lunes, 16 de febrero de 2009

UN CHIHUAHUA EN BEVERLY HILLS

No está especialmente bien echa (el CGI canta un huevo), no es especialmente graciosa, ni muy divertida. A mí Disney me da bastante por el culo, no soporto todo ese rollo meloso y esta producción va sobrada de ello.
Pero, amigos, soy animalista. En la actualidad, perrista y, para ser más concreto, "Chiuahuista". Tengo una pareja de estas simpáticas mascotas. De hecho, mi hembrita es exacta (aunque más pequeñita de tamaño) a la perrita protagonista de esta película. Y ese fue el único motivo por el que decidí verla.
A la media hora de visionado, el rollo babosil, meloso y patético se me había incrustado en las venas. Cada vez que hacia aparición un perrito bonito, podían escucharse en el salón de mi casa babosadas del tipo “ooooooy”, “que boniiiiiiiiito”, “que cosiiiiita” y chuminadas por el estilo. O sea, que caí en las demoníacas manos de Disney.
Clohe es un perrita cuya dueña, una multimillonaria de Beverly Hills, se va de viaje, y la deja al cuidado de su sobrina, que se pira de juerga con sus amigas pijas a México. Allí la perrita se pierde, y vive aventuras perrunas con otros canes de múltiples razas, mientras va buscando a sus humanos.
Es así de sencillo: Si te gustan los perritos, disfrutarás de esta película. Viene realizada por un director de estudio (Raja Gosnel). Todo está perfectamente medido: el numero de gags, el ritmo (perfecto), la duración… todo. No cabe ninguna duda que sus artífices únicamente procuran ofrecer un producto vendible… con lo cual es imposible aburrirse viendo esto. Puro cine de entretenimiento. Mi conclusión es que, si de verdad a un tío le gusta el cine, tiene que gustarle, por cojones, "Un chihuaua en Beverly Hills". Si no, o únicamente pasa un ratillo agradable viéndola, es que no le gusta el cine. Punto pelota y a tomar por culo la bicicleta.