“Bacanales Romanas” nace como absoluta consecuencia del
“Calígula” de Tinto Brass y resulta, al igual que sus películas hermanastras,
aquellos pornos ochenteros dirigidos por Jess Franco, un producto simpático y competente,
pero cuyo contenido erótico es de lo más sórdido y desasosegante.
Y es que “Bacanales Romanas” es una “spoof movie” porno. Ahí
es nada. Y entre polvo chapucero y polvo chapucero (con algo tan de los ochenta
como son los actores que no consiguen enderezar el miembro) tenemos diálogos
imposibles (pero graciosos, con todos los actores soltando tacos indiscriminadamente y en el tono más castizo posible), chascarrillos y gags a un ritmo de vértigo, llevándose la palma en
cuanto a humor algo tan socorrido como son en las comedias de época los
anacronismos, viendo como los Romanos contestan al teléfono, por ejemplo,
o una Romana suplicando a un joven aquello de “Tócame un poquito” para que este saque una guitarra española y se
ponga a tocarla. Chorraditas.
Luego, a nivel estético y formal, me llaman mucho la atención
las escenas porno, bien ambientadas y con música épica, que no pega nada con lo
que estamos viendo.
Cuenta la historia de Pijón, un Galo virgen al que todas las
Romanas se disputan. Así de sencillo.
Al final, aunque sea una película de lo más deleznable,
resulta un divertimento tontorrón e inofensivo a pesar de su sexo
explícito.
Dirige el asunto Jacob Most, en realidad Jaime J. Puig,
directorcillo artesanal y de tercera regional que cuando rodaba películas más
subidas de tono de lo habitual, se ponía este seudónimo. Suyas también son “La Selva está loca, loca, loca” o “Una virgen para Calígula”, así como los guiones
de “Andalucía chica” de José Ulloa o “Goma-2” de José Antonio de la Loma.
En el reparto, además de la anteriormente mentada Ajita
Wilson, tenemos nombres tan hilarantes como los de King Gomes (en realidad
Joaquín Gómez, secundario de activa carrera actoral, incluso en nuestros días),
Pipper o Red Mills (visto en “Los Violadores"), junto a Raquel Evans, Carla Day
o Antonio Maroño.
El éxito del film generó una secuela, “Bacanales Romanas, II
parte”, con muchos actores provenientes del reparto original y en clave aún más humorística
que la que nos ocupa, incluyendo en su reparto actores cómicos como puedan ser
Lita Claver “La Maña” o Manolo de Vega,
pero claro ya era 1985, y se pueden imaginar lo que hizo el público de
aquel año ante una película como esta: Huir. Y si la primera fue un sonoro
éxito, la segunda hay quien afirma que ni existe. Sí que existe y si la
localizo daré buena cuenta de ella aquí.
Por lo demás, esta es bastante curiosa.