidad… vamos, que se me hacía la boca agua. Una vez puesta en mi reproductor, "Muñeco Viviente" me cae gorda desde los títulos de crédito iniciales por culpa de un estúpido gag en el que aseguran que no ha recibido el apoyo ni de "Nintendo", ni de "Coca-cola", ni de otras famosas empresas que suelen promocionar cosas de estas. Un chiste tonto, muy de universitario, que ya manipula mi juicio hacia la peli. Muy curiosa tiene que ser para que yo no me la cargue. Pero no. Es una cosa realizada por, y para gilipollas de aquellos que, seguro, se hacen pajas como monos viendo "Machete".
Montada al estilo video-clip, con tropecientos planos metidos a toda velocidad (la tópica influencia Guy Ritchie), se nos presentan a una serie de personajes que, en un intento de hacerles parecer “cool” (la típica influencia Tarantino) acaban pareciendo patéticos. A eso añádanle el montón de elementos “retro-ochenteros” con los que se les adorna, véase, juegan a la "Nintendo" 8-bits, usan gafas 3-D de aquellas bicolor, el logotipo de "Los Cazafantasmas", el poster de Indiana Jones… todo lo posible para que se vea lo mucho que molan y lo post-modernos que son, a pesar de que, por edad, tanto "Cazafantasmas" como las de Indiana las habrán consumido por primera vez en DVD.
El responsable de esto, Maximiliano Contenti, está mas preocupado por mostrarnos todos esos elementos ochenteros, por montar el material de manera dinámica y dotar el resultado de un aspecto “cool”, que por ofrecernos una película mínimamente divertida, parece que los elementos secundarios sean más importantes incluso que el chabacano muñeco del que se sirve en el título. La verdad, a mí todo eso me da asco y ofende profundamente.
Y el colmo de la cara dura: Al final de la película hay un edificio que explota, y que, cutre o no, ha sido generada de manera infográfica. Esto desemboca en que para emular el edificio derruido, se vayan a grabar a un lodazal que da el pego perfectamente. Algo premeditado y que necesita una preparación. Ya solo la infografía requiere de una planificación, por mínima que esta sea. Bien, pues tienen la poca vergüenza de poner en los títulos de crédito que la película ha sido totalmente improvisada. Este mentecato, no ha improvisado en la vida ni a la hora de hacerse pajas. ¿Qué entenderán por improvisación algunos?
Para más tontera, otro clásico: el de poner chorradas en los títulos de crédito finales y hacerlos larguísimos, con el típico “Si has llegado hasta aquí, te mereces un premio”.
En fin, una porquería que me ha ofendido. Así que ahora, ofendo con esta reseña al tal Maxi.
¡Ah! y encima, es horrorosamente aburrida.

martes, 25 de junio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (33): A LO CHUNGO Y CON LA CARA DEL OTRO



De Sho Kosugi, los ninjas ochenteros e "Indestructible: ruega por tu muerte" ya hemos hablado con anterioridad en este blog, aunque de esta última nunca todo lo profusamente que merecería. Así, por encima, se trata de un especie de "Death Wish" en el que se cambia al justiciero urbano por un ninja retirado que decide retomar las armas cuando su familia es agredida por la mafia. "Indestructible: ruega por tu muerte" se hizo bastante popular en la época gracias a su notable ultra-violencia. Incluso sufrió algunos leves cortes cortesía de la señora censura (¡que puta!). 
Pero que nadie se entusiasme, naturalmente vista hoy la cosa no parece tan tremebunda. Puede que incluso se haya superado. La diferencia, sin embargo, está en que mientras la violencia super-gore y hiper-sangrante de, por decir una reciente con Kosugi, "Ninja Assassin" resulta muy espectacular y llamativa, es tal su exageración y estilización que, al final, no hace daño. La de "Indestructible: ruega por tu muerte" puede que no sea tan llamativa, por el contrario, es más cruda, física y destila mucha más mala leche. Violencia y hemoglobina a un lado, esta obra del veterano Gordon Hessler se deja ver, aunque tampoco es nada del otro jueves. Su moderado éxito esputó el proyecto de una segunda parte que nunca llegó a materializarse.


Otro de los aspectos curiosos y atípicos de "
Indestructible: ruega por tu muerte" era el look del ninja. En este caso, Sho Kosugi no se conformaba con el habitual mono negro, para la ocasión lucía sus mejores galas en plan macro-ninja de la muerte con casco, muñequeras y nosecuantos abalorios más. Algo que debió de molarles mucho a los eternamente desvergonzados muchachos de "Topacio Home Video", quienes usaron una imagen (invertida) del amigo Kosugi con toda la indumentaria (y que en la caratula de "Indestructible: ruega por tu muerte" figura en la parte trasera) como portadón de "El poder del dragón" (misteriosamente subtitulada "La posada del dragón verde"), prototópica epopeya feudal de artes marciales made in China y que, como todas las caratulas del palo, tiene los nombres mal escritos o tergiversados. Dado lo poco puesto que estoy en pelis de este rollo, si alguno de ustedes domina la materia y puede echar luz, tiene todo nuestro consentimiento.


"El legado del diablo" es un clásico menor del añorado horror ochentero, en el que el eterno hermano raro de Ron, Clint Howard, interpreta una versión masculina de "Carrie", un chaval poco agraciado y blanco de continuas bromas por parte de sus compañeros de academia militar que, un buen día, y gracias a un ordenador (en la época comenzaban a despegar), contacta con el espíritu de un temible brujo satanista interpretado por el legendario Richard Moll. Después de mil y una putadas, a cada cual peor, Clint Howard se servirá de su nuevo amiguito para vengarse, en un final que se hace esperar demasiado pero que, pa compensar, ofrece toda la truculencia que uno podría desear en aquellos tiempos. "El legado del diablo" no es ninguna maravilla, pero resulta inevitablemente entrañable. La edición original lucía una caratula bien reconocible y popular que, a ojos de un infante, resultaba inquietante. Mucho menos afortunada era la edición -presupongo que- posterior cortesía de "Exagono Films".
Para romper con la costumbre, cabe señalar que, por esta vez, las imágenes de la parte trasera SÍ pertenecen a "El legado del diablo".
Muy al contrario, con la parte frontal, todo cambia. Ni idea de dónde sacaron esa calavera. Ni tampoco de qué catálogo de a saber qué grandes almacenes extrajeron ese ordenador tan blanco, reluciente y listo para estrenar. Lo más llamativo sin duda es el monstruo que aparece en la pantalla. ¿Lo reconocen?. Veámoslo más detalladamente...


