En la ciudad de Nueva York se suceden una serie de crímenes atroces. Un madero en horas bajas es instado a echar el ojal. Lentamente irá descubriendo que los culpables tienen poco de humanos. O sí, pero mezclados con otra especie. ¿Licántropos? mmmmh, no exactamente. ¿Animales desatados? pues un poco sí, pero tampoco. En realidad lo que aquí tenemos caería un poco entre ambas opciones. Y ese fue mi problema con "Lobos Humanos" cuando en los "años dorados" la consumí cortesía de "Warner Home Video". Me defraudó. La encontré lenta y panfletaria, gastando cierto pestufo a hippie. Poco ayudó la contada, pero notable, escabechina cortesía de todo un "mostro", Carl Fullerton. Y desde entonces que la tenía entre las ignorables. Hasta que, en fin, ya saben, doña nostalgia llamó a la puerta y decidí que era momento de darle un nuevo mordisco, lo que pal caso viene que ni pintado.
Sí, "Lobos Humanos" se lo toma con calma. Y sí, es panfletaria. Pero, claro, vista ahora, comparándola con el cine fantástico que se produce a día de hoy, gana enteros. Y hasta compartes dicha pataleta hippie, porque en esencia raja del mal trato que indios y lobos sufrieron en el pasado... y sufren. Toca la fibra especialmente este último caso (ya saben, no soy muy de humanos), sobre todo porque, para ilustrarlo, incluyen imágenes totalmente reales de cazadores matándolos... y duele. En realidad toda ella arranca muy bien (con los primeros crímenes y primeras deducciones) y termina mejor (el clímax es lo más intenso, muy bien facturado) y, sobre todo, sorprenden los "actores" peludos, tremendamente convincentes y tan bellos como aterradores. Permítanme otro comentario de cuñado: Hoy sería todo CGI y no, no funcionaría igual. Ni de coña.
¿Vale la pena hablar del resto del reparto? Veeenga, sí. El prestigioso Albert Finney como desaliñado policía y escasamente creíble amante de la bella Diane Venora (quien debutaba acá y luego se dejaría ver en "Cotton Club", "FX, Efectos Mortales", "Bird", "Heat", "Ejecución Inminente" o "El guerrero número 13". Actualmente es carne de serie), Edward James Olmos, Gregory Hines, Tom Noonan, James ("Regreso al futuro") Tolkan y Reginald ("La jungla de cristal") VelJohnson.
La película se inspira en una novela de Whitley Strieber quien, decía, sufrió una abducción extraterrestre, dando pie al libro que inspiró la más bien caótica "Communion".
Punto y aparte merece el director de "Lobos Humanos", cuyo bagaje -y aspecto entonces- aclara mucho toda la intención "flower power" de la película. Michael Wadleigh había firmado la dirección fotográfica en "David Holzman's Diary" de Jim McBride, título adscrito al underground, y "¿Quién llama a mi puerta?", el notorio debut de Martin Scorsese. Pasó a la silla de director en 1970 con un extenso documental sobre el famoso macro-concierto para peludos "Woodstock". Once años después, y tras un telefilm, se puso a los mandos de la que nos ocupa, pero no cuajó. Fue despedido y sustituido durante la posproducción. Es de suponer que el asunto le dejó tocado, de ahí que, tras insistir con un par de documentos más sobre el dichoso "Woodstock", y coescribir el guion -oculto tras seudónimo- de la fantasía juvenil "Hyper Sapien (Amigo de las estrellas)", se retirara del negocio y, siempre según "la secre", dedicara sus esfuerzos a conducir autobuses. Todo hace suponer que era un flipado de las nuevas tecnologías, no solo porque recurra narrativamente mucho a ellas a lo largo del film (los sofisticados ordenas que usa la policía para los interrogatorios), sino porque, así mismo, aporta un efecto "cool" al punto de vista de los "Canis Lupus" recorriendo las calles de la Gran Manzana mediante chorreante steadycam, la "termografía visual", por entonces de lo más novedosa y revolucionaria.
