domingo, 10 de enero de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y LA CARATULA DEL VHS) DE "EL PRINCIPE DE LAS TINIEBLAS"

En 1987 Don John Carpenter no se encontraba precisamente en el mejor momento de su carrera. Tras “La Cosa”, que aunque estupenda no olvidemos que fue un fracaso de taquilla, parió la pasable pero insatisfactoria (para nosotros, pero especialmente para él) “Christine”, la “bajada de pantalones” “Starman” y la también fracasada “Golpe en la pequeña China”. Demasiados hostiones seguidos. ¿Qué hacer?, pues lo que hacen muchos cineastas que vienen de un cine más modesto y no terminan de sentirse a gusto con los grandes estudios, volver a las esencias, menos dinero pero más independencia y libertad. Fichó para “Alive Films”, una compañía perfectamente adecuada a sus intereses, y rodó back to back esta de la que hablamos hoy, “El príncipe de las tinieblas”, y la superior “Están Vivos”, que cada año que pasa gana puntos, reputación y admiradores.
En su día, siendo como era ya fan de Carpenter, "El príncipe de las tinieblas" me dejó un poco frío. La encontré lenta y farragosa. Incluso complicada (salvo por algún detalle, como las inquietantes pesadillas del prota). Sé que el director, oculto tras el "fricoso" alias de Martin Quatermass, escribió un guión más interesado en la atmósfera, los personajes y ciertos motivos religiosos que en ofrecer espectáculo pirotécnico y sustos baratos (aunque alguno hay… y encima funciona. Tampoco es moco de pavo el elemento “asquerosidades”, cortesía de un buen puñado de insectos). La peli presentaba el ya clásico escenario de los individuos confinados en un mismo lugar luchando contra elementos externos (unos siniestros vagabundos comandados por Alice Cooper) e internos (el mal representado en estado líquido y que los va poseyendo uno a uno) tan propio de su mejor cine.
Volví a verla años después convencido de que, más adulto, sabría pillarle el rollo. En balde. Desde mi punto de vista “El príncipe de las tinieblas” no es una mala peli, ni mucho menos, pero tampoco la pondría entre las mejores del amigo Carpenter.
En el reparto encontramos algunos repetidores como Dennis Dun, Victor Wong o Donald Pleasence, nuevos fichajes como Peter Jason y Jameson Parker, entonces popular en mi tierra gracias a que la tele catalana emitía la serie de la que era protagonista, "Simon & Simon".
Como suele ser habitual en las pelis de tío John, la banda sonora está estupenda (firmada a medias entre él y su viejo colaborador Alan Howarth), tanto como para que la haya embrutecido usándola de acompañamiento sonoro a sucias imágenes tomadas con mi vídeo-cámara.
"El príncipe de las tinieblas" no mejoró la situación de John Carpenter, ya que fracasó a su paso por salas. Pero se resarció gracias a los video-clubs. Luego vino “Están Vivos” y seguidamente el cineasta se dejó tentar de nuevo por los big boys con “Memorias de un hombre invisible”, paso este que se saldó con…. ¡¡otra hostia gorda!!. ¡Si es que no aprende, leñe!.
Pues nada, que les dejo a continuación los fotocromos cedidos por el espléndido Alex Gardés (y la caratula de mi VHS... si es que aún lo tengo) y les invito a que, si así lo desean, opinen respecto a la película de marras en los comentarios.