¡¡SÍ!!. Se trata del fantasma de la bibliotecaria de "Los Cazafantasmas" (invertida también, ¿de verdad se creían que haciéndolo evitaban todo posible reconocimiento?). ¡¿Recuerdan la genial escena?!, es la primera vez que Bill Murray, Dan Aykroyd y Harold Ramis se enfrentan cara a cara con un ente sobrenatural. No están preparados para cazarlo, así que improvisan aquello de "A por ella!". Lo único que logran es que la hetérea bibliotecaria se convierta en esto que ven, meta un aterrador rugido, los cazafantasmas salgan pitando y los chavales que fuimos a verla en la época nos pegáramos un susto, pero uno de esos que molaban. Suspiro!.
Tiempos desvergonzados, tiempos ingenuos, tiempos felices.

miércoles, 17 de julio de 2019

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2 - "LOS REVIENTAFANTASMAS"

Hace ya tres largos años que publiqué en este blog una serie de recortes y páginas escaneadas de algunos números de la revista "Fotogramas", concretamente aquellos situados en "la buena época". O, pal caso, los años ochenta. Ya entonces anuncié que algún día habría una segunda tanda. Sin embargo, por avatares del destino, esta se ha hecho esperar. ¡Pero ya está aquí! Y viene con sorpresa, porque no me voy a limitar a meter toooodos los recortes juntos en una entrada. No way!. Los voy a serializar, con la excusa de que algunos de ellos comparten temática. Y así duran más. 
De esta manera, arrancamos con el material que "Fotogramas" publicó en su día en relación al clásico de la comedia yanqui "Los Cazafantasmas". Muy entrañable todo.
Y sí, anuncio que habrán más entradas como esta. Y no solo dedicadas a la revista number one de cine de este país de pardillos -por eso es la number one, justamente-, también a alguna que otra. Pero eso será más adelante, de momento, gocen de lo que sigue...


"Revientafantasmas" era el modo en que "Fotogrumos" osaba rebautizar a aquella nueva y misteriosa comedia que lo estaba petando en USA. ¡¡Rediós!! ¿qué era aquello? ¿tardaría mucho en estrenarse por estos lares? ¡Qué emoción, qué ansiedad! ¿serían respondidas mis plegarias?... sí... y no tendría que esperar demasiado. Ustedes tampoco.


Pues no, no fui capaz de asociar esta imagen icónica a aquel "Revientafantasmas" sobre el que había leído en "Fotogrumos" unos meses antes. Así que cuando me la encontraba en grandes carteles por la autopista, seguía preguntándome "¡¿Qué demonios es eso?!" totalmente fascinado. Pero la respuesta estaba a la vuelta de la esquina.




Y llegó. No muchos meses después, "Fotogrumos" publica en sus páginas el cartel oficial y el inevitable reportaje de dos páginas capaz de hacerte vibrar.


Y llegamos al final de la historia con el inevitable lanzamiento navideño en vídeo.

