lunes, 6 de julio de 2009

THE LEGEND OF BLOODY JACK

Así iba a ser mi reseña de esta película antes de sus últimos cinco minutos:
En una ocasión, un sabio dijo que si ibas a hacer una película apestosa, procuraras al menos que su olor fuese notable y llegara a cuantas más narices, mejor. Es decir, que si sabes que vas a rodar un film chusquero, procura que tenga ALGO que lo haga distinto, atrevido, loco. Evita caer en la normalidad, porque entonces tu peli además de mala, será típica y, por ende, aburrida. Y más si lo que estás llevando a término es algo tan y tan trillado como un slasher.
Un tipo bastante idiota invoca a un psycho-killer legendario (un leñador con muy malas pulgas), este, tras aparecer y descuartizar al pobre infeliz, se ensañará con otra inevitable pandilla de retrasados mentales que han ido a la montana para pasar el finde guapamente.
Todd Portugal es el fascinante nombre del tipo que ha llevado las riendas de este "The legend of Bloody Jack", un slasher mega-cutre y más visto que el tebeo, como se suele decir. Su aspecto más original es que se desarrolla durante el verano en Alaska, por lo que nunca se hace de noche (y les ahorra unos cuantos focos... eso si, extrañamente, en las escenas de interiores, vemos que fuera reina la más apabullante oscuridad... ¿?, incluso cuando una chica atraviesa un cristal, al romperlo, fuera es de noche, al aterrizar en el césped, es de día!!). El resto, rutina pura... y encima, llevada a acabo con bastante torpeza, diálogos chorras, un asesino de look soso y sin estilo y gore mas bien remilgado. Además, los actores no es que sean la repanocha... en especial una rubia que tiene menos capacidad de expresión que Isabel Coixet para dirigir... y mira que yo con las interpretaciones soy permisivo!. Eso si, tetas y polvos para parar un tren... incluidos desnudos gratuitos tan mal rollistas como uno de una pava que se ducha justo después de haber presenciado cómo su novio era troceado (y castrado).
Pero entonces, llegaron los cinco minutos del final y...
Esto me va a costar explicarlo, pues no quiero arruinarle a nadie el desenlace, ya que es lo mejor de "The legend of Bloody Jack"... digamos que en ese tramo el director nos aclara que todas las paprruchas propias de ese tipo de cine son eso, tonterías inverosímiles, y que un asesino armado con un hacha no necesitaría 80 minutos de metraje para despachar hasta al apuntador. Dudo que su intención sea la de desmitificar nada, seguramente lo hizo pensando que así los de la audiencia fliparíamos colores... pero a lo tonto le ha quedado una cosa transgresora con el género, muy efectiva y que, claro, arregla un poco este despipote tan inmenso que, aún así, me vi entero, de un tirón y sin avance rápido.