martes, 27 de enero de 2026

SUPERCAÑERAS: EL INTERNADO PUEDE SER UNA FIESTA

“St. Trinian’s School” es una serie de ilustraciones satíricas creadas en 1946 por el dibujante Ronald Searle. En ellas se mostraban los sucesos de un internado para señoritas en el que los profesores eran poco menos que unos sádicos, y las estudiantes unas delincuentes juveniles en potencia.     
En Inglaterra esas ilustraciones publicadas dominicalmente en la prensa o recopiladas en libros son un éxito absoluto, amén de formar parte de la cultura popular inglesa como pueda formarlo de la nuestra, por ejemplo, la Ruperta del “Un, dos, tres… responda otra vez”. Así, su éxito natural se tradujo unos años después de su creación en forma de películas. Nace “The Belles of St. Trinian´s” en los años 50, a la que seguirán una serie de secuelas que se extenderán en el tiempo hasta bien entrados los años sesenta y una incursión furtiva en los ochenta que no hará tanto ruido como sus predecesoras. 
Por supuesto, estos libros de ilustraciones o películas primigenias jamás llegaron a España y todo este universo nos suena a chino, por lo que nos llega la película que nos atañe como una más del género de institutos.
En 2007 los productores Mark Hubbard y Oliver Parker se asocian al actor Rupert Everett con el fin de poner en pie un reboot de la franquicia “St. Trinian’s” adaptando el material creado por Ronald Searle a los nuevos tiempos y volviendo a poner en el mapa, en plena década de 2000, las aventuras de estos profesores y alumnas del instituto St. Trinian. Así se da luz verde al proyecto con un presupuesto holgado, produciendo un título que generará grandes beneficios ya que se juega en casa con un material muy querido por todos los ingleses. Se reúne un elenco coral encabezado por el propio Rupert Everett, que se marca aquí un vergonzante doble rol encarnando a los hermanos "Carnaby" y "Camilla Fritton", profesores de St.Trinian, macho y hembra respectivamente. No  juzguen al señor productor ejecutivo; en las películas originales el papel de la "Señora Fritton" también lo interpretaba un actor masculino. Más vergüenza da el hecho de que mantiene un affaire con otro de los profesores, esta vez interpretado por Colin Firth, lo que provocará no pocos momentos en los que ambos puedan lucirse cómicamente, sin que en ningún caso logren resultar graciosos en absoluto. Y como se trata de una "teen movie" de alto postín, el elenco lo completarían actores y actrices de la talla de Russel Brand, Stephen Fry, la maravillosa Juno Temple, Lucy Punch o Toby Jones entre muchos otros. 
Para la dirección se contrató a un prestigioso director de alta comedia inglesa como es el también actor Oliver Parker, responsable de, entre otras, cintas como “Un marido ideal”) o su formal adaptación de “La importancia de llamarse Ernesto”. 
La película fue uno de los éxitos de las Navidades de 2007 en Inglaterra, si bien las críticas lo dejaban a caer de un burro. No era para menos.
El argumento es casi indescifrable. Tenemos una suerte de internado femenino al que llega una nueva alumna. Esta observa que el resto de escolares se rigen de manera jerárquica. Los profesores, por otro lado, son un desastre, y el desmadre general que reina en la institución es poco menos que anárquico. Así, entra un nuevo profesor con el afán de enderezar las cosas. Mientras se desarrollan subtramas estúpidas que, a veces, ni llegan al desenlace, las alumnas tomarán cartas en el asunto con el fin de salvar de la bancarrota el instituto.
El resultado de la película no es más que un amasijo de ideas, conceptos y gags mal ejecutados puestos ahí a boleo sin orden alguno, que para rendir tributo a las viejas películas o los dibujos de “St. Trinian’s School” a la producción le sobra. Una mamarrachada.
“Supercañeras: El internado puede ser una fiesta”, dista mucho de parecerse a la actual corriente de la comedia gamberra femenina, pero, eso sí, sirva la franquicia como muestra palpable de un material que se adelanta a los tiempos, siendo las chicas las que se divierten y hacen el cafre como los chicos, en un material que data nada menos que de los años 40. 
Como la película en Inglaterra fue un éxito y también se estrenó en Estados Unidos, "Filmax" adquirió los derechos de explotación para España. Por otra parte, “Supersalidos” de Greg Mottola estaba fresca y triunfante, así que ante el desconocimiento del público español hacia las chicas del internado de St. Trinian’s, los distribuidores decidieron aprovecharse un poquito del tirón que tenía la película de Mottola buscándole un título que se asemejara: “Supercañeras”. De hecho, por aquel entonces, fueron varios los que se aprovechaban del tirón de la cinta producida por Judd Apatow. Dio un poco igual esta estrategia promocional porque la película en su estreno en salas apenas congregó unos escasos 35.000 espectadores. En DVD de alquiler tampoco es que fuera un título que saliera constantemente. Ni tan siquiera es una película de la que se escuchara hablar.
En definitiva; confusa, boba, para nada sexy —como así se pretende—, aburrida… ¡Horrorosa!.