viernes, 18 de febrero de 2022

ESTRELLAS DE LOS DIBUJOS ANIMADOS AL RESCATE

Gusta mucho, a los deglutidores de nostalgia, este especial televisivo cargado de buenas intenciones que, en realidad, lo que está haciendo es camuflar una campaña de McDonalds, de órdago, que promocionaba con esta excusa sus restaurantes a nivel internacional. Pero, desde luego, la idea no podía ser más atractiva.
“Estrellas de los dibujos animados al rescate”, además, responde a una tendencia audiovisual muy de moda a finales de los 80 y primeros 90, que son los vídeos educacionales para la prevención de la drogadicción (de los que ya hemos dado cuenta de vez en cuando por aquí), y que servían, sobre todo, para que quienes se veían involucrados en tan noble causa se colgaran una medallita. Es como cuando Maradona y Julio Alberto, futbolistas ambos que tomaban la cocaína a través de un embudo, se manifestaban en espacios publicitarios espetando “No a la droga”. Así, los detractores de la franquicia de restaurantes que se encargó de este mediometraje animado, podían llegar a pensar que, igual, esos mercaderes no eran tan malos. Esta película es una sensacionalista limpieza de cara, hablando en plata.
Así, y en una campaña de marketing maestra, se concibió este mediometraje que reunía a lo más granado en personajes de las series animadas del momento, los que lo petaban en el año 1990 en todos los canales televisivos americanos, cedidos desinteresadamente para la ocasión por sus respectivas productoras. De este modo tenemos a Los Pitufos, Alf, Garfield, Alvin y las ardillas, Las Tortugas Ninja, Los sobrinos del pato Donald (por “Patoaventuras”), Slimer de Los Cazafantasmas, Winnie The Pooh, Los Pequeñecos, Bugs Bunny y el Pato Lucas juntos en una misma película y por una noble causa: La prevención de la droga.
La producción se encargó al estudio taiwanés Wang Film Productions que tardó en realizar la película tan solo seis semanas, cuando lo normal para una cosa de estas características era emplear el doble o triple de tiempo. Dada la eficacia de la empresa, posteriormente las productoras norteamericanas les encargaron  montones de capítulos de distintas series y animaciones, siendo en la actualidad uno de los estudios de coproducción más longevos y prolíficos.
Un adolescente tiene un enganche considerable a la marihuana, lo que le insta a robar la hucha del cerdito a su hermanita para costearse el vicio. Los personajes de los dibujos animados presentes en el merchandising existente en la habitación de la chica, cobran vida tras ser testigos del hurto y se ponen en marcha para intentar sacar a este muchacho de la droga. Cuando, azuzado por las malas compañías, el chaval está tentado a probar el crack, se le presentarán distintos personajes de dibujos animados que le mostrarán la consecuencia del consumo de drogas, animándole a que no lo pruebe.
Se trata de una especie de versión inspirada en el “Cuento de Navidad” de Charles Dickens (o incluso, una versión apócrifa) convenientemente remozada para la ocasión. Una cosa amena y para críos que cuenta con el handicap de tener en el mismo lugar a toda esa ristra de personajes míticos, concediéndole a la película un valor añadido; es más, diría que la temática antidrogas importa un bledo y que “Estrellas de los dibujos animados al rescate” se sostiene por la impresionante galería de personajes. Está entretenidilla pero en realidad es bastante cutre y salchichera, que de no ser por el crossover que nos propone, jamás habría tenido trascendencia alguna.
La película se emitió en Abril de 1990 simultáneamente en todos lo canales importantes de los Estados Unidos, así como en algunos locales y la televisión por cable. Además, se hacía acompañar por un mensaje alentador de George Bush, lo que lograba que el producto se tomara mucho más en serio de cara al gran público. También se editó en VHS y podía solicitarse de manera gratuita en los video-clubs o en los restaurantes McDonalds de los USA.
Por supuesto, la estrategia comercial se extendió al resto del mundo, llegando a nuestro país dos años después, en 1992, donde a la hora de emitirse no se respetó totalmente la simultaneidad, pero sí que se emitió en todos los canales de nuestra televisión, en distintos días y a distintas horas, siendo sustituido el mensaje de George Bush por el de la Reina Sofía, que con su pronunciación macarrónica del castellano, decía a los chavales que hicieran caso a estas entrañables criaturas y no se drogasen. Fue distribuida de manera gratuita en restaurantes McDonalds de España, así como la cinta es material docente para las instituciones gubernamentales o no, que luchan contra la droga. A día de hoy, las copias originales en VHS son un producto de coleccionista cotizado en las webs de venta de segunda mano.
Por otro lado, la condición de rareza de esta película viene precedida porque, a pesar del éxito que supuso en su momento, jamás volvió a emitirse o a ser distribuida y parece que se la hubiera tragado la tierra, sobreviviendo únicamente en las copias de VHS existentes de cuando se movió en su momento, o en las miles de cintas vírgenes de quienes la grabaron el día de su emisión. Esto es debido a que, aunque todas las productoras habían cedido los derechos de sus personajes, el creador de Garfield, Jim Davis, jamás había dado permiso. En su defensa, los creadores de la serie “Garfield y sus amigos”, que era la que en ese momento estaba en emisión, aclararon que en realidad Davis si había cedido al personaje para “Estrellas de los dibujos animados al rescate”, pero solo si esta película se emitía por un tiempo limitado. Así que no se volvió a saber más de ella por este motivo, que era lo acordado con Davis, y quiero suponer que por otro tipo de burocracias. Como fuere, la gracia del asunto radica precisamente en eso, en que se trata de una cosa rara que se emitió en su momento en televisión, que se distribuyó de manera gratuita con fines altruistas (y promocionales, no nos olvidemos) y de la cual nunca se volvió a saber… hasta que llegó Internet, y con él, miles de ripeos para que podamos volver a ver la película tantas veces como nos plazca.
Sin más, decirles también que si son coleccionistas, y les gustaría poseer una copia en DVD, en el mercado pirata podrán hacerse con una por pocos duros.

viernes, 25 de noviembre de 2022

BABY GHOST

Más que por completismo, el hecho de enfrentarme a una nueva película de Zen filmaking — ¡vaya cara dura la del inútil de Scott Shaw!— dirigida por Donald G. Jackson y protagonizada por Joe Estevez y Conrad Brooks, es ya una cuestión de masoquismo. O de cabezonería. Y es que pasados cinco minutos de visionado, y pasada la gracia inicial del ponerte una mierda de estas, es mucho más entretenido, satisfactorio y enriquecedor ponerse en la tele un acuario digital, o incluso las imágenes que acompañan a unas de esas músicas neutras para coger el sueño o estudiar. Desde luego, están realizadas con mucho más cariño que una película de estas.
Sin embargo el interés por estas películas infantiles radica en que, con toda seguridad, se trata de las peores de la historia, máxime, si tenemos en cuenta que vienen facturadas por gente que venía de hacer cine “de verdad”. Nada es peor que esto. En serio. Y por eso quiero verlo aunque sea de pasada y modo "móvil en la mano".
En esta ocasión tenemos a Joe Estevez dando vida (o muerte) a un fotógrafo, de los que hacen fotos a niños, que tiene el estudio situado en el interior de un edificio de oficinas. Una noche, tanto él como el bedel, el guardia de seguridad e incluso dos ladrones que han entrado en el lugar no se sabe muy bien a robar qué, se quedan encerrados sin posibilidad de salir. El fotógrafo llama por teléfono a una vidente que le advierte que se ha quedado encerrado por culpa del fantasma de un bebé que fue asesinado en el pasado dentro del edificio. Su espíritu quedó confinado en el interior de una caja y se ha escapado de ella.
Después de muchas conversaciones improvisadas entre unos y otros, por fin hace acto de presencia el bebé fantasma — un muñecajo estático tratado a partir de los efectos digitales de alguna computadora Amiga 2000 de la época— para hacer la vida imposible a nuestros protagonistas, así que, se mofará de ellos, recortará con tijeras las fotografías de nuestro amigo fotógrafo y se comerá toda suerte de pasteles sorteando las trampas que los protagonistas le van dejando con el fin de capturarle.
Por supuesto, esta película rodada en ¡un día! fue puesta en los video-clubs americanos poco después del estreno de “Casper” y así aprovecharse del tirón, pero el fantasmita que sirve de reclamo es una suerte de Slimer de “Los cazafantasmas” en cutre. Tiene su misma actitud juerguista, aunque el aspecto recuerda vagamente a un Critter de rostro infantilizado. En cualquier caso, este muñecajo es, al igual que todos los de las películas infantiles Zen filmaking, una putísima mierda.
En definitiva, completar el visionado (seis sesiones me ha costado hacerlo y eso que dura hora y poco…) es un auténtico suplicio.
Por supuesto, no falta el grupo de señores con ganas de pitorreo que, junto a otros jóvenes posmodernos con un afán de protagonismo atroz y, como suele ser habitual, tratando de quedar por encima de una película de la que es muy fácil reírse, han cogido todas estas Zen movies y las han desollado en un programa deudor del clásico “Mystery Science Theater 3000” en el que, previo pago por visión, podemos ser testigos de lo irritantes que llagan a ser los responsables de algo genuino como fue “MST3” cuando ya hay una conciencia comercial de lo que se está haciendo. Se trata de Rifftrax. Supongo que a un advenedizo le pueden hacer gracia los chistes en torno a una película subnormal como esta, pero, al margen de que no tiene puta gracia, de lo que debería darse cuenta toda esta escoria es que una cosa como “Baby Ghost” no necesita de bromas externas, porque ya la película en sí misma es una broma. Y de mal gusto. Sería más ingenioso -y original- hacerlo con una película menos fácil y evidente. Pero pedirle eso a cierto fandom es pedir un imposible.
Sin más, el próximo día vendré con un nuevo Zen filmaking infantil… ya en plan fin de fiesta. Tengo paciencia, pero no tanta…

