domingo, 8 de junio de 2008

GRITOS EN OLDFIELD

No es especialmente conocida, no goza de un culto exagerado y tampoco se la considera nada del otro jueves a pesar de ser cosecha de los 80 (del 87 más concretamente), pero "Gritos en Oldfield" es una pequeña peliculilla de "terrores episódicos" que, sin estar a la altura de "Creepshow", ni mostrar nada nuevo, ofrece 99 minutos de sano entretenimiento y alguna idea curiosa.
El tio de una recién ejecutada asesina cuenta a una periodista varias historias de miedo, todas ellas supuestos hechos reales acontecidos en el Oldfield del título. Estas varían en cuanto a calidad e intensidad, pero en general están todas muy sabrosas. La primera, la del necrófilo y el parto post-mortem, es especialmente cruda y malrollista. Le siguen otra sobre vudú muy ingeniosa, una tercera que se desarrolla en el fascinante mundo de los fenómenos de feria (los freaks, mismamente) y acaba con nota alta, gracias a la fábula de unos niños que siguen al pie de la letra lo que sus padres (convertidos en los mutilados trozos que forman un totem) mandan y ordenan. Esta, sin llegar al tono truculento de la primera, tampoco se queda corta en crueldad.
"Gritos en Olfield" se mueve a caballo entre el terror más elegante, clásico y gótico y el horror puramente ochentero, con sus buenas dosis de sangre. Un proyecto muy ambicioso a pesar de unos evidentes escasos medios (casi todas las historias se desarrollan en épocas pasadas) muy bien resuelto por sus responsables.
Y es que este film está plagado de nombres populares o, directamente, muy respetados. En el reparto destacan el gran Vincent Price (en su biografía se vapulea a esta peli sin compasión), Martine Beswick, Clu Gulager, Cameron Mitchell o Lawrence Tierney entre otros. Detrás de las cámaras tenemos a Jeff Burr en la dirección, señor que luego firmaría cosas como "La matanza de Texas 3" o "El Padrastro 2", C. Courtney Joyner (habitual colaborador de Charles Band) al guión o Rob Burman en los maquillajes, pueden descubrirlo también en los créditos finales de "La Cosa", "Curso 1999" o la nueva peli de "Star Trek" pendiente de estreno.
"Gritos en Olfield" no cambiará la historia del género, pero tampoco será lo que se dice una mancha en el expediente. Mola.