Haciéndolo coincidir con la reedición de las memorias de Alfredo Landa, "Alfredo, el grande", Miguel Olid, esta vez acompañado de Gracia Querejeta, vuelve a ahondar en las figuras clásicas de nuestro cine, como ya lo hiciera en "Summers, el rebelde", centrando la temática de este documental en la vida y obra del actor (e icono pop desde hace ya mucho tiempo) Alfredo Landa.
De este modo, y sin ninguna innovación en la estructura —es un documental formal a más no poder, con abundante archivo y entrevistas—, pero con una narración veloz y dinámica, en poco más de una hora y cuarto se repasan más de 50 años de carrera actoral de Landa a través de declaraciones de todo tipo. Ergo, aquí se opina desde que el landismo era lo peor de lo peor hasta que no era para tanto, llegando incluso a la etapa de "El Crack" o "Los santos inocentes", en la que se acabó reconociendo su calidad como intérprete.
Asimismo, ha pasado suficiente tiempo desde el fallecimiento de Landa como para que los intervinientes tomen cierta distancia y, gracias a eso, el documental no sea la habitual lamida de culo que suelen ser este tipo de homenajes. Gente que trabajó con él cuenta anécdotas sobre la, por todos conocida, mala leche del actor, o sobre sus polémicas memorias, fantásticas en lo literario, pero en las que ponía a casi todos sus amigos y compañeros a caer de un burro.
Al mismo tiempo, hay algo que me llama poderosamente la atención, y es la narración en off en la que oímos contar la historia al propio Alfredo Landa en primera persona. Aquí me quedo un poco a cuadros y, mea culpa, puede que no prestara suficiente atención a los créditos y ahí lo aclarasen, pero el caso es que la voz de Landa suena o bien a un imitador asombroso, o bien a algún tipo de recreación por inteligencia artificial. De ser así, no creo que sea un mal uso de la misma.
En definitiva, no hay cosa más entretenida hoy en día que este documental, se sea fan o no de Alfredo Landa. Es probablemente uno de los trabajos más completos y con más archivo que se le pueda dedicar a uno de nuestros actores clásicos.
En las entrevistas aparecen familiares, amigos como Pepe Sacristán, Miguel Rellán o Resines, además de críticos e historiadores.
Mu majo.