domingo, 23 de agosto de 2009

THE HIVE

Y seguimos con insectos.
Si vas a rodar una película sobre hormigas asesinas y no tienes los medios de una producción Hollywoodiense, solo existe un modo de competir, y es desfasando todo lo que ellos no osarían. Eso es lo que debieron pensar los responsables de "The Hive", que si acaba por resultar simpática se debe, precisamente, a lo mucho que se les va la olla.
Antes de darle al "play" asumimos que lo que vamos a ver serán efectos infográficos de orden mediocre. Una vez digerido, el resto consiste en dejarse llevar. "The Hive" arranca con sobriedad; en una isla de nosedonde montones y más montones de hormigas arrasan con todo. Los poderes fácticos contratan a un grupo de super-exterminadores para que paren la amenaza. Llegado el momento de actuar, estos se ponen unos trajes muy chanantes y cargan a sus espaldas unos armatostes rollo "Cazafantasmas". Tanto es así, que incluso disparan rayos que arrasan con grandes hectáreas de insectos. Primer desfase. Pero entonces dos de ellos descubren que las hormigas son capaces de crear enormes tentáculos apiñándose. Segundo desfase. Las pesquisas siguen y se llevan una sorpresa al encontrarse que todavía hay más hormigas... y más... los bichos han superado sus diferencias y han unido fuerzas contra el ser humano. Tercer desfase: Una de las hormigas se mete por la oreja de un tipo y, hasta cierto punto, logra controlarle apoltronándose en su cerebro.
Desesperado, el jefe de los exterminadores contacta con una experta que, ¡puta casualidad!, es su ex-mujer. Ni que decir que, en pleno caos, recuperarán el amor. Cuarto pero no último desfase: Las hormigas han creado un especie de ordenador enorme a base de unirse en formas cúbicas y sumar electricidad al pitote. Son muy listas y quieren negociar. ¡¿Podría ser que hayan marcianos de por medio?!, ¿¿o es que el guionista se ha pasado con el trinaranjus??.
Por todo eso, una realización solvente y lo divertido de plantearse "¿Cual será la siguiente locura con la que me sorprenderán?", "The Hive" termina resultando un producto bastante majete y superior a la media (en su categoría, claro).

sábado, 15 de agosto de 2009

VINILOS-2 (SINGLES)











Supersonic Man, Cazafantasmas, La guerra de las galaxias, Los hombres de Harrelson, Rocky, Mad Max más allá de la cúpula del trueno, Heidi, Walt Disney, Hansel y Gretel, Blancanieves y los siete enanitos

jueves, 17 de noviembre de 2011

FELIZ NOCHEBUENA

Otra oportunidad desaprovechada de marcarse un tanto colando una reseña navideña en las fechas pertinentes... pero nosotros "semos asín" queridas y os... nos puede la impaciencia y el ansia.
Aunque dadas las circunstancias, casi que mejor, porque hablar de esta película podría haberos estropeado la felicidad inherente al 25 de Diciembre. Se trata de uno de los primeros "slashers" surgidos en pleno boom de la correspondiente moda (fechado en 1980, nada menos) con una peculiaridad, viene dirigido por el recientemente fallecido David Hess, famoso por su papel de "Krug" en "La última casa a la izquierda". Ello sería una buenanueva si Hess tuviera alguna clase de talento -por marginal que fuese- pa esto de la dirección, pero no es el caso. Estoy seguro que se aburrió tanto como nosotros. Sin embargo hay algo peor, "Feliz Nochebuena" es un producto del sello Sandy Cobe, lo que se traduce en "90 minutos bostezando" (claro que después de sufrir "Scream/Sábado 14" voy a tener que reconsiderar el concepto que tenía de "slasher aburrido"). Para nivelar la ecuación, un jovencita y debutante Jennifer Runyon de protagonista, a la que posteriormente veríamos en "Los albóndigas en remojo" y, muy escuetamente, en "Los cazafantasmas".
Imaginación al poder: Unas estudiantes celebran la Navidad en el campus. Aparece un Santa Claus que comienza a matar a todo dios. No hace falta decir que su intervención la motiva un trauma del pasado/venganza. Y ya está. That´s all folks. Como decía, muuuuchos bostezos. Y crímenes un pelín sangrientos, pero solo lo justo (aunque hay uno muy original mediante hélice de avión y, by the way,el tio que muere no es otro que Harry Reems, mítico actor porno setentero que aquí se marca un rol enano bajo pseudónimo).
Lo único que realmente me llamó la atención de este entrañable pestiño es lo estereotipados que son sus personajes, sobre todo los jóvenes. Tanto, que resultan casi paródicos y rozan la vergüenza ajena. Las chicas golfas son ultra-golfas, se pasan media peli enseñando chicha y soltando frasecillas picantes incluso cuando les preguntan la hora. La prota es tímida y virginal hasta extremos hostiables (y me la ponen con coletas y todo). Y hay un "nerd" absolutamente patético que prefiere lucir gafas y leer libros de química aunque tenga una churri al lado medio en pelotas sobándole. Lo diver es que, después de fornicar, prácticamente muta en otra persona totalmente distinta, cambia los libros de química por la prensa deportiva, se vuelve valiente, pero también romántico y sensible. En este caso las lágrimas no eran de bostezos, sino de risas (aunque sin exagerar).
Una mierda como un piano... ¡pero es un "slasher" de los 80, poya!.

