
Estamos en Vietnam. Un grupo de prisioneros americanos, comandados por David Carradine, escapan de su encierro, asociados a regañadientes con sus propios enemigos, que se ven venir el percal y se las quieren pirar. El camino a la libertad estará plagado de problemas, disparos, explosiones, muertos, un yankee traidor y un "amarillo" malísimo del copón.
Cuando decía lo de decepción se debe a que, tratándose de una producción ochentosa de la "Cannon", me esperaba un "Rambo", ver al pequeño saltamontes armado hasta las cejas arrasando con cientos de malditos vietnamitas, o lo que sean, pero no es el caso. En realidad se trata de una peli de guerra al uso, con sus tópicos y sus clichés, nada de exageradas muestras de machoman, sin fantasmadas, una violencia standard (al final hay un poco de truculencia, pero nada especial) y la inevitable dosis de patriotismo: Carradine salva la bandera yankee portándola en el hombro y el americano traidor al final se sacrifica por el bien de sus compañeros de armas.
Junto a Carradine tenemos a todo un clásico de la época, Steve James y a Mako, habitual "chino" en el cine y la televisión y que hacía de malo en "El poder de las armas" de Fred Olen Ray (junto a Carradine otra vez, con quien también había coincidido en la versión largometraje de la serie "Kung-Fu").
"Más allá de las líneas enemigas" es torpe, tosca, aburrida, sin garra, sin emoción y perfectamente ignorable.