jueves, 5 de agosto de 2010

ESCORIA

En la estación de trenes de Sants de Barcelona, existe un rincón muy popular entre los cinéfagos enfermos (y económicamente limitados) en forma de una paradita compuesta de tres mesas repletas de dvd´s. La mayoría de ellos de distribuidoras menores, lo que garantiza -de vez en cuando- agradables sorpresas. Ayer mismo fui a la estación por motivos estrictamente familiares y decidí echar un vistazo. En primera fila asomaba la carátula de la película de la que hoy les hablaré, "Escoria", "Scum" en su versión original. Fue tal mi alegría, que no dudé ni un instante en pagar por ella (afortunadamente solo costaba un euro!). Llevaba mucho tiempo deseando volver a ver un film que, siendo chaval, dejé de visionar pues me resultó muy perturbador.
En la época de su estreno, 1979, "Scum" fue clasificada X por su extrema violencia. Aquella carátula de un tio con cara de mala leche sujetando una barra de acero prometía emociones fuertes, y a ojos de un chavalín como yo era el paradigma del "fruto prohibido" (a lo que contribuía la etiqueta con la "advertencia" que pueden ver en la imagen acompañatoria). Vista de nuevo, todos estos años después, "Scum" ha perdido parte de su poder de perturbar, a día de hoy su violencia y su malrollismo han sido bastante superados... aunque no del todo. Los ingleses tienen la extraña capacidad de dotar a su cine de un aurea gris y deprimente, que ni el paso de los años logra borrar.
El prota de esta historia es un joven conflictivo que, tras agredir a un funcionario en un reformatorio, es enviado a otro. Claro, desde el primer momento que pisa el centro, todos los funcionarios del lugar se la tienen jurada y piensan amargarle la estancia al máximo. Esa vendría a ser la columna vertebral de la trama, pero en general "Scum" no tiene protagonistas en el sentido clásico del término. Digamos que su intención es la de retratar lo que acontece entre los muros del reformatorio, y si ha de dejarnos una historia sin desarrollar para centrarse en otra, pues lo hace y se queda tan pancha. Naturalmente apenas hay mujeres en esta peli (solo una rechoncha enfermera) y sí, mucho material violento, destacando dos suicidios bastante crudos y una violación a un chaval por parte de tres cabrones. Estas fueron, tal y como ayer pude corroborar, las escenas que se quedaron grabadas en mi mente forever.
Sin embargo, los personajes realmente terroríficos de esta peli no son los jóvenes delincuentes, ni siquiera su protagonista (el hoy reputadísimo Ray Winstone, al que has visto en pelis tan gordas como la cuarta de "Indiana Jones"!), un tipo que de entrada parece majo pero que al poco muestra su verdadera personalidad ultra-violenta y super-racista (los comentarios xenofóbos van a toda castaña en esta peli, así como la imparable ralea de tacos), en realidad son los funcionarios, que tras esos trajes elegantes, ocultan una mala hostia y una crueldad realmente escalofriantes.
El director de "Scum" es Alan Clarke, en cuyo curriculum destacan "Rita, Sue y también Bob" y "Made in Britain", un telefilm sobre las vivencias de un skin nazi (interpretado por un joven Tim Roth) al que le mola escuchar "The Exploited". Ya fallecido, Clarke es considerado a día de hoy como uno de los cineastas más prestigiosos de su tierra.
Reconozco que ayer noche me sentí un poco decepcionado porque, lógicamente, no me resultó tan impactante como la recordaba. Pero quitando paparruchadas de ese calibre, en realidad "Escoria" es un film muy digno, bien facturado y perfectamente visible.

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