miércoles, 23 de enero de 2013

ATRAPADO EN EL TIEMPO

Sin paños calientes, para mi esta es la mejor película de que ha protagonizado jamás Bill Murray y la que mejor ha dirigido su amigo Harold Ramis, y nadie me va a bajar del burro con que Cazafantasmas es mejor, porque Atrapado en el tiempo está mucho mejor hilada y punto. He dicho “y punto”, así que a callarse.

El argumento es de sobras conocido, Phil (Bill Murray) es un ególatra hombre del tiempo. Una vez más, y ya es la cuarta vez, acude al pueblo de Punxsutawney a ver lo que dice la marmota. Esta es una tradición que sacan una marmota de su madriguera y según se mire su sombra o no, habrá 6 semanas de invierno más o la estación acabara y dará paso a la primavera. Para Phil el pueblo está lleno de paletos, y lo único que quiere hacer es su trabajo y largarse de allí rápidamente. Nada más levantarse en el idílico hotel en el que se aloja, una cancioncilla y un par de locutores despiertan con escrupulosa puntualidad inglesa a las 6 de la mañana a Phil. El día será uno de esos días horribilis que tenemos todos. Se encuentra con vecinos pesados, antiguos compañeros de clase, mete el pie en un charco…. Todo parece que está en contra de Phil. Cuando él y su equipo ponen rumbo a la ciudad una ventisca corta la carretera por lo que tendrán que pasar la noche en Punxsutawney (he tenido que mirarlo otra vez, porque no es fácil de escribir) A la mañana siguiente, a las 6 en punto, el día se repite de nuevo. Al principio a Phil le parece todo un gran deja vú, pero cuando al día siguiente vuelve a revivirlo todo, empieza  pensar que puede tener algún tipo de enfermedad. Acude a un neurólogo del pueblo (interpretado por Harold Ramis) el que le dice que está completamente sano. Así que Phil se pone a beber con dos lugareños. Hablando con ellos se da cuenta que al no existir un mañana, tampoco hay consecuencias, esto dará lugar para que Phil tenga todo un pueblo para jugar con él. 

Murray interpreta majestuosamente a su personaje, siendo un tipo con aspecto de crápula al principio, luego se transformara en una persona arisca, después es un depresivo y finalmente en un tipo feliz de ayudar en lo que puede. Lo mejor de su actuación es que es convincente y nos lo creemos. Del resto de actores principales tenemos a Chris Elliot, como Larry, el cámara que le hace la pelota a Phil y a Andie MacDowell que hace de Rita la productora que acaba de conocer a Phil. Los dos cumplen sobradamente su papel, Elliot el de pringado y Rita el de mujer que enamorara al protagonista. El único fallito que le veo a la película es a la reacción de Rita. Al principio casi no puede con Phil, por sus ideas pre-establecidas, las cuales eran correctas hasta que cambia por lo ocurrido, y  al final de un solo día, se enamora de él, es un poco raro, pero aceptamos barco porque la película se lo merece.

La película juega con esa idea de repetir un día que nos ha salido especialmente mal, para enderezarlo. Una segunda oportunidad, algo que todos en más de una ocasión hemos deseado tener. Puede que por ser una idea conocida, es por lo que entremos fácilmente en el argumento y nos dejemos llevar, eso y que Bill Murray tiene un don para la comedia sin tener que sonreír.

Esta  película que se estreno en 1993, debería de estar en la lista de las 100 mejores películas de la historia, sino lo está ya. Como poco que este en tu lista de películas que hay que ver y repetir antes de morir.
Arriba excursionistas…..

