
Dolores, una prostituta que informa a la policía, es asesinada por un grupo de moteros vestidos de negro. Ello desencadenará un drama criminal en el que, por esto y lo otro, la hermana del poli que investiga el caso será asesinada, lo que llevará a que el prota deje la placa y se tome como algo personal la caza de los culpables, encabezados por un gay psicópata que obtiene placer sexual infligiendo dolor y el gordo enorme que le acompaña.
A "Brigada de la noche" le falta acción, es la máxima pega que se le puede poner. Es demasiado "relajada", aunque esté repleta de escenas contundentes como la matanza en el bar, el brutal interrogatorio al que los malos someten a una puta amiga del poli y, claro está, el desenlace que es lo que ha "pasado a la historia", con mutilaciones y amputaciones perfectamente "gores" que no harían ningún feo en la más burra "horror movie". La historia está bien contada y el resultado se aguanta perfectamente.
Tras la cámara tenemos al emblemático Max Pecas, realizador francés -ya fallecido- especializado en cine erótico y que aquí se desmarcó probando otros sabores (ni que decir que "Brigada de la noche" va cargada de tetas y culos). Distribuyó el invento René Chateau, futuro productor de "Los depredadores de la noche" y, en ese momento, esposo de la legendaria Brigitte Lahaie, quien tiene un rol muy secundario en esta recomendable muestra de sangrante "cinema noir".