jueves, 23 de octubre de 2008

REBOBINAR: UNA EXTRAÑA COSTUMBRE

Ayer alquilé "Rebobine, por favor", peli que reseñó mi compadre Víctor en este mismo blog y puso a bajar de un burro. Por otro lado, cierto amigo opinó más bien de forma totalmente opuesta. Y cuando una peli despierta opiniones tan extremas suele ser señal de que, cuanto menos, el resultado será interesante y/o estimulante.
"Rebobine, por favor" no es estimulante... ni interesante.... tampoco es una puta mierda... ni una maravilla. Vamos, que me dejó indiferente. Ta bien, se puede ver, no es nada del otro Jueves, etc. Sí que llamó poderosamente mi atención su desenlace en el que, básicamente, nada ocurre, o nada termina. Y eso mola. En cuanto al tema de "peña grabando en vídeo cutremente pelis famosas de los 80" pues sí, tiene su gracia, sobre todo con "Los Cazafantasmas" que es a la que prestan más atención (por otro lado, resulta curioso que el director del film, tanto que va del palo arty y auteur, y recurra a unos títulos tan populares y comerciales... ya, su fin es que la audiencia los reconozca en seguida, pero no deja de ser singular). Siempre digo que el día menos pensado algún papanatas reivindicará el vídeo cutre de los 80 como herramienta creativa, ya sabéis, las cámaras armatoste y todo ese rollo... y este film es una demostración de ello. Ahora solo falta que Tarantino ponga la guinda, y ya tendremos a todos los modernos buscando por mercadillos vídeo-cámaras que apoyarse al hombro.
Sin embargo, el motivo de este post no es hablar del film... sino del rebobinado. Ayer noche lo pensaba y me decía "Dios, que absurdo era aquello". Yo, como treintañero, he vivido el auge de los vídeo-clubs, de las colas para alquilar la única copia disponible del blockbuster del momento (de cuando no se les llamaba así) y, of course, del "rebobinar antes de devolver". Ahora que lo miro detenidamente, me pregunto cómo podía haber gente tan jodidamente perra como para no rebobinar la cinta una vez acabada de ver la peli... ¡¡pero si no costaba nada!!... resulta sorprendente que los dueños de los video-clubs tuvieran que insistir tanto en ello, resulta sorprendente que yo me enfadara cuando alquilaba una peli no rebobinada y resulta sorprendente que a alguien se le ocurriera fabricar esos extraños rebobinadores que había quien incluso se los compraba. ¿No era más "costoso" sacar la cinta del vídeo y meterla en el rebobinador, que darle al botón adecuado del mismo reproductor?.
Ya se, decían que era bueno rebobinar las pelis porque así duraban más tiempo... o no se que chorradas. Y también que rebobinar en el vídeo era malo para sus cabezales... o no se que chorradas. En fin, son cosas de esas propias de lo que supone adaptarse a las carencias de las nuevas tecnologías. Hoy ya no hay que preocuparse del rebobinado gracias al dvd... y dentro de 15 años seguramente no tengamos ni que bucear en el menú para encontrar alguna función que nos interese. Seguramente todo será automático y lo manejaremos mentalmente... al tiempo...

jueves, 25 de diciembre de 2014

CARPETAS CINÉFAGAS (Y OTRAS ESPECIAS)

Había en mis tiempos de escolapio una característica del todo típica que consistía en adornar tu carpeta o carpesano con imágenes representativas de tus gustos y apetencias. Podías tirar de las pegatinas que regalaban las revistas destinadas a la porción del mercado que tu representabas o demostrar algo más de personalidad y currártelas tu, a base de recortar, fotocopiar o incluso dibujar.
Yo, como buen aficionado al cine de género, con especial y orgullosa inclinación por el terror, no iba a ser menos. A lo largo de mi no demasiado extensa y sí notoriamente fracasada carrera estudiantil, lucí muchas carpetas armoniosamente decoradas, siempre acorde a cuales eran mis obsesiones en el momento. También pude disponer de algunas ya diseñadas para tal menester, aunque esas fueran las menos.
Afortunadamente tuve la buena idea de conservarlas casi todas, en parte por su aún útil función archivadora. Únicamente lamento la pérdida de una de ellas, pero que no forme hoy parte de mi colección obedece a una aplastante lógica: su tamaño. Estaba pensada para salvaguardar hojas de formato Din-A3 y, claro, acabó siendo un trasto gordo, pesado y molesto que terminé aniquilando. Sin embargo, recuerdo perfectamente qué imágenes la ilustraban. Ambas, obvio, acorde a su tamaño: La de la familia matarife de "La matanza de Texas 2", ahí posando, pero sin letra ni logo alguno, y una secuencia muy llamativa de "En los límites de la realidad", aquella que nos muestra a una moza de espaldas abriendo una puerta por la que asoma un ojo gigantesco. Recuerdo perfectamente que, en el metro y de camino al cole, la estampa de "Leatherface" y los suyos era inevitable blanco de muchas miradas, cosa que me incomodaba, sí, pero no tanto como para renegar de ella. Ni por el forro.
Por fortuna, el resto de mis carpetas escolares reposan en el armario. Y un buen día se me ocurrió que sería divertido y entrañable recuperarlas todas, fotografiarlas y desmenuzarlas aquí, en este nuestro/vuestro blog, dedicado -en parte- a rememorar cinéfagas primeras experiencias.



Cuando intentaba recordar cuál de todas las carpetas que siguen era la primera, hubo una pista que me ayudó a decidirme por una candidata. ¿Y en qué consiste esa pista?, pues en su mala ejecución. No a la hora de elegir las imágenes, ni mucho menos, si no a la hora de situarlas. Tal como quedó, una de las caras estaba boca abajo en relación a la otra. Error. Que no lo hiciese correctamente en esta ocasión es lógica muestra de mi inexperiencia (ya que no volví a cagarla igual again), ergo, esa ha de ser la primera.
¿Y qué encontramos en ella?, pues un muestrario infinito y generoso de lo más variado. Propio también del novatillo, con los gustos aún no del todo definidos. Por ejemplo, en la cara A, por así llamarla, encontramos clásicos del calibre de "La Niebla" o "Halloween 3". Uno de mis slashers favoritos, "La Quema". Un poco de la música que me gustaba entonces ("Blues Brothers", "Motorhead".... y bastante heavy, lo que me choca porque nunca me tiró mucho ese tipo de sonido, aunque supongo que me atraía más a un nivel estético, por sus habituales cubiertas a base de elementos horroríficos... como ese "Eddie" ("Iron Marisamaiden") en plan piloto de guerra. También vemos a los "Creedence" -que me molaban entonces por su participación en los soundtracks de John Landis- y ¿¿¿Pink Floyd?? que imagino sería puro relleno. Si no, no me lo explico). También nos damos de bruces con referentes a algunos "blockbusters" clásicos como "Los Cazafantasmas" y "Regreso al futuro" (cuyo vinilo gozaba mucho escuchando) y sendas cubiertas de las bonitas novelas de terror editadas por Martínez Roca (ver más abajo). Complementan el sarao dos calaveras dibujadas por el menda, siendo la más grande una imitación de la que protagonizaba la versión en comic de "El día del padre", según "Creepshow", de la mano de Bernie Wrighston. La guinda la pone Monty Python y la que entonces era mi peli favorita del grupo, "El sentido de la vida". ¡Y que no falte "Viernes 13"/Jason!, aunque sea en plan "cameo carpetil".


En la segunda cara retomamos el tema "Creepshow" -por entonces mi absoluta number one. Hoy es la number two, lo que tampoco es moco de pavo-, destacando esa curiosa ilustración promocional extraída de un "Fotogramas" de la época. Una no muy sincera declaración de amor al noveno arte a base de imágenes mangadas de "Vampus" o "Rufus", referencias a Richard Corben -mi dibujante favorito en el momento, junto a Wrighston-, a Moebius (??) y a "Torpedo", que me gustaba mucho. En lo musical nos encontramos con el "Salve" de la "Polla Records" (entonces recién comprado en formato casete), un guiño punk -en esos tiempos comenzaba a interesarme por la subcultura del imperdible- y una tímida referencia al "Thriller" de Michael Jackson. Sí, amigos, yo fui de los que se cagaron de miedo viéndolo. Destaca H.P.Lovecraft en lo literario, autor al que me acerqué a través del cine, y aunque intenté leer algunos de los libros que aparecen en la foto, nunca logré conectar con ninguno de ellos. Arriba de todo, el encabezamiento de las tiras humorísticas y macabras de Pierino extraídas de "El Papus". Era un dibujante que me gustaba y se adecuaba mucho a mis apetencias grotescas.
Lo que más me llama la atención es que gran parte de los recortes aquí expuestos, sobre todo los de música y literatura -y de escueto tamaño- están recortados de un popular catálogo que solía llegarnos a casa por correo, "Discoplay" (¡gracias Don Olid!).


Como apéndice, comentar de pasada la costumbre que tenía de incluir "caramelos" en el interior. Y pal caso, lo que aquí tenemos es la adecuada incursión de portadas de la colección súper terror de Martínez Roca, destacando las antologías de "Las mejores historias de terror" o la adaptación de "La noche de los muertos vivientes" de John Russo. El "Spy vs. Spy" de la revista "Mad", que entonces leía. El libro de H.G.Wells que inspiró una de mis pelis antiguas favoritas, "El tiempo en sus manos" y, cómo no, el mítico "Stryker" de Cirio H. Santiago.
Brutal.



Pa la siguiente carpeta decidí no matarme tanto y tiré por lo fácil. Carteles grandes, ambos extraídos de las páginas del "Fotogramas", justo cuando se estrenaban oficialmente ambas películas. El de "Viernes 13, 3ª parte", que explotaba a tope el elemento tridimensional, siempre me ha parecido precioso, uno de mis favoritos de la saga.


El otro, pues a decir verdad únicamente lo escogí por la presencia de Clint Eastwood sujetando una gran pistola, a lo "Harry Callahan" que, como verán a continuación, ha sido siempre una presencia constante en mis preferencias decorativas. Aquí no interpreta al gran "Dirty Harry", y la película resultante ni siquiera me gusta, pero pal caso, no importaba mucho.


La fricadilla la pone el breve anuncio del video-juego, por entonces aún una práctica bastante verde, inspirado en "Viernes 13". No es que lo tuviese, o lo hubiese jugado en casa de un amigo... de hecho, nunca llegué ni a verlo, pero se trataba de algo relacionado con la saga en cuestión, lo que era ya suficiente argumento para recortarlo y añadirlo.


En este caso recurrí de nuevo al tema imágenes grandes, solo que aquí tuve la decencia de utilizar algo hoy bien valorado por el aficionado medio, una fotografía promocional de "Re-Animator", de esas que solían adornar las vitrinas de los cines (vamos, lo que llaman "fotocromo"... y por cierto, ¡¡menudo es!!, ¿dejarían hoy día usar una imagen así de extrema?). En ella vemos uno de los momentos álgidos, más sangrientos, grotescos y gran guiñolescos del famoso y estupendo film de Stuart Gordon, cuando un zombie (el papá de Megan) le revienta los ojos a la cabeza del Dr.Hill, poco antes de aplastarla como un melón. No hace falta decir que me ALUCINABA ese panorama, por su exageración, su locura, su demencia y su rojo abundante. Absolutamente salvaje. Recuerdo cuando una persona adulta vio la carpeta y cínicamente me dijo: "Veo que ahora te va el romanticismo". Con todo debo abrirme a ustedes y confesarles que, por entonces, aún no había visto "Re-Animator", así que con material como ese mi imaginación volaba libre y peligrosamente.


La cara B resulta harto reveladora. Como ven, son los carteles franceses de "From Beyond/Re-Sonator", "Howard, un nuevo héroe", "El día de los muertos" y "Viernes 13, 6ª parte: Jason Vive", lo que significa que me encontraba en pleno apogeo de mis lecturas gabachas. Todo ese material salió de las páginas de "L´Ecran Fantastique" que, junto a "Mad Movies" e "Impact", conformaba mi generosa dieta de lectura cinematográfica por esos tiempos.
No hace falta decir más.



Por lo visto eso de poner un solo cartel no me satisfacía tanto, y para la ocasión -y la siguiente- decidí retomar el tema "collages", solo que aquí partiendo directamente de fotocopias. Eran los tiempos en los que había descubierto la revista "Fangoria" -la yankee, claro- y con ella el fascinante espectro oscuro y chungo del cine fantástico y de terror, su lado más "trash", algo que se refleja mucho muchísimo en esta interminable galería de rostros.
Lo normal era que los chicos adornaran sus carpetas con cantantes sexys, modelos, actrices. O en un caso pre-homosexual, jugadores de furgol. ¿¿Y qué es lo que hago yo??, colar las caras de un puñado de señores de mediana edad o más -cada uno con su respectivo nombre debajo-, casi todos hombres de negocios de escaso talento y algunos más interesados en sacar dinero del bolsillo de los posibles espectadores impresionables que de crear cine. ¿Quiénes eran estos elementos?, fácil: Al Adamson, Andy Milligan, Jesús/Jess Franco, Frank Henenlotter, Aristide Massaccesi (Joe D´Amato), David DeCoteau, Ted V. Mikels, Charles Band, David Friedman, Herschell Gordon Lewis, Lucio Fulci, Roger Corman y Fred Olen Ray (en una foto que casi está de espaldas). La créme de la créme. Junto a ellos, temas tan propios de ese tipo de movidas como el cine de caníbales o "Santo, el enmascarado de plata". Nótese ciertas manchas de rojo-granate en las esquinas de las fotos... sí queridos, era tempera, en un intento de hacer más cantoso el tono "sangriento" del invento (dulces ingenuidades).
Y por aquello de no perder las buenas costumbres: "Harry Callahan" en un ladito (con un contundente "My hero!" encima de la foto) y el Steven Seagal de "Por encima de la ley".
A esta carpeta podríamos bautizarla tranquilamente como la "trash-carpet".
Fascinante.


Si el caso anterior era algo bizarro, el de ahora roza la locura.
¡¿Fred Olen Ray, el ínclito cineasta zetoso, como motivo central de una carpeta?!. Miedo da. Pero sí, queridos, así de fan era yo entonces del director de "Alienator" (que decora ampliamente el collage), "Del espacio profundo", "Los Dreggs", "Días de horror y muerte", "Commando para matar", "El poder de las armas", "El misterio de la pirámide" y otras que no aparecen en la imagen como "Biohazard", "Alien Dead" o "Beverly Hills Vamp".
Recuerdo que, tras mirarla atentamente, un compañero de aula me dijo: "¿Te gusta la violencia, eh?". Pues sí, pero solo en la pantalla, chavalote.



En la cara B del caso que nos ocupa se recupera un poco cierta cordura. Aunque tampoco mucho.
"Blood Feast", el inevitable "Harry Callahan", su entrañable parodia televisiva "Sledge Hammer", más macarrismo con "Yo, el jurado", el cartel de "Re-Animator 2/Metamorphosis" según san Luigi Montefiori (que es una puta bazofia, pero esa ilustración me gustaba mucho... ¿será de E.Sciotti?, eso explicaría muchas cosas) y, consecuentemente acorde a la presencia de San Fred Olen Ray, un guiño a Jim Wynorski con dos de sus obras cumbre, "The Return of Swamp Thing" y, sobre todo, la inmortal "Deathstalker 2".

Posdata: La imperdonable ausencia de imágenes en ambos lados, a base de tijera bruta, obedece a alguna causa de reciclaje que, ahora mismo, no recuerdo claramente (aunque puede distinguirse el nombre de Linnea Quigley, lo que significa que la carpeta también luciría cierto erotismo barriobajero).


MENCIONES ESPECIALES:

Las dos carpetas que siguen se alejan un poco del grupo. Una por temática y otra por fabricación. Pero merecen estar aquí... entre otras cosas porque, en fin, son las que faltaban para completar el repaso… y porque me sale de los cojoncillos.


El punk rock como temática ha salido ya alguna vez, tímidamente, a lo largo de este periplo, pero realmente no se impuso hasta mediados de los años 90.
Pal caso tenemos a Jayne/Wayne County (el travesti punk del Nueva York originario que hacía poco había visto “live”). Una ilustración extraída de un número de la revista "Vibraciones" del año 77. En esa época era muy fan (y mantenía relación epistolar) con el grupo "Wat Tyler" y a falta de alguna imagen más representativa, utilicé esa del bailarín tirolés. A su lado, la pegata número uno de mi fanzine "Suburbio", y el nombre de una banda que desentonaba un poco en el conjunto (de ahí que su presencia fuese tan poco llamativa), los militantes "Crass". A su lado, un dibujo muy especial de John Holmstrom, el famoso padre de la revista "Punk Magazine" y portadista de "Ramones". En medio, y ahí luciendo a lo grande, la que era mi banda absolutamente favorita, "The Lurkers". Justamente, el tipo con el perro y la bandera es Arturo Bassick, que en aquellos tiempos lo lideraba.
Retornamos a la parte baja, extremo izquierda, y descubrimos la pegatina número dos de "Suburbio".
A su lado, el logo de los mediocres "Chelsea", "Sham 69" (y no entiendo muy bien el motivo de que estén ahí) y la divertida imagen macarra de uno de los integrantes de "Spider Babies", grupo de garaje cazurro.



Y estos, pues no necesitan presentación.
A día de hoy dudo mucho que los "Toy Dolls" fueran genuino punk. Siempre he visto a su líder, Olga, como un currante que se disfraza cuando toca y luego vuelve a la normalidad de su rutinaria existencia. Pero eso no quita que, en sus buenos tiempos, los "Toy Dolls" me ENCANTABAN y, de hecho, en cierto modo fueron los culpables de mi afición al punk rock. Así que merecían un lado entero de la carpeta para ellos solos... y más con una imagen tan ideal como la de este single de su divertida canción "James Bond lives down our street".


A esta, obviamente, lo que le tengo es mucho cariño, tratándose como se trata de merchandising oficial surgido a raíz del estreno del legendario "Superman" de Richard Donner con Christopher Reeve. Comprado en la época, se entiende. Sorprendentemente ha durado en bastante buen estado hasta nuestros días. Tengo algunos amigos completistas del personaje que han demostrado interés en hacerse con ella guita mediante, pero de momento prefiero conservarla.